Hola, de nuevo gracias por esperar todo este tiempo, al fin terminé de pasar este cap a la pc hehe no había tenido tiempo pero ahora que estoy libre de la esc. Intentaré subir los caps más rápido

Disclaimer: Los personajes y la trama no me pertenecen son de la autora Sara Craven y de Masashi Kishimoto respectivamente. Yo solo me encargo de adaptar la historia.

Nos leemos abajo :D


Capitulo 4…

Estaba lloviendo cuando salió; grandes gotas caían de un cielo gris. Se detuvo titubeando bajo el toldo del hotel. No tenía paraguas, así que se había resignado a mojarse.

Al salir a descubierto, se le acercó un gran automóvil entre los charcos que se habían formado ya en la calle y se detuvo frente a ella.

-Sakura –escuchó el tono de voz quisquilloso de Sir Danzô-. No te quedes ahí, mojándote, chiquilla. Entra.

Ella no pudo escoger, así que entró, aunque lo menos que quería en aquel momento era encontrarse con el padre de Sai. Forzando una sonrisa y pronunciando unas breves gracias, se sentó junto a él.

Sir Danzô le dio sus órdenes al chofer, y luego se volvió a mirarla.

-Bueno, ésta es una buena forma de encontrarnos. Ya te advertí de lo que podía suceder con tu indecisión.

-Entonces ya se ha enterado –dijo ella.

-Claro que me he enterado –replicó bruscamente. ¿A quién más se lo iba a decir Sai primero sino a mí? Después de todo, tengo un interés personal en el asunto.

-Yo también –le contestó Sakura secamente.

-Mira, Sakura, tuve suficiente con la madre de Sai que en paz descanse. Nunca logré convencerla de que no se entrometiera en los negocios. Yo pensé que tú tendrías sentido común.

-Lo siento –Sakura se sentía irritada-. No pensé que la casa Carrisbeck fuera un negocio. Pensaba que iba a ser mi casa.

-Claro que iba a ser tu casa, pero no te imaginarás que iba a meter todo ese dinero sólo para poner un techo sobre tu cabeza, ¿no crees? Sai necesita un lugar así para atender a nuestros clientes. Yo pensé que él te lo había explicado.

-Sí, me lo explicó –admitió cansadamente-. Esta conversación no tiene objeto dada las circunstancias. ¿No lo cree usted así?

-No pienso abandonar el asunto. Todos tenemos un precio. No creo que el joven Uchiha sea diferente.

-No creo que esté interesado en el dinero.

-Entonces es un tonto –Sir Danzô le lanzó una mirada dubitativa-. ¿Y cómo es que lo conoces tan bien?

No había razón para mentir. Sir Danzô la había visto salir del White Hart, y era capaz de sumar dos más dos y descubrirla.

-Porque acabo de verlo. Me ha dicho que Sai le hizo una oferta y la rechazó.

-Así que fuiste a ver qué podías hacer –la voz de Sir Danzô tomó ahora un tono de inesperada animación-. Bueno, Sakura me sorprendes, muchacha. Ahora te respeto más. ¿Entonces lo conocías de antes?

Sakura trató de decirlo en tono normal.

-Sasuke Uchiha era uno de los dioses locales de mi infancia –y dejó escapar una risita-. Yo era sólo una de las chicas que lo perseguían a todas partes. Él casi no se acordaba de mí.

-¿Y te pareció dispuesto a vender?

Sakura titubeó, pero la honradez ganó.

-No –dijo por fin-. Me dio la impresión de que de veras quiere esa casa y no la soltará.

-Demonios –murmuró Sir Danzô-. No lo entiendo. Si él quería tanto esa casa, y su tío lo sabía, ¿por qué se la dejaron en el testamento? Hay algo raro en todo este asunto y pienso llegar hasta el fondo.

