Si, Pandora Hearts no es mío, Es de Jun Mochizuki. Esto no tiene fines de lucro. Mary Ann, Esmeralda y White Rabbit (y la trama de la historia) son de mi propiedad, si los quieres usar, avisa.
Advertencia: T solo por muerte de personajes, También hay Spoiler.
Capitulo diez: La habitación cerrada.
"No importa si caes, yo estaré ahí para levantarte. Así que relájate, avanza y déjate caer"
Oz Bezarius.
Un mes y dos días.
La noche caía como velo sobre la ciudad, la neblina se había cernido sobre las húmedas calles de piedra, creando una cortina uniforme. Blanca y fría, era cuestión de rutina en Carroll's, había días que simplemente no se diferenciaban de la noche.
El cielo seguía gris y anunciaba una tormenta, no se podía ver más allá de la nariz gracias a la niebla y la iglesia del pueblo sonaba sus campanas, puntual, doce en punto.
Hubo un momento cuando una ola, rebelde e inquieta rompió la quietud del pueblo, como si quisiese ir en contra las aguas calmas de el mar, como si quisiera romper el sonido interminable de la niebla pasar por las calles, yendo en contra de la monotonía del lugar.
Había solo un bar en el pueblo y la atendía un hombre robusto cuyos ojos parecían carentes de vida, en todo el pueblo solo iban a beber unos cuantos, Albert, un hombre flacucho cuyo rostro parecía de mujer, era viudo y tenía tres hijos. Ahogaba cada noche sus penas en alcohol. Bryan , un pelirrojo pecoso de mala cara que gruñía a todo lo que se le acercaba. Frederick, un rubio paja de ojos (inusualmente) anaranjados que sonreía como un loco, de mirada siniestra y una capa negra que cubría su cuerpo, y unos cuantos más, hombres que iban más a mirar el vacio entre sus narices y el techo, que a tomar un trago.
El cantinero veía ir cada madrugada a los peores enemigos abrasados hombro a hombro mientras cantaban borrachos, esa mañana serian Antonio y Dan lo elegidos para irse, cantando algo parecido a una canción de despecho, caminaban irregularmente mientras reían entre carcajadas, los dos chicos apenas tenia dieciocho y celebraban su mayoría de edad bebiendo sus primeros tragos, los pobres no habían aguantado más de dos rondas cuando estaban ya callendose de el banco de la barra y hipando como si no hubiera un mañana.
Salieron de la cantina con una carcajada limpia y el cantinero suspiro con resignación "Chiquillos" pensó "Si supieran lo escandaloso que son" después de mirar la puerta por mas de dos minutos atendió ante el pedido de "El loco Frederick" como lo habían apodado por su mirada y sonrisa singular. El hombre quería un whisky, como todas las noches.
Como era de esperarse, afuera cayó una torrencial lluvia apenas Dan y Antonio cruzaron una esquina que llevaba a unas escaleras, a un camino de piedra perdiéndose como un laberinto entretejido entre casas, negocios y almacenes viejos y gastados.
Dan, el de ojos dorados y cabello largo y blanco, meneo la cabeza antes de apoyarse en su amigo. Los dos estaban tan borrachos que la cabeza ya les dolía.
Si no hubiesen estado aunque sea un poco menos ebrios, o aunque sea un poco menos de niebla abarrotaran las calles.
Hubiesen notado los pies blancos e inmaculados que caminaban hacia ellos, con ligereza y gracia. Con plan perverso en la mente, con su sombra dándole a ellos gracias una farola detrás de su figura.
Los dos amigos pararon cuando entraron sin saber a un callejón sin salida, la neblina acrecentó y las gotas de lluvia le daban el rostro de una manera que apenas podían mantener sus ojos abiertos, Antonio, el moreno de ojos negros le dio un golpe en el hombro a Dan cuando noto reflejada en la pared la sombra negra y siniestra.
Dan y Antonio se voltearon, petulantes y con pesadez debido al alcohol…
Sus ojos se dilataron
Y sintieron miedo.
De ese miedo que te revolvía las entrañas y te agitaba el corazón…de ese miedo que sabrás será el último que sentirás.
Y una risita siniestra se escapo de la criatura que los había acorralado sin siquiera intentarlo.
Dos gritos amortiguados por la lluvia.
Y lo próximo que salió del callejón fue sangre mezclada con el agua de la lluvia que se escapo por una alcantarilla.
