Nota: No me había dado cuenta que este fic ya cumplió el año D: Creo que por eso me dio mi ataque de inspiración para este capítulo... o a lo mejor la pascua.
Pd. Ya soy licenciada wiii
Habían pasado dos días desde que Ichimatsu pasó de demonio a un ser humano. Seguía con vendajes y consumiendo medicinas que le sabían raro. Sin embargo, el doctor Ichitsu, insistía que se las tomé para que sane pronto. Karamatsu afirmaba ante cada instrucción del doctor y regaños que daba por los comentarios del nuevo humano.
La comida, por el contrario le era deliciosa.
Quería comer todo el día mientras estaba acostado bajo la sombra de algún árbol. Pero el párroco me lo prohíbe diciendo que no hay que pecar de gula y pereza. Sabía que esos pecados estaban en sus venas, en sus genes demoniacos.
No entendía por qué seguía discutiendo sobre los pecados, sí fue un demonio y regresara al infierno cuando muera.
Ni estaba seguro, sí tendría el mismo cargo pero era un hecho que ahí estará.
Además, Karamatsu también está pecando de lujuria porque lo besa estando a solas pero en cuanto escuchaba ruidos o siente que estaban yendo más lejos se separa para orar.
Para su quinto día, ya todos conocían al nuevo jardinero de la iglesia.
Los niños iban a curiosear al ser extraño de la máscara de hockey.
En esos pocos días, se contaban historias sobre su origen.
"Dicen que es un asesino en serie, que bajo amenaza le dijo al padre que lo cuide". "Es un demonio que el cura exorcizo y ahora es su esclavo". "Es un hijo ilegitimo del padre anterior por eso usa la máscara". "Es un chico de las calles que estaba el día del incendio, se quemó el rostro y el padresito tuvo lastima de él".
Todos huían al ver a Ichimatsu. Eso no le molestaba. Mientras tenga a Karamatsu con él, era lo único importante.
Incluso tomó como diversión asustar a las personas mostrando sus colmillos y miraba asesina de vez en cuando.
Sin embargo, ahí estaba su dios en plena misa regañando a todos. A unos por mentir sobre la vida de las personas. Inventar rumores que dañan a otros.
–Bien dice la biblia en el Éxodo, en su capítulo 19, versículo 16 cuando le entrego a Moisés sus mandamientos: "No hablarás contra tu prójimo falso testimonio" y en el capítulo 22, versículo primero, "No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impió para ser testigo falso". -Decía el sacerdote con voz firme y un rostro enojado- ¡Y ustedes olvidaron esos mandamientos! –señalo a los presentes con su dedo acusador.
Todos agacharon la cabeza ante aquel regaño.
Dieron una disculpa en coro que sorprendió a Ichimatsu por tal respeto y temor que tenían a Karamatsu.
–Serán perdonados, por la misericordia del señor y porque en nuestros corazones no debe nacer el rencor ni el odio. Amén. -mencionó para continuar su misa.
El ex demonio solo negó con la cabeza para retirarse a su alcoba a esperar a que todo termine. Cuando Karamatsu llego ante él, le dio un golpe en su cabeza con la biblia por alimentar esos falsos rumores, y por asustar a los niños.
Aquel acto fue una ofensa para el otro.
De venganza lo acorraló contra la puerta cerrada para evitar interruciones. Mordisquió su cuello, dejando marcas moradas y rojas.
Ahora el padre usaba su "bufanda", como Ichimatsu le llamaba a su estola sacerdotal de color azul con cruces doradas para cubrirse. Mientras él usaba su mascará para ocultar la sonrisa de victoria.
Sin embargo, aún no tenían sexo.
xXx
–¿Qué tanto haces? -El padre entraba a la habitación con una bandeja de frutas para Ichimatsu. Lo miraba curioso por sus acciones- ¿Escribes una carta?
Él solo negó con la cabeza guardando unos papeles en un cajón del escritorio de madera vieja que se encontraba en la habitación que se le dio.
–No es nada que te importe -respondió lo menos grosero que se permitiera para hablar con el cura.- ¿Ya puedo quitarme esto? -se quitó la camisa desteñida para dejar ver las vendas sobre su piel blanda.
–Eh… -Karamatsu solo se sonrojo afirmando con la cabeza- Podemos quitarlas y verificar. El doctor me dijo que cuando tus heridas cierren, podemos quitarlas.
Ichimatsu camino hacia él, tomó su mano y la guio sobre su cuerpo para que sienta su piel.
