Nota: El final esta aquí.
Capítulo final:
Lamento
–Cómo puede ver, su señoría -dijo un hombre- esa mujer es la que debería estar aquí en mi lugar. Ella cometió asesinato, ella me asesino.
El demonio al que le hablaba, llevaba una ropa negra con bordes rojos como la sangre que pedía sus ojos. Tenía unas cadenas negras que unían el cuello de camisa con unas mancuernillas doradas. No tenían forma, solo eran un círculo dorado. Sus alas estaban cerradas, cubriendo parte de sus brazos y pechos. Además de tres cicatrices en su mejilla derecha.
–Ella será juzgada cuando muera… aquí estamos juzgándolo a usted que asesino a la familia de la mujer. Así que a sufrir. -respondió golpeando su pie contra el piso. Un hoyo se abrió de la tierra tragando a la persona.- Siguiente.
El juez que lo escuchaba simplemente bostezaba sobre un gran sillón en alto miro con fastidio aquella interminable fila.
–¡Hey Tougou! -Osomatsu apareció llevaba la ropa en diferentes tonos de rojo. Una especie de overol rojo vino de cuerpo completo que dejó abierto en forma de "V" desde el cuello a unos centímetros de su ombligo.
También llevaba un cinturón rojo claro con plateado puesto de lado con doble vuelta. Botines del mismo color del cinturón. En su pierna derecha unas cintas rojas entre lazadas hasta la pierna y en la otra, una media de red rojiza atada con un ligero y cadena negra. También llevaba un abrigo con capucha, negro con rojo. La capucha era roja con el peluche gris, de ella salía un borde rojo que cubría el abrigo, en la base del mismo, había arcos y círculos rojos.
También poseía un collar negro atado a una cadena suelta que buscaba al dueño de quien se escapó.
–¿Qué quieres? No ves que estoy ocupado por tu maldita culpa -Respondió gruñendo.
–¿Mi culpa? -cuestionó el rey sorprendido-
–Tú no supiste manejar a tu juez ahora estamos faltantes de personal, tan poco quieres hacerte cargo como el rey -respondió de brazos cruzados mirando a la gente- y me pasaste toda la responsabilidad a mí. En mis tiempos como rey del infierno, esto no pasaba.
–¡Nunca fuiste rey! -Se quejó- ¡Además sabes que es tu castigo por lo que me hiciste!
–No sé de qué hablas -respondió a secas.
–Quieres que te recuerde como me trataste al final del juicio -El juez solo al oírlo sonrió de forma descarada divertido por el recuerdo-
–Oh como olvidarlo -en un tono burlón.-
Tras haberse dado el veredicto del juicio. Tougou apareció pisando a su rey. Llevando con un chasquido que provoco que la tierra se abra y los trague.
– "Vaya sí que te dejaron herido" -Se agarró el mentón sin quitarse de encima-
– "¿No piensas apartarte?" -El rey luchaba por quitar a su juez de él.
– "Pensé que te gustaba que este sobre ti" -Se burló- "Solo quiero probar algo".
– "¿Qué?" -fue la última palabra que pronunció tras sentir como la espada que fue roba le atravesó.
– "Esto…" -Tougou incrusto la espada lo más profundo que pudo.
La sangre salía de Osomatsu. El menor no podía defenderse ni pedir ayuda. Fue tomado de la cola para luego ser arrastrado hasta el rio Estigia. Ahí fue arrojado sin ninguna delicadeza. El juez se quedó en la orilla observando el cuerpo hundirse. Cuando por fin vio señales sin vida se acercó al rio flotando en el aire. Pronto la mano de Osomatsu saldría hundiéndolo con él. Una pelea debajo del agua comenzó.
Al poco tiempo dejaron de pelear para salir nadando a la orilla. Donde el sonido de gruñidos de ambos junto con la combinación de un pésimo ambiente cambio sus apariencias.
