Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría
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Éste fic sólo se publica en este sitio, prohibido tomarlo y subirlo en otro lado.
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La madre virgen
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Capitulo XLVII
Rumbo a una mejor vida
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—Debes estar muy contento, ¿no?, ya mañana podrás librarte de tu indeseado invitado —Itachi fijó su mirada en la bola que deseaba golpear, Sasuke y él habían decidido distraerse yendo a un bar a jugar un poco de billar y beber unos cuantos tragos.
Sasuke resopló con alivio, dándole al mayor la mejor de sus sonrisas. Itachi estaba preocupado por su hermano, el tío de Naruto era un hombre importante, comprendía porque Sasuke había lucido tan estresado y tenso toda la semana. Menos mal Minato Namikaze se iría pronto y dejaría de ser un problema para Sasuke y su familia.
— ¿No lo estarías tú?, afortunadamente no tendré que seguir viéndolo por un tiempo. Aunque siendo sinceros, Minato es una buena persona, si él no fuera una amenaza real de perder a Naruto, creo que seriamos buenos amigos.
—Pero la paranoia no te lo permite —completó su hermano dando en el blanco al pegarle a la bola.
—No. Cada vez que quiero bajar la guardia, el pensamiento de Namikaze llevándose a mi hijo, se me viene a la cabeza —le dio un gran trago a su tarro de cerveza.
—Mejor cambiemos de tema, se supone que vinimos a relajarnos. Dime, ¿Sakura y tú por fin fijaron la fecha de su boda? —indagó sonriente.
—Hmp, por mí me casaría mañana mismo. Lo más pronto posible supongo, con Minato en la casa es difícil conversar con Sakura a solas. El único momento es a la hora de ir a dormir, pero preferimos aprovechar el tiempo en otras cosas que conversando —completó bromista.
—No me extrañaría que uno de estos días nos comunicaran que un hermanito de Naruto viene en camino —se recargó en la mesa de billar y observó la ilusión surgir en los ojos de su hermano.
El juego quedó momentáneamente olvidado. Hacía mucho tiempo que no compartían unos momentos únicamente para ellos, extrañaba la cercanía física con Sasuke, antes podían verse en el departamento y convivir al menos en la cena, pero desde que su hermano vivía con Sakura y él pasaba sus noches con Anko, la distancia creció un poco.
—No niego que me gustaría tener otro hijo con Sakura, pero no creo que esté preparada. No hagas esa cara, sí, es una excelente madre, por eso la mayoría de las veces olvido que apenas y va a cumplir veinte. Tiene muchas cosas más que conocer y disfrutar, incluso hemos hablado de que retome sus estudios, ella sueña con ser escritora —informó orgulloso.
—Eso es maravilloso. Y sí, tienes razón, la vida la ha llevado por un camino muy duro. Qué bueno que la apoyes para que empiece a cumplir sus metas —felicitó a su hermano con un apretón en el hombro.
—Hn, hablando de su edad. En unos días es su cumpleaños.
—Adivino, ¿quieres festejárselo a lo grande? —alzó las cejas con complicidad.
—Algo así. Creo que ya te has dado cuenta que estos días he trabajado como esclavo…
—Y que lo digas, apenas y sales de la oficina.
Itachi estaba muy admirado de Sasuke, su pequeño hermano había dejado de ser el desinteresado y superficial muchacho fiestero, y se convirtió en todo un profesional en la empresa y un hombre de familia.
—Después de hacerle una reunión con toda la familia y amigos, quiero llevarme a Sakura y a Naruto a Umi no Kuni otra vez, pero ahora para un viaje de placer.
—Esa es una excelente idea, pero, ¿Por qué ahí?, hay lugares más paradisíacos.
—Se podría decir que esa playa tiene un significado especial —sonrió avergonzado.
—El gran Sasuke Uchiha es un romántico, quién lo diría.
—Búrlate todo lo que quieras —sus mejillas se pusieron coloradas.
—Sabes que bromeo, estoy muy contento de verte así de feliz. Es más, quiero ayudar a tu causa. Por qué no nos dejas a Naruto, Anko y yo estaríamos encantados de cuidarlo para que tú y Sakura puedan irse solos —propuso solidario, Sakura y Sasuke amaban a Naruto, pero como toda pareja, apreciarían unos días sin la constante preocupación del cuidado del bebé.
— ¿Harían eso?
—Claro. Por Naruto no te inquietes, seguro la pasaría muy bien con Hinata.
