Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría

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La madre virgen

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Capitulo XLVI

El camino al infierno está lleno de buenas intenciones

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— ¿Cómo…cómo dices…tengo un sobrino? —Minato intentaba asimilar las palabras dichas por Sakura.

La mejor amiga de Ino controlaba apenas su llanto, Minato se percató del miedo en sus ojos, Sakura no debería mirarlo así, él jamás le haría ningún daño, menos después de conocer lo que ella fue capaz de hacer por su hermana.

—Sakura…tranquilízate por favor —pidió con voz consoladora, ella asintió y se limpió las lágrimas rápidamente—. ¿A qué le temes?

— ¿No estás enfadado? —preguntó conteniendo el aliento.

Por más segura que se mostró ante Sasuke, confiando en que Minato reaccionaría bien, llegado el momento, la asaltaron la incertidumbre y el terror. ¿Qué hacer si el hermano de Ino no comprendía su actuar?, ¿y si él la acusaba de querer ocultarle a Naruto?, Sakura no debió dejar pasar tanto tiempo, al momento de conocer a Minato, tenía que haberse sincerado con él, pero las circunstancias no lo habían permitido, asimismo necesitaba saber que era un hombre en el que podía confiar, el futuro de su bebé dependía de ello.

—Sakura… me has dado la mejor noticia de mi vida. Después de saber sobre la muerte de Ino, me sentí fatal, fui incapaz de ayudarla, de haber sabido antes de su existencia, ella tal vez estaría viva…

—No fue tu culpa —tomó su mano, reconfortándolo al acariciar su dorso.

—Tenía tantas ganas de conocerla. Perdí la oportunidad de conectar con ella, de tener una familia. Sin embargo, al saber de ti, la esperanza regresó, y ahora descubro que tengo un sobrino, ¡no podría estar más contento! —sonrió ilusionado.

—Perdón por no haberte dicho antes esto Minato, necesitaba saber que eras un hombre bueno y ahora lo sé, mi prioridad es mi hijo. Desde que ella murió, mi único objetivo ha sido respetar la promesa que le hice, cumplir con mi juramento de cuidar a Naruto… el doctor que la atendió me ayudó con la farsa. No quería mentir, incurrir en un delito, pero no había otra manera, los servicios sociales jamás me lo habrían dado en adopción. Sé que actué en contra de la ley, pero no me arrepiento, lo volvería a hacer, por Naruto soy capaz de todo.

—Comprendo Sakura, no tienes nada que explicar. Como bien dijiste, Ino y tú solo se tenían a sí mismas, no tenías más opción que mentir para poder cuidar de su hijo. Es más, agradezco que estuvieras ahí, a su lado, dándole la tranquilidad que necesitaba para marcharse en paz, sabiendo que su bebé estaría a salvo.

—Gracias Minato, tus palabras son tan reconfortantes —lo abrazó con fuerza, sintiendo que toda la tensión abandonaba por fin su cuerpo.

—Quiero verlo, ¿puedo conocerlo ahora? —pidió con humildad.

—Claro que sí, ven, vas a adorarlo. Naruto es un bebé maravilloso —se puso de pie, llevándolo con ella directo hacia donde se encontraban Sasuke y su hijo.

—¿Tu…tu prometido está bien con él?, es decir… —no sabía de qué manera preguntarle a Sakura por su vida privada, no quería que se sintiera juzgada.

—Sasuke ama a Naruto, y Naruto lo ama a él. Para mi bebé, Sasuke es su papi. Yo… —se detuvo de pronto— no le había contado nada a Sasuke hasta hace poco, no porque no confiara en él, sino que, como te comenté, tenía miedo de todo, de que cualquier indiscreción ocasionara que me quitaran a Naruto. Ahora ya todos lo saben, lo tomaron de la mejor manera, Naruto y yo nos sentimos muy apoyados tanto por él como por su familia y amigos —retomó su andar y la sonrisa.

—Bien, eso es excelente Sakura. Me alegra que no estés sola, enfrentándote al mundo para sacar a mi sobrino adelante.

—No, he tenido mucha ayuda no te preocupes.

—Ahora tendrás mas —prometió apretando su mano.

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— ¡Papi! —gritó Naruto cada vez más entusiasmado encima del sube y baja.

Sasuke lo detenía, mientras del otro lado, otro papá hacía lo mismo con su bebé. Su rubio hijo gritaba y reía con alegría. Pasaron varios minutos así, jugando con otros pequeños que permanecían en el área con sus padres, cuando Naruto comenzó a cansarse y pedir su mamila, fue momento de retirarse hacia un lugar más despejado.

