Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría

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Este fic únicamente se publica aquí, prohibido tomarlo y subirlo en otro sitio.

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La madre virgen

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Capitulo XLVIII

Una gran celebración

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— ¡Mama pass! —gritó y rió Naruto al ver a Sakura caer, pensando que estaba jugando.

Los demás salieron de su aturdimiento, Sasuke le pasó el bebé a Tenten y corrió hacia la pálida pelirosa que yacía inconsciente en el piso. Con la ayuda de Itachi logró colocarla en el sofá. Una de las empleadas de su madre partió por alcohol, todos empezaron a murmurar, preguntando si necesitaban más ayuda, incluso si se requería de un doctor o ambulancia.

—Todo está bien, seguramente fue sólo la impresión —Sasuke agradeció a su madre tomar la batuta y calmar a los presentes.

—Bueno, lograste tu cometido, este será un cumpleaños que nunca olvidará —Kakashi palmeó el hombro de Sasuke, quien se abstuvo de fulminar a su tío con la mirada.

Por supuesto que él había planeado hacer de la fiesta algo memorable, pero no de esa manera. Sakura probablemente tendría una hinchazón a causa del golpe, eso sin contar que le había dado el mayor susto de su vida.

—Hijo, ¿estás seguro que no hay algún otro motivo por el cual Sakura haya podido desmayarse? —su madre le susurró perspicaz—, algo que pueda obligarnos a adelantar la boda —completó señalando al vientre plano de su prometida.

—Ella no está embarazada mamá —dejó que se notara su irritación, aunque negó en susurros, cada invitado era un amigo cercano, pero no por eso le gustaba estar discutiendo ese tipo de situaciones enfrente de tantas personas.

—El doctor ya viene —anunció Neji.

—Aquí —Anko tomó las cosas que la empleada trajo y se las pasó a Mikoto, que se concentró en hacer volver a Sakura.

— ¿Qué-cof-cof, sucedió? —Sakura abrió los párpados cuando el potente olor atravesó sus fosas nasales.

Miró extrañada a su alrededor, asombrándose al ver a la mayoría de sus amigos ahí. Sasuke la ayudó a incorporarse en el sofá, acariciándole detrás de la cabeza, palpando su nuca y sus sienes.

— ¡Ouch! —se quejó cuando le tocó la zona adolorida.

—Sucedió que te desmayaste en tu fiesta sorpresa, ¿estás bien?, ¿Cuántos dedos ves?, ¿Cómo me llamo?, ¿Qué día es hoy?, ¿Quién es el presidente?

—¡Tenten para!. No entendí la mitad de lo que dijiste —Sakura dirigió la mirada a Sasuke, él sabría explicarle que pasó.

—Te desmayaste por el susto que te dimos con la sorpresa de tu fiesta —Sasuke lucía tan preocupado y culpable, que Sakura extendió los brazos y lo abrazó con cariño para calmarlo.

—Lo siento, soy una miedosa.

—No, soy un idiota. Por querer sorprenderte casi te mato de un infarto —escondió el rostro en su cuello, desesperado por sentirla cerca.

—Bueno, ya que Sakura volvió en sí y todo indica que está bien, continuemos con la celebración —Anko anunció, haciendo que sonase la música y el ambiente se volviese ameno—. Cuando el doctor llegue, asegúrate de que te revise el golpe Sakura —ordenó sonriéndole amigablemente.

—Sí, gracias.

Pasado el lamentable episodio, Sakura se llenó de emoción. Como niña pequeña, comenzó a disfrutar de la fiesta que Sasuke y Tenten prepararon para ella. Había comida de todo tipo, así como postres deliciosos y exóticas bebidas. Paseó por el gran salón, charlando y bromeando con todos sus amigos. Incluso olvidó su vergüenza y mostró sus acartonados pasos de baile en la improvisada pista al lado del tío de su prometido.

—Mírala, se ve tan feliz —Tenten le dio un codazo a Sasuke, ambos observaban a Sakura y a Kakashi reír y saltar en medio de la multitud.

—Hn —Sasuke se sintió orgulloso de verla brillar de aquella manera.

— ¿A qué hora piensas darle su regalo?

—Al mismo tiempo que los fuegos artificiales comiencen —comunicó extendiendo los brazos cuando vio a Naruto caminar hasta él. De inmediato lo cargó al percibir su mirada somnolienta.

