Aclaraciones de la autora:
1.-Hay sex en este episodio
2.-La actitud de Ichimatsu va ser muy cambiante a lo largo de la historia. Ya que se mostrará el carácter de la serie y su forma de ser como demonio al trabajar (trataré de no ser muy OC)
3.-Todomatsu, Jyushimatsu y su novia hacen su aparición en este capítulo.
4.-Jyushimatsu tendrá un cambio en su forma de ser, solo en este episodio. Apegando a su cambio en "Jyushimatsu's girl" .
5.-Tenía planeado una discusión sobre los 3 hermanos juntos y cuando vi el e19, trate de que suene igual a esa escena.
–Tsk… estúpido Osomatsu-niisan mandadme a hacer que un idiota se masturbe… es tonto -comentó para sí mismo sentando desde uno de los campanarios de la iglesia vigilando al sacerdote que se encontraba en la entrada de su iglesia barriendo los escalones; recordando su conversación con Osomatsu.
– "¿Qué clase de favor?" -preguntó Ichimatsu
–"Bueno… verás -se balanceo sobre sus talones- hay un sacerdote que nunca ha cometido el pecado de la lujuria ni en pensamiento -Ichi puso una cara de extrañeza-. Sí, lo sé es raro. ¿Entiendes que necesito de ti?"
– "… -suspiró de cansancio afirmando con la cabeza- ¿Por qué no vas tú?"
– "Es una tarea menor para súcubos de bajo rango pero ni dos de ellos pudieron cumplir algo sencillo –aún se escuchaba los gritos del castigo- y además… -se rasco a un lado de la nariz con su mano derecha mientras la izquierda estaba sobre su cadera- luego del incidente de Hittler se me tiene prohibido subir a la tierra -Aún recordaba como el pobre de Totty lloraba todas los días porque nunca descansaba de su trabajo y a Choromatsu con dolores de cabeza escuchando plegarías, de las cuales no sabía a cuál hacer más caso-"
– "… -suspiró cruzándose de brazos- entonces entrégaselo a otra persona -en un tono de desanimado que era apoyado con su rostro de cansancio-. Te puedo recomendar a uno de mis subordinados.
– "No. He decidido que tú vayas -le vio de manera seria-. Eres el mejor de mis jueces, él más lujurioso que disfruta de la tortura sexual".
– "¿no me queda de otra? -Oso negó con la cabeza-… tsk… iré -el tono de molestia no se hizo esperar- ¿Quién es 'San Virgen 2.0'?"
Osomatsu se rio de ese comentario imaginando quien sería el primer virgen.
No tuvo otro remedio que ir a ese lugar. Llegó a la iglesia ese mismo día. El lugar estaba sobre una calle rodeada de edificios departamentales. Le gustó el aspecto: dos campanarios, escalinatas blancas de mármol, una puerta negra de madera con tallados religiosos, paredes pintadas con pasajes religiosos. En su interior cuadros de santos, bancas de madera, un pasillo con alfombra roja. En frente, estaba la crucifixión con otros santos.
Era un lugar agradable, no se sentía en peligro porque ningún arcángel lo habitaba. Los ángeles menores son fáciles de aplastar, mientras que un arcángel da pelea por días o milenios y es fatigado.
Camino entre los pasillos para buscar al sacerdote.
Lo encontró sentado junto a la fuente que estaba en medio del jardín, estaba leyendo su biblia.
–"Tsk… Aburrido -murmuró para sí mismo- Karamatsu Matsuno, 25 años… Oe… -le pateó la rodilla a pesar que sabía no lo veía, ya que estaba invisible- Soy Ichimatsu, trabajaré contigo para ayudarte a perder la virginidad –él lo sabía, una vez que se toquen ellos mismos pronto estarían teniendo sexo- así que apúrate a tocarte para que regrese pronto al infierno."
– "¡Ouch! -Karamatsu se tocó la rodilla al sentir un repentino dolor- mmm es extraño no recuerdo haberme golpeado para que me duela la rodilla. ¡je! -se agarró su barbilla- debió haber sido cuando me hinqué para la misa. Eso quiere decir que soy un buen padre, ja ja"
–"Es un idiota que peca de soberbia… -Ichimatsu hizo una mueca- He de terminar pronto… solo verlo me causa dolor".
Ichimatsu no hizo nada desde entonces, solo observaba las acciones del sacerdote. A diferencia del resto de los demonios, él prefería vigilar primero para obtener el más mínimo detalle que pueda ser útil. Por algo se volvió uno de los tres jueces.
