Pandora Hearts no es mío, Es de Jun Mochizuki. Esto no tiene fines de lucro (no gano, ni ganare dinero con esto, es meramente algo de Fan para Fans). Mary Ann, Esmeralda y White Rabbit (y la trama de la historia) son de mi propiedad, si los quieres usar, avisa.

Advertencia: T solo por muerte de personajes, También hay Spoiler (En este capítulo, mucha adaptación de los capítulos originales. También muerte de personajes…originales –¡Perdóname Jun!) Para entender estos capítulos finales (si, son los finales) deven estar muy avanzados en el manga.


Capitulo veintiuno: La traición del alma.

"Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde"


"Definir ese dia seria como definir una bruma de acontecimientos, pero lo intentare. Los Barmas estaban de visitas, Arthur Barma era un gran hombre, muy amable y de buen corazón. Su hermana Miranda era todo lo contrario, era tan hermosa como una rosa si, con ese pelo pelirrojo llameante y los ojos marrones como dos ámbar, pero percibía en su alma una perversidad que me hacia estremecerme y alejarme de ella lo más pronto posible, ella era un lobo en piel de cordero.

Los Barmas querían agradarnos, era una familia que había caído en desgracia en su país natal y necesitaban de ayuda. Los Baskerville eran los más indicados para buscar ayuda y por consecuente, ir tras de Revis pero no sabían que también tenía que agradarme a mí, a ese secreto que se escondía como una sombra entre las capas rojas, los Baskervilles me conocían como una cadena especial, una que tenían que cuidar en honor al abyss porque así lo creía Revis, cualquiera fuera del clan que llegara a saber ese secreto, que incluso me viera y supiera de mi presencia aunque no supiera quién era yo, sería ejecutado, lo matarían enseguida para mantenerme a salvo…todo por orden del en ese entonces Glen.

Es por eso que con cada visita de los Barmas yo solo era otra figura enclenque más, que se confundía entre los cientos de Baskervilles que rodeaban a Glen, tras mi capa roja carmesí.

Ese día le había ofrecido a Glen llevar un músico que interpretaría una canción de su país natal, Selrahc. Cuando entre a la habitación con el resto de los Baskervilles y tras la figura imponente de Mimí sentí como un escalofrió me azotaba la columna vertebral, una sensación espeluznante que recorrió mis entrañas, llego a mi pecho y se instalo allí para hacerme ver pequeños puntos de luz difusa que empañaban mis vista. Yo reconocía esa sensación agobiante, cuando la respiración se corta de repente y la angustia te hace templar. Era un presentimiento tan vivo que me corroía la piel.

Cuando levante mi mirada no pude mas que ver a músico en medio de la habitación, cubierto con una tela gruesa, que solo pudiera verse el instrumento que en ese momento me pareció ajeno. El levanto su mirada solo en segundo, verde esmeralda bajo la capucha, no pude ver su rostro…pero si sus ojos, unos ojos desesperados que buscaban con la mirada algo, alguien.

No pude apartar la mirada ni por un segundo ¡Ni por un segundo! ¿Sabes lo que es sentirse extremadamente desesperada? ¿Lo que es saber que algo pasara pero ni siquiera poder moverte de tu sitio? ¿Ser incapaz?

Entre toda la melodía estuve intranquila, en mi asiento sentía unas ganas tremadas de correr hacia él y quitarle la tela de enzima, ver quién era y tal vez exponerme. Si Glen noto mi inquietud pues no lo manifestó.

Fue un detonador la puerta que se abrió, como elegante paso Lacie, nadie le hubiera prestado atención y la velada hubiera trascurrido normal si no hubiera sido por eso. Fue tan rápido, el dejo de tocar y la tela se escurrió de su cuerpo, yo solo vi la larga trenza y lo brazos posesivos que tomaron a mi amiga, aquella persona que grito "¡Lacie!" y cuyo rostro me sorprendió ser idéntico al mío, pero más que al mío…al de B-Rabbit…mi hermano.

Fue entonces cuando la presión en mi pecho exploto.

Lo que paso aun no lo tengo claro, hubo una discusión, Lacie se fue y Oswald fue el que puso orden… Al final, un gesto discreto y un leve revuelo hicieron que me despachara con sumo cuidado de el salón, fuera de el alcance del hombre rubio y el saber su nombre

¡Oh! Que ironias. Su parecido conmigo solo era rivalizado con el parecido que era la bruma de Oz atrapado en ese muñeco de felpa ¡Y aun así no me di cuenta hasta mucho después! Que aquello era una advertencia, ese hombre nunca llevaría paz a donde caminara, era una triste verdad. Pero el era la misma plaga de la miseria en persona.

