Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo L
Donde los sueños se hacen realidad
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—Ni se te ocurra, termina primero tu almuerzo —le advirtió a Naruto.
Al escuchar el timbre de la casa sonar, su hijo se preparaba ya para correr a abrir la puerta. Como era domingo, las dos empleadas domésticas que le ayudaban a Sakura con la limpieza y la cocina, descansaban. Por lo que sólo se encontraban Sarada, Naruto y él. No había querido que sus hijos pasaran el fin de semana con su madre, él podía hacerse cargo de ellos perfectamente, aunque su esposa ni siquiera hubiera tenido la atención de preguntarle.
—Cuida a tu hermana, iré a ver quién llama.
—Si papi —Naruto asintió de inmediato. Sus inteligentes ojos fijos en la silla alta, en la que Sarada se batía comiendo sus cereales.
Al abrir la puerta, Itachi ya estaba fuera del auto, tenía un control del portón por lo que el tocar el timbre era sólo una manera de avisar su presencia. Sasuke rió al ver como su hermano se las arreglaba para sacar a uno de los gemelos de su silla, a la vez que intentaba que el otro no corriera por los jardines al saberse libre.
—Un poco de ayuda sería bien recibida, ¿sabes? —con la mano izquierda contenía a Shin, mientras que con la otra desabrochaba el cinturón de Len.
— ¡Tío! —el más travieso de los dos diablillos, le saltó encima al acercarse.
—Gracias —suspiró Itachi al poder concentrarse en uno de los pequeños—. Le dije a Anko que quería pasar a ver cómo estaban tú y los niños, nunca imaginé que aprovecharía para cargarme con los gemelos —resopló acompañándolo de nuevo al interior de la casa—. ¿Por qué no pueden ser igual de bien portados y tranquilos que sus hermanas? —apenas tocaron el piso, sus hijos salieron corriendo, gritando por su primo Naruto.
—Apuesto a que desearías que mamá siguiera siendo una dictadora, así podría meterlos en cintura —se burló guiando el camino hacia la cocina.
—Si te soy sincero, sí, a veces sí.
Sasuke hizo una mueca al ver el desastre que había en la mesa del desayuno. A Sarada únicamente se le distinguían los ojos entre toda la papilla y la leche que le cubría el rostro y el negro cabello. Los gemelos, en tan solo unos segundos que llevaban ahí, ya se las habían ingeniado para volcar la jarra del jugo, tirar panqueques en el suelo, y dejar sus relucientes ropajes llenos de miel de maple.
—No te preocupes papi, yo te ayudaré a limpiar. Hola tío Itachi.
Dirigiendo la mirada a Naruto, no pudo evitar que su pecho se hinchara de orgullo, su noble y atento hijo, después de saludar a su hermano, había corrido por una toalla de papel y ya empezaba a asear cuidadosamente la cara de su hermana. Al mismo tiempo les daba indicaciones a los hijos de Itachi, para que recogieran la comida desperdiciada y la pusieran en el contenedor en el que se guardaban las sobras que les daban a los patos del parque.
—Con Naruto quién necesita niñera. Es un líder nato, mira como Shin y Len lo obedecen —murmuró Itachi asombrado no por primera vez, ante la influencia que su sobrino tenía en sus hijos—. Deberías prestármelo en las noches, es toda una faena poner a esos dos a dormir.
—Listo, quedaste hermosa Sarada, como mami —anunció el rubio satisfecho de su labor.
— ¡Mami! —pidió la niña entre risas.
Sasuke apretó las muelas perdiendo el buen humor. Tratando de que Naruto no presintiera su enfado, le dijo que ya podía irse a jugar con sus primos al jardín. Naruto no vaciló, a pesar de lo maduro y educado que era, seguía siendo un niño al que le encantaba correr y divertirse.
— ¿Puedes sostenerla mientras arreglo esto? —le pidió a Itachi, señalando los platos sucios y el desorden de jugo regado, que aún quedaba en la mesa.
Sacó a su hija de la silla y se la pasó a su hermano, no sin antes besar sus rechonchas mejillas y hacerle cosquillas en el cuello. Sarada se volvía loca de felicidad cuando él jugaba así con ella.
—Así que… por tu cara supongo que las cosas no están tan bien contigo y con Sakura.
Sasuke dejó salir un sonido desagradable, muy parecido a un gruñido.
—Interpretaré eso como un no.
—Se marchó con Tenten de fin de semana, dejándome a mi suerte después de haberle dicho que quería que lo pasáramos todos juntos antes de mi viaje, ¿tú qué crees? —espetó enfurruñado. Arrojando las servilletas mojadas al basurero—. Además, sigue celosa por mi relación laboral con Taylyn, no sé en qué momento se volvió tan desconfiada. Nuestro matrimonio siempre había marchado excelente.
—Bueno, siguen siendo una pareja joven, incluso Anko y yo tenemos nuestros desacuerdos a veces, es normal que surjan problemas, no todo puede ser color de rosa. La pregunta es, ¿en realidad Sakura exagera?, ¿tu relación con Taylyn es estrictamente profesional como tanto pregonas? —sus astutos ojos lo estudiaban, obviamente queriendo registrar su reacción—. Taylyn es guapa, de mundo, con clase y posición…
—¿Y?, ¿se supone que eso tiene que tentarme?. Sakura es mil veces más guapa que ella, mi esposa tal vez no sea de mundo, pero es inteligente, graciosa y muy sexy. No tiraría por la borda lo que tengo Itachi, menos por una aventura que ni siquiera deseo. Si Sakura supiera lo desagradable que es para mí esa mujer, y lo completamente enamorado que sigo de ella, se avergonzaría por dudar así de mí.
—La verdad es que tengo una muy buena excusa para haberme portado tan injusta contigo, Sasuke…
Sasuke saltó sorprendido al ver entrar a Sakura en la cocina. Por lo que acababa de decir, supuso que escuchó toda la sensiblera conversación que él tuvo con su hermano.
— ¡Mami! —Sarada prácticamente brincaba de los brazos de Itachi buscando alcanzar a su mamá.
— ¡Hola amor!, ¿Qué haces aquí?, pensé que tú y Naruto estarían con su abuelita —abrazó a su hija sin dejar de verlo a él.
—Soy muy capaz de encargarme de nuestros hijos —se cruzó de brazos, negándose a ceder tan fácilmente, seguía bastante decepcionado por los reproches sin fundamentos de Sakura.
Sakura inspeccionó cada superficie de la cocina, notando de inmediato las señales del desorden que su marido probablemente acababa de limpiar. Sarada tenía manchas de leche por todo su overol y le faltaba un zapato, incluso el mismo Sasuke que sólo vestía vaqueros y una camiseta gastada, parecía haber sido arrastrado por un torbellino, su largo y lacio cabello estaba deliciosamente despeinado.
—Lo sé —admitió enternecida, Sasuke jamás se había echado atrás ante el reto que cuidar de sus hijos representaba.
— ¡Hey, yo también estoy aquí!, no te olvides de la tía Tenten, Sarada. Ven y dame un abrazo —interrumpió la morena tratando de eliminar la tensión.
— ¡Tía! —Sarada pasó de sus brazos a los de su amiga. Su hija adoraba ser el centro de atención, además quería mucho a Tenten, que volcaba todos sus afectos maternales en sus dos "sobrinos", hasta que ella y Neji decidieran convertirse en padres.
—Por qué no vamos a echarle un vistazo a Naruto y a los gemelos, Tenten —invitó Itachi sabiendo que su cuñada y hermano debían hablar.