—Papi —el niño lo abrazó y se recargó en su hombro, llevándose el dedo a la boca y chupándolo vigorosamente.

—Tiene sueño, será mejor que lo lleve a dormir y regrese para el gran cierre.

—Yo puedo encargarme, pásame a mi nieto y ve por Sakura —Mikoto se puso frente a él exigiéndole entregarle al extenuado rubio.

— ¿Segura?, te perderás el espectáculo de luces.

—Va, lo veré desde la ventana de la guardería, Tayuya me hará compañía, ya que Hinata igual está a punto de caer rendida y, Anko e Itachi merecen un momento romántico también.

—Gracias madre… por todo —asintió entregándole a su hijo, Naruto ni respingó, únicamente se acomodó ahora en los brazos de su abuela.

—Oh hijo, no, gracias a ti por darme esta oportunidad —se estiró y lo besó en la mejilla, Sasuke aprovechó para atraerla y estrecharla.

Las cosas por fin marchaban correctamente entre ellos, suspiró tranquilamente a la vez que se giraba y buscaba el lugar donde se encontraba la mujer de su vida. La localizó casi de inmediato, riendo y jugando con los demás.

— ¿Te diviertes? —le susurró al oído al abrazarla por la espalda.

— ¡Sasuke! —ella se giró y se le colgó del cuello— ¡Gracias, gracias, gracias! —besó su cara con arrebato infantil—, es una de las noches más especiales de mi vida —confesó con ojos empañados—. Te amo.

—Hn, falta lo mejor —la cogió de la mano, llevándola hacia las puertas francesas que daban a la terraza en el jardín.

Todas las luces incluidas las de afuera, se apagaron. El cielo plagado de estrellas, resplandecía con intensidad. Sakura se apretó a su lado, expectante y desconcertada por el silencio que llenó el ambiente. Cuando un estruendo se escuchó de repente, pegó un brinco y lanzó un chillido. Sus preciosos ojos verdes ampliándose ante las imágenes de colores que se extendían por encima de ellos.

—Feliz cumpleaños Sakura. Yo también te amo —alcanzó sus labios y la oprimió con fuerza, atrayéndola frente a él para que no se perdiera de nada.

Ella reía, lloraba, gritaba y saltaba. Incrédula y fascinada por las inimaginables formas que se dibujaban en el firmamento. Tras ellos los demás admiraban de igual manera el singular entretenimiento.

—Parece que alguien no estaba tan cansado como pensamos… —Sasuke y Sakura voltearon hacia la divertida voz de Mikoto, que venía en dirección a ellos con un Naruto excitado y sonriente—. Cuando el ruido empezó, fue imposible hacerlo dormir.

Sasuke lo tomó con un brazo, sosteniendo con el otro a su prometida. Hasta hacía unos segundos sentía que algo faltaba, que su felicidad no estaba del todo completa. Esa sensación fue acallada cuando sus manos estuvieron llenas de su familia. Besó la mejilla regordeta del rubio, quien asombrado, no dejaba de señalar y aplaudir.

Echó un vistazo a su espalda, sonriendo a su hermano, que le regresó el gesto, itachi también permanecía pegado a Anko, ella le susurraba palabras al oído, haciéndolo sonrojarse. El amor flotaba en el aire, descubrió al cabecear a forma de saludo a donde Gaara tomaba de la mano a una tímida Matsuri; su amigo pelirrojo le correspondió con otro asentimiento. Tenten y Neji no se quedaban atrás, besándose y acariciándose como dos cachorritos juguetones. La sorpresa de la noche sin duda fue Minato, que conversaba muy cerca con una de las encargadas del servicio de catering, una pelirroja llamativa que portaba el nombre de Kushina en su gafete de trabajo. Mientras que Kakashi y su madre reían y se secreteaban como viejos amigos.

Sí, definitivamente las cosas no podían marchar mejor.

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— ¿Estás nervioso? —preguntó Itachi acomodándole el cuello del saco por décima vez.

—Ya te dije que estoy bien, deja de toquetearme y arrugarme el traje —manoteó para que su hermano se apartara.

—Hijo no te preocupes, seguro estará aquí en cualquier momento, Sakura te ama, no te haría pasar por la vergüenza de dejarte plantado —su tío le palmeó la espalda buscando reconfortarlo.