Glen le dio paso libre a la mansión. En cambio esa libertad que se le dio a él, se me restringió a mí.

Escucha—me dijo Revis, horas después. Su atenta mirada violeta sobre mí, su rostro permanecía impávido en su máscara de sonriente frialdad. Yo estaba sentada en frente de su escritorio y me preguntaba que era lo que haría ahora si Revis sospechaba que yo era mas "especial" de lo que realmente aparentaba.—El hombre que ha tocado esta tarde. Sera un invitado a esta casa.—Sonrio Revis.—sele dara libre albedrio por ella, y por lo tanto, tu tendrás que permanecer encerrada cuando el este aquí.

¡¿Que?! Pero…

Shhhh…no he terminado. Nadie te dirá su nombre, Ann—Sonrio el, un aire de suficiencia lo rodeaba. Empezó a enumerar mis restricciones—No te le acerques. No te quiero cerca de este chico. Ningún Baskerville te dirá su nombre, ni tampoco te informara de él. El que lo haga morirá, y si te acercas a él, el también morirá ¿Entendido?

Es una tontería hacer todo esto, solo porque se parece a mí—dije con sequedad, mis ojos fijos en el.

No, no—musito, divertido. Negando con ligereza y sonriendo quedo—No es solo porque se parezca a ti, Es porque es idéntico. Señorita Ann, porque tiene los mismos ojos, las mismas expresiones y las mismas formas de caminar. Mary Ann, esta persona tiene que ver algo contigo—me indico, se puso de pie de manera cautelosa, sus ojos quemaban sobre mi rostro—Y eso…pequeña, para alguien como tú, que por encima de todo no eres normal. Es una condena aun peor.

Decir que Glen me amenazo con sus sutiles palabras fue lo correcto, también su propósito del que yo no supiera nada de el chico de larga trenza rubia. Yo quería saber de él, de su risa fantasma que me llegaba a veces cuando caminaba por los pasillos, de los malos modales que tanto se quejaba Lottie, una nueva Baskerville que pasaba casi desapercibida por los corredores. La vida hubiera sido más sencilla en esos tiempos sin aquel que ni siquiera sabía se llamaba Jack, corroyendo las esquinas de mis habitaciones, intentando buscar una solución a mi dilema de rubio cabello y ojos extremadamente parecidos a los de mi hermano B-rabbit.

Cuando salía de mis habitaciones era un milagro, yo posaba mis manos en las teclas del piano y no salía de allí a menos que alguien me dijera que el-chico-sin-nombre habia llegado. Oswald estaba allí siempre para mí, sonriéndome y dándole gracia al asunto, eso hacía que me enamorara más de él. Yo estaba tan perdida y él me hacia recordar que tenia a alguien en esa inmensidad de rostros. Lacie siempre regresaba con una sonrisa de sus encuentros con aquel hombre, le gustaba, no había duda.

Los días se volvieron tediosos, los momentos eternos. Cada ves que los días pasaban yo solo quería saber de él, del chico que se parecía tanto a mi hermano. Necesitaba hablarle, y lo lograría.

Fue mi iniciativa una sola palabra:

Mi taza de té que en realidad nunca toque se hizo pedazos cuando la deja caer de mis dedos. Revis me había invitado a tomar el té en su oficina, algo de por si sospechoso porque el chico-sin-nombre estaba en la mansión con Lacie y Oswald y se suponía que yo no debía poner un pie fuera de mis habitaciones cuando eso ocurría, además, Glen nunca fue de hacer invitaciones amistosas si no había una razón escondida de por medio, sabía que la charla sobre la familia real, su enfermedad y su cadena era solo para cubrir un tema más grande. La familia real tenia cierta enfermedad incurable, los Baskervilles le había ofrecido una cadena especial "La reina blanca" que, hasta la fecha, a mantenido vivos a cada uno de sus descendientes. Si la "Reina Blanca" llegara a desaparecer, también toda la casta que habría de gobernar el país (1*).

¿Tu?—murmure, la noticia me había removido algo dentro del pecho. Algo muy adentro, era ese el momento que tanto temimos. La sentencia de Lacie a muerte, Glen entregaría su cargo a Oswald.

