¡Ja! ¡Cumplí! Sé que hubieran perdido mucho dinero si hubieran apostado si cumpliría mi palabra con actualizar el día del cumpleaños de mi co-escritora, en fin, no tengo mucho que decir más que espero que lo disfruten!
Capitulo VIII. Acorralados
Era increíble la forma en que su vida había cambiado tanto en los últimas semanas, la llegada de ese pequeño ser que se formaba dentro de ella ya había transformado muchas cosas, como las constantes llamadas o mensajes que su aparato telefónico recibía cada minuto. Podía jurar que el constante sonido de notificaciones de whatsapp la volvería loca, pero la verdad sus amigos habían estado muy pendiente de ella, ni que decir de sus hermanas y aunque era difícil de creer también, la atención que recibía por parte de Ash.
Le causaba mucha gracia porque realmente parecía que se había tomado seriamente todo el asunto sobre su supuesto compromiso, porque a pesar de haber salido de viaje y que estaba realizando su actividad favorita de siempre – entrenar - en las cataratas Tohjo, por la noches mandaba mensajes para verificar que todo estuviera bien y saber si no necesitaba algo. Era curioso y a la vez bastante fastidioso, sobretodo porque siempre sus mensajes llegaban justo cuando intentaba dormir… incluso por mensajes podían sostener una buena pelea.
"Ketchum, ya te dije que puedo sobrevivir sin ti"
"¡Solo decía! Tu carácter de gyarados nunca cambiará ¿Verdad?"
"No, no cambia y mucho menos cuando no dejas dormir tranquilamente. ¿Qué no sabes la hora que es?"
"¡No es tan tarde! Solo espero que nuestro hijo no saque tu carácter"
" ¿Ah sí? Pues si quieres conocer a tu hijo, más vale que me dejes dormir ahora mismo"
"jajaja, Ok, buenas noches Mist ;)"
Leyó el último mensaje y noto que por fin se había desconectado, ya era hora de conciliar el bendito sueño que tanto ansiaba, se acomodó de nuevo en su cama y mientras viajaba directo al mundo onírico, no pudo evitar reírse un poco pues nunca se imaginó que tendría una conversación así con Ash, seguro, era extraño para él también, pero en cierta forma se alegraba que fuera él con quien estuviera viviendo esto. No pudo pensar otra cosa más porque sintió como el sueño la venció para llegar directo con Morfeo.
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La luz se filtraba a través de las hermosas cortinas de su ventana, se movió al otro lado de su cama colocando las cobijas sobre ella para alargar lo más posible su placentero sueño, consiguiéndolo momentáneamente antes de que el ruido de su celular se hiciera presente otra vez.
Murmuró cosas inentendibles antes de ignorarlo y taparse ahora con la almohada… pero parecía que no conseguiría dormir más cuando otra vez volvió a insistir el sonido de su celular despertándola de la peor manera.
Suspiró con cierto fastidio mientras estiraba su mano a tientas para agarrar su celular, esperaba que fuera algo medianamente importante porque una llamada en sábado en la mañana, sobre todo después de una semana pesada con respecto a las nuevas noticias y las batallas en su gimnasio, lo único que quería hacer en su sábado era dormir, comer y volver a dormir.
Abrió pesadamente apenas su ojo derecho para observar la persona que interrumpía su sueño, cuando vio el apellido Ketchum en la pantalla de su celular se extinguió todo rastro de cansancio que quedaba en ella.
- ¡Ahora si lo voy a matar! – Gritó para sí. Todavía que se atrevía a no dejarla dormir hasta tarde y ahora la levantaba a esta hora de la mañana, no había duda, lo iba a ahorcar, además que no podía concebir que estuviera despierto tan temprano si apenas eran las ocho de la mañana. Le daría una lección y aprendería a respetar que su hora de dormir era sagrada.
Apenas deslizó su índice sobre la pantalla para empezar a lanzarle insultos a ese desconsiderado que tenía como prometido, todo eso quedó atorado en su garganta cuando captó una voz muy diferente a la que planeaba escuchar.