—No sé si podamos estar más de un día separados de él —admitió renuente, Itachi sonrío, su hermano hablaba como un verdadero padre, a él tampoco le parecería fácil alejarse de su hija ahora que la tenía con él siempre.
—Consúltalo con la almohada y después me das una respuesta. Igual y pueden aprovechar un par de días solos y después incorporarlo a él a sus vacaciones.
—Esa idea me gusta más.
—Disfruta del mar, el sol y de Sakura, y al tercer día te lo enviaré por paquetería —rió divertido.
—Hn, o podrían alcanzarnos tú y tu familia. Después de todo lo que has pasado, Hinata, Anko y tú merecen un respiro.
Itachi pensó en las últimas semanas, en su vida en familia con su hija y Anko. No debía comparar, pero su relación con Anko era mucho mejor de lo que había llegado a ser con Shizune. Anko era una mujer fuerte e independiente, que no le exigía atención o afecto constantemente para probarle que la amaba. Incluso Hinata resentía el buen cambio, y empezó a llamarla mamá, Itachi era feliz al ver que su hija, quien era la persona más importante en su vida, aceptaba tan alegremente a su pareja.
—Definitivamente este plan es cada vez mejor —asintió entusiasmado—, hace años que Kakashi no se encarga de la presidencia, bien podría cuidarme la silla para que vaya a broncearme a Umi no Kuni.
—Entonces es un hecho —pactó Sasuke apretando su mano.
Ya únicamente le quedaba afinar detalles para la fiesta sorpresa que estaba planeando con Tenten. Su amada Sakura no se imaginaba todo lo que él le tenía preparado. Ansiaba ver su rostro de felicidad…
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—Sakura por favor cálmate —Minato la ayudó a colocar la cabeza entre las piernas, temía que se desmayara si seguía hiperventilando así.
—Cómo —jadeo—, quieres que —otro jadeo— me calme… quieres apartarnos de Sas —gemido— Sasuke —lo condenó con ojos empañados.
—Sakura, tú no ves lo que yo veo. Estás enamorada, lo entiendo. Pero Sasuke no es el príncipe que piensas que es. Sasuke es autoritario, egoísta y vanidoso. Quiere mantenerte sometida e ignorante…
—¡Cállate, no voy a permitir que me hables mal de Sasuke!. Él no ha sido otra cosa que respetuoso contigo. No se te olvide que es mi prometido, Sasuke ha estado a mi lado cada vez que lo he necesitado. Ha sido el mejor padre para Naruto. Sai estaría orgulloso de ver que alguien como Sasuke ha tomado el relevo para velar por su hijo.
—Bien, sí, lo admito, ha cubierto espléndidamente sus necesidades —concedió a regañadientes—. Pero Sakura, con él, el único futuro que te aguarda es el de ser su esposa florero. ¿De verdad quieres desperdiciar tu vida sentada, esperando a que él llegue del trabajo a dedicarte lo poco que sobra de su tiempo?
—Eso no es así. Pero en caso de que lo fuera, ¿¡Qué si eso es lo que quiero!? —Minato se sobresaltó al verla estallar enfadada, Sakura había dejado de llorar angustiada—. ¿Por qué sería tan malo que yo anhelara ser sólo la esposa de Sasuke, por qué te parece tan desagradable que mi ambición sea tener a sus hijos y ser ama de casa hasta que me muera?
— ¡Porque mereces más!
— ¡Pero no quiero más! —señaló desesperada, Naruto comenzó a llorar al percibir la tensión, pero necesitaba dejarle las cosas claras al hermano de Ino—. Minato, si prefiero pasar mis días metida en la cocina y pariendo niños, o convertirme en astronauta y largarme a la luna, es únicamente mi decisión. Ni siquiera Sasuke podría intervenir y mandar sobre lo que yo quiero hacer de mi vida. Cosa que por cierto jamás ha hecho. El único autoritario, egoísta y vanidoso aquí, eres tú. Que te crees con no sé qué derecho de venir a imponer tu voluntad.
—Sakura yo… sólo quiero cuidarte y protegerte como habría hecho con Ino.
—Gracias, pero no necesito tu protección, menos si el costo es abandonar a Sasuke. Te hablé acerca del origen de Naruto porque era lo correcto, pero no voy a dejar que me intimides para que haga lo que quieres, por temor a que me denuncies y me lo quites.
—No es lo que pretendía…
—No, lo que querías era lavarme el cerebro en contra del hombre que amo. Habla claramente Minato, pon las cartas sobre la mesa. Desde ya te advierto que no vamos a irnos contigo, ¿Qué vas a hacer al respecto?