-¡Oh, no! –las palabras se le escaparon antes de que pudiera contenerlas. Consciente de la mirada de Sir Danzô, Sakura procuró encubrirse-. Estoy… estoy segura de que se equivoca. Sasuke… estaba haciendo un trabajo muy difícil y peligroso. El coronel quizás no pensaba que viviría para recibir la herencia. ¡Y además, él es tan independiente!

-¡Hum! –Sir Danzô se quedó callado durante algunos momentos-. Bueno pequeña, te salvé de una mojadura. No te preocupes más por lo de la casa, yo lo arreglaré.

Sakura asintió automáticamente. Se sentía atrapada entre la venganza de Sasuke y la rudeza de Sir Danzô.

Mientras caminaba en dirección a su casa, se acordó, asustada, de que había dejado los libros de la biblioteca en la habitación de Sasuke. No sólo le había ganado el primer asalto, sino que le había dejado un arma más para luchar contra ella.

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Los siguientes días pasaron tranquilos. Sakura se esforzó en apartar de la mente todos sus problemas personales y preparar algo de trabajo para el siguiente semestre. Tenía que darles a los niños un proyecto para que investigaran cómo se pasaba la Navidad en otros países. Pasó algo de su tiempo buscando información sobre eso y haciendo los cuadernos donde los niños escribirían y dibujarían.

Vio a Sai, por supuesto. La invitó a tomar una copa una noche y otra fueron a cenar a un hostal del siglo XV en un pueblo vecino, pero era absurdo pretender que todo entre ellos seguía igual que antes. Por un lado, él nunca mencionaba la casa, y cuando ella trató el tema un día, respondió bruscamente que no quería discutir más el asunto. Sakura estaba angustiada por ello.

La intranquilizaba ver que sus relaciones se deterioraban. ¿Y si después de casada, Sai se negaba a discutir las diferencias que pudieran surgir entre ellos?

En sus momentos más pesimistas, se decía que cualquier forma no le importaba. Que todos sus intentos serían aplastados por Sasuke.

Aquella noche, cuando Sai la abrazaba, ella le preguntó:

-Sai, ¿todavía me quieres?

Él la miró, sorprendido.

-Sakura –se inclinó y la besó.

Su boca era cálida y reconfortante y ella le devolvió el beso con pasión. Por un momento de locura deseo que su pasión despertara la de él, y que perdiendo todo el control de sí mismo, le hiciera el amor. Una vez le perteneciera completamente, estaba segura de que él nunca la dejaría por muchas cosas que sucedieran. Además, podría haber un hijo que los uniera para siempre.

Y aún había más. Los labios y el cuerpo de Sai podían ayudarla a olvidar los recuerdos que la atormentaban. Se avergonzaba de las ansias que Sasuke le despertaba. Se había tratado de convencer de que sus fiebres de adolescente ya eran cosa del pasado, pero Sasuke había logrado reavivarlas en sólo unos breves momentos.

Pero era a Sai a quien quería, pensaba convencida. Y necesitaba saber si él podría responderle de la misma manera; si podía encender su pasión y satisfacerla plenamente.

Casi gritó de desilusión cuando los labios de Sai dejaron los de ella y la apartó suavemente pero con firmeza.

-¿Eso te ha convencido? –le preguntó tiernamente.

Ella tragó saliva. Si obedecía a sus instintos y decía no, ¿qué haría entonces? ¿Podría comprender?

-Querida, yo te he escogido, tú lo sabes, y pronto serás mi esposa.

-No tan pronto –habló con acento átono, consciente de que el tema de la casa había creado una nueva tensión.

-Antes de lo que crees –él la volvió a atraer hacia su cuerpo, posando sus labios sobre su cabello-. Siento haber sido tan pesado contigo últimamente, cariño. En parte se debe a esta espera que me deprime. Yo pensé que podríamos poner la fecha por fin. Fue una gran desilusión perder de esa forma. ¿Me comprendes?