- ¡Buenos días, querida!
- ¡Señora Ketchum! – alcanzó a recuperar un tono adecuado de voz, después de que sus intenciones era que se escuchara hasta Johto el regaño que le iba a proporcionar a Ash.
- ¿Estás bien? Te escuchas extraña – de otro lado de la línea no pudo evitar escuchar la preocupación en la voz de Delia.
- No nada, lo que pasa es que pensé que era Ash
- Lo siento querida, yo sé que lo extrañas – pudo notar como la voz de Delia se transformaba en una mucho más cálida donde percibía empatía de sus "sentimientos".
- Bueno yo….
- No te preocupes, pero de hecho tengo que hablar contigo de algo muy importante – fue abrupto el cambio en sus palabras, tanto que puso un poco nerviosa a la entrenadora de agua.
- ¿Qué sucede?
- Si no te molesta, en lugar de decírtelo por teléfono quisiera hablar contigo. ¿Podemos vernos en tu departamento?
- Claro
- Entonces te veo al medio día – y con esa última frase colgó, dejando a una dudosa Misty. Era extraño que la mamá de Ash quisiera hablar con ella, todavía más que no se lo pudiera decir por teléfono y se viera en la necesidad de hablar con ella en persona. No tenía más remedio que arreglarse y esperar para averiguar de qué se trataba.
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El nerviosismo la invadía por completo, no tenía un buen presentimiento respecto a la conversación telefónica que había tenido con la señora Ketchum un par de horas atrás. Apenas termino de arreglarse cuando sonó el timbre de su departamento, decidió no hacer esperar mucho a la mamá de Ash por lo que apresuro los pasos para atender la puerta.
- ¡Hola Misty! – la mujer saludó efusivamente a la chiquilla que tenía frente de ella, porque por más que pasara los años también veía de distinta manera a la pelirroja. Después de todo el saludo, Misty la invitó a pasar y le ofreció un poco de té que había preparado antes de que llegara. Por lo que las dos mujeres se sentaron en el sillón y empezaron a platicar de muchas cosas. Misty no podía reunir el coraje para preguntar la razón por la cual estaba allí, pero después de un rato se armó de valor y soltó la pregunta.
- ¿De qué querías hablar, Delia? – Intentó sonar tranquila y esperar que no fuera nada grave, porque la verdad la duda la inquietaba mucho más de lo que debía.
- Ya sé lo que sucede, querida.
La extraña forma en que pronunció esa oración hizo que su piel se erizara, su mirada clavada en sus ojos aquamarina hacia sentirse diminuta, estaba segura que los había descubierto.
Conocía a la señora Ketchum desde que era una niña, por mucho tiempo la consideró como su madre al sentir la necesidad de cubrir ese hueco que había dejado la ausencia de sus padres. No quería mentirle y sabía que debía ser honesta con ella si es que ya había podido ver a través de la farsa que tan elaboradamente había realizado junto con Ash.
- Bueno lo que pasa es que yo…. Yo…
- No necesitas decirme nada, Misty. Tus hermanas me han dicho que haz tenido una semana muy pesada, con el gimnasio y los medios… y tengo la solución… ¿Por qué no te vienes a vivir con nosotros? Ash regresará de su viaje y decidió pasar unos días conmigo, tu podrías hacer lo mismo.
Sintió una especie de alivio y sorpresa ante la idea de Delia, al menos no los había descubierto, pero ¿Vivir con ellos? aún no estaba preparada psicológicamente para ello.
Obvio, casarse significaba que vivirían juntos, pero no había pasado por su mente más cuando aún ni siquiera habían decidido la fecha de su boda. Regresó de a poco a la realidad, observando como la mirada dulce que le dedicaba Delia no le hacía nada fácil pensar con claridad, apenas y pudo procesar las siguientes palabras como mera reacción de la propuesta.
- ¿Qué dice?
- Claro, así estarás más relajada y ya no extrañaras a mi hijo, además podré estar cerca de mi nuera por si necesitas algo y te enseñaré varias cosas que necesitaras saber para que seas la mejor de las esposas.