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Un rayo partió el cielo y…
Mary Ann abrió los ojos, sintió un tirón en su pecho. Unas lagrimas saladas rodaron por su mejilla y con el pecho agitado y el corazón galopante en el, se sentó en la cama mullida y espaciosa.
Su pecho parecía un tambor, se acurruco abrazándose las piernas y reprimió un sollozo.
"fue solo un sueño"
Se mecía al compaz de su respiración agitada y los pensamientos confusos.
Si fue un sueño…
¿Por qué fue tan real?
¿Por qué sintió esa espada en su cuello como si le rasgara de verdad?
¿El asfixia?
¿El desprecio?
¿El toque de ese frió metal trancándole la respiración?
Mary Ann sabía a que le temía. Y saberlo solo aumentaba su temor a ello. Morir no es del agrado de nadie, ni tampoco la soledad, el desprecio o la ignorancia. Ella temía de eso, que se cansaran de ella, que la dejaran sola, temía morir y también temía decepcionar a los que tanto amaba y también temía…hacerles daño.
Porque no era gran cosa que la dejaran atrás.
Temía a la soledad, pero sabia convivir con ella fuera para bien o mal.
Pero temía hacerles algo…
Así como en ese sueño.
Donde se sintió tan real la sangre de Oz entre sus manos, la daga degollando a Alice y los ojos muertos de Sharon.
La manera en que el cuerpo de Gilbert reposaba ensangrentado en una esquina del lugar.
Chillo al recordar y mordiéndose los pálidos labios hundió su cabeza en el hueco que había hecho entre su pecho y sus piernas, se obligo a pensar en las palabras de Sharon "eres valiente", en la sonrisa de Oz, en la cálida despedida que una somnolienta Ada y un lloroso Oscar con Reim casi sonámbulo le dieron una madrugada atrás.
Pero el pensamiento le vino por si solo
Les are daño, lo sé.
Sollozo aun más fuerte y dijo en voz alta:
—¿porque a mí?, ¿porque yo?—el silencio en la habitación se prolongo, solo sus sollozos rebotaron en las paredes. Y fue cuando Ann escucho de nuevo esa voz, seria, fría y suave…
Esmeralda.
—Porque eres diferente Ann—las palabras se colaron por sus oídos y la azabache abrió los ojos de golpe, mas no cambio su posición, se mantuvo quieta. Porque sabía a quién le pertenecía esa voz tan limpia y fría, porque había sido ella la que con una espada en aquel irreal sueño le había cortado el cuello argumentando esas mismas palabras.
Suspiro, se dio valor.
Y con el rostro empapado en lágrimas, la busco con la mirada.
La habitación solo tenía un enorme ventanal que daba a un jardín donde solo llovía y la niebla se deslizaba. Las paredes eran de un verde oscuro que parecía tétrico y con solo la iluminación de un rayo debes en cuando, la oscuridad era inminente. La cama era espaciosa y tenía un dosel, todo estaba decorado de una manera casi aterradora, con adornos de serpientes, leones disecados.
Los candelabros con tallados de plata de leones con la boca abierta y los ojos muertos.
Pero entre todo eso… estaba ella.
Imperiosa, altiva y algo fría, con los ojos rojos brillando por sobre la oscuridad y la capa roja siñiendole el cuerpo. Con una voz siseante, y el cabello escapándosele por la capucha.
Le temía, y mucho. Sabía que le temía y sabía que Oz en su lugar no temería. Oz siempre tenía un objetivo y un plan, un humor siniestro y su corazón valiente, jamás lo había visto derramar una sola lágrima, en verdad eran muy distintos.
No tenía idea de que se parecían tanto, que los dos le temían a la soledad y el hacerles daño a las personas que amaban.
— ¿Q-q-que qui-eres?—susurro, con la voz temblante y los brazos chocando levemente contra sus piernas recogidas, tenia frio y sentía miedo. Inconscientemente giro su vista hacia las blancas y fantasmales manos de la Baskerville.
Apretó los labios fuertemente y sintió alivio al no ver la espada que en sus sueños había visto en las manos de esa ilusión.
—Ayudarte—le respondió, sus voz era como el agua, fría y ligera. Dio un paso con sus pies descalzos hacia la cama de dosel blanco y trasparente. Vio como Mary Ann se tenso, aun en toda esa oscuridad noto como respiraba con dificultad y sin pensar se alejaba pateando las sabanas torpemente. Volvió a retroceder con cautela, Ann solo respiro con más fuerza, los ojos dilatados y el cabello negro y ondulado haciendo un velo en su blanco rostro—Esta bien, me quedare aquí. No te hare daño.