–Creo que el vendaje inicia aquí -Le invitó a introducirse con una voz seductora al mismo tiempo que metió la mano ajena debajo de su vendaje para que sienta directamente su piel-
El párroco se mareó por lo caliente que sentía la cabeza y la sangre esparcida sobre su rostro. Trataba de salir del demonio tentador pero lo tenía atrapado o eso quería creer, ya que su mano se paseó sola debajo de las telas. Ichimatsu solo sonrió mostrando sus colmillos y relamiendo sus propios labios.
A cerco su boca a los labios temblorosos del cura, los tranquilizo cuando los atrapo con sus dientes. Se besaron profundizando el encuentro de bocas y lenguas. Karamatsu liberó un suave suspiro parecido a un gemido, ladeando su cabeza para que su cuello este a disposición de su demonio lujurioso.
Ichimatsu con la ayuda de sus colmillos marcaba su territorio. Dejaba sus banderas en tierras sin explorar, tierras vírgenes.
Podía sentir la respiración de Karamatsu agitarse a través de su cuerpo, el aire caliente que sacaba cerca de su oído.
Este era el momento para buscar el tesoro.
Metió sus manos debajo de esas telas estorbosas.
Como el explorador al apartar la vegetación que le impedía llegar al templo sagrado.
Karamatsu gime al sentir un dedo ajeno tratando de introducirse con todo y bóxer azules.
Karamatsu gime para él.
Para nadie más.
Su lengua sale escurriendo saliva, como un perro.
Y como a uno, se lo cogerá.
–¡No! -Su cuerpo es empujado por las manos de aquel hombre. Aún permanecía frente a sus ojos con las manos extendidas, tratando de regular su respiración al mismo que intentaba bajar la sangre de sus dos cabezas.
–¿No? -No entendía porque corta el momento.- ¡¿Por qué demonios no quieres que follemos?! -su enfado era evidente.
–Porque está mal… -respondió con la cabeza agachada por el reclamo.
–¡Ya tenemos una relación mala! ¡El sexo no la hace peor! -aún con gritos desesperados que se hacían fuerte por el eco de la habitación.
–Entiéndeme… -murmuró- ¡No quiero que te vayas al infierno!
–¡Ya pertenezco ahí! -Se golpeó su propio pecho- ¡Hagas lo que hagas no lo evitarás!
–¡Quiero estar contigo! -fue tomado de los brazos para ser arrojado con brusquedad a la cama haciendo que chille por el aporreo. Ichimatsu se posicionó sobre él, mirándolo con rabia más que con deseo.- Ichimatsu…
–¿Quieres estar conmigo? -Pregunto en un tono áspero con la mirada fija en los azules que afirmaban con ayuda de la cabeza en silencio- Entonces deja que te folle el culo.
Karamatsu se mordió el labio intentando no llorar por ese comentario. Respiró hondo. Sacando fuerzas prestadas de su Dios, a quien le rogo por ayuda.
–¡No de esta forma! -lo empujo quitándolo de encima de él. Lagrimas escaparon rodando por sus mejillas- Querer a alguien es querer estar a su lado a pesar de todo, no es solo sexo. -Ahora el llanto se hacía más fuerte- Pensé que tú lo habías entendido.
Salió corriendo del lugar. Cruzó la fuente de la iglesia que estaba siendo reconstruida por los albañiles. Mismos que dejaron su trabajo de lado para mostrar sus respetos al cura que pasaba pero se quedaron de piedra como la fuente cuando vieron las lágrimas. Quisieron detenerle pero Karamatsu abandonó el lugar.
Ichimatsu se quedó solo y enfadado por la tonta pelea que habían tenido.
–Realmente Karamatsu, es demasiado dramático… -se dejó caer de espaldas a la cama- ¿Qué no entiendo? -Suspiró- Él, es el único que no entiende. Es obvio que quiero estar a su lado por eso abandoné el infierno. Sé que voy a regresar a él peque o no. Por eso necesito tener sexo con él, para que se hunda conmigo… -puso su brazo a cubrir sus ojos mientras un leve gemido escapo de sus labios, los cuales apretaba- Porque quiero que este a mi lado hasta en el infierno –unas lágrimas rodaron de sus ojos-.
XxX
Las horas pasaron y la noche les siguió el paso.
Ichimatsu sintió hambre por lo que salió de la habitación en la que se encerró hasta que sus emociones se tranquilizaran.
Karamatsu no lo fue a buscar y viceversa.
Mientras estaba encerrado no dejaba de ver aquellas lágrimas brotar de la mirada azul, misma que brilla cuando le sonríe.
Decidió dar su brazo a torcer y buscarle.