-Sí –se sintió más tranquila.

¿Cómo había podido dudar de él?, pensó reconfortada. Alzó una mano y le acarició una mejilla. Su voz era cálida y suave cuando le dijo:

-No tenemos que esperar, Sai. Si nos amamos, eso es todo lo que importa. Querido, ¿sabes lo que estoy tratando de decir?

-¡Oh, Sakura! –Dijo con un largo suspiro, y ella se dio cuenta con terrible desencanto de que no había ninguna pasión en su voz, ninguna alegría-. No lo dices en serio. Por lo menos, espero que no lo digas en serio. Toda mi vida he tenido este ideal. Mi esposa, mi novia junto a mí en el altar, de blanco, no porque sea lo que se acostumbra, sino porque el blanco significa la virginidad. Esto significa mucho para mí, Sakura, sabiendo que cuando estemos juntos nuestra primera noche de bodas, será la primera vez y que ningún otro hombre te habrá tocado como yo. Por eso aunque la espera es difícil, tiene su premio al final –besó su pelo suavemente-. No me tientes, querida. No me pidas que haga algo que eche a perder mi sueño.

Se sintió rígida en sus brazos, consciente de su humillación. Ella se había ofrecido a Sai y éste la rechazaba.

Cuando habló, su voz temblaba.

-Y para ti, Sai, cuando estemos juntos esa noche de bodas que has planeado… ¿será la primera vez para ti también? ¿O tus principios no exigen la virginidad del hombre?

Levantó su cabeza y la miró. Ella notó su molestia antes de que respondiera.

-Yo pensé, Sakura, que eras lo suficiente madura para comprender que el hombre necesita cierta cantidad de experiencia.

-¡Pero no la mujer, claro! –su ira unida a la humillación la hicieron retirarse de sus brazos, lo más lejos posible de él-. Te felicito por tus ideas.

-No seas ridícula –dijo secamente-. Tú sabes muy bien que para una mujer hay muchas más complicaciones que para un hombre… -se detuvo como si estuviera apenado-. Un hombre puede tener muchas relaciones sin que signifiquen nada. Pero una chica decente no podría…

-Entiendo –ella apoyó la cabeza contra el cristal de la ventanilla de coche-. Así que si yo me hubiera perdido un poco, eso cambiaría completamente tu actitud hacia mí.

-No veo ninguna razón para esta discusión –dijo seriamente-. Yo estoy perfectamente convencido de que no lo has hecho. No creerías que nuestras relaciones habrían llegado tan lejos si yo me hubiera imaginado que… ¡Oh, diablos!, querida, tú entiendes lo que trato de decir.

-Creo que sí. Tú quieres decir que mientras nadie me haya tocado continuaré siendo tu ideal de mujer. ¿Qué dirías si, por ejemplo, te equivocaras respecto a mí? ¿Qué sucedería?

Él se quedó muy quieto.

-¿Estás tratando de decirme que has tenido relaciones sexuales con otro hombre? –le preguntó al fin.

-No, Sai –forzó una sonrisa-. Mi argumento es hipotético. Aún estoy como deseas que esté aparentemente.

-Entonces, ¿por qué diablos sacaste todo esto? –Él sonrío débilmente y añadió, ansioso-: Dios mío, Sakura, no te entiendo esta noche.

-No –contestó en voz baja-. Es que para comprenderlo todo hay que perdonarlo todo, como dicen. Sai, ¿estás seguro de que deseas continuar con nuestro compromiso?

-¡Oh, mi cielo! –Él la volvió a abrazar, besándola en la cara-. Te amo –le murmuro al oído-. Y te respeto. No me odies por eso. La espera valdrá la pena, te lo prometo. Te lo daré todo, querida. Seremos felices. ¿Confías en mí?

Ella quería explicarle que no se trataba de confianza en él, sino de todo lo contrario, y en cambio le permitió que la besara dándole las buenas noches.

