Nota: Oficialmente estamos a un capítulo de terminar... no como a 2. Fuera de juego. Ya estamos en la etapa final. Por fin, luego de alargar la historia para ustedes.

Este capítulo es corto (recuerda que les dije cortos o largos para alargar) espero que lo disfruten.

Felices fiestas atrasadas


Los tronos de cada hermano fueron apareciendo a la manera de cada mundo al que representaban.

El primero en aparecer fue el de Todomatsu, solo tomó su teléfono tecleando un digito para que Atsushi apareciera con el trono. Desapareciendo en silencio como llegó.

El de Choromatsu bajo a través de una luz que atravesó las nubes para posarse sobre el lago. Esté era cargado por los tronos, ángeles inferiores y a la vez los más cercanos a dios que cargan aquella "sede celestial para un trasero pajero". Como le llamaba Osomatsu.

Que por cierto, el rey de las tinieblas abrió la tierra para qué demonios como Chibita e Iyami junto con Tougou llevaron su sillón. Realmente necesitaba descansar en el por la batalla que tuvo y por la que tendrá con Choromatsu tras el juicio. Solo tuvo un segundo para suspirar cuando el peso de su mueble caía sobre él.

–Un buen lugar, me he conseguido para ver el espectáculo -habló nuevamente el único juez que quedaba en el infierno. Acomodándose en el trono ante su rey que se quejaba de dolor.- Vaya, Ichimatsu sí que te has metido en una grande –sonrió mostrando los colmillos, posando su pierna derecha sobre la izquierda- ¿Debo aplaudirte? –Ahora apoyaba su brazo derecho sobre la rodilla derecha para posar su mejilla observándolo ignorando a su señor.

–¡Cállate Tougou! -Exclamó con las pocas fuerzas que tenía sin soltar el cuerpo inerte de Karamatsu.

–¡Ya apártate! -Osomatsu logró levantar el trono con Tougou en él- ¡Ahora desaparece! -Ordenó para tomar el lugar que le pertenece.

El silencio reino en el lugar para traer la calma.

Aunque Ichimatsu no entendía qué clase calma querían crear.

Porque su corazón latía intentando de romper su pecho. Además le desesperaba escuchar sus propios latidos cuando el de Karamatsu se había detenido.

Estaba seguro que si golpeaba su pecho este sonaría vació. Antes aquella caja torácica parecía una caja musical por los ritmos de sus latidos.

Odiaba este silencio que alimentaba su angustia.

Odiaba que Karamatsu tenga los ojos cerrados.

Odiaba limpiarle la sangre que salía de la comisura de sus labios y no verle sonreír.

Odiaba no sentir el aire caliente que producía al respirar.

Por lo que usaba sus propias manos para frotar en el frío cuerpo del cura para darle calor.

Odiaba llorar por un humano que apenas conoció.

Odiaba sentirse un ser insignificante ante la presencia de la santa trinidad. Sentir los tres pares de ojos observando desde los tronos con desdén.

–Esto es patético para un juez del infierno -Comentó Osomatsu que se sujetaba la herida.

A Ichimatsu no le importaba las ofensas porque ya no tenía a Karamatsu a su lado.

–¡Ichimatsu! -La voz de Choromatsu se hizo eco en todo el lugar- Es hora de tu juicio.

–Je… ¿Juicio? -cuestionó con una risa nerviosa. Recordando que un tiempo atrás se imaginó llegar a este momento- ¿Cuáles son mis crimines?

–¡¿Cómo que cuales?! -Todomatsu reclamó molesto por esa actitud del enjuiciado. Tomó su teléfono tecleando con desesperación- Corromper a un sacerdote en pecado de lujuria, engañarle, atacarlo físicamente, llevar a otro sacerdote al borde de la locura.

–Tsk… -se cruzó de brazos no antes dejando que la cabeza de Karamatsu repose en sus rodillas- ¿Y eso qué? Es parte de mi deber como demonio.

–Hablando de eso -Intervino Osomatsu con una mirada seria con un tono de voz adecuado a su expresión- también cometiste crímenes contra tu especie. Siendo un ex juez del infierno, no pudiste completar tus misiones, demonios de baja categoría te vieron holgazaneando feliz junto a eso –señalo el cuerpo del cura-.