- Pero señora Ketchum, no quisiera ser una molestia y además no sé si Ash esté de acuerdo.
- ¿Cómo no estaría de acuerdo mi hijo? ¡Le encantará la idea! Hoy en la tarde regresa a casa y le podemos dar la sorpresa entonces… ¿Qué dices?
Trató de pensar en alguna escapatoria y sabía perfecto que no había ninguna. No quería lastimar a la señora Ketchum rechazando su propuesta, ni mucho menos quería que ella empezara a sospechar algo sobre el plan desarrollado entre ellos dos. ¿Como una novia rechazaría vivir con su novio? ¡Y más cuando la suegra es quien está organizando todo! Soltó un sonoro suspiro antes de dedicarle una pequeña sonrisa y asentir afirmativamente.
- Esta bien, acepto – ella apenas pudo completar la frase cuando Delia se había arrojado a los brazos de la pelirroja para darle un gran abrazo que desmoronó a la joven debido al cariño y la alegría que la mujer le transmitía en ese momento.
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Ash conducía tranquilamente a su destino, su hogar en pueblo Paleta.
Si, era cierto que ahora vivía en una opulenta residencia digna de un maestro pokémon y que los lujos lo rodeaban en todo momento; prueba de ello, era su adorado convertible en el que se transportaba, el premio reconociendo al ganador de la liga. Pero pese a todo eso, estar en aquel pequeño pueblo, donde las cosas se mantenían imperturbables y lo hacían sentir pequeño otra vez, como aquel niño que emprendió su viaje hace ya mucho tiempo con el olor a aventura rodeándolo y conoció a las personas más importantes de su vida.
Por eso no dudaba en pasar un tiempo en casa de su madre. Ese simple hecho traería paz a su vida que tanto ansiaba después de tan desordenados y extraños días vividos. Bajó del carro rápidamente para poder ingresar a su anhelado hogar.
- ¡Mamá, ya llegué! – llamó a lo alto esperando ser escuchado, más parecía que no había nadie en su casa. No se escuchaba ruido alguno, incluso Mr. Mime no aparecía a recibirlo como de costumbre. Era extraño que su madre no estuviera, más cuando le había avisado que vendría aunque había llegado un poco más temprano de lo anunciado.
Se dirigía a descansar un poco de su viaje, relajarse viendo un poco de televisión cuando escuchó ruido en la puerta, supuso que era su mamá que por fin había llegado por lo que se levantó rápido del sillón para recibir a su madre.
- ¡Mamá, por fin estas aquí…! - no alcanzó a completar cuando vio detrás de ella a una persona que no esperaba ver en ese momento, los ojos de la intrusa reflejaban vergüenza cubriéndose detrás de su madre.
- ¡Misty! ¿Qué haces aquí? – Exclamó Ash un poco sorprendido y notó como se frunció el ceño de la pelirroja, de acuerdo se le olvidó que tenía que fingir un poco más de alegría y no exclamar tanta sorpresa, por suerte su madre interrumpió la mirada que le Misty le dirigía.
- ¡Quisimos sorprenderte, hijo! ¡Fuimos a traer unas cosas para preparar la comida! – Depositó las bolsas de papel sobre la mesa y se dirigió a abrazar a su hijo.
- ¿De qué me perdí? – Exclamó Ash dubitativo
- Bueno hijo, como te decidiste a pasar un tiempo aquí pensé que sería buena idea invitar a Misty, así no tendrías que trasladarte hasta Celeste para verla ¿No es genial?
- Si, claro maravilloso…
- ¿Bueno que no piensas recibir a tu prometida como se debe? – protestó Delia molesta y confusa ante la lejanía que se veía en la reciente pareja.
- Bueno yo… - empezó a ponerse más nervioso ante la mirada de su madre, por lo que se acercó lentamente a Misty.
- Yo también te extrañe, amor – Comentó entre dientes la pelirroja, acercándose a Ash para darle un pequeño abrazo que Ash solo se limitó a contestar tibiamente – Pasaremos todo este tiempo juntos ¿No es genial?