Pero, ¿cuánto significaba realmente su amor?, se preguntó ya acostada pero sin poder dormir. ¿Por qué él no le había dicho que el pasado no significaba nada y que lo único que importaba era el futuro juntos? ¿Entraba el amor en los límites tan estrictos que él había establecido?

El rostro de Sasuke, claro y burlón, parecía estar presente en la oscuridad. Enterró la cara en la almohada tratando de borrar aquella imagen.

Gracias a él ella había adoptado la imagen de una mujer fría. Había logrado dominar, bajo una estricta disciplina, todo lo que en ella era juventud, calor y generosidad. Con Sai los frenos no serían necesarios y podrían desaparecer con el tiempo. No podía haber ningún daño en amarlo plenamente.

Era perturbador ver lo fácilmente que él aceptaba su frialdad, de qué manera tan calculadora la había catalogado como una chica decente que no podía comprender el embrujo de la pasión, y cuando él descubriera la realidad, ¿no se ofendería? Después de casados, ¿podría él contentarse con la misma pasividad con la que lo había tratado hasta ahora?

¡Oh, Dios!, espero que no , Pensó. No podría ser eso lo único a lo que Sai aspirara: una esposa obediente, anfitriona agradable y madre inteligente para sus hijos. Tendría que quererla completamente.

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El lunes por la mañana se entretuvo en colocar su ropa en el armario, sin poder decidir qué ponerse. Con los labios apretados, tomó por fin la falda más vieja y se la puso. Estaba furiosa consigo misma; sabía que Sasuke estaría en la escuela aquella mañana para llevar a su hija al primer día de clase.

Dios mío, pensó irritada, me importan demasiado sus comentarios sobre mi persona.

Se puso la falda y un viejo jersey, como un acto de desafío hacia él solamente, y no se lo pudo explicar a su madre mientras ésta la criticaba durante el desayuno.

-Esos ropajes sólo sirven para una venta de beneficencia –dijo su madre-. ¿En qué estabas pensando esta mañana, Sakura?

-No tengo tiempo para cambiarme ahora.

-Tonterías –dijo la madre enérgicamente-. Te buscaré algo mientras acabas de desayunar.

-No, mamá –Sakura la detuvo-. Lo que llevo puesto está bien. Voy a dejar a los niños pintar hoy por la mañana y tú sabes que líos forman y lo que ensucian.

Su madre no parecía del todo satisfecha, pero lo aceptó.

Sakura tomó su café, se despidió de su madre y se dirigió a la escuela andando.

A pesar de su batalla interna, se sintió bien al entrar en la escuela. Nadie podía sentirse completamente deprimido en una mañana como aquella, pensó, mirando el cielo azul a través de las ramas desnudas de los árboles.

Se quedó un rato en la sala de profesores, esperando, ya que si tardaba lo suficiente, no tendría que enfrentarse a Sasuke. Pero se equivocaba. Cuando salió un poco antes de que sonara la campana de entrada, Ino la estaba esperando.

-La señora Terumi quiere verte –dijo alegremente-. Tiene consigo a tu nueva alumna.

El pequeño salón de la directora era acogedor. Al entrar, Sasuke se puso en pie inmediatamente. El acto deliberado de cortesía era un pinchazo en sí, y Sakura le echó una mirada fulminante sin importarle si la señora Terumi lo notaba o no.

Pero la señora Terumi estaba muy ocupada con muchas otras cosas que interesaban a una directora el primer día de la semana. Entre dos llamadas telefónicas logró presentar a Flor, que estaba sentada correctamente en el borde de una silla, sugiriéndole que llevara tanto a la niña como al señor Uchiha a su clase para enseñársela.

Eso no era usual. Normalmente a los padres se les pedía que no acompañaran a sus pequeños a las clases, ya que se pensaba que los niños se adaptaban mejor cuando los dejaban solos.

