Pandora Hearts no es mío, Es de Jun Mochizuki. Esto no tiene fines de lucro (no gano, ni ganare dinero con esto, es meramente algo de Fan para Fans). Mary Ann, Esmeralda y White Rabbit (y la trama de la historia) son de mi propiedad, si los quieres usar, avisa.
Advertencia: T solo por muerte de personajes, También hay Spoiler (En este capítulo, mucha adaptación de los capítulos originales)
Pre-nota:
Cualquier cosa que no entiendan lo aclarare luego.
Capitulo veinte: Mi hermano
"Las cosas que son irremplazables para uno, son como pétalos que
caen, mientras se cruzan en el camino del otro"
—Jun Mochizuki
"Habían pasado años, cien tal vez desde que había visto a Revis. Tiempo después…Lacie apareció ante mi…ella era diferente, a diferencia de cualquier otro niño del infortunio, ella podía tocarme…ella podía verme.
—Glen me ha dicho que no me acerque a ti—aseguro un día, sonrisa inocente. Labios rosa carmín y una belleza inolvidable. Aveces Lacie era caprichosa y se quedaba demasiado tiempo conmigo lo suficiente como para que Glen lo notara.
—¿Por qué? —había articulado yo.
—Porque te puedo hacer daño, eso dice Glen y mi hermano Oswald dice que siempre le haga caso, porque si no, tú podrías dañarte.
—Nadie me puede dañar—afirme—no sin antes dañar el mundo que cree.
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—Era tu madre Alice—sonrió Ann—una madre un poco rebelde…te pareces mucho a ella en realidad y, tu Alyss, te pareces tanto a Revis.
Alyss y Alice se miraron entre sí, el mismo rostro de Lacie, la misma mirada de Revis.
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—Revis tiene un plan—me había dicho un día. Los conejos de juguete que ella me habia traído, uno con un moño rosa, era el mío, el otro un moño azul aquel por el cual yo podía ver a través de ellos el mundo que cree.
—¿Para qué?
—Quiere darte un cuerpo, o eso entendí. Dice que así podrá…manipu-tar….manipudiar…¡Manipularte mejor!—había reído, suave. No sabía el peso de sus palabras en mí—pero dice que para eso tiene que pasar mucho tiempo, ¡Para cuando yo cresca! ¡Dice que tiene que tener un hijo conmigo así cuando me envíen al abyss, a tu parte oscura tu lo tendrás en tu vientre y depositaras todo tu poder en el—dijo, sus manos pasando delicados por el dorso de el muñeco de felpa.
—Tiene alma—habia susurrado ella. Sus ojos rojos penetrando los ojos negros de plástico de él—Viaja entre los dos cuerpos, como tú lo haces para ver mi mundo—Lacie era muy perceptiva, ella hubiese sido mejor Glen que cualquier otro.
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—Sin ofender Leo—Ann volteo hacia su amante, el solo bufo serio, ojos del abismos viéndola fijamente, el tampoco sabía mucho del pasado gracias a sus cortas memorias que Ann planeaba liberar en pocos momentos. Pero, en definitiva, si estaba ofendido—Pero tu hermana era mejor percibiendo esencias que tu.
—también era una revoltosa de lo peor—gruño.
—No hables cuando aun no recuerdas por completo, amor—Oz noto la sonrisa y el susurro, luego los ojos verdes de Ann chocando contra los suyos, un escalofrio le recorrió la columna vertebral como si Ann pudiera ver su alma a través de una mirada—Ahora Oz, es que empieza nuestras historia…hermano.
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Asi fue como, si pensarlo, un alma nueva se creaba en esos dos conejos de felpa. Un alma diferente, algo que era parte de mí como yo de él…mi hermano… B-Rabbit.
—Podemos hacer que no te manipule mas… —dijo Lacie un día, enfadada—ellos nada mas te usan y tu siempre estás sola, solo él te acompaña y aun ni siquiera está consciente de lo que le rodea.
— ¡Oye! ¡Te oí niñita!—aun así Lacie no escucho el reproche de mi hermano, aun su voz demasiado leve para ser notada por ella.
—Revis quiere desplazarte y yo no se lo permitiré ¡Podemos engañarlo! ¡Podemos hacer que vayas a mi mundo!—estaba emocionada, se notaba en sus ojos brillantes y las mejillas rojas.