Estaba hablando con…¿delicadeza?
¿Intentaba no asustarla?
Ann trago con fuerza, el dosel blanco se blandió en un sonido sordo. Había dejado abierta la ventana.
Tenía mucho frio y las gotas de lluvia entraban a la habitación.
Con un simple movimiento de manos, Esmeralda cerró la ventana.
"¿Por qué me siento…
….Tan nostálgica?"
La azabache de ojos verdes observo por más tiempo a la chica en aquel rincón, justo al lado de la puerta y un estante de libros viejos y polvorientos. Nunca la había visto con algo más allá que temor, pero si la veía bien… Esmeralda era menuda y la capa con capucha le colgaba de los hombros, sus cabellos de un color oscuro se escurrían por su pecho, un vestido blanco y holgado, largo, levaba los pies descalzos y las manos blancas se entrelazaban en su regazo. Ann podía jurar que los labios pálidos que apenas se asomaban por la capucha formaban una sonrisa llena de afecto.
"¿Pareciera como, si me fuera a echar a llorar en cualquier momento?"
Poso su mano en su propio pecho con delicadeza, y luego apretó la tela que lo cubría.
Con algo de lentitud se apretó los ojos con el dorso de la mano reprimiendo un sollozo.
Se sentía como una hija sin haber visto a su madre por mucho tiempo.
Quería desfallecerse a llorar y que alguien le consolara.
—¿Qu-quien eres?—susurro, otra ráfaga de viento choco contra las ventanas y un trueno furioso resonó en todo el pueblo, sabia cual era su nombre, pero solo quería comprobarlo, saber si en verdad era esa chica que Leo le había mencionado.
La Baskerville ladeo la cabeza a un lado, esta vez una sonrisa si afloro en sus labios y se le escapo una pequeña risita.
—Ya lo dije antes, y tu lo sabes—Hablo con voz divertida y ligera— Algunos me llaman Esmeralda, pero yo prefiero que me llamen "White Rabbit" la cadena de la vida, de los sueños y la creación. Soy una cadena, pequeña Ann. Yo solo quiero hacerte recordar, protegerte, ¿acaso no quieres saber cuáles son esos nombres que susurras pero no recuerdas?
"¿esto….
Es un sueño?"
—Pero yo…yo recuerdo—se negó.—yo recuerdo mi pasado, recuerdo a mi madre a mis hermanos y …yo no te recuerdo, yo solo recuerdo a Glen, y la muerte que causo.
— ¿Estás segura de que recuerdas?—le especto, Ann se sobresalto ante la dureza de su voz y un escurridizo sentimiento se balanceo en su pecho,duda.—en verdad recuerdas tu pasado Ann, dime verdaderamente, ¿Qué recuerdas?
Ann negó con frenesí y cerró los ojos, sentía que el aire le faltaba, apretó mas lo ojos y respiro con dificultad.
No supo porque se sintió de un momento a otro calmada.
La voz de Esmeralda se oyo como un susurro que decía:
—¿recuerdas?
Esa fina paz se rompió cuando un sinfín de sentimientos se estamparon en su pecho, acompañado de imágenes sin sentido.
Corría por un pasillo mientras reía y daba saltitos, alegría. Frunció la nariz y acerco más el peluche de felpa a su rostro, molestia. Sus ojos se aguaron y miro fijamente al chico de ojos violeta frente a ella, angustia.
Sintió como su pecho volvió a subir y bajar con irregularidad y apretó más los ojos.
Sangre y una chica de cabello castaño entre sus brazos, era Alice, Rabia. Ojos esmeralda y un cabello rubio en una trenza, repugnancia. Un grito, largo, lleno de dolor, resentimiento y los ojos llorosos, el grito clamaba a Jack Bezarius, Furia.
Mary Ann abrió los ojos con rapidez, buscando a Esmeralda con la mirada, negándose a sentir y ver algo que ella no entendía, eso era obra de Esmeralda, no había duda. Tampoco había duda de que lo que rodaba por su mejilla era una lágrima.
Un gran silencio surgió de la nada, los ojos de Ann cayeron hacia abajo, hacia su regazo y murmuro:
— ¿Esto es un sueño?—con el labio inferior temblándole y los ojos acuosos.