Él sabía que algún trauma emocional o alguna obsesión pueden llevar al asesinato. Recordó al chico con trastorno compulsivo de limpieza, al que hizo asesinar a su propio hijo a golpes porque metió lodo a la casa. Lo mismo quería hacer con el sacerdote, sabiendo sus gustos. ¿Quién sabe? Puede ser un maldito pederasta, uno que engendra más idiotas como él o un asqueroso cerdo con los animales. Esperaba ver el resultado de sus acciones para ir pensando el castigo que le podrá cuando llegue a él.
Había pasado una semana desde entonces. Ichimatsu se la pasaba observando al sacerdote desde lugares altos para tener mejor ángulo. Las torres eran perfectas para eso, pero se quitaba de ahí cuando era hora de invitar a misa.
En las noches se colaba a la habitación de Karamatsu para ver que hace a puerta cerrada. Tal vez se azotaba en penitencia y podía aprovechar eso… se equivocó. Se ponía a leer sobre técnicas para atraer religiosos a la iglesia.
–¿Qué no será cuenta que él los ahuyenta? -se encogió de hombros- ¡bah! Sí lo ayudo con esto, tal vez termine en una secta y pueda entregar su virginidad fingiendo que es un "Dios" en la tierra –se agarró la barbilla meditando con la idea de decirle a Choro para quitarse lo virgen.
–Padre nuestro, que estas en los cielos… -el demonio rodo los ojos por la oración, aunque le quemaba los oídos- y librarnos del mal. Amén –finalizó- Dios, gracia una vez más por permitirme ver un nuevo amanecer, así como dejarme ver la primera estrella asomar…
–¡Idiota! ¡Él que decide si debes vivir es Todomatsu-sama! -le gritó al oído aun sabiendo que no era escuchado.
Karamatsu se persigno, ignorando que un demonio junto a él se quejaba de sus inocentes palabras. Ichimatsu pensó que era momento de actuar. No iba a soportar más. Un sueño húmedo siempre ayuda para una sana masturbación de media noche.
Ichimatsu se montó sobre el estómago plano y fornido de Karamatsu, él sabía que tenía rutinas de ejercicios. Acercó su rostro al dormido, resopló sobre él. El aliento de lujuria comenzaba a infiltrarse en el aire que Karamatsu respiraba. Aquel demonio saco la cola y los cuernos mientras se relamía los labios mostrando los filosos colmillos.
–Es hora de divertirse -acercó sus labios al inocente para besar con pasión los labios vírgenes. Introdujo su lengua para entrar a su sueño.
–¿Eh? -Dijo Karamatsu viendo a un joven sobre él besándole- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? –El párroco está confundido, se vio en mitad de un campo de flores bajo la sombra de un árbol. A lo lejos podía ver el monasterio donde estuvo aprendiendo su futura profesión. Incluso tenía el uniforme del lugar, una camisa blanca con una paloma iluminada representando el espíritu santo, encima de ello estaba la leyenda: "Nuestro señor, siempre está observando".
–¡Jo! -el chico de traje negro como su corbata, camisa manga larga blanca y saco morado se quejó haciendo puchero con los brazos cruzados- Tsk… Cacamatsu al menos espera que terminemos –brincó sobre su entrepierna presionando con sus glúteos- para que me desconozcas.
–¡¿Qué?! -abrió su boca sorprendido por ello pero fue callado con un beso. El joven comenzó a reírse cubriendo sus labios con un par dedos de su mano derecha. Luego paso ambos brazos alrededor del cuello de Karamatsu.
–Pronto o nos van a descubrir -le dijo en tono sensual a su oído-. De acuerdo, seré quien inicie y la próxima vez tú.
Karamatsu estaba confundido. No sabía quién era el otro chico, algo le nublaba su vista impidiendo que le mire los ojos, solo podía verle los labios y parte de su cabello. ¿Eran del mismo colegio al menos?
El chico le entregaba besos cortos por todo su rostro. Suaves mordiscos a sus orejas, labios y cuello con un sonido de risilla traviesa. Karamatsu no podía evitarlo, algo le hacía continuar. Una lengua se introdujo a su boca mientras una mano hábil le desvestía.
De manera inconsciente su mano comenzó acariciar por encima de la ropa a su compañero. Ahora la mano desconocida tocaba su pene para mastúrbarle. De arriba para bajo como elevador, jugando con sus bolas como gato con una bola de estambre sollozando gemidos de placer, esa mano experta lo controlaba como un títere.
–Ah... mhm -se mordió el brazo para sofocar sus gritos antes que alguien los descubra-
–¡No! -le jalo de la muñeca del brazo para escucharle- Sigue gimiendo, que te oigan todos –demando- Suplícale por más. Dime quien es tu amo y que tu eres un maldito cerdo caliente.
Karamatsu se quedó inmóvil pero ese grito le enloqueció más.