Si. Se lo he dicho ya a Oswald y Lacie. Como siempre, se han ido y no me han dicho nada al respecto, es difícil interpretar sus expresiones si ambos siempre parecen tan calmados— sonrió él, parecía hablar de clima, de un acontecimiento que ocurre siempre. No de la muerte de Lacie, de Lottie y de cuanto niño del infortunio haya en el clan Baskervillle.

Todos morirán—me lamente. Había echo una gran amistad con Lottie y la pequeña Noyse, aunque esta fuese aun muy pequeña.

Oh no, ya no—alego Glen—Con la muerte de Lacie será suficiente. Ahora todo estará en su cauce— sonrió, luego añadió con tono sombrío—no habrá porque matar mas de los nuestros.

¿Que tienes planeado Glen?—el solo me dio por respuesta su risa.

Nada en especial, W-Rabbit—me sonrió. Yo le mire, había un secreto tan grande dentro de sus ojos, justo allí y tan visible sin preocupaciones a ocultarlo. Sabía que había algo mas, algo tan profundo…algo que cambiaria.

No lo hagas—mi naturaleza era el saber, el ser todo y que todo fuera yo. Y aunque no supiera, yo le estaba pidiendo a Glen que no hiciera aquella atrocidad que estaba por hacer—¡NO LO HAGAS!—Chille, un aire pesado se arremolino alrededor de mi, sentía un poder profundo en mi pecho. Revis reconoció mi poder, reconoció el todo que era el núcleo del abismo que se arremolinaba, me engullía y volvía a mí. Cuando menos lo pensaba, ante la mirada asombrada de Glen, ya yo estaba frente a Lacie en el jardín. Me había trasportado con mi poder, Lacie paro de cantar frente a mí, las dulces hojas cayendo sobre mi rostro, más atrás. Oswald y el chico sin nombre me miraba, sentados en la tierra. Hubo un momento de expentacion prolongado y perecesozo.

El chico rubio me miro, su parecido comigo le debió impresionar, porque se quedo callado, mirándome por sobre las finas caderas de Lacie cuya figura me tapaba parcialmente. En cambio, Oswald, solo inhalo para no volver a soltar el aire y se puso de pie enseguida.

Mary Ann—susurro Lacie.

¿Quién es ella?—pregunto el hombre rubio, su mirada tranquila analizándome, aun asi yo sentía cierta inquietud en sus ojos.

Oswald—llamo Lacie, sin atreverse a voltear hacia el chico—Llévatelo—señalo. Yo la mire, confusa. En menos de un segundo ella me tomo de la mano y me arrastro hasta mis habitaciones mientras Oswald hacia lo mismo con el chico, solo que al lado contrario.

¡Estas loca!—grito Lacie apenas cerró la puerta de mi habitación principal, jure que la exclamación (mas una afirmación que una pregunta) se escucho por todo Baskerville House— ¡Le mataran!—chillo—¡Lo mataran y será por tu culpa! ¡¿Sabes lo que Glen le hará a el si lo llega a saber?! ¡SABES LO QUE LES HACEN A LAS PERSONAS NORMALES QUE TE VEN! ¡LAS MATAN!—Chillo, exagerada. Nunca la había visto perder los estribos de esa manera, jamás lo vi como en ese momento.

Lacie yo…

Se acabo—dijo, y mi mundo se derrumbo. Sentí mi corazón en la sien y mis lagrimas en los ojos. ¿Se había acabado?


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Un sollozo atravesó la estancia y Oz miro hacia Ann. Sus lágrimas eran gruesas y lastimeras. Pero sus ojos estaban perdidos en los recuerdos dolorosos.

—¡Abuela!—el grito de Sharon rasgo su garganta. Había dejado a Break a un lado cuando su abuela dejo caer su cabeza, claro signo de que su vida se había acabado. Ruffus Barma, al otro lado del lugar. Dio su último soplo de vida al ver la única mujer que amo en todo el mundo…morir. Los Baskervilles se arremolinaron a su alrededor alarmados. Reim se sintió morir, he allí alguien que quiso como un padre.

—Las despedidas a veces son silenciosas—susurro Ann, su tono rasposo y frio—duelen dentro del corazón y te lo despedazan trozo a trozo. Y es en ese momento que ves lo que has perdido, que extrañas lo que siempre has tenido…y qué lloras por algo que antes te hizo reír.