Sasuke lo llevó de la mano hasta situarse bajo la sombra de un árbol. Se dejó caer ahí, esperando a que Naruto se acomodara junto a él, un sentimiento de ternura lo abrumó, cuando Naruto prefirió saltar a sus brazos dejándose acunar por él, al tiempo que llevaba la mamila a su boca y empezaba a beber su leche. Sonrió al sentir los dedos de Naruto alcanzar su nariz y rozarla juguetonamente.

— ¿Estás listo para tu siesta? —le preguntó, peinando sus alborotados cabellos. Naruto parpadeó, sus ojos azules resplandeciendo inmensos en su divina carita—. ¿Quieres que te cuente un cuento mientras tanto? —lo acercó más a su pecho, dándole un beso en la frente, a la vez que sacaba una de las frazadas favoritas del bebé de la pequeña maleta.

— ¡To-to! —exclamó Naruto, apartando por un segundo el chupón de la mamila de su boca.

Sasuke suspiró teatralmente, su tío Kajashi había tenido la gran idea de regalarle a Naruto aquel grueso libro la vez que lo conoció. Era la historia de un perro errante que siempre cometía travesuras, metiéndose en descabelladas aventuras que hacían reír mucho a su hijo. Por suerte, como conocía bien a su bebé, nunca se olvidaba de cargar el cuento del tan divertido personaje.

Cuando se disponía a buscar el libro entre las pertenencias de Naruto, alzó la vista hacia el frente, sintiendo unos ojos observarlos. Apretó los labios imperceptiblemente, Sakura y Minato se mantenían a algunos metros alejados de ellos. Hizo un movimiento con su mano, invitándolos a acercarse, cuanto antes descubriera las intenciones del tío de Naruto, mejor. Aunque a juzgar por la expresión de Sakura, todo había salido bien.

—No queríamos interrumpir, se veían tan a gusto solos —argumentó Sakura con una tierna sonrisa dirigida hacia él.

—Mama —saludó el bebé, todavía cómodo en los brazos de su padre.

—¡Hola mi amor! —Sakura se sentó frente a ellos, apresurando a Minato para que se aproximara y conociera de cerca a su sobrino.

—Es…un niño precioso —halagó el hombre con los ojos fijos en la sonriente faz del niño.

—Tiene tus genes y los de Ino, es un bebé muy guapo —reconoció Sakura, emocionada ante la conmoción de Minato—. Naruto, saluda a tu tío —invitó al pequeño, quien curioso, veía fijamente la sonrisa del desconocido.

—Di, hola tío Minato —instruyó Sasuke, sentando a su hijo y apartándole el biberón ya casi vacío, para permitirle balbucear el saludo.

— ¡La tío to! —repitió Naruto tratando de imitar a su papá.

— ¡Lo dijo! —se emocionó el rubio al oír al niño saludarlo tan gozoso.

—Sí, Naruto nunca defrauda a su papi. Además se nota que le caes bien —le palmeó el hombro—. Debí suponer que te obedecería a ti y no a mí —comentó Sakura agradeciéndole a Sasuke la intervención—, Minato, este es mi prometido, Sasuke Uchiha —los presentó formalmente, esperaba que el desagradable encuentro anterior, no influyera para que ellos se llevaran bien.

—Un placer conocerte —concedió Sasuke—, lamento la escena de aquel día, yo…no conocía la situación.

—Olvídalo. Encantado también de conocerte Sasuke, gracias por cuidar de Sakura y de mi sobrino, se nota que eres bueno con él.

—Hn. No hay nada que agradecer, Sakura y Naruto son todo para mí —quería dejar claro que haría cualquier cosa por ellos, su prometida e hijo eran su razón de ser, aunque Minato merecía formar parte de la vida de Naruto, si él intentaba alejarlo de ellos, Sasuke los protegería.

Minato recibió la sutil amenaza de Sasuke con un asentimiento, la pareja de Sakura era un hombre a tener en cuenta. No solo por el poder económico que poseía, sino también por lo enamorado que lucía de ella, obviamente si él creía que representaba cualquier peligro para su familia, no dudaría en atacar. Sin embargo, él no albergaba ninguna mala intención, por el contrario, la felicidad que Sakura le estaba dando al presentarle a su sobrino, era algo que le agradecería eternamente.

Desvió la mirada hacia el niño que ya dormitaba en los brazos de su supuesto padre, Naruto tenía sus mismos ojos azules, al igual que el cabello rubio. Era agradable saber que su sangre corría por las venas de aquel precioso niño, un invisible pero irrompible lazo se forjó entre él y el bebé. Las fotos que había visto de su hermana, le comprobaron que ellos también fueron muy parecidos entre sí, la tristeza de no haber podido conocerla, disminuyó ante la promesa de querer y cuidar a su sobrino.