–¡Eso tiene nombre! ¡Se llama Karamatsu! -Le reclamó con rabia. Ichimatsu lo sabía, Karamatsu no era una cosa, era más que un "eso".

–Eliminaste a otro juez del infierno, también fuiste contra tu naturaleza al salvarle -Agregó el rey de los demonios.

–¡Eso es otro crimen! -Le señalo Todomatsu con su dedo índice, con los ojos abiertos mordiendo su labio inferior- ¡No cumpliste con tu orden! ¡Interviniste en mi trabajo! Me prometieron su alma, vine a buscarla y volviste a intervenir. –Señalo las huellas de la lucha en el pasto, en su hermano y en Ichimatsu-.

–Además -Ahora Choromatsu llevaba el control de la conversación viendo como sus hermanos perdían los estribos nuevamente- hiciste que mi mejor ángel dude sobre mí, te entregue sus alas renunciando al cielo… así como a Karamatsu.

–¿Qué quieres decir? -Cuestionó ante lo último abriendo los ojos sorprendido por esa declaración.

–Se le ha cerrado las puertas del cielo a Karamatsu -comentó-. No solo eso, sí no que será excomulgado y borrado de la iglesia.

–¡No pueden hacer eso! -Se levantó tirando el cuerpo de golpe.- ¡Karamatsu, lo siento! –Se arrodillo de nuevo para acomodarlo sobre el pasto-

No solo se disculpaba por el trato que le hizo al fallecido. También por lo que provoco con sus acciones egoístas. Karamatsu amaba su profesión dudo en huir para abandonar su fe por Ichimatsu. Ser excomulgado con las puertas del cielo cerradas sería el peor castigo para él.

–¡De verdad lo siento! -lloro por el comentario de Choromatsu.

–Es un cuerpo de un humano, no tiene ningún valor más que para los gusanos -comentó el shinigami viendo con fastidio una de las típicas escenas con las que se encontraba.

–Ahórrate tus lágrimas falsas -añadió Osomatsu.- Naciste siendo un demonio…

–Eso es cierto… -se puso de pie. Puso un pie delante, con paso tembloroso se puso ante su ex rey- nací demonio, de la pereza y lujuria pero no de la humanidad -se puso erguido levantando su brazo derecho en el que movía su dedo índice- Sí no de ti -le señalo mientras reía- prácticamente soy el bastardo que tuviste con el primer juez… mami -la última palabra lo dijo con sarcasmo.

–Sí realmente fueras mi hijo… y de Tougou… -El rey del infierno se quedó con las palabras en la bocas imaginando aquello.

Ahora que lo ve mejor, Ichimatsu tiene los colmillos y la sonrisa maliciosa que tiene Tougou. Además era igual de terco, despreocupado y flojo que él mismo; y siempre hacía lo que le dé la gana como ese juez. E Ichimatsu nació al poco tiempo de asumir la corona del infierno.

Se quedó en silencio haciendo cálculos.

Realmente no era bueno para procesar información.

–Además sí nací demonio -La voz del ex juez lo hicieron reaccionar- ¡Karamatsu me hizo humano! -Vio a Choromatsu con lágrimas a los ojos.

–Explícate -Una palabra simple para mostrar su poder de Dios supremo.

–Es cierto, cuando llegue aquí quería hacerle daño porque eran las ordenes que recibí pero conforme estuve con él… -nuevamente el llanto apareció en conjunto a los recuerdos del poco tiempo convivido- empecé a apreciarlo.

–¿Y eso qué? -Cuestionó Totty impaciente para que el juicio termine ya que le arrebataba su tiempo.- Eso no cambia los crímenes que hiciste.

–Tal vez conmigo no cambia nada… -levanto la mirada a Todomatsu- pero sí para Karamatsu. ¿A caso ya le hicieron juicio a su alma?

–No es necesario -respondió Choromatsu mostrando la palma de su mano frente a él.

–El castigo será impuesto por mí -Todomatsu se puso de pie haciendo una reverencia como si de una princesa tratase.- No tendrá el infierno ya que su alma no fue tan pecadora pero penada o estará en el purgatorio.

