Después de el capítulo 61 de él manga y con spoiler del 62 hasta del 74
Pandora Hearts no me pertenece, es creación de Jun mochizuki que me tiene con los nervios de punta con cada capítulo nuevo T.T
Capitulo uno: sangre color azul
El aire le era faltante en sus pulmones y el cuerpo lo sentía presionar hasta que por su boca un hilillo de sangre se escapara, se sentía morir.
¿Por qué había despertado en ese momento? Pensaba que a ese punto debería ya estar muerta, y se hubiese reído si sus pulmones no estuviesen llenos de sangre y las heridas en su cuerpo no fuesen tan profundas, ¿Cómo moriría si ni siquiera era humana? ¿Cómo? Estaba destinaba a injustamente sufrir por la eternidad, ¿quién diría que para ella el abismo seria su infierno particular?
El tiempo se detuvo y se quedo suspendida en el frio
Pero tan de repente una oleada azoto su cuerpo, respiro de nuevo y callo de boca contra el frio suelo, estaba empapada en sangre y tocia mas de ese liquido salado para liberar sus pulmones y poder respirar con normalidad, tirada al suelo y con los codos apoyados contra el piso mientras su manos sostenían sus negros cabellos.
Iba a vivir
¿Porque?
Tose, una bocanada de aire, tose, más aire.
Levanto su mirada levemente, era una habitación extraña, alrededor de ella se arremolinaban hombres uniformados los cuales miro con confusión, muchos de ellos llevaban Chains de compañía, una puerta doble gigantesca abría paso a una vacía y oscura nada de donde había salido, dos hombre vestidos de uniforme cerraron la doble puerta y todo se quedo en silencio.
Pero juraría que no estaba en el Abismo, ya no, a menos que fuese una ilusión de parte de su hermano.
No, no podía ella lo sentía.
Entre tantas personas, muchos hombres, la miraban con miedo, confusión e indiferencia por el estado de su cuerpo, herida y débil, completamente repugnante.
Se arrastro hacia uno de los uniformados penosamente y este solo retrocedió espantado ajustándose los lentes.
Ella lo miro suplicante con el par de esmeralda de ojos cuyos parpados estaban manchado de el rojo de su propia sangre, el hombre castaño suspiro, calmando un poco sus temblor, se acerco a ella bajo la mirada atenta de sus compañeros y a la alerta de sus Chains.
"todo está bien si me aceptan, de aquí sanare mis heridas y caminare sola hasta donde tenga que llegar"
Le tomo de la mano que ella había extendido, ella sonrió, y con la poca fuerza que le quedaba se abalanzo contra el abrazándolo.
-¡gracias!- había gritado en una alegría más bien estúpida, al sentirse del agrado o compasión de alguno de aquellos hombres.
-¡Reim!- había escuchado que llamaban al castaño, ella volteo aun en la comodidad del pecho de él mayor y vio borrosamente como un hombre albino de ojos rojos corría hacia ellos con preocupación y detrás de él…detrás de él...
El cabello negro azabache que se movía mientras corrió cubierto parcialmente por un sombrero y los ojos ámbar como dos ónix que mostraban siempre sus sentimientos, estaba intrigado y paro a medio camino, al ver como ella con esos ojos esmeralda clavaba su mirada en el.
-¡Gilbert!- los soldados de pandora contuvieron la respiración y se quedaron estáticos, la chica había gritado en la histeria y tratando de zafarse de el agarre de Reim el nombre del duque Nightray pero cuando se puso de pie, sus extremidades le fallaron y cayó en los brazos de un enfadado (por algo que nadie entendía) Break, con la ropa echa girones, el cabello azabache de bucles largos y especialmente, el mismo rostro de el atónito Oz Bezarius que miraba desde lejos.
"¿cómo es que no puedo morir nunca?"
-para que –había llegado a preguntar en un momento de debilidad, apoyada en la ventana y observando el jardín.
-¿"para que" qué?—no entendía y sabia que tal vez le respondiera con un indiferente "nada" pero al igual nada perdía con intentar.
-para que sigo viviendo-el destello en esos ojos sin vida.
-esmeralda—un susurro ahogado que no perturbaba su propia felicidad.