–Por… por favor amo -acaricio la mejilla del ser que aunque no le veía los ojos podía sentir una mirada de desdén- hágame gemir como un cerdo caliente.
El otro sonrió, acercando la mano a sus labios para chuparle los dedos. No podía verle los ojos, pero la mirada llena de lujuria se sentía en el aire y en su piel que se quemaba cuando la lengua áspera pasó entre su dedo índice y del corazón.
Su pene al aire que había sido jugueteado como plastilina fue absorbido por una cavidad bocal. Una boca húmeda lo lubricaba para tratar de expulsar su esperma en ella.
–¡Oh, Dios! -exclamó de placer.
–¿Soy muy bueno para ser llamado Dios? -sostuvo el pene entre sus manos aun con la cara donde los vellos púbicos terminaban y empezaban los testículos. Respiro el aroma de virginidad sobre ellos-
–Sí… sí -respondió excitado por la lujuria.
–¿Soy tu nuevo Dios? -con su meñique jugaba la uretra que comenzaba a gotear el pre semen con su sonrisa maliciosa. Karamatsu solo afirmo con sonidos de gemidos y respiraciones agitarías.- Ya es hora…
Ichimatsu le abrió las piernas para tener mejor vista de su entrada anal. Era rosa y palpitante. Los vírgenes son tan atrayentes y puros. Lástima que esto solo sea un sueño… pero puede que venga un día como un hombre o una mujer para quitarle su verdadera virginidad. Ahora se conformará con su inocente alma.
Metió su primer dedo jugando al espiral de afuera para adentro para comprobar la viscosidad. Karamatsu gimió, luego gimió más fuerte al sentir un segundo dedo en su interior; así como abriéndose en él.
Ichimatsu considero que estaba listo por lo que tomó su pene entre sus manos, escupió en el agujero del padre, quien sintió frío cuando una ráfaga de aire cruzó en él.
–¡Ah! Tsk… du…duele -se quejaba de la penetración que le hacían y más cuando Ichimatsu, se movió de manera rápida sin preocuparse por él- des…despacio ¡Oh! Dios mío perdóname… -logró formar una frase juntando todo el aire en sus pulmones.
–Dios, no te perdonara -comentó acercándose a su cuello para morderlo-. Nadie es perdonado cuando caen en manos de la lujuria.
El padre solo abrió los ojos por aquel comentario. Se quedó mudo. Ichimatsu siguió embistiendo. Karamatsu sentía que sus estocadas llegaban más profundo o ¿su pene crecía dentro de él?
Dio unas estocadas con más fuerza haciendo que Karamatsu disparé su semen al aire, cayendo sobre y parte en Ichimatsu. Él saco su lengua con punta, lamió el semen cercano a su labio. El sacerdote observó que no era una lengua humana.
–Has sido muy bueno -le acaricio su cabeza- tendré que dejarte mi esperma en tu interior como regalo –sonrió divertido.
Antes que Karamatsu pudiera responder, un líquido caliente se expando dentro de su cuerpo combinándose con toda la sangre que llegaba hasta la cabeza. Cayó para atrás agitado, sudoroso y con tonalidades de rojo. Sus ojos se entrecerraban por el cansancio, observo a la figura pararse a su lado… él lo observo mejor… le vio su forma real.
Era un demonio
Un diablo que se reía burlándose de él, mientras extendía sus alas de murciélago, sus cuernos se asomaban y su cola daba latigazos a la tierra. Le entregó una sonrisa en la que destacaba sus colmillos que brillaban junto a sus ojos rojos…
Karamatsu despertó agitado sobre su cama. Era un nuevo día. Miro a su alrededor para asegurarse que estuviera en la iglesia. Sí, estaba ahí. Se sentía caliente, sudoroso con el corazón agitado. Se agarró el pecho tratando de tranquilizarse. Miro sobre sí mismo, encontró un bulto extraño debajo de sus mantas. Las quitó para tirarlas al piso. Ahí estaba… su pene duro y rígido como una de las columnas del lugar.
Karamatsu estaba sorprendido por el resultado del sueño.
A una esquina de la habitación, estaba Ichimatsu observándolo. Aún tenía partes del semen de Karamatsu, semen robado del sueño y no el real que podría aparecer ahora. Sonrió. Camino hacia él. Subió sobre su cama, gateando rozando su lengua y manos a la erección de Karamatsu, quien creía que era la brisa.
–¡Ah! -gimió por la sensación. Se tapó la boca con sus manos.
