Nota:
1.-Les traigo feels de los buenos -carita de ángel Jyushimatsu- con este nuevo capítulo espero que lo disfruten y perdonen la demora.
2.-El art de la portada para el fic (sí lo han notado) es creado por mi inspirado en la versión original de la canción.
3.-La canción que canta Karamatsu es: Alluring Secret - White Vow versión Miku Hatsune. Recuerden el fic esta inspirado en Alluring Secret - Black Vow cantada por Megurine Luka y Kaito a Rin. La versión original es cantada por Rin & Len a Miku, de ahí Miku responde con White Vow. A claro el punto para evitar las confusiones.
4.-Johari es el espejo que aparece en el anime Hoozuki no reitetsu
Había pasado ya más de un mes de que envió a uno de sus tres jueces del infierno a una simple misión: hacer que un padre católico se masturbe.
¿Era tan difícil hacer eso?
–¿Qué tanto está haciendo Ichimatsu que tarda en regresar? -Se preguntaba flotando alrededor de su trono
Se dejó caer en el tratando de concentrarse en alguna posible respuesta.
–A veces estaba todo el día fatigado y cansado de torturar a las personas que llegaban a su jurisdicción que posiblemente se tomó su tiempo como vacaciones… sí eso debe ser -se decía para convencer- ¡Pero porque no ha mandado ningún mensaje! -grito enredando sus dedos entre su cabello.
–Shit… -murmuró mordiéndose los labios- No soy como pajamatsu que puede ver todo sentado cómodamente en su nube… -cerro los ojos mientras seguía revolviendo su cabello para pensar en un plan- ¡Lo tengo! –Exclamó brincando con los brazos extendidos para celebrar su memoria- ¡Iyami trae al espejo! –ordeno gritando para que se oiga en todo el infierno.
–¿Espejo? -Dijo Iyami desde la sala de castigo donde seguía siendo torturado por Hatabo- ¡¿Qué espejo?! –gritó desde ahí
–¡El espejo del infierno, maldita sea! ¡El espejo Johari! -Se quejó al responder- ¡Lo debe tener el segundo juez del infierno ve con él a buscarlo!
–¡Ya voy! -Iyami se liberó de la tortura pero aún tenía la bandera insertada en su ano.
Osomatsu ya estaba impaciente. Había ordenado traer el espejo sagrado a Iyami horas antes pero este no regresaba. Finalmente, su demonio de baja categoría llego ante él, exhausto y con la ropa arruinada.
–¿Dónde está el espejo Johari? -preguntó levantando la ceja derecha a ver que llegó con las manos vacías. Ignorando el aspecto de su subordinado.
–Con ningún juez… -se dejó caer sobre sus rodillas- ninguno de los jueces que están, lo poseen. Fui incluso a los dominios de Ichimatsu-sama -le miró extrañado- ¿aún no regresa? -el rey demonio solo bufo-. La gente está amontonada, comenzaron a golpearme y a jalarme para que les juzgue…
–Así olvide que me estoy haciendo cargo de ese lugar -en un tono tranquilo mostrando una gran sonrisa despreocupada posando su dedo debajo de su nariz- ¿lo encontraste?
–No… -negó con la cabeza-
–¡Donde demonios esta ese espejo! -zapateaba el suelo haciendo puños con las manos, inflando los cachetes.
–¿Para qué quiere el espejo? -preguntó Iyami
–Para observar a la tierra -se cruzó de brazos-. El Johari sirve para poder ver las acciones de los seres humanos y ser juzgados, así ya no teníamos que hacer papeleo; tuvimos que adaptarnos a los nuevos tiempos como Totty que usa un app.
–¿Entonces cómo es que se perdió el espejo? -preguntó el dientón
–Porque era peleado por los jueces, sobretodo Ichimatsu que no quería leer documentos… sin embargo era uno solo y mostraba solo a una persona especifica… así que regresamos a los documentos y nos olvidamos de él -respondió.
–Por eso lo usa como perchero para esa ropa -señalo a un bulto cubierto por ropa y basura.
–¿Eh? -Osomatsu fue flotando hacia el objeto, quito las cosas que lo cubrían para observar un gran espejo redondo con bordes de oro y plata- creo que este me sirve -no estaba seguro sí realmente era el que necesita.
–¡Shi! -Exclamó Iyami- ¡¿Cree?!
–Ahora… ¿Cómo funcionaba? -Nuevamente se cruzó de brazos cerrando los ojos para concentrarse- ¡Ya se! Espejito, espejito en la pared…
–No está colgado y menos puesto sobre algo para que digas eso-mencionó Iyami
–Muéstrame quien es el mejor de los tres dioses matsus -lo ignoró extendiendo sus brazos con orgullo-
–Creo que el espejo no funciona así… -murmuró su acompañante- cof Además que usted cof es el peor de todos cof
–Bien, creo que no sirve -lo empujo para que cayera sobre Iyami tras oírle-
–Trae instructivo –mencionó el pobre demonio puso a revisar detrás del espejo-
–mm mh -nuevamente levantó el espejo, se colocó delante de el tras leer las instrucciones- ¡Gran espejo Johari enséñame al mortal que debe ser enjuiciado! -su imagen comenzó a verse borrosa.