—No se diga más —Tenten corrió junto con su ex jefe hacia las puertas que daban al jardín, dejando sola a la pareja para que se arreglaran de una vez.
Sasuke le dio la espalda a Sakura, ayudándose del pretexto de continuar arreglando la cocina. Tomó los platos y los llevó hasta el fregadero. Si Sakura quería que las cosas estuviesen bien, era ella a la que le tocaba dar el siguiente paso.
—Lo siento…
Sasuke se tensó, apretando las orillas del mostrador en un agarre mortal, se contuvo de darse la vuelta y estrechar a su esposa cuando ella lo abrazó por la espalda.
—Deberías sentirlo. No sé cómo después de todos estos años, de lo que hemos vivido, de la familia que tenemos… puedes creer que yo sería capaz de amar o desear a otra que no seas tú…
—No es que creyera que serías capaz de traicionarme Sasuke, es que yo…
— ¿Ah no?, admítelo Sakura, no confías en mí.
— ¡Si lo hago!, te juro que sí. Sasuke, por favor mírame… no puedo hacer esto si te portas tan frío —suplicó apenas manteniendo a raya su llanto. No quería que Sasuke pensara que intentaba manipularlo con sus lágrimas.
—En estos momentos no puedo ser de otro modo, realmente me has lastimado. Incluso arruinaste nuestro fin de semana como familia solo por tu terquedad. ¿Por qué volviste antes?, tu conciencia por fin te dijo que actuaras como la mujer madura que se supone que debes ser…
—Necesitaba hablar contigo pero… creo que es mejor dejarlo para después.
—Como sea —abrió el grifo del agua y comenzó a enjuagar los platos para meterlos al lavavajillas. Le dolió cuando Sakura dejó de abrazarlo y desapareció de ahí, seguro corriendo a refugiarse en la habitación.
Era un asno. ¿Por qué no podía aceptar sus disculpas y ya?. Porque aquello de verdad le había calado, admitió con tristeza. Jamás le dio motivos a Sakura para dudar de él ni de su amor, aun así ella lo hizo. No se merecía ese trato. No cuando lo único que les demostraba a ella y a sus hijos, era su completa y total devoción.
— ¿Y bien, a qué hora comenzaremos a festejar? —la cantarina voz de Tenten resonó detrás de él—, ¿Dónde está Sakura? —cuestionó confusa, perdiendo el tono alegre.
—Probablemente en la alcoba, decepcionada de que no doblé las manos y me sometí a su voluntad, como siempre —cerró el agua y se giró para enfrentarla.
— ¿Qué hiciste Sasuke?
— ¿Sabes Tenten?, con el tiempo, ese defecto tuyo de meterte en los asuntos de los demás, puede tornarse muy molesto.
—¡Me importa un bledo si te parezco una entrometida!. Sakura es como mi hermana. Qué. Le. Hiciste
—¡Nada!. Debieron quedarse en su estúpido viaje, total, el fin de semana que pasaríamos juntos ya estaba arruinado. ¿Para que volver y destrozarlo aún más? —si Neji viera como trataba a su esposa, seguro le daría una paliza. No quería lanzarle sus frustraciones a Tenten, sobretodo porque la adoraba como si fuera de la familia, pero ella era la única ahí, además la actriz era experta en sacarlo de sus casillas.
— ¿Y los fines de semana que tú has arruinado, qué?, ¿eh? Sobre esos no dices nada, ¿cierto? —se acercó hasta quedarse a escasos centímetros de su cara, retándolo a continuar con sus reclamos—. Sakura te cambia tus grandiosos planes de último minuto y qué sucede, te vuelves loco. Ah, pero el gran Sasuke Uchiha si puede dejar a su esposa e hijos botados cada vez que quiere, porque no puede cancelar su importantísimo viaje de negocios, con la suripanta roba maridos.
— ¿Tú también piensas que la engaño? —espetó ya cansado de lo mismo.
—No. Y Sakura tampoco lo cree. Si le hubieras dado oportunidad de que te contara el porqué de sus volubles estados de ánimo, la entenderías.
— ¿De qué hablas?, ¿Qué le sucede? —su exaltación disminuyó.
— ¿Ahora si te interesa? —lo atacó burlona.
—Tenten —advirtió ya sin paciencia.
—Ve y pregúntaselo, no seré yo la que la eche de cabeza. Si cree que todavía eres digno de su amor y confianza, aun después de haberla ignorado, que te lo diga. Y si en algo me aprecias, acepta este consejo: haz a un lado tu orgullo herido, Sasuke. De verdad hay una explicación completamente válida para las dudas de Sakura.
Asintió escuetamente, no se sentía capaz de seguir discutiendo con su amiga. Sin perder el tiempo, se dirigió hacia la habitación que él y Sakura compartían.
—Ah, y Sasuke… —giró un poco, expectante de lo que Tenten no terminaba por decirle— no seas duro con ella, está muy vulnerable en estos momentos.
—Hn —acordó retomando su camino.
Esta vez sí, con una actitud dispuesta y abierta para reconciliarse con su esposa.
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Sakura se recostó sobre la cama. Después de vaciar el precario contenido de su estómago y de lavarse los dientes, no le quedaban fuerzas para nada más. ¿Por qué este embarazo no podía ir como el anterior?. Durante los meses que llevó a Sarada en su vientre, no había tenido ninguna molestia, aunque tal vez eso se debía a que en ese tiempo estuvo siempre muy feliz, sus familiares y sobretodo Sasuke, se aseguraron de que así fuera.
Si, probablemente su catastrófica situación emocional era la que le estaba generando este desequilibrio a su cuerpo. El doctor le dijo que el estrés podía causar que sus síntomas empeoraran. No cabía duda que ahora que sabía de su estado, estaba somatizando toda su angustia por medio de los mareos y los ascos.
Quería olvidarse de todo y perderse en sus sueños, Sarada y Naruto estarían bien cuidados, Sasuke se encargaría de ellos, aunque estuviese tan molesto con ella, jamás se desquitaría con los niños, él amaba a sus bebés. Estaba a punto de rendirse a la inconsciencia, cuando después de un ligero toque, la puerta se abrió lentamente.
Sasuke se quedó quieto, perdidos algunos instantes de vacilación, por fin se decidió. Sabiendo que Sakura estaba despierta, se dejó caer tras ella en la amplia cama. Procurando estar lo más cerca posible de su exquisito cuerpo, pasó su brazo por encima de su cintura, atrayéndola hacia él. Pensó que ella se resistiría, se equivocó. Sakura se recargó en su pecho, sosteniendo con sus delicadas y pequeñas manos, las grandes y ásperas manos de él.
—Sakura…
—Shh, solo mantengámonos así, ¿sí?, necesito sentirte aquí conmigo.
—Bien —paseó la nariz por su cuello, besando ligeramente por debajo de su oreja y su pálida mejilla.
Transcurrieron varios minutos en los que se dedicaron exclusivamente a disfrutar en silencio de tiernos cariños. Sakura se sentía mucho mejor, por lo que por fin comenzó a hablar.
—En verdad siento mucho haber dudado así, Sasuke.
—Lo entiendo, después del sermón de Tenten, realmente lo hago. Los he descuidado…
—No. No, tú haces todo lo posible para ser el mejor esposo y el mejor padre, aun y cuando tienes que encargarte también de dirigir la empresa con tu hermano. La mayoría de los días llegas antes de las cinco, te das el tiempo de recoger a Naruto en la escuela cada miércoles y llevarlo sus prácticas de fútbol. Juegas con Sarada, estimulándola a aprender así como hacías con Naruto. Sigues contándoles cuentos a la hora de dormir, cenas con nosotros cada noche…
—Pero los fines de semana…
—Son pasajeros, sé que hay temporadas en las que tu trabajo te exige más horas y toda clase de esfuerzos. Pero, luego viene la calma y te enfocas completamente en estar aquí y hacernos felices otra vez… —se giró quedando frente a él, colocando la cabeza en su pecho y abrazándose con fuerza— Porque eso te hace feliz a ti también.
