Nota autora: He regresado, me extrañaron? o al menos extrañaron esta historia?
Bien, a partir de este capítulo pondré una que otra estrofa de la canción haciendo referencia al capítulo. ¡Pero! Sin convertirlo en un song fic, ¿ok?
Por cierto, solo una persona en AO3 me preguntó por Jyushi, mientras que aquí lo olvidaron XD En este capítulo tendremos a nuestro ángelito.
PD. Lean la nota final para una propuesta... ¿indecorosa?
Capitulo VII: El ángel caído
Con los hermosos ojos
De una joven se encontró
En el instante en el que sus ojos se hallaron,
El patético ángel se enamoró
Sentimientos prohibidos crecían en su interior
XxX
No recuerda bien en qué momento se cruzó con los ojos verdes de la castaña y quedo doblegado ante ellos.
Solo recuerda que fue hace un año cuando Choromatsu se le acercó para asignarle a su nueva protegida: Homura Ono.
Se asomó por la ventana de la chica, encontrando que ella dormía tranquila con una sonrisa dibujada en los labios.
–No pude salvarla a tiempo… -agacho la mirada- Se me tiene prohibido intervenir ante las decisiones de los humanos, solo debemos observar y apaciguarlos… -respiró hondo tratando de relajarse pero sus manos se hicieron puño- ¡No pude defenderla de esos hombres!
Jyushimatsu desconfiaba de aquel hombre que se le presento a Homura con una falsa promesa de hacerla famosa pero solo la obligo a hacer películas pornográficas. Su primera película fue una violación entre varios hombres haciendo que pierda la virginidad frente las cámaras que se burlaban de sus llantos.
Aquel ángel estaba rabioso quería atacarlos pero no se le permitía hacer nada.
Solo se quedó a su lado escuchando sus ruegos para que la pesadilla se termine.
Noche tras noche la escena se repetía, la chica dejaba de perder las esperanzas y en el corazón de Jyushimatsu, sentimientos prohibidos nacían.
Eran el odio hacia esos seres que no podían ser llamados seres humanos. Y un amor diferente al que siempre ha sentido por sus protegidos crecía por ella.
Un día, se le presentó a Homura la oportunidad de escapar. Logró hacerlo con otras chicas. Algunas regresaron a su hogar con llanto y vergüenza. Otras con las colas entre las patas, volvieron a su jaula por miedo a ser señaladas.
En cambio, Homura tomó la decisión de suicidarse. El corazón de la chica fue roto junto con sus ganas de vivir.
Su ángel, no quería que eso pasada.
Quería pedir un consejo a su Dios.
Fue cuando escuchó por accidente sobre un sacerdote próximo a ser Dios, elegido especialmente por Choromatsu. Su nombre era Karamatsu Matsuno, un hombre puro de los que no existían.
Tal vez él podía persuadid a la chica.
Jyushimatsu, se le presento a la chica en un sueño. En el cual Homura se hallaba en una habitación negra pero había una luz que le llamaba, ella fue hacia la misma. Sintió una mano tocar la suya. Era él.
–Mi niña, no hagas lo que planeas -poso su mano sobre su pecho- busca al padre Karamatsu, él te puede ayudar.
–¿Quién eres? -le preguntó.
–Soy tú ángel -respondió en forma de eco.
La chica despertó de su sueño con calidez en su pecho, calidez que su corazón había dejado de sentir. Fue con el sacerdote, sin embargo, ese mensaje no le basto para realizar lo que se prometió.
Ya estaba punto de realizar su suicidio frente a los ojos de Todomatsu cuando Jyushimatsu se mostró abrazándola por detrás para detenerla. Sus plumas blancas cayeron tocando sus manos. Ella se giró encontrando al ángel que le regalaba una alegre sonrisa ignorando al shinigami que los miraba con odio por interrumpir su trabajo.
Todo lo anterior era recordado en una plática con Shonozuke, un viejo dios de la muerte que de vez en cuando se encontraba con el ángel. Aquel hombrecillo solo movía sus piernas mientras escuchaba cada palabra en silencio.
Shonozuke levanto la mirada para luego brincar del tejado donde se encontraba con Jyushimatsu. El menor solo agitó sus manos despidiéndose de él hasta que otro sonido captó su atención.
XxX
Había pasado tiempo desde su último encuentro con Ichiko y el demonio que le salvo la vida. Muchas cosas cambiaron en ese momento, unas de ellas fue el padre Hayato.
Hayato, era un hombre anciano de apariencia física que causaba ternura, con algunas canas y ojo azules que te acercaban al cielo. Pero tras el terrible temblor, el padre perdió su apariencia física, ahora se veía débil, pellejo sobre huesos, sus canas cubrían su cabeza y sus ojos solo mostraban terror. Entro en una convulsión y al salir de ella, no dejaba de decir: "ella es un demonio, es satán".
Pronto fue internado en el hospital.
Los doctores dijeron que no tenía salvación, al menos que su dios intercediera por él ya sea para curarle o que se vaya en paz.
Por otra parte, estaba la situación de Choroko. Tenía el tobillo fracturado, por lo que se le envió con su familia para que se recupere.
Y sí agregamos, que la iglesia estaba semi destruía, que Karamatsu fue ascendido a sacerdote principal de la misma. Que tenía que estar pendiente de todo. De las personas que sufrieron por el terremoto. Sin olvidar que casi muere.
