El dueño de aquella voz salió de la oscuridad que le cubría. Ichimatsu por instinto puso un pie frente junto con los puños en sus costados mirando desafiante a la figura que se asomaba.
–¿Quién demonios eres? ¡Nunca te he visto! -Señalo a un hombre castaño de trajes negros y corbata amarilla con una mirada fija en él-
–¿Mi nombre? -Ladeo la cabeza sin parpadear- ¿Atsushi? Es la forma en que Todomatsu-sama me llamó al crearme.
–¿Todomatsu? -Ichimatsu se preocupó al escuchar ese nombre. Se sintió nervioso por primera vez. Su cuerpo temblaba como la asquerosa cosa morada con azul que Karamatsu le daba de comer como postre.- ¿El dios de los muertos? –Ahora entendía el reaccionar de los humanos cuando se hablaba de la muerte- ¡Qué hay con él! –Su voz se oía segura y molesta, ni él sabía de donde saco las fuerzas para controlarse.
Atsushi dejo de ladear la cabeza para luego levantar su brazo derecho y apuntarle con su dedo índice.
–Es tiempo. El plazo de vida del sacerdote Karamatsu Matsuno se ha agotado. Es tiempo que cumplas con tu trato. -Guardo silencio por un momento mientras que el ex juez del infierno tragaba su propia saliva además de sudar en frío- Debes asesinarlo.
Ichimatsu trago su saliva acumulada en su garganta. Dio un paso enfrente. En una pose desafiante observo a los ojos cafés sin vida.
–¿Y sí no quiero? -respondió desafiante.
–Eso dígaselo a su señor Osomatsu. El vendrá personalmente por su alma sí usted no se lo envía pronto -contestó desapareciéndose en la oscuridad.
Aquel ser desapareció frente al cuerpo petrificado de Ichimatsu. Una sensación de miedo y preocupación por Karamatsu se apoderó de él. Con sus labios temblorosos, sus piernas gelatinosas, corrió como pudo.
¿Desde cuándo los pasillos han sido tan largos y oscuros?
¿Por qué los ecos se escuchan tan lejanos como fantasmas del pasado?
¿Dónde está el sacerdote?
Se preguntaba el demonio buscando con desesperación hasta en el último rincón de la iglesia. Incluso el campanario solo tenía esa campana que sonaba hueca.
Si tuviera sus alas…
Fue en ese momento en que corría cuando algo azul cruzo a su lado corriendo contrario a la dirección de Ichimatsu. Quien se detuvo cuando reconoció al sacerdote.
–¡Karamatsu! -Gritó su nombre- ¡Detente mierdamatsu! –Ahora lo perseguía pero el cura negaba el llamado- ¿Qué te sucede?
–Oh, Ichimatsu -sonrió deteniéndose cuando fue sujetado del brazo para evitar que corriera.- Lo siento, es que te estaba buscando.
–¿A mí? -Parpadeo- Es curioso porque igual te buscaba.
–Entonces nos encontramos por los caminos del destiny -llevó dos dedos a su frente inclinándose hacia atrás curveando su espalda para hacer una pose dramática.
Ichimatsu lo empujo con su mano para que cayera.
–¡Empaca tus cosas, nos largamos! -Ordeno tomando del cuello al cura-
–¿Qué? -el hombre en sotana pataleaba intentando zafarse del agarre pero era imposible- ¿por qué quieres que huyamos?
–Vienen por nosotros, no debemos dejar que nos alcancen -respondió mirando de reojo cada rincón oscuro por donde Osomatsu podría asomar.
No dudaba que se abriera una puerta del infierno. De la cual saldría Tougou para terminar su trabajo. Aunque sea imposible ganarle, si por pura suerte acaba con él… era cien por ciento seguro que el rey de las tinieblas apareciera por venganza.
–No voy a huir a ningún lado -no se dio cuenta en que momento el mayor se deshizo del agarre.- Primero explícate a que le temes, todo tiene solución siempre.
–No hay solución… solo debemos escondernos -agachó la cabeza-
–Ichimatsu -poso sus manos sobre los hombros del chico- mírame a los ojos -trato de buscarle sus ojos con una mirada tierna- confía en mí. Todo tiene solución, hasta lo que te preocupa.
–¿Qué sabes tú? -cuestionó tratando de controlar sus emociones.
–Más de lo que tú sabes -respondió abrazándolo. Ocultando su rostro en su pecho-
–Quédate conmigo, -murmuro en el oído del padre enredando sus brazos en su cuerpo- no me abandones.
–Te prometo que siempre estaré contigo, nunca te voy a dejar -Karamatsu sello su promesa con un beso casto en los labios de Ichimatsu.
En ese momento hubo un intercambio de aire en los pulmones del ex juez puesto que sintió que ahora podía respirar mejor.