Tal vez se encontraría al padre en la cocina preparando la cena o en el camino. O tal vez… Ichimatsu le lleve la cena a su habitación, a veces el párroco olvidaba alimentarse por tanta pendejada religiosa en su cabeza.
Camino entre imágenes religiosas, "una más tonta que otra" decía al pasar junto a ellas. Saco la lengua, mostro el dedo de en medio ante las imágenes del arcángel Miguel.
–Tougou, perdió la guerra -miró al demonio representado en la pintura-. Por eso fuimos recluidos al infierno, con Osomatsu como líder. –Tocó el siguiente cuadro en el que estaba el mismo arcángel enviando al sequito del rey de las tinieblas al infierno-. "Expulsión de los caídos al infierno por el arcángel Miguel".
– "La Santa trinidad" -leyó el nombre del cuadro donde se hallaba un hombre mayor con barba, la cual una luz no dejaba ver su rostro. A su derecha estaba otro más joven de cabellos castaños. Y finalmente una paloma blanca iluminando a los dos portadores de corona.- La gente dice que son la misma persona pero realmente si son tres –suspiró con fastidio siempre representado en sus ojos cansados-. ¿A Todomatsu le gustará que le pongan como una inocente paloma cuando es más diabólico que Osomatsu? –Levantó una ceja- Choromatsu no ha cambiado nada en su vestimenta.
Siguió caminando en silencio mientras buscaba al padre en alguna habitación, o claustro de la iglesia. Salió a la fuente que estaba siendo mejorada con su renovación.
Se rasco la cabeza, mordiéndose su labio al no encontrar al padre. Se giró para regresar a la alcoba de este. ¿Puede ser que entró cuando estaba en otro lado?
Estaba a punto de retirarse cuando el maullido de un gato lo detuvo. Se giró para ver al felino pero en ese momento notó el nuevo mural que rodeaba a la fuente.
El mural tenía al creador supremo entre las nubes rodeado de luz con un ángel que tomaba la mano a un ser que salía de las profundidades del infierno. No era el arcángel que conocía, puesto que le ayudaba.
Quiso acercarse hasta que escuchó unos acordes de guitarra sonar junto al viento.
Siguió el sonido que lo guiaba a través del viento que le entregaba las palabras que acompañaron al acorde tras un tiempo.
Continuo sus paso sintiendo sus latidos acelerarse hasta que se detuvieron a ver la silueta debajo de un árbol con su guitarra en manos con un gato junto a sus pies.
–No puedo dejar que este sentimiento te alcance. Aun sí te amo con locura. -La voz se escuchaba melodiosa pero con melancolía en el tono. Sin dejar de tocar o cantar le miró con unos ojos azules y llorosos-. Mi mente está todavía en blanco y dolida. –Dejo su guitarra a un lado, se levantó caminando hacia él- Te amo demasiado. –Sonrió atrapando a Ichimatsu entre sus brazos- Pero ¿Por qué…?
Ichimatsu correspondió el abrazo calmando el sollozo de su amado sacerdote pero por ese descuido el suyo se liberó tomando ventaja de la situación.
–Oe… ¿Dónde estabas? Me tuviste preocupado -le dijo sin soltarle. No quería que le viera con los ojos cubiertos de agua salada.
–Solo di un paseo para pensar las cosas -respondió respirando el aroma de su nuevo jardinero.
–¿Y qué pensabas? -interrogó curioso y temeroso por la respuesta que se imaginaba.
–Ichimatsu… -lentamente fue separándose de su cuerpo sin mirarle a los ojos- ¿Comprendes mi amor por ti? -Él solo se encogió de brazos con la cabeza agachada.- ¿Crees que no comprendo el tuyo? –Una afirmación silenciosa con la cabeza apareció. Karamatsu suspiró.- Estuve pensando… que –el jardinero trago saliva apretando los puños.
–¡No quiero perderte! ¡No importa que no tengamos sexo! ¡Solo no te alejes de mí! -Grito con todas sus fuerzas frente a un sacerdote sonrojado.
–¡Te equivocas! -le tomó de las manos- ¡No quiero terminar contigo! Solo me preocupaba que me dejes por no estar listo para eso…
Ichimatsu comenzó a reír por la confesión patética de ambos. Uno temía que lo abandonen por querer sexo y el otro por hacer lo contrario.
–¡Estupido mierdamatsu! Nunca te dejaría por algo tan estúpido como eso -su risa contagio al otro mientras le revolvía su cabello.
–Ni yo -dijo alegremente tomando la mano que le acariciaba su cabello para besarla- my Little kitty.