–¿Y eso es justo? -Vio nuevamente al rey de los cielos- Incluso, yo que fui un juez del infierno sé que es una injusticia esa decisión. –Ahora lo señalaba con la espada de Osomatsu- ¡La humanidad te llama la justicia verdadera! ¡Te reza para que hagas el bien! ¡Que los injustos que escapan de las leyes humanas, le caigan el peso de tu ley! ¡Tú eres el peor de los mentirosos!

–No señales cuando eres un demonio que se alimenta de ello -Se defendió el dios sobre el lago.

–¡Seré un maldito demonio pero al menos actuó siendo honesto en mis acciones! ¡Nosotros sí cumplimos las promesas a los humanos! -Reclamó.

–¡Tú no sabes cómo funciona el mundo celestial! -Choromatsu ya estaba perdiendo la paciencia pero ganaba un dolor de cabeza.

–No, no sé cómo funciona tu "justicia" -dijo haciendo comillas- pero sí sé cómo funciona la del infierno. –Ahora sus ojos se posan al rey de las tinieblas- Sabes bien que primero el juicio para determinar si entra o no al infierno.

–Tú mismo mencionaste el caso de Jyushimatsu -nuevamente regresaba su vista al de túnica- no hice que dudé. Él eligió dejar de ser un ángel al darse cuenta que solo así podría ayudar a Homura, y no solo eso, sí no que se enamoró de ella antes que me apareciera. Solo expones mis acciones negativas pero no las buenas.

–¿Solo una acción? -Osomatsu vaciló poniendo los ojos en blanco.

–¿Crees que cambiará las cosas? -Burló el de trajes rosas- Nos haces perder el tiempo.

–Mis acciones no cambiará mi futuro, estoy listo para recibir el castigo. Pero no voy a permitir que las acciones de Karamatsu se vayan a la basura por un acto -argumentó-. Él ha hecho más cosas en su vida para otros que ustedes. Eso le da derecho de entrada al cielo, después de todo –vio a Choromatsu- lo querías como Dios.

–¿Qué acciones ha tenido el sacerdote para salvarse? -ahora el demonio preguntaba curioso.

–Habla -agregó el dios desde su trono sobre el lago.

–Ya que dices que eres testigo de él -Dijo el shinigami viéndose las uñas antes de bostezar.

Ichimatsu solo gruño apretando los dientes. Las puntas de sus colmillos podían romperse por la fuerza que aplicaba.

– "¿No se supone que Choromatsu ha seguido sus pasos y por eso lo quería en su ejército celestial?" -pensó mientras trataba de calmarse.

No quería que por su culpa el alma de Karamatsu no tenga salvación. Está era su última oportunidad.

–¿Y bien? -preguntaron los tres al mismo tiempo.

–¿A caso están ciegos? -Cuestionó en voz alta en respuesta.- Quiero decir, -intento arreglarlo.- La verdad… se me es difícil defender a alguien. Soy capaz de pedir la pena de muerte para ellos. –se sobo el cuello mirando a la santa trinidad.

Hubo un pequeño silencio. Ningún rey quiso hablar para presionar. Los tres entendieron aquel mensaje. Le dieron tiempo para que aquel culpable confíense ante sus pies.

–Es cierto, no niego de mis pecados como humano, ni mi naturaleza humana. -Nuevamente hizo una pausa para lamer sus labios ya que sentía seca su garganta. Los nervios empezaron a dominarle. El miedo de arruinarlo lo cubría con su manto- Los humanos desde su existencia han cometidos actos contra los dioses pero ¿entonces por qué los han creado? ¿Para venerarles?

Los tres reyes se vieron a la cara sin mediar palabra alguna más que diferentes expresiones.

–Como demonios, no tenemos que esforzarnos para tentar al hombre. Sin embargo, Karamatsu fue la excepción. Me incluyó. Me costó mucho hacer que rompa su voto sagrado. -Mira la cruz dorada que el sacerdote tenía oculta debajo la ropa- Sí, cayó en lujuria y vanidad pero ha hecho tanto como un digno representante tuyo.

Choromatsu solo arqueo la ceja en respuesta.

–He visto un pueblo unido gracias a él. Un pueblo que se queja de levantarse temprano para trabajar e ir a la escuela pero no para escuchar la palabra de Dios -movió su cabeza en señal de sarcasmo- a través de su voz.

