Hola ya volví de nuevo aquí con el segundo cap. de esta historia :D espero que les guste ... y de una vez decidí subirlo porque luego no creo que me dé tiempo u.u así que mejor no las hago esperar

Nos leemos abajo...

Disclaimer: Los personajes y la trama no me pertenecen son de la autora Sara Craven y de Masashi Kishimoto respectivamente. Yo sólo me encargo de adaptar la historia..


Capitulo 2…

Sakura cerró la puerta de su cuarto, echándose sobre la cama con un suspiro de alivio. Le dolía enormemente la cabeza y un estado emocional muy confuso, mezclado con su temor, la había hecho sentirse físicamente enferma.

No supo cómo pudo mantenerse durante toda la tarde en un estado aparentemente normal. Se había sentado con sus alumnos en la clase para mirar la película con ojos que no veían. Afortunadamente la película de Walt Disney y los dibujos animados que la siguieron les mantuvieron a todos muy entretenidos sin fijarse en su cara pálida ni en sus manos temblorosas.

Su madre, sin embargo, no era tan fácil de engañar.

Se había fijado durante la cena en cómo Sakura lo apartaba todo de su plato, sin comer, pero aceptó la excusa de que tenía jaqueca. Se compadeció de ella, le dio algunos calmantes para el dolor y le aconsejó que se acostara en su cuarto, a oscuras.

Ahora estando solo por lo menos no tenía que fingir. Sasuke Uchiha había regresado a Carrisford después de todos aquellos años sin dar señales de vida y al verlo había perdido la calma.

Cerró los ojos tratando de olvidar la mirada que le había dirigido antes de alejarse en su coche. Con ella le había dicho que no había olvidado nada de lo sucedido entre ellos siete años antes. Que no había olvidado… ni perdonado tampoco. ¿Qué otra cosa podía esperar? Lo que ella le había hecho a Sasuke era imperdonable. Siempre lo había sabido.

Tembló y apretó el edredón contra su cuerpo, como si estuviese buscando un refugio donde nadie pudiera encontrarla.

Y sin embargo Sasuke la había encontrado, pensó, como siempre había temido durante todos aquellos años.

¿Por qué había regresado? Ahora que estaban muertos sus tíos y que seguramente ya estaba informado de que la propiedad no era suya, ¿qué podía llevarlo a Carrisford?

Se movía de un lado a otro intranquilamente en la cama, deseando por primera vez en la vida tener una pastilla para dormir.

¿Qué intenciones tenía?, se preguntaba intranquila, pero no hallaba respuesta. Sasuke siempre había sido impetuoso, pensó. Por eso ella le había perseguido, confiada en que él no era tan impenetrable como quería aparentar. Recordaba la reacción que él había tenido al estrecharla entre sus brazos. Sasuke podía hablar de indiferencia, pero su cuerpo lo traicionó cuando la tuvo cerca. Era innegable que la deseaba.

Sakura emitió un gemido y escondió la cara entre las manos. ¿Por qué estaba tan segura de ello, cuando todo indicaba lo contrario? Sólo ella era la culpable de lo ocurrido.

Había visto muy poco a Sasuke la semana siguiente al baile. Fue durante aquel tiempo cuando había hecho su absurda visita a la casa Carrisbeck con las revistas de la parroquia. Parecía que él la estaba evitando y se tuvo que contentar con verlo pasar en su coche un par de veces. Una de ellas, con la cabeza de Karin Kusagakure muy pegada a la suya.

Sus amigos comenzaron a notar su obsesión, y algunos dejaron escapar indirectas que ella ignoró. Sasori No Akusuma un amigo con quien salía antes del regreso de Sasuke, comenzó a darse cuenta de su indiferencia y dejó de invitarla. Sakura pasó a ser una extraña entre sus compañeros, pero si estaba sola era porque así lo quería y porque nada le importaba más que Sasuke.

Su trabajo en la escuela comenzó a resentirse y fue objeto de comentarios ásperos de sus compañeros maestros, que no podían comprender cómo una muchacha que había sido tan brillante e interesante se había convertido repentinamente en una soñadora impenitente. Además, tampoco podía dormir. Muchas noches las pasaba despierta, atormentada por unos sentimientos que casi no podía comprender. Otras salía de la casa y caminaba por las silenciosas calles del pueblo y por las lomas, sin encontrar nada más que ovejitas asustadas. Excepto una noche.