El primero en notarse un gran cambio fue el mismo juez: Tougou. Sus alas se regeneraron en unas negras de murciélago que estando cerradas parecían una larga y gruesa capa. Sus cuernos se volvieron dorados de espiral con punta elevada. Sus garras se volvieron negras de dos centímetros fuera del dedo con terminación en punta.
Toda herida vieja se cerró. Salvo la que su rey le hizo en la mejilla en la lucha. Por lo que ahora en la mejilla derecha poseía tres rayas rojas que pronto se volverían cicatrices.
Por su parte, Osomatsu, sus alas se volvieron más tupidas, delgadas que iban de su hombro al codo estando cerradas. A pesar de ese tamaño podía volar más rápido que antes. Las alas podían servirle de escudo y arma por lo filosa que eran; porque contaban con unas garras en cada punta.
Su cola era un poco más larga, antes le llegaba al muslo, ahora a los pies. Le podía dar la vuelta a su cintura pero era firme como un látigo. Sus cuernos se volvieron rojos por completo manteniendo su tamaño. En su rostro dos líneas negras que iban de su lóbulo a la comisuras de sus labios. Sus manos se volvieron negras con garras como bestias pero regresaban a la normalidad sí las quería. También se hizo de tres rayas en su brazo derecho producidas por Tougou.
– "¡¿Qué demonios hiciste?!" -preguntó Osomatsu tras tomar aire.
– "Mejorías" -respondió el otro viendo su cuerpo.
–Deberías agradecerme -Lo tomó de la cadena que llevaba como collar- mejoré la apariencia de ambos a través de mi experimento.
–Sí pero casi me matas -Se quejó tratando de huir del agarre.
Realmente en aspectos físicos parecía que el dios del infierno era Tougou, incluso su personalidad siempre ha dado ese aire desde su creación por parte de Akumatsu. Por eso, cuando Choromatsu fue colocado como el nuevo señor, los demonios seguían acatando órdenes de Tougou. Por su parte, Osomatsu se veía más como un demonio inferior, "la puta del rey" como le llegaron a decir cuando lo veían en plan de amante con Tougou.
–Era una prueba, ya que Fuji no revivió cuando tiré sus cenizas al rio -suspiró jalando más de la cadena para atraer a su rey a sus piernas.
–Bueno… -se dejó atraer por su dueño- te tengo noticias… -El juez solo arqueo la ceja mientras el menor enredaba sus brazos a su cuello.
XxX
Era una caminata tranquila a su ritmo. Veía como las hojas de los árboles caían una a una. Como la nieve cubría el piso para luego volverse agua. Como el calor quemaba la piel descubierta. Como las flores nacían para marchitarse al ser cortada.
Vio gente ir y venir de un lado a otro a través de los años.
Realmente era una caminata tranquila… y eterna.
Recorría el mundo como el fantasma que era. No podía hablar, no podía escuchar, solo era una existencia suspendida en un plano que no le correspondía. Un castigo merecido.
¿Qué podía hacer Ichimatsu?
Solo suspirar y esperar.
Suspirar, esperar y recordar.
¿Qué recordaba?
Recordaba cómo llegó hasta ese momento. Su nacimiento y muerte como demonio. Su fugaz vida humana.
Su amor.
Su gran amor por Karamatsu.
Su mente solo guiaba sus pasos para buscar a Karamatsu. No importaba cuanto caminaba sin rumbo sabía que él no estaba al final. Era parte de su castigo.
XxX
El ángel caído sin alas
Y la pecadora novia teñida de negro
A pesar de haber caído en el abismo,
La grieta del juramento les continúa entrelazando
Conservando sus pecados imperdonables.
Aún resonaba en su cabeza las palabras de Choromatsu con las que dieron fin al juicio.