–Bien… ¿por qué me buscabas? -pregunto con un sonrojo avergonzado-
–¿Eh? -Ladeo su cabeza- je… I can not remember –se rasco detrás de la cabeza
–Eres un idiota -le dio una patada a la pierna del padre.
Luego comenzó a reír ante la cara confusa del sacerdote. Realmente Ichimatsu era un idiota, Osomatsu no puede salir del infierno ya que se lo tienen prohibido, y sí quiere salir, tiene que dar razones para Choromatsu. Además no mandaría a su amante Tougou, no soportaría estar lejos de él.
Puede estar tranquilo junto a su estúpido y tierno sacerdote. Todomatsu solo lo quiere asustar nada más. Ellos solo tienen que estar juntos hasta que la vida de ellos tenga arrugas y canas.
–¿My friend? -Karamatsu tomó de las manos a su jardinero- Are you ok? –Seguía mirándolo desconcertado.
–Me siento muy bien ahora -lo jalo de sus propias manos para robarle un beso- ¿Y sí tenemos sexo en el confesionario?
Esas palabras hicieron que el cura se sonroje, balbuce, y le pegue con su rosario. Pero eso no fue una respuesta negativa, ya que pronto estaban en el confesionario con Kara montado en el pene de Ichimatsu.
–En serio, cree que bromeamos -Todomatsu estaba de brazos cruzados haciendo pucheros observando a ese par que se perdía en el placer de los cuerpos-. Él no sabe con quién se enfrenta…
Xxx
Conforme pasaban los días, Ichimatsu se sentía relajado. Karamatsu siempre estaba cerca de él. Cantando con su guitarra en la fuente con niños a su alrededor escuchándolo, así como Ichimatsu lo hacía detrás de un árbol. Le encantaba oírlo pero sentía mucha vergüenza estar ahí, además de que los mocosos arruinaban sus momentos con el sacerdote.
Nunca ha sido de misas pero desde que siguió a Karamatsu como demonio a la primera que dio, no se pierde ninguna que él cura de. Incluso iba a las que no veneraba, solo para acompañar a su cura favorito.
Iban juntos a dar caminatas al pueblo en el que estaban. Veía como Karamatsu alimentaba a los desafortunados en las calles ya sean animales o personas.
Un día vio como un niño de aproximadamente de diez años se quedó atrapado en un bote de basura cuando intentaba sacar comida de ahí. Pedía ayuda, posiblemente desde horas pero solo fue ignorado hasta que sus sollozos llegaron al cura. El padre no dudo ningún segundo en voltear el bote, Ichimatsu solo se quedó de pie con las bolsas de comida.
–¿Estás bien? -Vio como el cura estaba agachado frente a un pequeño cuerpo- ¿tienes algún nombre? ¿Alguien que te acompañe?
El pequeño de camisa azul rota y desgastada, con unos pantaloncillos rotos por los lados. Incluso tenía gafas para el sol despedazadas. Tenía el rostro sucio y olía mal para Ichimatsu. Sin embargo, a Karamatsu eso no le importaba. Ya que saco un pañuelo para limpiarle el rostro y peleo por un momento con el menor quien se negaba quitarse los lentes.
–¿Quieres un dulce? -el menor abrió los ojos haciendo que brillen aún detrás de los lentes y de su boca no dejaba de caer ríos de baba- Dime tu nombre primero. –el menor hizo un puchero.
–Soy Karamatsu y él es Ichimatsu -señalo al nombrado con una sonrisa- soy el cura del pueblo. –le entregó el dulce.
–Soy… -por fin hablo con timidez- cof kacha-chan. -lamió la paleta con lentitud aunque se veía que la quería devorar. Solo le dio una lamida y la regreso a su envoltorio.
–¿Por qué haces eso? -señalo Ichimatsu confuso.
–Porque será nuestra comida en días cof cof -respondió tosiendo sin quitar la vista del dulce. Esa respuesta le partió el corazón al cura que no evito llorar.-
–¿Tus padres están contigo? -Karamatsu necesitaba saber si tenía a alguien a su lado.
–Solo tengo a Ichiru -respondió mirando a su alrededor algo preocupado-.
–¿Es tu papá? -El menor negó con la cabeza a punto de llorar.- ¿Tú hermano? –siguió negando.
–Me cuida desde que me encontró así -mostró un espacio pequeño entre sus manos- cof cof en un bote como en el que me encontraste. Me dijo que lo espere aquí, cof cof mientras conseguía comida.
–¿Ya lo reportaste a la policía? -El niño se asustó ante aquellas palabras-
–¡No! Ichiru me dijo que nunca hable con ellos y huya cuando los vea -miró con preocupación a los dos hombres con él- cof cof ¿Ustedes son policía? Cof cof –Ellos negaron- También me dijo que no hable con nadie, me mantenga oculto en este callejón y que lo espere aquí.
–¿Cuándo fue la última vez que lo viste? -pregunto Karamatsu temiendo lo peor.