Era verdad que Flor no parecía molesta con la situación, pensó Sakura mientras los guiaba por los pasillos. Tenía una cara de pilluela, agradable, con unos ojos oscuros y rasgados.

Sasuke paseó la mirada por el aula con sus grupos de mesas y sillas, las paredes llenas de alegres dibujos y una biblioteca muy arreglada en la esquina. Sakura no podía adivinar si lo aprobaba o no, y Flor estaba igual de impasible. Esta aceptó tranquilamente cuando le indicó un lugar donde sentarse, y devolvió las miradas y saludos a los demás niños sin mostrar ningún entusiasmo.

Sakura miró a Sasuke.

-Estoy segura de que se acostumbrará –comentó.

-Eso no me preocupa. Es una niña adaptable; ha tenido que serlo.

-Me imagino que sí –dijo Sakura con un tono un poco más agrio y dio gracias mentalmente al oír un timbre de aviso.

-Ahora tengo que reunir a los niños para llevarlos a una asamblea. ¿Encontrará usted la salida, señor Uchiha?

-Sin duda, señorita Haruno. Pero no me voy aún. La señora Terumi me ha invitado cordialmente a presenciar la asamblea.

Sakura casi se ahogó. Eso no era posible. ¿En qué estaría pensando la señora Terumi? –se preguntó desesperadamente.

Ella notaba su mirada burlona mientras colocaba a los niños en fila y los encaminaba hacia el pasillo. Al proponerse seguirlos, él la detuvo con una mano firme sobre su brazo. Le miró con indignación y se soltó.

Su sonrisa irónica estaba llena de malicia.

-¿Te has mirado hoy al espejo? Tu disfraz de solterona resulta perfecto para el día de hoy. ¿Lo has hecho en mi honor?

-Yo me visto para mí misma, no para nadie.

-Si te satisface la ropa que traes, entonces tienes un gusto deplorable. Una vez atrajiste la mirada de un hombre, Sakura. Ahora lo espantarías.

-Yo no tengo que soportar tus insultos –dijo ella furiosamente, pero también sentía dolor.

-Yo creo que sí tienes que soportarlos –repuso él con calma.

Afortunadamente no estuvo cerca de ella durante la asamblea. Desde su lugar, al final de la fila de niños, veía la cara de Flor.

Sakura sintió una contracción muy adentro, al estudiar a la niña. ¿Qué clase de vida podía esperar, se preguntó, teniendo que seguir de un lado a otro al espíritu incansable de Sasuke?, ¿Y cómo se sentiría al verse separada de su madre? Por lo que pudo observar, Sasuke parecía haber asumido la responsabilidad total de la pequeña. Cualquier niño, pero en especial uno que hubiera tenido que pasar sus primeros años en medio de una guerra infernal como la de Vietnam, necesitaba seguridad y estabilidad.

Quizás Sasuke tuviera la intención de proporcionárselos. Quizás por eso hubiera regresado a su hogar en el pueblecito anidado en las laderas de los montes Peninos. ¿Pero sería eso lo mejor para Flor? ¿La pequeña podría ser feliz en un ambiente tan diferente al que había conocido?

Terminada la asamblea, regresó al aula con los niños; miró alrededor disimuladamente, pero Sasuke no estaba por ninguna parte. Cerró la puerta, dejando fuera el mundo y los problemas, y dedicó su mente y sus energías a los niños. Mientras que los demás trabajaban y murmuraban en sus grupos, ella le dio a Flor un examen de lectura, descubriendo que la niña tenía bastante vocabulario, aunque con muchos problemas de pronunciación. Al final habló con Flor diciéndole que lo había hecho bien, y aparte añadió algunas palabras en francés. La niña se emocionó tanto que le contestó con una cascada de palabras en el mismo idioma, que Sakura no pudo seguir. Flor pareció desilusionada, pero resignada.