- Bueno…
- ¡Por supuesto que lo es! ¡Vamos querida, preparemos una rica cena! – Aplaudió en forma de festejo mientras volvía a tomar las cosas que habían traído para la espectacular cena que habían planeado. Eso fue lo que volvió a Ash a tierra, había unas palabras que simplemente no concordaban con Misty como los insectos, las zanahorias y definitivamente, cocinar.
- ¿COCINAR? ¿MISTY? – Se olvidó por completo que aún estaba abrazado de Misty, cuando la soltó de repente rogando con que hubiera escuchado mal.
- ¡OYE!
- Vamos Mist, sabemos que no es tu habilidad
- Es cierto, pero no tenías que remarcarlo tanto
- ¡Eso es porque quiero seguir vivo!
- ¡Ey, basta los dos! – Delia se tuvo que interponer entre ellos antes de que pasara algo que solía suceder mucho cuando eran pequeños, conocía el carácter de ambos y parecía que no cambiaban, incluso ahora que estaban comprometidos.
- ¡Pero mamá! ¡Destruirá la cocina! – reclamó con un puchero, esperando que su mamá le hiciera caso, de verdad temía por la integridad física de todos.
- Tonterías, estoy segura que con unas pequeñas clases conmigo será suficiente… todo es cuestión de práctica
- ¡No digas que no te lo advertí! – murmuró bajo esperando no ser escuchado, pero supo que si fue percibido cuando sintió un pisotón en su pie derecho de parte de una muy enfurecida y enrojecida pelirroja.
- ¡Ouch! ¡Mamá!
La señora Ketchum soltó una pequeña risa para después dirigirse a la cocina seguida de una indignada y molesta Misty, realmente era curiosa su forma de tratarse desde hace años, como en los primeros viajes de su hijo; siempre pensó que hacían una extraña, pero bonita pareja.
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El aire fresco que respiraba lo hacía sentir más tranquilo, a su lado su pequeño y fiel pikachu también aparentaba tomar una siesta, había decidido salir de su casa para evitar observar como la cocina sería convertida en una zona minada, Misty aunque aparentaba ser diferente después de tantos años seguía siendo la misma, eso incluía su poca habilidad antes cualquier instrumento e ingrediente culinario.
- ¡No querida, te dije que tan solo una cucharadita!
- ¿Sra. Ketchum es normal que esto sea color verde?
- ¡Oh por Dios, Mimey! saca rápidamente eso del horno!
- ¿Qué no era comino? ¿Era de olivo?
- Misty ten cuidado eso esta…. Olvídalo
Si, definitivamente salir de su casa había sido la mejor decisión al escuchar todas las exclamaciones. Pikachu también parecía haber despertado y empezó a temer por la salud de todos, lo bueno que el tenía su comida, su rica y segura comida.
"Creo que lo mejor sería pedir una pizza" pensó Ash, al seguir escuchando ruidos dentro de su casa. Sin embargo, tiempo después ya no se escuchaba el caos por lo que pensó que ya era zona segura, así que se dirigió y entró lentamente a su casa.
¡De verdad no podía creerlo! Después de haber escuchado la tercera guerra mundial todo parecía en orden, y se desprendía un rico aroma proveniente de la cocina. Se siguió acercando con cautela porque en realidad todo parecía una trampa, pero no… al ingresar a la cocina y ver que todo estaba ordenado y en la mesa se encontraba todo tipo de platillos de aspecto muy delicioso, no dudó en pensar: Su mamá era una genio.
- ¡Wow! ¡En verdad hicieron todo esto!
- Bueno la verdad, Mimey nos ayudo bastante… - salió su mamá detrás de él con su vestimenta un poco manchada por el caos anterior.
- ¿Y Misty?
- Esta arriba cambiándose de ropa
Poco tiempo después la pelirroja bajó un tanto avergonzada por el caos que ocasionó; era extraño que la madre de Ash perdiera la paciencia. Sin duda, si algo estaba negada para esta vida era para la cocina. Empezaron a comer en silencio, a decir verdad, la comida estaba deliciosa pero por alguna razón Misty se seguía sintiendo avergonzada por todo lo que había ocurrido.