Definitivamente el padre, ya no iba a tener días tranquilos.
Ni si quiera hacía reposo como se lo indicaron por el médico.
Tenía tantas preocupaciones como dudas en la cabeza.
Caminaba de un lado a otro con el rosario en la boca rezando por sus semejantes, e inclusive por aquel demonio que lo salvo.
Y es que él, era su duda principal.
¿Por qué un demonio lo salvaría luego de atormentarlo? ¿Dónde estaría ahora? Esas preguntas no dejaban de rondar su cabeza.
–Oh, padre no debe estar así -comentó una señora gorda con una gran boca. Enana de cabellos rizados hasta los hombros entrando por la nave central, con varios ramos de flores.
–Oh, buenas tardes Fuji-san -sonrió tratando de ocultar su preocupación- ¿Qué hace con esa flor?
–Son varias flores para el altar -respondió.
–Oh, no my lady Fuji, I asked the flowers -esas palabras hicieron sonrojar a la mujer.
–Padre… eh… que cosas dice a una señora de mi edad… -comenzó a sentir tímida ante la presencia del hombre. Ahora entendía porque el otro juez no podía contra él-
–Non non non -negaba incluso con su dedo índice- todas las mujeres, sin importar la edad que tengan, son hermosas como todas las criaturas de nuestro señor.
Ella comenzó a reírse porque sabía que no era una mujer bella al ser creada por el mismo demonio.
–Estas flores huelen delicious -comentó tomando uno de los ramos para el altar-
–He elegido las mejores para usted -mencionó con una mirada seria cuando el sacerdote le dio la espalda-
Aquellas flores tenían una sustancia especial para despertar el libido del cura. Esperaba que funcione para tener sexo con él.
Un fuerte aire entro por las ventanas haciendo que los pétalos de las flores se disuelvan en el cayendo en las velas prendidas para los santos.
–¡Oh, no! -Karamatsu corrió a calmar el fuego antes que se inicie un incendio- perdóname, padre mío por lo que haré -agarro la copa que le servía para oficiar misa para llenarla de agua bendita. La cual, la arrojo apagando las flamas.
La mujer demonio estaba enfada porque su plan fue arruinado. Sobre todo porque escuchó un aleteo inconfundible de un ser divino.
Al mismo tiempo, Homura se hallaba caminando a la orilla de la playa con un vestido blanco y una flor del mismo color en su cabello. Disfrutaba de la brisa marina cuando algo llamo su atención. Corrió hacia el lugar para comprobar su sospecha.
En la orilla de la playa, se encontraba un joven de sudadera amarilla y pantalocillos tirado boca abajo. Una mancha roja resaltaba de su prenda húmeda. Junto con una hilera del mismo color que se mezclaba con la arena y el agua.
La chica lo socorro con los primeros auxilios con miedo de agravar la herida de su espalda.
–Homura… -murmuró el chicho intentando abrir los ojos y alcanzar su mejilla para luego desmayarse.
XxX
La sirena de los bomberos se escuchó con fuerza por todas las calles, así como un humo negro salía de una florería. La gente se reunía para observar lo ocurrido.
Los bomberos entraron para salvar a la dueña pero no encontraron ni el cadáver de la misma.
"Se hizo cenizas" comentaban las personas entre murmullos.
Karamatsu se persignaba ante ello, pidiendo a su dios que la tenga en su santa gloria. Más no sabía que se regresó al infierno donde no debió haber salido.
De regreso a la iglesia, tras calmar a las personas por aquel incidente. Decidió irse a la cama pero al pasar cerca de la puerta que se encuentra junto a la sacristía escuchó un fuerte ruido. Armándose de valor caminó hacia el recinto donde impartía misas.
Mientras caminaba entre las bancas pudo observar un bulto acostado y apoyado en el sagrario. No lo pensó ni dos veces fue corriendo hacia ello.
Se quedó congelado cuando sus ojos se toparon con un hombre que tenía la cabeza agachada con las piernas extendidas. Vestía un pantalón negro con zapatos y gabardina del mismo color, con una camisa purpura manchada de rojo con un agujero en forma de bala yacía inconsciente. Le llamó la atención que sus telas se veían quemadas.
Estaba seguro que el culpable del incendio estaba frente a sus ojos.
Iba a pronunciar alguna palabra para despertarle pero vio como el cabello revuelto se movía para levantar su rostro frente a él.
Sus ojos azules quedaron impactados al ver los purpura frente a él.
–Nos vemos de nuevo… -logró decir formando una mueca que intentaba ser sonrisa- Karamatsu -inclinó su cabeza sobre su propio hombro derecho-
–Ichi… -no pudo terminar su frase cuando corrió a los brazos de este con lágrimas al ver que nuevamente quedaba inconsciente.
XxX
La novia teñida de negro,
En el lugar sagrado donde habría de aceptar el juramento sagrado,
Con los ojos melancólicos y la sonrisa
De un misterioso joven se encontró.
Nota:
Bien, con la última estrofa sabrán en que parte estoy de la canción y se habrán dado cuenta que fue un capítulo demasiado corto a lo que siempre les entrego. Pero quería preguntarles ¿quieren que les entregue capítulos cortos para que la historia sea un poco más larga o capítulos largos que harían que la historia termine en 2 capítulos más?
Se los dejo de tarea...
Sobre el osochoro, bueno ellos vendrán muy pronto. Solo esperen.