Sakura se dio la vuelta en la cama y miró al techo mientras recordaba. Cuando sucedió no era una de las noches en que hacía sus paseos, sino que había ido a visitar a una amiga, cuyos padres tenían una finca en las afueras de Carrisford, y regresaba en su bicicleta más tarde de lo normal.

Atravesó el puente de Carrisbeck y comenzaba a reducir la velocidad para pasar la curva, cuando se dio cuenta de que un coche se detenía y aparcaba a un lado del camino, junto a la carretera. Ella lo reconoció de inmediato, aunque las luces estaban apagadas, y decidió investigar.

Su primer pensamiento fue que Sasuke estaría con Karin, y tuvo que reprimir su ira; luego pensó que aquel sitio en especial no era un lugar apropiado para una cita de amantes. Estaba muy cerca del río y había mucha humedad. Así pues, ¿qué estaría haciendo? Se bajó de la bicicleta y la llevó a un lado del camino. No había sonido de voces, solo el murmullo distante del río.

Se detuvo al salir de entre los árboles, donde el terreno se hundía a los lados del río y en su boca surgió una sonrisa traviesa. Era uno de los lugares conocidos más seguros para nadar, y Sasuke, según vio, lo estaba aprovechando. Contra el agua plateada su pelo relucía negro y brillante, y ella podía ver la curva flexible de su cuerpo mientras se deslizaba suavemente en el agua.

Bajó a la orilla y encontró lo que buscaba, su ropa doblaba ordenadamente. Se sentó encima de ella esperando que él la viera. Finalmente, tuvo que atraer su atención, al aclararse la voz fuertemente.

Él salió a poca distancia de la orilla, sacudiendo las gotas de agua de su cara y pelo.

-Sakura- dijo resignadamente-. ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

-A ti no es al único que se le ocurre darse un baño a la luz de la luna. ¿No quieres compañía?

-No, no la quiero- dijo en un tono molesto-. Sé una chica buena y vete, por favor.

-Estamos en un país libre- dijo -. Y éste es uno de mis lugares favoritos. No es parte de la propiedad de tu tío. No puedes obligarme a que me vaya.

-No, no puedo- asintió -. Y no lo quisiera en realidad, pero pensé que si te lo pedía correctamente, serías lo suficiente amable como para irte.

-Si me pidieras amablemente que me quedara, quizás sería distinto.

-Sí, quizás lo sería- dijo secamente-, ¿Y qué debo decirte ahora? ¿Báñate, que el agua está deliciosa?

-Gracias por tu invitación- dijo ella con un tono amable y muy estudiado-, pero quizás no te hayas dado cuenta que yo no traigo bañador.

-Sí- y comenzando a nadar en círculo, dijo-: Me imagino que tú también te has percatado de que yo no he traído el mío.

-¡Oh!, pero no importa- dijo con indiferencia, agradecida de que la oscuridad escondiera sus mejillas sonrojadas-. Y… y no sé cómo es un hombre desnudo, ¿sabes?

-¿En práctica o en teoría?- el brillo de la sonrisa de él insinuaba burla.

-Muy divertido- dijo ella sin alterarse-. ¿Alguna vez has oído el dicho de que el último que ríe, ríe mejor? No podría acercarme más al agua y además estoy sentada sobre tu ropa.

-Tienes razón en todo- admitió -. La balanza pesa más de tu lado, debo aceptarlo – nadó de nuevo, esa vez hacia la orilla del río-. De acuerdo, Sakura, me doy por vencido. ¿Por qué no vienes? La noche es cálida, y prometo portarme como un caballero si eso es lo que estás esperando.

Ella no estaba segura de que eso fuera lo que esperaba. Humedeció sus labios con cierto nerviosismo.

-¿Qué te pasa, Sakura?- ella no podía ver la expresión de la cara de Sasuke, pero por el tono burlón en la voz se la podía imaginar-. ¿Eres cobarde?

-Claro que no- mintió ella-. Es… es que estará un poco fría, eso es todo.

Él rió suavemente.

-Tengo un sistema para darte calor, dulce hechicera.

Tenía que haber alguna respuesta a eso, pero a Sakura no se le ocurrió. Una parte de ella deseaba infantilmente correr, y la otra la invitaba a quedarse.

Cuando habló su voz tenía un tono más alto que lo acostumbrado.