–No, Karamatsu -se acercó más a él cruzando sus brazos alrededor de su cuello-. No te calles, deja salir esos gemidos reprimidos -murmuró a su oído-. Tú sabes cómo -con su mano hizo bajar las del otro que parecía en trance mirando su erección palpitante- y lo deseas…
–Lo deseo… -repitió tragando saliva mientras una fuerza invisible acercaba su mano a su propio pene-
–Sí… -acercó su mejilla contra la de él y posó su mano libre sobre la otra mejilla- y mucho. Báñame de nuevo con tu esperma virgen –le robo un beso usando su lengua para activar la lujuria que ahora recorre en su sangre junto con el semen demoniaco.
–¡Oe! -Alguien está interrumpiendo su diversión- ¡Ichimatsu-niisan! –Osomatsu tenía que hablarle en un momento inoportuno- ¡Es urgente que vengas, Ichimatsu-niisan!
–Tsk… -se mordió el labio, arrugando el entrecejo de enojo- ¡Oh, bueno! Vendré de nuevo a beber de tu semen virgen y luego a quitarte lo virgen -hizo que pose su mano sobre su pene-. Divierte.
Salió de ahí.
xXxX
Antes de presentarse con Osomatsu, Ichimatsu decidió darle un uso apropiado al semen de un sacerdote virgen. Masturbarse con el fluido corporal.
Se agarró su propio pene lubricado con parte del semen de Karamatsu, comenzó a bombearse mientras su respiración se agitaba. El semen que sobraba fue chupado de los dedos de su mano libre. No dejaba de pensar en el rostro del mortal mientras era penetrado, una y otra vez por él.
Los demonios vivían para alimentarse de la humanidad cayeron ante la tentación. En ese mismo momento, el sacerdote habrá manchado su habito. ¿Por qué no imaginarse que se viene al mismo tiempo que él? ¿Por qué no fantasear con bañarlo con su esperma? Nada lo detenía, era un ser maligno y podía hacerlo real.
Se imaginó a su párroco gimiendo su nombre, suplicando por más y sin piedad. "Ichimatsu-sama, Ichimatsu-sama, déjeme ser su puta. Ichimatsu-sama soy su perra en celo". Se vino en un rostro imaginario.
Amaba ser un demonio y hacer lo que quiere.
Se arregló.
Ahora estaba frente al trono de Osomatsu. Quien, yacía acostado observándole.
–Te has tomado tu tiempo en regresar, Ichimatsu-niisan -cortó el silencio entre ambos mientras tamboreaba sus dedos sobre el descansa brazos de su trono-. Necesito saber cómo te fue.
–Ya estoy en casa, Osomatsu-niisan -hizo su reverencia-. Siento la demora pero te gustará saber que cumplí con la orden –el rey demonio arqueo las cejas, se sentó de manera correcta en su trono y enderezo su espalda para verle-. Me lo folle en sueños para infectarlo de lujuria, antes de venir aquí, estaba masturbándose.
–¡Yeah! -dio brincos en su trono festejando su victoria- En poco tiempo estará pecando de lujuria sí fue infectado por un juez -estaba revoloteando desde su lugar-. Ichimatsu regresa a tu puesto.
–Tsk… -giró su cabeza porque quería ir a disfrutar de Karamatsu
–¡No me chasquees la lengua! -se quejó Osomatsu volando de pie frente a él- Te fuiste una semana, y tuve que encargarme de tu puesto.
–Doblemente "tsk" -repitió dos veces el sonido.
–¡Oe! ¡Recuerda quien es el líder! -se quejó
Sí el rey demonio tomó su lugar significa que dejó un desastre
–… No me queda de otra -se encogió de hombro nuevamente apagando su mirada, dejando ver unos ojos cansados y fastidiados.
–¡Oe! ¡No me ignores y repitas la misma frase cada vez que te ordeno algo! -Osomatsu comenzaba a creer que ya nadie lo miraba como líder- Como sea… -resopló- no dejaré que me arruines mi alegría, –se cruzó de brazos- así que iré a romperle su alegría a Choromatsu. Adiós –desapareció volando.
xXxX
Osomatsu llegó al paraíso donde encontró a su hermano sentado alrededor de una mesa disfrutando de bocadillos junto a su hermano menor Todomatsu.
–¡Hey, Totty! -Saludó agitando su mano- No te había visto desde tiempo.
–¡Osomatsu-niisan! -Respondió festivo el más joven- El trabajo me ha tenido ocupado…
–Hay personas que si trabajan y no se la pasan flojeando -Choromatsu le envió una indirecta antes de beber su té.
–Muchos prefieren estar de pajeros antes de trabajar -se dejó caer entre sus hermanos-. Por cierto, pajero-sama, la virgen Montserrat sabe que la espías cuando se baña en el río.
–¡Cómo me descubrió! -grito alarmado agarrando su cabeza- eh… quiero decir… -sus hermanos se le quedaron mirando con los ojos entrecerrados y una gran sonrisa traviesa-¡Deja de llamarme pajero-sama!