La luz se movió al otro lado y ella la siguió con sus pupilas, el médico hizo una mueca y suspiro lentamente guardando la linterna en la bata blanca.
-no tiene nada de lo que preocuparse—la voz añeja y gruesa de el doctor hizo levantar la mirada al hombre de uniforme negro con blanco en los hombros, sentado en una silla de la mansión Nightray al pie de pequeña cama donde la chiquilla residía, Reim Lunnettes era su nombre según le habían dicho con voz amable para no asustarla – contusiones, ceguera, ruptura en el graneo, ni siquiera un mal golpe en algún hueso, solo cortadas y heridas, no entiendo como no recuerda nada.
— ¿entonces está bien? – al Castaño le parecía temblar la voz ante la mirada del médico de bata blanca y más atrás la fría y quieta de la muchachita de quince, definitivamente la chica era la viva copia de Oz Bezarius.
-¿Bien?— rio el hombre de ya avanzada edad, a su vista el joven Conde estaba preocupado por la muchachita que no había sido un Basqueville como todos habían supuesto cuando notaron actividad en una de las cuatro puertas a cargo de pandora, específicamente, la Nightray, y en realidad Reim temblaba de el miedo era por la mirada tan quieta en el de la de ojos esmeralda – esta pequeña necesita un buen cuidado, que salga a jugar respire aire libre y interactué con niños de su edad, por sus ropas y por lo que me cuenta que apenas recuerda estuvo en la tragedia de Sabrie ¡por un milagro logro escapar!, estoy más que seguro que decidirán mantenerla bajo la custodia de Pandora para irla interrogando a medida que vaya recordando, si es que recuerda… está claro.
El hombre de cabello cano, alistaba su maletín bajo la mirada suplicante de Reim, no quería quedarse solo con esa niña de mirada vacía, casi como la de una muñeca de porcelana, macabra y perfecta, quieta en su lugar con miedo a que en algún momento fuera a moverse… y hablando de eso ¡¿Por qué demonios le habían puesto a cargo de esa niña? A si ya lo recordaba, ¡su maldito corazón de pollo le grito que ayudara a la muchacha cuando salió en ese estado deplorable de la puerta Nightray! ¡y se la habían dejado a su cargo diciendo "la pequeña le tiene apego a Reim"!
-lo único que le aseguro—dijo el doctor poniéndose el sombrero y despidiéndose con una reverencia, despertando a Reim de sus pensamientos — es que esta pequeña va a durar mucho tiempo en Pandora.
"menudo consuelo" se dijo para sus adentros y con eso el doctor desapareció por el umbral de la puerta, Reim tan solo sintió una mirada que le picaba la espalda y volteo lentamente, allí, sentada y cubierta medio cuerpo por las sabanas de algodón, vestida con un limpia batola que le había puesto las mucamas de la mansión, ella le miraba, quieta, fría y sin ninguna expresión en su pétreo rostro.
-Y-yo-yo—el castaño tanteo con sigilo al retroceder con pánico el pomo de la puerta –m-e vo-voy un minuto a-a-a…
-no se valla por favor—al conde casi le da un infarto al oír de la boca de la azabache las palabras que se entonaron dulces y delicadas—no me deje sola, por favor.
Pronunciadas con tanto respeto y modales que de seguro fueron los de una noble hacia un superior y cuyo tono de voz suave e infantil lo hizo sonar como una súplica, en un momento le recordó a Sharon con la mirada de cordero desamparado que ponía para conmoverlo.
Suspiro con cansancio, se arrepentiría después.
-está bien—dejo caer los hombro y miro a otro lugar, derrotado, ¡y por una niña que apenas llegaba a conocer!
-gracias, señor Lunnettes—bueno tal vez algo iba bien en esa escena lo había llamado por su apellido y eso lo hizo sentir de algún modo más profesional y confiado para con la chica.
Se apoyo de la puerta y miro fijamente a la azabache, hay de nuevo, sentada recta, quieta y de algún modo su mirada no le pareció vacía sino mas bien abatida y miedosa, intentando mantenerse de pie y cuerda en un situación donde ella no sabía nada, donde no podía apoyarse en nadie y donde sobre todo ella no sabía qué hacer ante la desesperación de la situación.