Una espiral se hizo presente, la silueta oscura de un hombre delgado con la cabeza gigante y la boca abierta se hizo visible en el reflejo.
–¡Shi! -Iyami señalo- ¿Quién es ese?
–Es Dayon, el dios del espejo -respondió- está atrapado ahí para espiar a la humanidad.
–Sabe mucho, mi señor Osomatsu-sama -comentó sorprendido
–Lo dice el instructivo, con una advertencia -respondió.
–Glup… -trago saliva- ¿cu…cual?
Osomatsu respiró profundo. Le miró seriamente. Abrió lentamente su boca para enunciar las palabras.
–Sí Dayon no se ve reflejado significa que es tiempo… -Iyami comenzaba a temblar- de ir a comprar otro espejo en la tienda Dayon -señalo la etiqueta que aun colgaba en una de las puntas del espejo.
–¡Shiiii! -hizo su pose característica- ¡Tienen una fábrica y no pudieron comprar otros espejos para los jueces! -se quejó sorprendido e irritado.
–Presupuesto, presupuesto -Unió sus dedos índice y pulgar de su mano derecha, frotándose entre ellos- presupuesto.
–De seguro te gastaste el dinero… -se sobo el entrecejo.
–¿Dayon? -preguntó la silueta que estaba siendo olvida otra vez
–Muéstrame a Karamatsu Matsuno -ordeno-
–¡Dayon! -pronto el reflejo de Dayon desapareció para mostrar al sacerdote que hablaba con una mujer de cabello largo y oscuro.
–¡Ese es el maldito pajamatsu 2.0! -señalo al espejo
–¡Dayon! -en ese momento el Johari mostró nuevamente su remolino que comenzó a reflejar a Choromatsu acostado de lado viendo su revista mensual de Goddesses Idols, se hurgó la nariz con su mano derecha misma con la que se rasco el trasero minutos después.
–Muéstrame nuevamente a Karamatsu Matsuno -volvió a ordenar-. Iyami ahora ve de regreso con Hatabo y pídele una cuchara para sacarme los ojos -se giró a él con sangre saliendo de sus ojos.
xXx
En la tierra el padre Karamatsu se quedó observando a la joven frente a él, aunque solo recuerda haberle visto de manera borrosa en su leve despertar; estaba seguro que aquellos ojos los había visto en otro lado.
–No eres de esta parroquia, ¿verdad? -preguntó. Ella negó con la cabeza.- ¿estás de visita?
–Soy nueva en el vecindario -respondió.
–Bienvenida al vecindario, entonces -le regalo una sonrisa extendiendo su mano hacia ella quien correspondió de igual manera-. Tienes la fortuna de estar en la mejor iglesia católica del mundo con el mejor sacerdote -se señaló con su pulgar izquierdo mientras con su mano derecha se acomodaba el cabello.
–Ja… ja… -Ichiko fingió una risa mientras por dentro pensasaba: "eres un idiota, Cacamatsu".
–Pero hablando en serio, sé que ya te agradecí la ayuda -se rasco aún lado de la nariz- pero me gustaría regresarle el favor.
–¿Cómo? -jugo con un mechón de su cabello mientras parpadeaba de forma coqueta.
–Será una sorpresa -sonrió con galantería.
– "No tienes idea de que darme, ¿verdad? ¡Ya sé! ¡Mastúrbate! ¡Eso sería una buena manera de pago!" -pensaba mientras soltaba una pequeña risa- Tal vez, una cena.
–¿Cena? -se sorprendió por aquella propuesta. Ichiko afirmo con la cabeza- De acuerdo.
–¿Eh? -ahora ella era la sorprendida- "¿Así de fácil? Bueno, mi forma femenina es sensual, nadie se puede resistir. Ni un cura virgen" ¿Cuándo?
–mmm… -se agarró de la barbilla cerrando los ojos para meditar su respuesta- Jueves doy la misa, viernes me encargo de la misa de la tarde, sábado es de mañana y en la tarde tengo primera comunión, al igual que estaré invitado a la fiesta; -repasaba su agenda- el domingo tengo bautizo e iré a la celebración… -la mujer solo levanto su ceja abriendo su boca sin emitir ruido alguno.
–Je… je… sí quiere le acompaño a una de esas celebraciones -Ichiko sabía que ahí ha de haber alcohol en las fiestas, solo tenía que emborracharlo y dejar que todo termine con ellos en la cama-
– "Tsk… pero sería en mi forma femenina para tomar su virginidad" -pensó al mismo tiempo que se mordía el pulgar.
–Me gustaría, llevarla como agradecimiento pero iré con la hermana Choroko -al oírlo su colmillo hizo que traspasará su dedo para sacarle sangre- ¡Oh! ¡Su dedo está sangrando! -Karamatsu exclamó sosteniendo su mano.
– "¡Llevaras a la fea!" -Se quejaba en su mente ignorando las acciones del párroco.