– "Le daremos una segunda oportunidad… Remiel, -Llamó a su árcangel que apareció de rodillas ante él- Karamatsu, será perdonado y revivido. -Remiel solo afirmo con la cabeza- pero a cambio Ichimatsu, -miró al nombrado- perecerá." -Esas palabras del Dios supremo rompieron sus sueños e ilusiones de una vida junto al sacerdote.
– "¿Cómo?" -preguntó temblando ante la decisión final.
– "A cambio de revivirlo tu tendrás que entregar tu vida" -le confesó en un tono frívolo directo a los ojos- "Todomatsu tiene que llevarse un alma, además perdone a Karamatsu no a ti."
– "Me parece bien" -respondió el shinigami apareciendo una esfera blanca- "Esta es su alma, sí deseas que regrese a su cuerpo, dame la tuya".
– "Todomatsu lo dijo," -Osomatsu intervino- "Le prometí dos almas, la tuya y la de él".
– "¡Le prometiste la mía sin consultarme!" -se quejó observando a su ex rey.
– "Y tu decidiste conservar con vida a Karamatsu" -ahora Choromatsu retomaba la atención- "Sin consultarme, ya que era mi decisión llevármela."
Ichimatsu, se sobo el cuello mientras se mordía el labio inferior. Maldiciendo en su cabeza.
– "Acepto…" -Dijo a regaña dientes.
Aquel dios se apartó para quedar en el centro de la visión de sus hermanos. Le dio la espalda a Ichimatsu. Sus propias manos las tenía detrás de su espalda tratando que sus dedos se entrelacen.
– "También ha otra condición…" -Dijo en seco mirando por encima de su hombro- "escucha antes de elegir sabiamente".
– "¿Cuál?" -cuestionó las letras pequeñas del contrato.
– "Nunca verás a Karamatsu" -respondió sin verle con una voz que le congelo la sangre mientras caminaba de regreso a su trono.
– "¡Qué!" -Nuevamente reclamó una nueva injusticia.
–"Para que Karamatsu tenga una segunda oportunidad conmigo tú debes cumplir mi sentencia" -se sentó mirando a Ichimatsu con sus ojos achicados en raya- No importa dónde te envié Todomatsu, sí de regreso al infierno o a otra lado, pero no tendrás contacto con él".
– "No te preocupes, las puertas del infierno están cerradas para Ichimatsu" -Sonrió Osomatsu desde su trono- "Ya que se ve que no quería regresar".
– "Esa es mi condición, ¿la aceptas?" -Preguntó a Ichimatsu que estaba enfadado.
Hubo un silencio entre los presentes.
Ichimatsu no quería aceptarlo.
Pensaba que ya no estarían juntos en esta vida pero se verían en la otra. Ir como demonio al cielo solo para verle sonreír.
Sí ese es el precio de sus pecados…
– "De acuerdo, no lo veré pero revívelo" -Bajo la cabeza humillado y derrotado.
Él pagada por el pecado de ambos.
El juicio se dio por terminado.
Choromatsu se inclinó a curar a su hermano pero Tougou se interpuso llevándose a arrastras a Osomatsu, de vuelta al infierno. El segundo hermano solo suspiro resignado sumergiéndose en el lago.
– "Bien, aquí tienes una segunda oportunidad" -Totty le entregó la esfera a Remiel- "No me iré lejos" –advirtió a Ichimatsu.
El arcángel se encamino al cuerpo del cura que descansaba en el regazo de Ichimatsu. Un gesto de repugnancia se intercambió entre ellos en silencio. La naturaleza de ambos no le permitía congeniar.
El arcángel se inclinó ante él depositando la esfera de luz en su pecho también curó las heridas graves de uno, muy a su pesar. Pues creía que Ichimatsu ni lo merecía. Pero Uriel estaba ahí, a su lado pidiendo el favor por su protegido.
Remiel y Uriel se retiraron para darles espacio a la despedida.
Ichimatsu suspiró exhausto de todo lo que ha pasado. Sin embargo, tomó fuerzas para levantarse y cargar a Karamatsu hasta un lugar más seguro junto al lago. Lo dejo ahí esperando que no despierte sin despedirse de él.
