Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XLV
Empezando a hacer lo correcto
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Sasuke se le adelantó a Sakura, abriendo la puerta de la recamara de su madre sin siquiera llamar antes. La situación así lo requería, si a su madre se le ocurría hacerle algo a su pequeño Naruto…frenó repentinamente, Sakura se estrelló en su espalda, desprevenidamente no pensó que él se detuviera tan abruptamente.
—Sasuke Uchiha, me puedes explicar por qué entras así a mi habitación, esa no es la manera en la que fuiste educado. Además, con ese escándalo, vas a despertar a tu bebé —reprendió con rotundidad, su voz baja no fue impedimento para demostrar su autoridad.
Sakura abrió la boca pero solo cogió aire, le fue imposible articular una respuesta, no cuando lo que tenía frente a ella y las palabras de Mikoto, la dejaron más que sorprendida.
La señora Uchiha permanecía recostada en su enorme cama, acariciaba distraídamente la cabecita alborotada de Naruto, quien dormía profundamente. Se acercó con cuidado, como si la madre de Sasuke le fuera a saltar encima por el simple hecho de tenerla cerca.
— ¡Madre!...madre —repitió Sasuke con más calma, cuando Mikoto lo fulminó ante su tono áspero—. ¿Qué estás haciendo?, Sakura y yo casi nos volvimos locos pensando que Naruto estaba perdido. ¿Cómo pudiste tomarlo solo para hacernos pasar un mal rato? —condenó furioso.
— ¿Cómo podía no hacerlo?, Sakura y tú estaban uno encima del otro, ensimismados en sus "asuntos" —apretó los labios conteniendo la sonrisa al ver la bravuconería de su hijo esfumarse—. Naturalmente tomé al bebé para que no atestiguara algo tan…privado. ¿Hubiera sido mejor que lo dejara allí, viendo como sus papás se devoraban mutuamente? —preguntó con tranquilidad.
Sakura sentía que le salía humo por las orejas, Sasuke comenzó a tartamudear. ¿Por qué no podía su madre comportarse como la bruja malvada que había sido siempre?, ¿Quién era esa amable mujer que lo miraba con diversión y con cariño?
—Sakura, ¿Por qué no te acercas y compruebas que Naruto está bien?, no muerdo hija, aunque entiendo que puedas creer que si —la invitó con un seguro ademán, pero Sakura se percató de la vulnerabilidad de Mikoto, la madre de Sasuke temía que ella rechazara su oferta de paz.
—Claro, gracias por cuidarlo —se sentó del otro lado, su hijo suspiró largamente, seguro disfrutando de su siesta—, no nos dimos cuenta…disculpe que actuáramos así en su casa, más en este momento tan difícil por el que atraviesa la familia. Debe pensar que somos unos insensibles… —balbuceó avergonzada.
—Son jóvenes y se quieren. Y sí, es una situación difícil la que nos ha tocado vivir, pero confío en que esto nos dejará algo bueno, a mí principalmente. Sakura, perdóname —pidió humildemente—, nunca debí comportarme de una manera tan deshonesta contigo. Pensé…pensé que entrometerme era correcto, que debía destruir tu relación con Sasuke por el bien de mi hijo. Porque él merecía algo mejor, una chica rica, inocente, buena…
—Madre…
—Estaba tan equivocada, al ver como ustedes se miran, como se tocan, como se adoran…al ver la familia que son. Sé que se aman.
—Si este es uno de tus trucos —Sasuke se resistía a creer que su madre estuviese diciendo la verdad, no podría arriesgarse a que fuera una de sus tantas jugadas para alejar a Sakura de él.
Mikoto desvió su mirada de Sakura a su hijo. Sasuke la contemplaba con recelo, su precaución era completamente justificada, aun así le dolió mucho que él no le diera una oportunidad. Haber atestiguado el intercambio de amor entre aquellos tres, le había hecho derramar lágrimas de felicidad, saber que sus hijos serían dichosos, a pesar de que no era a causa de ella, la complació como madre. Quería formar parte de esa realidad, quería estar con ellos y demostrarles el afecto que no demostró antes. La vida podía ser tan corta, tan dura, tan triste sin Itachi y Sasuke a su lado.