—Parece que el paseo por fin agotó a Naruto. Es hora de regresar a casa, nos acompañas a comer, ¿verdad Minato?, así podremos seguir conversando sobre tu sobrino —invitó Sakura con amabilidad.

— ¡Claro!, me encantaría saber todo lo que te ha ocurrido en este año —no perdería la oportunidad de seguir estrechando las relaciones con Sakura y el bebé.

—Vayamos entonces —se adelantó Sasuke mientras Sakura le daba indicaciones a Minato de cómo llegar al departamento.

Cubrió a su hijo lo mejor que pudo, abrazándolo con cariño. Respiró un poco más sereno, aun continuaría pendiente de cada reacción y expresión de Minato, porque no confiaba plenamente en él, pero su aparente aceptación, le permitió relajarse por el momento.

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Neji observó con ternura a la hermosa mujer que estudiaba frente a él. Si alguien le hubiera dicho en el pasado, que Tenten se convertiría en su todo, él se habría reído con incredulidad. Jamás esperó que él y su ex asistente llegaran a construir una relación como la que tenían, sólida y seria. Siendo honesto consigo mismo, estaba bastante feliz, Tenten era una mujer maravillosa, y a pesar que se arrepentía de cómo fueron las cosas en un principio entre ellos, no cambiaría nada de su historia.

Pudo sobrellevar los pasados días gracias a ella, Tenten no abandonó su lado un solo segundo. Pasar tanto tiempo juntos, fue precisamente lo que lo motivó a tomar la decisión que estaba a punto de comunicarle a su novia, y que esperaba, ella aceptara y estuviera de acuerdo. Se acercó con cuidado, intentando no sobresaltarla, ella estaba muy concentrada en su libro de arte dramático.

—Tenten —susurró en su oído.

—Neji —giró el rostro y besó su mejilla—, ¿Qué sucede, ya tienes hambre?, ¿quieres que te prepare algo? —lo miró atenta.

—No, estoy bien no te preocupes, de hecho no quiero que interrumpas tus estudios, pediré algo para que no tengas que distraerte —informó dejándose caer a su lado en el sofá.

—Sabes que lo hago con gusto, no cocino tan bien como Sakura, pero algo le he aprendido —sonrió acercándose a él y fundiéndose en su abrazo.

—Para mí eres la mejor cocinera —halagó juguetonamente—. En fin, Tenten, yo…quería preguntarte… —su balbuceo hizo que Tenten dejara de sonreír y lo mirara preocupada—. Ahora que hemos estado conviviendo tanto, me preguntaba si…habías pensado en…no sé cómo decirlo…

—Neji, ¿Qué sucede?, solo dilo —lo invitó con paciencia, era raro ver a su novio tan nervioso, por lo general era un hombre directo y seguro.

— ¿Quisieras…te gustaría?…¡quiero que vivamos juntos!

— ¿Eh?

—Despertar cada mañana contigo es simplemente lo mejor de mi día, tampoco cambiaría por nada cuando te abrazo por la noche y escucho tus suaves ronquidos. No quiero tener que separarme de ti otra vez, sé que vivías con Sakura porque son como hermanas, y entre las dos se ayudaban en todo lo que necesitaban, pero ahora ella tiene a Sasuke, y tú me tienes a mí. Tenten, múdate conmigo —pidió con determinación, no aceptaría un no por respuesta.

El rostro de Tenten permaneció sereno, la única señal que dio de haberlo escuchado, es que parpadeó y lo observó directamente a los ojos.

—Tenten…amor, ¿Qué me respondes?

— ¡Yo no ronco! —espetó indignada.

Neji abrió la boca con sorpresa, no era lo que había estado esperando oír de labios de su amada.

—Y respecto a lo de vivir contigo, ¡por supuesto que sí!, ya no me imagino despertando sin ti a mi lado tampoco —las lágrimas de felicidad comenzaron a rodar por sus mejillas.

—Tenten… —el beso apasionado que se dieron, sirvió para sellar el acuerdo.

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—La comida estuvo deliciosa, gracias Sakura —Minato se recargó en su silla, el plato frente a él completamente vacío. Sakura era una excelente cocinera, hasta Naruto se había comido su papilla de vegetales.

Sonrió a su sobrino, quien estaba siendo aseado por Sasuke. Le sorprendió que Naruto hubiera permanecido dormido solo por unos minutos, cuando todos llegaron al departamento, el niño despertó plenamente revitalizado, gritando y jugando como si su energía fuera inagotable. Ver a Sasuke concentrado en él, cuidándolo y atendiéndolo mientras Sakura cocinaba, le demostraba que en realidad lo adoraba como si fuese su propio hijo.