—Ya te lo he dicho Lacie, mientras el Abyss exista tu mundo dependerá de mi poder, yo no puedo irme, nunca.
—Si depende de tu poder entonces deja que una entidad mantenga tu poder aquí, ¡crea un recipiente nuevo y viaja a mi mundo! ¡Glen no se enterara de tu procedencia!—y lo decía tan confiada.
—Lacie…
—Por favor… —suplico. Mejillas rojas, el corazón tamborileando y ese puchero exigente de niña malcriada.
—Solo con una condición—había dicho yo, tono solemne—El ira conmigo…
—¡Por supuesto!
Y asi fue como empezó todo. Dos cuerpos, solo eso. Dos cadenas, nada más y solo los conejos de felpa. Esas serian nuestros recipientes, los cuerpos humanos serian nuestros recipientes dentro de este mundo, un peluche de felpa (el que era propiedad de mi hermano) sería el que hiciera de mediador entre este mundo y el abyss. En cuanto a mis poderes, debía de dividirlos, yo tenía dos partes. Las parte oscura y…la luz…
La parte oscura era destructiva, dañina, con fines siempre siniestros. Les di esos poderes a mi hermano, a B-rabbit, se los otorgue a ese conejo de felpa y le hice hacer un contrato con Lacie(1*) aunque yo sabía que, un día, esos poderes tendrían que regresar a mi.
Mi parte de luz, era eso nada más, vida, luz y más vida. Solo eso, le otorgue ese poder a una nueva cadena que en realidad era yo misma, solo que mis poderes se depositarían en esas entidades. Si yo llegaba a usarlos, no sería por completo y así podría tener en seguridad que no dañaría este mundo…
Todo estaría perfecto, un conejo se quedaría en el abyss para sostener los poderes y comunicarse con el de Lacie. Ambos dejarían de ser el cuerpo de mi hermano, en cuanto a nuestros cuerpos humanos (2*). Fue lo primero que hice…
Estaba tan emocionada, crear dos cuerpos se me hacía tan excitante, pensé con alegría como seria y sin darme cuenta dos rostros iguales ya estaba creando. Quería algo llamativo para mi hermano, cabello rubio como mi luz, porque Lacie me había dicho que existía ese color mas yo nunca lo vi. Color negro para mí, solo por eso de que amaba el cabello de Lacie, aun así Lacie se inmiscuyo en mi trabajo, y con sus finas manos trazo los lacios cabellos y les dio curvas perfectas, me enfade con ella debido a eso.
Fueron idénticos, una hembra y un varón. Seriamos gemelos y yo no podría haber estado más feliz por ello.
El día llego y yo no cavia en felicidad…
Fue difícil transportar los dos cuerpos hacia este mundo pero lo logre, la noche era lluviosa cuando me dispuse a partir. Lacie dormía paciente en su cama, nunca le dije cuando llegaría, quería que fuera una sorpresa…la noche era tranquila…
Esa noche ocurrió mi primer error
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Oz vio las lagrimas de Ann correr por sus mejillas con la sutileza de sus ojos perdidos, embargada por un recuerdo que, quizás, el nunca recuperaría. Pero en ese momento se sintiese identificado y a la vez como un extraño, le están contando su propia historia y el no puede congeniar ningún punto con otro, el vivió como Oz Bezarius, con Rachel, Ada, Gil, Oscar y por mas que le pesara, Zai. No recuerda a Ann, a sus sonrisas misteriosas y los ojos idénticos a los suyos.
—Fue esa vez que cometí un error—El grupo de pandora, en especial Break, nota el grado de indignación en el tono de voz de la chica que ha hablado y no ha sido interrumpida por tanto tiempo que su voz parece confundirse con el silencio de la madrugada naciente, es hoy que su clan, aquel que la mantuvo protegida y presa al mismo tiempo ve esa faceta vulnerable y completamente humana, aquella que derrama lagrimas—Nunca pensé que separar mi poder lograría tal discordia.
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Cuando abrí por primera vez lo ojos recuerdo (aun con el dolor de el golpe que me había ganado al chocar con el piso) que me embargue de una felicidad tan latente en mi pecho que casi grito. Pero en seguida note la falta de presencia de algo que se suponía debía de estar ahí. El conejo de felpa en mis manos irradiaba una luz atascada, el cuerpo de mi hermano que no logro materializarse…B-Rabbit atrapado entre este mundo y el abyss por mi incompetencia.