—Sasuke —Sakura lo reprendió con tacto—. La perdono señora Uchiha, creo que a Sasuke y a mí nos hacía falta una prueba así, sobre todo a mí. Usted hizo tambalear mi amor por él, hizo que enfrentara mis complejos y miedos. Gracias a eso nuestra relación se fortaleció… —tomó sus manos entre las suyas.
—Sakura, no puedes estar hablando en serio. Tú no conoces a mi madre, ésta es una más de sus actuaciones, ella jamás dejará de meterse en mi vida y querer controlarla —sentenció terco.
Le gustaría ser tan noble como Sakura, perdonar a su madre y confiar en ella. Pero era realista, su madre jamás había hecho algo pensando en él. Siempre imponía su voluntad, siempre socavaba sus deseos, nunca escuchaba su opinión, nunca lo trató con cariño, ni siquiera cuando niño. Para ella fue más importante hacer de ellos unos perfectos robots, resaltando sus capacidades intelectuales, puliendo sus modales, vistiéndolos impecablemente. No hubo cuentos por las noches, no hubo correr en la lluvia ni jugar en los charcos, cuando probó las golosinas era muy viejo ya como para tomarles el gusto. De no haber sido por su padre y su tío, no sabía que hubiese sido de él y su hermano.
—Sasuke —Sakura apretó las manos de Mikoto al sentirlas temblar—. ¿Sabes lo afortunado que eres-…?
—No dirías eso si hubieras vivido con ella desde que naciste. Es más, hubiera preferido ser huérfano como tú —respondió impulsivo, se arrepintió de inmediato al ver la expresión adolorida de su madre, Sakura también se encogió un poco—. Yo… —iba a disculparse, pero sus sentimientos lo rebasaron, pensó que su mala relación con Mikoto estaba superada, ¿Qué le pasaba para estar dejando salir fuera toda aquella porquería?
—Precisamente porque yo no tuve una madre a mi lado es porque me atrevo a decirte que te equivocas —Sakura acarició por última vez las manos de su suegra, le brindo una triste sonrisa antes de ponerse de pie y dirigirse hacia Sasuke—. Mi mamá me abandonó. No sé si lo hizo por necesidad, si era joven o vieja, si estaba enferma, si me amaba o no, todo serán solo suposiciones. Mi única certeza es que no la conoceré nunca, que siempre tendré este vacío porque ella no me quiso. Tu madre no ha sido lo que hubieras querido, pero está aquí, frente a ti. Sabe que se equivocó, quiere cambiar…por ti, por Itachi, los ama, solo que no sabía una manera mejor de demostrarlo. Puedes ayudarle, decirle lo que esperas y necesitas de ella. Nunca digas que preferirías haber estado en mi situación, yo no desearía eso para ti jamás —atrajo su rosto, colocándole un beso en la frente—. No tienes idea de lo que se siente ser repudiado, Sasuke…
—Perdóname Sakura, no quise lastimarte recordándote algo tan doloroso… —la abrazó con fuerza, comprendiendo la magnitud del sufrimiento de su mujer. La manera tan cruda en la que Sakura le abrió los ojos, debió causarle un daño tremendo a ella, reviviendo su angustiante pasado.
—No es como si esa realidad no me acompañara todos los días Sasuke. No olvido de dónde vengo, y duele mucho no haber vivido algo distinto, pero es lo que me tocó, y nada puede hacerse al respecto. Tú por otro lado…
—Mamá…perdón, no quise…si has sido difícil, pero lo que dije hace un momento… —guiado por la mano de Sakura, se acercó hasta su madre, ella lo miraba intensamente, sus ojos empañados por el llanto apenas contenido. Nunca pensó que alguna vez su madre perdería la típica expresión fría que la caracterizaba.
—No te disculpes hijo, no merezco otra cosa. Desde que sucedió lo de Shizune no he dejado de pensar en lo mala madre que he sido. Estar muy arrepentida no va a cambiar lo que hice, pero te juro que voy a ser mejor de ahora en adelante. Mis palabras no importan ahora, mis acciones son las que les demostrarán a ti y a tu hermano, lo culpable que me siento por como los traté siempre —prometió con certeza.