-De acuerdo- dijo resuelta.

Se puso de pie lentamente, temblando un poco, aunque no había rastro de brisa. Sus dedos titubearon antes de desabrochar los botones de la blusa-

-Has dicho que te darías la vuelta- le recordó débilmente.

-Si eso es lo que quieres- el tono de voz era persuasivo, lo que la hizo sentir como si la hubieran acariciado-. ¿Te gusta, Sakura?

Ella había dado dos pasos hacia él, cuando se dio cuenta de la trampa que le había tendido. Sus dedos fríos y mojados la agarraron por el tobillo. Perdió el equilibrio, se tambaleó y segundos después caía al agua con un doloroso y penoso barrigazo. Volvió a salir a la superficie ahogándose, sin aire y habiendo tragado la mitad del agua del río.

Sobre la orilla, Sasuke estaba abrochándose el cinturón de sus pantalones, mientras la veía luchar con una sonrisa en los labios.

-No creo que logres llegar al equipo olímpico- observó, poniéndose el jersey-. Pero el equipo local se sentirá feliz de recibir otro voluntario. He oído que los prefieren completamente vestidos.

- ¡Eres un bastardo!- le gritó ella.

-¡Qué palabras en una jovencita!- le dijo con reproche-. Si te sirve de consuelo, estuve tentado por un momento de aceptar tu idea, pero te lo advierto, Sakura, quédate con los de tu edad de hoy en adelante- dio media vuelta para irse-. No sé cómo has llegado hasta aquí, ni me importa. Me imagino que has venido en bicicleta o andando, así que puedes regresar a tu casa de la misma forma.

Sakura salió a rastras del agua y oyó el motor del coche arrancando. Le brotaron lágrimas de ira y humillación. Nunca le perdonaría, se juró desesperadamente. Algunos días después, en el mercado, se detuvo a mirar unos productos en un mostrador cuando una mano bajó por su brazo y oyó la voz de Sasuke junto a su oído.

-Por lo visto saliste bien del chapuzón.

Ella se volvió rápida para librarse de él, con una mirada de despecho.

-No gracias a ti- dijo con acritud-. Me habría podido ahogar o enfermar de pulmonía.

-Lo dudo- dijo secamente-. Yo estaba seguro de que te salvarías.

-Gracias- su tono de voz era amargo-. Sé que no debo tomar lo dicho como un cumplido.

-¿Eso es lo que quieres… cumplidos?

Ella bajó la cabeza.

-Tú sabes lo que quiero- habló por fin-. Quiero que me trates como a una mujer.

-Entonces no sigas comportándote como una niña- le dijo en un tono de voz más suave y con algo de burla-. ¿Qué edad tienes, Sakura?

-Cumpliré diecisiete años dentro de dos semanas- le miraba hostilmente-. Pero supongo que para ti todavía tengo dieciséis.

-Deja de suponer- dijo pacientemente-. Y en vez de eso, ven a tomar un café conmigo.

-¿Es en serio?- le preguntó incrédula.

-Claro que sí- hubo un atisbo de ansiedad en su voz-. Solamente te estoy invitando a beber algo, no es una invitación para que te acuestes conmigo

Ella se sonrojó indignada y él emitió un ligero gemido.

-Dios mío, trataba de hacer las paces contigo, no de aumentar hostilidades. Ven a tomar café conmigo, Sakura.

Sasuke la tomó del brazo y la guió entre la muchedumbre del mercado. El café más popular del pueblo estaba situado detrás del local de la panadería. Ocuparon una mesa al fondo.

-Bueno, esto es agradable- Sasuke empujó hacia ella el azucarero.

-Por favor, no me trates con aire protector- le dijo ella.

-No es ésa mi intención- le contestó-. No seas tan aprensiva, Sakura.

-¿Me puedes culpar?

-Quizás no del todo. Si fueras tú la única culpable, probablemente yo no estaría aquí- pasó su mano por encima de la mesa y la colocó suavemente sobre la de ella-. Paz, dulce hechicera. Yo no puedo ser tu amante, pero podría ser tu amigo, si me dejas.

-Vale más algo que nada. ¿Es realmente imposible? Aunque parezca gracioso, yo pensaba que te gustaba.

-Me declaro culpable de la acusación- dijo lentamente. Quitó la mano y se enderezó en la silla-. Sakura, quizás cuentes las horas que faltan para cumplir tus diecisiete años, yo en cambio pasé por el mismo proceso hace diez años.