Recordó las misas repletas de Karamatsu y como la gente lo rodeaba para pedirle consejo

–Como personas delictivas lo aman como un miembro de su familia. –A su mente vino el Don y Hiramaru preocupados por el cura, como el Don era coqueto con él.- Hizo que la gente vuelva a creer en su semejante -Ahora pensaba en los huérfanos encontrados en el callejón con una nueva familia-.

Ichimatsu miró al cuerpo tendido sobre el pasto. Lloró nuevamente al pensar cómo se sentirá la gente cuando encuentren a su amado sacerdote sin la vida que tanto presumía.

¿Qué harán cuando ya no haya luz en el muelle que los guíe?

–¡Karamatsu tiene gente que lo ama! ¡Qué lo protege! -Caminó ante los pies de Choromatsu para arrodillarse entre llantos- ¡Me tiene a mí!

Los tres hermanos lo miraban intrigados, sorprendidos por su acción. El hermano mediano podía sentir como sus pies eran lavados con lágrimas sinceras provenientes del corazón de Ichimatsu. Mismo que se apartó antes que fuera tocado por este.

Se dirigió hacia Osomatsu, caminando de rodillas sin importar lastimarse.

–Cumplí con mi misión pero te fallé como tu juez, eliminé a otro juez del infierno para salvarle. Me deshice de mi naturaleza diabólica pero no cuando me arranque las alas fue desde el momento que supe que me había enamorado de Karamatsu -Nuevamente miraba al cura en un sueño eterno-.

El mayor de los presentes solo escuchaba atento a cada palabra, frase y lágrima tendida de Ichimatsu. Nunca había sentido tanta sinceridad viniendo de un demonio.

–Me imaginaba atrasando la misión para seguir estar a su lado, ir al infierno con él cuando muera… -cerro sus ojos para desviar su vista otra vez a Osomatsu- pero comprendí que quería envejecer a su lado, que me amará como lo amaba… -apoyo sus dedos en la punta de los zapatos del rey de los demonios- tú me diste la forma de hacerlo, Karamatsu el motivo y yo lo acepte.

Nuevamente se a parto para colocarse en el centro. Se puso erguido. Respiró hondo.

–Karamatsu, no debe ser castigado. Solo yo. -ahora se arrodillaba ante Todomatsu- por favor, perdónale la vida y llévate mi alma.

Nuevamente el silencio se hizo presente cuando Ichimatsu regreso a lado de Karamatsu. Al cual le acomodo la ropa. Coló sus manos en su propio pecho y apoyo su cabeza sobre sus piernas. Limpió toda suciedad como rastro de sangre de su piel esperando el veredicto.

–Ichimatsu, -Choromatsu rompió el silencio- es tiempo de nuestro veredicto, ya hemos escuchado tus acusaciones y tu defensas. Falta que nos oigas. Sobre los pecados de Ichimatsu ¿cómo lo declaran?

–¡Culpable! -Dijeron al unísono el mayor y menor de los hermanos.

–¿En cuanto a Karamatsu? -preguntó nuevamente.

–¡Culpable! -repitieron.

–Ichimatsu, la corte celestial ha hablado. -Del agua salió un bastón dorado para el segundo hijo, que tomó entre sus manos- En caso de Karamatsu, se le perdonará la vida.

–¡Qué! -Exclamaron los presentes incrédulos ante esa decisión-

–¡Estás loco! ¡¿Cómo se te ocurre hacer eso?! -Discutían los otros hermanos mientras que Ichimatsu seguía sorprendido. Pensaba que era una cruel mentira, una venganza por las veces que se burló de él.

–¡A callar! -Choromatsu golpeo su bastón contra el suelo haciendo que este tiemble- ¡Recuerden que mi palabra vale sobre la de ustedes! –Osomatsu se seguía quejando, Todomatsu solo se cruzó de brazos haciendo una mueca de desacuerdo- También este juicio va contra sus actos.

Los dos iban nuevamente a reclamar.

Osomatsu quisiste destruir a mi protegido y Todomatsu se unió. Ambos me desafiaron como una de sus bromas. Una falta de respeto a mi persona y lo que represento. –sentenció a sus hermanos.

–¿Qué quieres decir con eso? -Ichimatsu preguntó con temor interviniendo en la discusión de los hermanos.