Sasuke asintió un poco más tranquilo, su madre claramente pasaba por alto la tremenda ofensa que él acababa de hacerle. Sin duda aquel era el primer paso para que comenzara a creer en su cambio, eso y que no había metido a Naruto a un horno y se lo había comido.
—Gracias Sakura, no esperaba menos de ti —Mikoto le sonrió con sinceridad—. Por cierto, este niño tuyo es todo un caso —rió aligerando el ambiente—. Es muy simpático e inteligente, no dejó de sonreír y gritar papi Ghake cada vez que le mostraba una foto tuya hijo. Se nota que te adora —platicó conmovida.
—Si, Naruto me aceptó rápidamente, para mí él es mi hijo y yo soy su papá —recalcó Sasuke con orgullo.
—Sé que no debí quedarme espiándolos allá abajo, pero me fue imposible no escuchar un poco acerca de su conversación. Sakura, tú no eres la verdadera madre de Naruto, ¿verdad?. Antes de que me inventen alguna excusa, quiero que sepan que pueden confiar en mí, yo jamás repetiré lo que oí abajo.
Sakura observó a su suegra, después dirigió la mirada a Sasuke, asintiéndole. Tal vez Sasuke todavía no confiaba en su madre, pero ella tenía una opinión diferente, Mikoto no pudo haber sonado mas sincera. Asimismo, era momento de que todos supieran la verdad, que mejor manera de empezar su nueva vida, que acabando con todos los secretos e intrigas que la rodeaban. Comenzó a relatarle a la señora Uchiha toda la verdad.
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El corazón de Tenten se oprimió al ver a Neji limpiarse unas solitarias lágrimas que bajaban por su mejilla derecha. El entierro de Shizune por fin había acabado. Aquella era una pesadilla que podrían empezar a dejar atrás. Caminó con su novio por el largo sendero de grava del cementerio, eran los últimos en abandonar aquel sitio tan deprimente. Neji había querido quedarse unos minutos más ante la tumba de su hermana, ella no quiso despegarse de él.
La tarde estuvo completamente nublada, como era usual en la ciudad. Solo la familia y amigos cercanos habían asistido. La única excepción fue Sakura, comprensiblemente ella prefirió no presentarse allí, Matsuri le hacía compañía en la residencia Uchiha mientras le ayudaba a cuidar de Hinata y Naruto. Tenten observó a Itachi acercarse, Anko lo acompañaba colgada de su brazo.
—En la casa se hará una pequeña recepción, en estos momentos debemos permanecer unidos, ¿vendrán verdad?. Sasuke y Sakura tienen un asunto que contarnos, además debemos discutir qué es lo que haremos con la situación de Karin —adelantó Itachi con amabilidad.
—Por supuesto —Neji abrazó a su ex cuñado.
No le guardaba ningún resentimiento a Itachi, él fue siempre bueno con su hermana, fue Shizune la que prácticamente le hizo la vida miserable a su también amigo. Primero, alejándolo de la mujer a la que amaba, después, convirtiendo su matrimonio en un infierno, por último, dejando casi traumada a su pobre hija.
Le costó trabajo dejar de culparse a sí mismo por los terribles actos de su hermana, muchos reproches se amontonaban en su mente, tal vez si él hubiese estado más cerca de Shizune, vigilando cada mal paso que ella dio, tal vez si la hubiera reprendido, incluso detenido, cuando su comportamiento incorrecto comenzó a ser excesivo. Pero al final tuvo que comprender la realidad, su hermana nunca fue buena del todo, situación que se agravó cuando su enfermedad apareció. Lo único que quedaba ahora era vivir su vida lo mejor posible, tratando de ser feliz haciendo siempre lo correcto, aunque aquella pérdida lo acompañaría para siempre.
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Algunas semanas después.
El ruido de la música infantil y las risas de niños corriendo y jugando inundaban el jardín de la mansión Uchiha.
Sasuke sonrió cuando vio a su tío Kakashi coquetear con una amiga de su madre, lo gracioso no fue que su tío estuviese aprovechando la fiesta de cumpleaños de Naruto y Hinata para flirtear con una mujer, sino que tenía en sus brazos a su rubio hijo, este le ayudaba claramente a conquistar a la exuberante castaña.