–Listo -dijo Karamatsu soltándola- espero que no le moleste, use parte de mi vendaje que aún llevo debajo de mi manga -sonrió mientras ella veía su mano.
–Gracias… -le observó con una mirada seria- usted, dígame cuando entonces.
Karamatsu afirmo con la cabeza sin dejar de sonreír. Se despidieron en la entrada de la iglesia. Él la observo irse, perdiéndose de su vista entre las calles. Estaba preocupado de que ella este andando sola, pero no tenía por qué preocuparse, ya que cuando ella cruzó un alumbrado público apagado se transformó en Ichimatsu, el demonio que lo atormentaba.
–Estúpida Choroko -estaba enfadado- por su culpa tendré que hacer otros planes…. -respiró hondo quedándose en silencio mientras observaba el vendaje en sus mano- Al menos ya tengo una cita con él, eso fue sencillo. -sintió su rostro caliente mientras una leve sonrisa se mostró.
Regreso a la iglesia, floto en su interior buscando a Karamatsu. Quería inspeccionar la reacción de él con su forma femenina. Lo encontró frente a un altar haciendo oración.
–… -suspiro llevando sus manos detrás de la cabeza- ¿solo sabes hacer eso? -masculló-
Karamatsu abrió los ojos, para levantarse del piso donde estaba arrodillado tras terminar su rezo.
Ichimatsu quería sacar el tema pero no iba a preguntarle. Él simplemente quería saber sí su forma femenina era lo bastante buena para que por fin Karamatsu pueda masturbarse o perder la virginidad con él.
xXxX
Mientras el sacerdote caminaba para sus aposentos, se detuvo un momento en medio del pasillo sin hacer ningún ruido o expresión. Solo se detuvo.
Ichimatsu levanto la ceja al observarle.
Él retomo su camino.
–¿Qué demonios fue eso? -dijo en un tono de confusión a ver a Karamatsu.
Llegaron a la habitación de este, quien comenzó a cambiarse la ropa en silencio. Dejando ver sus vendas de su herida.
–… Oe Cacamatsu… -Ichimatsu sintió algo en él que le incomodaba-
–Señor demonio… -dijo Karamatsu sorprendiendo a Ichi- No sé si estás aquí hoy, pero espero que cumplas tu cometido para que ya no me molestes más.
–Mi objetivo es causarte una masturbación… idiota -murmuró.
–Ichiko… -mencionó el sacerdote haciendo que el diablillo levante su vista hacia él- ¿podría ser? … -negó con la cabeza- quítate esa idea de la cabeza Karamatsu, recuerda que eres un sacerdote.
–¡Espera! -Ichimatsu estaba con los ojos abiertos al igual que su boca- ¡¿Qué hay con ella?! ¡Dime! -Tenía ganas de tomarlo por el cuello y golpearlo hasta que le confiese- ¡Olvídate que eres sacerdote y mastúrbate!
–Es una hermosa chica -sus labios dibujaron una semi sonrisa-. Demasiado bella para ser real.
–Gra…gracias -un rosa comenzó a notarse en su rostro- Soy perfecta como mujer, así que puedes tocarte pensando en mí… -se petrifico por lo dicho sintiendo que su corazón palpitaba más de lo normal- Tsk… ahora quiero hacerme una paja viéndote a ti. ¡Apúrate Cacamatsu!
–… -suspiró cerrando los ojos dejándose caer sobre la cama de espaldas- quiero verte… Ichimatsu.
–¿A mí? -parpadeo al escucharle.
–A ti… en tu forma real -se abrazó a su almohada. Se veía triste ante los ojos de Ichimatsu- creo que esto es amor.
–¿Amor? -Preguntó el demonio arrodillándose en el piso junto a su lado de la cama- ¿Amor?¿Qué es eso? Siempre escuchó que los humanos y los ángeles lo mencionan pero nunca lo he visto.
–Amor es… mmm -cerró los ojos tratando de explicarse- no lo sé. Hace tiempo que no lo sentía.
–Espera… -Ichimatsu se levantó de golpe asustado- ¿puedes verme y oírme?
–Es difícil explicar con las palabras -extendió su mano hacia el asustado enviado de satanás quien la sostuvo con la suya inconscientemente- es como el aire.
–¿Eh? -No entendía su respuesta-
–No lo vemos pero podemos sentirlo -sonrió-. Ahora mismo puedo sentir la brisa entre mis dedos de la mano…
–Oh… -soltó a Karamatsu agachando la cabeza. Sintió algo extraño dentro de él-
–… Lo podemos respirar y entra a nuestro cuerpo, como el amor que nos invade en nuestro interior. Es vital para vivir y sin ello, morimos. -Ichimatsu torció su boca ante la filosofía barata del sacerdote- ¿Cuándo podemos verlo? La respuesta está en los ojos de la persona que lo implantado en nosotros.
–Ichiko… -nuevamente se dejó caer al piso para sentarse sobre sus piernas- te ha hecho eso, ¿verdad? -Ladeo sus labios mordiéndolos- Más bien, te he hecho esto.