—Lo hace, es mi único objetivo. ¿De veras entiendes Sakura?, ¿en serio me crees?
— ¡Sí!. Si quieres culpar a alguien de esta tonta crisis, culpa a esa mujer, y por supuesto, a mis hormonas…
— ¿Uh? —Sakura se levantó, quedando sentada sobre sus rodillas, esperaba que la reacción de Sasuke fuese favorable.
— Sasuke, soy un caos, me veo y me siento así. Y la razón es porque…
Sasuke se levantó también, Tenten tenía razón, nunca había visto a su esposa así de frágil y vulnerable, a punto de romperse.
—Tal vez debería traer a Naruto y dejar que sea él, el que te lo cuente, tiene una manera tan fácil y graciosa de decir las cosas… eso es lo que necesitamos, reír un poco…
—Hey —sostuvo su mejilla—, todo está bien, puedes decirme lo que sea y-
—Hay otro bollo en camino —soltó una risilla nerviosa—. Tendremos otro bebé milagroso —declaró directamente.
— ¿De verdad? —la tonta sonrisa de su marido, fue como un bálsamo que terminó de curarla completamente—, ven aquí —la sentó sobre sus piernas, ella aprovechó rodeándole las caderas y colgándose a sus hombros, disfrutando de la emocionada reacción de Sasuke—. ¿Qué quieres que haga?, si me pides que deje el proyecto de Taylyn…
Estaba tan impresionado y entusiasmado, que en ese instante en lo que menos pensaba, era en las repercusiones que su decisión de deshacerse de Taylyn le acarrearían a su reputación. Iba a ser padre por tercera vez, el trabajo podía irse al carajo. La tranquilidad de Sakura era más importante que mantener tratos con aquella mujer que nada significaba para él.
—No, ya no quiero eso —Sasuke ni siquiera le estaba preguntando cómo aquello había sucedido, si se suponía que no eran los planes. Ese era el mejor signo de que aceptaba la noticia con gusto.
—Pero, no puedo permitir que sigas perturbándote. No quiero que nada te preocupe —su fuerte palma se instaló afectivamente en su vientre.
—Te aseguró que estaré bien. A pesar que solo hace horas que lo supe, necesitaba contártelo, saber que la noticia te hace ilusión así como a mí.
—Por supuesto que lo hace, ahora habrá otro poderoso motivo para atarte aún más a mí —bromeó sabiendo lo disgustada que ella se pondría.
— ¡Nuestros hijos no son cadenas! —lo amonestó falsamente—. Ahora, deja de hacerte el chistoso y dame un beso, no sabes cuánto extrañé tu boca.
Él también había echado mucho de menos sus dulces labios. Se besaron hasta que sus respiraciones estuvieron agitadas, hasta que fue suficiente para mantenerlos satisfechos, al menos por el momento.
—Espérame aquí —se levantó Sasuke, recostándola suavemente en la cama y corriendo hacia la puerta.
— ¿A dónde vas?
—A pedirle a Itachi que sea un buen tío y se lleve a sus sobrinos al parque. Tenten puede ayudarlo.
— ¡Sasuke! —se sonrojó al entender las implicaciones de lo que tener la casa para ellos solos, significaba.
—No tardo, no te muevas de donde estás —sonrió de lado, con esa mueca que prometía incontables placeres—. Otro más para el camino —explicó cuando regresó hasta ella y le robó un rápido beso.
Sakura se puso de pie al verlo salir, corriendo hacia al vestidor y buscando su mejor conjunto de lencería. Se desvistió y cambió en tiempo récord, enfundándose en el sostén y las braguitas de encaje. Pronto nada le quedaría, tenía que aprovechar mientras tuviera tiempo. Se soltó el cabello, dejando que cayera suelto sobre sus pechos y espalda, camino a la cama, se detuvo en el tocador para rociarse algo de perfume en el cuello y el escote.
Cuando Sasuke volvió a la habitación, la encontró sentada en la cama, esperándolo en su pose más sensual y provocativa.
—Te dije que no te movieras… —la devoró de pies a cabeza, recorriéndola ávidamente con las pupilas fulgurantes de deseo.
—Lo hiciste —Sakura se lamió los labios al verlo sacarse la camiseta por encima de la cabeza y desabotonarse los pantalones.
—Me alegra que me hayas desobedecido —llegó desnudo hasta ella—. Luces hermosa.
—Pronto me pondré gorda —gimió cuando el comenzó a besarle la clavícula, bajando después a sus pechos y su vientre.
—Te verás magnifica —arremolinó la lengua en su ombligo.
Sakura dejó de hablar al momento en el que la boca de su marido llegó al lugar escondido entre sus piernas. No podía pensar en otra cosa que en dejarse llevar.
Un largo tiempo después, ya tranquilos y extenuados, ambos continuaban enlazados. Sakura no permitía que Sasuke se apartara de encima suyo, él temía estarla incomodando con su peso, así que optó por darse la vuelta para quedar tendido sobre su espalda con ella a cuestas. Era extremadamente satisfactorio poder disfrutar de ese momento a solas, sin la preocupación de que alguien fuese a interrumpirlos.
— ¿Qué crees que sea? —aunque se hallaba muy agotada, en el mejor de los sentidos, la alegría de su reconciliación y la ilusión del nuevo bebé no le permitirían dormir.
—Mnn —Sasuke besó su frente, manteniéndola adherida a su torso—, no lo sé. Sea niño o niña, lo querré igual —prometió.
—Lo sé. Yo también. Mn, adoro estar así —paseó la nariz por los duros y esculpidos músculos.
—Espero que Itachi se tarde otras dos horas —del mismo modo disfrutaba mucho de tenerla así sólo para él—. ¿Cómo te sientes? —indagó concernido. Con una idea ya formándose en su mente.
Sólo había una manera de que a Taylyn le quedara claro que con él no tenía ninguna oportunidad, a sí mismo, Sakura de igual forma merecía que le demostrara lo feliz que estaba con la noticia del próximo bebé, y lo mucho que la amaba. La decisión que estaba pensando en tomar, ayudaría en aquellos propósitos.
—Ya me siento mejor. Los mareos y ascos desaparecieron por arte de magia.
—Me alegra saber que mi varita ha sido de ayuda —bromeó travieso.
— ¡Eres insoportable! —se carcajeó ante la burda broma, había extrañado mucho el humor de Sasuke.
—Oye… estaba pensando… lo mejor será que no salga de la ciudad durante tu embarazo.
— ¿Eh?, ¿Estás… es en serio Sasuke?, pero y tu viaje de trabajo —se irguió sorprendida—. No puedes dejar de lado tus responsabilidades por mí, estaré bien… —quería ser egoísta y saltar de gusto.
Decirle a Sasuke que estaba completamente de acuerdo con su idea y que no quería que se separara de ella por más de un día, pero necesitaba ser madura. Seguro Sasuke estaba proponiéndole eso porque se sentía culpable de sus achaques, o porque estaba preocupado de que algo le sucediera.
—Apuesto a que Itachi puede cubrirme esta vez. Taylyn entenderá que yo no quiera descuidarte, y si no lo hace, peor para ella.