-¿de verdad—trago saliva y analizo si estaba bien hacer esa pregunta—no recuerdas nada?
La chica tan solo negó y dirigió su mirada a una ventana cercana, el sol se mostraba en todo su esplendor arrullando con su luz los jardines que con la tarde traía la cálida frisa.
-¿puedo salir?—Reim se vio atacado por la pregunta, no veía por qué no, mientras él la acompañara y vigilara que todo estuviese bien y que no se lastimase, estaría todo perfectamente.
-no veo por qué no—dijo él, repitiendo sin darse cuenta la misma línea de sus pensamientos "por que no".
Pasaron unos cuantos minutos en que la chica no se movió y el cayo en cuenta que, debido a las heridas ya curadas y vendadas en sus piernas, tronco y brazos, la muchachita no podía caminar. Se aproximo a la cama con paso lento, apenado por su olvido, hasta ella y la sostuvo en vilo, sentada en sus brazo y pasando los brazos de ella por su cuello.
Parecía tan calmada, quieta y sin ninguna pena, que Reim sonrió y abrió la puerta para salir hacia el pasillo, hasta que…
-Reiiiiiim-san—ese era su día de mala suerte o algo parecido, volteo rápidamente casi tumbando a la pequeña de sus brazos, Break lo miraba sonriente desde un armario, ¡¿cómo era que le hacía para aparecerse de ese modo en las habitaciones? El albino extendió su sonrisa de una manera que el castaño mal interpreto y con un sonrojo desproporcional Reim grito:
-¡no es lo que tú crees!- chillo rojo como un tomate con lentes—la llevo a afuera y ya que no puede caminar, pues yo…
Cuando el albino deshizo su sonrisa en un gesto de confusión, fue que recordó que Break era ciego.
-¿vas a el Jardín del té?— Xerxes ignoro el comportamiento de Reim, algo que extraño de sobremanera al conde — ¡qué bueno! ¡La señorita Sharon, Oz, Gilbert y la coneja están tomando el té allí! ¡Vamos!
-¿Gilbert? ¿Oz?—ella musito bajito y con el rostro contraído en una mueca de confusión, Break dirigió su ojo hasta ella, como si la mirase y simplemente sonrió con sorna.
-es cierto—soltó una risita maliciosa—tú fuiste la que grito el nombre de el cabeza de algas, ahora que oigo tu voz puedo saber quién eres ¿dime acaso lo conoces?
-¿mi voz?
"buena forma de desviar la conversación, mocosa" pensó y tras eso pensamientos su sonrisa se ensancho (si es que era posible) y Emily rio apoyada en su hombro.
-si—en el tono de voz de Reim se noto algo de melancolía, el albina alzo las cejas con una sonrisa tensa diciéndole con su único ojo "no-se-lo-digas"—Break es ciego.
-¡¿Ciego?—por primera vez en aquel rostro blanco como la nieve se vio una expresión, sorpresa y preocupación adornaban los ojos de la muchacha, ella extendió sus manos y las poso en el rostro de él albino—es una lástima—se lamento en un susurro acunado el rostro de Break entre su pequeñas manos, el caballero se mantenía serio—alguien como tu debería ver lo lindo que es este mundo.
Extraña
Pensaría cualquiera, esa chica era extraña, porque también cualquiera que conociera al irritante Break le desearía la ceguera y mucho mas, tal vez no había sido lo suficientemente infantil, macabro y fastidioso por el momento.
-buuuueno— canturreo Break soltando el agarre de su rostro y tomando la muñeca de Reim, los arrastro a los dos hasta el jardín mientras decía cosas incoherentes y sin sentido, bajaron las escaleras y en uno que otro tropezón la pequeña salto entre los brazos de Reim.
-por cierto—llego a hablar lunnettes con un tímido rojo en sus mejillas, miraba hacia otro lado mientras la niña dirigía su rostro hacia el— ¿c-c-cuál es tu nombre? ¿lo-lo recu-erdas?
