el equipo aceptó sin dudar que el Kyubi se uniera a ellos. Cuando estuvieron listos, se reunieron en la entrada de la villa y marcharon rumbo al País del Viento.
En opinión del Kyubi, se movían exasperadamente despacio pero no dijo nada pues comprendía que los humanos tenían sus límites. Pero aún así eran tan lentos.
Al cabo de varias horas de viaje, llegaron a la frontera entre el País del Fuego y el del Viento, donde los bosques desaparecían y eran sustituidos por un gran desierto. Allí les estaba esperando Temari, la hermana de Gaara, para guiarles a través de la mortífera arena.
_ ¿Y qué es lo que ha ocurrido exactamente?_ le preguntó Kakashi mientras atravesaban las dunas una tras otra.
_ Alguien robó el pergamino que contiene los secretos de nuestra villa._ respondió la jönin._ Anoche, un desconocido se infiltró en la villa y asaltó el lugar donde se encontraba el pergamino.
_ ¿Tan fácilmente?_ le preguntó Sai._ ¿Y los guardias?
_ Inconscientes pero sanos. Cuando les interrogamos, nos contaron que sólo recordaban haber visto unos ojos amarillos que brillaban en la oscuridad.
_ Por lo que cuentas, podría tratarse de un genjutsu._ reflexionó Sakura.
_ Y la habitación donde se encontraba el pergamino está completamente destruido._ continuó explicando Temari._ Era como si hubiese recibido el azote de una tormenta de arena. Por desgracia, no encontramos ninguna pista sobre el paradero del intruso ni del pergamino.
El Kyubi se detuvo. Sus bigotes parecían vibrar y las colas se tensaron.
_ ¿Qué sucede, Kyubi?
_ El desierto está perturbado.
El zorro se agachó y apoyó las manos en la arena. Permaneció en silencio y con los ojos cerrados durante unos minutos hasta que algo le alarmó.
_ ¡Alejaos!_ les gritó a los demás.
A pesar de que no comprendían lo que ocurría, los ninjas le hicieron caso. E hicieron bien pues la zona estalló y un gigantesco ser se alzó desde el subsuelo.
_ ¡¿Qué es eso?_ gritó Naruto al ver el tamaño de aquella cosa.
El monstruo soltó un rugido que hizo estremecer a los ninjas y lanzó un puñetazo al grupo. Sakura intervino con un puñetazo que hizo reventar el brazo de la criatura, que bramó enfurecido mientras su brazo se recomponía.
_ Está hecho de arena._ comprendió Temari.
La jönin desenvainó el abanico de su espalda y lo agitó mientras gritaba:
_ ¡Daikamaitachi no jutsu!
Una poderosa ráfaga de viento se alzó y partió en dos el cuerpo del monstruo. Sin embargo, las dos mitades volvieron a reunirse.
La criatura lanzó un ataque contra Naruto pero el Kyubi se interpuso para proteger al ninja y arrojó una gran llamarada contra el brazo. La arena comenzó a fundirse debido al intenso calor, lo que impidió que el monstruo volviese a regenerarse.
Al ver que su plan funcionaba, el Kyubi aumentó la intensidad del fuego y extendió el área de efecto hasta alcanzar todo el cuerpo del monstruo, cuya arena empezó a desmoronarse en forma de líquido incandescente hasta desaparecer por completo.
_ ¿Estás bien?_ le preguntó a Naruto mientras le ayudaba a levantarse.
_ Sí, gracias.
El grupo se acercó a la arena fundida, que empezaba a solidificarse en forma de cristales.
_ ¿Qué era esa cosa?_ le preguntó Sakura a Temari._ No sería un ser de este país, ¿verdad?
Temari negó con la cabeza.
_ Nunca había visto nada semejante. No sé de dónde ha podido salir.
_ Es una técnica._ dijo el Kyubi.
Todos le miraron.
_ ¿Qué quieres decir?_ le preguntó Naruto.
_ La arena estaba mezclada con chakra._ explicó el zorro._ Alguien la estaba manipulando desde lo lejos.
_ Alguien que no quiere que estemos aquí._ comprendió Kakashi._ Esta claro que esos ladrones no son ninjas del motón.
_ Démonos prisa._ dijo Temari.
A partir de ese momento, apretaron el paso mientras se mantenían alerta de cualquier posible ataque enemigo.
_ Kyubi, ¿cómo supiste que nos iban a atacar?_ le preguntó Naruto al biju corriendo a su lado.