–Ayer, antes que anochezca -señalo la salida del callejón- Me dejo aquí –ahora mostraba una caja de cartón con periódicos.
Karamatsu curioso por naturaleza fue al lugar señalado. El menor entro ahí seguido de los adultos que se pusieron de arrodillas con las manos al piso por el tamaño. No había espacio para un adulto pero sí para ese pequeño. El cura pudo notar telas rotas para que el menor se proteja del frio, ya sea como mantas o como ropa. Bolsas de plástico, unas tenían restos de comida en descomposición que no dudaba que el menor las comiera. También las otras bolsas servían para sus desechos sanitarios, según explico el menor.
Además había juguetes rotos que protegían la inocencia del menor. Vio como este tomó un peluche de gato negro hecho tirones con los hilos des costurados, haciendo que el relleno saliera por el ojo, el cuello y de la pata que colgaba como el ojo.
–¡Me lo regalo Ichiru -lo abrazó con alegría- en mi primer cumpleaños! Cof cof cof
El menor no dejaba de toser a pesar de verse feliz. Karamatsu supuso que era alguna fiebre pero no tenía medicina con él. Esta vez no tuvo tiempo de suministrarse de medicamentos.
–¿Y él donde esta? -preguntó tratando de no sonar triste pero Ichimatsu pudo darse cuenta. El pequeño solo se encogió de hombros.- ¿Te abandona mucho? –El menor solo se quedó observando en silencio-
–Una vez… se fue un mes… -las lágrimas resbalaron en el rostro del niño- lo atraparon por robar pan. Cof cof La policía lo atrapo por eso me dijo que huya de ellos cuando los vea -Karamatsu sentía su corazón destruirse- Logró escapar conmigo. ¡Lo esperé hasta entonces!
–Eres un gran guerrero -le revolvió su cabello- ¿No quieres ir a la iglesia a esperarlo? Allí tendrás comida caliente, una cama para ti y para tu amigo.
–¡No! Ichi me dijo que nunca acepte cosas de personas mayores que ofrezcan llevarme a jugar con ellos -comentó- cof cof Hoy se fue con uno de ellos…
Karamatsu suspiro resignado pero al mismo tiempo mostró una sonrisa. Acaricio el cabello grasiento del menor. Con un ademán llamó a Ichimatsu para que se acercara mientras él sacaba la comida podrida que el niño trataba de salvar de las manos del padre. Se lo intercambio por una pequeña despensa de pan, agua embotellada, dulces, unos sándwiches preparados. El niño volvió a babear y su estómago a crujir.
–Por muy hambriento que estés, no debes comer esto -señalo la bolsa-. Así que ten -le entrego una bolsa de comida- para ti y tu amigo –sonrió- Cuando necesites algo, como buscar a tu amigo, bañarte, aprender a leer y a escribir, curarte alguna herida ven a la iglesia. No importa la hora, no importa sí es de noche o si estoy en misa. Responderé a tu llamado –miró a Ichimatsu- Incluso aquél gruñón te ayudara.
–Los sacerdotes son peligrosos -agacho la mirada- Ichiru me salvo de uno…
Esas palabras hicieron que el cura apriete los puños y oscurezca su mirada.
–No soy como ellos -Metió su mano por dentro de su sotana sacando unos lentes de sol- puedes confiar en mí porque somos brothers of the cool -alzo su pulgar colocándose los lentes-.
El menor tuvo una mirada llena de luz e imito la acción del sacerdote. Mientras que el acompañante del cura solo los veía con horror.
–Ten -le entregó sus gafas para el sol- estas son nuevas. No olvides que estaremos esperándolos. Vendré pronto, tengo que ver a otros chicos como tú en un refugio.
–¿Refugió? -Ladeo su cabeza ante esas palabras-
–Ahí viven chicos de tu edad. Comen, juegan y son felices, aunque no lo creas. Todos los días les canto. -Karamatsu le revolvió su cabello- No dudes de ir a buscarme cuando necesites ayuda.
–Nosotros íbamos a esos… -dijo- pero Ichiru me sacó de ahí ocultándome.
El menor se despidió entusiasmado por la grata amistad que acaba de hacer y la exquisita comida que hizo.
Karamatsu no quería irse pero Ichimatsu lo jalo del brazo para ir al refugio. En el camino el cura mantuvo su cabeza baja, sobándose el cuello entregando sonrisas forzadas y despreocupadas para quien lo saludaba. No hablaba más cuando se le pedía.
En el refugió se puso a trabajar animando a la gente. Ayudándoles en llenar solicitudes de empleo, incluso se propuso ir con ellos de puerta en puerta para que aceptaran su trabajo. Reía con los pequeños, pero se agarraba el pecho al recodar al pequeño que espera su amigo.