–No seas doloroso -le jalo las mejillas como respuesta entre risas de ambos.- Esperaré el tiempo que quieras.
Karamatsu solo arrugo el entrecejo mostrando seriedad en la mirada. Tomó la mano de Ichimatsu junto a su guitarra y entro a la iglesia sin escuchar las protestas e interrogantes de su pareja. Llegaron a su habitación empujo al ex demonio a su cama quedando encima de él. Puso cada brazo a lado de la cabeza de un Ichimatsu sorprendido por sus acciones.
–Tómame -pronunció- Quiero ser tuyo, ahora.
Ichimatsu no podía creer lo que oía.
¿A caso estaba teniendo un sueño?
¿Por qué Karamatsu cambio su decisión?
–¿Ya no quieres? -Le preguntó confuso inflando las mejillas.
El ex juez del infierno no dudo en actuar. Agarró al padre de la cintura para girarlo y dejarlo debajo de él.
–¿Estás seguro? No quiero que te arrepientas a mitad del camino como sueles hacer -No quería avanzar y que Karamatsu lo saque de una patada o con rezos.
–Ichimatsu, quiero arriesgarme contigo -le sonrió de forma dulce acariciando la mejilla- porque te amo. Quiero entregarme a ti como tú lo haces. Dejar todo lo que me une a mi señor por ti.
–¿Hundirte en el infierno por mí? -pregunto viéndole a los ojos de forma fija.
–Quiero unirme a ti, no importa donde terminemos. Solo quiero estar contigo. -Karamatsu le entrego un dulce beso lleno de amor.
Esas palabras fueron suficiente para que Ichimatsu tome la iniciativa. Aun encima de Karamatsu acerco sus labios al cuello del cura para darle tiernos besos. No como en los sueños o cuando le subía la temperatura a su pene que lo mordisqueaba hasta dejarle marcas.
Quería empezar bien, quería que Karamatsu este seguro entre sus acciones.
No quería que huyera de él.
Los besos iban y venían sobre el cuello previamente marcado por encuentros rápidos.
Sus manos descendieron por la túnica del sacerdote. Por él la arrancaba físicamente con sus nuevas garras y colmillos humanos, pero prefirió que solo sea de forma moral y espiritual con sus acciones. Aunque eso no evitaba que con sus colmillos tome el clériman sacerdotal entre sus dientes para despojarlo ya que le estorbaba para continuar la sesión de besos que iba de hombro a hombro.
Karamatsu por su parte despedía a su alma pura con cada suspiro que se escapaba a pesar de cubrir su boca con su brazo.
Con los ojos entrecerrados miro la imagen de su Dios pidiendo perdón en su mente por lo que hacía frente a sus ojos pero luego buscaba la mirada violeta que lo tocaba con sus manos ásperas pero suaves contra su piel. Con ello, confirmaba sus nuevos votos con él.
Ichimatsu continuaba con sus acaricias por debajo de la ropa. La temperatura aumentaba al igual que la velocidad con la que los botones de Karamatsu eran abiertos.
El hábito se había ido, ahora solo quedaba esa playera ridícula con el rostro del sacerdote y esos shorts cortos. Una vena apareció palpitante en la frente del ex demonio.
–Je, Did you amazing my cloths? -se agarró el mentón dejando escapar brillos de quien sabe dónde- Se me ocurrió usar esta combinación para este verano que promete traernos el infierno a todos los pecadores.
–Oe… ¿Por qué tanta ropa? -preguntó arrugando entre sus dedos la imagen de la tela. Ahora entendía porque le costó tanto trabajo encontrar la piel para acariciar. Ignorando la imagen que prometía quitarle inspiración.
–¿Quieres que ande desnudo por debajo de mis hábitos? -Su expresión respondía por él.- Non, non. You are a pervert kitty. Más de lo que imaginé –sus ojos se vieron más brillosos.- Je… -Karamatsu lo miro confuso cuando vio que Ichimatsu oculto el rostro con su cabello- No es necesario la vergüenza, my Little kitty.
–¿Quieres ver lo lujurioso que soy? -Se quitó la playera que llevaba puesta mostrando sus vendas, mismas que con desesperación arranco entre sus manos para mostrar su piel blanda. Kara trago saliva al ver sus manos dirigirse a los pantalones de ejercicio que usaba Ichi, que irónicamente no se ejercitaba.- Te mostraré que tan lujurioso puedo ser –Comenzó a besar y succionar la nueva piel descubierta para posicionarse sobre el rostro en la tela-. Es lo que quiero –burló con su sonrisa socarrona con el cura que aún no entendía esas palabras.