—Si dejas que Kakashi siga dándole ese ejemplo a Naruto, lo convertirá en un casanova —advirtió Itachi sentándose a su lado.
Ambos rieron al comprobar que la mujer había caído completamente ante los encantos del bebé y de su tío.
—Hn, dejaré que sea mi madre la que le dé el sermón de por qué no puede usar a Naruto como imán para mujeres solteras —Mikoto se dirigía directamente hacia su tío, la expresión en su rostro no auguraba nada bueno para Kakashi.
—Nunca pensé que nuestra madre le tomaría tanto cariño a Sakura y a Naruto, aunque conociendo su historia no me extraña. Todavía me cuesta trabajo creer que aquella pobre chica inocente que conocí en el aeropuerto, no sea la madre de ese lindo bebé al que apretaba con tanto amor, intentando mantenerlo seco a pesar de la lluvia.
Sasuke asintió de acuerdo, recordando la vez que buscó a Sakura en su departamento queriendo encontrar a su supuesto marido, para acusarla ante él de ser la amante de su hermano, cuando ella le presentó a su pequeño y muy rubio bebé y lo dejó totalmente descolocado. Rio ante su propia estupidez. No se parecían en nada, pero nunca nadie cuestionó que ella no fuese la madre de Naruto, eso había sido porque Sakura realmente actuaba como tal, aun ahora, que todos conocían la verdad, el amor que su futura esposa le tenía a Naruto, era incuestionable e incomparable.
—Sakura ha sabido cumplir la promesa que le hizo a su mejor amiga.
—Eres muy afortunado Sasuke, espero que lo sepas —le apretó el hombro.
—Lo sé, y no olvido que todo fue gracias a ti —su mirada oscura se perdió en la nada, su hermano tenía razón, era bastante afortunado, aunque aún les faltaba sortear un obstáculo que le hacía estar muy preocupado.
— ¿A qué se debe esa expresión?, no me digas que sigues molesto por la relación fugaz que hubo entre Sakura y yo —Itachi resintió el cambio de ánimo de su hermano.
—Para nada, me quedé pensando en Minato Namikaze —apretó los labios con aprensión—. Sakura y yo hablaremos con él mañana. Sakura lo invitó a la fiesta, esperando que conociera a nuestro hijo aquí, para que atestiguara lo feliz que es, lo querido que está por cada miembro y amigo de la familia, pero el hermano de Ino al parecer tenía un compromiso ineludible. Ella está muy optimista respecto a decirle la verdad, pero yo no me siento igual que ella Itachi, tengo un mal presentimiento respecto a este asunto…
—Bueno, es normal que tengas miedo de que él pueda reaccionar mal, pero la información que Suigetsu te dio de él, dice que es un buen hombre. Seguro que cuando Sakura le cuente todo lo que pasó con Ino, él agradecerá que ella se haya hecho cargo de su sobrino.
— ¿Y qué pasa si quiere separarlos?, ¿Qué pasa si quiere llevarse a Naruto? —exteriorizó su máximo miedo.
—No creo que él haga tal cosa, Sakura es la única madre que Naruto ha conocido, él no puede ser tan inhumano para quitarle eso.
Sasuke esperaba que su hermano tuviera razón. Dirigió la vista hacia donde su hijo jugaba alegremente con otros niños mientras su madre y Sakura lo cuidaban, aquella era la vida ideal para Naruto, Minato Namikaze se daría cuenta de ello, porque de no ser así, no sabía qué podrían hacer para impedir que el hermano de Ino les arrebatara a su hijo.
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Sakura logró contenerse para no correr hacia su hijo que acababa de caerse de sentón en el pasto. Naruto estaba empeñado en caminar sin ayuda de nadie, lo vio levantarse con dificultad para después seguir jugando con los demás pequeños. Su suegra la abrazó por los hombros, solidarizándose ante su expresión de tristeza al ver que él cada día la necesitaría menos. Por supuesto que era algo bueno que su bebé fuera más independiente, pero eso no hacía que su corazón dejase de doler al comprender que su niño estaba creciendo bastante rápido.