–Necesito ver esos ojos otra vez -cerraba lentamente los suyos- tal vez pueda en mis sueños.
–Oh… así que te gustan las mujeres, te gusta follar y no ser follado -apretó sus manos con fuerza contra sus rodillas- Bueno a mí me da igual… -desvió la mirada hacia la pared blanca- en el infierno me vengaré. -murmuró para sí mismo-
Giró su rostro para encontrar él del sacerdote durmiendo de manera tranquila. Sabía que tenía que meterse en sus sueños para seguir con su plan, pero verlo de esa manera hizo que le diera un día descanso.
Ichimatsu se levantó del suelo para acostarse en el lado vació de la cama de Karamatsu. Sin darse cuenta, se quedó dormido mientras lo observaba.
Al día siguiente, despertó al sentir una acaricia sobre su mejilla.
Abrió los ojos encontrándose con el mentón de Karamatsu sobre su cabeza, su brazo derecho como almohada y con la izquierda lo abrazaba.
Un calor inundo su interior haciendo que se sobresalte y por inercia lo pateó fuera de su propia cama.
–¡Qué! ¡Cómo te atreves! ¡Muérete Cacamatsu! ¡Muere! ¡Muere! -Decía agitado aventándole la almohada-
–¿Eh? -El otro se sentó en el suelo sobando su cabeza golpeada para luego sentir la almohada caer en ella- ¿Me caía de la cama? -Miró al mueble donde se encontraba un diablo de pie gritándole- … -suspiró- ¿Así empezaré mi día? –Poso cada mano sobre la rodilla correspondiente- Y yo que había soñado con Ichiko… -se puso de pie- … en fin –se estiro- me lo merezco porque no debo verla así.
–¿Eh? Oe… Cacamatsu -su actitud cambio cuando escuchó sobre Ichiko- ¿por eso me tenías abrazado? Porque soñaste con ella.
–¿Mh? Creo que te confundí con ella -mencionó sosteniendo la almohada para sacudirla del polvo del piso-. Ja ja por eso la sentí suave entre mis brazos -Ichi solo se sonrojo nuevamente porque él sabía que no era la almohada lo que abrazó.- Bien, es tiempo de iniciar mis labores parroquiales –dijo mientras buscaba su ropa para el día-
xXxX
El día empezaba con Karamatsu arreglando la iglesia, preparando todo para su siguiente misa y escuchando a la de los otros párrocos del lugar. Ichimatsu por su parte lo seguí siendo invisible, observándole sin hacerle daño.
–… -suspiró de fastidio- es tiempo de hacer algo.
Al terminar su frase se transformó en Ichiko apareciendo a un lado de la capilla "encontrándose" con Karamatsu que iba para la fuente.
–Hola Padre -él se giró para verla-. Me alegro de encontrarlo.
–Hola, señorita Matsuno -respondió con una sonrisa-. ¿Ha venido en busca de Dios?
–Solo que usted sea Dios -comentó mientras pensaba: "sí te masturbaras como él"
–No me compare con Dios, que no soy tan amable y justo como él -apuntó hasta el cielo.
–Tú sí eres guapo a comparación a él -mencionó en voz alta- ¡Eh! –se dio cuenta que no lo pensó cuando vio que Karamatsu se sonroje sin saber que decir-. Le… ¡le traje galletas recién hechas! –le entregó un tazón con galletas golpeándole en el abdomen
El párroco sintió el aire irse de sus pulmones. Ni siquiera se dio cuenta que la mujer apareció las galletas.
–Espero que le gusten las chispas de chocolate –dijo en un tono entusiasta.
–¡Muchas gracias! -Sostuvo las galletas entre sus manos cuando el aire volvió- Aunque no se debió molestar, soy el que le debe regalar algo.
–Tengamos una cita ahora -insistió.
–Je… ¿de verdad eso quieres? -cuestionó el padre
–Claro, ¿por qué no? -menciono el demonio disfrazado de mujer
–Porque soy un cura y no deben verme en una cita con nadie, no se nos está permitido -respondió mirando el tazón de galletas.
–¿Y sí es una cita de amigos? -preguntó curiosa inclinándose hacia él para que le vea a los ojos.
–Creo que no tendría problemas… -mencionó arrugando el entrecejo.
–¡Yay! -levantó sus manos a la altura de su pecho alzando un poco su pierna derecha para festejar. A Ichimatsu le molestaba actuar de esa forma pero comprendió que atraía más a los hombres cuando creían que era una mujer tonta y fácil. El prefería ser una mujer intelectual- ¿Entonces cuando?
–¿Puedo preguntarle algo? -se puso frente a ella.
–¿Sí? -trago saliva al sentirlo tan cerca de él.
–¿Tienes un hermano gemelo llamado Ichimatsu? -preguntó
–¡Eh! -Abrió la boca y los ojos que estaban en blanco. Incluso su piel palideció-
–¡Oe! ¿Está bien? -Karamatsu le agarró de los hombros
Ichimatsu se dio cuenta que su plan de introducirse en los sueños como un falso amigo sí resulto, el problema es que piensa que existía y lo relaciono directamente con su apariencia femenina.