Si, tenía que ser un sueño.
Esmeralda solo sonrió por respuesta, le señalo la puerta diciendo:
—Ve a "ese" lugar, donde fuiste antes y no quisiste volver…tus recuerdos esperan.
Y con eso se desvaneció.
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Gilbert atravesó el portal de la puerta, le era fastidioso que el vizconde le llamara a tan tempranas horas de la noche. Se había tenido que vestir a toda velocidad, un pantalón negro, camisa blanca, chaleco viejo y un abrigo grueso. Ahora ese mayordomo de rostro alargado conducía el camino con el candelabro en manos, la mansión, por dentro. Era más espaciosa de lo que se veía por fuera, era un acertijo de laberintos y puzles hecho con el solo propósito de perderse.
Cuando el mayordomo paro frente a una puerta de ornamenta pesada y de piedras incrustadas supo que había llegado al estudio de el noble Al'Deur. Era muy temprano, lo truenos intentaban romper los vidrios, la oscuridad se escurría por las esquinas de todo el lugar y la lluvia se airaba mas.
Cuando entro la luminosa habitación lo segó por un momento, luego achico sus ojos color oro y no presto atención a la intrincada reverencia que el hombre calvo efectuó. Solo dio una leve cabecilla y sin el menor permiso se sentó en un sillón de apariencia gastada, no estaba para formalismos, pero… ¡Por el Abyys eran las tres de la mañana!
El hombre mayor, resignado ante los enfadados ojos de el Nightray se sentó tras su escritorio y le informo a su mayordomo que esperara afuera, así lo hizo.
Una vez la puerta cerrada y con un trueno retumbando en el cielo Golte's La'Deur hablo:
—se preguntara (como cualquiera lo haría) la razón por la cual le he mandado a llamar a las…—consulto su reloj de bolsillo con un rápido movimiento de mano—...tres y veinte de la mañana.
"Es usted todo un adivino"
Le hubiese gustado añadir a Gilbert con un tono altanero y burlón.
Pero un bostezó lo detuvo y así se quedo como un bostezo y un perezoso "Así es", cuanto quería volver a su cama junto a la chimenea.
—Es sobre las señoritas que han traído—le dijo, frunciendo el seño, para hacerse el dramático. Solo llevaba la pijama y sus ojos muertos buscaban un deje de fastidio en los ojos dorados de Gilbert a la mención de las damas que lo acompañaban. Pero lo único que encontró fue…angustia.
— ¿Qué sucede con ellas?
—Nada en especial—negó el vizconde con algo de monotonía en sus palabras—Aquí en Carroll's como ya sabrá tenemos unas…costumbres distintas—su voz refinada dudo en terminar la frase, se había puesto de pie y sacaba un puro de una de las gavetas, le ofreció uno a Gilbert. El cuervo lo acepto y miro sin entender a el hombre frente a él—vera—carraspeo—en este pueblo la mujeres son mas… reservadas. Calladas y sumisas, ¿como explicarlo sin que se enfade?…ellas están limitadas, de algunos privilegios.
Gilbert enarco una ceja y lo miro con altanería—privilegios ¿cómo...?—Se aventuro a preguntar.
El Vizconde hizo una mueca que con su bigote resulto gracioso, aun cuando se mantenía serio.
—Hablar…con libertad. No hablan si no se les pide. Permanecen en una habitación sin no son autorizadas para salir de allí. Permanecen en casa, no salen al pueblo, ni al jardín…vera, es un modo de que no se rebelen, de mantener las costumbres y la paz intacta en el pueblo. Le parecerá un poco cruel o extremista, pero para nosotros es algo necesario.
Si, Gilbert en verdad se le había caído la quijada, miraba con los ojos desorbitados a el duque, y casi sollozo cuando oyó "Permanecen en casa, no salen al pueblo, ni al jardín" ¡Oh, no! Eso no se aplicaba ni a Sharon, ni a Alice.
—¿usted me está pidiendo que a Lady Sharon, Lady Mary Ann y…Lady Alice, les imponga esas reglas?— Murmuro incrédulo, increpo con un tono quebrado y miro a Golte's como si estuviese loco.
—Así es.
Gilbert suspiro, se paso una manos por los de por si alborotados cabellos y le dio una gran calada al puro.