—Sakura es una excelente cocinera —respondió Sasuke colocando al niño en el piso, Naruto se dirigió a sus juguetes inmediatamente.

—No es para tanto —se ruborizó ella con vergüenza.

—Entonces, ¿te quedarás más de los dos días que tenías planeados permanecer en la ciudad, ahora que sabes que Naruto es tu sobrino? —preguntó Sasuke con interés.

Habían platicado bastante en el transcurso de la comida, casi toda la charla girando en torno a Sakura y Naruto, pero también un poco de la vida de Minato. El hermano de Ino afirmó que le encantaría pasar más tiempo con su único pariente cercano recién descubierto, Sasuke por su parte entendía la situación, sin embargo, necesitaba saber a qué atenerse con el hombre, saber si sería una constante en sus vidas, o si solo enviaría regalos en cumpleaños y navidades. Por lo que estaba aprendiendo del carácter del rubio, la primera opción era la más probable.

—Eso es un hecho, arreglaré el trabajo para permanecer aquí todo lo que pueda, tal vez cerca de una semana. Después de eso necesitaré regresar para hacer más arreglos —su voz sonó firme, mas no era así con su mirada. La inseguridad en sus ojos le habría pasado desapercibida si no lo hubiera estado observando a detalle. Minato claramente estaba nervioso, de que Sasuke no estuviera de acuerdo en que él permaneciera más tiempo cerca de Naruto y Sakura.

—Esa es una grandiosa noticia, Naruto tendrá la oportunidad de conocerte mejor —Sakura sonrió con entusiasmo—, es más, sería aún mejor si en vez de hospedarte toda la semana en el hotel, te quedas aquí con nosotros, el departamento es muy grande, y hay una habitación extra. ¡Te encantará! —ofreció rápidamente.

Sasuke contuvo con dificultad la negativa opinión que tenía de la brillante idea de Sakura, no quería a Minato Namikaze en su hogar, al menos no durante tanto tiempo. Una cosa era tener con él una charla y relación civilizada, otra muy diferente, mantenerlo ahí 24/7.

—No sé si sea conveniente Sakura…no quiero abusar de su hospitalidad —explicó Minato resintiendo la sombría aura que emanó del prometido de Sakura.

—Claro que es conveniente, así estarías muy cerca de Naruto, él necesita convivir contigo todo lo posible, ¿verdad Sasuke? —dirigió por fin su atención a su pareja, sorprendiéndose un poco al no obtener su apoyo de inmediato, como habría esperado.

Sasuke apretó los labios con tensión, Sakura ni siquiera se daba cuenta de su disgusto. Que ella no lo hubiera tomado en cuenta, preguntándole antes lo que él pensaba de su "gran idea" de invitar a Minato a pasar su semana allí con ellos, le molestó, lo menos que esperaba de su pareja, era consideración, tanto para sus sentimientos, como para sus opiniones.

—Yo apoyo lo que tú decidas —respondió a cambio—, Minato, si lo deseas, eres bienvenido en nuestro departamento —comunicó con educación.

—Lo ves, Sasuke al igual que yo, está muy interesado en el bienestar de Naruto, a él le dará alegría saber que tiene alguien más que lo quiere y se preocupa por él. Estamos a buen tiempo de fomentar este nuevo lazo —su explicación ayudó para que Minato sonriera y asintiera en acuerdo.

Sakura se alegró de que el rubio aceptara su proposición, todo lo que estaba haciendo, era por su hijo, quien merecía una gran familia, la mejor que ella pudiera construirle. No sabía por qué de repente Sasuke se había quedado tan serio, pero ya lo arreglarían después, seguramente era su desconfianza hacia Minato. Que el hermano de Ino residiera con ellos, también ayudaría a que él y Sasuke iniciaran una amistad, ambos eran buenos hombres, era cuestión de que su prometido cediera un poco y se diera la oportunidad de conocer a Minato, como ella lo hacía.

—Siendo así, iré por mi equipaje al hotel, vuelvo en unas horas. Sakura, Sasuke —los miró con seriedad—, gracias por lo que hacen por Naruto, y gracias por permitirme formar parte de ello de ahora en adelante.

—No tienes nada que agradecer —se apresuró Sakura a darle uno de los tantos abrazos que ya eran comunes en ellos.

—Hmp —Sasuke le asintió con formalidad.

—Bien, nos vemos más tarde —se despidió, dejándolos solos por fin.

—Me habría gustado que consultaras conmigo antes de invitar a Minato Namikaze a mudarse a nuestro departamento —soltó Sasuke al regreso de Sakura.