Saco su lengua para lamer lo que se suponía que eran las mejillas de la cara de Karamatsu sobre la imagen en la playera. Tanteo con sus dedos donde se encontraba el ombligo de él, casualmente debajo de los labios.
Sonrió relamiéndose los propios.
Con la misma se inclinó para besar de lengua aquellos "labios". Su lengua lamía la tela áspera que protegía la piel del ombligo, sin embargo no hacía un buen trabajo ya que la humedad en la que era mantenida le creaba extrañas sensaciones al párroco.
–Esto es lo que le haré a tu culo, primero lo lubricaré con mi lengua como acabo de hacer -mostro su dedo índice. Mismo que paso sobre el cuello moreteado del cura- Segundo, -apareció otro dedo- con estos dos dedos haré esto –los introdujo al ombligo aun con la playera puesta-. Claro, que no tendrás ropa estorbosa –abrió ambos dedos para estirar.
–Ichi… -Karamatsu se mordió el labio para evitar que se le escurra la saliva. Mientras miraba como los boxers morados desaparecían para mostrar un pene gordo y erecto. No era grande pero si era grueso.- ¿Qué… qu…qué pla…planeas? What?!-trataba de hablar pero los nervios comenzaron apoderarse de él.
–Ya verás -Mostró su sonrisa más libidinosa para luego posicionarse entre las piernas del párroco.- Porque esto, es lo tercero que te haré –metió su pene debajo de la playera para luego mover sus caderas.
–Es… estas fo…fo… You… are fucking my shirt?! -Kara no se lo podía creer
–Estoy follando tu camisa -respondió para luego besarle de lengua de forma apasionada.- Te follaré la playera primero y luego te romperé el culo.
Karamatsu se quedó helado ante aquella confesión. No tenía palabra alguna para contradecir, al menos que los gemidos sean considerados para su defensa.
La cama sonaba. Ichimatsu presionaba la erección que se formaba debajo del pantaloncillo del cura mientras se jodía con su pene el estómago de Karamatsu. Por momentos el de mirada oscura buscaba a la sonrojada de la vergüenza por hundirse en el placer de la carne.
Placer culposo.
Placer lujurioso.
El ex demonio dio unas estocadas para luego esparcir su semilla en el estómago de Karamatsu. Luego le quito la camisa para admirar su trabajo. Semen y saliva combinados en las telas húmedas y pegajosas. Notó como el hombre debajo de él estaba agitado y es que realmente solo era un calentamiento.
–¿Puedo venirme? -pregunto pensando que había terminado.
–No -negó con la cabeza-. Necesito que te contengas. –le bajo los shorts y la ropa interior con brillos azules.- Necesito que sigas duro. –Paso su lengua y manos para darle de sus cuidados-. Hasta que me venga otra vez –confeso estirando su mano hacia una de las telas que yacían en el suelo-. Esto lo retendrá –Nuevamente tomo entre sus manos el alza cuellos para atarlo al pene palpitante de Karamatsu.
Lo miró por un momento.
Eran lo contrario hasta en ello.
El de Karamatsu era largo pero carecía de grosor. No era un fideo, era el único alivio que tenía.
Recorrió con sus ojos el cuerpo desnudo sobre la cama.
Examino que el pene este bien atado para que no se le escape nada de semen. Siguió con su creación sobre el abdomen, acercó su rostro entrecerrando los ojos y arrugando el entrecejo. Paso su nariz cerrando los ojos para sentir el aroma que emanaba la saliva, el semen y el sudor de Karamatsu combinados. Paso su lengua en ellos.
Lujuria.
Ese era el sabor y aroma que emanaban.
–Ichi… -La voz suplicante del sacerdote lo llamaba. Continuó su paso hacia los labios ajenos para crear un beso profundo en el que compartía el néctar de la lujuria. Entre lenguas y acaricias para deleitarse.
–Traga mi pene -mencionó separándose de los labios de Karamatsu-. Como si fuera la biblia de tu nuevo dios -se acercó al oído ajeno. Uno de color rojo-. Y ese soy yo –le entrego una suave y juguetona mordida.- Arrodíllate ante mí, Karamatsu. Ora ante tu nuevo Dios, -metió sus dedos entre los cabellos sedosos del nombrado para jalarlo ante su mirada deseosa- y deja que te bendiga con mi semen.
Karamatsu no dijo nada.
No hubo queja o reclamo.
Ni gemidos de placer.
Solo silencio y una mirada azul seria analizando.