—Vera…señor…Vizconde. Me temo que las posibilidades de que esas tres damas en particular hagan caso de estas leyes—Y antes de que el señor de la calva pudiera replicar siguió.—Por parte de Alice, sabrá muy bien que es una Chains, es rebelde, repelente, impulsiva, mal educada y incapaz de quedarse en una sola habitación o siquiera cumplir una orden a menos que venga de los labios de Mary Ann o Oz, fue una Baskerville (no pregunte, asuntos confidenciales) ¡Por el amor de Alyss! (Tampoco pregunte). Sobre Sharon—Gilbert se estremeció ante la mención de la rubia—Ella es…una Rainswoths, y sabrá muy bien que los cuentos que se oyen por allí de ellas no son mentira. Podrán ser lo más dulces, educadas y hermosas que quieran pero…una cosa le aseguro, ¡ella no va a quedarse dos minutos sin expresar sus opiniones feministas! Ya tiene 23 años aunque no lo parezca, y es más astuta y rebelde de lo que ese tierno rostro aparenta, por algo ¡las Rainswoths han tenido un linaje de solo mujeres sin casarse nunca y además visto con ojos buenos a los ojos de la sociedad! Y… Mary Ann, no dudo de ella, es educada, callada, sonriente y acata órdenes. ¡Pero como a cualquiera, le afectaron estos meses junto a Sharon y Alice! ¡Es una Collet!, he investigado sobre esa familia y me han dicho que era una familia noble pero también ¡MUY rebelde! Y aunque ahora yo tenga su custodia, la cual por cierto muchos pelearon, quien no pelearía por una chica salida del Abbys y sin mayor problema que una amnesia temporal y algunas heridas, ¡es una fuente de información andante! ¡Pero se lo digo ahora y solo ahora yo desde un principio me niego!, y sabrá que así lo hará Oz Bezarius, Break Xerxes, Sharon Rainswoth, ¡Alice Baskerville y con una buena carta, Oscar Bezarius!
Después de terminar de hablar, con el seño frunció y la mejilla rojas por la falta de aire. Tomo una gran bocanada de aire y se dejo caer de nuevo en el sillón (ya que se había parado en un repentino ataque de histeria y gritos) Golte's estaba serio y con su mirada fría y petulante solo imito a Gilbert y se sentó en su sillón de nuevo.
—lamentablemente, no puedo hacer caso ante esta subgerencia. Gran Duque, tendrá que saber que… en este pueblo nos regimos a nuestro modo. El alcalde lo aprueba y así nos quedaremos, no quiero a ningunas de sus chicas merodeando por el pueblo sin compañía y sin que se los hayan informado a usted y usted a mí (así se trate de una gran duquesa, una Chain- Baskerville, o una chica huérfana que ya no debería llevar el titulo de Baronesa). Que tenga muy buenas noches, y con su permiso, me retiro.
"¡Viejo cascarrabias!"
Y se fue, ni siquiera le dio tiempo de responderle, aun le faltaba el aliento y el mayordomo de cara alargada lo miro con el rostro neutro y casi sin vida desde el umbral de la puerta, era un claro mensaje de "estoy sosteniendo la puerta para que se retire ¿Qué no ve?" con una mirada altiva y algo reprobatoria ante la manera tan desalineada en que se había desparramado en el mueble.
Suspiro, paso su mano por su nuca, la sentía tensa, se obligo a pensar en algo bueno… Lotti vino a su mente y solo deseo acabar con esa cadena lo antes posible.
Se retiro, y vago por los pasillos sin saber cual puerta era la de su habitación por una hora.
"¡Maldito mayordomo
Maldito pueblo
Y maldita misión!"
El era capaz de matar a mil cadenas
Pero por el amor de dios enfrentar los valores feministas de Sharon…¡Eso no!
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Caía nieve, los pies blancos se deslizaron por ella y rio levemente, con su risa se escapo una tos insistente. Los pliegues de la ropa rozaban la nieve y el cabello rojizo saltaba con el viento, extendió la mano solo para tocar uno, aunque sea uno de eso hermoso copos de nieve que jamás le dejaron tocar y que esa noche furtiva le permitía casi complacida.
— ¡Señorita Alexia! ¡Señorita Alexia! ¡SEÑORITA ALEXIA BARMA!