La de cabello negro de hermosas hondas miro hacia el cielo cuando al fin entraron a los jardines de la magnifica mansión y poniendo un dedo en su labio inferior pensó y se esforzó en recordar y pareció a verse exprimido el cerebro solo para recordar un nombre ya que le costó tanto tiempo que cuando lo recordó ya estaban cruzando un arco de flores que los llevaría al Jardín.
-¡YA SE!—chillo ella, Break dio un pequeño bote deteniéndose abruptamente y la miro con un puchero que contenía un deje de reproche cual niño pequeño, siguió su marcha dirigiendo a Reim por un camino de piedras ante la mueca de disculpas de la niña, el día estaba agradable, fresco y con los pájaros pitando en la seguridad de sus nidos.
En el rostro de la chiquilla de ojos esmeralda se poso una sonrisa mientras a lo lejos se veía un grupo de personas tomando té al aire libre al pie de un frondoso árbol.
-¡Ann!—rio sacudiéndose alegremente entre sus brazos, Reim la miro extrañado por su repentina alegría— ¡recuerdo que alguna vez me llamaron Ann! ¡Fue en un lugar agradable! ¡Como este!
-¿Ann?—repitió en su rostro las puntas se sus labios subieron, y los ojos castaños miraron a las personas reunidas al pie de el árbol, Oz intentaba tomar una taza de té mientras Alice lo sacudía en busca de su atención y Gilbert la jalaba por el cabello castaño gritando "estúpida coneja, deja en paz a mi maestro" Sharon estaba sentada agraciadamente al pie de la mesa (ya que Oz estaba sentado en las raíces de el árbol) miraba a Gilbert y Alice pelear ocultando la sonrisa detrás de su abanico de tela fina.
La rubia consiguió divisarlos desde su lugar y saludo encantada, agitando su abanico mientras Alice prestaba atención a lo que veía Sharon, su rostro adquirió un blanco pétreo y dirigió su mirada al rostro de Oz y luego a el de Ann, Oz, Ann, Oz, Ann.
-Oz—llamo la castaña viendo perpleja como Reim se acercaba con la chiquilla en brazos.
-¿hmm?—inquirió el chico rubio dirigiendo su distraída mirada al rostro confuso de Alice.
- ¿Cómo haces para estar en dos lugares a la ves?—se abalanzo contra el preguntando con total inocencia.
-¿de qué hablas?
-Oz-kun ¡mira a quien trajimos aquí! ¡Gil-kun alguien quiere conocerte!—Oz se removió entre los brazos de Alice y Gilbert levanto la mirada de pie apoyado al árbol mientras Sharon soltaba una risita cómplice.
-¡Se llama Ann! ¿¡La recuerdas!—una sonrisa automática y fría se abrió paso en los labios de Oz y a Gilbert se le formo un nudo en la garganta al ver a aquel rostro serio e idéntico al de su amo, ella los miraba fijamente, esperando.
-Buenos tardes—la misma sonrisa de el Bezarius apareció en su rostro—mi nombre es Ann.
Reim sentó con cuidado a la frágil muchacha en una silla junto a Sharon que cálidamente se presento, le sirvió el té y pregunto cómo estaba su salud.
Alice se acerco tímidamente y pregunto:
-entonces ¡¿tú no eres Oz?
Ann se mantuvo en silencio por un momento, analizando la pregunta y la respuesta que debía de dar, y luego riendo despacito dijo:
-dependiendo de quién sea Oz.
-¡El! El es Oz— apunto la cadena hacia el duque de 15 años, este al tener la atención de la recién llegada ensancho su macabra sonrisa.
-es un placer conocerla señorita Ann—la azabache ladeo la cabeza y le miro frunciendo el seño—no yo no soy Oz.
La risa de la muchacha relajo de algún modo la tensa atmosfera que había creado el Bezarius.
Después en un gesto de confianza hablo con el Bezarius charlando de cualquier tema, cosa banales y en seguida a Alice le asaltaron los celos al ver como reían y hablaban despreocupadamente mientras Gilbert se escabullía a través del árbol de la incómoda situación.
-¿entonces eres un duque?—había hablado con una poco creíble sorpresa Ann.
-así es—había reído Break—la señorita y Gilbert también lo son ¿no es así Gilbert-kun?