Caminó al poblado donde compró algunas frutas con el dinero que traía en el auto donde escaparon.
– "Yo vi esa camioneta" -le dijo a un policía que cruzó junto a él- "Esa que anuncian robada con el cura secuestrado" –Vio al agente- "iban para la carretera".
Tras sus propias palabras dejo el lugar en el mismo auto que chocó contra un árbol. Abandonó el vehículo, con la comida entre sus manos. Ahora se encontraba junto al sacerdote que le hablaba de sus sentimientos, de un nuevo futuro juntos.
Palabras hermosas.
Palabras más dolorosas de lo habitual.
Respiró hondo para poder decirle la verdad a Karamatsu.
Su origen.
Su amor.
Cuando ya no quedo nada más que confesar…
Le entregó un último beso…
Un beso lleno de los sentimientos ajenos...
Un beso que borraba una historia juntos.
Karamatsu caía desmayado en sus brazos.
Ichimatsu lo abrazo con llanto repitiendo que siempre lo amará.
Lo protegió con su calor hasta que desapareció con el primer rayo de sol.
– "¿Te despediste?" -Preguntó Todomatsu. Ichimatsu solo afirmo con la cabeza ya que las lágrimas y gimoteos no le dejaban hablar- "Cálmate, no querrás penar en este mundo como un fantasma llorón".
Ahora en la actualidad, él se encontraba vagando en la gente. Realmente no sabía cuántos años han pasado desde ese momento. Pero sigue viviendo los recuerdos de un pasado lejano todos los días que lo extraña.
–Vaya, Ichimatsu te encontré. Los fantasmas errantes son difíciles de encontrar. -La voz de Todomatsu hizo que se detenga-
–¿Qué quieres? -preguntó en un tono cansado de todo.
–Es tiempo de seguir a otro lado tu condena -comento cortando con su hoz una grieta negra- sígueme.
El ahora fantasma seguía al shinigami.
–¿Te gustó el purgatorio? -Totty intentaba hacer plática ya que no le agradaba el ambiente que daba el fantasma
–¿Eso era el purgatorio? -Cuestionó al shinigami- me imaginé almas en un plano vació, desértico y derretido. –Todomatsu solo arqueó la ceja.
–Ustedes los demonios, piensan que los otros mundos son como como el suyo -respondió negando con la cabeza-. Veras el purgatorio sí es un plano que esta entre el cielo y la tierra. Cuando un ser humano se arrepiente de sus pecados es arrojado ahí hasta buscar el perdón, puede durar milenios. También, hay almas de seres despiadados que logran escaparse de mí, por lo que siguen en este mundo.
–Por eso dijiste que los errantes son difíciles de encontrar -mencionó Ichimatsu.
–Sí. Pero continuando con el tema, el mismo purgatorio crea diferentes castigos para la gente. En algunos casos, la persona ve lo que era su época sin darse cuenta que ya han cambiado las cosas. Otros, pueden ver esos cambios. -Lo miró por el rabillo del ojo-
¿Y ahora donde me llevas? –Preguntó cuándo se detuvieron ante una balsa-
–Sube y lo verás -respondió subiendo a la balsa que empezó a remar cuando el otro lo siguió.- ¿Reconoces este río?
–¿Es el rio Estigia? -dudó.
–Sí, y aquí bajas -El remo se convirtió en su hoz con el cual lo empujo al agua.- Me marcho. Adiós.
Ichimatsu trataba salir a flote del río. Estaba cerca de la siguiente orilla. Vio el bote irse sin él. Maldijo al shinigami mientras nadaba.
–¡Bienvenido Ichima-chan! -Gritó Osomatsu para despertarle- ¿Puedes soñar con tu sacerdote? -cuestionó.