Aunque no le tocaba hacer de guardia en el recreo, ella se mantuvo alerta para ver la actuación de los pequeños ante la extranjera que acababa de llegar. Flor estaba jugando a la rayuela con algunas niñas de su grupo, pero Sakura tuvo la extraña sensación de que aunque estaba jugando, hubiera sido igualmente feliz estando sola.

No se mostraba ansiosa por ser aceptada entre los demás como usualmente se portaban los niños nuevos. Correspondía a las invitaciones, pero si no se las hubieran hecho, habría quedado igual de satisfecha, pensó Sakura.

Así era imposible no sentir lástima por ella. Dio un suspiro y volvió a dirigir su atención a su compañera Temari, que había pasado algunos días en Londres, durante las vacaciones.

Sakura sintió que el día había volado, después de su difícil comienzo. Después de la sesión de pintura que les había prometido a los alumnos, se sintió tranquila de tener una excusa para quedarse ordenando la clase. Sasuke Uchiha seguramente estaría recogiendo a la niña y ella quería mantenerse lo más lejos posible. Se horrorizaba al pensar que él usara alguna excusa para buscarla y parecía que tenía la autorización de la señora Terumi para ir y venir cuando quisiera.

Al salir de la escuela echó un vistazo a su alrededor asegurándose de que el coche de Sasuke ya no se encontraba cerca. Suspiró aliviada y se dio prisa en llegar a su casa.

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Su madre le había colocado una jarra de té en la sala; la casa olía a pasteles recién salidos del horno y a un buen guisado. Sakura se sentó en el sofá aceptando la taza de té caliente que le sirvió su madre.

-Gracias, mamá.

La señora Haruno volvió a colocar la taza de té que no había probado sobre la bandeja y dijo en voz baja:

-No me habías dicho que tenías una nueva alumna, Sakura.

-No, no parecía ser importante –contestó.

-¿No es importante que sea la hija ilegítima de Sasuke Uchiha y además eurasiática? –su voz estaba llena de reproches.

-¿Quién te ha dicho eso? –estaba francamente sorprendida.

-Yugito Nii. Me visitó esta tarde. Dijo que Temari no había hablado de otra cosa durante el fin de semana pasado, y pareció sorprendida de que no me lo hubieras comentado a mí.

-Ya veo –dijo Sakura sombríamente.

Ella conocía muy bien a la madre de Temari, una chismosa empedernida. Ino le había dado la impresión de que la señora Terumi quería que todo aquello se tratara confidencialmente. Ahora parecía ser el chisme del momento en Carrisford.

Ella también puso su taza de té en la bandeja sintiendo un poco de náuseas.

-Debí suponer que la más pequeña posibilidad de escándalo atraería el olfato de la señora Nii –dijo fríamente.

-Pero, Sakura, tú no puedes negar que es el nombre de Uchiha el que está involucrado y eso lo hace tan… tan interesante. Siento que la señora Uchiha no esté viva para ver lo que su sobrino ha hecho con su vida. Tenía un orgullo familiar muy marcado, y aún más el coronel.

-El coronel Uchiha está muerto también –dijo-. Y… y Sasuke parece que ha comprado la casa Carrisbeck. Quiere residir aquí.

-A mí me parece que no tiene ningún respeto por los sentimientos de los demás –dijo la señora Haruno-. Ésta no es una gran ciudad sofisticada donde todo lo que uno hace se mira con tolerancia. Es un pequeño lugar anticuado, donde la gente todavía toma en cuenta cosas como la moralidad. Yo sé que tú pensabas que los Uchiha eran demasiado estirados, Sakura, pero siempre fueron atentos contigo; la cuestión es que aquí se les quería bien y que la actuación de Sasuke podría ser vista, por muchos, como un insulto a su memoria.

-¡Oh, mamá! Para empezar, nadie sabe realmente si Flor es ilegítima o no, excepto quizás la señora Terumi, y yo sé que no se lo ha dicho a Temari ni a su madre. Ni siquiera yo lo sé.