"Cacamatsu no era tan idiota como parece" -pensó-.
–Sí… lo siento, es que me sorprendió eso… -agacho su vista- no he visto a mi hermano desde hace tiempo que esta declaración me tomó por sorpresa -mintió-. ¿Él ha venido aquí? ¿Le hablo sobre mí? -El párroco negó con la cabeza como respuesta- Ya veo…
–Él era mi am… -Karamatsu no sabía que responder. ¿Podía llamarlo amigo a pesar de olvidarlo? ¿A pesar de tener sexo? O mejor dicho… fantasear con él- era mi amigo. Lo conocí hace tiempo pero desde que me volví sacerdote deje de verle.
–Interesante -Ichiko junto sus manos con una sonrisa- me gustaría escuchar historias que de seguro tiene para contarme.
Hasta él sabía que solo las del sexo existían.
–Cambiaré mi horario con algún párroco para que salgamos -estiro su mano para colocar un mechón de su cabello negro detrás de la oreja de la chica. A acaricio su mejilla tras hacerlo antes de alejar su mano-. Hablemos de historias de él.
–Y mías -agregó tomando su mano entre las suyas.
–Claro… -arqueo sus labios para crearle una tierna sonrisa- solo espero que no me mientas, aceptaré cualquier verdad.
–Mentirle… -le vio extrañada
–Me voy, tengo deberes a que atender -le beso la mejilla- con permiso -agitó su mano en el aire para despedirse- disfrutaré de tus galletas adiós.
xXx
–¿Qué cree que está haciendo? -preguntó Osomatsu tras ver la escena es su espejo
–Solo está coqueteando -respondió Iyami
–¡¿Desde cuándo tiene que coquetear?! ¡Solo tiene que ir ahí y chupárselo! ¡No regalarle galletas! -Sacudió el Johari entre sus manos- ¡Es motivarlo al sexo no a que le dé un beso!
–¡Dayon! ¡Dayon! -Exclamaba el espejo-
–¡Shi! Hará que se rompa el espejo -su subordinado intento intervenir para no romperlo-
–¡Iyami! -Se quejó con enfado- ¡Ve con Ichimatsu a meterle presión antes que yo vaya a metérsela por ese trasero flojo! -Iyami afirmo con la cabeza agitando sus manos frente a su pecho para calmarlo- ¿Por qué tiene que tardar? ¿Le he es difícil montarse encima de su pene? No tiene por qué cambiar su forma para eso
–Ese cura es muy difícil -respondió el alto delgado- pero usted tiene razón –le dio más la razón para no sufrir-. Se supone que es un juez y usted lo envió para que termine las cosas más rápido.
–¡Ve y dile que se apure! -repitió su orden cambiando su cuerpo- ¡O yo lo haré personalmente!
–¡Shi! -Gritó haciendo su extraña pose cuando vio que su amo se convirtió en una especie de niebla negra con ojos rojos y boca llena de colmillos visibles-
–Tsk… estoy tan enfadado -se mordió su labio regresando a la normalidad- iré a ver a Pajamisama para desquitarme
–¡Dayon! -nuevamente el espejo Johari hizo su acto.
Ahora mostraba a Choromatsu entrando a escondidas a la casa de alguna diosa, se puso a buscar entre los cajones de la ropa de ella. Sonrió viendo su objetivo entre manos: una panty verde con encajes. Respiró hondo sobre ella para sentir su aroma.
– "Aaah me voy a pajear con esto esta noche" -dijo Osomatsu imitando la voz de su hermano al ver la escena.
De repente apareció una diosa castaña encontrándole en el acto. Ella lo regañaba mientras el gemía de llanto, escondiendo la evidencia que aún era notoria. El final de la escena fue: un Choromatsu lleno de golpes.
–Ja ja ja -se agarró su estómago y parte de su cabeza riendo por la escena- Ya tengo material para molestarle –ladeo su sonrisa traviesa al son que se movía su cola-. ¡Qué lastima das, Pajimisama!
xXxX
Esa misma tarde Ichimatsu pensaba como hacer que Karamatsu por fin le haga caso con su cuerpo de Ichiko. Al menos ya era un avance el hecho que quiera salir pero necesitaba que todo pasada en la voz de "¡Ya!".
Admitía que aquel párroco sí era difícil de convencer.
Lo bueno es que esas galletas estaban hechas de su semen para intoxicar de lujuria al cuerpo de Karamatsu, nuevamente.
Sabía que siguió la receta correctamente: chispas de chocolate, canela, azúcar, nuez. Imaginar a Karamatsu encadenado a su cama gimiendo su nombre, suplicando por más tortura sexual, ahogándose con su propia saliva, arañando su espalda por las estocadas, ver como su semen explotaba entre ambos cuerpos mientras se venía en el interior de él. Que en la realidad era un tazón con los ingredientes; para luego mezclar y hornear.
Las galletas más deliciosas que Cacamatsu comería en toda su vida.