Sakura se dio la vuelta y se dirigió a Naruto. Por fin tomó a su hijo en brazos e intentó calmarlo. Naruto lloraba y la llamaba con desesperación. No había querido asustar así a su bebé, pero escuchar a Minato decir que pretendía llevárselos a los dos, la hizo perder el control. Ella era una mujer tranquila y equilibrada, sin embargo si alguien amenazaba a su familia, se convertía en una mamá osa.
— ¿Qué sucede aquí?
Y ahí venía ya papá oso. Pensó ente aliviada y mortificada al ver aparecer a Sasuke.
— ¡Papi! —gimoteó Naruto pidiendo saltar a sus brazos.
—Hey, ¿Cómo está mi hombrecito? ¿Por qué estás tan intranquilo Naruto? —lo cargó con cuidado, acunándolo contra su pecho y dándole un beso en el espeso y rubio cabello—, ¿Sakura? —la observó con preocupación.
Negó con la cabeza, incapaz de formar palabra alguna. Su valentía se tambaleaba ante la posibilidad de ser acusada por fraude y secuestro. Minato tendría todas las de ganar si iba a la policía y contaba la verdad. Lo peor del caso es que hasta Sasuke terminaría embarrado como su cómplice.
—Es mi culpa Sasuke. Yo alteré a Sakura con mi propuesta de llevármela a ella y a Naruto —explicó pareciendo avergonzado.
— ¿¡Qué!? —Sasuke apretó la mandíbula, la furia escapando a raudales de sus intensos ojos negros—, lleva a Naruto a su recamara —le indicó a Sakura pasándole al bebé.
—Sasuke… —su prometido le dio un casto beso en los labios y la empujó con delicadeza hacia el pasillo, no dijo más y asintió con comprensión, Sasuke era muy protector con ella, obviamente quería mantenerla alejada de la escena por si las cosas se ponían peor.
Corrió a la habitación del bebé, no sin antes pasar por su recamara y tomar el teléfono, le llamaría a Itachi para que viniera, intuía que el temperamento de Sasuke lo haría arremeter contra Minato, por más que Namikaze mereciera un buen golpe, no quería que Sasuke se metiera en problemas.
Sasuke escuchó una puerta cerrarse, sin Sakura y su hijo presentes, dejó salir con libertad su ira. Alcanzó a Minato y de un puñetazo lo mandó al piso. El rubio ni siquiera tuvo tiempo de defenderse.
—Sabía qué harías algo como esto, sólo que no imaginaba que llegarías a tanto. No sólo quieres quitarme a mi hijo, también planeas llevarte a mi mujer. ¡Levántate!, apenas estoy comenzando contigo.
—No voy a pelear Sasuke —se limpió la sangre que brotaba de su boca, de milagro no le había dislocado la mandíbula—. Si te calmas lo puedo explicar.
— ¿Qué me vas a explicar?, que te metiste a mi casa para tener la oportunidad de engatusar a Sakura y a Naruto y apartarlos de mí —apretó las manos conteniéndose de patear a Minato en el suelo.
—Todavía podría hacerlo —alardeó pareciendo seguro, se dio cuenta que estaba equivocado, quería descubrir qué tanto amaba Sasuke a Sakura, sólo esperaba que Uchiha no lo moliera a golpes antes de satisfacer sus dudas—. ¿Qué tal si saliendo de aquí voy directo a la policía?
— ¿Crees que te lo voy a permitir?, antes de que puedas acusar a Sakura y quitarle a Naruto, te mato —Minato disimuló apenas el escalofrío que le generó la promesa de Sasuke.
El azabache no titubeó, tampoco le quitó la mirada de encima, haciendo evidente que su amenaza era bastante real.
— ¿Estarías dispuesto a ir a la cárcel con tal de deshacerte de mí? —abrió los ojos impactado.
—Si eso es lo que tengo que hacer para mantener la tranquilidad y seguridad de Sakura, sí. Nadie podría quitarle nunca a Naruto.
—Jamás pensé que tus emociones fueran tan intensas —reconoció aturdido—. ¿Y si ella decidiera que quiere irse conmigo, que es mejor dejarte y reconstruir su vida con mi ayuda?
—Ella no haría eso, me ama —respondió seguro, Sasuke de verdad tenía la certeza de que así era.
—Sólo responde a la pregunta, ¿Qué harías, le permitirías dejarte?
—Si esa fuera su decisión… sí. Nunca obligaría a Sakura a quedarse conmigo si no lo quisiera.