Lacie despertó sutil, sus largos cabellos negro resaltando contra los regordetes y paliduchos dedos que encendieron la lámpara de gas, me miro con sus profundos ojos rojos tras la bruma de la opaca luz y mi desnudes. Se dio cuenta del problema enseguida…
—No cruzo—musito, un bostezo que se me antojo perezoso y despreocupado si se le comparaba con la gravedad del asunto—lastima—susurro con deje aburrido, sus deditos apoyados en los labios finos…pensando. Luego sonriendo dijo: —Ahora se una buena hermanita menor y saluda.
—hola.—dije, mis palabras habían sido quebradizas algo frágiles, no podía creer que había fallado.
—¡Con más alegría!—apremio ella.
—no—susurraba yo, contra mi pecho el conejo y ella que me miraba con el ceño arrugado.
—¡Ann!—ella solía llamarme así decía que, cuando llegara al "mundo real" me diría mi nombre completo, aquel que ella me había dado sin yo siquiera percatarme.
—No importa—había dicho mi hermano, podía ver su traslucida sonrisa, quella de aquellos labios que no siquiera existían.
—¿Está bien?—Esta ves si se habia preocupado y yo solo habia asentido, ella rio— ¡qué bien, los dos hermanos felices!
Solo abrase con fuerza al conejo de felpa e intente no dejar que esa opresión en mi pecho no me asfixiara.
No paso mucho tiempo para que Glen llegara, tranquilo entro a la habitación y abrió los ojos con mal oculta sorpresa, pudo ver la aura del abyss en mi y lo supe desde el instante que me vio, sin embargo supe intuir que no fue mi poder que se confundía con la de una cadena lo que le sorprendió si no mi cuerpo desnudo sobre la alfombra, se quedo pétreo allí hasta que un niño mayor que Lacie se asomo por la puerta a diferencia del resto de los Baskervilles que esperaban paciente que su amo les diera una orden. El pequeño con sus cabellos negros, logro llegar a tener el color de los ojos de Lacie en un segundo impregnados en sus mejillas, sus pequeñas cejas alzadas en dos curvaturas y su nariz respingona alzada en un gesto confuso.
Yo en ese entonces no sabía sobre pudor…
Oswald, el pequeño y recatado hermano mayor de Lacie solo pudo observarme y quedarse allí, como su amo. Lo que siguió fue una gran confusión, una capa roja que me cubre, alguien que me jala la muñeca, alquien que susurra "¡Oh Dios que embrollo", mas susurros y al siguiente segundo debo darle razones a un muy confundido Glen que me mira como si fuera la más grande asaña en el mundo con sus ojos lilas y la mano derecha en la barbilla.
Una cadena con conciencia propia y voluntad para ir y venir cuando quiera, al fin y al cabo no estaba mintiendo, no del todo. Revis me creyó, suspiro con alivio y me escondió del mundo común y corriente. Yo sería su pequeño tesoro, su pequeño secreto.
Me bautizaron Mary Ann, un lindo nombre para una linda cadena, me había dicho Zwei nadie sabía que la de la idea había sido Lacie, es más, que ya desde hacía mucho tenía ese nombre para mi. Aprendí la vida del humano con ellos, Oswald me enseño a tocar piano, Lacie a cantar y un día…Oswald compuso algo para mí.
Me había sacado de los jardines con premura y Zwei con su esposo nos seguían divertidos, Oswald solía ser alguien muy callado pero cuando se lo proponía podía ser todo lo infantil que no se le permitía frente a Glen. Los ojos azules de él esposo de Zwei, James nos miraban con ternura impregnada en sus pupilas, sus cabellos blancos en una coleta baja apoyada en su hombro.
Cuando habíamos llegado al estudio Oswald me sentó en una banca y yo tuve que hacer de lado mi vestido color rojo, poco a poco me iba acostumbrando a el mundo que mis creaciones habían reconstruido a su manera. El me miro con sus grandes ojos lilas, verificando que no me iba a ir y luego, cuando estuvo seguro, partió con premura al piano de cola blanco que Glen había comprando exclusivamente para él.
Fue entonces cuando toco para mi, una melodía suave y algo melancólica que me arranco un suspiro y el recuerdo de Fotunie, del Glen original y el saber de que ellos, las personas que estaban a mi lado, tampoco serian eternas.