—Estoy muy agradecida de que me pongas en primer lugar, pero sé que también tu trabajo es importante, no quiero convertirme en la esposa asfixiante que ni siquiera te deja cumplir con tu trabajo…
—Hey, será solo por esta ocasión. Sakura, no me quiero separar de ti, ni siquiera durante un fin de semana. Créeme, esto lo hago más por mí que por ti. Además será solo por un tiempo, hasta que nazca el bebé, después iré retomando poco a poco las salidas de la ciudad.
—Eres tan bueno… simplemente el mejor —lo abrazó conmovida.
—No llores Sakura —se dedicó a besar sus lágrimas.
— ¡Son las hormonas!
—Entonces ven y déjame mimarte —la acomodó de nueva cuenta sobre él.
Claro que ella lo permitió. Tenía que organizar un fin de semana inolvidable que compensara el que había arruinado, hacer cita con su médico, revisar que sus hijos estuvieran bien, y reponerle a Tenten una salida de amigas. Sin embargo todo eso podía esperar, porque el único lugar en el que ansiaba estar ahora, era en los brazos de su esposo.
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Sasuke se preparó para hablar con su rubia socia. Horas antes, le había pedido a Itachi tomar su lugar en el viaje a Umi no Kuni, su hermano enseguida aceptó, ya que estaba de acuerdo en que él permaneciera al lado de su familia y sobre todo al pendiente de Sakura.
Sentado en su escritorio, esperaba a que Taylyn hiciera su aparición. Ella había intentado postergar su encuentro, intentando convencerlo de verse para cenar, pero él estaba decidido a terminar con aquellas "citas laborales" que tanto lo fastidiaban. Analizando la situación con perspectiva, se dio cuenta que su esposa tuvo razón en quejarse, si las cosas fueran a la inversa, él jamás habría permitido que Sakura se viese con un socio de negocios tantas noches a la semana, menos que se fueran de viaje solos. Pensó que era moderno y progresista, se equivocó, era vergonzoso admitirse a sí mismo que en lo referente a Sakura, era un hombre muy posesivo.
El intercomunicador sonó, cuando su secretaria le anunció que la señorita Osuka se hallaba allí, le ordenó pasarla de inmediato. Necesitaba librarse de Taylyn cuanto antes.
La puerta se abrió, poniéndose de pie para recibir a su cliente, rodeó el escritorio y saludó a Taylyn. Nunca le había puesto mucha atención, ahora que sabía lo que esa mujer estuvo a punto de causar en su matrimonio, se percató que había sido muy ingenuo al no marcarle un alto. Taylyn lucía un cortísimo vestido, más apropiado para salir de fiesta que para una charla de trabajo. Su maquillaje era muy recargado, sus labios rojos demasiado insinuantes, pero para nada atrayentes. Al menos no para él, que estaba encandilado por la natural belleza de su esposa.
— ¡Sasuke, un placer verte! —besó su mejilla con demasiada confianza.
—Bienvenida Taylyn, por favor toma asiento —le indicó circunspecto, regresando a su lugar cuando ella se sentó graciosamente. Sasuke se enfocó en su mirada, evadiendo por completo el descarado coqueteo de ella, que cruzó las piernas haciendo que el vestido se recorriera aún más.
—Y dime, qué es tan urgente que no podía esperar hasta la noche. Tuve que cancelar varios compromisos, esta reunión a horas tan intempestivas es poco apropiada —se quejó con un puchero.
—Por el contrario Taylyn, así es como debieron ser nuestras reuniones de trabajo desde un principio.
—Bueno, tú sabes que si te citaba en la noche es porque soy una mujer muy ocupada y…
—Si hice esas concesiones fue porque mi tío es viejo amigo de tu padre, pero ahora que el proyecto va avanzado, y que tus compromisos han disminuido, prefiero que cambiemos nuestro esquema de trabajo. Además, a partir de hoy, no seré el único que se encargue de tu proyecto, Itachi se sumará también, de hecho, él será el que te acompañará a Umi no Kuni para la revisión de la construcción del resort —no tenía intención de alargar su conversación más de lo necesario.
Le urgía despachar a Taylyn para retirarse e ir por Sakura, tenían cita con su médico y quería estar ahí para que les confirmase que todo iba bien con el bebé.
— ¡Qué!, pero-pero… ¡No! —se puso de pie alterada.
— ¿No? —retó con frialdad.
—Tú te has encargado de todo desde un principio, me entiendo muy bien contigo. Además el viaje está planeado desde hace semanas y… dame una buena razón para dejarme en la estacada —ordenó con autoridad, como la niña caprichosa que era.
—No tengo porque darte ninguna razón Taylyn, con que se haga el trabajo es más que suficiente. Pero te lo comentaré porque estoy ansioso por compartirle mi felicidad a todo el que quiera enterarse. Mi esposa está embarazada, voy a ser padre por tercera ocasión, como comprenderás, lo que menos quiero es separarme de Sakura en estos momentos —se sentía exultante, incrédulo todavía de que Sakura y él fuesen a tener otro hijo.
Taylyn palideció. Luego lo contempló con furia, Sasuke sabía lo que venía, estaba preparado para su arrebato.
—Pues no me interesa, tú vas a acompañarme Sasuke, no voy a dejar que cosas tan insignificantes arruinen nuestros planes. Y de una vez te advierto que si no lo haces, terminaré mi asociación con Uchiha Corp, y el proyecto al que tanto esfuerzo y tiempo le has dedicado, se irá cuesta abajo. Si en algo valoras la reputación de tu empresa, harás lo que tu clienta principal pide —advirtió altanera.
—Puedes hacer lo que te plazca Taylyn, solo no olvides que firmaste un contrato, mismo en el cual destaca una penalización por incumplimiento. Tal vez lo mejor sea que de ahora en adelante sean nuestros abogados quienes se encarguen del asunto.
—Sasuke… tienes que entender que… —recapituló ella al ver que no se amilanaba ante sus tontas amenazas— eres tú en el que confío y-
—Te aseguro que Itachi es igual de capaz que yo. No tendrás ningún problema para tratar permanentemente con él.
— ¿Permanentemente?, pensé que habías dicho que tú seguirías también al frente del proyecto…
—Después de tu reacción, creo que lo más recomendable seria que no. ¿No lo crees?
No pensaba darle la oportunidad de que se siguiera haciendo ideas con él. Era evidente que ella continuaría intentando cazarlo.
—Sasuke, eres un verdadero hombre, ¿no me digas que en serio prefieres quedarte aquí, con una aburrida ama de casa y dos hijos, antes que pasar el tiempo conmigo?. Yo no te exigiría nada y…
—No sigas —indicó al borde de perder los estribos, pensaba que Taylyn tendría la clase suficiente para no sugerirle una idea tan vulgar, en verdad había sido demasiado condescendiente con ella, para que pensase que tenía una oportunidad con él.
—Pero…
—Suficiente. No te rebajes. Es insultante que pienses que le sería infiel a mi esposa. Haré de cuenta que jamás mencionaste algo así. Ahora, si me permites, tengo un compromiso dentro de una hora —consultó el reloj en su muñeca—. La secretaria de mi hermano estará en contacto con tu asistente —le informó serio, poniéndose de pie y dirigiéndose a la salida, apresurándola sutilmente para que lo siguiera.
Taylyn se las arregló para desaparecer sin otro de sus arranques. Sasuke suspiró al verla salir, ojalá no le diera problemas a Itachi, aunque su hermano era un hombre que al igual que él, estaba felizmente casado, por lo que no había nada que su problemática clienta pudiera hacer. Olvidándose por fin del asunto, tomó sus cosas y se apresuró a salir de la oficina, entusiasmado de ver a Sakura y a sus hijos.