—A mí me pasó lo mismo cuando Itachi y Sasuke comenzaron a caminar, tal vez por eso fui tan restrictiva, yo siempre tenía miedo de que algo les sucediera —confesó comprensiva.
Sakura le sonrió con empatía, seguramente ella también tendría ese miedo toda la vida. Permitió que Mikoto la condujera hacia la mesa donde se encontraban Tenten y las otras mujeres, la fiesta que Anko había organizado para Naruto y Hinata estaba siendo todo un éxito. Los niños se divertían, los adultos conversaban amenamente, el ambiente era completamente amigable y familiar.
Se sentó al lado de su mejor amiga, admirando la capacidad que tenía Tenten para hacer reír a todas las ahí presentes. Y vaya que había muchas razones para reír, después de los días agobiantes y sombríos que la muerte de Shizune y la traición de Karin les habían hecho pasar, era hora de disfrutar de un poco de felicidad.
—Juro que si Matsuri no aprovecha esta ocasión para confesársele a Gaara, soy capaz de amarrarlos juntos y encerrarlos en una habitación hasta que ambos se den cuenta que son el uno para el otro —prometió Anko, la mencionada pareja permanecía conversando cerca de la barra de dulces. La secretaria de Itachi parecía nerviosa, Gaara por su parte lucía un poco tenso.
—Bueno, pues creo que debemos ir buscando las cuerdas, si sus expresiones son un indicativo de su relación actual, creo que necesitan más ayuda de la que esperábamos —opinó Tenten.
Todas asintieron, estaban al tanto de los sentimientos de Matsuri por el pelirrojo. El único que al parecer no se daba cuenta, era el mismo Gaara.
—Y… ¿Cuáles dulces son tus preferidos? —había preguntado Matsuri en un tonto intento de hacer conversación con el guapo arquitecto.
Animada por las porras de sus amigas, aprovechó que Gaara estaba solo en la fila, para acercarse a él. Claro que decirlo era más fácil que hacerlo, nunca pensó que la voz le temblaría tanto, ni que sus piernas se sentirían como si estuviesen a punto de colapsar.
—La verdad cualquier dulce es mi favorito, soy algo glotón —respondió Gaara pretendiendo sonar divertido.
Hacía mucho que no se relacionaba con otras personas más allá de su melliza o de amigos varones, era obvio que estaba fuera de práctica a la hora de hablar con mujeres. Le sorprendió gratamente que la secretaria de Itachi se dirigiera a él con tanta confianza, por lo general Matsuri era muy tímida y retraída, aunque Gaara únicamente la había tratado en la oficina de su amigo, suponía que ella actuaba así para no perder su profesionalismo.
— ¡Yo también!, me encantan todos los dulces. ¿Ya sabes de la convención que habrá, en la que se exhibirán dulces de todo el mundo?, será en un mes, traté de conseguir una entrada, pero ya no hay, creo que no somos los únicos a los que les gustan, ¿verdad? —esperaba que su apasionamiento secreto no la hiciera sonar patética ante el hombre de su vida, saber que Gaara compartía con ella aquella afición, la emocionó mucho, algo le decía que ellos podrían ser el uno para el otro.
—No sabía que habría una convención. Con el asunto de Karin —negó poniéndose serio de repente—, apenas sé en que día vivo…
—Oh si, ¿Cómo va eso?...espero no estar siendo entrometida —aclaró con precaución, le interesaba apoyar a Gaara, pero tal vez él no vería con buenos ojos que se inmiscuyera en sus asuntos.
—Descuida, está bien —sonrió al ver un genuino interés en sus bellos ojos cafés—. Las cosas están un poco mejor, como Karin estaba en toda la disposición de pagar por su culpabilidad en el caso, el abogado ha conseguido que su sentencia no sea tan severa. Karin tendrá que pasar algún tiempo en arresto domiciliario por considerársele cómplice de Shizune al no haberla denunciado antes, también tendrá que realizar servicio comunitario durante un año después de que sea liberada del arresto. En cierta forma esto es algo bueno, Karin es otra persona, realmente ha aprendido de todos los errores que cometió.