–Karamatsu… -Ichimatsu lo llamó- Ya olvídate de ese mocoso. -El cura solo mostro una expresión de confusión-. Aunque lo traigas, el escapará te lo ha dicho. Él se va a quedar ahí a esperar a su amigo, que posiblemente fue arrestado o asesinado.
El cura solo guardo silencio agachando la mirada como respuesta.
Hicieron el tiempo que tenían que hacer en el lugar. Ahí había medicina para la fiebre, tomó algunas y nuevamente pasó al callejón donde Kachan vivían. Aún estaba ahí dentro de su caja, despertó cuando oyó al padre nombrarle. Kara le obligo comerse todo un emparedado, puesto que solo había comido una migaja del pan. Una vez que lo comió, le dijo que tomará la medicina. Tras eso, le tocó su frente aún tenía fiebre. Le dijo que durmiera mientras espera.
Karamatsu continuó con sus deberes parroquiales al llegar a la iglesia. Prosiguió con sus confesiones ya que a él le tocaba confesionario en las tardes o en la noche. Las misas de la mañana eran de él, al pueblo le ponía de humor iniciar con sus misas entusiastas y dolorosas antes de iniciar sus deberes. El resto de la semana se intercambiaba los días con sus otros compañeros, a veces daba la misa de la tarde, otro día daba misa de 8 y 10 de la noche y descansaba una hora. Fines de semana solo domingos daba el bautizo, sábados quinceaños o bodas que solicitaban que él esté presente como el sacerdote.
Había celos entre los curas nuevos o más viejos por la presencia del cura pero se eliminaban cuando veían a Karamatsu impartiendo la palabra del señor. Su misa juntaba a toda la gente desde el más pobre que el cura rechazo hasta el hombre con más poder en todo el pueblo como el Don. En el momento de dar la paz entre ellos, veían como el padre baja de su estaría e iba banca por banca a desear la paz. Tan poco veían que ellos se limpien las manos tras tocar personas de la calle, incluso reían junto a ellos.
Cuando los otros párrocos daban misa, no tenían tanta gente y los pobres solo se quedaban en la puerta a recolectar caridad. En misa de Karamatsu, la gente entregaba no solo diezmo al cura, sí no que les dejaban hasta dinero a esa gente.
Realmente veían en Karamatsu, lo más cercano a un dios.
Un dios que día tras día Ichimatsu lo arrastra al infierno al impregnarle lujuria a través de las caricias mutuas.
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Ya era de noche cuando despertó entre los brazos de Ichimatsu. Ambos estaban desnudos, con las pieles pegajosas de sudor y semen. Karamatsu se despertó con dolor en sus caderas, trato de no hacer ruido para despertar a su amante que seguía dormido. Se metió al baño para ducharse eliminando cualquier rastro de pecado. Se puso su sotana y una capa negra para salir de la iglesia en silencio con lámpara en mano para iluminarse.
Caminó por los pasillos con el eco de sus pasos tras de él. Le pareció ver una silueta en la oscuridad que le observaba, alumbro con la poca luz que tenía pero no vio a nadie. Eso no hizo que lo asuste, sí es que ya lo estaba, simplemente arrugo el entrecejo y siguió su camino abandonando su recinto para ir al callejón donde vivía Kachan.
Nuevamente se encontraba en la entrada de ese oscuro y sucio callejón. Los gatos maullaron al verle, ya que lo reconocieron. Se le acercaron para una acaricia ocasional o alimento, curiosamente Karamatsu se dio el lujo de llevar consigo comida para ellos. Se acercó a la caja donde se encontraba dormido el pequeño temblando de frío, acurrucado entre las telas para cubrirse con la comida entre sus brazos para protegerla.
Karamatsu estiro su mano para sentir la temperatura del menor. Estaba peor que antes. Estaba hirviendo incluso notó que sudaba a pesar de temblar, vio como le dificultaba respirar. No lo pensó ningún segundo más, lo iba a tomar de sus brazos para llevarlo al hospital. Se introdujo un poco más cuando sintió que fue jalado del cuello para ser expulsado del lugar.
Rodo hasta chocar contra un contenedor de basura que hizo sonido contra su cuerpo. Se quejó del dolor, con los ojos entrecerrados pudo ver la silueta de un chico no tan alto pero tenía fuerza. Llevaba puesto un pantalón roto por debajo de las rodillas en cada pierna, una camisa rasgada en las orillas, una chamarra con lana en su interior y peluche en la capucha, misma cubierta por parches. Lo que más le sorprendió es que tenía una mirada de quererlo asesinar y no lo dudaría en hacerlo.
Lo último que Karamatsu alcanzo a ver antes de cerrar los ojos con fuerza fue un tubo de metal en su mano. Solo un estruendo se escuchó y un golpe seco que despertó a Kachan de su sueño.
–¡Suelta a Ichiru! -exclamó el niño con un grito que reflejaba su preocupación para correr y colgarse de la pierna de Ichimatsu que estaba frente el cuerpo de otro chico tirado sobre la basura.