Se estremeció por dentro, el simple pensamiento de no tenerla a su lado, a ella y a su hijo, hacía que su pecho doliera.
—No intentarías manipularla, ni chantajearla, ¿cierto?. Yo… pensé que la estaba ayudando. Pensé que de verdad no la apreciabas. Que estés dispuesto a matarme por defenderla…
—No vas a denunciarla —sus hombros se relajaron al asimilar la verdad—, ¿Qué era esto, una especie de prueba? —condenó enfadado, Sakura seguramente estaba al borde del colapso por la preocupación, y el idiota de Minato jugaba con algo tan delicado.
—No. Vamos a calmarnos para que pueda explicarme.
Minato se levantó con cuidado y se dejó caer en el sillón, Sasuke decidió darle una oportunidad antes de lanzarlo por la ventana, así que hizo lo mismo sentándose del otro lado, en ningún momento apartó la vista.
—De verdad quería llevármela a ella y a mi sobrino. Creo que puedes ponerte un poco en mis zapatos, conocer a Naruto ha sido… lo mejor que me ha pasado… la idea de desprenderme de él —se alzó de hombros, Sasuke asentía en acuerdo.
— ¿Y querías el lote completo?
—Quiero a Sakura, pero no me malentiendas, no la quiero como lo haces tú. Mis sentimientos por ella son los que tendría un hermano. Al ver la hora a la que llegas diariamente, el poco tiempo que pasas con ella… Sakura merece tener todo en la vida, yo quería darle eso, a ella y a mi sobrino. Ayudarla a comenzar una carrera, a que logre cualquier cosa que se imagine. Yo pensé que la estabas subestimando, sometiendo. Que el único lugar que le has dado es como tu mantenida…
—Tsk. Si crees que Sakura permitiría algo así, no la conoces. Si estoy descuidándola tanto últimamente es porque pronto voy a llevarla a un viaje por su cumpleaños, a ella y a Naruto. Quiero dejar todo solucionado en el trabajo. Y ella nunca será mi mantenida, es mi prometida, pronto nos casaremos, si puedo darle todo, ¿Por qué no hacerlo?. Contrario a ti, yo sí tengo justificación para ayudarla y consentirla. En cuanto a Naruto, lo único que puedo decirte, es que es mi hijo, Minato. Pensar en que lo apartes de mí… —Sasuke perdió la capacidad de hablar, un nudo se formó en su garganta, haciéndole imposible concebir aquella idea.
Minato se asombró internamente ante la mirada torturada de Sasuke.
—Tú llevas de conocerlo una semana y ya lo adoras. ¿Sabías que su primer palabra fue mi nombre?, la segunda fue mamá y la tercera papá, por supuesto que lo sabes, Sakura debió contarte. Lo que no sabes es… lo aterrorizado y agradecido que me sentí cuando me llamó así. Nunca me importó que Sakura tuviera el hijo de otro hombre, un niño que no se asemejaba a mí ni en el carácter, a Naruto tampoco, porque me aceptó de inmediato. Con solo verme sonreía y extendía los brazos —sonrió enternecido, pensando en todos esos momentos—. Cuando Sakura me dijo la verdad, lo amé incluso más, porque supe que debía compensar todo lo que la vida le quitó a una edad tan temprana. Cuando Naruto crezca quiero que honre a sus verdaderos padres, pero no que sienta su falta.
Jamás habría reconocido sus sentimientos ante nadie, porque aquellos secretos eran únicamente suyos, Sakura no contaba, su mujer ya lo sabía. Seguro ella se sentía igual. Pero se abrió ante Minato por una simple razón, el tío de Naruto debía comprender el lugar que ambos ocupaban en la vida del niño. Además estaba en su derecho de exigir esa verdad. Por el bienestar y la seguridad de su sobrino, Minato cedería, Sasuke lo intuía.
— ¿Si tienen otros hijos? —Minato preguntó con tono bajo, aun sobrecogido por la declaración de Sasuke.
—Si es así, sólo significará que habrá más personas para amar al consentido de Naruto, oh, y también esperaré que seas tan buen tío con ellos como ya lo eres con él.
Minato agachó la mirada, después de su egoísta actuar, no merecía una segunda oportunidad, sin embargo no la desperdiciaría. Contrario a lo que Sakura estaría pensando en esos instantes de él, no era tan estúpido.
—Eso tenlo por seguro. Lo siento Sasuke, de verdad estoy muy avergonzado…
—Partamos de cero, ¿te parece?. Sé que echarás de menos al niño, pero puedes volver cuando quieras, y cuando él sea más grande, incluso llevarlo de vacaciones contigo —propuso conciliador.