—Eso es maravilloso —Matsuri se atrevió a apretar el brazo de Gaara, fue un impulso, algo que no habría podido detener aunque lo intentara.
—Sí. Aunque hay algo que a mi hermana le duele mucho, y eso es que Sasuke no la haya perdonado, y que al parecer no tenga intención de hacerlo. Lo comprendo, incluso yo estoy muy decepcionado de Karin, sin embargo, creo que él podría hacer un esfuerzo, comprender que todos nos equivocamos…
—Bueno…Sasuke ama a Sakura —dudó al ver sus ojos turquesas posarse sobre ella—, solo piensa esto, ¿Qué tal si Shizune hubiese intentado algo más contra Sakura?, ¿Qué tal si en esa ocasión no hubiese fallado?, Karin ocultó información muy importante, Shizune pudo hacerle daño a muchas personas, tu hermana sabía eso, y se lo calló, ella conocía los alcances de la señora Uchiha, lo peligrosa y equivocada que estaba, y aun así no hizo ni pensaba hacer nada, no es fácil olvidar algo así…
Matsuri supo que lo había arruinado, el rostro de Gaara se endureció y de repente su tierna mirada se volvió cáustica. Alejó de él su mano, apenas evitando que le temblara. Tal vez debería controlar un poco más su floja lengua, ¿¡Cómo se le ocurría ponerse a criticar a la melliza de Gaara, y en su cara!?, sin duda era una idiota, él jamás volvería a acercársele, dudaba que después de aquel ataque a Karin, siquiera le diera la hora.
—Gaara…Sabaku-san —de repente no se sentía con la confianza de hace unos momentos—, yo…lo siento.
—No tienes por qué, has dejado clara tu postura y opinión. Ahora, si me disculpas, tengo algo que hacer, nos vemos después —se despidió formal, sin mirarla de nuevo.
Matsuri tragó con dificultad, se quedó en la fila para no salir corriendo a llorar al baño. Su única oportunidad de conquistar a Gaara acababa de desaparecer. Aquella amargura le duraría toda la vida, ni siquiera los dulces que tenía delante, podrían borrar el desagradable sabor de su fracaso.
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Sasuke y Sakura estaban completamente extenuados, la fiesta fue un completo éxito. Aún quedaban montones de regalos para Naruto sin abrir, pero el bebé había caído víctima del cansancio. Sakura sonrió al recordar los rostros de felicidad de su hijo y de Hinata, aquel agotamiento valía la pena.
— ¿Cómo te sientes? —Sasuke salió con tan solo una toalla en la cintura, su cabello mojado y alborotado lo hacían verse extremadamente joven.
Sakura se pasó la lengua por los labios, su prometido lograba borrarle cualquier cosa de la mente, dejándola puramente deseosa de él.
— ¿Dijiste algo? —lo contempló completamente embelesada.
—Pregunté cómo te sentías —sonrió al ver sus mejillas sonrosadas, era tan fácil de leer, Sakura estaba excitada, única y exclusivamente por él.
—Cansada, aunque no tanto —aclaró rápidamente, todavía podía encontrar fuerzas suficientes para hacer el amor con su futuro esposo, el brillo de los ojos de Sasuke, le dijo que él entendió perfectamente su indirecta.
Se acercó a ella con urgencia, tomándola entre sus brazos y atrapándola con un beso hambriento. Sakura se abrió a él con facilidad, sin inhibiciones ni miedos, era deliciosa la manera tan completa en que se le entregaba, la adoraba. Nada ni nadie podían arruinar lo que ellos tenían, al menos eso esperaba. Después de hablar con Minato Namikaze, podrían por fin enfocarse en planear su boda y ser felices. Sasuke anhelaba ansioso el siguiente día, pero por lo pronto, una larga y apasionada noche los esperaba.
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— ¿Estás segura? —preguntó Sasuke extendiendo las manos para tomar a Naruto de brazos de Sakura, acomodándose a su vez la bolsa con los pañales y juguetes del bebé.
—Sí. Cuida de Naruto mientras yo le explico a Minato toda la verdad, cuando lo sepa, lo traeré aquí para que conozca a su sobrino.