Ichimatsu se hallaba acostado en la orilla, mojado por el agua de los muertos. Sus ojos poco a poco se fueron abriendo para ver la cara de Osomatsu sobre la de él. La misma cara de despreocupado pero diferente aspecto.
–Trago agua -La voz de Tougou le hizo voltear- ahora entiendo su forma.
– "¿Mi qué?" -pensó escupiendo el agua que trago sin entender.
–Sabes Ichimachan… -Osomatsu se sentó en el piso cruzando sus piernas en triangulo. Con su codo derecho sobre una pierna para apoyar su mejilla en la mano derecha.
–¿Ichimachan? -no entendía ese sobre nombre.
–Tougou ha estado experimentando en el río -señalo al juez que solo bufó- descubrió que puede curar heridas y cambiar apariencia a los demonios.
–Solo seguí el experimento de Aquiles -agregó el juez.
–¡Así que has renacido como demonio! -El rey del infierno elevó sus brazos al aire.
–¿Eh? -realmente no sabía que pasaba ahora.
–Mírate en el río -mencionó Tougou.
Él obedeció viendo su reflejo en el rio estigia. Sus cuernos, cola y alas regresaron. Se sintió feliz de verse de nuevo como demonio, sin embargo notó una extrañeza. Ahora que lo nota también Tougou se veía regenerado a la última vez que lo vio.
Sus cuernos eran más gruesos y purpura como su cola. Misma que empezaba gruesa para luego terminar delgada pero no en pico como los demás demonios, sí no con aleta. Incluso sus alas parecían aletas, para su fortuna podía volar incluso nadar mejor que antes; debido que en la altura del pecho le aparecieron unas escamas. Las escamas terminaban hasta donde sus pectorales estaban. Sus manos se veían normal, salvo que ahora sí eran garras. No había uñas que convertir en ello.
–Fiu, fiu que guapo -comentó Osomatsu acercándose con una gran sonrisa- Se ve que sacaste la belleza de tu madre –se señaló con orgullo.
–Realmente se ha creído que eres nuestro hijo -comentó Tougou con enfado-. Realmente es él más idiota de todos… -su mano cubrió su frente- debí matarlo en vez de salvarlo.
–Por cierto, tu puesto te espera -apareció Osomatsu detrás del juez-.
–¿Seré juez de nuevo? -preguntó
El rey de las tinieblas chasqueo sus dedos apareciendo a los presentes en el antiguo dominio de Ichimatsu.
–Aunque tendrás que sacudir el polvo por lo abandonado que esta -mencionó.
–¡Gracias Osomatsu! -El nuevamente juez del infierno intento ir a su señor pero fue rebotado por una pared de energía.
–Cierto, no puedes abandonar tu lugar. Es parte de tu castigo -mencionó con los brazos cruzados.
–Esta es mi parte favorita -Ahora Tougou abrió la tierra donde manos esqueléticas o descarnadas aparecían sujetando los tobillos de Ichimatsu- Por sí, intentas volar fuera de aquí sus manos te retendrán.
–¡Esperen! -Intentaba defenderse pero era rebotado por el muro invisible y aprisionado por las manos-
–Lástima, te íbamos a presentar al nuevo juez… te hubiera agradado -sonrió burlón Tougou abriendo sus alas para irse de ahí.
–¿Otro juez? -En su mente paso Karamatsu- ¡Espera Tougou! -luchaba contra las manos.
–Rindete y dedícate a lo que naciste -ordeno Osomatsu con una mirada sombría y un tono frío. Muy diferente con el que lo recibió.
–¡Osomatsu! ¡Tougou! ¡Digan quien es! -Gritaba hasta quedarse sin voz.
Golpeaba el muro invisible, se estrellaba contra el para luego ser rebotado aún más lejos entre las piedras del suelo áspero. Estando ahí las manos le sujetaban el cuerpo para retenerlo. La escena se repetía una y otra vez.
–¿Es el juez del cual me platicaron? -preguntó un ser misterio que emergía de las sombras.