Ahí no había ganadores ni perdedores. Sí, Minato se equivocó, pero era comprensible, él en su lugar habría hecho exactamente lo mismo. ¿Para qué mortificarse y seguir guardando rencor?, gracias a Naruto ya eran familia, debían tratarse como tal.
Minato se puso de pie y extendió su mano, sorprendiéndose cuando Sasuke la estrechó y lo atrajo hacia él en un fraternal abrazo. La tranquilidad lo invadió, aún estaba un poco triste por dejar a Naruto detrás, pero Sasuke le abrió los ojos. Su sobrino tenía una familia, entrometerse entre ellos, únicamente por "sus buenas intenciones", haría sufrir a todos.
—Necesito hablar con Sakura y disculparme también.
—Lo harás en la cena. Te pido que no le comentes nada del viaje, es una sorpresa, así como la fiesta, estaré en comunicación contigo para los detalles.
—No faltaré —prometió entusiasmado. Durante mucho tiempo estuvo solo, contaba con amigos cercanos a los que amaba, como Tsunade y Jiraiya, pero tener ahora un sobrino, una hermana, un cuñado, y montones de personas más, era un sueño hecho realidad.
El timbre retumbó por todo el departamento, Sasuke se dirigió de inmediato a la puerta. Arqueó la ceja al ver a su hermano, a Neji y a Tenten del otro lado.
— ¿Necesitamos una pala para enterrar el cadáver? —preguntó Tenten con las manos en las caderas, curiosamente su voz sonaba seria, todo lo contrario a su común tono bromista.
—Afortunadamente no será necesario —Minato asomó la cabeza por el marco de la sala.
— ¿Qué hacen aquí? —Sasuke se apartó para dejarlos entrar.
—Sakura me llamó, dijo que viniera a darte apoyo. De camino pasé por Tenten y Neji, sólo por si acaso —Itachi explicó cuestionándole con la mirada.
—Quédense a cenar. Todo está bien, por fin las cosas están bien —informó sonriente.
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Sakura se quejó cuando sintió un fastidioso cosquilleo en la nariz, dio un ligero manoteo y la molestia cesó. Se acomodó en la cama para seguir durmiendo, ni siquiera se preocupó en abrir los ojos y consultar el reloj, no quería descubrir que el amanecer estaba próximo y tendría que levantarse pronto para ir a trabajar. La molestia inició de nuevo, esta vez recorriendo su rostro, el roce era suave, parecido a una caricia. Abrió los párpados perezosamente, curiosa por descubrir qué sucedía.
La visión de un Sasuke sin camisa, con una rosa en la mano y una enorme sonrisa, acabó por despertarla. Naruto estaba a su lado, gateando en pañales intentando llegar a ella escalando por la espalda de su padre.
— ¡Mama! —estiró los brazos atrayendo al bebé a su pecho, él le besó el rostro hasta que Sasuke lo cogió de nuevo y lo apartó de encima, permitiéndole sentarse.
—Bien, ya felicitaste a mamá, ahora es mi turno —se acercó a ella y le dio un ligero beso en los labios— ¡Feliz cumpleaños Sakura! —le ofreció la hermosa rosa blanca que llevaba en la mano.
—Gracias, no hay mejor regalo que despertar con ustedes a mi lado —olió la rosa y se limpió las lágrimas que ya empezaban a querer empañar sus ojos—. Los amo.
—Y nosotros a ti. ¿Estás lista para empezar tu día?, Naruto y yo ya preparamos el desayuno, quédate con mami mientras voy por el —le dijo a Naruto a la vez que se levantaba de la cama.
—No era necesario —Sakura tomó al bebé, que ya quería salir corriendo detrás de su papá.
—Por supuesto que sí, este es tu día, así que no te preocupes por nada, sólo disfruta.
—Pero, pronto debemos irnos al trabajo —se percató que era más tarde de lo que pensaba.
—Hn, hoy no habrá trabajo. Relájate, vuelvo en seguida —se agachó a darle otro beso y desapareció.
—Por qué esa mirada me dio escalofríos —bromeó con el bebé en su regazo—, ¿Qué tiene preparado tu papi Naruto?
El niño rió y empezó a balbucear. Sakura abrazó más a su hijo y se perdió en su delicioso olor. Finalmente todo marchaba bien, después de las disculpas de Minato, las cosas habían regresado a la normalidad, ella lo tenía de nuevo en muy alta estima, y Sasuke incluso lo consideraba su amigo.