–Es cierto lo que has dicho de él. Es mi mejor hombre -comentó bajándose de su trono. Caminó entre el pasto que acariciaba sus pies desnudos para llegar al cura-. Mi mejor guerrero. "La fe mueve montañas" y él ha movido al mundo. –Sonrió acariciando su mejilla-.

Recordó que solo pudo ayudar a su pequeño ángel del castigo de su hermano por entrometerse en el suicidio de la joven incluso cambio el alma de otra persona por el de ella. Esperaba que Atsushi nunca se enteré.

–Sin embargo, tuvo un desliz del cual no lo protegí como tan poco pude ayudar a Jyushimatsu con Homura. -Respiró hondo- Soy culpable de ambos actos, de los cuales quiero recomponer.

Choromatsu camino hasta detenerse delante de Ichimatsu. Posó su mano derecha sobre el hombro del ex juez. Sonrió para esa pobre alma condenada entre sus manos.

–Le daremos una segunda oportunidad -Aquellas palabras hicieron que Ichimatsu llorada de alegría. Tenía tantas ganas de abrazar a Karamatsu hasta que despierte.

El ángel caído sin alas

Se liberó del contrato con el demonio

XxX

El tiempo pasó sin darse cuenta. Sus ojos abrían lentamente observó a la luna en lo alto, era una esfera blanca perfecta. Las estrellas brillan. Durmió todo el día sin darse cuenta.

El pasto, las flores y las ramas se mecen con el aire que baila a su alrededor, mismo que le causa frío. Se sobresalta al darse cuenta que no sabe dónde está, al sentir dolor por heridas testimoniales que esa batalla extraña no fue una pesadilla.

–¡Ichimatsu! -Recuerda a su acompañante- ¡Ichimatsu! –lo llama con la esperanza de encontrarlo.

–Oh, Karamatsu -el nombrado aparece caminando a él con comida. Fruta silvestre y agua del lago- te traje comida. –se sienta a su lado.

–¡Ichimatsu! -Se deja caer de golpe suspirando de alivio- Me preocupe por ti –comentó examinando el cuerpo de su acompañante- no tienes heridas.

–Eso no importa -dice tranquilo-. Lo importante eres tú -le sonríe entregándole una manzana-. Por esta fruta, se perdió el paraíso. ¿Puedes creerlo?

–Dios hizo este fruto -el cura lo tomó entre sus manos- como una prueba de respeto a su persona. Al fallar fuimos castigados para trabajar en su perdón.

–Realmente es justo y perdona -comentó mirando al lago.

–Lo es -sonrió antes de morder la manzana.

Ichimatsu se acercó a él. Descansa su cabeza en su hombro entrelazando sus dedos con los de Karamatsu. Quien lo suelta. Ichimatsu no se queja porque siente como su cura pasa esa mano detrás de su espalda para buscar su mano izquierda y unirlas de nuevo.

–Karamatsu… -no quería romper el momento pero no tenía tiempo- te amo.

–Ichimatsu, te amo desde la primera vez que te vi -respondió besándole los labios-

–Karamatsu… estoy listo… para confesar -aparto su rostro tomándolo de las mejillas. El cura pudo observar como esos ojos se derretían para volverse acuosos-

–¿Quieres que consuele tu alma? -Preguntó limpiando las lágrimas con sus dedos-

–Mi alma no tiene salvación -respondió- pero quiero que mi corazón este tranquilo.

–Te escuchó -lo abrazó sobando su espalda.

–No soy lo que crees que soy. Ichiko no es mi hermana, ella no existe. Ella es yo. Es mi forma humana para arrastrar al pecado -Karamatsu escuchaba todo viéndole de forma fija- Era el demonio que te atormentaba en sueños y en la vida real. Me volví humano por ti. Me enamoré de ti… lo sé es raro pero lo hice.

Ichimatsu no sabía sí Karamatsu lo comprendía pero era la mejor forma de explicarle.

–Renuncie a mi naturaleza por ti. Todo lo que soñaste, que creíste que fue realidad era una falsa ilusión. -El sacerdote abrió los ojos mostrando un azul brillante bajo la luz de la luna-

–¿Es todo? -Ichimatsu afirmó en respuesta. Temblando de miedo.

–Ichimatsu… -suspiró agotado- sabía que eras especial desde que apareciste en mis sueños. Sospeche de que los tres eran la misma persona –poso su mano derecha sobre la mejilla de su amante para acariciarla-. Lo supe no por tu actitud huraña, fueron tus ojos.