La mujer se volteo, sus ojos marrones y el cabello rojo y largo la hicieron notar en un rincón de el pasillo al aire libre, donde enormes ventanales sin vidrio adornaban todo con hermoso tallados y detalles, la ama de llaves suspiro aliviada, llevaba una batola y una vela en las manos. Se veía desesperada.
—¡Por dios santo!—el rostro viejo de la ama de llaves se distorsiono al verla con una pierna sobre el muro de los ventanales, el pie extendido para tocar la nieve y con claras intensiones de empujarse el cuerpo completo para caer fuera.
Un hombre alto y robusto (el doctor de cabecera) apareció por detrás de Joanna, la ama de llaves rubia y vieja. El doctor Tilcrest era un gran medico y la cuidaba desde que era una niña, le dirigió una mirada severa y le hizo señas para que volviera a la mansión.
—Pero… nieva—Articulo con su voz ligera y casi de niña, Alexia nunca había aparentado su edad, siempre más pequeña, mas menuda, más débil e infantil. Rufus siempre se había quejado de su manera de actuar, pero se sabía que la quería y que para él no había alguien igual, era su hermanita, la ultima de su familia y la quería con todo lo que su corazón herido podía.
—y precisamente, le hace daño. Usted sufre de una pulmonía, muy extraña, única en su clase. El duque Rufus me ofreció asilo, comida de por vida si yo estudiaba su enfermedad y le curaba. Hasta ahora no he podido y pero he avanzado mucho. He logrado que no se desparramé en una cama sufriendo de la fiebre o convulsionado en tos, así que si me lo permite, puede ver la nieve desde la comodidad de su recamara, con un buen fuego en su chimenea y bajo sus mantas.
—Pero...—su voz era un murmullo, ella de verdad quería ver la nieve, quería sentirla bajo sus pies. Quería al fin jugar como jugaban los niños cuando era pequeña y ella tenía que quedarse en una cama sufriendo por la fiebre.
—Nada de peros.—dijo con tono firme y severo Joanna, pero luego endulzo sus facciones ante el puchero de Alexia y con voz cariñosa artículo, rozando la barbilla con ternura para que subiera el rostro.—creo que alguien ha venido a visitarte.
Los ojos marrones se iluminaron, rio a carcajadas sin ninguna tos que la interrumpiera y se fue corriendo como un dardo de el lugar.
—Pero-pero, ¡SEÑORITA ALEXIA! ¡NO CORRA POR EL AMOR DE DIOS!
"Y mismo cuento de siempre", pensó la gata marrón que tenia alexia por mascota, "La señora con arrugas y el hombre que parece tronco corriendo tras mi ama,¿ entonces la señora de la sonrisa y el hombre de el abanico han vuelto? Mmmm, espero que traigan leche" ronroneo y estirándose se fue a algún lugar cálido donde pasar la noche*
— ¡Shelly pequeña! ¡Hermano mayor!—oyó la felina, el llamado de la pelirroja a sus invitados.
Una vez la pelirroja llego a su destino, salto al resividor rápidamente con su delgada figura rebotando por la extasía.
—¡HEEEEERMAAAAANO!
—Alexia, por favor, eres una duquesa compórtate como tal—Rufus entraba con su ropa empapada hacia el recibidor, había pospuesto la reunión con Glen (Leo, es Leo y se quedara siendo LEO) para pasar un día con su hermana en las lejanas montañas de el país, pero al parecer su pequeña hermana se había dado cuenta y se había levantado con anticipación, "¿Qué hacia Alexia despierta a las tres de la mañana?" pensó, mientras un sirviente le quitaba el abrigo empapado y pesado.
—¡Hermano! ¡Hermano! ¡Hermano!
—Ale..xia… me asfixias ¡Suéltame!
—Pensé que vendrías en otoño, ¡Ya es invierno! ¡Te extrañe tanto, tanto, tanto!
Otra figura descendió por las escaleras de la entrada, era Shelly, con su sonrisa cálida y el abrigo mas empapado que el de Rufus.
—¡Hey!
Alexia sonrió, es cierto que era menuda, infantil, pequeña y hacia cosas propias de una chica de apenas 16 aunque su apariencia no ayudaba. Pero cuando veía a Shelly, veía a la pequeñísima bebé que había sostenido cuando tenía apenas dos años de edad.
—Pequeña—una lánguida sonrisa se extendió por sus labios, llevaba la batola mal puesta pero era más alta que Shelly.