—No estoy preocupado Kakashi —puso los ojos en blanco, ¿Qué le pasaba a todo el mundo para actuar tan nerviosos?, él no estaba ni mínimamente ansioso, sabía que su novia llegaría en cualquier momento, sólo estaba retrasada cinco minutos.

—Sasuke, Tenten no contesta, pero no te inquietes, no dejaré de intentar llamarle, probablemente sea solo la mala recepción por el clima —Neji comentó apresurado.

Sasuke arqueó la ceja, la tarde era perfecta. No hacía frío ni calor y el sol resplandecía en el cielo azul; era uno de los tan preciados días despejados en la ciudad de la Lluvia. En verdad que su familia y amigos se comportaban como idiotas. El que iba a casarse era él no ellos, si no dejaban de portarse como lunáticos, los arrojaría del campanario de la iglesia uno por uno.

—Sasuke, si quieres puedo ir rápidamente a cerciorarme que todo esté bien —fue el turno de Gaara.

—Sí, sería lo mejor, deja que acomode el moño —Itachi extendió sus enormes manos hacia su cuello.

—Ni se te ocurra —lo fulminó con la mirada antes de que siquiera pusiera sus dedos encima.

—Itachi deja de molestarlo, ¿no ves que está a punto del colapso porque Sakura no vendrá? —Suigetsu renegó—. No te alteres amigo, investigaré por qué tu prometida no llegó, seguro que algo tuvo que habérsele atravesado —comenzó con tono condescendiente.

—Espero que Tenten no me haga lo mismo cuando por fin nos decidamos a dar el paso al altar, no quiero ni pensar lo que debes de estar sintiendo de que la mujer que amas haya huido.

—Cuando me case con Anko, será en secreto, así si me deja plantado nadie lo sabrá. Nunca esperé que Sakura hiciera algo así, ella te ama, y Naruto ni se diga.

—Es por esto que he corrido toda mi vida del compromiso —kakashi le lanzó una mirada de disculpa mezclada con compasión.

— ¡Maldita sea, ¿alguna vez usan la cabeza para algo más que no sea peinarse?! Sakura no me ha dejado plantado. Si dejasen de parlotear como cotorras, se darían cuenta que la limusina se estacionó hace más de un minuto, Minato está ayudando a bajar a las damas, mientras ella espera a que entre a la iglesia y me coloque en mi lugar frente al altar —les dio la espalda e hizo precisamente eso.

—Yo sabía que llegaría, ella te ama hermano —Itachi caminó a su lado.

—Cállate —ladró Sasuke, sonriendo después, no dejaría que las tonterías de sus amigos le arruinaran el día de su boda.

Sakura dejó escapar un tembloroso suspiro al ver a Sasuke desaparecer dentro del templo. Se suponía que él no debía ver el vestido hasta que entrara y caminara por el largo pasillo al ritmo de la marcha nupcial. Había temido que su prometido se desesperase por la tardanza, menos mal se veía bastante relajado. No quería llegar tarde, sin embargo todas —incluida su suegra—, insistieron en que era una tradición que la novia llegase diez minutos después de la hora acordada. Como ella no sabía nada acerca de eso, tuvo que dejarse llevar por los consejos de las demás. Se alzó de hombros, al parecer tenían razón. Tomó la mano de Minato cuando él le ofreció su ayuda para descender del lujoso auto.

—No me cansaré de decirte lo hermosa que luces —Minato alabó dándole un beso en la frente, pasándole el ramo de peonias blancas.

Tenten ya estaba al frente de la fila, con Naruto en sus brazos y la canasta de pétalos de flores colgando de su brazo, para que su rubio hijo los esparciera al abrirle el camino. Anko la segunda en la fila, seguida por Matsuri, Tomori y Tayuya. Sus amigas se veían hermosas, enfundadas en sus largos vestidos verde esmeralda, Sasuke había sugerido el color, ya que combinaría con sus ojos y a él le encantaban.

Su suegra se adelantó, llevando a Hinata con ella, que parecía una pequeña princesa. Los demás invitados aguardaban también adentro de la iglesia, esperando por ella para comenzar la ceremonia.