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— ¿Qué pasa Hinata, por qué esa cara, princesa? —Itachi observó el puchero de su hija mayor.
Era muy extraño que su niña, tan madura y discreta, hiciera ese tipo de expresiones tan ajenas a su tranquila personalidad. Por otro lado, agradecía interiormente, ya que esas señales le indicaban que su pequeña Hinata podía ser igual de expresiva e inconstante que sus hermanos.
—Naruto se va a ir de fin de semana con el tío Sasuke y la tía Sakura, tú que eras mi segunda opción, también te irás a la playa por trabajo, ¿con quién voy a jugar el sábado y el domingo? —externó la niña con tristeza, perdiendo completamente el ceño molesto, y dejando sus preciosos ojos grises empañados.
—Vaya, gracias por lo que me toca —no sabía si reír o llorar al ser dejado como segundo plato después de un rubio de cinco años.
—Tú entiendes papá —resopló la niña poniendo los ojos en blanco, sin duda esa expresión era una réplica de la de Anko.
—Sí, sí, Naruto es el mejor. Pero serán sólo unos días hija, además tienes a Shin, Len y Yuki, tus hermanos estarán contigo —señaló a los gemelos que jugaban a hacer una torre de comida con sus platos del desayuno. Yuki, por su parte, comía lenta y plácidamente su fruta.
—No es lo mismo. Naruto es mi mejor amigo, tenemos la misma edad y los mismos gustos, Shin y Len lo único que hacen son travesuras, y Yuki es muy chica todavía —debatió cabizbaja.
Itachi desvió la mirada a su esposa, Anko ocultó la sonrisa, entendiendo rápidamente la preocupación de su marido. Si a sus escasos cinco años y medio Hinata ya se comportaba como una adolescente enamorada de su "primo", no quería saber lo que haría cuando realmente estuviera en la edad en la que se dejara guiar por las hormonas.
—Puedes ir con la abuelita Mikoto. Recuerda que a ella le fascina llevarte al cine o ir de compras contigo —se le ocurrió distraerla.
—Hmn, si, puede ser. Le diré que le busquemos algo a Naruto para cuando regrese de su viaje —planeó la niña pelinegra con algo de ilusión ante su gran idea—. Voy a llamarla, antes de que haga planes con sus amigas —se levantó apresurada corriendo hacia la biblioteca.
—Pero si no has terminado… ¡Hinata! ¿Puedes creerlo?, lo único que hace es pensar en Naruto —refunfuñó Itachi algo celoso, ¿Por qué Hinata no podía ser como Yuki?, que lo adoraba e idolatraba solo a él. A su fuerte y apuesto papi.
—Oye, mejor Naruto que alguno de los presumidos vecinitos que tenemos. Naruto es un niño tan adorable y bueno. Eso sin contar sus buenos genes, seguro será igual de apuesto que Minato. Harán una hermosa pareja cuando sean grandes —vaticinó Anko con entusiasmo.
—Ja. Ja. Que graciosa. Así que el apuesto Minato ¿eh?, no se te olvide que estás casada y tienes cuatro hijos. En vez de soñar despierta, mejor límpiale la cara a tus gemelos —señaló a sus diablillos de cabello y ojos negros, los niños habían pasado de construir sus torres de fruta, a demolerlas con la lengua y las mejillas.
— ¡Shin, Len, dejen de jugar con el desayuno! —al instante ambos niños pararon y se concentraron en tomar sus cubiertos, así sería hasta que Anko se olvidara de vigilarlos y continuasen con sus juegos—. Eres tan fácil de molestar. En fin, es grandioso que Sakura y Sasuke hayan resuelto sus problemas, son una pareja tan estable y enamorada, y habrá un nuevo bebé. ¡Tengo que ponerme de acuerdo con las chicas para coordinar su baby shower!
Itachi asintió y extendió el brazo tomando la mano de su mujer. Algo que agradecía, es que su familia se llevara tan bien. Había mucha comunicación y excelente relación entre todos los miembros. Aquello era lo que siempre había querido. Después de su divorcio con Shizune, pensó que la idea de una pareja y más hijos no estaba ya en su plan de vida, afortunadamente Anko supo llegar de nuevo a él y también a Hinata. Su hija mayor era tan feliz y saludable como podría desear. Sonrió cuando Anko se puso de pie y se sentó en su regazo, leyendo sus pensamientos y queriendo sentirlo cerca así como él a ella. Cada mañana era igual de buena que la anterior.
—Te amo —susurró ella en su oído.
—No más que yo a ti —acarició su mejilla atrayendo su rostro para un cuidadoso beso en los labios.
— ¡Yiukh!, papi no hagas eso en la mesa —estallaron en carcajadas ante el quejido de su hijo mayor.
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— ¡Este lugar es hermoso!
Sakura miraba con ojos sorprendidos la hermosa cabaña frente a ellos. Decidiéndose por un lugar tranquilo en el cual disfrutar su fin de semana, habían optado por un pueblo cercano que estaba bordeado por un espeso y antiguo bosque. Ahí sus hijos respirarían aire puro, además disfrutarían de la naturaleza en todo su esplendor.
—Y espera a que veas el lago. Está justo detrás de la casa —anunció Sasuke liberando a Sarada y a Naruto de sus sillas.
— ¿Iremos a nadar papi? —Naruto ya estaba saltando contento.
—Por supuesto —le sonrió a su hijo, viéndolo caminar de la mano con su hermana hacia la cabaña.
— ¡Sí! —festejó Naruto.
—Esperemos que el agua no esté tan fría —aportó Sakura a la vez que intentaba ayudar a Sasuke con las maletas, pero él no le permitió tomar ninguna.
—El clima es perfecto, el sol llega directo, así que estará cálida.
Sasuke tenía razón, el agua del lago estuvo tan agradable, que incluso ella se había unido junto con Sarada cuando Sasuke nadaba con Naruto. Pasaron la tarde disfrutando del lago y de la comida ligera que prepararon para su día de campo. Los niños terminaron tan exhaustos que para las ocho de la noche estaban ya en su enorme cama, a pesar del tiempo Naruto seguía teniendo la costumbre de velar el sueño de su hermanita.
Ella y Sasuke aprovecharon para relajarse en el sofá, abrazándose y conversando gran parte de la noche, recuperando el tiempo que habían perdido a raíz de su distanciamiento. Discutieron varios nombres de bebés, tanto para niña como niño. Sakura se animó a comentarle los avances de su libro de cuentos, aceptando los consejos de Sasuke, quien ya era todo un experto en esos temas gracias a sus hijos. Por último, comenzaron a plantearse cuál sería el mejor momento y la manera de decirle la verdad de su origen a Naruto.
Lo que ellos no sabían es que la oportunidad se les presentaría meses más tarde, cuando su tercer hijo Zeke, nació, y su llegada al mundo trajo consigo una enorme duda para el rubio primogénito de la familia.
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— ¿Estás bien mamá? —Naruto entró de la mano de su abuela a la habitación donde se encontraba su madre—. ¿Ese es el nuevo bebé? —señaló el bulto que su cansada mami cargaba en brazos —. ¿Puedo conocerlo ya?
Brincaba nerviosamente de un pie a otro, la noche anterior había estado llena de actividad, lo último que supo fue que sus tíos Neji y Tenten los cuidarían mientras sus papás estaban en el hospital con su más reciente hermanito.
—Claro que si amor. Ven, tu hermano está despierto esperando conocerte también —lo invitó de inmediato.