–No se cansa… -Suspiró Osomatsu en su trono viendo la escena a través de su espejo.- Sí, es un viejo conocido tuyo –sonrió.
–Me gustaría ir a verle -mencionó en un tono tranquilo.
–No puedes -paso sus dedos entre sus cabellos- está aislado como castigo perpetuo. Solamente las almas a enjuiciarse y yo podemos verle.
–Hasta el momento ningún alma ha sido enjuiciada por él -comentó-.
–Hasta que comprenda que no tendrá escapatoria y se resigne, realmente Ichimatsu es terco -negó con la cabeza.
–Ichimatsu… -murmuró el otro- "su nombre se me es familiar".
Aquel nuevo demonio, era el nuevo juez que remplazo a Fuji. Al igual que Ichimatsu, también tuvo un proceso con el rio Estigia. Sus alas como colas eran normales, lo que cambiaban era los cuernos que parecían antenas azules. Pero al salir del rio se encontró enredado con un alga que resulto ser la raíz de Fuji, una de las parte que arrojo Tougou. Por lo que pudo controlar las plantas de ese reino de la ex segunda juez.
XxX
Se acomodó su pantalón morado con un par de cintillas grises arriba de la rodilla. Se colocó el cinturón del mismo color. Se puso una gabardina morada con capullo sin mangas. Se vendo cada brazo hasta la muñeca dando espacio al codo para el movimiento. Se puso unos guantes negros sin dedos. Junto a unos zapatos grises.
Tal vez si Karamatsu, lo viera de esa forma se enamoré de él.
Se dio unas palmadas en las mejillas negando con la cabeza por ese pensamiento. Karamatsu se fijaría en su alma, no en su físico.
Y hablando de Karamatsu…
–¿Cuántos años ha pasado? ¿Décadas? ¿Siglos? ¿O milenios? -Se preguntaba llegando a su sillón mirando la fila de almas esperando su turno- Nada ha cambiado aquí -dijo tras un largo suspiró dejándose caer para empezar a trabajar.
Terminó de enjuiciar.
Paso su mano sobre el muro sintiendo como la electricidad, le lastimaba.
Se alejó para caminar en sus tierras.
Se sentó cerca del rio, del cual salieron unas serpientes marinas negras que acaricio. Ese animal junto a Cerbero II un gato negro de tres cabezas enorme eran sus únicos amigos. Aquel gato lo encontró rondando sus tierras, de seguro se les cayó al cielo o cruzó una grieta de Todomatsu. Hizo lo que le hicieron convirtiéndole en un nuevo Cerbero. Las serpientes siempre nadaban para torturar almas pero el juez se volvió una especie de demonio marino, aquellas lo obedecieron al verle.
Al menos no se sentía tan solo ahí.
En momentos así con sus amigos recordaba a Karamatsu rodeado de los niños, algunos animales para cantarles. Aún recuerda cuando la primera vez que lo oyó en la fuente, durmiendo a su lado por la melodía tan hermosa. Incluso el gato poso con ellos.
–No tengo más abrigo que los años contigo me llevo tu paz... -comenzó a cantar una de sus favoritas que Karamatsu tocaba- las sombras del camino, los diablos escondidos, me han hecho escapar. -Se burló por la ironía de esa letra- vigilan mi la han dado al queda cantar...
Ahora que lo piensa esa canción le recordaba a la fugaz vida junto a su sacerdote amado. Empezó a llorar. Se mordió el labio inferior, golpeo a la tierra para seguir llorando bajo el recuerdo lamentoso.
–¡AAAH! -gritó tan fuerte que hasta el cielo lo oyó.
XxX
–Cada día su grito supera al grito de los torturados -comentó Tougou bebiendo una especie de té negro con restos humanos.
–¿Te preocupa? -Preguntó Osomatsu moviendo su cuchara dentro de su taza.