Estiro sus brazos para ponerlos alrededor del cuello de Ichimatsu.
–Ave María purísima -Ichimatsu rompió el silencio pasando su nariz por la piel ajena a la suya para sentir el aroma del deseo que despertaba.
Karamatsu se deslizo entre los brazos de Ichimatsu besando la piel suave.
Transpirando la lujuria que se escapa de su cuerpo. Llego al pene que nuevamente despertaba por sus roces de piel contra piel.
–Sin pecado concebido. -completo abriendo su boca ante el pene para besarle el glande como si fuera la mano del papá. El ex juez solo sonrió acariciando su cabeza.- ¡Karamatsu boy, levántate!
Ichi torció la boca por el comentario doloroso pero luego cambio su expresión por una risa burlona. Ya que entendió la referencia. Le gusto que ahora el sacerdote se uniera a su humor satírico sobre la iglesia a la que está unido.
Cerró los ojos e hizo su cabeza para atrás respirando de forma tranquila mientras acariciaba los cabellos del cura desnudo entre sus piernas. Una sonrisa relajante apareció sobre su rostro conforme miraba y sentía como la lengua del clérigo paseaba sobre su falo.
Recordó cuando aparecía en los sueños de Karamatsu y ahora son hechos realidad para ambos.
Incluso jalo del cabello a Karamatsu para escuchar su grito y saber sí es real.
Ambos supieron que no era otro sueño.
Karamatsu estaba decidido en poner en práctica lo que hacía en sus sueños húmedos. Con su lengua acariciaba los testículos de Ichimatsu. Con suaves besos se despedía de ellos para tocar la glande roja de la excitación.
Abrió la boca como si fuera la ostia que recibía para la comunión de las almas... pero en esta situación era para los cuerpos.
Solo él e Ichimatsu tenían ese derecho de comulgar en privado.
Pronto su garganta fue invadida por el movimiento de caderas del ex juez para darle una estocada e iniciar la felación.
El sacerdote de rodillas raspando su piel contra el frío piso, con los dedos de su propia mano entrelazados cerrando los ojos como si estuviera haciendo una plegaria ante alguna estatua divina. Solo que en vez de sonidos de rezos, era gemidos atragantados por aquel falo que le jodía con placer.
Ichimatsu no solo movías sus caderas, también la cabeza del otro al agarrarlo de los pelos para apoyarse en sus movimientos.
–¡Tsk! -lo empujo desde su frente dejando una marca en ella y una hilera de baba cayendo al piso.- Sí, sigues así me vendré en tu boca -le hizo una señala para que se posicione en la cama- y quiero venirme en otro orificio. -Karamatsu solo obedeció quedándose sobre el colchón.- Tu mirada en mi –dejó que la espalda del cura toque las sabanas revueltas por los breves pero intensos movimientos.
Guardaron silencio para que los gemidos lo rompan conjunto con la virginidad anal de Karamatsu. Porque él ya no era virgen, eso se lo quito Ichimatsu, mejor dicho, Ichiko.
–Du…duele… -murmuro abrazando el cuerpo de su amante, hundiendo su rostro en el cuello de este.
–Shh -lo arrullo entre sus brazos dejando de moverse. Era un demonio, lo golpeo y atormento pero igual lo amaba, no quería lastimarlo ahora.- Respira hondo, -le entrego tiernos besos en sus mejillas y frente- para apaciguar el dolor y mírame a los ojos para confiar en mí.
Karamatsu afirmo con la cabeza ya que se estaba mordiendo los labios. Cerró los ojos mientras controlaba su respiración pero le era difícil por los besos de Ichimatsu. Sin embargo, lo intentaba.
Le molestaba que no haya besos de boca a boca, y eso, le hizo levantar el rostro para abrir esa mirada azul que al toparse con Ichimatsu, hizo que se hundiera en un mar azul del deseo.
¿Y cómo no hacerlo?
Sí lo ve directamente a los ojos con una tierna sonrisa, una acaricia a su mejilla y luego un tierno beso en sus labios humanos para terminar en pasión.
Señal de que estaba listo y confiaba en Ichimatsu como lo hacía con su Dios.
Dios, que seguía ciegamente.
Dios, al que le rogaba por piedad.
Dios, al que le agradecía un día más de vida.
Dios, al que se entregó en cuerpo y alma.
Dios, al que traicionó.
Ya que restregó sus caderas contra su nuevo Dios, por la duda de que no haya entendido la señal divina que le envió.
Curioso estaba Ichimatsu por lo que sucedía.