–¿Entonces te espías a las vírgenes? -dijeron al mismo tiempo los otros hermanos
–¿Qué clase de kamisama tenemos? -sus cuernos le salieron- Totty este sujeto es el dios de los pervertidos.
–Miedo… hermano tengo miedo -se abrazó de su hermano mayor-. Ese es un Pajamisama –fingió llorar.
–¡Ustedes dejen de molestarme! -Se quejaba pero era ignorado-. Recuerden que soy el Dios bondadoso, ¡soy más poderoso que ustedes! ¡Respeten!
–Entonces Todomatsu-niisan, ¿mataste o reviviste a todos? Para tener tiempo libre -seguía ignorando a Choro poniendo más atención a su hermano menor.
–¡Siempre se burlan de mí o me ignoran! -gritaba al aire
–je je no soy como tú, Osomatsu-niisan –se rasco detrás de su cabeza-. Realmente es gracias a esto -mostró un celular rosa-
–¿Eso no es un teléfono móvil que usan los mortales? -señalo el demonio.
–Sí, pero el mío tiene unas aplicaciones especiales. -Prendió su teléfono.
–¿Puedes mostrarme? -El demonio se acercó más al dios de la muerte
–¡Por qué me ignoran! -El Dios golpeaba su puño contra la mesa.
–Claro -prendió su teléfono mostrando su contenido-. La aplicación se llama "Deathbook". En ella, puedo ver como las personas van actualizando su vida: fracasos, pecados, amores. Etcétera. Por ejemplo, –Acercó el teléfono a su hermano- ¿puedes ver las fechas debajo de las fotos? –Oso afirmó con la cabeza- Bueno la primera fecha es la de nacimiento, la segunda es la de muerte, los signos de interrogación indican que aún no podrán morir.
–¿Cómo sabrás que ya se acabó su tiempo? -preguntó Choro resignado.
–Cuando los signos se destapan -buscó el nombré de un próximo a morir- uno a uno para indicar el año en que se muere. Osea, sí muere este año o el siguiente aparecerá -Hizo una pausa para buscar el nombre de otras personas-. Antes que el tercero este por destaparse suena para avisarme y llegar a tiempo.
–Eso es interesante… -mencionó Choro-
–Con eso evitaremos de nuevo lo que ocurrió hace poco -agregó Totty inflando las mejillas en forma de puchero-. Eres muy bueno Choromatsu-niisan con tus ángeles –El joven dios reía nervioso agitando sus manos para que su hermanito se tranquilice mientras que el mayor los veía confundidos-. Como sea… -resopló molesto- Este sujeto ha intentado suicidarse en más de una ocasión por eso sus signos de interrogación siempre están girando como máquina de pachiko.
–Esto es interesante. Así evitadas equivocarte -Todomatsu rodo los ojos bufando ante el comentario de Choro-. Por cierto, Osomatsu-niisan, ¿a qué debo tu desagradable visita?
–¡Buaaa! Todavía vengo a visitarlo y él me agrede ofendiéndome -se abrazó al más joven fingiendo llorar-.
–¡Choromatsu-niisan, eres muy cruel con Osomatsu-niisan! -Totty regaño- Él siempre tan amable contigo y tú lo maltratas –negó con la cabeza consolando a su hermano
–¡Él solo viene a burlarse de mí! -se quejó cruzándose de brazos
–No es nuestra culpa que seas un virgen que se pajea espiando a las mujeres de aquí -respondió Todo.
–¡Oe, tú también! -los otros se rieron- Tsk…
–Bueno quiero decirte que -se separó de su hermanito acomodándose el traje- tu sagrado sacerdote, por fin se ha masturbado –mencionó con orgullo poniéndose de pie con una mano en la barbilla y los brazos cruzados-. No dudo que entre poco sea uno más que mancha a la "sagrada iglesia" –burló.
–¿Karamatsu? -Oso afirmó con la cabeza- Él aún no ha hecho de eso -se veía confuso por el comentario-. Incluso planeo que se vuelva santo por lo mismo.
–¿Eh? -El demonio levanto las cejas confuso- ¿San virgen? Pensé que ese era tú puesto… -lanzó una carcajada agarrándose de su estómago- Lo siento, tu eres el Dios de las pajas.
–Karamatsu no ha hecho nada de eso, Totty muéstrale -miro al menor-.
–Ok… ok… -Sacó su móvil introduciendo el nombre en su buscador- Karamatsu Matsuno, última actualización de estado: "sueño homoerótico", "Estuvo a punto de masturbarse pero declinó y decidió hacer penitencia".