–Los gritos de dolor son mi deleite pero es una vergüenza para los demonios que un juez los haga -respondió-. A ti te preocupa.
–Choromatsu… me dijo que ya llega con ellos -comentó.- un gritó previamente acompañado con un canto en murmullos.
–Ese juez quiere verle -agregó Tougou tranquilo- no entiendo el porqué.
–Aunque no lo creas… -suspiró- entiendo a los dos.
Nuevamente Ichimatsu cumplía sus órdenes de juez del infierno. Mandaba a los enjuiciados a sus castigos. De vez en cuando tenía visitas de Osomatsu para verificar como iba.
–Ya es hora… - El rey cerró sus ojos para escuchar la triste melodía escondido de su demonio.
–Cantaré hasta morir, hasta verte sonreír. -Realmente la voz de Ichimatsu se escuchaba diferente- Donde estés te cantaré… -llevaba un mensaje sin rumbo a través del aire- sólo a ti…
Suspiró antes del grito desgarrador de Ichimatsu al llegar a su reino.
XxX
–Es un amor demasiado fuerte -comentó Choromatsu observando al demonio desde su fuente- para un juez del infierno, rebajarse así.
–No es el único… -Uriel observaba a un ángel en la orilla del cielo.
–Pajastovkiniisan-sama, -Todomatsu se hizo presente con burla- ¿qué sucede? -Cuestionó ignorando las quejas del mayor.- En ambos mundos se escuchan murmullos melodiosos y tristes.
–El penar de los amantes pecadores -respondió serio-. ¿Solo has venido a eso?
–He venido a saber que ocurrirá por ese lamento -respondió mirando al juez por su teléfono.
–Sí el pecado es perdonado puede que ocurra un milagro -dijo Choromatsu meditando.
XxX
El tiempo seguía pasando y todo seguía igual a como estaba.
Ichimatsu empezó a tomar la idea de volver a resignarse a no ver más a su amado. Ahora él sería un fantasma errante al que nunca encontraría.
–¿Realmente de que me estoy quejando? Sí elegí esto a cambio que el viviera y se le perdonará su pecado -se dijo así mismo.- Karamatsu, espero que hayas disfrutado tu segunda oportunidad…
–Desde el fondo de mi memoria -un arrullo se filtró en el infierno-
–¿Qué significa esto? -comentó Osomatsu sorprendido al notar la nueva canción.
–Recuerdo a mi amado llorando -una voz gruesa y triste abría paso entre rezos y plegarias.- Esa persona…
–¡Basta! -Choromatsu intentaba interrumpir- ¡No lo hagas!
–Estaba buscando desde el fondo de mi corazón -La persona que cantaba trago su propia saliva.
–¡Basta! -El dios supremo trataba de detenerlo.
–Esa persona es… -Se lanzó junto a un suspiro.
Al mismo tiempo el último grito de Ichimatsu se escuchó
Un gran retumbe sonó en el cielo como en el infierno por esas acciones.
–¿Qué ocurre niisan? -Todomatsu venía corriendo junto al otro juez-
–Lo imposible… -respondió Osomatsu.
–Esa luz es de… -Señaló Tougou una esfera brillosa que descendía.- ¡Tenemos que impedir!
XxX
Ichimatsu escucho el canto que iba cayendo por lo que siguió la voz reconocible para su corazón. Las manos aparecieron para sujetarle los tobillos. El atacaba. Peleaba para no rendirse.
Cerbero llego junto con las serpientes para ayudarle. Destruían las manos una a una. Ichimatsu intento volar pero una esposa aprisionó su pie. Aún con ella peleo contra el muro de energía.
Él conocía la letra que se repetía con esa luz que retumbaba en el infierno.
Ningún demonio, ningún juez o el mismo rey podían acercarse a detenerla. La luz era tan radiante que les quemaba de lo pura que era.
–¡Karamatsu! ¡Karamatsu! ¡Karamatsu…! -repetía como Sutra para darse fuerza. No le importaba las lesiones que tenía.