Ash sentía que debía decir algo, lo que fuera, no le gustaba verla tan apenada y quería aliviar un poco el silencio que estaban viviendo.
- Entonces… ¿Tan solo necesitaba una pequeña clase, no mamá? – De acuerdo, tal vez no había sido la mejor forma de entablar una conversación, de eso se dio cuenta cuando no solo se gano la mirada asesina de Misty, sino también de su madre y Mr. Mime.
- Era una pequeña broma – Murmuró Ash.
- ¡Ash Ketchum! ¡Mejor come de una buena vez!
- Pero yo te lo adverti, mamá
- De acuerdo, tal vez necesite un poco más que unas pequeñas clases pero estoy segura que logrará dominarlo – tomó la pequeña mano que tenía la pelirroja sobre la mesa, apretándola ligeramente transmitiéndole el cariño y confianza que ella necesitaba, Misty tan solo pudo responder con una sonrisa de gratitud.
- Sino, tan solo tendremos que ordenar pizza
- ¡Ash, no pueden comer pizza todos los días!
- Tienes razón… también podemos ordenar sushi, comida italiana, hamburguesas… Es lo bueno que existe un número para todo
- ¡Oh, cállate Ketchum! – Habló Misty enojada.
- ¿Qué ahora que dije? – fingió inocencia, pero en el fondo se sentía mucho mejor, más porque ahora Misty se veía muy tranquila y platicaba con su madre, ya no era la incomodidad de antes, eso podía ver en las facciones de Misty y lo alegraba mucho.
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Misty se había ofrecido a lavar los trastos después de que terminaron de cenar, la verdad después de todo había sido un día bastante divertido. Había pasado tiempo con Delia como algunas veces lo hacía cuando era una adolecente que iba a visitarla lo más seguido que pudiera. Paleta siempre lo había considerado como un lindo lugar para vivir, era tranquilo… alejado de todo el bullicio que estaba acostumbrada tal vez el mejor lugar para criar a su bebé. No sabía porqué específicamente estaba pensando en esas cosas, mientras seguía limpiando traste por traste, tan absorta estaba en sus pensamientos que no escuchó cuando una persona se le acercó.
- ¿Con que me extrañabas mucho y decidiste venirte con nosotros? – Susurró cerca del lóbulo de la chica.
- ¡Ash! ¡No me asustes así! – llevó su mano derecha a su pecho como tratando de contener el ritmo que había adquirido después del susto que el maestro pokémon le había proporcionado.
- Lo siento, no pensé que te fueras a asustar tanto – rascó su nuca apenado, tratando de aliviar el nerviosismo que también el tenía respecto a toda esa convivencia.
- Para tu información, no fue mi idea… fue de tu mamá que yo pasara aquí un tiempo
- Si lo supuse, creo que a mi mamá le ha emocionado mucho la noticia
- Es normal, eres su único hijo
- Si es cierto, pero la verdad me alegra que estés aquí
- ¿Uh? – el desconcierto de la pelirroja ante esa frase era notorio, más cuando Ash corrió su vista y empezó a entretenerse con el ocaso que se asomaba por la ventana de la pequeña casa.
- Bueno ya sabes después de lo de Gary, no estaba tan seguro de que estuvieras bien y hubiera tratado de hacerte daño
- Ya te dije Ash, puedo cuidarme sola
- Lo sé Mist, pero recuerda que yo siempre cumplo mis promesas
Antes de que pudiera decir algo, se escucharon pasos cerca y miraron cuando entró la mamá de Ash con una sonrisa en su rostro.
- Listo querida, ya acomodé tus cosas allá arriba
- Gracias Delia, no se hubiera molestado
- Sabes que no es ninguna molestia, vamos creo que ha sido un largo día y debemos descansar
Después de terminar con todos los platos, Misty se dirigió a la habitación de huéspedes dispuesta a descansar un poco de tan extraño día. Subió las escaleras junto con Ash, cada uno dirigiéndose a su habitación, pero algo extraño pasó cuando Misty abrió la habitación de huéspedes, todo estaba prolijamente ordenado aunque sin rastro de sus cosas.