Lanzó un gran suspiro, si hace un año le hubieran dicho lo que le esperaba en el futuro, no habría creído ni una sola palabra. Había sido muy afortunada al obtener el amor de Sasuke. La vida le quitó mucho, personas irreemplazables a las cuales les guardaría amor por siempre, pero a cambio, le concedió una nueva familia. Sonrió feliz, dejando atrás los pensamientos sombríos. Sasuke llevaba la razón, era momento de disfrutar de su día.
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— ¿Ya?
—No seas impaciente, llegaremos pronto —Sasuke la conducía de la mano por el enorme centro comercial, Naruto iba distraído observando todo, desde la comodidad del otro brazo de su padre.
—Pero, es que me da curiosidad saber a dónde vamos.
—Es un lugar en el que disfrutarás estar —adelantó Sasuke con humor.
Sakura hizo un puchero, ese comentario había empeorado su curiosidad. ¿Qué podría ella disfrutar del centro comercial?, no era asidua a las tiendas de ropa, es más, detestaba ir de compras. Sasuke se detuvo abruptamente en las puertas de un local, entrando de inmediato sin darle oportunidad de leer el nombre o mirar los escaparates.
—Bien, adelante, escoge una canasta y toma todos los que gustes, es mi regalo y el de Naruto —soltó su mano y la empujó cariñosamente hacia los estantes.
—Oh… —se quedó con la boca abierta, éxtasis total se reflejaba en su expresión— esto es… siempre quise… pero había cosas más importantes que… ¡te amo, los amo! —los abrazó conmovida, dándose la vuelta después para hacer precisamente lo que él le indicó.
Sasuke vio desaparecer a Sakura con una gran canasta, perdiéndose entre los pasillos atestados de libros de la librería. Parecía una niña en una juguetería.
— ¿Qué tal si tú y yo vamos a buscarte unos cuantos cuentos, mientras mamá compra la tienda completa? —le propuso al bebé.
Naruto rió divertido y se abrazó a él, cuando juntos se dirigieron al área de libros infantiles.
Sakura se olvidó de todo, excepto de dejarse llevar por la alegría y entusiasmo que le generaba estar en ese mágico lugar. Una lágrima corrió por su mejilla al recordar la antigua biblioteca del orfanato, ahí no habían tenido tantos libros, ni en tan perfectas condiciones, no obstante, en aquel sitio vivió muchos momentos felices. Le fascinó que Sasuke pensara en un regalo tan maravilloso y acorde para ella, los libros significaban mucho, al leerlos, podía experimentar incontables emociones y vivencias con el simple poder de su imaginación.
No se percató de cuánto tiempo estuvo explorando y escogiendo, entre novelas románticas, históricas, biografías, y libros educativos, su canasta no fue suficiente, por lo que consiguió dos más, las tres cestas rebosando de textos. Entró en pánico cuando se percató que no podía cargarlas para llevarlas a la caja de cobro, menos mal un empleado que acomodaba un estante de una nueva serie, se acercó de inmediato a auxiliarla.
Sasuke y Naruto la esperaban sentados en un sofá, al verla se pusieron de pie llevando también algunos paquetes, sonrió encantada, seguro Naruto había escogido una nueva colección para sus noches de cuentos con Sasuke.
— ¿Lista? —preguntó Sasuke llegando hasta ella.
—Sí, aunque tal vez deje algunos aquí, creo que me sobrepasé un poco, ¿verdad? —lo miró avergonzada, llevaba casi cincuenta libros, ¿Dónde los colocaría?, en el departamento apenas y cabían ellos, aunque Tenten se mudó y dejó una recamara disponible, Sakura la había llenado de inmediato con los juguetes y pertenencias de su hijo—. No habrá espacio para guardarlos, mejor escojo unos cuantos.
—No. No hay necesidad de que te limites, al contrario, esta cantidad es buena para que inicies tu colección, pronto nos mudaremos, sólo hay que asegurarnos que la nueva casa cuente con una biblioteca muy grande —con un movimiento de cabeza le indicó a la cajera cobrar los libros.
Sakura se sonrojó ante la sonrisa de complicidad de la empleada, a pesar de que Sasuke siempre era muy galante con ella, todavía se sentía tímida. Le susurró unas gracias y le besó la mejilla rápidamente, ciertamente sus planes de mudanza eran un hecho, dejarían el apartamento y se trasladarían a una residencia cerca de la madre de Sasuke cuando por fin se casaran. La fecha estaba fijada, dentro de cinco meses por fin serían marido y mujer. Ellos habrían preferido casarse en un mes, pero Tenten y Mikoto se opusieron, ella quería una boda sencilla, sin embargo su suegra y amiga insistieron en que una celebración como esa, necesitaba de más preparación, por lo que fácilmente se dejó convencer.