Minato la tomó por el brazo, como su auto-proclamado hermano mayor, era el responsable de escoltarla hacia los brazos de Sasuke. Sonrió cuando el órgano comenzó a sonar, su blanco y elegante vestido arrastraba a su paso. La madre de Sasuke había contratado a uno de los mejores diseñadores del país, a Sakura le encantó. Se sentía como toda una reina.

Al entrar al recinto, su mirada de inmediato colisionó con la de Sasuke. Los candentes ojos negros la abrasaron con su intensidad, igual que la primera vez que se vieron. Nunca pensó que aquel flechazo desembocaría en esto. En la realización de su máximo sueño.

Sasuke tragó con dificultad al contemplar a su prometida acercarse con pasos agonizantemente lentos hacia él. Sakura siempre le había parecido hermosa, pero en esta ocasión, su sublime belleza lo dejó con la boca abierta. La ternura se mezclaba con la fuerza, la timidez con la audacia, la inocencia con el erotismo… su virtuosa presencia reflejaba todos los desconcertantes y extraordinarios matices de su futura esposa.

— ¡Papi! —salió de su encandilamiento al ver aproximarse a Tenten con Naruto de la mano.

Su amiga llegó hasta él, permitiéndole abrazar y besar a su hijo antes de que todo comenzara. Naruto le sonrió y se tranquilizó, consintiendo que la morena lo alejara de nuevo y lo llevara hacia el otro extremo del corredor.

—Sasuke —la voz de Minato estaba llena de seriedad—. Es un honor entregarte a Sakura, sé que no necesito decirte que cuides de ella y de Naruto, aun así… te los encargo. Ámala como has hecho hasta ahora, no dejes que la luz de sus ojos se opaque nunca, ¿entendido?

—Hn —asintió de inmediato, cogiendo la mano que el rubio y Sakura le extendían—. Gracias Minato, así lo haré. Sakura, te ves… simplemente no hay palabras que reflejen lo majestuosa que luces. Eres gloriosa —acunó su rostro entre las manos, atrayendo su frente a la suya, susurrándole palabras de amor que solo ella pudo escuchar—. No llores amor.

—Es que estoy tan contenta —confió con las pupilas brillantes.

—Bien, estamos reunidos aquí, para celebrar la boda de Sasuke Uchiha y Sakura Haruno…

Ambos se concentraron en escuchar las palabras del sacerdote. La ceremonia fue preciosa, cualquier lugar al que mirasen, las personas tenían una expresión de sincera felicidad por la pareja. El momento de los anillos llegó rápidamente, Itachi se acercó a su hermano, ya que era su padrino de alianzas. Tenten no pudo contener su llanto cuando Sakura y Sasuke juraron amarse hasta la muerte.

La hora de besar a la novia llegó, todos vitorearon y aplaudieron. Los oídos de Sakura no registraron más allá del te amo de su ahora marido, lo demás quedó apagado por su estremecedor beso. Ya estaba hecho, por fin se había casado con Sasuke, lo apretó con fervor y dejó que sus lenguas se acariciaran y se encontraran con pasión. Fue mágico y extraordinario, tan fugaz que quedó con hambre de más, pero era hora de celebrar.

Desfilando del brazo de un sonriente y orgulloso Sasuke, se dirigieron a la salida. Afuera más pétalos blancos cayeron sobre ellos, recibieron con entusiasmo todas las felicitaciones de sus amigos y familia. Las fotografías tampoco se hicieron esperar, era una fecha para atesorar y rememorar.

— ¿Qué hace señora Uchiha? —cuestionó Sasuke cuando la observó lanzar un beso hacia arriba.

—Solo le agradecía a mis ángeles personales el haberme acompañado hasta este momento.

—Ino y Sai seguro estarán muy felices por nosotros —completó sabiendo a que se refería Sakura con esa declaración.

—Lo están —sonrió y se abrazó a él, agradecida de que Sasuke la comprendiera.

—Bueno, es hora de celebrar, dejen los arrumacos para la luna de miel.

Sakura se alejó un poco de Sasuke, intentando no estrangular a Tenten por interrumpir su emotivo momento, sin embargo, al ver la expresión sonriente de la morena, no pudo más que reír también. Su amiga tenía razón, todos los invitados esperaban a que ellos abrieran el camino rumbo a la mansión Uchiha, donde se llevaría a cabo la sencilla recepción.