-Diez años no es una diferencia tan terrible.

-En este preciso momento parece toda una vida- él tomó un poco de café, hizo una pequeña mueca y lo apartó a un lado-. Aparte de eso, ¿nadie te ha dicho que el hombre prefiere hacer de cazador, en vez de ser cazado?

-Solo quería que te fijaras en mí, eso es todo- exclamó en voz baja.

-¡Como si alguien normal pudiera pasarte por alto!- su mirada era directa-. Eres una joven espectacular, Sakura. Si tuvieras unos años más, tendrías que luchar para alejarme de tu lado.

-Eso es un gran consuelo- dijo ella después de tragar en seco-. Creo que es mejor que me vaya. Gracias por el café.

-Ah, diablos- Sasuke se pasó la mano por el cabello-. Esto no está resultando como esperaba.

-¿Alguna vez resulta lo que quieres?- tomó su cartera de piel y se levantó. Se dirigió a la puerta sorteando las mesas, sin pensar en la cantidad de miradas curiosas que la seguían.

Sakura se levantó lentamente de la cama y caminó despacio hacia la ventana. Separó las cortinas dejando entrar la luz.

Miró desesperada a su alrededor. Podía mirar su programa de estudios y planear el trabajo para el próximo semestre. Cualquier cosa que hiciera sería mejor que no dejar de pensar en sus problemas personales. Se asustó al oír el timbre de la puerta y por un momento el pánico la invadió. Luego el sentido común dijo que probablemente serían invitados de sus padres. Un minuto o dos después su madre se asomó a la puerta.

Levantó un poco las cejas al ver que Sakura no estaba desvestida ni acostada.

-Ino está abajo esperándote, querida. Le dije que a lo mejor estabas dormida…

-Me siento mucho mejor, en realidad. Ahora bajo.

Ino la estaba esperando esperando en el vestíbulo.

-Pobre chica- exclamó con simpatía al entrar Sakura-. No sabía que sufrieras de jaquecas. ¡Qué desdicha! Aunque si pensé que parecías algo molesta cuando saliste de prisa de la escuela- abrió su cartera y sacó un sobre-. Por eso estoy aquí. Como no estuviste a la hora de la comida, y después de las películas la señora Terumi no tuvo tiempo de hablar contigo, te manda una nota.

-¿Una nota?- Sakura la miró, arrugando la frente-. Esto parece muy oficial ¿Qué puede ser? ¿Mi despedida?

-No creo- Ino le sonrío-. Claro, te perdiste toda la emoción a la hora de la comida. Vamos a tener una nueva alumna, una niñita, y la señora Terumi la va a poner en tu clase.

-Eso no me causaría ninguna emoción- dijo Sakura secamente-. ¿Quién es ella? ¿Un geniecito?

Ino se encogió de hombros.

-¿Quién sabe? La madre de la niña es vietnamita. Tiene un nombre larguísimo que significa flor de la mañana. Muy bonito, ¿no crees? Pero su padre la llama Flor.

Sakura hizo una pequeña pausa mientras rompía el sobre.

-Su padre… ¿es europeo?

-Sí, sí lo es- dijo Ino divertida-. Es más probablemente lo conozcas. Aparentemente su tío vivía aquí hace algunos años, y hasta Shikamaru lo ha oído nombrar. Es Sasuke Uchiha. Parece que es un periodista muy atrevido. Cada vez que hay problemas en alguna parte del mundo, es el primer periodista que llega al foco del peligro.

Sakura bajó la mirada hacia la nota, pero la letra de la señora Terumi parecía bailarle ante los ojos.

-¿Te acuerdas de él, Sakura?- insistió Ino.

-Posiblemente- Sakura se sorprendió al ver lo tranquila que estaba-. Pero… no recuerdo que estuviera casado. ¿Qué edad tiene la niña?

-Siete, creo. La edad para estar en tu clase. Es muy inteligente para su edad, claro que todos los papás orgullosos piensan lo mismo.

-Supongo que sí- Sakura lo dijo automáticamente, con su cerebro dando vueltas.

-Y de su matrimonio- la voz de Ino bajó a un tono confidencial-, la señora Terumi tiene la impresión de que debe de ser una de esas cosas que pasan en la guerra, donde nadie se preocupa de una ceremonia.