–¿Eh? ¡Eh! -Arrebató el teléfono revisando la información. No podía creer lo que leía. Debe ser un error o una mala broma de sus hermanos-
–Antes que llegarás habla con Todomatsu sobre él, planeó volverlo santo por su gran devoción –le quitó el móvil para devolverlo a su dueño-. Por lo tanto, nos estamos poniendo de acuerdo sí ha de morir ahora o cuando sea anciano.
–Así que Choromatsu-niisan podrá formar su club de solo hombres vírgenes -Todo se burló dando un codazo al pecho del demonio que estaba sin reaccionar- ¿Estás bien Osomatsu-niisan?
–¿Qué? Sí… sí estoy bien -Su mejor demonio falló, no podía creerlo. Tenía que solucionar esto en ese mismo instante-. Es qué con otro virgen aquí, Pajatosvkisama dejaría de ser el único Dios virgen.
–¡Deja de burlarte de mí! -Se quejó nuevamente
–Bueno me tengo que ir -desapareció frente a ellos sin más explicaciones.
Ambos se miraron confusos. Luego se encogieron de hombros ignorando lo que el mayor planearía.
xXxX
–¡Ichimatsu! ¡Ichimatsu! ¡Ichimatsu! -Gritó llegando a los dominios del juez demoniaco. Lo llamaba alarmado-
Ichimatsu estaba limpiando su área de descanso debido a que Osomatsu lo lleno de basura. Dio un gran bostezo, recargándose en su escoba al oír la voz de su jefe. Solo suspiró girando su rostro hacia la dirección proveniente de la voz.
–¡Ichimatsu! ¡¿No que cumpliste con tu deber?! -agito sus manos en forma de puño. Su frente tenía una vena a punto de explotar. Ichimatsu solo afirmó sin entender que le pasaba al otro- ¡Entonces porque no se manoseo como debía haberlo hecho!
–Cumplí, él estaba por tocarse cuando me llamaste. -respondió
–Pues no lo hizo, y ahora morirá virgen para subir a santo. Tendrás que regresar a ahí y hacer que pierda la virginidad. Solo Choromatsu debe ser el único virgen Tsk… así me podré seguir burlando de él. -el demonio menor solo escuchaba sin comprender el alboroto.
Ichi estaba seguro que Karamatsu estaba por tocarse, él pudo ver el deseo en sus ojos. Exhaló aire pensando cómo es que no logro masturbarse sí la lujuria se salía por los poros de su piel.
En fin… más oportunidad para jugar con él.
Osomatsu lo regañaba y amenazó con bajarle de rango e incorporarle un castigo.
xXxX
Ichimatsu regreso a la iglesia, todo parecía en orden. Nada había cambiado, solamente los días del calendario. Se puso a buscar al párroco virgen en los alrededores, lo hallo en el confesionario atendiendo a una joven.
–Ave María purísima -dijo Karamatsu detrás de una cortina.
–Sin pecado concebido -respondió la joven de cabello castaño atado en una trenza-. Padre, perdóneme porque he pecado -Ichimatsu sintió el aroma de varios pecados: suicidio y lujuria, en el aura que rodeaba a la joven-.
–Dime hija, ¿cuál es tu pecado? -preguntó tranquilo mirando a la joven.
–Hace dos días, vine a confesarme que planeaba suicidarme porque vine a esta ciudad con engaños de ser actriz… -la chica comenzó a derramar lágrimas mientras Karamatsu le escuchaba- pero resultó ser un engaño para salir en películas… -ella sentía vergüenza en solo recordarlo que se mordió el labio intentando causarse un dolor más fuerte que el que sentía en su orgullo y corazón- pornográficas.
–Claramente lo recuerdo… -hizo una breve pausa- viniste llorando a mí para tratar de limpiar tu alma aunque tu cuerpo haya sido manchado por esos fieles de satanás -Ichimatsu solo rodo los ojos bufando-. ¿Aún planeas suicidarse?
–¡No! -La chica negó con la cabeza sollozando- Usted tenía razón… -gimió con fuerza sosteniendo su muñeca donde una banda amarilla con el número catorce se encontraba una pequeña cicatriz de intento de cortarse las venas- los ángeles nos cuidan e interceden por nosotros.
–¿Un ángel? -Dijeron al mismo tiempo Ichimatsu y Karamatsu. El primero molesto, y el segundo, curioso.
–Explícate -comentó Karamatsu.
–Sí, un ángel Ichimatsu-niisan -una voz familiar se escuchó por encima de su cabeza-. Yo -se puso a agitar sus manos sobre su cara.
–¿Jyushimatsu-san? -El demonio se sorprendió al ver a un ángel conocido ahí.
Jyushimatsu nació al mismo tiempo que fue creado Ichimatsu. Ambos fueron cambiaros de rango según sus acciones. Jyushi era un ángel más del montón, posteriormente sería un querubín, pronto se convertío en un ángel de la guardia. Ichi, entendió que era el ángel de ella.