Escape fallido gracias al estúpido de Break.
-S-Si—había afirmado entre un temblor que ni él entendía por qué, miro fijamente a la chica al fondo de esos posos esmeralda y un escalofrió recorrió su espalda.
-Señor Gilbert—el Cuervo curvo la espalda y la miro fijamente esperando su veredicto, no sabía porque, no sabía cómo, pero esa chiquilla le daba miedo, no, no miedo más bien se hallaba sorprendido por su gran parecido a su amo, turbado, asombrado ¡EN SHOCK!—al parecer no nos han presentando.
-es cierto—Sharon agito su abanico y rio ante el gran sonrojo de Gilbert por la gran y esplendorosa sonrisa que le regalaba la pequeña Ann—al parecer Gilbert está interesado en la pequeña Ann.
Oz la miro cortante con una mirada fría y penetrante, o estaba celoso de alguna u otra forma o no le agradaba esa idea.
Sharon rio y agito mas fuerte su abanico, casi un invitación para Gilbert de presentarse ante la pequeña Ann.
-mi nombre es Gilbert Nightray, duque de la casa Nightray – dio una reverencia y miro los ojos entretenidos de la frágil muchacha.
-mi nombre es Ann, es… todo lo que recuerdo—musito, su mirada se poso en el té que reposaba en su regazo con la taza rodeada por sus finas manos, sus mejillas empezaban a tornarse rojas ante la mirada ámbar de el Nightray.
"se los dije"
Casi gritaba la sonrisa orgullosa de Sharon
-valla, al parecer todos los que entran en el Abyys se le olvida su pasado, Alice, Gil, Vincet…-dirigió su mirada esmeralda curvando su labios, esta era la revancha contra Sharon—…y ahora tu.
-¡Oz no!—había reprochado Gilbert.
-¿por qué no?—rio falsamente el rubio—después de todo ella también a salido de el abyys, no hay ningún problema.
Sharon suspiro y observo el rostro calmado de Ann, de alguna u otra forma no parecía impórtale que nombraran aquel lugar donde (a jugar por sus heridas) había sufrido tanto.
-ya veo—las esplendidas esmeralda que poseían un brillo de la cual carecían las de oz se cerraron por un momento, un viento fortuito agito los cabellos de los presentes y acaricio sus rostros—el Abyys es un lugar horrible—rio—pero de alguna u otra forma te acostumbras al tiempo, incluso, llegue a estar feliz al saber que en algún momento moriría de hambre o como el almuerzo de cadena y dejaría de estar en ese horrendo lugar.
"Tal vez mienta"
-entonces no te gusta ese lugar—Oz rio y se puso de pie, encarándola.
-Nop—ella respondió aun así riendo, era imposible irritarla, Oz se sentía desprotegido ante la chica habían tenido muchas traiciones y no se sometería a otra simplemente porque la chica era linda y tenía un rostro similar.
-Pandora a sufrido muchos daños últimamente, muertes, engaños y…-la miro fijamente— ¿tu quieres seguir en este lugar?
-creo que si—dudo, una ráfaga de viento mas y la voz de Ann adquirió un tono suave y frágil—después de todo, no tengo a donde ir.
"pero si miento por el bien de otros, está bien"
Oz suspiro, se hallaba vencido, no había nada extraño en la chica, tal vez su parecido fuera porque era un pariente lejano de los Bezarius de aquel entonces, tan fácil como eso.
Es un sobreviviente de la tragedia Sabrie.
"si grito el nombre de Gil y ahora no lo recuerda" pensó el rubio, le dio la espalda "es posible que alguna vez lo haya conocido, y si lo conoció a él, tuvo que conocer a Jack" se separo de el grupo mientras la curiosa Alice lo seguía "si alguna vez recuerda algo" volteo levemente, Ann reía junto a Gilbert y Sharon mientras Break engullía un pastel "nos puede ser de utilidad, y quien sabe…tal vez la sea de mucha ayuda"
"no importa si miento, yo… lo hare por el bien de todos, sin importar el precio que tenga que pagar" Ann dio un vistazo fortuito a Oz, cuando nadie se dio cuenta, ni siquiera Break, el chico rubio estaba a lo lejos con Alice intentando captar su atención "tan solo uno tendrá que morir, es la única opción"
-… yo…—sus ojos se llenaron de lagrimas y apretó los puños— ¡no quiero que el muera… no quiero que nadie muera por cosas insignificantes!