Estuvo como siempre vigilando al sacerdote que se comiera las galletas. No lo hacía y eso le desesperaba. Sobre todo cuando vio que intento darle una galleta a un niño. Antes que el pequeño lo agarre, Ichimatsu provoco un fuerte viento que arrojo la galleta lejos de ahí. No le interesaba si Karamatsu se volvía coleccionista de niños, le interesaba que primero sea con él y luego que haga con su pene lo que quiera.
Finalmente Karamatsu devoró una galleta tras su cena y una oración antes de dormir. No hubo efecto, hizo que comiera otra y nada.
¿Tal vez si se come todas de golpe?
Utilizo su poder para controlarlo mientras duerme haciendo que coma todas las galletas como si fuera un zonambulo.
Lo hizo.
Ahora Karamatsu tenía la respiración agitada y un pene erecto. Solo tenía que ser despertado para que empiece a laborar manualmente.
Se arrodillo frente a él, a la altura de aquel bulto que resaltaba debajo de los pantalones azules para dormir. Lamio el presemen que mojaba la tela. Le bajo los pantalones, respiró sobre el falo palpitante para recordar su aroma a virgen. Beso desde su glande hasta los testículos. Comenzó a "ordeñar" aquellas pelotas del párroco. Las jalaba como si estuviera dando un concierto con los melodiosos gemidos de Karamatsu que salían por el toque.
Paso su lengua desde la base de los testículos hasta la glande. Sostuvo el pene entre sus manos usando puntos de presión provocando que las venas palpiten más rápido. Uso sus dientes para rozar la uretra.
–¡Ah! -un gemido fuerte de Karamatsu fue la aprobación por el acto.
Ichimatsu le miró por instinto relamiendo sus labios. Apareció su cola, la cual uso para amarrar el pene de Karamatsu e ir jalándolo. Mientras sus manos se encargaban de acariciar su piel y sus labios se ocupaban de los ajenos.
Le gustaba esa sensación de gemidos atrapados contra su boca. La de su lengua surcando a la contraria en un frenesí.
Le fascinaba como el rostro de Karamatsu pasaba a tonalidades del carmesí entre sus manos.
Lo único malo era el hecho que estuviera bajo un hechizo, por eso tenía la mirada perdida y no por el placer que le causaba. Quería ver sus ojos implorando por más, expulsando lágrimas de placer y dolor. Pero sobretodo… quería escucharlo llamarle por su nombre seguido de un "sama" o "amo".
Su mano bajo a la cintura de Karamatsu para seguir acariciando el falo palpitante de este. Quería hacer hornear la fantasía mezclada con la realidad.
Mordía sus labios para disfrutar del sabor de las galletas que saldrían de ese momento que estaban viviendo.
Sintió que su pene deseaba participar en contribuir en la leche para la receta.
Se separó del otro hombre y lo empujo de regreso a la cama.
Le abrió las piernas colocándose entre ellas.
Miró aquella entrada anal, estaba dilatando y palpitando. Aquel orificio lo invitaba a entrar. No lo pensó más e introdujo su pene.
Era tan estrecho.
Tan virgen.
Tan delicioso.
Lástima que como demonio, esto no tenía validez para robarse la virginidad de Karamatsu. Ya que los súcubos tienen sexo con ellos pero su esperma solo inyecta la lujuria pero los mantiene vírgenes.
La virgen María o mejor dicho Matsuyo, fue premiada por Matsuzo tras tener sexo. A pesar de haber tenido a tres parásitos como hijos, tres inútiles dioses. Ella se conservó virgen. Tal vez a Matsuzo, le excitaba más así.
Desde entonces no importa sí es un demonio o Dios, el humano siempre conserva la virginidad.
Solo porque tiene que hacer que se masturbe, no significa que no disfrute de su cuerpo virgen.
Esa idea de follar a un virgen todos los días y que sea Karamatsu, le excito más. Sus caderas aumentaban el ritmo y sus garras arañaban el cuerpo del sacerdote que gemía de placer y dolor debajo de él.
Le beso su cuello. Lamió el sudor que se deslizaba de su hombro al pezón. Clavó sus colmillos en su hombro.
Dio unas cuantas estocadas para esparcirse dentro de él antes que Karamatsu lo haga en el exterior.
Suspiró.
–Te amo Ichi… -murmuró Karamatsu al oído del demonio que se giró hacia él.
–… de seguro estas soñando con Ichiko o con Ichimatsu -se forzó una sonrisa ocultando su cara en su pecho- despierta ya idiota, que te tienes que tocar.
Despertó a Karamatsu quien se encontró con un bulto debajo de las telas.
–¡Vamos Cacamatsu, tócate! -decía mirándole fijamente en una clase de emoción escondida- ¡Hazlo para regresarme al infierno! –tras decir eso sus ojos se abrieron más de lo normal y un peso dentro de él le dificulto su respiración.
Karamatsu miró su miembro erecto, palpitante y adolorido por querer expulsar el semen atorado en la glande. Ichimatsu solo observaba en silencio, esperando una respuesta.
El sacerdote bajo su mano temblorosa hacia su entrepierna. Sus dedos deslizaron las telas húmedas de sudor y presemen mezclados.