–Su nombre es Homeru-chan, fui asignado a ella desde hace un año. A ella le gusta ir a la playa y jugar con el mar que llegaba a la orilla; con un corazón puro, amable y cariñoso. Su sonrisa era brillante, me recordaba a las estrellas del paraíso –Una sonrisa más grande de lo habitual se forma en su rostro iluminando sus mejillas a un color rojo.
El demonio podía percibir el sentimiento más asqueroso (para los de su clase) que invadía al cuerpo celestial… el amor. Su mueca no se hizo esperar. Torció el labio, arrugando su nariz.
–Un día cuando ella se encontraba en la playa, -el ángel dejó caer sus pies al piso- un extraño se le acercó. Conversó con ella prometiéndole de ser una gran actriz -el tono alegre que Ichi le conocía, comenzó a apagarse-. Supe enseguida que no era de confiar, nosotros los ángeles solo podemos guiar a las personas por el buen camino o sí eligen el otro, debemos protegerle.
–Oe… Jyushimatsu -siempre ha visto a los ángeles llorar para la humanidad pero nunca al que tenía frente a él.
"¿Por qué los ángeles siempre están llenos de ello?" "¿Por qué aman a una humanidad que olvidan de su existencia cuando crecen? Solo los niños le rezan a los ángeles de la guardia, los adultos se olvidan de todos los seres alados". –Eran sus pensamientos que abundaban en su interior mientras observaba al ángel.
–Ella fue engañada y obligada a hacer esas cosas… -él hizo puños de sus manos- fue violada en un vídeo –las lágrimas brotaron de sus mejillas-. Ella decidió cortarse las venas pero escuché de este sacerdote por Choromatsu-niisan -En el cielo todos se consideraban una familia-. Él nunca fue tentado, su corazón no había caído en pecado original. Hice que ella venga –miró directo a los ojos vacíos del diablo- y eso evitó que se tocara.
–¡Jyushimatsu! -le agarró del cuello- ¡Por qué hiciste eso!
Su enojo provoco que un gran viento entre a la iglesia haciendo que caigan los cuadros junto a los presentes que esperaban su turno para confesar. Todos se persignaron. Karamatsu salió del confesionario asegurándose que nadie se haya lastimado.
–¡Por qué no quería que Homeru-chan muriera! -respondió librándose de su agarre.
Se acercó a las personas para curarles del susto posando su mano sobre el pecho de cada uno. Luego, abrazó a Homeru cubriéndola con sus alas para calmarla por el miedo y por sus sollozos.
–Tranquila, aquí estoy contigo. -La chica posó sus propias manos sobre su pecho, donde las del ángel descansaba las suyas. Ella sonrió de manera dulce al sentir unos ligeros labios sobre su frente.
–Tsk… los humanos son estúpidos caen con los engaños de otros o por los de mi raza -miro al ángel de frente-. ¡Solo ustedes lloran por esta escoria!
–Lo mismo me dijo Todomatsu-sama cuando hice lo mismo -respondió liberando a la joven de su agarre para volar frente a su contraparte-. Ella estaba por cortarse las venas cuando grite y llore colocando mis manos sobre su muñeca. Me mostré –sonrió con orgullo-. Todomatsu-san me regaño por romper las reglas, fui ante Choromatsu-niisan por mi castigo. Él tuvo compasión y me permitió seguir cuidándola hasta que llegue nuevamente su hora.
–No entiendo porque pasar tantos problemas por un simple mortal -mostraba una indiferencia ante la historia-. Ella –señalo a la joven castaña- se irá al infierno por no haber seguido ahí y no haber escapado, además de intentar acabar con su vida –miró al pequeño ángel que se puso delante de Homeru. El demonio expandió sus alas luego voló en círculos por encima de las personas señalándolos- ¿Creen que por venir aquí a "confesarse" sus pecados son perdonados? ¡Pues, no! ¡Ninguno se libera de sus pecados! ¡Soló están acumulándose! -Revoloteo frente a una señora de edad avanzada- Esta mujer la he visto en tres ocasiones confesarse. Dice que no lo volverá a hacer, pero nunca cumple –ahora revoloteaba frente a la protegida de Jyushimatsu-. Sí a ella le gusto el dinero fácil, ten por seguro que regresará a ese mundo –agarró a Jyshi del mentón para verle a los ojos misericordiosos- No la podrás salvar de mí. –mencionó en un tono serio revolviéndole su cabello.