-Entiendo…- dijo Sakura suavemente.

Ino arqueó las cejas.

-No contestes ahora, pero se nota tu desacuerdo.

-No es eso exactamente- dijo tratando de justificarse-. Estaba pensando en lo sentirían el coronel y la señora Uchiha si lo hubieran sabido.

Ino la miró sagazmente.

-Quizás reaccionarían de una forma más tolerante de la que tú te imaginas- le dijo-. Las personas mayores adoptan a veces actitudes mucho menos extremas de lo que se espera.

Sakura se sentó en la orilla del sofá, con la nota que aún no había leído en la mano.

-Por lo que recuerdo de ellos, no lo creo- trató de que su voz sonara natural-. Ambos estaban muy preocupados con el aparente deterioro de las normas morales, ninguno de los dos sentía simpatía por la promiscuidad…

-¡Espera un segundo!- Ino la oía un poco sorprendida-. Nosotras no conocemos los hechos. Quizás estemos condenando una relación estable como si fuera amoral. El hecho de que se haga responsable de la criatura significa que la relación fue más profunda que una aventura de una noche- se rió insegura-. No sé por qué estoy abogando por él. Yo creo en el matrimonio, y estoy segura de que es el mejor ambiente para criar un niño. Lo que pasa es que me sorprende oír hablar a una persona tan joven como tú de forma tan… tan

-¿Intolerante?- agregó Sakura-. Bueno, quizás sí lo soy. Es que… lo siento por la pequeña, eso es todo- leyó rápidamente la nota-. La señora Terumi dice aquí que tiene un problema de idioma. Flor habla más francés que inglés- soltó un gemido de desaliento-. Esto es lo último que necesitaba, una pequeña bilingüe.

Ino sonrío.

-Déjala enseñarle el francés a los otros- sugirió, atando el cinturón de su abrigo.

Después de que Ino saliera gritándole un alegre adiós a la señora Haruno, Sakura se acercó a la ventana y se quedó mirando hacia la oscuridad. Sasuke había regresado para quedarse, por lo que se veía. Todos sus temores se habían convertido en realidad. ¿Por qué iba a inscribir a la niña en la primaria, si no era para establecerse definitivamente?

¿Y qué habría aquí para él?, se preguntó intranquila. Ya no tenía hogar. Había una terrible ironía en toda la situación. Ella había causado la ruptura irreparable entre Sasuke y los únicos familiares que tenía, que le habían dejado sin herencia, y ahora ella iba a beneficiarse de ello.

Si Sasuke hubiera regresado por poco tiempo, quizás ella lo habría podido soportar. Por muchas razones lo había esperado. Pero pensar que él se convertiría en un residente permanente de Carrisford… no podía soportarlo. Pero tendría que hacerlo a no ser que… Por un breve instante pensó la posibilidad de convencer a Sai de mudarse a otra parte, y luego desechó la idea. Si ella lo sugiriera, él le pediría una explicación completa de sus motivos, y no se sentía capaz de hacerlo. Además sabía que Sai nunca estaría de acuerdo.

Sai había logrado una posición elevada y le habría sido difícil llegar tan alto en cualquier otra empresa. ¡Había tantas cosas en las que ella nunca había querido pensar, y que ahora surgían en su mente! Su desagrado hacia el padre de Sai, por ejemplo, jactándose a todas horas de su éxito en los negocios, y el hecho de que no aprobara que su hijo hubiera querido librarse de él para descubrir su propia capacidad.

Estrujó la nota de la señora Terumi.

Nunca debí regresar a este lugar, pensó desesperadamente. Estoy culpando a Sai de algo que yo tampoco hice. Debí resolverlo yo sola. Viajando… siempre dije que lo quería hacer… haber tomado un trabajo en el extranjero. Y espontáneamente le vino a la meten la idea de que aún podía hacerlo.

Gimió en voz alta. ¡Huir…! ¿Era ésa la solución? Lo dudaba. Ya una vez había sido cobarde y comprendió que no ganaría nada huyendo. Tendría que quedarse y enfrentarse a lo que fuera necesario. Aquél sería su castigo.

No fue un fin de semana muy feliz. El sábado por la mañana, Sakura fue de compras, esperando ver en cualquier momento el coche de Sasuke, pero no vio señal no de éste ni de su acompañante.