—Tía—rio, era extraño, pensó. Ser sobrina de alguien que casi tenía su edad. Ser hija de alguien que parecía tener su edad, y además no poder llevar su apellido, no poder reconocerte como su hija. Shelly era feliz, pero estaba triste porque… ella era una Barma, pero esa tonta maldición se lo impedía, solo esperaba y rezaba porque a Sharon no le pasase lo mismo, porque consiguiera el amor y no se le impidiera amar.
—Mi sobrinita querida volvió. Vale, Rufus, ¿no crees que tu hija ya te alcanzo de estatura?
Solo fue una risa, y un abrazo en familia.
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Tenía frió, la batola era ligera y un viento frió le batía el cuerpo. Pero no tenía miedo. Era extraño, considerando que aquella llamada Esmeralda guiaba su camino entre pasillos laberinticos y puertas que no parecían puertas, detrás de cuadros, pasadizos, girando un candelabro o tocando adecuadamente las maderas decoradas de una pared.
"son atajos entre pasillos"
Le había dicho mientras movía un cuadro ligeramente hacia la izquierda, una puerta que parecía pared se deslizo a un lado de el cuadro y Ann noto que ese cuadro era en el que se retrataba Lacie y la Baskerville-cadena
Esmeralda se erguía imperiosa, caminando, con pasos que parecían levitar y como su capa parecía flotar.
¿Era real?
Se preguntaba, pero la petulancia y una intensa desazón evitaban que tocara la capa de Esmeralda y comprobar si era una burda ilusión o era realidad.
Pero se lleno de valor, y allí es cuando extendió su mano hacia Esmeralda.
—Donde debería haber tela solo encontraras aire—la voz fina y fantasmagórica la sobresalto, era la supuesta cadena, que de nuevo, sin siquiera voltear a verla. Había predicho su acciones—no soy una ilusión Ann, pero aquí, como me vez… no estoy viva. O por lo menos no tengo mi cuerpo físico.
— ¿Por que quieres...?
— ¿Ayudarte?—le completo, se volteo en ese momento y con las manos en su pecho Mary Ann retrocedió.
Un sinfín de preguntas sin sentido y incompletas se arremolinaron en su mente, las manos le sudaron frías y se sintió presionada, histérica y desconcertada al punto de la desesperación.
— ¿Porque estás aquí?, ¿que quieres de mi?…yo… yo no soy quien buscas, ¿Cómo estás aquí si en realidad no...? ¿cómo?
—Estoy aquí y a la vez no. Soy un retazo de tus memorias Ann, soy lo que sobra, aquello que vistes, son tus memorias, "ella" te las quito y tienes que recuperarlas, sin embargo, "ella" te quito parte de tus memorias, yo soy la otra parte que tu quieres olvidar y que te obligaste a hacerlo cuando estaban en el Abbys, yo soy aquellas memorias que no regresaran hasta que tu recuperes las otras. Y los pequeños fragmentos que sobran deben estar en tu "otra parte". No soy la verdadera Esmeralda, solo soy la Esmeralda que tu recordabas, un simple y vano recuerdo. Yo… para volver de en verdad, necesito de tus memorias, necesito que recuerdes Ann, para que yo pueda despertar.
Los ojos rojos detrás de la capucha la miraron con insistencia, era raro el brillo de esos ojos atravesando la sombra que la capucha formaba. La Baskerville- Cadena-Fragmento de su supuesto pasado-y conciencia de una supuesta chica-cadena perdida le hizo un ademan hacia adelante, descubrió que Esmeralda había encontrado lo que le quería mostrar.
Una puerta de caoba que parecía lo suficientemente vieja como para ser de un siglo atrás.
—Encontraras pistas allí dentro—le señalo la encapuchada.
Dio dos pasos, toco el pomo de madera negra y se sintió frustrada al ver como estaba trancada con seguro.
—No puedo entr…—cuando intento girarse, Esmeralda ya no estaba.
De nuevo.
Un nuevo sentimiento inundo su pecho, fastidio. Duro más de diez minutos rodeado los pasillos y bajando escaleras que no conducían a ningún lado. Hasta que se encontró a un Gilbert somnoliento deambulando por la mansión. Ambos preguntaron qué hacía allí.
—no podía dormir, quería un vaso de agua y me perdi.
Fue la respuesta de Ann.
—El Vizconde me llamo, hablo conmigo y cuando me dispuse a ir a mi habitación…también me perdí.
Hubo un breve silencio y se miraron a los ojos con una muda vergüenza en sus ojos.