—Hay que terminar con esto —murmuró Sasuke a regaña dientes, él lo único que necesitaba era estar con su esposa, de preferencia en la isla casi desierta a la que viajarían después de la fiesta.

— ¡Sasuke! —amonestó Sakura falsamente, ella quería exactamente lo mismo, a mala hora se dejó embaucar por sus amigas para hacer una gran boda.

Menos mal dentro de poco podrían estar por fin solos, su mente escapó cinco meses atrás, al viaje que realizó con Sasuke en celebración de su cumpleaños. Habían regresado a Umi no Kuni, la experiencia fue maravillosa, entre revivir viejos recuerdos y elaborar unos nuevos, su estadía fue paradisíaca. Sobre todo porque pudieron disfrutar de un par de días en soledad, apreciando la vida en pareja, antes de que su hijo, Itachi y compañía, se unieran a ellos y hacer de aquello unas verdaderas vacaciones familiares.

Las horas les parecieron eternas, y aunque lo que más anhelaban era estar juntos reafirmando su amor, lograron disfrutar y divertirse con lo que Mikoto y las demás prepararon. Sakura bailó hasta que sus pies dijeron basta. Compartieron con todos los invitados, recibiendo felicitaciones y buenos deseos de parte de la mayoría. Anko atrapó el ramo, saltando y celebrando, mientras un abochornado Itachi recibía el pésame por parte de sus amigos.

Aprovechando que todo mundo estaba distraído, Sasuke logró apartar a Sakura hasta una de las salas desocupadas de la mansión. La estrechó y comenzó a besar con desesperación, su ser civilizado por fin rindiéndose ante sus impulsos.

—Sasuke —Sakura respondía con el mismo entusiasmo.

—Vámonos —pidió enfebrecido a la vez que le quitaba el velo y comenzaba a deshacer el estilizado peinado, le encantaba el aspecto salvaje de los largos mechones rosados de Sakura.

—La fi-fiesta aun no termina —gimió encantada entre sus besos.

—No importa, nadie se dará cuenta…

—Somos los novios —rio divertida—, claro que se darán cuenta, ¡mmn! —la manera en que Sasuke devoraba su boca no la dejaba pensar.

— ¿Vas a decirme que prefieres seguir en la fiesta que escaparte conmigo? —la miró con ojos entrecerrados, retándola a negarse.

— ¡Vámonos!, pero si tu madre se molesta te culparé de todo —advirtió dejándose arrastrar por él.

—Hmp, estaremos demasiado lejos como para preocuparnos de sus regaños.

Con cuidado de no ser vistos, salieron por el largo pasillo. Hacía rato que habían aprovechado para despedirse de Naruto, quien ya estaba durmiendo en la guardería de la mansión. El pequeño se quedaría toda la semana con Mikoto, así ellos sacarían el máximo provecho a la luna de miel. Llegaron sin problemas al auto que usarían para trasladarse al aeropuerto. Lo más recomendable sería pasar la noche en un hotel y viajar a la mañana siguiente, pero Sasuke quería poner mar y tierra de por medio, entre el mundo y ellos. Por lo que volarían esa misma noche en el nuevo jet privado de su tío. La isla era propiedad de Minato, que encantado les ofreció el excéntrico e intimo lugar, en donde nadie los molestaría y podrían demostrarse libremente su amor.

—Será mejor que vayamos primero a casa, necesito cambiarme —informó Sakura cuando Sasuke arrancó el vehículo.

—Ni se te ocurra. Quiero ser yo el que te quite el vestido —sonrió traviesamente al verla sonrojarse, su equipaje ya se hallaba en el avión, así que nada haría que se desviase de su destino.

—Pero-

—No hay peros, iremos directamente hacia el jet, por lo que no tendrás que correr por todo el aeropuerto arrastrando el vestido, no te preocupes —completó sabiendo que aquella era su principal inquietud.

—Siendo así —asintió más tranquila. Le encantó la idea de continuar con el vestido hasta que Sasuke pudiera quitárselo, era una de sus principales fantasías para esa noche, una de las tantas que se moría de ganas por poner en práctica.

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— ¿Alguien ha visto a Sakura y a Sasuke? —Tenten había buscado por todos lados a sus amigos, pero estos no aparecían.