–gr… -gruño ante las acciones del otro. Hizo puños con las manos, estaba dispuesto a luchar con ese demonio o cualquier otro por defender a Homeru- ¡mh! -Jyushimatsu se encogió de hombros liberando su ira. No era bueno para los ángeles.- Puede ser que así sea, pero hasta que su juicio llegue… ¡Estaré a su lado, haciendo que sonría de nuevo! -levantó sus brazos con entusiasmos-
–Tsk… Los ángeles son estúpidos… -murmuró molesto por aquellos sentimientos que le parecían insignificantes.
–Sí, el amor nos vuelve estúpidos -sonrió de manera dulce- pero nos vuelve más alegres -Ichitmatsu se alegraba de ser un demonio incapaz de sentir amor por un mortal-. Por cierto, Karamatsu-san le dijo a Homeru-chan: "No puedo perdonar tus pecados, solo puedo aliviar tu alma. Solo nuestro señor, es el único que lo puede ser. Pero no te preocupes, su gran amor es tan misericordioso que te perdonó desde el momento que planeaste disculparte".
–Shit… -Ichimatsu solo miro al sacerdote- Cacamatsu solo dice sandeces.
–Sandeces o no, ayudo a calmar el alma de Homeru -agregó Jyushi mirando a la chica con el párroco.
–Muchas gracias, padre por escucharme -mencionó Homeru haciendo una reverencia-. Me regresaré con mi familia.
–Espero que todo salga bien a partir de ahora -puso sus manos sobre los hombros de la chica pero ella lo abrazo afirmando con un sí.
Homeru, así como otros fieles abandonaron la iglesia, no antes escuchar el aviso de Karamatsu de que las mismas se iban a cancelar para reparar todo lo que el torbellino (a su parecer) tiró. De esa forma se evitaría accidentes lamentables.
–¡Oe Cacamatsu! -Ichimatsu lo seguía molesto, caminando detrás de él. A pesar que sabía que no le seguía.- ¡Debiste de ignorar al angelito para manosearte como Pajamatsu manda! ¡Por tú culpa me regañaron! -se quejaba una y otra vez.
–¿Eh? -Karamatsu se volteó mirando hacia donde estaba Ichimatsu- ¿Hola?
–¿Me escuchó? Shit… esto es malo… -Ichi comenzó a preocuparse- sí me escuchó todo mi plan se vendrá hacia abajo
–Creo que estoy oyendo cosas… -Karamatsu se agarró la cabeza exhalando aire- ha sido un día muy raro con ese tornado que entró… -suspiró mirando la imagen de un enorme Cristo crucificado en la pared.
–… -suspiró de alivió agarrándose de su cuello- La verdad, no entiendo ese amor del que hablan los ángeles por ustedes -poso sus ojos en la misma imagen- que hasta a sus dioses crucifican y ellos los perdonan.
–El amor de nuestro señor, eso es -Karamatsu respondió. Ichimatsu abrió los ojos como la boca porque él lo oyó-. Él lo perdona todos -se inclinó ante la imagen persignando- los pecados de pensamiento, obra y omisión –poso sus manos sobre los pies de su dios- por eso sé que me perdona por intentar pecar.
El demonio se dio cuenta que no hablaba con él, sí no consigo mismo. El sacerdote dio una oración, beso los pies y se persigno, luego se dirigió a sus aposentos para descansar un momento.
Él se sentía preocupado de que otra cosa caiga de la pared y lastime a la gente, aunque el conserje Dajon le comentó que todo estaba como antes. Sin embargo, temía por ello.
–Bien… -se sentó en la cama del párroco mientras él se quitaba el habito- lo único bueno es que –se quitó la corbata negra para caminar hacia él quedándose a sus espaldas- hora podemos continuar el juego –le tapo los ojos con ella; y, lo llevo jalándolo a la cama-.
Karamatsu se sintió mareado, como sí todos sus sentidos se apagaran pero alguien lo controlaba como un muñeco.
–No te resistas a la tentación -le susurró al oído sin destaparles los ojos. Pegó su rostro al de él con la ayuda de su brazo cruzado alrededor del cuello de Karamatsu. Le lamió la mejilla pasando su lengua áspera.
Un calor se expandió en todo su cuerpo. Se desvistió aun con Ichimatsu colgado de él. Dio pasos hacia atrás, dejándose caer sobre la cama, su cuerpo echaba vapor y su respiración se agitaba. Nuevamente el fuego de la lujuria era encendido.
–Hoy nos divertiremos más que ayer -soltó su corbata para atarle las manos-. Me aseguraré de follarte todas las horas –se despojó de su chaleco negro, desabrochó los dos primeros botones de su camisa morada-. Te haré gemir lo suficiente para que me invoques cuando te masturbes –le beso el cuello, posteriormente lo chupo.
No me odien por este episodio D: y gracias por leer :3
Sin querer borre el prologo, así que lo re-subí. Lo siento...