–¡Kachan! -El cura salió de su trance para ponerse en medio de ambos hombres a punto de golpearse- ¡Ichimatsu basta!
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Momentos antes mientras el párroco abandonaba su recinto sagrado, Ichimatsu se mantenía durmiendo cuando de pronto sintió como un calor abordaba toda la habitación. Llamas salían de las paredes, las sombras se distorsionaban y los cuadros de los santos se derretían. Despertó sentado en la cama con miedo y nerviosismo.
–¿Cómo has estado Ichimatsu? -Una voz tenebrosa hacía eco en la habitación. El nombrado buscaba el origen de la voz- ¿Ya no recuerdas la voz de tu Onee-chan?
–¡Osomatsu! -El rey de los demonios apareció frente a él con un traje negro con corbata a juego y una camisa roja de manga larga. Una corona adornaba sus cuernos-
–Ha pasado tanto tiempo, no he sabido nada de ti ni del cura… -flotó para quedar frente a su rostro- me preocupe mucho -tomó las mejillas de Ichimatsu entre sus manos- por eso vine a verte.
Ichimatsu miró a su alrededor ya no estaba en la alcoba ahora estaba en el infierno con un traje negro con pequeños grabados de morado en la orilla del mismo. Incluso sus cuernos habían vuelto.
–¿A qué has venido? -preguntó en un tono desafiante pero por dentro estaba muerto de los nervios. El mismo había experimentado por sus propios ojos de lo que es capaz el rey de las tinieblas.
–Bueno… sabes bien la respuesta -señaló con su índice las ropas ecleasticas con manchas de semen- así que vengo por su alma.
–Aún no es tiempo… su alma no está podrida… -el ex juez del infierno trato de excusarse.
–¿Cuánto tiempo más? ¡Todomatsu no deja de molestarme por su alma, ya que Choromatsu le mete presión! -lo tomó del cuello elevándolo del piso donde se encontraba de pie- Ya perdí dos jueces del infierno. ¡O lo haces tú, o yo lo hago! -lo aventó al suelo.
Ichimatsu se despertó sobresaltado. Se encontraba en el piso con la sabana enrollada a su cuerpo desnudo y sudado. Su respiración era agitada, se tocó el pecho sintiendo sus latidos acelerados. Tenía duda sí realmente tuvo una pesadilla en la que veía a Osomatsu reclamando el abandono de sus deberes como juez del infierno pero sobretodo el alma pecadora del cura o realmente Osomatsu se hizo presente a él.
Se adentró al baño para enjuagarse la cara y de esa forma tratar de olvidar todo mientras su corazón se tranquilizaba. Una vez hecho eso, se sentó en la orilla de la cama. Se sobó el cuello para luego acostarse y acurrucarse en el cuerpo de su amante.
Pero se llevó una sorpresa desagradable que le petrifico el corazón. Le devolvió el temor inculcado en la pesadilla.
Karamatsu había desaparecido.
Se vistió con un simple pantalón deportivo y una sudadera morada. No uso ropa interior solo salió corriendo por los pasillos de la iglesia tratando de buscar al cura.
Esta era la segunda vez que él lo abandonaba sin dejar rastro.
Se detuvo en la puente tratando de escuchar en el silencio de la noche, tal vez volvería a escucharlo cantar.
Solo hubo silencio.
Entonces viendo como el agua estaba tranquila recordó el encuentro con el infante en la tarde. Como Karamatsu seguía preocupado por él. Y así supo su respuesta: el callejón.
Y aunque no lo quiera admitir, agradecía a su dios pajero haberlo hallado.
Y justo a tiempo.
Ya que un vago estaba a punto de matarlo.
No logró atrapar a Karamatsu pero al menos pudo retener el tubo del desconocido.
Xxx
Ahora se encontraban los cuatro pendientes del movimiento del otro.
–¿Quiénes son ustedes? -señalo el vago con su arma improvisada-
–No nos hagas daño soy Karamatsu, el cura del pueblo -levantó sus manos en señal de paz colocándose frente a Ichimatsu- vine por Kachan.
–¡Maldito pederasta! -Agarro al niño para colocarlo detrás suyo.
–¡No es lo que piensas! -Reclamó Karamatsu ofendido- ¡Tiene la fiebre alta, necesita un médico!
–Robé medicina para él -respondió sin bajar la guardia-. No necesitamos nada de un mamador de semen celestial.
–Necesita un médico, puedo ayudarlo confía en mí -extendió su mano hacia el muchacho.
–¡Confió en él! -Kachan le jalaba el pantalón para llamar su atención- Me dio comida para nosotros.
–¿Aceptaste comida de un extraño? -Ichiru se giró hacia él para verle haciendo que el pequeño se encoja.
–Disculpame hijo -Karamatsu aprovecho para empujar a Ichimatsu contra a Ichiru y de esa forma robarle a Kachan.