Siguió así.
Cerbero mordisqueaba las cadenas para liberarlo. Las serpientes se dividieron, una trataba de derribar a las manos y las otras aquel muro.
Osomatsu, Choromatsu suspiraron comparecidos por aquel lamento.
Choromatsu presto su poder a aquella esfera. Osomatsu libero a Ichimatsu.
Ichimatsu voló en cuanto sintió su libertad.
Fue hacia la luz.
Fue el único que pudo a acercarse a la cálida luz.
Luz que guardaba a su interior a un ser sagrado.
Un pantalón, guantes camisa y saco blancos. El saco por detrás era largo donde terminaba la espalda se abría para formar una "V" invertida, por la parte de adelante llegaba a su cintura. Tenía bordes azules que iban gruesos por el cuello hasta delgados que iban hasta la punta de atrás. Las mangas las tenía recogidas antes de llegar al codo. Tenía una corbata de lazo azul con un broche de zafiro con bordes dorados. También tenía botones dorados en la espalda.
Un nuevo dios en vestimentas angelicales.
El dios ante él, tenía las alas blancas extendidas. Eran enormes del tamaño de alto que su dueño, lo ancho era suficiente para cubrir a ambos en un abrazo. Tenía dos aureolas como corona; una chica que flotaba sobre su cabeza, y una grande que iba creciendo para expandir la esfera en la que estaba con forme cantaba. Esas mismas aureolas eran doradas con rosas azules enredadas en la mayor.
Un aro de estrellas estaba alrededor de él. Eran las causantes de la esfera.
–Karamatsu… -lo llamó derramando lágrimas de felicidad.
Karamatsu se volteó hacia él con una gran sonrisa.
–Ichimatsu… -extendió su mano- perdón -por la demora.
El otro negó con la cabeza tomando su mano.
–Te perdono, sí nunca más me sueltas -respondió.
Ambos se envolvieron en un abrazo.
Se besaron.
La luz se fue desapareciendo con ambos en su interior ante la vista de muchos.
XxX
–He perdido a mi dios… -Choromatsu se sobó el cuello por ello.
–Y yo a mi juez -Dijo Osomatsu posando su mano sobre el hombro de su hermano.- Realmente el amor es muy fuerte…
–Un demonio que renunció a su naturaleza por un humano, un humano que renunció al cielo por ese demonio… -Mencionó el mediano viendo los últimos rastros de luz.
–No es la primera vez, -sonrió Osomatsu- que sucede.
–¿Eres feliz con Tougou? -por fin confeso sus dudas de su corazón.
–Somos felices a nuestra manera -Respondió- Aunque no lo parece Tougou si me ama. Ha tenido más oportunidades para asesinarme y tomar el reino o controlarme para eso. Pero incluso mejoro mi forma. Igual por mí, hizo lo mismo con Ichimatsu y Atsushi.
–Cierto, un shinigami que se enamoró de un humano -recordó su trato con el menor- el alma de Homura por la suya. Luego lo deje que se volviera shinigami a cambio de que me diga lo que tramaban.
–A mí me hizo volverlo juez del infierno a cambio de que Ichimatsu cumpla su condena en mi mundo -el mayor paso su dedo debajo de su nariz antes de reírse.- realmente es un cretino manipulador.
–Atsushi solo quería hablar con Ichimatsu porque no entendía tantos cambios a su ser -mencionó Choromatsu.
–Pero Tougou, realmente me ama -Osomatsu se cruzó de brazos-. No lo admite porque cree que los sentimientos es lo más bajo para los demonios.
–Espero algún día encontrar a alguien que me ame como tú -finalizó Choromatsu.
–Y yo espero que algún día ellos se amen bien -agrego.
XxX
Cuando el fruto del pecado caiga en decadencia,
Entonces podrán verse de nuevo…
Nota: Falta el epilogo