Que desdichada me hizo sentir por un momento, aun así encontré aquella triste belleza que acompaña a toda canción. Era hermosa y luego Oswald, con su inocente sonrisa, me dijo que era para mí. Le agradecí y luego apareció Lacie con su inconfundible risa y de allí el día se nos paso entre juegos.
Me pasaba las noches hablando con mi hermano, con B-Rabbit, yo podía ver su cuerpo incompleto, un brillo traslucido y sus cabellos rubios. Tan parecido a mí, con los años que acostumbre a verlo así, incapacitado por mi impertinencia.
Pasaron meses para que los Baskervilles se dieran cuenta que la cadena que manejaba Lacie era nada más y nada menos que mi gemela, a veces yo me encargaba de mostrarle mi segunda forma a mis compañeros, el conejo blanco manchado de sangre. Que miraba con sus ojos sangrientos tras de mí, siempre tras de mí.
Mi primera vez fuera de Sabrie fue un dulce verano, nuestro destino…Carroll's. Era un pueblito sombrío con tradiciones muy arraigadas. Las mujeres eran subyugadas y los hombres siempre predominaban...estuve una temporada allí y me gane la fama de una bruja, porque cada vez que íbamos allí, mi aspecto no cambiaba.
Allí fue mi primera foto, bajo mi vestido más bonito, una pose improvisada y las agiles manos de Lacie que captaron la imagen y la inmortalizaron en papel. La foto fue a parar al diario privado de Oswald con el pie de página de "Primera visita de Mary Ann a Carroll´s"
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—Esa foto fue…
—Si Sharon, la que me envió Adeleine—afirmo, apretó los labios y desvió la mirada de Sharon que sorprendía la miraba sin creer—Esa foto era especial…
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Con el tiempo todo cambiaba poco a poco, Oswald preparándose para ser Glen, Lacie volviéndose más fría, Glen cada día se debilitaba más y más, el primer embarazo de Zwei y las reprimendas de Mimí…la muerte de Lacie que se aproximaba escabrosa. Sentía que el tiempo se me escurría de entre las manos como arena y a veces lloraba abrazada a mi hermano porque sabía que el tenerlos nunca seria eterno, nada seria eterno. Ahora me doy cuenta que la búsqueda de la eternidad solo crea más conflictos.
Yo era una criatura sin tiempo en ese mundo de cambios. Llegue a saber del destino de los niños del infortunio en ese tiempo, de los murmullos de los pasillos y las jovencitas maduras. Decidí preguntar a Oswald, después de todo, el nunca me mentiría.
—¡Oswald!—irrumpí en sus habitaciones, el me miro atónito mientras un libro que leía era depositado lentamente en el buro.
—Mary Ann… —musito, con cautela. Seguramente ya habia notado los surcos mal enjugados de lágrimas en mis mejillas.
— ¿Es cierto? ¿Lacie tiene que ser sacrificada al Abyss?
Los ojos me volvían a escocer, el solo me miraba, como si yo fuera una raresa sacada de un mundo muy lejano, yo gimotee.
—Sí.
Me rompió el corazón solo saberlo, y aun más el cómo ¿En serio su propio hermano tendría que matarla?
Oswald y Lacie crecían cada día, la pequeña Noyse recién nacida y yo simplemente siempre parecería una niñita de quince años que no entendía porque Lacie se enfurruñaba tanto y luego escapara. Que Lacie se perdiera era una costumbre más que un dolor de cabeza. Cada mes un grupo de capas rojas tenía que ir en busca de la muchacha de ojos rojos para volver con una enojada muchachita, que con el tiempo, se volvía más alta, más guapa y más soberbia. A esas escapadas ella les llamaba "paseo" por lo general se escapaba cuando algo le molestaba y no llegaba al menos después de 24 horas seguidas de desaparición.
—¡Siempre haces esto! ¿Por qué no te interesas en alguien más que tú? ¡No hay que jugar cuando tú quieres! ¡No hay que hacer lo que tú quieres siempre! ¿¡Entiendes Lacie!?—habíamos peleado, Lacie porque quería obligarme a dejar de leer para que yo le acompañara a cantar, en ese día había echo todo lo que ella había querido, dejar de pasear en los jardines para ir a tocar piano para ella, dejar de jugar ajedrez con Oswald para ir a tomar el té con ella, dejar de hablar con mi hermano para acompañarla explorar las torres más lejanas. Lacie era egoísta y muy caprichosa, lo que ella decía era la que se tenía que hacer y en verdad llegaba a colmarme la paciencia. Esa fue la primera vez que peleamos.
