Ocho figuras oscuras aparecieron ante el enmascarado, que seguía apoyado en el cristal plateado.
_ ¿Eres tú el que nos ha liberado?_ preguntó un hombre con una cola y marcas oscuras alrededor de sus ojos.
El enmascarado se volvió hacia ellos.
_ Así es, Ichibi.
_ ¿Con que intención?_ le preguntó una mujer de dos colas, que se estiró del mismo modo que lo haría un gato.
_ Porque es lo justo._ respondió el enmascarado._ Tenemos una misión que cumplir, Nibi. Aunque lo hayáis olvidado, yo sí la recuerdo.
Un hombre de gran musculatura y con dos cuernos saliendo a ambos lados de su frente se adelantó.
_ No sé lo que quieres decir con eso pero lo único que me interesa es saber quién eres tú para hablarnos como si nos conocieras de toda la vida.
Los demás asintieron y se adelantaron con aire amenazador. Pero el enmascarado no se inmutó.
_ Si quieres saber quién soy, Hachibi, observa la sombra que proyecto sobre la pared.
El biju de las ocho colas siguió con la mirada la dirección en la que el desconocido señalaba y vio la sombra que su cuerpo proyectaba a la luz del cristal, abriendo los ojos de la sorpresa.
_ No puede ser._ susurró mientras retrocedía con espanto.
¡La sombra que el enmascarado proyectaba tenía diez colas!
_ Y ahora que sabéis quién y qué soy, es hora de entrar en acción y acabar aquello que empezamos hace siglos._ dijo el enmascarado, cuya voz rebosaba de autoridad.

Madara arrojaba el amaterasu contra las rocas, furioso por la destrucción de Gedo Mazo y la huida de los bijus.
_ ¿Por qué estás tan furioso, Madara?_ le preguntó una voz detrás de él.
El antiguo Uchiha reconoció esa voz al instante; una voz llena de veneno como los colmillos de una serpiente.
_ No estoy de humor para soportar tus insolencias, Kabuto._ dijo irritado por el tono burlón del ninja médico.
"¿Kabuto?" pensó Sasuke frunciendo el ceño.
El antiguo vasallo de Orochimaru y nuevo colaborador de Madara salió de las sombras, su cuerpo transformado por el poder que absorbió del Sannin.
_ ¿Has sido tú el responsable de esto?_ le preguntó Madara, que señalaba los escombros de la estatua que contenía el chakra de los bijus que habían capturado.
_ Yo no tengo nada que ver con eso._ se defendió Kabuto mostrando una sonrisa que demostraba que se estaba divirtiendo por esa complicación en el plan del fundador del que había sido líder del clan más temido en el mundo ninja._ Hola, Sasuke.
El capitán del equipo Taka no respondió a su saludo, sino que le observó fijamente.
Lo mismo hacía Madara, que intentaba descubrir algún indicio de que Kabuto estuviese mintiendo. Al no encontrar ninguno, volvió a mirar con frustración las rocas de la estatua. Todo su plan había sido destruido en una sola noche; y lo peor era que no sabía quién o qué lo había provocado.

Al día siguiente, Sakura, por órdenes de Tsunade, buscó a Naruto por toda la villa. Como no le encontró, supuso que había ido a los campos de entrenamiento y se dirigió a las afueras de Konoha. Allí encontró a su compañero durmiendo arropado por las colas del Kyubi, que también dormía profundamente.
_ Naruto, despierta._ le dijo a su amigo con cuidado de no pisar las colas del zorro.
Naruto se despertó y se desperezó.
_ Sakura, ¿qué pasa?_ le preguntó mientras se restregaba los ojos.
_ Tsunade quiere vernos en su despacho. Tiene una misión para nosotros.
Su compañero apartó las colas del Kyubi y la siguió hasta la oficina de la Hokage.