_ Instinto._ respondió el zorro._ Soy capaz de percibir las intenciones de las personas y de otros seres. Porque hay una cosa de la que tengo ninguna duda: el que ha creado a ese monstruo no es humano.
Naruto le miró sin comprender.
_ Será mejor que aceleremos más._ dijo Kakashi, que había escuchado la respuesta del Kyubi._ Es posible que la villa de la arena esté amenazada por un peligro mayor del que imaginamos.
Así lo hicieron y llegaron a la villa al anochecer. Gaara y su hermano Kankurö les esperaban junto a Ebizou, el hermano de la fallecida Chiyo. Después de un intercambio de saludos, Gaara les condujo hasta una sala subterránea. Colocó una mano sobre la puerta y ésta se abrió por sí sola, revelando una habitación destrozada.
_ Menudo desorden._ dijo Naruto.
_ Sin embargo, hay algo muy extraño._ comentó Sakura._ ¿Cómo se supone que se abre la puerta?
_ La puerta sólo se abre al contacto con mi chakra._ explicó Gaara.
Aquello extrañó a Sakura, que se puso a inspeccionar la puerta.
_ ¿Qué pasa, Sakura?_ le preguntó Naruto.
_ La habitación está destrozada pero la puerta está en perfecto estado._ dijo la pelirosa._ Lo que significa que no ha sido forzada.
Kankurö examinó la puerta con ella.
_ Tienes razón._ informó._ Si no ha sido forzada, ¿cómo demonios han entrado?
El Kyubi, que se encontraba en medio de la estancia, se agachó para coger algo del suelo y se lo mostró a los demás.
_ Es arena._ observó Kakashi.
_ Y desprende la misma energía que el monstruo con el que nos encontramos antes._ añadió el Kyubi._ Creo que podría seguir el rastro de su chakra hasta el escondite del ladrón.
_ ¿Puedes hacerlo?
_ Puedo si me dejáis quedarme un tiempo aquí hasta que logre asimilar la esencia de la energía.
Kakashi miró a Gaara, que asintió.
_ Podéis pasar la noche aquí. Después de todo, el desierto es todavía más peligroso de noche.
Temari y Kankurö guiaron al grupo a las habitaciones que podían usar mientras el Kyubi se sentaba en el suelo y se concentraba en memorizar la energía que aquella arena desprendía.
Mientras tanto, en la cueva que una vez fue el escondite de Sasori y Deidara, tres sombras estaban reunidas. Dos de ellas portaban un gran pergamino.
_ ¿Lo habéis conseguido?_ les preguntó el enmascarado.
_ Sí, aquí lo tienes._ respondió uno de ellos al tiempo que abría el pergamino y le mostraba el contenido.
Un extraño brillo plateado surgió tras las rendijas de la máscara y las letras del pergamino también empezaron a brillar cuando una energía plateada surgió de ellas hacia el enmascarado. Cuando aquel flujo se detuvo, el enmascarado dijo:
_ El pergamino ya no me es útil. Deshaceos de él y volved en cuanto podáis.
La proyección desapareció.
_ Será mejor que nos vayamos._ dijo la segunda sombra, cuya voz era de mujer.
_ Todavía no._ replicó el hombre._ Tengo curiosidad por saber quién ha destruido mi creación.
Al día siguiente, el equipo Kakashi se reunió con el Kyubi, que ya sabía el lugar donde se encontraba el ladrón.
_ ¿De verdad?_ le preguntó Gaara._ ¿Y dónde está?
_ Al noroeste._ respondió el Kyubi._ Se encuentra en una gran cueva situada en una cordillera.
_ Conozco el lugar._ dijo Kankurö._ De vez en cuando voy allí para entrenar mi jutsu de marionetista.
Kakashi asintió y se volvió hacia el Kyubi.
_ ¿Sabes algo sobre el ladrón?
_ No he logrado averiguar mucho. Sólo sé que tiene poder sobre la arena y que su chakra es de elemento viento. Sin embargo, tengo la sensación de que ya he sentido esta energía antes. Pero no recuerdo quién la desprendía.
Con aquella información, el equipo Kakashi, acompañado por Temari y Kankurö, partió de la villa en dirección noroeste. A medida que avanzaban, podían ver el perfil de las montañas que el Kyubi había mencionado.
En lo alto de una de las cimas, una mujer escuchaba atentamente lo que ocurría a su alrededor y sintió al grupo que se acercaba a través del desierto.
_ Viene un grupo de ninjas._ informó a su compañero._ Se acercan desde el sureste, desde la villa de la Arena.