Lo último que Karamatsu escuchó antes de salir corriendo del callejón con Kachan del brazo fue un gruñido unísono por parte de los otros dos.
–¿Dónde vamos? -preguntó el menor nuevamente empezándose a dormir por la fiebre.
–Con un doctor -corrió buscando un hospital o una clínica pero para su suerte solo encontró la mansión del Don.
–¿Padre otra vez aquí? -Preguntó el guardia recargado en la barda con un cigarro en la mano detrás de un arbusto-
–¡Hiramaru! -No espero presentación solo entró evitando guardias que lo seguían para ayudarle.
–¿Ahora qué? -Dijo Karaku asomando su cabeza de los arbustos- Creo que dejamos nuestro juego para luego –Poso su mano sobre la comisura de sus labios para limpiarse-. Es una pena ya estaba por ganar –le guiñó mandándole un beso volado- Me iré a ver al cu…
Han solo estiro su mano para advertirle que dos hombres venían corriendo dispuestos a derribarlo. Lo hicieron y de paso le pisaron el cuerpo.
–¡Cómo se atreven a hacer esto al sottocapo de la mafia! -Saco sus armas- ¡Tenemos intrusos en la mansión vienen por el padre, disparen a matar! –Ordeno por una radio que saco de su bolsillo del pantalón-
Han solo suspiró siguiendo a todos los que corrían. El solo se subió los pantalones, tiró su cigarrillo para luego caminar de forma lenta y encorvada a la mansión que ahora tenía escándalo.
–¿Quién activo la alarma de intrusos? -Decía alarmado Hiramaru bajando de las escaleras mientras se colocaba su camisa blanca- ¿Padre?
–¡Ayúdame! -Exclamo con su último aliento antes de caer de rodillas con el niño en brazos.
–¡Serás maldito! -Ichiru apareció jalándolo del cuello- ¡Ahora sí me la pagaras!
–¡No lo toques! -Ahora Ichimatsu estaba frente al cura con un machete que nadie sabe de donde lo saco- ¡Te rebanaré! -Mostró sus colmillos para verse intimidante-
–¡Un movimiento y les doy directo en la cabeza! -Ahora se sumaba a la escena Karaku con sus compañeros apuntando con el arma a los perseguidores del cura.
Hiramaru no podía creer que veía.
En su sala de mármol blanco, alrededor de sus muebles de cuero negro, tambaleando la cerámica importada de Italia, con miedo que se destruya las pinturas y de paso asesinar a Karamatsu lo tenía al borde de un infarto.
–Perché c'è così tanto dannatamente scandalo? [¿Por qué hay tan maldito escandaloso?] -La voz de un nuevo personaje en escena se hizo presente paralizando a los hombres de Karaku- Che cosa sta succedendo? [¿Qué cosa esta sucediendo?] -El hombre fue bajando las escaleras deteniéndose junto a Hiramaru colocando su mano sobre su hombre para tranquilizarlo- Gattina?
Ese hombre vestido de pantalón blanco y camisa desabotonada color lila que hacían juegos con el sombrero blanco y listón lila, se colocó su saco blanco ajustándose su corbata morada, un tono más fuerte para que resalte de la camisa.
–Buone signori sera, cosa devo questa visita inaspettata come indesiderato? [Buenas noches caballeros, ¿a qué debo esta visita tan inesperada como indeseada?] -sonrió mostrando los colmillos y una metralleta de la nada.
–Don… -Karamatsu se arrastró a él con dificultad ya que se encontraba fatigado por correr- Ayuda… -luego se desmayó.
–¡Padre! -Exclamaron todos al mismo tiempo- Karaku mátalos.
Ichimatsu e Ichiru no habían entendido ninguna de las palabras pronunciadas por aquel hombre de blanco pero al verse rodeado de otros hombres con armas. Al ver el estado de Karamatsu y ver la expresión de los presentes, sintieron que la palabra en ese español claro era innecesario.
–¡No les hagas nada! -Una vocecilla salió del cuerpo del cura- ¡Por favor puedo explicarte! –Kachan asomó entre los brazos del cura sorprendiendo a Hiramaru que se acercó al cuerpo inconsciente del párroco.
–¡Un hada! -Exclamaron todos los presentes al ver al pequeño niño- ¡El cura se ha convertido en un hada! ¡Es un milagro!
–Es un niño… -comentó Ichiru cuando notaron la presencia de Kachan- Se llama Kachan.
–¡Gattina Dios ha escuchado nuestro ruego para tener hijos! -tomó al menor entre sus brazos como si fuera un muñeco- ¡El cura nos hizo el milagro antes de morir!
–¡Aún no está muerto idiota! –Hiramaru le arrojó la biblia de Karamatsu directo a su cara-
–¿Karamatsu siempre carga con biblias? -se preguntó Ichimatsu acercándose al cuerpo de su sacerdote en un descuido de los matones. Se arrodillo para poner la cabeza de Karamatsu sobre sus rodillas.