- Disculpe Delia, no veo mis cosas por ningún lado
- ¡Mamá! ¿Qué hacen todas estas cosas aquí?
¡Oh no! Pensaron al mismo tiempo cuando vieron a la Sra. Ketchum sonreírles tiernamente desde su habitación, la verdad esperaba que no fuera lo que suponían.
- Vamos pequeños, creo que querrán pasar tiempo a solas ¿o no?
- ¡Mamá! – no le importó escucharse como niño pequeño, pero sin duda su madre lo estaba avergonzado bastante y podía ver en cara de Misty que no era el único.
- Vamos hijo, no soy tan anticuada como crees
- ¡MAMÁ!
- Además, no es nada que no hubiera pasado ya ¿No es cierto?
- ¡MAMÁ! – De acuerdo, ambos querían que se los tragara la tierra en ese momento. Delia no dejaba de ver a su hijo y a Misty de forma traviesa, realmente le gustaba hacerlos sonrojar, eran tan tiernos. De pronto Misty empezó a caminar hacia a Ash; tomando su mano lo jaló hacia la habitación.
- Gracias Delia, buenas noches – mencionó la muchacha tratando de disimular el sonrojo que se había apoderado de su rostro, mientras Ash se dejaba jalar bastante desconcertado.
- Buenas noches
Tan solo escuchó el sonido de la puerta al cerrarse de la habitación de Delia y soltó la mano del muchacho inmediatamente. Se alejó molesta dirigiéndose a donde estaban sus cosas, la situación era ridícula pero sabía que a esto se iba a atener al haber aceptado la invitación.
- ¡Y fuiste tú quien dijo que teníamos que ser convincentes! – comentó molesta, mientras buscaba su ropa para dormir donde Delia había acomodado con cuidado sus maletas.
- Bueno no pensé que te agradara tanto la idea
- Obviamente no me agrada, pero si yo durmiera en otra habitación sería muy sospechoso ¿No crees? Así que empieza a actuar bien
- Entonces ¿Empiezo a decirte osita de nuevo?
- Ni en tus sueños Ketchum, ya te dije como me digas, ahora tu duerme en el suelo yo tomaré tu cama
- ¡Pero es mi cama! – comento molesto, realmente la actitud de Misty tampoco ayudaba; sabía que no quería que nadie sospechara lo que estaban haciendo, pero tampoco esperaba que se acostumbrara pronto a todas las situaciones que sus mentiras provocaban.
- ¿Acaso esperas que yo duerma en el suelo?
- ¡No, pero podríamos compartir!
- ¿Estás loco? Por supuesto que no, voy a cambiarme y cuando vuelva espero que ya estés en el suelo dormido – se dirigió al baño, y trató de respirar profundamente para bajar su frustración.
Cuando salió del baño con su pijama, pudo ver a Ash ya con una cama improvisada en el suelo cubriéndose totalmente, seguramente molesto, ella ya se había calmado, pero optó por ya no decir nada y esperar un nuevo día, se acomodó en la pequeña cama del entrenador observó a su alrededor realmente era curioso como su cuarto seguía siendo el mismo desde que Ash era niño, seguramente porque su madre así seguía observando a Ash y nunca dejaría de hacerlo ¿Así sería cuando ella ya tuviera a su bebé? ¿Tendría el mismo instinto maternal? Realmente esperaba que fuera tan buena madre como lo era Delia para Ash.
Estiró la mano para oprimir el interrumptor, pero antes volvió su vista hacia abajo y mirando a Ash con un poco de pena porque se veía incomodo en el suelo, soltó un suspiro y apago las luces.
- Buenas noches Ash.