–¿Mis ojos? -dudo por ello.

–Tus ojos reflejan el alma. Aunque no lo creas cuando apareciste como demonio los vi vacío -sonrió observando los ojos purpura frente a los suyo- incluso como Ichiko. Sin embargo, como fuiste acercándote, empezaron a reflejar vida, sentimientos… -le sostuvo sus manos pegándolas a su pecho- amor.

Ichimatsu no podía creer lo que escuchaba.

–¿Ya sabías? ¿Entonces podías verme? -cuestionaba sobresaltado.

–Pensaba que estaba quedando loco por tus embrujos, que nuestro Dios nos ponía a prueba. -Sonrió antes de besar sus manos-. Luche contra eso en mi mente, pero vi tus ojos, el ser en que te estabas convirtiendo y caí en la tentación.

–Por eso insistías en que confesará la verdad -Karamatsu afirmo con la cabeza.- Pero ya es tarde… -observó como el amanecer anunciaba su entrada con sus rayos.

–No, -el sacerdote lo tomó del mentón- al contrario -Ichimatsu lloraba ante él-. Empezaremos una nueva vida, dejaremos todo atrás. Nuestro pasado.

–Así es… -Ichimatsu lo abrazo- eres demasiado bueno y amable para abandonar el sacerdocio. -Cruzo sus brazos alrededor del cuerpo del sacerdote-. Me gustaría congelar este momento para siempre. -Se apartó lo suficiente para que su brazo siga tocándolo- Pero así debe ser…

Se acercó nuevamente para entregarle un beso tan tierno como el dueño de los labios a los cuales acarició al separarse.

–Te amo Ichimatsu… -Karamatsu le sonrió entregando un beso con todo sus sentimientos en el acto.

El cura cayó desmayado entre sus brazos.

–Te amo Karamatsu… -las lágrimas derramaban sus mejillas- No te preocupes… todo irá bien ahora. –Paso su mano entre sus cabellos-. Adiós…

XxX

–Buenos tardes, padre Karamatsu. ¿Cómo se encuentra padre? -Preguntó la hermana Choroko acercándose al cura que regaba las flores-

–¡Good afternoon my lady! -Dijo en un tono alegre con una gran sonrisa brillosa- El sunshine nos baña con sus beuty rayos –la hermana reía porque el sacerdote era como antes.-

Ambos salieron del jardín para en caminarse a la entrada de la iglesia. Misma donde se encontraba todo el pueblo con música de banda, de esa, donde los músicos del lugar tocan tambores para gremios o fiestas del lugar. Voladores que se encendían pero explotaban en el cielo para hacer presencia.

La gente aplaudía, gritaba emocionada.

–¿Padre no lo va extrañar? -Preguntó Kachan de ahora doce años-

–A ti, a tu hermano y a todos -respondió Karamatsu.

–No a él… -El sacerdote ladeo la cabeza- con esto -le entregó una pulsera hecha de tela. El cura se sintió hipnotizado por aquel accesorio- podrá recordarle.

–¿Recordar a quién? -pregunto

El cura entró al vehículo en silencio. Observaba ese trozo de tela morada hecha pulsera. La amarró pensando en esas palabras que le hacían eco en su cabeza.

–¿Padre y sí cantamos en el viaje? -preguntó Karaku sentado a su lado con la guitarra del cura.

Karamastu salió de su trance para tocar la guitarra.

–En el triste sueño -no sabía de donde salió la letra pero su corazón la tocaba a través de él- alguien me sonrió y sostuvo mis manos –una silueta negra lo mantenía en sus brazos desaparecía con esporas de luces frente a sus ojos- ¿Quién era ese…?

XxX

A cambio de su propia vida,

Dejando una sola pluma,

Salvo a la joven…

Y se desvaneció.


Nota: Sí pasaron 2 años desde lo de Ichimatsu, por eso lo reflejo en la edad de Kachan

Este capítulo lo subí ayer en AO3 porque aquí estaba fallando la página.

PhantomDess No te puedo responder más que aquí. Que bueno que vistes mi error. Hace tiempo que no usaba frases de inglés, o mejor dicho, la gramática correcta.