—Es tan precioso, sacó lo mejor de ambos —aportó Mikoto que estaba extasiada con su nuevo nieto.
Sasuke levantó a Naruto y lo sentó al lado de su agotada esposa. No quería perderse su cara de sorpresa cuando conociera a Zeke. Naruto había estado muy entusiasmado todo ese tiempo al saber que el próximo bebé sería niño igual que él.
—Oh… es… —el rostro del rubio se desanimó notablemente, Sasuke y Sakura fruncieron el ceño mirándose con extrañeza, Naruto lucía abatido— muy bonito mami. Se parece a ti papi, pero con los ojos de mamá —completó el niño al notar que estaban esperando que terminara su oración.
—Acércate a darle un beso —lo invitó Mikoto que también se percató de que algo sucedía.
Naruto asintió y se aproximó con cuidado, apenas tocó la frente del bebé se alejó. Arguyendo que estaba cansado, se despidió rápidamente de ellos y apresuró a su abuela para que lo llevara de nuevo a casa.
— ¿Que fue eso? —cuestionó Sakura con preocupación.
—No lo sé, pero ya lo averiguaremos. Tal vez solo estaba cansado como él mismo dijo, no te alteres, no es momento para esa cara —se inclinó a sus labios dándole un casto beso, luego le retiró al bebé del pecho para permitirle dormir.
Sakura recuperó la sonrisa, todo había salido perfecto, su nuevo hijo estaba muy bien de salud, ella también se hallaba sana, adolorida pero lista para marcharse a su casa y disfrutar de sus hijos y su esposo.
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—Sasuke estoy muy angustiada —días después de haber regresado del hospital, Sakura no pudo contener más su inquietud.
—Es por Naruto, ¿cierto? —se acercó hasta la cuna en la que Sakura acababa de acostar al bebé que ya estaba dormido.
—Ha estado tan extraño, tan arisco. Ya no es nada más que no quiera acercarse a su hermano, la maestra me dijo el día de hoy que sus calificaciones están bajando, no participa, no entrega sus tareas a pesar de que lo ayudamos a hacerlas aquí en casa… lo peor es que, hoy me pidió que lo deje irse una temporada con Minato. Sasuke, Naruto ya no quiere estar con nosotros —se abrazó de su esposo cuando el dolor de aquella declaración se hizo insoportable—. ¿Por qué?, qué le hicimos para que quiera apartarse…
Sasuke se quedó sin palabras, aquel no sonaba como su hijo. Naruto los amaba, así como ellos lo amaban a él. Por supuesto que notó el cambió de su hijo desde que Zeke nació, pero lo atribuyó a los típicos celos entre hermanos. Pensó que el mantenerse alejado del bebé, se trataría de un capricho pasajero, pero ya iban casi cinco semanas y Naruto lejos de adaptarse, se volvió más huraño y melancólico.
—Hablaré con él.
—No lo regañes —pidió todavía con lágrimas.
—Claro que no. Lo menos recomendable para solucionar esto es regañarlo o castigarlo, simplemente quiero que nos diga qué le sucede.
—Yo también quiero estar ahí.
—Hn. Aprovechemos que Sarada y Zeke están durmiendo.
Tomando el monitor del bebé, Sakura siguió a Sasuke hacia la habitación de Naruto. Después de llamar a la puerta, entraron sin esperar respuesta. Naruto estaba sobre su cama, ojeando un libro de cuentos que había sido su favorito desde que era un bebé. Ni siquiera alzó la mirada cuando se sentaron a su lado.
—Así que… ¿Qué tal tu día en el colegio? —comenzó Sasuke para romper el silencio.
—Bien —fue la escueta respuesta.
—Me alegro. ¿Necesitas ayuda con tu tarea?
—No.
—Entonces, qué tal si vamos al jardín y practicamos tus tiros. El entrenador dijo que eras su mejor delantero, pero no hay que confiarnos.
—Estoy cansado —respondió decaído.
—Tu madre mencionó que quieres ir a visitar al tío Minato —parecía que debían ir directo al punto, Naruto estaba siendo bastante hermético.
— ¿Me darás permiso? —por fin sus tristes ojos azules repararon en él.
—No es época de vacaciones. No puedes sencillamente faltar al colegio —su tono fue cuidadoso y amable, no quería que su hijo lo tomara como una negativa.
—Tío Minato puede buscarme un nuevo colegio allá —aportó alzándose de hombros.
Sasuke escuchó el jadeo de Sakura y supo que su esposa estaba a punto de ponerse a llorar otra vez. No era para menos, su hijo acababa de dejarles claro que prefería irse a vivir con su tío que quedarse con ellos, con su familia.
— ¿Un nuevo colegio?, ¿Cuánto tiempo exactamente esperas estar vacacionando con él?
—No sé… a lo mejor puedo quedarme para siempre con él.
— ¡No! —Sakura se levantó abruptamente.
Naruto se enderezó, sentándose contra la cabecera. Sus ojos se estrecharon y los miró con enojo. Sasuke estaba tan asombrado por aquella expresión, que apenas registró el reclamo de su hijo.
— ¿Por qué no?, ¡ya no quiero estar aquí! No quiero vivir con ustedes —apretó los labios, no era un puchero, era molestia, prácticamente ira.
—Naruto… —Sakura negó temblorosa, aquel no era su tierno niño.
— ¿Puede saberse qué fue lo que hicimos para que ya no estés a gusto viviendo con nosotros?, con tus padres y tus hermanos.
Naruto desvió el rostro, sus ojos se habían opacado más, la furia de antes completamente reemplazada por la tristeza. Parecía tan miserable, que Sasuke quería alcanzarlo y abrazarlo hasta desaparecer aquella oscura fachada.
— ¿Es por el nuevo bebé?, ¿te disgusta que Zeke sea tu hermano menor? —indagó con tiento.
Naruto negó poco a poco con la cabeza.
— ¿Es porque es niño?, si mal no recuerdo estabas muy entusiasmado porque sería niño, así como tú…
— ¡Zeke no es como yo! —gritó con los bellos ojos azules empañados—. Nadie es como yo… —murmuró bajo, pero Sakura y Sasuke oyeron todo—. Yo quería que mi hermanito se pareciera a mí.
—Bebé… —Sakura se hincó al lado de la cama, luchando con su necesidad de llegar hasta él.
—Pero no. Sarada es como tú papá. Zeke es como tú y como mamá, yo… yo no. Yo soy el único que no se parece a ti. Soy el pato feo. Si me voy con tío Minato, no tendré que escuchar que no soy igual a ustedes…
Sasuke no lo resistió más, tomó a Naruto entre sus brazos y lo abrazó, su hijo se resistió al principio, pero después lo apretó con fuerza, enterrando la cara en su pecho.
—Trae la foto de Ino —le indicó a su mujer que se debatía entre unírseles y correr a seguir su indicación. Decidiéndose por fin, partió a la habitación donde guardaba sus recuerdos.
Sakura volvió casi al instante, tenía las fotografías en un cajón de fácil acceso. Sasuke continuaba abrazando y acariciando la cabellera de Naruto, buscando tranquilizarlo para poder hablar de la verdad con él.
— ¿Sabes por qué no te pareces a mí Naruto?, porque eres idéntico a alguien que fue muy especial para tu mamá. Una mujer muy hermosa, de la que heredaste tus bellos ojos azules y tu luminoso cabello rubio —murmuró en su oído—. Déjame que te cuente una historia, ¿sí?