—Ahora que lo mencionas, no. Hace un rato que no los veo —Itachi frunció el ceño.

—Niños —se burló Kakashi, haciendo que todos lo miraran. La mesa estaba llena de los amigos y la familia cercana—. Ustedes obviamente son nuevos en esto, Sasuke y Sakura huyeron hace mucho —comentó con picardía.

— ¡Qué!, pero no pueden hacer eso, la fiesta aun no termina y… y… por supuesto que lo hicieron —Mikoto apretó los dientes para no darle un golpe a su cuñado, en alguien tendría que canalizar su furia.

Cómo se le ocurría a su hijo desaparecer de su celebración como si fuese un bandido. Ella que tanto se había esmerado para hacer de esa noche la boda del año, resopló molesta. Fue hasta que recordó lo enamorado que se hallaba su hijo de su bella nuera, que comprendió la magnitud del sacrificio que Sasuke hizo ese día. Comprensiblemente Sasuke agotó su paciencia y tuvo que salir corriendo con su ahora esposa. Pensándolo mejor, su pequeño merecía una medalla por haber aguantado tanto.

Sonrió con resignación, no le molestaba encargarse de despedir a los asistentes, además tendría al perfecto ayudante para tan tediosa tarea. Cogiendo del brazo a su socarrón cuñado, lo obligó a levantarse y caminar a su lado, Kakashi intentó resistirse, ya que sabía perfectamente lo que ella quería de él, pero Mikoto no lo permitió.

—De saber que yo pagaría los platos rotos, no hubiera instigado a Sasuke a partir temprano —refunfuñó vencido dejándose arrastrar.

—Esto te servirá de lección para la siguiente boda —avisó la matriarca, sabiendo que lo más natural era que su hijo mayor fuese el siguiente. Soñadoramente comenzó a planear los detalles, aquella también sería una boda de ensueño.

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Sakura y Sasuke entraron a la palaciega mansión que se hallaba en lo alto de un acantilado. El empleado que los recogió en la pequeña pista, desapareció como por arte de magia, evidentemente los trabajadores de Minato estaban entrenados para ser casi invisibles, dándoles una sensación de completa soledad a los visitantes.

Las luces estaban encendidas, todo permanecía impecable. Según las palabras del chófer, había suficiente comida en la cocina, pero si querían que el chef les preparara algo especial, solamente tenían que levantar el teléfono y marcar el número 1. Sakura negó de inmediato, ella era excelente cocinando, quería ser la única que consintiera a su marido con sus delicias culinarias.

La casa sin duda sería hermosa e interesante, toda ella con pisos de madera, cuadros, esculturas carísimas, y terrazas con vistas impresionantes, pero a Sakura y a Sasuke no podría importarles menos explorarla en ese momento. En un minuto, habían encontrado la habitación. A juzgar por las velas y los pétalos de rosas rojas sobre la enorme cama, sospecharon que era la adecuada.

Sasuke empezó desabotonándose la chaqueta, luego mandó a volar la incómoda pajarita —lo que tenía que soportar por ver contenta a su madre y a su esposa—. Sakura lo veía con ojos enormes y atentos, por lo que el siguiente fue el chaleco, luego, con lentitud y algo de arrogancia, fue abriendo los botones de la inmaculada camisa blanca; sin embargo no se la quitó. Dejó que únicamente, una parte de su trabajado torso quedase al descubierto.

Considerando que Sakura lucía demasiado vestida para su gusto, caminó con parsimonia hacia ella, plantándose con firmeza a centímetros de su exuberante cuerpo. Ella contuvo el aliento, mirándolo directamente, esperando a que hiciera el primer movimiento. Por supuesto, él lo hizo.

Sakura se estremeció cuando las manos de Sasuke se posaron en sus hombros, acariciándolos con ternura intentando tranquilizarla. Sus nervios le parecieron absurdos, no era la primera vez que harían el amor, sin embargo, ella no podía dejar de temblar, aunque supuso que era el deseo que la avasallaba y no el miedo.

—Eres tan hermosa, quiero grabar este momento para siempre —murmuró contemplándola de arriba abajo.

—Hjum, por favor —imploró al sentir sus largos dedos paseando por su cuello.

—Pronto —prometió bajando el rostro, dio un ligero mordisco a su labio inferior, luego lamió y besó la zona, calmando el pinchazo.