-Sasuke lo admitió francamente –dijo su madre con amargura-. Aparentemente Temari se lo encontró en la plaza un día antes de su viaje a Londres y le preguntó por la pequeña y su esposa.

-Temari es capaz de hacerlo –murmuro Sakura.

-Así es, y Sasuke le contestó que no estaba casado y que nunca lo había estado.

-Habría dado cualquier cosa por haberle visto la cara –dijo-. Y supongo que su madre estaba con ella.

-No seas impertinente –dijo su madre con seriedad-. Mi simpatía, claro, es por la niña inocente.

Ella miró a su madre, notando que tenía de nuevo preocupación en su mirada.

-No estás escuchando ni una sola palabra de lo que te digo.

-Lo siento, querida, estaba pensando en otra cosa.

-¿En qué? Te veo muy seria, mamá.

-Estoy contenta por tu compromiso con Sai. No estoy ciega, Sakura. Yo supe de tus sentimientos hacia Sasuke hace algunos años. Estaba tan preocupada por ti, que me sentí feliz el día que se fue de aquella manera.

-Nunca me lo habías dicho-

-Nunca supe como decírtelo –admitió su madre-. Pero todo pareció resolverse solo. De inmediato tú maduraste tan rápidamente que no sentí la necesidad de mencionarlo –hizo una pausa-. Esta tarde, dándome cuenta de tu intranquilidad y todo eso que hablaste sobre tus dudas, tuve miedo. No hagas una tontería, Sakura. Sasuke es demasiado mayor para ti, y un hombre muy complicado. Quiero que seas feliz, hija mía.

-Nunca noté tu disgusto –dijo irónicamente.

-No me disgusta, Sakura, me da miedo. No tuve tranquilidad durante aquel verano, cuando él vino a su casa por última vez. ¡Yo estaba tan preocupada por ti! No puedo evitar pensar en la pobre chica, la madre de hija. ¿Y si a ti te hubiera pasado lo mismo?

-No, madre –dijo cortante-. ¡Imposible!

-Eso me complace –dijo su madre-. No es fácil criar una hija, como te darás cuenta algún día. Algunas veces una quiere preguntar, pero no se atreve, porque también hay que respetar la intimidad. Pero sí te puedo decir esto, Sakura: estoy agradecida de que puedas caminar junto a Sai llevando la cabeza bien alta, sin tener que reprocharte nada.

-Sai está igualmente agradecido –dijo Sakura.

-Parece que estáis de acuerdo en muchas cosas.

-Yo no comparto esa satisfacción, lo siento. Nunca me acosté con Sasuke Uchiha, pero sí tengo mucho que reprocharme: quizás el no haberlo hecho nunca, precisamente.

-¡Sakura! No sabes lo que dices.

-Si eso te consuela, sigue pensando así, madre. Ahora discúlpame, tengo que revisar algunos ejercicios antes de acostarme.

Una vez segura en su cuarto, se sentó con cansancio en la cama. Su madre se había dado cuenta de su forma de perseguir a Sasuke y había sufrido en secreto.

Tal vez podría haberle contado a su madre lo sucedido el día de la fiesta. Su madre quizás hubiera comprendido en aquél entonces. Pero Sakura había mentido deliberadamente al coronel y a la señora Uchiha, principalmente para proteger a su madre de un dolor al enterarse de su comportamiento. Ahora parecía que la trágica mentira no había servido de nada. Ella no había protegido a nadie, pensó amargamente. Lo único que había hecho era atrasar el día de la verdad durante siete años.


Espero que hayan disfrutado de este cap… luego subiré el siguiente cap :D ya vamos un poco más de la mitad del libro hehe son 9 caps u.u

De nuevo gracias por sus reviews a: Guest, Beca y Jenifer … y a todos quellos que leen la historia

Matta-ne =^.^=