Naruto levantó el rostro, mirándolo con atención. Al ver la confiada sonrisa de su padre, se sintió mucho mejor. Sus papás no estaban molestos por su queja, por el contrario, estaban haciendo todo lo posible por hacerlo sentir mejor, eso le gustó mucho. Asintió en un gesto afirmativo, su padre se dejó caer en el sofá desde el que le leía cuentos, acomodándolo en su regazo, su mamá no fue muy lejos, se sentó en la cama quedando frente a ellos.
—Tu mamá, Sakura, tuvo una hermana y un amigo a los que quiso mucho. Una joven llamada Ino que estuvo con ella siempre, acompañándola y animándola. Un chico de nombre Sai que las cuidaba y las protegía. Sai e Ino eran pareja, así como tu mami y yo. Ellos eran su familia, los tres eran muy unidos y soñaban con quedarse así, juntos y felices.
— ¿Y tú dónde estabas papi? —preguntó curioso.
—Yo estaba esperando a que tú y tu madre aparecieran. Deja que continúe para que puedas entenderme. Como toda pareja que se quiere mucho, Ino y Sai crearon con su amor un bebé. Un niño precioso al que todos esperaban con mucha alegría. Pero, cuando todo marchaba tan bien, ocurrió algo que ninguno de ellos esperaba, Sai e Ino tuvieron un accidente. Ellos lucharon con todas sus fuerzas para proteger al bebé que todavía no nacía, ¿y sabes qué?, lo consiguieron. El niño nació sano y fuerte, aunque era pequeñito, era un niño que estaba contento de venir al mundo. ¿Quieres que te muestre una foto de ellos Naruto?, ¿quieres conocer a esos héroes que hicieron posible tal milagro?
Sasuke vio como el entendimiento se fue abriendo paso en la mente de Naruto. Su hijo detallaba cada aspecto de la fotografía que Sakura acababa de poner en sus pequeñas manos.
—Así es —corroboró cuando él pasó un dedito por el sonriente rostro de Ino, delineando su cabello y sus ojos—. Te pareces a ella Naruto. Te pareces porque ella es la mujer que te dio la vida. Ellos no podían quedarse aquí, estaban muy exhaustos y débiles, para poder cuidar de ti como tú merecías. Así que antes de partir al cielo para poder descansar, le pidieron a Sakura que se convirtiera en tu mami, ella aceptó encantada, porque adoraba a tus padres, y desde que supo de ti, te adoró también.
—Tú no creciste en mi pancita Naruto —contribuyó Sakura sin titubear—, creciste en la de mi mejor amiga, mi hermana. Cada vez que te veo, la veo a ella, y eso me pone muy feliz, estoy tan contenta de que estés aquí conmigo, recordándome a alguien a quien quise tanto. Alguien que ya no pudo estar con nosotros. Cuando conocí a Sasuke, él te quiso al instante también, él anhelaba ser tu padre y cuidarte como Sai hubiera hecho.
— ¿Entonces tengo otra mamá y otro papá?, bueno, tenía porque ya se fueron al cielo como la mamá de Hinata.
—Sí. Exacto, como la mamá de Hinata. Tu tía Anko ama a tu prima, aunque ella no la llevó en su vientre, así te queremos. Eres un regalo para nosotros Naruto, un regalo que Ino y Sai nos dieron para comenzar a formar una familia. Un niño muy esperado y anhelado. Nuestro niño especial.
—Soy especial —repitió con orgullo—. ¿Y tío Minato?
—Él es hermano de tu mamá Ino. Por eso se parecen tanto. Amor, si tú quieres ir con él, porque lo extrañas y quieres pasar tiempo con tío Minato, está bien, podemos ir a pasar unos días en su casa, pero si lo haces porque aquí no estás contento, te juro que haré todo lo que pueda para que vuelvas a estar feliz —prometió Sakura conteniendo apenas las lágrimas, lo que menos pretendía era hacer sentir culpable a su hijo.
—No me quiero ir, tampoco quiero dejar a papá, ni a mis hermanos…
—No vuelvas a pensar que no encajas aquí Naruto, por el contrario, tu papá y yo, toda la familia, estaríamos devastados sin ti.
—No tienes porqué sentirte mal por parecer diferente Naruto, somos una familia muy grande y variada, es común que no todos seamos iguales.
—Lo que importa es que nos queremos mucho —complementó Sakura acariciándole las mejillas y dándole un beso en la frente.
—Mami, ¿yo también tendré que ir a visitar a mis otros papás al ceme-ceme, a donde vive la primera mamá de Hinata?
—Me gustaría que sí. Te llevaremos pronto, y regresaremos cada vez que quieras. Ellos no están aquí, sino en Suna, donde tú naciste. Tu tío y yo vamos cada seis meses, pero tomaremos un avión cada mes si eso es lo que quieres…
—Bueno. Mami, no por tener otra mamá que es como yo, te quiero menos, ni a ti papi —aclaró apresurado.
Entendía prácticamente todo lo que sus papás le habían explicado. Ahora sabía que así como él, que no amaba más a sus otros papás Ino y Sai, Sakura y Sasuke no amaban más a sus otros hermanos que a él. De hecho, se sentía incluso mejor, más protegido y preciado.
—Lo sé amor, eres un niño tan amoroso, sé que en tu corazoncito caben más personas para querer.
Sakura se abrazó a sus dos hombres, aquello era apenas el comienzo, pero era buena señal que Naruto hubiera aceptado tan bien las cosas. Conforme fuese creciendo, podrían ser más claros con su hijo respecto a toda la situación de la muerte de Ino y Sai, y las circunstancias de su nacimiento, sabía que siempre y cuando ellos continuasen siendo igual de sinceros y cariñosos con él, no habría problemas.
—Zeke se despertó, ¿puedo ir contigo a arrullarlo mami? —preguntó el rubio al oír sonar el monitor de su hermano.
—Claro que sí, él estará encantado de tenerte cerca, cuidándolo —le ofreció la mano para que la cogiera y partir juntos.
Esa fue la primera de muchas muestras de amor que Naruto tuvo para su nuevo hermano, desde ese día no volvió a apartarse ni a resentirse. Al igual que con Sarada, Naruto se desvivía por complacer y cuidar del menor de los Uchiha. Todo ese amor era muy bien retribuido por el bebé, para quien su hermano mayor, se convirtió en su persona favorita.
Cuando visitaron a Ino y Sai, semanas más tarde, Naruto estaba bastante preparado, y aunque su semblante decayó al estar frente a las tumbas de sus padres biológicos, colocó las flores con delicadeza y charló con ellos con facilidad, contándoles de su vida y sus hermanos a los que adoraba. Sakura no pudo contener el llanto al escucharlo agradecerles por los mejores papis con los que lo habían encargado. Prometieron volver pronto, a la vez que se alejaban con Minato que también quiso acompañarlos. Aquello se volvió un hábito para la familia, algo que a ella y a Naruto les ayudaba para sentirse más cerca de sus dos seres queridos.
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—Anda mami, déjanos abrir aunque sea uno —pidió Naruto que cargaba a un inquieto Zeke de año y medio.
—Sí, papi no tiene que entealse —Sarada secundó a su lado.
— ¡Egalo! —aportó Zeke sonriente.
Sakura contempló a sus preciosos niños. Los tres estaban listos para la cena de noche buena en casa de su suegra, ya solo faltaba que Sasuke llegara de una cita de último minuto que había tenido esa tarde, y podrían marcharse. Estaba tentada a ceder y dejarlos atacar los presentes que se hallaban debajo del inmenso árbol que decoraba la sala, al lado de la fulgurante chimenea, sus hijos eran tan convincentes cuando hacían esas caritas inocentes, que terminaron por ablandarle el corazón.