Ella lo miró sobresaltada, no había esperado aquel reclamo de él, mucho menos que la fulminara con una expresión de desagrado como la que le dedicaba.

—Sasuke…Minato es el tío de Naruto, el único pariente de sangre que nuestro hijo tiene, ¿Por qué te molesta que le haya ofrecido estar cerca de él?

—No me molesta que lo hicieras, lo que no me gustó fue que no me lo dijeras antes de hacerlo. Como bien dices, Naruto es nuestro hijo. Entre los dos tomamos las decisiones que creamos son las mejores para él, sé que durante mucho tiempo estuviste tú sola, pero ahora me tienes a mí, yo formo parte de la situación también, y ni siquiera me tomaste en cuenta —explicó herido.

—Sasuke, perdón, discúlpame —se acercó a él, sintiéndose fatal cuando Sasuke se alejó—, no pensé que te dejaba fuera. Es que…tienes razón, estaba tan acostumbrada a siempre ser yo la que dirigiera mi vida y la de Naruto. Realmente no imaginé que te sentirías ignorado con la propuesta que le hice a Minato, no fue mi intención no incluirte en la idea que se me ocurrió.

—Siempre te he apoyado, y siempre lo haré, quiero que entiendas que ambos formamos un frente unido, lo que decidas lo respaldaré, solo…simplemente infórmame, hazme parte de ello —pidió ya más sosegado.

—Te juro que así será de ahora en adelante, cuando surja cualquier idea o problema, o lo que sea, lo compartiré contigo, pero por favor no estés enojado ¿sí?…no puedo soportar que estés molesto conmigo, te amo tanto, lo que menos deseo es hacerte sentir mal —volvió a aproximarse a él, feliz de que Sasuke la atrajera a sus brazos y la besara fugazmente en los labios—. Además, mi propuesta tenía un propósito escondido, quiero que Minato vea que somos los mejores padres que Naruto podría desear, que atestigüe de primera mano, que lo queremos, y que además, siempre le permitiremos estar cerca de él. No se te olvide que Minato aún puede decidir llevárselo, no hay que darle la oportunidad de que si quiera piense en ello.

—En eso tienes razón —volvió a besarla, pero ahora con más pasión, dejando que sus lenguas se involucrasen en el asalto. Sakura era una mujer decidida y astuta en todo lo referente a su hijo, esa faceta de ella le encantaba y lo excitaba, tanto como su inocencia.

Permitió que su enfado anterior se disipara, la convivencia con el tío de Naruto tendría que ser la mejor, solo así podrían olvidarse para siempre de la amenaza de perder a su hijo.

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— ¡Sasuke…mmahhh! —Sakura gemía avivada, sintiendo las fuertes embestidas de Sasuke haciendo estragos en su interior.

Sasuke mordió su cuello, su lengua recorriendo con avidez su clavícula y bajando a sus pechos. Ella arañó con fuerza sus hombros y su espalda, haciéndolo estremecerse de la cabeza a los pies.

— ¡Sí, sí, sí! —demandó frenética cuando él aceleró el ritmo y succionó sus pezones.

—Shh…no queremos despertar a nuestro huésped —susurró en su oído, cerrando los dientes en su oreja y haciéndola gemir aún más fuerte.

Era algo excitante saber que podían ser descubiertos por Minato teniendo sexo, claro que no es como si él fuera a entrar a la recamara y sorprenderlos, pero aun así, había algo emocionante en tener que ser silenciosos para que el tío de Naruto no se diera cuenta de sus acciones. Las paredes eran gruesas, pero los gritos y suplicas de Sakura probablemente podrían hacerse escuchar por todo el departamento. Inconscientemente, probablemente aquello era lo que buscaba, que Minato supiera que Sakura era suya, en mente, alma y cuerpo. Nunca lo admitiría pero estaba un poco celoso de Namikaze. Sakura y él solían conversar demasiado, pasaban las tardes juntos, ya que Sasuke insistió en que su prometida trabajara solo algunas horas por la mañana, para que pudiera encargarse de su invitado. Así que prácticamente ella convivía más con el hermano de Ino, de lo que convivía con él.

—Entonces…mn…no hagas eso —pidió Sakura con los ojos verdes brillosos y desenfocados, mordiéndose el labio y conteniendo muchos de aquellos deliciosos gemidos.

— ¿Por qué debería contenerme? —su voz salió jadeante, ellos no eran muy dados a hablar durante el acto, por lo general se concentraban solo en sentir y disfrutar, pero la charla le estaba pareciendo muy apasionante también—, tú fuiste la que lo invitó… —la besó con hambre, barriendo con su lengua cualquier protesta que Sakura iba a darle.