Cuando llegaron, vieron a los consejeros Homura y Koharu junto a Tsunade, que les lanzaba miradas irritadas.
_ Naruto, los dos consejeros están aquí porque les preocupa lo ocurrido con el Kyubi. Le explicó Kakashi al ver la sorpresa en el rostro del rubio.
La anciana consejera se adelantó y dijo sin rodeos:
_ Nos preocupa que, ahora que está libre, la bestia decida atacarnos de nuevo. Por eso pensamos que lo mejor es sellar al Kyubi en un lugar aislado hasta que sepamos que hacer con él.
Aquello enfado a Naruto. Nunca le habían caído bien los dos consejeros de la villa por las cosas terribles que eran capaces de hacer para "proteger" Konoha.
_ Su preocupación es innecesaria._ les dijo tratando de mantener la calma._ El Kyubi no tiene ninguna intención de atacar la villa, así que no hace falta que le sellen.
_ ¡¿Pero tienes alguna idea de lo que estás diciendo?_ exclamó Homura._ ¡¿Sabes lo que le hizo a la villa hace 16 años?
Su compañera le lanzó una mirada de reproche por haber perdido la calma de esa forma.
_ Sé lo que el Kyubi hizo en el pasado._ dijo Naruto._ Pero no lo hizo por propia voluntad. Sin embargo, sellarle sólo hará que su rabia vuelva y trate de destruir la villa de nuevo.
Todos le prestaban atención, sorprendidos por la fuerza que Naruto estaba poniendo en cada palabra.
_ ¿Cómo podéis esperar que haya paz haciendo cosas como esas?_ les preguntó a los consejeros.
Los dos consejeros se quedaron asombrados por esa declaración y salieron de la estancia con toda la dignidad posible.
_ ahora hablemos de la misión._ dijo Tsunade, acabando con el silencio.
Se trata de una misión de rango B y era una petición de ayuda desde la villa oculta de la arena. Al parecer, la noche anterior un ladrón había robado el pergamino secreto del Kazekage, lo que es un peligro para los secretos de la villa.
_ Ayudaran al Kazekage y a sus hermanos a atrapar al ladrón y a recuperar el pergamino.
El equipo asintió y empezaba a abandonar el despacho cuando Naruto se detuvo, se acercó a Tsunade y le susurró algo al oído. La expresión de sorpresa en el rostro de la Sannin cambió a una sonrisa.
_ Si él quiere ir, puede hacerlo.
_ ¡Gracias, vieja Tsunade!_ exclamó Naruto, que salió corriendo del lugar a gran velocidad.
Corrió hasta llegar al lugar donde había dormido y se encontró al Kyubi meditando, con una gran cantidad de pájaros posados en su cuerpo.
_ ¿Qué sucede, Naruto?_ le preguntó el zorro.
_ ¿Eres un domador de animales?_ le preguntó Naruto a su vez.
_ Me llevo bien con los animales, eso es todo.
El Kyubi se levantó y le dirigió una sonrisa a Naruto.
_ Gracias, Naruto.
_ ¿Por qué?_ le preguntó el genin, extrañado.
_ Por haberme defendido delante de los consejeros.
_ ¡¿Cómo lo sabes?
_ Tengo un oído muy agudo.
Naruto estaba impresionado. Estaba claro que no había comprobado todas las capacidades de aquel ser.
_ Tsunade nos ha encomendado una misión en el País del Viento.
_ Lo sé.
_ Quiero que vengas con nosotros.
Fue el turno del zorro de impresionarse.
_ No estoy seguro de que tus compañeros quieran estar cerca de mí, Naruto.
_ Ellos no son como los consejeros._ le aseguró Naruto._¿Qué me dices?
El Kyubi sonrió y asintió.
_ preparémonos y reunámonos con los demás._ dijo Naruto.
"Es extraño." pensó el Kyubi mientras seguía a Naruto por las calles de la villa. "Normalmente me habría enfadado por haber insinuado que no era capaz de defenderme por mí mismo. Sin embargo, con él es diferente; incluso me alegra que quiera ayudarme."