Salieron del centro comercial con rumbo desconocido, esta vez Sakura omitió preguntar, ya sabía que Sasuke no le diría nada, ya que era otra sorpresa. Consultó su celular con extrañeza, era muy raro que a esas horas del día, todavía no recibiera una llamada o mensaje de sus amigos cercanos para felicitarla, ni siquiera Minato, que prácticamente llamaba todos los días para saber de ella y de Naruto.
— ¿Sucede algo? —preguntó Sasuke haciéndose el ingenuo.
Acordó con Tenten, Itachi y compañía, no armar alboroto sobre el cumpleaños de Sakura hasta que se llegara la hora de sorprenderla con la fiesta. El único que se salvó de no hacer creer a Sakura que había olvidado la fecha, fue él, jamás aceptaría provocarle sufrimiento a Sakura con eso, aunque fuese por unas horas, no fingiría olvidarse de algo tan importante.
—No, nada —no se sentiría mal, ellos no tenían la obligación de recordar su cumpleaños, probablemente tenían la cabeza llena de sus propios asuntos, no era tan infantil como para enojarse por eso, además, con Sasuke y su hijo bastaba y sobraba.
—Hn. Ya casi llegamos, la siguiente parada se me ocurrió desde hace tiempo. Sakura, tú y yo tenemos muchas cosas en común. No me mires así, sí, se podría decir que ambos venimos de vidas completamente diferentes, pero hay algo que comparto contigo. Mi infancia no fue un lecho de rosas, siempre quise hacer lo que haremos hoy, aunque nunca voy a admitirlo frente a alguien que no seas tú —sonrió juguetón—. Cuando tuve la suficiente edad para valerme por mi cuenta, ya no me pareció importante o divertido. Pero, ahora que estoy contigo y que tenemos a Naruto, me gustaría vivir esta experiencia, y espero que no sea la primera y única vez.
—No sé a qué te refieras, pero desde ya digo sí a todo lo que quieras experimentar con nosotros —aceptó sin dudar—, somos tu familia, te seguiremos con los ojos cerrados.
—Gracias —le besó los labios aprovechando la luz en rojo.
— ¡Mama, papi! —Naruto saltaba inquieto en su sillita.
—Ya estamos aquí, no te desesperes Naruto —Sasuke aparcó en el amplio estacionamiento.
— ¡Sasuke! —Sakura dio un gritillo ilusionada—, tienes razón, siempre quise ir a un parque de diversiones, pero jamás tuve cómo, al pueblo nada más llegaban ferias, y por supuesto eran muy caras para niñas como yo que no tenían nada —afirmó sin rastro de vergüenza, Sasuke conocía al derecho y al revés su pasado, su aceptación era total, por lo que ella no sentía necesidad de guardarse nada—. ¿Tendrán un carrusel?, mi fantasía era subirme a uno —confió a la vez que abría la puerta y se precipitaba a bajar antes de que Sasuke la ayudara.
—Por supuesto que sí, me aseguré de ello. Era obvio que una princesa soñadora como tú, querría subir a un blanco corcel —pinchó bromista, ella rió a carcajadas.
—Únicamente si el caballero de brillante armadura y el principito suben también —lo tomó de la mano cuando bajó a Naruto y cerró el auto.
—Como ordenes —la atrajo a su cuerpo, los tres caminaron abrazados y felices como la hermosa familia que eran.
Sakura subió más de diez veces al carrusel, aunque no todas las hizo acompañada de sus dos hombres, Sasuke no quería que el bebé se mareara. Naruto estaba encantado, ya que era uno de los juegos a los que él podía subir sin problema, pero también le gustaba distraerse con todas las personas que paseaban, las atracciones y los personajes animados que se tomaban fotos con los visitantes.
Entraron a la casa de los espejos, dieron un paseo en lancha, Sasuke ganó para Sakura y Naruto dos grandes osos de peluche en el tiro al blanco. Comieron algodones de azúcar, Sakura se asombró cuando Sasuke, a quien le desagradaba en su mayoría el dulce, se acabó toda la empalagosa golosina. Se sentaron a ver un show de piratas, disfrutaron de bastante comida chatarra, la suficiente para alimentar a un regimiento. Sakura y Naruto dejaron que un artista del parque pintara en sus rostros, mientras Sasuke registraba cada detalle en la cámara de su celular.