Por la tarde, Sai la recogió y fueron a dar un paseo en auto antes de dirigirse a cenar a la casa de su padre. Sir Danzô estaba en uno de sus momentos egocéntricos. Acababa de cerrar un negocio de acciones con éxito y Sai también estaba entusiasmado por el triunfo de su padre.

Cuando se terminó la comida, exquisitamente preparada y servida, la conversación de Sir Danzô se tornó más íntima y familiar.

-Ahora que habéis encontrado una casa donde vivir, supongo que fijaréis la fecha de la boda.

-¿Una casa donde vivir? –preguntó Sakura un poco insegura y Sir Danzô la miró detenidamente.

-Pues sí, Sai me dijo que desea comprar la casa de los Uchiha. Es exactamente lo que necesitáis. Tendrás mano libre para decorarla –se recostó en la silla con aire de satisfacción, esperando que le dieran las gracias.

Sakura tragó saliva, evitando la mirada de Sai.

-Yo… no estoy segura… -y se detuvo.

-¿No estás segura de qué?

Sakura estaba incómoda al ver que tenía sobre sí toda la atención de Sir Danzô, y que su aire de satisfacción había disminuido un poco. Su voz indicaba que estaba a punto de oír algo que no quería escuchar. Sakura nunca había sentido eso antes. Siempre había sido tratada con una esmerada amabilidad.

Sai acudió en su ayuda mientras ella buscaba las palabras.

-Sakura no está muy convencida de la casa Carrisbeck –dijo, tratando de que su voz sonara tan normal como siempre.

-¿Y por qué no, si puede saberse? –Sir Danzô los miro a los dos-. Es una buena propiedad, y además, junto con ella, dan los derechos de la pesca. ¿Cuál es el problema?

-Ninguno –contestó Sakura desesperadamente. Se humedeció los labios-. Verá, yo conocí a los Uchiha y pensar en vivir en su casa… y en aquel lugar… me trastorna un poco, eso es todo.

-¡Oh! –Dijo Sir Danzô-. Vas a ser una Shimura.

-Sakura lo sabe, papá –agregó Sai, suavemente-, pero yo no quiero obligarla a decidir algo que no la haga feliz, así que le he dado algunos días para que lo piense.

-Eso es bastante justo, pero no tardes mucho en decidirte o alguien puede adelantarse y os quedaréis sin la casa.

Más tarde Sai la llevó a su casa. Ella iba sentada silenciosamente junto a él, esperando que no volviera a mencionar el asunto de la compra de Carrisbeck. Pero al llegar a las rejas de su casa, Sai le dijo casualmente:

-Tendré que dar una respuesta sobre la casa Uchiha a Naruto el lunes, Sakura. Deberías decirme tu decisión mañana.

-Tu padre parece pensar que sólo hay una decisión –dijo ella, tratando de sonreír.

-¡Oh!, tú conoces a papá –se quedó callado un momento-. Mi padre tiene mucho interés en esa casa.

-No comprendo por qué.

-Bien –Sai hizo una pausa y luego añadió-: Tendré que decírtelo, querida. Ha ordenado a un arquitecto que haga unos planos para convertir los viejos establos y los garajes en un piso de lujo para él. Dice que ahora su casa es demasiado grande y quiere estar cerca de nosotros y… de sus nietos.

-Entiendo.

-Sí, querida –la tomó en sus brazos y la besó, y por primera vez ella le respondió de forma fría, mecánica-. Yo espero que lo comprendas. Él ya no es muy joven, y después de todo, no estaría realmente viviendo con nosotros. La señora Nohara vendría con él para atenderlo.

Sakura movió la cabeza.

-Veo que lo tiene todo planeado –dijo con mucha calma.

Por dentro sentía que la ira le quemaba. Aquello era un chantaje emocional. Si ahora dijera que no, ellos pensarían que lo hacía por no tener a su futuro suegro viviendo cerca. Se mordió el labio. A ella le había sorprendido la generosidad repentina de su suegro. Ahora veía la verdadera razón de la oferta, y preferiría vivir en una casa vacía o con cajas de naranjas como únicos muebles antes que aceptar, pensó mientras aumentaba su ira.

-¿Sakura? –la voz de Sai tenía un tono interrogativo-. ¿No te molestaría, querida? Quizás ni lo lleve a cabo.

-Su tú lo dices… -contestó débilmente-. No voy a pretender que no ha sido una sorpresa para mí, Sai. No tenía idea de los planes de tu padre… Sin embargo, adelante con la compra de la casa, si es lo que los dos queréis.