–¡En vez de levantar al niño al aire ve por el doctor para ayudar al padre y este niño tiene fiebre! -Ahora lo golpeaba con el arma. Ninguno de los hombres del Don hizo nada contra Hiramaru.
Era tan rutinario ese tipo de peleas maritales entre ellos. Incluso las carcajadas se escuchaban, unas se aguantaban y otras se liberaban. El gran Don Ichino golpeado por su esposo, un hombre huesudo y cansado de oficina.
–Pero ese doctor tiene otro tipo de curaciones con menores de edad… -comentó Karaku observando todo- Mejor llamaré a otro.
–Kachan, es tiempo que conozcas a tu hermano mayor -mencionó el Don con entusiasmo- ¡Cara! ¡Cara!
Saliendo de una habitación, bajando de las escaleras del segundo piso se hallaba un tigre con gorro para dormir. Bostezo mostrando sus colmillos afilados. Se acercó al Don gruñendo como saludo. El hombre se inclinó mostrando al temeroso niño entre sus brazos.
–¡Cara, questo è il tuo nuovo fratello! [¡Cara, este es tu nuevo hermano!] -El menor dio un grito de miedo cuando el tigre acercó su rostro a él-
Hiramaru lo golpeo dándole una patada a la cabeza haciendo que meta la cabeza del Don en boca del tigre mientras que Karaku le retiraba al niño.
–¡Qué demonios están haciendo bola de lunáticos! -Ichiru por fin hablo quejándose y preocupado por el menor- ¿En qué maldito psiquiátrico trajiste a Kachan, Padre pederasta? ¿A caso nos trajiste para prostitución?
–¡No! -Karamatsu por fin despertó alarmado- ¡Don esto es un mal entendido, dejen que explique!
Luego de una hora de explicación con ademanes dolorosos para los presentes, excepto para Karaku, Hiramaru y Kachan para ellos todo era una maravilla. Incluso sintieron que al padre la faltaba más emoción que los otros tradujeron como más doloroso. Incluso los cuatro junto con el tigre formaron el club de "Amigos de lo cool" colocándose sus lentes de sol.
–Esto es doloroso… -Mencionó Han mirando a los cuatro
–Mis costillas… -se agarró Ichimatsu de sus costillas
–De pronto el dolor de la bala se opaca -comentó el Don.
–Siento que moriré de dolor -dijo Ichiru.
– "Gracias Dios por este bello momento" -Pensaron los cuatro anteriores en el interior de su cabeza. Incluso Ichimatsu se sorprendió por agradecerle por segunda vez al pajero.
Luego de un tiempo Ichiru junto a Kachan fueron bañados y revisados por otro doctor que no gusten de menores. Ya que descubrieron que Ichi apenas tiene quince años. Esa noche ellos dormirían en la mansión del Don.
Kachan vestido con una ropa deportiva roja se sorprendió de ver la alcoba enorme. Era de tonos azules con morados. La cama ancha que según él, darían todas las personas que viven en esa casa. Un baño enorme que sería una segunda habitación con losas azules y decorados de peces como si fuera el fondo del océano.
Cuando se giró a ver a Ichi quien llevaba un traje blanco con orillas moradas, era notorio que era un uniforme escolar de alguna privada.
–¡Mira Ichi soy Poseidón el dios del mar! -decía con entusiasmo brincando en el baño.
–Solo nos vamos a quedar por hoy… -respondió cruzándose de brazos pegado al muro del baño.
–Pueden quedarse el tiempo que gusten, no nos molesta -comentó Hiramaru con una tierna sonrisa.
–Suerte que el Don trajo su ropa de cuando era niño para regalar -dijo el cura mirando a los menores- por cierto, Don Ichino -Karamatsu se arrodillo ante este-. Por favor, le suplico en nombre de dios que le de trabajo a Ichi –el menor miró al cura cuando lo nombro-. Haga que trabaje como ayudante en su mansión pero no quiero que se siga prostituyendo o robe por comida.
–¡Al menos pregúntame sí no es lo que deseo! -el menor grito avergonzado.
–No necesito preguntar -Karamatsu miró a Ichiru- sé que no lo deseas pero lo haces por Kachan.
El menor solo agachó la cabeza mirando al más joven que se divertía señalando los peces a Karaku y a Han.
–De acuerdo -el Don se acercó a Ichiru colocando su mano sobre su hombro- Han te enseñará lo que harás aquí, tendrás techo y comida –vio al pequeño que ahora reía en brazos de Hiramaru- para ambos.
–También podrás ir a la escuela -agregó Karamatsu-. En el albergue se dan clases a las personas así puedes continuar con tus estudios. Eres muy joven, cosas mejores te esperan –otra sonrisa gentil que hizo llorar a Ichi. Incluso recibió un abrazo de este- Ya, todo estará bien a partir de ahora.