No podía se mas patético, una chica salida de el abyss que estuvo encerrada allí por más de una semana, que despertó en otro tiempo y un Gran duque de los Nightray, contratador de Raven, gran luchador y pasado sirviente de el gran Jack Bezarius… perdidos en una simple mansión.
Simplemente patético.
Nota de la autora:
Creo que tarde un poco. Pero es que mis clases bueno…están pesadas.
No me maten, va contra la ley de todos los países, a menos que tengas licencia para matar *se aparta un paso hacia atrás* además de extraño, seria…algo muy malo.
Bueno, esto si va en serio.
A la pobre de Mary Ann pues, bueno… le hice la vida imposible pero…¡ES MI OC!.
¡ESMERADA ES WHITE RABBIT! ¡¿a que no se lo esperaban?! ¡¿Ha?! ¡¿Ha?!
Originalmente esto iba a ser maaaaas largo pero, me dije "Mmmm,¡NO!" ya lo tenía escrito y aunque creo que me pase un poquito con lo largo son mas de…11 paginas en Word. Encontraran errores que yo ahora no veo, se que si.
Siempre creí que Shelly era hija de Barma, así que… hablad con mi mano. ¡Pero en serio! ¿A que se ve linda con los ojos marrones? ¿Había dicho antes que el asunto de las Rainswoths es también algo que le añadirá misterio a esto? :D
¿No? Se me olvido mencionarlo.
Ha bueno, el tema de los no-derechos de la mujeres en Carroll's es algo que tendrá que ver mucho con la trama de los siguientes capítulos y una Sharon despotricando sin parar. En estos momentos tengo poco tiempo porque mis estudios están muy… ¿Como decirlo con delicadeza?: ESTRESANTES.
Deje a la pobre Ann confundida a un público con los ojos como platos, ¡CULPEN A MI DIRECTORA!
He subido le ficha de Leo a el blog:
h t t p:(Barra, Barra)the miracle of life and love. blogs pot. com(Barra)p (Barra) white (piso: - ) rabbit(Piso: - )personajes (Piso: _ ) 7. h t m l
Visitadlo!
¡Y dejen comentarios!
Se los agradecería ;)
Respuesta a Chadechu Nightray:
¡Hello!
Si, no soy tan pervertida como las demás me siento tan extraña. Mis amigas me molestan con eso.
Tranquila Chade que no se verá así, ya verás ;) Reim es un santo y así se queda Jajajaja
En realidad no es ahora que habrá mucho ReimXLily
Ya sabes esta muy pequeña.
¡Reim, tienes que esperar!
En realidad, Leo y Ann, terminaran… Mmm como decirlo, mejor no te digo. Solo habrá un "Regalito" de por medio de parte de Ann que…será lindo y hará tipo Lacie-Alice.
Pero no tan dramático, creo yo.
Pero en realidad vi que todos en PH tenía una pareja excepto el y Oswald, cree a Mary Ann y a Esmeralda y todo resuelto :DD
Pero si, la va a querer mucho. Y ella a el. Pero por ahora… a hacerles mella la cabeza y ¡LAS PUAS NO! ¡Escóndete Leo! ¡Escóndete!
Sii, tengo ese poder de convencer. Sera lindo cuando lo veas (leas) al final. Y Si Chade, Lotti lo está. ;) Gilbert… te pillamos. ¿Qué te pareció este Capitulo?
¡Gracias por comentar!
¡Adios Chade!
P.D. solo te aviso que falta mucho para el final.
Curiosidades, aclaraciones, etc, etc:
"Y mismo cuento de siempre", pensó la gata marron que tenia alexia por mascota, "La señora con arrugas y el hombre que parece tronco corriendo tras mi ama,¿ entonces la señora de la sonrisa y el hombre de el abanico han vuelto? Mmmm, espero que traigan leche" ronroneo y estirándose se fue a algún lugar cálido donde pasar la noche*: les juro que no se porque escribí eso, simplemente escribí las primeras tres palabras y me imagine a una gata marrón sentada enzima de el muro de el ventanal con una mirada monótona mirando a su ama correr y su ama de llaves y el doctor tras ellos. Luego… "Mmmm espero que traigan leche" porque… ¡Vamos! Nunca he tenido gatos que dicen que les gusta la leche. Para las que tenían dudas sobre mi salud mental, pues… ya no duden ._.
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