—Bien, pero que sea uno pequeño, saben que a papá le gusta estar presente cuando abren sus obse- —no había acabado la frase cuando ellos ya estaban sobre los paquetes perfectamente envueltos.
—Así que haciendo trampa.
— ¡Sasuke! —se giró asustada al oírlo detrás de ella.
—Hn. Te ves hermosa —se acercó con una caja envuelta en papel rojo y verde—, lo siento, me retrasé porque hasta hoy estuvo listo tu regalo —le pasó el presente a la vez que la atraía a su cuerpo.
—Pero si hay cerca de diez regalos que tienen mi nombre —protestó picoteando sus labios.
—Mmn, alguien ha estado husmeando debajo del árbol, ¿eh?
—Que puedo decir, soy curiosa —rio pasándole los brazos por sus duros hombros.
—Ya veo. Pero este es especial —señaló el paquete que ella optó por colocar en la mesa, para no dejarlo caer ante el avasallante toque de su marido.
— ¡Mmph, Sasuke los niños! —protestó al sentir su demandante boca chocar contra la suya.
—Están muy entretenidos descubriendo sus regalos —señaló risueño a donde los tres niños jugaban con sus nuevos juguetes.
—Si sigues provocándome llegaremos tarde —advirtió apartándose antes de arrastrarlo hacia el piso superior y arrancarle la ropa—. Tenten no me perdonará que la haga esperar por su cena, sabes lo voraz que es desde que se embarazó —arguyó apurada.
—Esta noche no te escapas. Ven, serán simplemente unos minutos más —se dejó caer en el sillón halándola junto a él—, quiero que lo abras antes de irnos.
— ¿Si? —se mordió el labio inferior nerviosamente,
Después de años, todavía se sonrojaba cuando Sasuke le daba regalos, no quería parecer infantil al verse tan contenta, pero adoraba que su marido fuese tan detallista con ella a pesar del tiempo.
—Hn. Ya que los niños abrieron uno, es justo que tú también.
—En ese caso tú deberías hacerlo igual, así todos estaremos en las mismas condiciones.
—Bien, cuando lo hagas pásame el que nuestros hijos hicieron para mí. Creo que es tiempo de renovar la taza que me dieron el día del padre.
—No es una taza —rió dándole un codazo—, es algo que sin duda le dará un bello toque a tu escritorio.
— ¿Otro portarretratos? —indagó interesado, sus hijos eran muy creativos, adoraba todo lo que le hacían con sus hábiles manitas.
—Ya verás. Veamos primero que me trajo mi atento y perfecto esposo —se estiró recogiendo la pequeña caja.
El paquete no era tan pequeño como para ser una joya, pero tampoco tan grande para tratarse de unos zapatos o prendas de ropa. Retiró la envoltura con cuidado después de leer la tarjeta, el mensaje había sido corto pero amoroso. Cuando quitó la tapa y miró el interior, dejó salir un grito de sorpresa.
— ¡Oh Dios, no puede ser!, esto no es cierto —miró a su marido que le lanzaba una tierna sonrisa. Sus hijos se exaltaron al escucharla y corrieron hasta ellos. Zeke fue el último en llegar, trastabillando de la mano de Naruto.
— ¿Qué es mami? —preguntó Sarada desde el regazo de su padre, apenas lo vio saltó a sus brazos para saludarlo con un sonoro beso.
—Es… es… —Sakura tartamudeó emocionada.
—Es el primer libro que mami escribe, son los cuentos que ha inventado a lo largo de estos años para ustedes, y que por fin saldrá a la venta porque su editor cree que son fantásticos.
— ¡Oohh!, ¿puedo velo mami? —pidió Sarada.
— ¡Felicidades mamá! —brincó Naruto entusiasmado.
— ¡Fedades mama! —repitió Zeke, ya que su principal pasatiempo era imitar a su hermano mayor.
— ¡Gracias! —abrazó a sus hijos, Sasuke también se unió al abrazo grupal—, eres el mejor, ¿lo sabias?. Te amo, te amo tanto —alcanzó su boca y volvió a besarlo, sus niños se pegaban a ellos como un muégano, felices de ver lo contentos que sus padres eran.
—Yo te amo más. Además esto no es más que el fruto de tu esfuerzo y de tu talento.
—Sin ti esto jamás habría sido posible. Y no hablo sólo del libro, sino de todo —señaló a los chicos y a su alrededor, a la acogedora sala en donde tantos momentos felices habían tenido. Era algo muy gratificante y a la vez asombroso, haber pasado de niña huérfana a mujer con una extensa familia, todo se lo debía al magnifico hombre que estaba a su lado y que con su amor, ayudó a que ella realizara sus sueños.
—Esto no es más que el principio —auguró con certeza.
Se enfocó en disfrutar de la cercanía de su esposa y sus niños, no importaba que llegasen tarde, su madre, su hermano y amigos, entenderían. Contempló a Naruto, tan sonriente y satisfecho, luego a Sarada, su hija era hermosa, una niña inteligente y segura de sí misma. No menos importante, estaba Zeke, quien era muy parecido a él, pero con el carácter fácil y tranquilo de su madre. Por último se centró en la mujer que amaba más que a su vida, aquella que lo convirtió en un hombre pleno y feliz. La que le dio lo que no sabía que estaba buscando. No había nada más que necesitara, no mientras estuviera con ellos.
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Fin.
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¡Al fin lo conseguí!
¡Después de casi seis años!, le estoy dando cierre a este fic. No sé si merezca una golpiza o una felicitación, cuestión de opiniones, hehe.
Disculpas por cada vez que las/los dejé esperando durante meses, a quienes les preocupaba que no regresara, ya pueden estar tranquilos. Como ven, creo que es el capítulo más largo del fic, pero ya no quise dividirlo, así que espero que no se haya vuelto pesado leerlo. Además de que también fue difícil para mí, porque sabía que sería la última vez que escribiría acerca de esta historia, por lo que a lo mejor, inconscientemente no quería terminar, hehe.
OK. Pues nada, espero pronto tener tiempo para editar completamente el fic, como ya antes mencioné, cuando empecé esta historia era más inexperta, por lo que los errores ortográficos y gramaticales abundan. Aun así muchas/os, se aventuraron a leer, por lo que les agradezco, y sé que merecen algo mejor, de veras esperemos que el trabajo y la vida diaria me den tiempo de corregir cada cosa que está mal aquí.
Bueno, no quisiera tardarme más de lo necesario. Ya únicamente me resta el agradecerles cada comentario, alerta, leída, que me dieron a lo largo de este tiempo, sin eso yo creo que no sería posible poder continuar con la motivación e inspiración. Saben que son la principal razón para que autoras como yo, sigamos por aquí, de verdad no sé de qué manera hacerles llegar lo contenta y agradecida que me hacen sentir.
El final, pues ya ustedes si gustan me comentarán, traté de hacerlo interesante y movido como el resto de la historia, espero haberlo logrado. Sería bello leerlos, al que quiera expresarse, aquí estoy. A los que jamás lo hicieron, a lo mejor es buen momento, hehe, si no, no hay problema, gracias por ser lectores silenciosos también.
Cierro deseándoles lo mejor, que estén muy bien, que este primer mes que va del año les haya servido para acumular sólo cosas buenas. Les mando un fuerte abrazo, un cordial saludo y millones de gracias. Cuídense mucho, nos despedimos de este fic, pero ya saben que sigo escribiendo. ¡Nos leemos pronto!
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SasuSaku CANON
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