Ella solo había descompuesto el rostro, me había mirado inexpresiva y luego, casi fría, se dio la vuelta y se marcho. Pocas horas después nos enteramos de que se había escapado nuevamente, lo que me inquieto es que siendo Lacie tan radical hubiese decidido irse para siempre solo por las palabras que le dije.
Los días pasaron y Lacie no daba señales de usar a mi hermano, B-Rabbit, el conejo de felpa se había quedado sin su presencia como cada vez que Lacie marchaba y yo me estaba inquietando seriamente.
Hasta que, al fin, pude captar cuando Lacie uso a mi hermano por primera vez durante todo ese tiempo, le avise a Revis y en seguida Baskervilles iban tras ella.
Era un día de neblina, con las nubes gris pálido cubriendo el cielo en Sabrie, a las puertas de la mansión Baskerville y yo esperando ansiosa en la entrada a la mansión.
—¿Cuándo volverá?—susurraba, un humillo blanco se escapaba de mis labios, los repliegues de la capa cubrían mi vestido, la capucha los cabellos negros.
—Pronto volverá—Afirmaba Oswald, su mano llego a descansar en mi hombro, yo suspire—pronto volverá, tú misma fuiste quien nos dijo donde estaba, Mary Ann.
— Ann—dije.
—…. —Oswald no hablo, no despego la mirada del frente, no presto atención a mi reproche, yo en cambio le hice frente algo indignada.
—Así me llama ella. — murmure, desde siempre, Lacie me había llamado Ann — así le has puesto a la canción, así es la letra, trata de mi.
—Mary Ann es lindo. —no le respondí, solo se voltee y volvi a fijar la mirada en la entrada, esperando — además, Lacie solo invento otra letra para sí misma.
Como ya había dicho antes, Lacie era caprichosa. Extremadamente caprichosa, cuando se entero de que había una canción para mi, trasverso todo y se convenció de que era para ella, le puso una letra y desde ese momento la cantaba con cierto aire sobrio que me llegaba a entristecer.
Cuando Lacie cruzo la puerta me sentí aliviada, tenía sangre manchando su vestido de pijama y la expresión seria como advirtiendo de un tema del cual no se podría hablar me quito la paz de mi conciencia en menos de un segundo.
—¡Lacie!—corrí hasta ella, mi corazón dio un salto mas ella no me recibió. En su lugar se enfurruño como un gato y se escapo de mi vista al instante. Oswald tras de mi negó con desaprobación y fue en su busca. Yo temía haber sido muy dura con ella, los Baskerville hicieron una reverencia frente a mí y luego, tal como Lacie, solo se fueron.
Pasaron días para que yo pudiera al fin hablar con ella. En el estudio junto al piano de cola blanco.
—Siento mucho lo que dije—mis disculpas eran sinceras, sentía vergüenza y el calor de mis mejillas superar la del chocolate caliente que tenia entre mis manos. Lacie estaba próxima a tener la aparecía de 16, dejándome rebajada a una pequeña niña. Ella, silenciosa, solo había alzado el rostro y me había analizado con los penetrantes ojos carmín. Llevaba días haciendo eso, como buscando algo entre mi y el aire, una respuesta.
Después de un tenue silencio y de que Mimí se llevara la charola de té. Lacie rompió el etéreo sentimiento de opresión en la amplia habitación de cortinas crema.
—He visto, durante mi paseo, a un chico llamado Jack—me sobresalte, ella nunca me comentaba las cosas que veía durante sus escapadas, yo tenía prohibido por Revis pasar más a halla de esas rejas y Lacie también, solo que había una pequeña línea que constaba mucho de quien fuera la que rompiera la regla, obviamente si yo lo hacía seria una ofensa.
—…..— me mantuve callada. Lacie miro hacia la ventana, manos en el regazo, porte de reina y la melancolía impregnada en sus ojos rubís. Lacie era un alma rota, yo lo sabía. Ella estaba predestinada a morir, perdería todo, su vida, su hermano, las personas a las que quería y yo más que nadie sabía cómo se sentía eso.