Ella se abrazó a él, besándolo con profundidad y determinación. Sus lenguas chocando y rodando juntas, los hacían lanzar gemidos sofocados.

—Necesito sentirte —Sakura se concentró en retirar la, a su parecer, rugosa tela de la camisa que se hallaba en su camino. Quería tocar la enfebrecida y tersa piel de Sasuke, probarlo, acariciarlo, arañarlo…

Sasuke de igual forma, aprovechando que ella se deshizo de su camisa, la giró de espalda hacia él. Su largo dedo recorrió sus omóplatos, luego bajó por el exquisito arroyo de su columna, bordeando traviesamente los pequeños botones que sostenían en un apretado agarre el vestido.

—Sasuke... —Sakura se arqueó, dejando descansar la cabeza en su hombro.

— ¿Qué necesitas? —murmuró en su oído, descendiendo con besos sutiles por su cuello y espalda.

—A ti, sólo a ti.

Sasuke sonrió contra su piel, comenzando a desabrochar uno a uno los milimétricos broches, lanzó un gemido al ver abrirse la tela, sin tirantes que lo sostuvieran, la prenda fue cayendo hacia las caderas de Sakura. ¡Ella no llevaba nada debajo!

—Tan traviesa —deslizó sus palmas por sus costados, alcanzando sus pechos y pegándola a él.

Sakura se llenó de escalofríos, el vestido ya era lo suficientemente ajustado como para soportar el tradicional corsé apretándola también, por lo que audazmente, decidió no llevar nada salvo el vestido y la esperada liga. Al parecer había sido un acierto, la erección de Sasuke contra ella, aunada a sus besos ansiosos y demandantes en sus hombros y su nuca, así se lo indicaban.

Cuando él se cansó de atormentar sus pezones con ligeros pellizcos y reconfortantes caricias, se giró encarándolo. Enterró las manos en su abundante cabello negro, dirigiéndolo directamente a su boca para un beso reclamante. No podía contenerse, la lujuria, la pasión, pero sobretodo el amor, se desbordaban dentro de ella, haciéndola actuar de aquella manera tan desinhibida y enardecida.

Sasuke se separó de ella, su respiración agitada y ojos vidriosos, indicándole que se hallaba en el mismo estado de excitación. Se dejó caer de rodillas, Sakura gritó cuando él tomó el vestido y de un tirón lo deslizó por sus piernas. Se puso nuevamente de pie, concentrándose en desabrochar su cinturón y posteriormente sus pantalones, deshaciéndose de ellos y los bóxers en menos de un parpadeo. Todo mientras sus miradas seguían conectadas.

Por fin, el hechizo se rompió, Sakura enredó las piernas en la cintura de su marido cuando él la cargó, llevándola sin dificultad a las puertas francesas que conducían al balcón.

— ¿Sasuke qué…? —la risa de Sasuke y el viento fresco proveniente del océano, la hicieron sacudirse—. Nos verán —protestó sin mucha convicción, enajenándose en la idílica vista.

Al descubrir el hermoso panorama, en el que cielo y mar parecían converger, se olvidó de que lo único que llevaba puesto encima, eran los tacones. Todo desapareció, a excepción de la inmensa luna, las estrellas brillando como enormes luciérnagas, el sonido de las olas meciéndose y chocando contra las rocas, y Sasuke asentándola en la amplia balaustrada.

—Quiero que disfrutes de la noche, mientras yo disfruto de ti —le separó más las piernas, acomodándose entre ellas, esto sin soltar el agarre en sus caderas.

Sakura se mordió el labio inferior, sus ojos rodando hacia arriba. El rostro de Sasuke estaba enterrado entre sus pechos, su lengua y dientes jugueteando en esa zona tan sensible, la incitaban a frotarse contra él, buscando mas contacto, deseando tenerlo dentro de ella. Él se sentía exactamente de la misma forma, por lo que provocativamente la estimulaba rozándola únicamente con la punta de su erección.

— ¡Sasuke! —clamó frustrada de jugar.

Sasuke cogió su espeso cabello por su nuca, obligándola a echar la cabeza hacia atrás y mirar el profundo cielo, al tiempo que la penetraba con un solo movimiento. Sakura gimió extasiada, sus uñas clavándose en la dura y fuerte espalda de su esposo, cuando el rápido movimiento la mareó.