Su dedo índice ahora rozaba su glande.
Una sensación nueva le electrocutó su columna.
Ichimatsu suspiró e inconscientemente cerró los ojos.
Lo que ha estado esperando y deseando.
Se negaba a verlo realizarse.
–¡Ah! -la voz de Karamatsu exclamó un quejido.
La acción estaba hecha.
El acto consumado.
O eso creyó…
Abrió los ojos parpadeando un par de veces.
No entendía lo que su vista le mostraba.
¿Cómo ocurrió eso?
¿Cómo es que Karamatsu yacía en el suelo con una herida en la cabeza, su pene erecto al aire y su lámpara del buró en el suelo junto a él?
Camino hacia él con la mirada cansada, más de lo habitual. Suspiró enredando sus dedos con su propio cabello.
Tan cerca y tan lejos de su logro.
Ya nada iba a hacer que se despierte para realizar su juego.
Tan cerca de su pene.
Tan cerca de sus labios.
Poso sus labios en el cura yacente.
Poso su boca en el glande para succionar el esperma que exploto dentro de su garganta al sentirse libre dentro de su boca.
No quería desperdiciar ninguna gota de la semilla de Karamatsu.
No quería desperdiciar esos labios suaves.
No quería reprimir su impulso de terminar lo que empezó.
xXxX
Karamatsu se había levantado temprano para preparar todo para que sus niños de catequismo vengan a celebrar su última clase con él. Ya que en unos días ellos tomaran la comunión. Él se sentía feliz y orgulloso por su labor con sus pequeños.
En su frente tenía una bendita para cubrir la herida que se hizo en la noche. Tal vez rodo de la cama, llevándose la lámpara de paso. Era su explicación lógica.
La ilógica era que aquel demonio regreso y lo golpeo.
Quería pensar que se trataba de la primera opción.
Ichimatsu como siempre iba con él bufándose, fastidiado de verle haciendo su labor. Él pensaba que esos niños cometerán pecado a los segundos de comer la hostia.
Vio que el cura tomaba una guitarra. Arqueo la ceja.
Ambos se dirigieron a la fuente de siempre. Karamatsu se sentó afinando la guitarra, Ichimatsu flotaba sobre él, el gato naranja apareció ronroneando a los pies del sacerdote. Quien lo cargo para acariciarlo y darle de comer.
Ichimatsu le toco la cabeza pero este le ronroneo por su toque.
"Algo está pasando y este gato lo sabía". Fue lo primero que pensó ante esa reacción.
En ese momento Karamatsu comenzó a tocar.
–Esta canción es personal -mencionó tocando el lomo del gato- espero que te guste. Esta inconclusa pero espero terminarla pronto.
–Bff… -rodo los ojos- de seguro oírte es peor tortura que las de Hatabo -se sentó a su lado escuchándolo tocar.
–En el triste sueño alguien me sonrió y sostuvo mis manos… -el demonio levantó su rostro cansado hacia él- ¿Quién era ese…? -Ichimatsu lo miro hipnotizado algo en esa canción le hizo morder su labio inferior al mismo tiempo que le provocaba agarrarse el echo apretándolo entre sus manos.
–Cantas horrible… -murmuro deslizándose a la altura de las piernas del otro. Posando su cabeza en ellas cerrando lentamente los ojos por la voz de Karamatsu. Liberando a su oprimido pecho.
Ignoraban que su momento tranquilo iba a ser arruinado en unos minutos.
xXxX
Dos días habían pasado cuando Iyami subió a la tierra y llegar a la misma iglesia donde actualmente residía el juez del infierno. Lo encontró en el jardín sentado a lado del sacerdote que estaba tocando la guitarra para los niños del catequismo.
Ichimatsu parecía relajado a su lado, con los ojos cerrados apoyando su cabeza en la pierna de Karamatsu. Incluso el gato naranja estaba durmiendo sobre su cabeza pero como estaba invisible parecía que dormía en la base de la fuente. Y sí fuera visto, se pensaría que son una pareja en una cita.
El recién llegado solo torció el labio cruzándose de brazos zapateando el piso.
El otro demonio abrió los ojos alarmándose, mirando para todos los lados al sentir una presencia "insignificante", ya que así lo veía. El gato se asustó por aquel comportamiento haciendo que Karamatsu se caiga a la fuente.
–¡Hey! -Exclamó tratando de mantener el equilibro. No lo logró ya que se escuchó el "splat" del agua- cold… oh… cold -decía abrazándose así mismo por el aire que rozaba su cuerpo húmedo por la ropa mojada.
–¡Oe Cacamatsu! -Ichimatsu se acercó a él- Ja ja ja -No porque no podía ayudarle significaba que no debiera burlarse- ¡Que idiota eres!
–¡Achu! -Estornudo dentro del agua- Lo bueno es que nadie se está burlando… -exhalo-
–Eso crees tú ja ja -se limpiaba la lagrima.
–¡Ichimatsu-sama! -la voz de Iyami se hizo presente.