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Supe que todo había acabado por la mirada de Lacie, el rojo profundo decidido y serio. Ella me empujo hacia atrás con sus manos livianas sobre mis hombros, trastrabille. Espere a sentir el piso alfombrado chocando contra mi espalda. Pero en vez de ello, sentí el suave toque del muñeco de felpa, W-Rabbit.

Cuando voltee, mi hermano me sonreía, me abrazaba. Por primera vez sentía el toque de sus brazos y eran tan cálidos, me sentí, por un momento, en casa.

Los siento—me dijo Lacie. Parpadee y los siguiente que supe fue que un mar negro me rodeaba, cuando abrí mi boca burbujas ascendieron hasta el espacio infinito que era "arriba". Que ironía, Lacie fue la que me puso un nombre, la que me alentó a salir del abyss y era la misma que ahora que atrapaba dentro del peluche de felpa para devolverme al abismo. Todo eso por su querido enamorado.


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Cuando se pierde algo querido, algo amado. Se pierde una parte del alma.

Yo… desde ese día, empecé a perder mi alma, trozo por trozo.


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Lo siguiente que supe fue verme a mi misma, a la yo original. Esa bola de luz brillante y homogénea que estaba suspendía por la eternidad. Me veía a mi misma a través de los ojos de mi hermano B-Rabbit. También, allí enfrente, estaba el conejo de felpa que ocupaba mi poder. Los mire por lago rato, absorta.

Finalmente, Lacie me deposito allí mismo. Sentí como mi esencia era nuevamente trasportada al núcleo, al muñeco de felpa. A mi vida pasada y fría. Ella se despidió pausadamente, sonriéndome. Explicándome que aquello era por mí bien, que pronto la vería, cuando fuera sacrificada al lado oscuro… por última vez.


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—¡Fue una idiota! ¿Por qué seguir los concejos de Revis? ¡¿Solo por Jack?! ¡¿SOLO POR EL?!

Una risa tétrica se extendió en la habitación, resonando contra los vitrales y los oídos de Ann. Los Baskervilles dieron paso a una figurita tan conocida, pero con los ojos de alguien más.

—Ella al final, me correspondió—sonrió Jack con los labios de Oz. La guadaña estaba en sus manos, reposando como una arma indefensa, Jack tentaba rozar las cadenas que sostenía al mundo con ella—Y no pudiste hacer nada.

—Si no estuviese en el cuerpo de mi hermano—dijo con voz fría—te mataría.


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Fue cierto que la vi de nuevo. Mientras ella se pudría en el lado oscuro del Abyss y yo y mi hermano la veíamos. Mientras se desmembraba y yo no podía hacer nada. Absolutamente nada…

Pero ella dejo algo en su lugar. Dos bebes, ¡Fue tan mágico! Alice y Alyss, se instalaron en mi vientre, en el vientre de abyss. Seria mi trabajo parirles y criarlas en los segundos o siglos que pasaran en el abyss. Mi hermano y yo fuimos felices por un corto tiempo con esas dos diminutas niñas entre nuestros brazos imaginarios. Yo cuide a Alyss, Oz a Alice.


Espacio de Jane:

Mmmmm ¿Hola? *Llora* Y-yo solo… ¡Sheryl! Me estoy arrepintiendo de escribir esto… *llora mas* ¡Ruffus! ¡LACIE! *Llorand para no dar explicaciones de por qué el capi es tan corto y tardo tanto en escribirlo*


Agradecimientos:

A quien quiera que lo haya leído

Gracias

Lile 99 (Por seguir y favoritear. Gracias chica x) )

y a Shadechu Nightray


La reina blanca(1*): Cadena de la familia real de Dogsond (El pais). La familia sufre de una enfermedad que no les permite vivir más allá que los primero años de adolescencia, es por ello que en el país siempre había habido un cambio muy superfluo de gobernante y tendrían que tener hijos a muy temprana edad. Los otros países le llamaban "El pais de los niños". Para contrarrestar el débil gobierno del país, los Baskervilles hicieron que la familia real hiciera un pacto especial con la cadena "La reina blanca" que extendía la vida. Si "La reina blanca" llegara a desaparecer, toda la familia moriría, sin excepción. Qué bueno que no soy de esa familia ¬¬


G-gracias por le-lee-r T-T

(Sin revisar)