—Se parecía mucho a ti—musito. Y no prestarle más importancia fue mi gran error, sin embargo en lo que si repare fue en el par de sarcillos color esmeralda en forma de gota que ella siempre llevaba consigo, le faltaba uno y yo solo pude fruncir el ceño y suponer que se le había perdido el otro. Lacie dormía con esa prenda apretada a su pecho todas las noches desde ese dia.
Desde el incidente, la niña del infortunio procuraba no molestarme tanto, por ello pase la mayor parte de mi tiempo con Oswald. Las tardes con Oswald eran pacificas, el ofrecía su brazo yo lo enganchaba con el mío y emprendíamos una aventura de charlas y risas mientras caminábamos pacientes por los jardines de la mansión. No sospechábamos de Revis y esas charlas secretas con Lacie, solo nos copinábamos un poco de paz matutina a cada uno. A veces jugábamos ajedrez, otras cuantas me enseñaba algo nuevo…un día escuche a Mimí hablar de algo llamado amor.
—¿Qué es eso?—a pesar de los años yo aun era inocente y veía las cosas nuevas como una gran incógnita que, seguramente, Mimí me respondería.
—Amor— respondió con sencillez, su cabello negro al sol y la piel morena haciendo juego con su vestido blanco—Es….—murmuraba, parecía querer explicarse pero yo solo después descubrí que explicar en toda su extensión el concepto de amor nunca sería posible. Me hablo de muchas cosas, de mariposas en el estomago, de nauseas coschilludas y vellos erizados en la nuca. De escalofríos en la columna vertebral y caminar por la nubes, de descubrir un día el rostro de una persona en tu mente y simplemente suspirar como un petirrojo tranquilo en una rama de un árbol.
Durante paseos, charlas y risas, descubrí que los aleteos de las mariposas, las nubes bajo mis pies y el petirrojo termine siendo yo mientras observaba el rostro de el hermano de Lacie, dormitando como cada jueves bajo el árbol de manzano.
—Te amo—fue casi un suspiro, la declaración ligera de algo que en realidad no conocía por completo. Oswald ya tenia dieciocho en aquel entonces y me había mirado con muda sorpresa, ojos que casi parecían se saldrían de sus cuencas. Yo estaba inclinada a las rosas del jardín el recostado bajo la sombra de un árbol.
Después de un minuto, se recompuso.
—No deberías quererme— Desvió la mirada, mejillas rojas y esa expresión fría, no supe porque en ese momento, pero me sentí muy mal.
—¿Por qué?
—Porque está mal—hubiese preguntado el porqué estaba mal, pero entonces hubiese sido fastidiosa y yo no quería fastidiar a Oswald, el tema no se toco tiempo después. Tocar juntos era un Hobbie así que cuando estábamos aburridos, había mucho calor o simplemente habíamos coincidido en el estudio. Practicábamos canciones, a veces lentas, otras alegres y unas que me dejaban con un agradable sentimiento de que mi corazón era liviano y aun después de esa declaración eso no cambio. No note nunca los sonrojos de Oswald, hasta que un día Lacie lo comento.
—Parece una amapola en flor—había reído ella, el abanico apoyado en sus labios, ella tenía diecinueve y Oswald practicaba equitación con Glen. Cada vez que yo me volteaba a verlo parecía descordinarse y luego buscar apenado mi mirada. Lacie se inclino elegante recogiendo su taza de té y dando un suave sorbo, su juvenil rostro sonriendo. La risa de Glen, potente y luego otro salto del semental color avellana que relinchaba extasiado.
—No comprendo—le había dicho, para que aclarara. Lacie negó con desdén y luego, lentamente apunto con su refinado dedo las mejillas rojas de su hermano que intentaba hacer que su caballo hiciera caso—Sus mejillas—musito, otro sorbo fugas a su té—están tan rojas como una amapola.
—Debe tener calor —exclamo el peluche de felpa que solo nosotras podíamos oir, estaba apoyado a una canasta de campo y nosotras sentadas bajo el techo de rosas que la misma Zwei había mandado a hacer. De repente, el mantel a cuadros blanco en el que estábamos sentados tembló y impulsado con el viento cayó sobre la cabeza de felpa de mi hermano—¡OYE!—grito—¡Usar mis poderes contra mí mismo no es válido!