-¡QUE!
-¡dejen de pelear! ¡No dejare que nadie muera!¿entendido?
-¡hermano!
Ya era tarde….
Rio por lo bajo y Sharon la miro.
-Ann ¿no te gusta el té?—la azabache levanto su rostro y miro a la rubia, ¿estaba tan al pendiente de ella?—no has probado un sorbo.
-¡oh! ¡Es que no me gusta el té, es muy ligero!—se arrepintió de decirlo y además con ese tono alegre y sonrisa complacida, Sharon la miro con cara de ultratumba junto con Break.
-¿¡no te gusta el té!—Los dos hablaron con voz de el mas halla y ella dio un brinco en su asiento manteniendo una sonrisa tensa y quebrada— ¡pero si es lo más rico que hay en el mundo!
"¿voy a morir?" se pregunto "¿solo por un té?"
-¡no te gusta el té entonces se de algo que te gustara!—Alice interrumpió la escena con una alegre sonrisa, en sus manos llevaba una tetera que hacia juego con la otra y le sirvió (torpemente y derramando un poco de él liquido marrón) en una taza de porcelana blanca con bordes plateados y lirios de grabado.
-tómalo—le ínsito la castaña pasándole la taza.
-¿Qué es?—pregunto curiosa observando el liquido marrón humeante, no le daba buena espina el color.
-se llama choco-ate—Alice lo pronuncio mal y Oz se apresuro a decirle en su oído el nombre correcto— ¡chocolate! ¡Chocolate! ¡Se llama chocolate!
Ann le dio un sorbo tímido y con el seño fruncido, cuando trago la bebida su rostro adquirió un pequeño rubor y miro a todos con los ojos brillantes y llenos de vida.
-esto… ¡es lo mas delicioso que he probado!—celebro Oz rio mientras aplaudía junto a la chica.
-oficialmente—rio—¡eres mi nueva hermanita menor! ¡Ada estará muy feliz!
-¿hermana menor?—musito tomando el chocolate de un trago, mirándolo fijamente con las dos grandes esmeraldas que eran sus ojos, era un gesto que te dejaba enternecido — ¿eso también se come?
Una gota de sudor se paseo por la frente de él Bezarius.
-c-creo que te está afectando estar tanto tiempo junto Alice—la aludida gruño a Reim ante aquellas palabras.
Ann se cubría la boca con su mano derecha en un momento que no pudo aguantar más la risa las carcajadas salieron involuntarias de sus labios, se le veía alegre libre, sin ese pesar en los ojos que llevaba desde antes de conocerlos, como si algo la atormentara, pero en ese corto tiempo su voz se volvió limpia y sus ojos se dejaron llevar por un brillo aun más puro, incluso todo su cuerpo se veía ligero y natural.
Cada uno de los presentes la miraba con confusión.
-¿A-Ann? ¿Está bien?—la aludida levanto la mirada pero solo pudo reírse aun mas.
-es que-es que JAJAJAJA—volvió a irrumpir en carcajadas ¿acaso estaba loca o algo por el estilo?— ¡solo estaba jugando sé lo que es una! JAJAJAJA…. ¡sé lo que es una hermana menor!
-ahora se una buena hermanita menor y saluda.
-hola.
-¡con más alegría!
-no.
-¡Ann!
-no importa—una voz que solo ellas podían escuchar.
-¿está bien?—pregunto ella la de ojos rojos— ¡qué bien, los dos hermanos felices!
-una hermana menor, según lo poco que recuerdo…es que...—sus ojos miraron a otra parte y recordó aquella primera vez que lo vio—ella tiene que ser obediente y hacer todo lo que hermano mayor diga, además debe hacer todo por él.
Oz se quedo quieto.
-no—negó—no es eso—su mirada se torno molesta por la descripción—una hermana menor debe querer a su hermano y debe apoyarlo y estar con él siempre.