Esa noche, todos se quedaron a dormir en habitaciones separadas dentro de la mansión del Don. Quien a temprana hora se llevó al cura y a sus nuevos huéspedes a la misa que iba a ofrecer el mismo Karamatsu.
Esta vez no había sermón preparado solo improvisado por su experiencia anterior.
Dijo que siempre hay que dar la mano para ayudar a todos sin mirar a quien. Sí alguien roba un pan es por hambre, entonces debemos extenderle la mano con otro pan para que sacie más su hambre ya que podía ser el único alimento que tendrá.
Tras esa misa.
El cura recibió una llamada del refugió. Gente llegaba con bolsas de comida para las personas que se encontraban ahí. Karamatsu se arrastró a Ichimatsu al lugar para ser voluntarios y recibir la comida. La que sobraba se la iba a llevar al pueblo cercano para sus refugios. Incluso en el caminó le dio felicidad de ver algunos restaurantes con letreros de comida gratis para los necesitados.
–Fiuuu -un chiflido sonó en el almacén donde Ichimatsu estaba- Vaya ese cura sí que mueve gente -La voz hizo que Ichimatsu suelte la caja que llevaba con comida enlatada-. ¡Ah! Se te cayó esto –La lata que rodo ante los pies la recogió para entregársela a Ichimatsu en su mano- ¿Qué pasa Ichimatsu? ¿Ya no saludas a tu onii-chan?
–Osomatsu… -por fin dijo algo mirando a la lata que se transformó en una espada- ¿Cómo es…
–¿Cómo salí del infierno sin que Pajimisama se entere? -Sonrió ladino- Use el portal de Totty. –dio unos pasos más cerca con la espada en mano- Tienes hasta el viernes 13 a las 12 de la noche, -respiró hondo pasando sus dedos libres de la espada entre sus cabellos para mostrar sus cuernos- para matar al cura.
Xx
Últimamente Ichimatsu actuaba más aislado que antes. Evitaba a Karamatsu, y cuando este lo encasillaba terminaba nervioso y en un ataque de violencia hacia el pobre párroco. Incluso el sexo solo paso a esa noche donde los dos juntaron sus cuerpos para ser uno.
Él nunca se imaginaba que Ichimatsu planeaba asesinarlo pero sí estaba a su lado solo le creaba arrepentimiento por su acto sin haberlo hecho.
–Karamatsu, tengamos sexo -mencionó el otro entrando a su habitación para quedarse encima del cura- quítate tú vestido.
–No es un vestido my love, es un traje sacerdotal -se agarró su barbilla corrigiendo a Ichimatsu- se le dice sotana.
–Da igual solo quítalo de mi vista, me estorba -arrugó sus dedos contra la tela negra arrancándola por completo-. Me alegro que hoy no vistas doloroso -paso su mano sobre su abdomen- más bien agradezco que solo lleves un bóxer debajo.
Sin previo aviso ataco el cuello del padre que se quejaba del dolor pero luego al sentir el cambio del tacto de Ichimatsu, los quejidos se volvieron gemidos.
Ichimatsu abrió las piernas del cura para meterse entre ellas.
–Te haré gemir el nombre de tu dios -comentó antes de robarle un beso donde su lengua se metió a fuerzas a la boca de Karamatsu.
El baile de caderas al ritmo de la música interpuesta por el rechinar de la cama con el canto de los gemidos no se hicieron a esperar. Así como el orgasmo de ambos.
Cuando Karamatsu finalmente estaba por caer en sueño profundo en los brazos de Ichimatsu. Quien lo acercó más a su pecho. El ex juez inhalo el aroma del cura, olía a pecado de lujuria.
Respiró profundo y saco la espada de Osomatsu que se convirtió en una daga plateada con piedras rojas.
Cerró los ojos.
–Lo siento… -fue lo último que escuchó Karamatsu.
Xx
Ah… pecado prohibido
Sigue hundiéndose en la herida abierta
Nota: Realmente no espera hacer este gran cameo pero a muchos les gusto y querían ver al Don. Así que lo metí junto con otro AU.
De hecho, este capítulo no iba a suceder hasta que pase *Spoiler* pero decidí ponerlo antes para darle fuerza a ese capítulo cuando aparezca.
Para los que estaban esperando a Osomatsu entre en acción aquí está.
Para los que esperaban sexo entre los personajes, les deje la idea porque esta vez no quise ponerlo XD
Y sí, el Tora llamado Cara es de ese comic del Donhira con Cara y neko Ichi de mascotas de cada uno respectivamente. Además que adoré la idea del Tora siendo el hijo adoptivo del Don. Ya que no lo ve como una mascota.
Y por la estrofa final, ya deben saber hasta donde estoy de la canción XD
¿Por qué recuerdan que viene de la canción Alluring Secret versión de Luka, verdad?
Bye.