Aprovechando el soleado sábado, se hallaban en uno de los parques más conocidos y concurridos de la ciudad. Aquel lugar era el idóneo para que Minato y Naruto se conocieran, ya que su hijo estaría de lo más divertido y relajado después de jugar con Sasuke en el área de bebés.
—Hmp, no dudes en llamarme si sucede cualquier cosa. Hablo en serio Sakura, avísame si sientes que algo va mal —pidió inquieto.
—Tranquilo Sasuke, Minato entenderá —lo tranquilizó con un rápido beso en los labios.
Los vio alejarse, Naruto reía y parloteaba palabras indescifrables en los brazos de su padre. Se puso derecha y se dio la vuelta, se encontraría con Minato en la fuente que estaba en el centro del parque, allí podrían conversar con privacidad.
Se acomodó en una banca con buena sombra, apretando inconscientemente su bolso, en el que guardaba los papeles fraudulentos del nacimiento de Naruto, junto con algunas de las fotos de Ino, ella y Sai. Miraba en todas direcciones, tratando de saber por cuál camino llegaría Minato, distraídamente hacia rodar el anillo de compromiso de Sasuke, era como su amuleto, sentirlo le ayudaba a encontrar un poco de paz, ya que le recordaba que contaba con todo el apoyo y amor de su prometido.
—Sakura —escuchó la agradable y alegre voz del hermano de Ino.
Metida en sus turbulentos pensamientos, no había sido capaz de sentirlo llegar. Se levantó con fluidez y sonrió a manera de saludo. Minato besó su mejilla y apretó sus manos con cariño, Sakura miró con curiosidad la enorme caja de regalo que llevaba bajo su brazo.
— ¡Que gusto volverte a ver!, ten, para tu hijo —le tendió el paquete, ella lo tomó con cuidado—, lamento no haber podido venir a la fiesta, me habría gustado conocer a tu familia y a tu pequeño.
Minato examinó con satisfacción el rostro de la que en vida de su hermana, fuera su mejor amiga. Cuando Sakura se había puesto en contacto con él para invitarlo al cumpleaños de su hijo, había experimentado un gran alivio. Pensó que ella se olvidaría de su encuentro y de su acuerdo para conversar de nuevo, claro que si ella no lo hubiera buscado, lo habría hecho el, no permitiría perder la única conexión que le quedaba con Ino.
— ¿Y tu marido? —preguntó educado.
—Sasuke está jugando con Naruto en el área de bebés. Yo…necesitaba hablar contigo antes de que conozcas a mi hijo y de que vuelvas a ver a Sasuke. La vez pasada no te dejó una buena impresión, eso es parte de lo que quiero aclarar —lo invitó a sentarse junto a ella con un ademán.
—Por supuesto, yo también quiero saber qué es eso tan importante que tenías que contarme en Suna, y por supuesto, saber más de tu vida.
—Minato…esto que te voy a decir, es algo que mantuve en secreto hasta hace poco. Quiero que por favor me escuches hasta el final. Lo primero que debes saber, es que Sasuke no es mi marido, sino mi prometido, además, él tampoco es el padre de mi bebé —comenzó con cautela.
—Oh…bueno, ahora que lo pienso, las cosas tienen un poco más de sentido. Cuando me encontré con ustedes pensé que tu hijo era prácticamente un recién nacido, y que tu relación con Sasuke había sucedido poco antes o después de la muerte de Ino. Pero ahora que sé que tu hijo ya tiene un año…supongo que viniste a vivir aquí después de su nacimiento y de la muerte de mi hermana, ¿no?, ya que me dijiste que estuviste siempre con ella. Sé que los Uchiha son originarios de esta ciudad, así que es claro que conociste aquí a tu prometido.
—Sasuke vivió en Suna varios años, pero sí, no te equivocas, conocí a Sasuke aquí.
— ¿Y el verdadero padre de tu hijo?, ¿puedo saber que sucedió con él? —preguntó con tacto.
—Él…falleció.
—Oh Sakura, lo lamento mucho. Debiste haber sufrido tanto al perder no solo al padre de tu bebé sino también a mi hermana —la contempló con ternura.