Las mismas palabras
Ann rio con ironía y lo miro sonriente.
-ya es hora de que me valla—se apoyo en la silla y pidió a Reim que la cargara para ir de nuevo al su habitación.
-Reim—lo llamo el Nightray presente, Gilbert parecía relajado, es mas desde que la pequeña Ann había compartido palabra con él se le veía alegre—dile a las mucamas que le asignen a Ann una habitación mas cómoda.
-gracias señor Gilbert—de nuevo la radiante sonrisa y Gilbert se sonrojo, Ann rio ante la vergüenza de el joven cuervo.
"¿cómo ganarse la confianza tan rápido?—su mirada se volvió a la mansión—supongo que es una virtud, adaptarme y que me acepten en seguida, me será de ayuda tener un lugar donde dormir y comer, ahora solo tengo que saber…¿en qué época estoy? ¿Qué es Pandora? Y sobre todo… ¿aun los Basqueville existirán? Y si es así los tendré que localizar y darle un buen escarmiento a cada uno, en especial al idiota de Glen"
Un conejo blanco a Alicia condujo
A lo más profundo de un oscuro agujero.
Y Alicia cayó y cayó y más nunca volvió.
-está usted diciendo que sentiste una gran presencia hace unas horas, amo—Leo asintió, miro a Vincent con ese par de abismos que todo lo tragan y le dijo en voz baja:
-más que una presencia fue un poder muy grande, una cadena o… algo mas—Vincent lo miro dudativo y procedió a preguntar al verse permitido por Leo, o mejor dicho, Glen.
-¿y dónde está ahora?
-desapareció, se esfumo—el azabache de su asiento en un tirón se levanto—se hizo polvo como paso con Fang.
-o más bien…-el de ojos dispar dejo la bandeja con comida en la pequeña mesa-… ese poder está escondido en algún lugar.
-¿un objeto?—expuso, su mano se movió sin sentido y los ojos se le resbalaron para otra parte mientras sorbía de la copa de vino, estaba distraído o tal vez aburrido eso no lo sabía Vincent, con Leo era difícil de prever una acción o una conversación, simplemente era indescifrable.
-no—Vincent sonrió, siniestro, de una manera en la cual incluso Leo se intimido pero volvió a mirarlo con porte, el era Leo Basqueville y aunque aun no estuviese acostumbrado al poder que le otorgaba ese nombre debía mantenerse altivo en todo momento—un cuerpo o…simplemente una persona.
-¿me estas sugiriendo que hay alguien con tan inmenso poder, más que Glen, más que la voluntad de el abbys mas que B-Rabbit?—Los ojos de Leo centellaron.
-No—la sonrisa macabra volvió—igual que la de B-Rabbit.
Leo rio, sería divertido casar a una persona con tanto poder
Nota de la (loca) autora:
No es lo mejor y tampoco esta tan mal (creo yo ¬¬') pero bueno, me empeñe en hacerlo lo mas real (como Jun lo haría) es obvio que no lo logre, así que adapte los capítulos desde el 61 hasta el 74 de el manga (hasta donde me quedare varada si " " no actualiza pronto), bueno les y avisare cuando sea una réplica de un capitulo de él manga adaptado.
Debo decir que pueden pensar muchas cosas de Ann pero es una buena chica lo juro. Antes Alice me caía mal pero con lo que vi ya no, y describí a Oz tan frio al principio porque cuando empecé a escribir estaba en una etapa de el manga donde parecía un cubo de hielo que daba miedo, siempre vi a Reim (como extraño llamarlo Lyam) y Gil como unos cobardes sin sentido y al Ann al principio ser tan fría pensé que esos dos (unos de mis favoritos) se asustarían mucho.
Jajajajaja.
Bueno ahora será que averiguan cual será la pareja de Ann ¿Oz? Lo dudo ¿Reim? No lo sé ¿Break? (sin palabras) ¿Gilbert? Mmm tal vez ¿Leo o Vincet? :D , bueno eso queda a su criterio.
¡Comentarios, por favor! Y si van a tirar tomates sustitúyanlos por galletas son más ricas y no me manchan la ropa, hasta pronto 3