-Pero tú también tienes que quererlo.

-Estoy de acuerdo… ¿No es así? –Dijo ella con seguridad-. No romperé mi palabra.

-Yo sé que no lo harás –dijo él mientras le tomaba la mano llevándosela a los labios-. Esa es una de tus maravillosas cualidades, Sakura.

-Antes no era así, Sai. Ten cuidado, quizás vuelva a cambiar.

Él rió, tranquilo al ver resuelta la situación entre ellos.

-No creo que sea probable –dijo, y la besó de nuevo-. Buenas noches, mi amor, y sueña conmigo.

La señora Haruno estaba sola en la sala, mirando en la televisión una película de terror, cuando Sakura entró.

-¡Hola, querida! ¿Te has divertido? –le preguntó automáticamente.

Sakura se sentó junto a su madre y sonrió a pesar de todo. Fingiendo indiferencia, le preguntó:

-Mamá, cuando te comprometiste, ¿tuviste alguna… duda?

La señora Haruno desvió su atención de la pantalla, haciendo un gran esfuerzo.

-¿Sobre tu padre? –preguntó-. No, no lo creo. ¿Por qué lo preguntas?

-Por nada –dijo Sakura incómoda.

Su madre la examinó.

-¿Tienes dudas sobre tu matrimonio con Sai? –le preguntó-. Los jóvenes de hoy queréis que todo sea perfecto. No estáis preparados para mantener una relación. ¿Os habéis peleado?

-¡Oh, no! Mamá, olvidemos el asunto.

-Bueno, has sido tú quién lo ha empezado –señaló la señora Haruno. Se inclinó y apagó el televisor-. Creo que es mejor hablar de esto. Tienes dudas sobre tu matrimonio con Sai ¿por qué?

Sakura se mordió el labio. Suavemente le explicó a su madre que Sai quería comprar la casa Carrisbeck, y el proyecto de Sir Danzô de irse a vivir en la zona de los antiguos establos.

Su madre no se impresionó ante la noticia.

-Es un modernismo querer vivir lejos de los padres –comentó-. Cuando yo era niña, todos vivíamos juntos y no parecía raro. Además, no vivirá con vosotros. Debe de sentirse muy solo y Sai es lo único que le queda.

-Crees que soy egoísta –dijo Sakura.

-No del todo, pero sí creo que estás adelantándote a cualquier problema –dijo la señora Haruno-. Es una cada hermosa. Hubo un tiempo en que no te podíamos alejar de ella. No hay muchas parejas jóvenes que tengan la oportunidad de comenzar sus vidas en tales circunstancias. Además, ¿qué tienes contra esa casa?

Forzó una sonrisa y se puso de pie.

-Nada, claro. Tienes razón, mamá. Me imagino que son mis nervios de novia –se inclinó y la besó suavemente-. Ahora continua viendo tu película, me voy a acostar.

Ella no había planeado ver a Sai el domingo, y pasó un día tranquilo en casa, actuando de lo más normal posible, consciente de las miradas preocupadas que de vez en cuando le dirigía su madre. Durmió muy mal a la noche y se levantó tarde el lunes, notando que no había descasado nada. Estaba ayudando a su madre a cambiar las sábanas cuando sonó el teléfono.

-¿Sai? –preguntó sorprendida-. ¡Qué hora tan extraña de llamar! ¿Te sucede algo?

-¡Oh, no! –dijo Sai con su voz llena de sarcasmo-. Solo quería anticiparte algo.

-¿De qué estás hablando?

-NO tendrás que vivir en la casa Carrisbeck, querida. La compró alguien mientras te lo pensabas, el viernes pasado. Sakura ¿estás ahí?

-Sí, todavía estoy aquí –logró decir-. Sai, lo siento. Sé que la querías. ¿Sabes quién la ha comprado?

-Claro que sí –se rió con una risa corta pero fuerte-. Está en manos seguras, querida. De nuevo en el seno de la familia Uchiha, como tú secretamente deseabas. El sobrino del coronel Uchiha, Sasuke o cómo diablos se llame… ha vuelto al pueblo y ha comprado la casa.


Espero que les haya gustado hehe :D y si no les molesta dejar reviews para al menos saber si les está gustando ... :D

Hasta el siguiente cap..

Matta-ne =^.^=