—Minato, escucha atentamente, no me interrumpas, lo que te voy a confesar es muy importante —tenía que ser directa, antes de enredarse más en las ideas que Minato se estaba haciendo sobre su situación.
—De-de acuerdo —cerró la boca y se concentró en Sakura.
—Ya te dije antes que Ino y yo vivimos siempre juntas, primero en el orfanato, después en un pequeño departamento que rentamos en el pueblo. Ella conoció a Sai y se enamoraron, lo que no sabes…lo que tu detective no te contó…
Vía telefónica Suigetsu le confirmó a Sasuke que él había llevado el caso de Ino, y que intencionadamente, omitió contarle a Minato de Sakura y de Naruto. Sintió un escalofrío recorrerla de la cabeza a los pies, sus manos sudaban y su cuello estaba a punto de romperse por la rigidez de su cuerpo. "Por favor, que comprenda, que no se enfurezca ni me quite a mi hijo, por favor", si había un Dios, tenía que escucharla y ayudarla.
—Ino y Sai iban a ser padres. Tu hermana estaba embarazada de siete meses cuando el accidente ocurrió, de hecho, ellos regresaban de Suna debido a una de sus visitas al médico. En Konoha no tenían la atención necesaria, por lo que cada mes había que viajar a la ciudad para confirmar que todo estuviera bien con su salud y con su embarazo.
—Pero…y… ¿y el bebé?... ¿mu-murió?, ¿mi hermana murió embarazada? —pensó que su culpa por no haber encontrado y rescatado a Ino era lo suficientemente abrumadora antes, se equivocó, todavía podía sentirse peor.
—Minato…por favor —limpió con sus helados dedos las lágrimas que le brotaban de dolor y preocupación—. Ino y yo no teníamos a nadie, solo la una a la otra, quiero que recuerdes y comprendas eso. Tu hermana, era mi hermana. Éramos familia, éramos…ella era mi vida —su voz se rompió un poco—. Sai ya no estaba, Ino, ella sabía que pronto moriría…nuestra niñez fue muy dura, muy difícil, llena de desamor, de carencias, de miedos…éramos las hijas de nadie, los despojos y rechazos de la sociedad. Ino no quería eso para él…yo jamás habría permitido eso tampoco…
—Sakura —Minato tenía ganas de abrazarla y confortarla, lucía tan atormentada y desamparada.
—Solo había una manera. Si hubieran sabido que no era mío, me lo habrían quitado —sollozó afligida—. Ino me lo pidió, me hizo prometerle que lo querría y lo cuidaría como ella lo habría hecho si el destino no fuera tan cruel… Tu hermana pudo traer al mundo a su bebé antes de marcharse para siempre. Tienes un sobrino Minato. Naruto… Naruto no es mi hijo…Naruto es el hijo de Ino…
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Jesús del huerto, ¿Cuánto estuve hibernando?, disculpen pero en la cueva no había internet =P.
Hahaha, no se crean, ahora si ya péguenme, es más, yo me uno a ustedes para darme mi golpiza. Me tardé mucho, mucho, mucho. Estuve, y estoy, muy atareada con mi vida =(, de hecho hoy mismo salgo de viaje, pero no quería hacerlo sin colocar este capítulo, por lo que estoy a velocidad supersónica para poder acabar.
Espero no dejar tan descuidados mis fics otra vez, me siento horrible por no poder escribir, sobretodo porque después me cuesta agarrarle el modo otra vez. Btw, quiero agradecer que me sigan llegando sus alertas, sus comentarios, su apoyo. Sé que no me olvidan y por eso yo soy incapaz de abandonar esto. Espero que me comprendan aunque no los culpo si no lo hacen, yo me metí en esto de escribir, así que mínimo debería ser más constante, pero en fin, me esforzaré más, se los prometo.
¿Qué tal les pareció la actualización?, ¿Qué tal reaccionará Minato?, recuerden que no queda casi nada de este fic, aunque algunos asuntos faltan por resolverse.
En fin, espero saber de ustedes, cuídense mucho, un abrazo fuerte y mis mejores deseos. ¡Nos leemos pronto!
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¡SasuSaku CANON!
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