Estaba al borde del abismo, literal y figurativamente. La mitad superior de su cuerpo, colgaba en la alta pendiente, pero eso no importaba, no mientras Sasuke continuase con aquellas deliciosas acometidas que estaban por lanzarla a uno de los orgasmos más intensos de su vida.

Sasuke apretó su agarre en Sakura, sus movimientos eran rápidos y certeros. Su plan de haber iniciado tierno y amoroso, quedando solo en buenas y fallidas intenciones. No tenía control sobre sí mismo, sus instintos haciéndose cargo completamente de su mente, lo dirigieron a poseer con abandono a su amada esposa, que a juzgar por sus balbuceos y exigencias, estaba disfrutando enormemente de su salvajismo.

Ella arañaba su espalda y costados, su boca jadeante le suministraba feroces y descuidados besos en el cuello, la barbilla y bajo su oreja, implorando deliciosamente en su oído. Aumentó la velocidad de sus embates, concentrándose en las primitivas y posesivas sensaciones gestándose en él. Mientras aceleraba, lo único que podía hacer Sakura era sostenerse y recibirlo dichosa.

Casi llegaban al clímax, Sasuke rogaba y deseaba que su esposa acabase primero, darle placer a Sakura era su prioridad. Minutos después, así fue. Con un ronco gemido ella celebró su brutal orgasmo. Él le siguió de inmediato, enterrando la cara en su sedoso cabello mientras los estremecimientos de vaciarse en su cálido cuerpo, cedían.

Fueron varios segundos después cuando ambos comenzaron a recobrar una regular respiración. Sasuke entrecerró los ojos, intentando enfocar la vista en su satisfecha mujer. Sakura lucía derretida en sus brazos, parecía que si la soltaba se desharía en un charco sobre el piso. Reafirmó su postura, endureciendo las piernas y sosteniéndola firmemente contra su pecho, aunque sus fuerzas estuviesen igual de menguadas, jamás la dejaría caer.

—Sasuke —la miró con atención cuando ella alzó el rostro—. Gracias —sonrió genuinamente, sus ojos brillantes de felicidad—. Es imposible explicar con palabras lo que significas para mí, solo quiero que sepas una vez más que te amo, y que nunca dejaré que este amor se extinga, porque espero que estemos juntos el resto de nuestras vidas.

Sakura sabía que no era necesario, que Sasuke ya conocía perfectamente sus sentimientos, aun así, quiso ratificar el juramento que le había hecho ante el altar horas atrás. Comprobarle que no le permitiría olvidar cuanto significaba en su vida.

—Eso júralo, jamás te dejaré ir. Y me encanta que me lo repitas a cada oportunidad, yo también te amo, a ti y a nuestro hijo. Sin ustedes mi vida estaría vacía y muy triste. Por eso, el que debe de agradecerte soy yo, gracias Sakura —besó su frente con ternura.

—Digamos que ambos tenemos mucho que agradecernos —negoció regodeándose en su apretado abrazo.

Segura de que aquellos amorosos brazos, la sostendrían para siempre. En las buenas, y en las malas.

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Hola, ¿qué cuentan, qué tal les va?

Ya casi, a nada de finalizar esta historia, me he tardado demasiado, ya es para que estuviera terminada desde hace años, pero bueno, al menos le daré fin =P.

Finalmente un capitulo que no termina en sobresaltos, pura felicidad. Ya se casaron =), como imaginarán no queda mucho por leer, aun así hay una que otra cosa por agregar.

Estoy echándole ganas, no se me desesperen por fa, incluso hasta he aprovechado que no he tenido mucho trabajo para escribir en horas laborales, haha. Así de comprometida estoy.

Me gustaría leer sus opiniones, sus consejos, lo que sea que me quieran comentar. ¿Están igual de tristes que yo porque se aproxima el fin =´(?, denme consuelo, hehe.

Gracias a los que a lo largo de estos inacabables años han andado siempre a mi lado, a los que se unieron hace poco, igual muchas gracias, ustedes no les tocó sufrir tanto (suertudos ;)… )

En fin, espero que estén muy bien, les mando un abrazo y un saludote. Cuídense mucho, ¡seguimos leyéndonos pronto!

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¡SasuSaku CANON!