Ichimatsu se giró hacia él con una mirada asesina ya que le interrumpió su diversión.
–¡Iyami! ¿Qué haces aquí? -quería saber el motivo de su odiosa visita.
–¡Shi! Me manda Osomatsu-sama -respondió algo nervioso
–¿Osomatsu-niisan? -el juez infernal parpadeo al escuchar su nombre- ¿qué quiere el rey del infierno?
–Saber porque ese -señalo a Karamatsu que salía de la fuente- no se ha masturbado. O mejor dicho, ¿por qué te estas tardando?
–Tsk… Al menos he avanzado en unos días, lo que tú y chibita no hicieron en años… -metió sus manos en los bolsillos y escupió a los pies de Iyami.
–¡Shi! -miro es escupitajo en su zapato café- ¡No han pasado días! ¡Fueron meses!
–¿Meses? -se sorprendió al escuchar-
Ichimatsu se puso a contar los días, las semanas.
Realmente no se había dado cuenta que ha pasado bastante tiempo con Karamatsu.
–No será que te gusta estar con él… -comentó el demonio jugando con su bigote. El juez tuvo un tic en su ojo además de una tonalidad rosa en su rostro-
–¡Iyami! -Lo agarró del cuello con sus manos convertidas en garras- ¡No te atrevas a decir que siento algo por esa basura! -Extendió sus alas para flotar unos metros del suelo- ¡No siento nada por Cacamatsu! ¡Oíste!
–¡Shiii! No me haga daño -comenzó a rogar por su vida-. Lo dije porque vi que estaba cómodo con él, hace un momento.
Lo soltó dejándolo caer al suelo. Iyami se quejó del dolor.
–Dile a Osomatsu-niisan que no se preocupe por su misión… -se dejó caer de pie- la concluiré -hizo puños con la mano- luego me regresaré al infierno.
El otro afirmo con la cabeza para luego desaparecer frente a él. Ichimatsu se volteó para ver a Karamatsu, pero este ya se había ido. Que de seguro se fue a buscar una toalla y nuevo cambio de ropa.
Ichimatsu se agarró la cabeza revolviendo su cabello más de lo que estaba. Se mordía su labio. Se agarró el pecho y miro al piso.
–¿Por qué me siento así? -Se preguntó así mismo- ¿Qué es esto? Nunca lo había sentido antes… ¿qué clase de odio es este? -miro hacia el pasillo que conectaba el jardín con la iglesia para luego volar en él.
Llego a la habitación de Karamatsu.
Entro.
Vio a Karamatsu junto a la ventana con una mirada perdida mientras una toalla cubría su cabeza. Su habito se lo había cambiado por otro. Siempre vestido de negro.
–Tsk… Cacamatsu… -murmuró su nombre abrazándolo sin saber porque. Agradecía que no podía ser visto- ¿Por qué antes me molestaba estar junto a ti y ahora me molesta de otra forma? ¿Por qué deseaba tanto terminar todo para irme y ahora no quiero? ¿Por qué deseo tu cuerpo de una forma diferente? Son sensaciones nuevas que me lastiman -apretó la tela negra entre sus manos- al grado de matarme lentamente. ¿Es alguna clase de tortura? ¿Algún castigo de Hatabo porque Osomatsu-niisan se lo ordeno?
–Ichiko… Ichimatsu -el demonio separó su rostro del pecho del sacerdote observándole con miedo por nombrarlo- me gustan. Quiero que se queden conmigo… pero no se puede -negó con la cabeza- mi traje negro no me lo permite.
–Oh… eso te preocupa… -se apartó retrocediendo unos pasos luego observo el horizonte por la ventana- solo ten sexo con Ichiko, nadie lo va a saber solo tú y yo –se mordió el labio inferior nuevamente- Además ella se ira después de eso… -volvió a hacer puños con las manos- junto con ese Ichimatsu… junto conmigo.
–Sí pudiera volar y buscarte… -Karamatsu empezó a cantar mirando donde estaba Ichimatsu- te estrecharía en mis brazos y nunca te dejaría ir... –extendió su mano hacia él- Tomó mi juramento sobre esto –la mano extendida ahora estaba sobre el pecho de su dueño.
Aquel demonio abrió los ojos. Estaba sorprendido.
¿A caso Karamatsu lo escuchó?
Abrió los labios para tratar de hablar pero él se giró sobre sí mismo para ir a su cama.
Ichimatsu sonrió negando con la cabeza porque nuevamente creyó algo que no era.
–No puedo dejar que este sentimiento te alcance. Aun si te amo con locura. -Ichimatsu se sentó nuevamente a la orilla de la cama escuchando cantar a Karamatsu.
–Cantas horrible, Cacamatsu -dijo con una sonrisa algo triste con la mano del cura encima de la de él.
Tal vez el cura no sabía que sostenía una mano invisible.
Una mano que estaba conduciendo al pecado.
Pero… ¿a quién?
Nota: Originalmente planeaba un final gracioso para el capítulo pero esta situación me gusto más. El siguiente tendrá ese final dentro de la historia.
Gracias por los comentarios y los likes a esta historia.