Pensaba como a Osomatsu le costaba conseguir seguidores humanos ahora a comparación que cuando era el dios supremo. Como a Lucifer, o mejor dicho Tougou, logró con algo de tiempo y dificultar convencer al hijo de dios, Osomatsu; para que se una a él en el infierno. Claro la humanidad no conoce esa parte.
Sin embargo Ichimatsu, logro doblegar ante su entrepierna al futuro Dios.
Ahora lo escuchaba exclamando al cielo, su nombre con la palabra "dios".
– "¡¿Lo oyes Choromatsu?! ¡Me prefiere a mí antes que a ti! ¡Soy su todo!" -exclamó en su mente ya que su boca estaba siendo absorbida por la piel jadeante, sudara de Karamatsu.
–Ichi… más… -pedía arañando su espalda así como usaba su hombro para morder y retener los gemidos- Dios, por favor… -le miró a los ojos de forma suplicante aunque Ichimatsu le ha estado mirando con seriedad-
–¿Así? -embistió más fuerte profundizado su entrada y el placer de Karamatsu. Quien respondió gimiendo más fuerte sacando la lengua para dejar de escurrir su saliva.
–Ichi…matsu -su respiración se agitaba. Su propia saliva lo ahogaba por momentos por las embestidas fuerte- Besame. –Ichimatsu obedeció, no era necesario que se lo pida. Lo planeaba hacer.- necesito… liberar…
–Cuando liberé el mío -sonrió correspondiendo el beso al agarrarlo del mentón para acercar su rostro.- será pronto… -sus caderas aceleraron mientras Ichimatsu jugaba a que "te beso y no te beso" con Karamatsu- te lo prometo –comentó cuando por fin atrapo los labios.
Sus caderas nuevamente serpenteaban entre ellos. El sonido de piel chocando contra piel era opacado por el chirrido del resorte de la cama, que a su vez era desafiada por la boca de Karamatsu cuando Ichimatsu liberaba sus labios.
Marcas de mordidas en ambos cuellos como si vampiros sedientos los hubieran atacado.
Una espalda arañada.
–Tsk… -tomó a Karamatsu de su cintura para empujarlo hacia él- te bendigo -murmuró a su oído antes de morderle el lóbulo. Antes de venirse a sus adentros.
–¡Ah! -Exclamó Kara arqueando su espalda- ¿Ya pu… –trató de completar su pregunta pero su labio palpitante no le dejaba.
El nuevo jardinero se a parto de él. Observó su cuerpo desnudo con el pene rojo, apunto de explotar siendo retenido por el clériman. Sonrió mostrando sus colmillos ante tanta belleza.
–Te dije que quiero todo de ti -acerco su rostro al pene para quitar el alzacuellos de él con sus filosos colmillos- y es lo que obtendré -paso su lengua húmeda ante él. Notó como sobresalto solo por ello, y más cuando sopló esa parte-. Te quiero adentro.
Antes que Karamatsu pudiera responder a ello, Ichimatsu se sentaba sobre el pene aún erecto. Sintió dolor. Ambos mostraron asombros cuando la sangre salía de su próstata. Al parecer en su nueva humanidad era virgen.
– "Je, así que era virgen" -pensó con burla-.
–Ichimatsu… tú -El sacerdote aún no salía de su asombro.
–Deja que te sienta en mi interior -no esperó acostumbrarse al dolor. Al contrario, le gustaba. Por lo que comenzó a cabalgar sobre el cura-. No te acostumbres a esto, solo es una recompensa.
Comentó mientras agarra del mentón a Karamatsu para besarlo.
–¿Podré ganarme otra recompensa cómo está? -preguntó tras el beso.
–¡Agh! Tal vez, sí me gusta. -A pesar de tener las mejillas rojas, la mirada un poco en blanco. No dejaba de verse sensual y desafiante.
Karamatsu no soportó más.
Agarro a Ichimatsu de las caderas para bajarlo y subirlo sobre su pene mientras con su boca le daba atención a los pezones de él.
Tenía que devolverle el trato.
Rodaba su lengua alrededor de los pezones rosas. Jalaba con sus dientes a uno y al otro con sus dedos. A Ichimatsu le gustaban sus cuidados.
–Lo siento… -apretó su agarre de caderas para mantenerlo sobre él- me vengo…
En tono de vergüenza como su rostro, su semilla broto en los adentros de Ichi.
Él cerró sus ojos sintiendo el calor que salía del párroco. Sonrió abriéndolos poco a poco. Miró al cura sonrojado por aquello.