El llanto de Naruto se escuchó vivamente por el monitor para bebés que tenían en la mesita de al lado. El rubio rara vez se despertaba en la noche, pero cuando lo hacía, lo hacía con ganas, demandando atención inmediatamente. Ya sea que su hijo necesitara un cambio de pañal, una mamila porque estaba hambriento o, ansioso por alguna pesadilla, Sasuke era el que se encargaba regularmente de él. Sakura ya trabajaba demasiado en casa como para todavía desvelarse calmando al bebé.

—Na…Naruto está llamándote —informó temblorosa, estaba a unos segundos de culminar.

—Solo un…puede esperar unos momentos —por lo general no era tan insensible a los deseos de su hijo, pero la necesidad de llegar al orgasmo junto con Sakura, dominaba su cuerpo, ya que su cerebro se hallaba apagado.

Un par de minutos después —más saciado y feliz que nunca—, salió disparado a la habitación de Naruto, colocándose el pantalón de pijama en el pasillo. Naruto ya no lloraba, pero debía cerciorarse que todo estuviera bien con su hijo. Su impresión fue grande al encontrarse la luz encendida y, a Minato Namikaze arrullando a su bebé en los brazos.

—Lo siento, lo oí llorar y no pude resistirme. Yo puedo encargarme, tú y Sakura deben estar agotados, ¡porque trabajan mucho!, por supuesto, no por otro motivo —explicó avergonzado, obviamente los había escuchado.

—Hn, gracias, pero no es necesario. Estoy acostumbrado a que Naruto me necesite en la madrugada —se acercó hasta ellos, extendiendo los brazos para que Minato le entregara a su hijo.

Había un límite de lo que él podía tolerar. Hasta ahora lo estaba haciendo bastante bien, permitiendo que Minato Namikaze se inmiscuyera en todos los aspectos de la vida de su sobrino, y de Sakura. Salían juntos al parque, comían, nadaban, jugaban. Sin embargo, Sasuke era el encargado de dormir a su hijo y de contarle cuentos, así como de consolarlo cuando lloraba. No permitiría que este hombre viniera a quitarle eso. Por supuesto que era muy feliz al saber que Naruto era muy querido por el hermano de su fallecida madre, pero el título de padre era suyo, así que lo dejaría claro, cosa que ocurrió cuando el bebé lo miró y se lanzó hacia él.

—Si necesitas que te ayude en algo —le pasó al niño—, solo dilo —ofreció Minato intentando no sentirse ofendido.

A pesar que Naruto aprendió rápidamente a quererlo y llamarlo tío, el pequeño idolatraba a su "papá" Sasuke.

—Así lo haré —aceptó la proposición como una ofrenda de paz, tampoco era tan inmaduro como para rechazar la buena voluntad del hombre.

Lo vio partir en silencio, acomodándose a Naruto, lo llevó hacia el cambiador. Limpió al bebé rápidamente, Naruto lucía más contento y tranquilo después de su cambio de pañal. Se sentó con él en la mecedora, acurrucándolo contra su cuerpo, bastaron cinco minutos para que el niño se quedara plácidamente dormido. Lo acomodó en su cuna diez minutos después, no quería desprenderse de su hijo.

A veces vislumbraba algo en la expresión de Minato que no le gustaba. Esperaba estar exagerando, a estas alturas ya debería sentirse más tranquilo, pero no era así, hasta que Minato Namikaze no regresara por donde había venido, esa inquietud permanecería en su mente.

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Matsuri entró a su departamento más cansada de lo normal, esa semana en el trabajo le había parecido particularmente dura. Entre atender las demandas de su jefe Itachi y, ayudarle a Sasuke por las tardes después de la retirada temprana de Sakura, se hallaba bastante agotada. No ayudaba el hecho de que se sintiera sumamente deprimida.

Gaara no volvió a dirigirle la palabra, las pocas ocasiones que lo vio pasearse por la empresa, no se dignó ni siquiera a mirarla. Comprendía que él estuviera molesto, incluso ofendido por su impertinente comentario, pero ella había esperado más cortesía de su parte. Sí, ella jamás formaría parte de su círculo cercano, ni como amiga, ni como novia. Sin embargo, que la tratara como a un artículo de mobiliario, sin concederle mínimo un educado buenos días, la destrozaba.

Se quitó los altos tacones que vestía, dejándose caer en su pequeño y anticuado sofá alcanzó el control del televisor, enajenarse unas horas con sus programas favoritos, era un plan patético para su noche de viernes, pero no podía aspirar a otra cosa. No poseía ganas de salir. A punto de concentrarse en el inicio de su serie, un llamado a su puerta la distrajo, seguro era su vecina, que siempre la molestaba con algún chisme intrascendente.