—La próxima vez tal vez sea buena idea invitar a Tenten o a tu madre, así podemos encargarles a Naruto mientras subimos a los juegos de adultos —propuso Sakura fascinada y a la vez cansada al dirigirse a la salida.
—Lo tendré en cuenta —asintió Sasuke complaciente—. Oh, mientras estabas en el baño mi madre me envió un mensaje, me pidió de favor pasar a la casa a recoger unos documentos que quiere que revise, no te molesta, ¿verdad?, te aseguro que no tardaremos mucho —inventó sagaz.
—No, será bueno saludarla —Sakura ayudó a Sasuke a acomodar a Naruto, dejándolo bien asegurado en la parte de atrás. Ya estaba oscuro, aunque no era muy tarde todavía.
Al llegar a la residencia Uchiha le pareció muy extraño que la mayoría de las luces estuviesen apagadas, exclusivamente algunas lámparas en el jardín iluminaban el basto espacio, pero la gran mansión lucía abandonada.
— ¿Tu madre ya estará durmiendo?, no es normal ver la casa tan oscura.
—Hn, tal vez salió. Vamos —Sasuke se apresuró a tomar a Naruto y adelantar a Sakura.
— ¡Espérenme! —corrió intentando alcanzarlos, pero Sasuke hizo oídos sordos a su llamado, su prometido se perdió dentro de la mansión, dejándola a ella en la entrada, temerosa de seguirlo por los pasillos oscuros.
Se armó de valor, no era una niña miedosa, asimismo, ¿Qué podía pasarle en casa de su suegra?, al principio la mansión la intimidaba, pero al formar una estrecha relación con Mikoto, aquella sensación quedó olvidada. Entró con paso cuidadoso, no quería tropezar con alguna antigüedad o mueble.
— ¿Sasuke, Naruto… señora Mikoto? —llamó contrariada de que nadie saliera a su encuentro, el silencio era inusual y espeluznante. Se quedó de pie en el marco de la gran sala, su respiración se intensificó y su cuerpo se tensó al sentir que alguien la observaba.
Varias cosas sucedieron a la vez. Uno. Las luces se encendieron cegándola momentáneamente, a la vez que varias explosiones retumbaban en sus oídos y confeti junto con serpentinas le caían encima. Dos. Muchas personas gritaron sorpresa. Tres. Sakura cayó directamente al suelo, desmayada por el susto.
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¡Hola!, ya las/los extrañaba enormemente. Sé que les hice esperar mucho para este capi, pero ya saben que debo ser cuidadosa con las actualizaciones porque el fin está a la vuelta de la esquina, y como la idea es dejarlo en 50 capis o menos, pues tengo que pensar mucho lo que escribo. A eso le sumamos que mi tiempo es más reducido y pues he ahí la tardanza.
Ya podemos respirar tranquilos, Sakura se fajó los pantalones y le hizo frente a Minato, además él no es mal hombre, sólo un hermano preocupado. Espero que les haya gustado el giro que dio esa situación. En cuanto a lo demás, pues ya se pasó todo un añito, Sakura tiene por fin 20, se viene fiesta, hehe. Esperemos que ya sólo cosas buenas sucedan.
Creo que son contados los capis que no se quedan en cliffhanger en mis historias, podría decirse que éste es uno de ellos, un cierre muy light, sin drama, para no tenerlos en ascuas hasta que regrese.
Cualquier cosa que me quieran compartir, ya saben que aquí los leo encantada. Gracias por seguir leyendo, a pesar de los años interminables que he escrito este y otros de mis fics. De veras mi agradecimiento por siempre empujarme a continuar con sus detalladas y bellas reviews, así como sus alertas.
Por cierto, por eso mismo de que empecé hace mucho, la mayoría sino es que todos, se han dado cuenta de mis terribles errores al inicio, los cuales a veces se me siguen escapando, aun así, en un principio era muy atrabancada, y me importaba más la historia que en sí la forma en la que escribía. Disculpas por todos los garrafales horrores de ortografía, redacción, etc, etc., la emoción me rebasaba y lo único en lo que pensaba era en compartir mis invenciones =D. Pero cuando pueda, todos esos capis serán corregidos, aunque sea de a poco.
En fin. Por ahora me despido, les mando mis mejores deseos y toda mi buena vibra =). Cuídense mucho, ¡seguimos leyéndonos pronto!
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¡SasuSaku CANON!
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