—El punto es… —carraspeo la niña del infortunio con sus ojos clavados en el campo de práctica y ignorando de una manera descarada a su propia Chain—que Oswald solo se sonroja cuando tu estar cerca.
—¡Oh!—exclame y luego la que se sonrojo fui yo. Decir que acalle ese sentimiento por mucho tiempo es decir lo cierto. Porque de verdad nunca me declare como era debido.
—Está usted muy abochornada señorita.—la voz de Zwei me llego como el revoloteo de una mariposa, la pequeña Noyse estaba en brazos de James, que risueño la depositaba en el mantel. Ambos esposos se sentaron bajo la sombra, James pasó un brazo por los hombros de su esposa, la pequeña niña con la cabeza recostada en el regazo de su madre, yo sonreí, se veían tan adorables.
—James—exclamo Lacie de improvisto —cuénteme de nuevo ¿Cómo era su hermano?.—hacia algunos días James nos había sorprendido con la noticia de que tenía un hermano de infortunio del cual ya no sabia y que también habia visto las luces pero no las había seguido, si su hermano lo hubiera echo estuviéramos frente al heredero de Glen.
James suspiro, un deje de melancolía como cada vez que recordaba a su hermano, luego echaba la cabeza atrás dejando caer los platinados cabellos con un casina sonrisa pintada en los labios y, luego, soltaba una risita intentando recordar a su hermano menor.
—Mmm—musitaba—Se llama Kevin, es un chico muy correcto, siempre iba tras el honor y responsabilidad como caballero de nuestros amos. Era igual que yo…—decía, media sonrisa.—era obstinado, amargado y algo opresivo pero al fin y al cabo mi hermano…
Y el relato seguía.
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—¿James has dicho?—interrumpió Break, intento ponerse en pie pero un dolor se lo impidió, Sharon lo abrazo con fuerza y le dijo algo al oído.
—Si—Ann sonrió, queda.—James Regnard…por lo que he investigado, tu hermano.
—James—volvió a repetir Break, su ojo entre abierto podía captar a Sharon, no sabia como habia recuperado la visión pero solo quería ver el rostro de ella.
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Aquellos días eran pacíficos, hasta que llego Jack, Jack Bezarius y su maldición que la acarreaba paso a paso sin siquiera saber…
"tú nunca serás alguien para mi…
…puede que ella te quiera…
…Pero...
…Tú fuisteis el error que nuestra propia similitud me advirtió"
…
"
Espacio de Jane:
Hi! He aparecido después de algún tiempo, ahora tengo un pequeño, pequeño, pequeñisisisimo tiempo libre y me decidí a acabar el capitulo :) ¡Estamos terminando!
Bueno, tengo dolor de cabeza estoy escribiendo a escondidas y mañana es el dia del padre asi que felicidades a los padres! Tambien quiero hacer notar que hay partes (algo modificadas) de recuerdos de capitulos anteriores!
Ciaoo!
Agradecimientos:
A todos los que leen por el simple hecho de leer
Yuya Kinomoto (Por haber favoriteado ¡Gracias!)
Aclaraciones:
B-rabbit como cadena de Lacie, (1*): Jeje. Quizás no lo sabían, quizás sí, Lacie fue antigua contratista de nada más ni nada menos que Oz. Esto fue aclarado en uno de los últimos capítulos del manga.
El asunto de los conejos, los cuerpos y poderes, (2*): Bueno, resumiendo xD Son tres cuerpo para cada quien, excepto que con la misma conciencia, Oz es un conejo de felpa, Ann (alias Nucleo) le otorga sus poderes oscuros para equiparar la carga y deposita sus otros poderes en el otro muñeco que, servirá como mediador para mantenerse en contacto con los poderes en el Abyss. Los dos cuerpos humanos se suponía los acapararía por completo ella y Oz, como ven hubo un problema, no todo salió como debió y Oz al final solo tuvo la mitad de su cuerpo, invisible por cierto. Bueno, las cadenas en si eran la contra parte de los conejos de felpa, donde los poderes se manifestarían, B-rabbit y W-rabbit :) Ademas de ello, Ann se hace pasar por una cadena, cosa que Glen no puede desmentir porque, ta tata ta tannn sus poderes que principalmente se complementan a los de B-Rabbit y W-Rabbit están en el conejo dentro del Abyss. En pocas palabras tienen engañado a Revis.
Como siempre no revisado
¡GRACIAS POR LEER!