Abrió la puerta, dispuesta a despachar a la fastidiosa mujer rápidamente. La anciana vestida con bata y pantuflas de conejo, le sonrió ampliamente, al tiempo que le mostraba una enorme canasta envuelta en celofán rojo, decorada con un precioso moño dorado.

—Onoko-san, ¿Qué significa eso? —señaló el extravagante paquete.

—Hace unos veinte minutos un joven vino a dejarte esto, como no estabas, firmé de recibido. No quise entrometerme, pero tampoco hubiera sido bueno que te perdieras de tan precioso obsequio. ¿Quién te lo envió, un novio? —preguntó con complicidad.

— ¿Qué?, ¡no, claro que no!, usted sabe que no tengo novio… —observó con ojos entrecerrados el regalo que su vecina le ofrecía.

— ¡Entonces un admirador! —opinó curiosa y excitada—, lee la tarjeta y nos enteraremos de una vez.

—Sí, eso haré —tomó la canasta—, gracias Onoko-san, pero estoy algo ocupada, nos vemos después.

Cerró la puerta antes de que la entrometida mujer decidiera colarse dentro, seguramente por la mañana estaría en boca de todos los residentes del edificio. Caminó de regreso hacia su lugar en el sofá, no le preocupaban los comentarios de la vecina, su atención estaba más concentrada en el regalo frente a ella. Cogió la tarjeta con manos temblorosas, no era su cumpleaños, tampoco Navidad o San Valentín, ¿Quién le habría enviado esto y para qué?, se preguntó contrariada.

— ¡Ay no es cierto! —dejó caer la tarjeta después de leerla.

Retiró el papel con una emoción infantil, descubriendo en su interior una variedad asombrosa de dulces y chocolates. Hurgó entre todos ellos, encontrando en el fondo dos boletos para la próxima exposición de caramelos, a la que tanto soñaba en asistir. Las lágrimas se derramaron sin control. Alcanzó de nuevo el papelito blanco que había traído una alegría inconmensurable a su corazón, leyéndolo en voz alta para hacerlo más creíble a sus sentidos.

—"Matsuri, no encuentro palabras para decirte lo avergonzado que me siento contigo, no sé de qué manera expresar mi arrepentimiento. Jamás fue mi intención hacerte sentir mal, mi reacción fue imperdonable, tú solo estabas siendo sincera conmigo, gracias por haberte acercado a darme tu apoyo. Sé que no merezco que vuelvas a mirarme si quiera, por eso me he mantenido alejado de ti, pero…si aún queda alguna oportunidad de que me veas como tu amigo o…algo más, me encantaría ser tu acompañante en la exposición de dulces. Estaré esperando tu respuesta, cualquiera que sea, acepto y respeto tu decisión. Atentamente: Gaara" —sintió un nudo en la garganta.

¡Sí, Gaara quería volver a verla!, no la odiaba. Gritó llena de felicidad, por supuesto que iría con él a la exposición, no se le ocurría un compañero mejor. Esta vez no dejaría que el pelirrojo se le escapara. Corrió al teléfono, necesitaba contarles a sus amigas la gran noticia.

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—Es increíble que ya mañana tenga que irme —Minato miraba con adoración a Naruto reír ante los sonidos graciosos de su juguete.

—No te pongas así, pronto estarás visitándonos de nuevo —Sakura se sentó a su lado en el gran sofá de la sala.

—Ése es precisamente el problema… —respondió con añoranza.

— ¿Eh? —Sakura se sorprendió por lo abatido de su respuesta.

—Siempre será una visita, es a lo máximo que puedo aspirar.

—Minato…

—Mi vida está en otra ciudad…y…aunque quisiera, incluso mudándome aquí, no sería más que el tío de Naruto.

—Es lo que eres —replicó ella con delicadeza.

—Sí, lo sé, por supuesto que lo sé. Pero…quiero más —explicó con intención, tomando sus manos entre las suyas.

A Sakura la recorrió un helado escalofrío, ojala que Minato no estuviera insinuando lo que ella se estaba imaginando. Bien lo había dicho Sasuke, siempre existiría el peligro de que Minato quisiera arrebatarles a su bebé.

—Yo…yo no te entiendo Minato. Naruto es un niño muy feliz aquí, soy su mamá, la única madre que él ha conocido…no puedes estar pensando en…Minato tú me dijiste que no tendría que estar asustada de ti —sus ojos se empañaron, el terror de perder a su hijo la inmovilizó.