–Está bien -paso sus dedos entre los cabellos oscuros-. Sabía que no ibas a dudar porque estabas muy sensible por el sexo anterior –tomó su mentón para verle a los ojos- Te amo.
Karamatsu abrió los ojos ante aquella confesión que lo excomulgaba de todo pecado. Sonrió con la dulzura que le caracterizaba. Abrazo a Ichimatsu, que aún estaba sobre él.
–Te amo, demasiado -mencionó para luego robarle un beso.
Ambos cuerpos desnudos y pegajosos cayeron a los brazos de Morfeo.
Uniéndose en un delirante frenesí,
Hasta el juramento sagrado,
Se rompe con el pecado.
XxX
–¡Padre Karamatsu! ¡Padre Karamatsu! -Decía una voz femenina detrás de la puerta, por la cual golpeaba-
–¿Eh? -El nombrado despertaba con el entrecejo arrugado, sobándose los ojos con la mano hecha puño- ¡Eh! –Exclamó al encontrar todo el desastre que hizo anoche. Finalmente miró a su compañero durmiendo desnudo.- ¿No fue un sueño? –Una parte de él estaba preocupada pero otra estaba alegre.
–¡Padre Karamatsu! ¿Está ahí? -La voz insistente lo llamaba una vez más.
El cura se alarmo.
–¡Voy! -respondió para que le dejará de llamar. Tomó su túnica que estaba en el piso pero al inclinarse sintió el repentino dolor de la cintura- ¡Auch! –se quejó del dolor mientras cubría con su manto sagrado las marcas del pecado.
Se giró para asegurar que Ichimatsu seguía dormido.
Y lo estaba.
Se veía como un bebé dormido.
Un bebé con la consciencia limpia.
Kara suspiró envidiándolo.
Respiro hondo antes de abrir.
Cuando lo hizo, solo dejo una rendija para asomar su cabeza y que la persona no vea a su pecado.
–Buenos días, ¿qué pasa hija? -pregunto a la chica que vestía de rosa con dos trenzas sosteniendo sus cabellos castaños.
–Buenos días, ¿está usted bien? -ella notó algunas marcas en la piel de Karamatsu.
–cl…claro -El sacerdote sintió un tic en su ojo.
–¡No lo está! ¡Por eso no está oficiando la misa de las seis! -Señalo- ¡Iré por ayuda!
–¡No hija! ¡No corras, no es necesario! -Intento retenerla pero no pudo.
–Es muy temprano para que molesten -La voz de Ichimatsu apareció detrás de él, abriendo la puerta por completo.- Ah, que diversión tendremos el día de hoy –mencionó mirando para donde la chica se iba.
–¿Diversión? -Karamatsu estaba molesto por ese comentario.
–Por cierto, la próxima playera hazla con tus expresiones de anoche -lo tomó de la cintura para atraerlo-.
XxX
–Estúpido Kusomatsu –se quejaba caminando por el pasillo. Refunfuñando con las manos dentro de los bolsillos de los pantalones-. Solo quería repetir lo de anoche. No es justo que me tire la biblia como protesta. Además le di una sugerencia sobre su ropa.
Cuando la joven se fue. Karamatsu se alteró. Se dio una ducha rápida, se puso una muda de ropa limpia para luego huir a donde se ofrecía la misa.
– "¿Dónde vas?" -Ichimatsu preguntó jalándolo de la muñeca contra su cuerpo aún desnudo- "Deja a la chica, y ponme atención" –empezó a besar su cuello así como pasar sus manos sobre el trasero del cura.
– "¡Ichimatsu!" -Lo último que supo fue que una biblia le dio en la cara, así como escuchó como una puerta se aporreaba.
–¿Ichimatsu-san? -Pregunto un sujeto saliendo de las sombras sacándolo de sus pensamientos.
–¿Eh? -Al nombrado no le sorprendía que ahora sepan su nombre. Karamatsu se encargó de difundirlo a todos. Solo se detuvo colocando su máscara a un lado de su rostro mientras se rascaba el estómago y bostezaba.
–Que feos morales… -El otro solo puso los ojos en blanco- aunque no me es de sorprender viniendo de un demonio. -Ichimatsu dejo de rascarse para ver al hombre frente a él- Ahora que el sacerdote ha perdido la virginidad por completo… -camino a paso lento y elegante ante él- ¿Ya podemos regresar al infierno? –le sonrió.
XxX
Como si la mañana fuera a castigarnos,
Deja que me hunda y me choque en tu interior.
Aaah… el pecado prohibido.
Sigue hundiéndose en la herida abierta.
Nota: Y con esto me gané el infierno XD