El hombre se levantó del suelo y se acercó a un saliente de la montaña, desde donde podía ver el vasto desierto.
_ ¿Creen que pueden desafiarme y salir indemnes?_ preguntó con una oscura sonrisa.
El viento se agitó de forma inquietante, augurando lo que iba a ocurrir a continuación.
_ ¡El desierto es mi territorio! ¡El viento es mi arma! ¡Yo soy Ichibi, el señor de las arenas!_ gritó el biju mientras su cola se movía sin cesar.
Al tiempo que gritaba, una gran tormenta de arena se desató en la base de la cordillera y se dirigió contra el grupo de shinobis.
_ Alto._ dijo Temari, deteniéndose.
_ ¿Qué ocurre?_ le preguntó su hermano.
Temari negó con la cabeza y señaló la arena, que estaba empezando a moverse en dirección contraria.
_ El viento ha cambiado muy bruscamente._ explicó la jönin._ Presiento que algo malo se acerca.
En cuanto lo dijo, vieron una gran marea de arena dirigiéndose hacia ellos.
_ ¡Una tormenta de arena!_ gritó Sakura.
_ ¡¿Qué vamos a hacer?_ gritó Naruto.
Temari avanzó mientras trazaba una línea de sangre sobre su abanico.
_ ¡Kuchiyose no jutsu: Kamatari!
Un gran hurón armado con una guadaña apareció cuando Temari sacudió el abanico. La invocación empezó a girar sobre sí misma, generando un fuerte viento que chocó contra la ola de arena y la detuvo. Sin embargo, el chakra que impulsaba a aquella tempestad era mucho mayor que el de Kamatari y el viento del segundo fue superado.
_ ¡¿Cómo?_ exclamó Temari.
Parecía que nada podría salvarles de la tempestad cuando el Kyubi se adelantó y rugió. La onda de sonido fue tan poderosa que barrió por completo el chakra mezclado con toda aquella arena, haciendo desaparecer la tormenta.
_ Increíble._ dijo Sakura._ Con un solo rugido…
_ Era de esperar._ añadió Kakashi._ Al fin y al cabo, es el más poderoso entre los bijus.
El Kyubi se frotó la garganta y dijo:
_ Esta tormenta ha sido otra técnica del enemigo, lo que demuestra que se encuentran en esas montañas.
Los demás asintieron y reanudaron la marcha a mayor velocidad.
El Ichibi observó asombrado como su tormenta se deshacía por un simple rugido.
_ ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede un rugido tener tanta energía?
La mujer se estiró del mismo modo que un gato y agitó las dos colas que surgían del final de su espalda.
_ Yo me encargaré de ellos, Ichibi._ dijo Nibi mientras realizaba unos sellos._ ¡Kuchiyose no jutsu: edo tensei!
Hubo una explosión de humo y un ataúd se elevó de la tierra.
_ Destruye a los intrusos._ le ordenó el biju de dos colas al revivido, que hizo una reverencia y se dirigió al encuentro de su objetivo.
_ La cueva se encuentra en lo alto de esta montaña._ informó Kankurö cuando llegaron a la base de la montaña.
Ascendieron a través del bosque que crecía en la ladera. Cuando se encontraban a mitad de camino, una figura armada con una espada se abalanzó sobre Sakura, que logró esquivar el ataque gracias al entrenamiento recibido de Tsunade.
_ ¿Quién eres tú?_ quiso preguntarle la pelirrosa al atacante pero se detuvo al darse cuenta de que éste no era humano, sino una marioneta.
Pero lo que más sorprendió a Sakura no era el hecho de que la hubiese atacado una marioneta, sino el hecho de que ya había visto esa marioneta antes. A su mente llegaron los recuerdos del terrible enfrentamiento que había mantenido junto a la anciana Chiyo contra Sasori. Aquella marioneta tenía cierto parecido con el fallecido miembro de akatsuki.
_ "Papá."_ susurró la ninja médico.
_ Esa marioneta pertenecía a la consejera Chiyo._ dijo Temari._ ¿Qué hace aquí? ¿Quién la está manejando?
_ Tú misma te has respondido a esa pregunta, jovencita.
Todos miraron a su alrededor para encontrar a la persona que había hablado, que reveló su posición al salir de detrás de un árbol. Todos se sobresaltaron al reconocer a la anciana que manejaba los hilos de la marioneta.
_ ¿Qué ocurre, jovencitos?_ les preguntó Chiyo._ Parece que hayáis visto un fantasma.