—Sakura cálmate. No estoy diciendo que vaya a separarte de Naruto, jamás te haría algo así. Tienes razón, tú eres su madre, lo amas y él te ama a ti —la abrazó con cariño, su intención no era preocuparla ni hacerla llorar.

—Entonces… ¿Qué es lo que quisiste decir?, explícate Minato —pidió dejándose llevar por su cercanía.

—Sé que Sasuke es tu pareja, que lo quieres… —comenzó con tacto— él es un buen hombre, y ha sido un maravilloso padre para Naruto. Pero hay algo que tenemos que afrontar Sakura, él no lo es —se arrepintió al instante por sus palabras, sobretodo porque Sakura se tensó y se separó de él.

Los días que llevaba viviendo en el departamento de Sasuke, le ayudaron para darse cuenta de muchas cosas. Sakura era una mujer extraordinaria, no solo en su faceta de madre, sino también de esposa, ama de casa y profesionista. Verla derrochar sus afectos con alguien que no le correspondía completamente, le molestaba. Porque sí, Sasuke dejaba mucho que desear como futuro marido de Sakura. Uchiha debería dedicarle más tiempo, no nada más unas cuantas horas por la noche, asimismo debería de darle más crédito a sus habilidades intelectuales, cosa que no hacía, la tenía prácticamente rezagada como su asistente, desperdiciándose por completo realizando actividades insignificantes. No quería decirle eso y hacerla sentir mal o juzgada. No obstante, Sakura necesitaba continuar con sus estudios, trabajar en objetivos más ambiciosos, no conformarse con un futuro en el que solo brillaría por ser la esposa de un rico empresario. Ya podía imaginarla descalza, embarazada y en la cocina, negó con determinación, no lo permitiría.

—¿Qué pasa si un día se cansa de jugar ese rol?. O, ¿Qué tal si te embrazas y tienen otros hijos?, como seguramente pasará. ¿Quién me asegura que Sasuke no dejará de lado a Naruto por ellos?. ¿Y cuando mi sobrino crezca y descubra que no se parece en nada a él?, sé que le dirás la verdad acerca de su origen, sin embargo, ¿qué sucederá cuando lo recoja en el colegio, o cuando sus amigos vengan a jugar a la casa?. Todos descubrirán la verdad, probablemente se burlarán de Naruto por tener un padre tan distinto a él…

Tal vez estaba dejando que sus deseos de tenerla a su lado junto con Naruto, le nublaran las ideas. Las explicaciones que le lanzaba a Sakura, eran tontas y vanas excusas para justificar lo que estaba a punto de decir.

—Sakura. Quiero llevarme a Naruto…

Los ojos horrorizados de Sakura lo hicieron sentir como el más vil de los hombres, pero no podía detenerse. Sabía que su hermosa amiga amaba a Sasuke, pero ese amor no superaba al amor de madre que ella le profesaba a Naruto, por eso se atrevió a continuar.

—…y quiero que tú vengas con nosotros.

Era lo correcto, era lo que debía hacer para honrar la memoria de su hermana. Velar por la felicidad tanto de Sakura como de su sobrino, se repitió a si mismo cuando el gemido angustiado de ella siguió a su proposición.

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Me he tardado horrores, lo sé. Discúlpenme por favor.

Situaciones fuera de mi control me quitaron tiempo, ganas, ideas y todo lo necesario para escribir. Ésta historia está ya casi en el final, por lo mismo sé que debería actualizar más rápido. Han sido años con este y otros fics, pero créanme que se me ha complicado mucho, me siento mal de tardar tanto, pero eso sí, al menos tengan la seguridad de que aquí sigo y si regresaré con cada historia.

En fin, ¿qué les pareció el capítulo?, Minato es bueno, pero creo que se encariñó mucho con Naruto como para no quererlo con él, ¿Quién no va a querer un bebé tan bello?, ¿Qué creen que diga Sakura?, ¿ustedes que quieren que haga?. Su decisión está difícil, y cuando Sasuke se entere, pues seguramente va a arder Troya. En fin, de veras estamos a escasos capis del fin, ya por fin este año sale esta historia.

Gracias por sus reviews, por sus alertas, por el apoyo que me dan cuando escribo. Ahorita esta es una de las pocas cosas que me satisface y me da alegría, he andado medio depre, ya saben, días buenos y otros malos, pero los fics me relajan y me ayudan a motivarme. En serio les agradezco compartir esto conmigo.

Un abrazo fuerte, espero que hayan recibido muy bien el año, que las cosas les estén saliendo de lo mejor, en cada ámbito de su vida. Cuídense mucho, aquí estoy para lo que se les ofrezca. ¡Nos leemos pronto!

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SasuSaku CANON