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Que incomodo era, seguía dando vueltas sobre el suelo tratando de buscar la mejor forma de dormir. Era extraño que lo molestara tanto, sobre todo por todos los años que había dormido bajo las estrellas, tal vez eso faltaba poder ver las estrellas para relajarse y poder dormir un poco pero no podía verlas desde su posición, la obstruía un rostro que se veía plácidamente dormido con la boca ligeramente abierta aparentemente en un profundo sueño.
- Serán unas largas semanas viviendo juntos – pensó el muchacho, mientras nuevamente buscaba la posición más cómoda en el frío y rígido suelo. A la derecha, a la izquierda, nada… realmente quería dormir, así que se siguió moviendo hasta que en un movimiento brusco se golpeó la cabeza con el buró que tenía cerca.
- ¡Diablos! – trató de que su quejido fuera lo más silencioso posible, realmente le había dolido.
- ¿Ash? ¿No puedes dormir? – escuchó la voz somnolienta de Misty.
- Lo siento Mist, no quise despertarte – comentó el moreno, ignorando la pregunta anterior de Misty. Volvió a acomodarse en su posición tratando de soportar el dolor en su cabeza.
- Si quieres… podemos compartir la cama – susurró Misty, no sabía porque lo había dicho, tal vez era su estado somnoliento o que quería dormir y los ruidos de Ash no la dejaban o simplemente se preocupaba un poco por el joven maestro.
- ¿Estás segura? – preguntó levantándose de apoco, para poder visualizar el rostro de Misty que era iluminado por la pequeña luz que se filtraba por la ventana, ella tan solo le sonrió y se movió hacia una orilla proporcionándole el suficiente espacio para el muchacho. El se incorporó a la cama, acomodándose en su orilla tratando que no fuera a pasar de un determinado espacio.
- Gracias Mist.
- Si claro… - Pronunció quedamente y se alejó un poco más tratando de crear el suficientemente espacio en ambos.
- Mist…
- Ya duérmete Ketchum.
- Creo que deberíamos conseguir una casa – Apenas si habló y sintió como Misty se volvió para verlo mejor con una cara de sorpresa.
- ¿Una casa?
- Claro una casa para los tres, lo suficientemente grande para no tener que estar soportando estas cosas – le comentó. Misty no había pensado en esto, en realidad había en tantas cosas que no habían pensado que se meterían cuando aceptaron esta loca oferta. Pero ella tenía un departamento que amaba y él una casa lujosa que estaba segura, también quería.
- ¿Pero que hay de tu casa o de mi departamento? cualquiera de los dos sería un buen lugar para vivir
- Si lo sé, pero quisiera una casa más de este estilo ¿No crees? Apartada y que nuestro bebé este lejos de todo lo que nos rodea.
Le sorprendió como Ash realmente parecía pensar en todas esas cosas, y a ella no le desagradaba en lo absoluto su idea, más cuando en la tarde era lo que estaba pensando por lo que no tuvo más remedio que darle la razón.
- Supongo que tienes razón
- ¿Te parece si empezamos a buscar una?
- Claro Ash, ahora duérmete – pronuncio tras un bostezo, volviéndose a su esquina tratando de conciliar el anhelado sueño.
- Buenas noches, Mist.
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Los rayos del sol y el sonido de los pidgeys que rodeaban el pueblo hicieron que la pelirroja se levantara extrañada.
Por un momento olvidó donde estaba, quería seguir su sueño, pero sabía que no lo obtendría porque simplemente había descansado como hace semanas no lo hacía. Tal vez era porque no se escuchaba el sonido del trafico y de personas apuradas rumbo a su trabajo, todo lo contrario el sonido que prevalecía de armonía era tan preciado y extraño a la vez que quería escucharlo por más tiempo pero sus ojos se abrieron a un nuevo día.
Lo siguiente que vio fue el rostro del entrenador profundamente dormido y ella recostada sobre su brazo, el sonrojo en su cara apareció por completo porque simplemente no sabía en qué momento habían quedado en esa posición cuando se suponía que ambos estaban en sus respectivas orillas. Por un momento se preguntó, ¿Qué hubiera sido si ella hubiera despertado primero aquella tarde en el hotel? Seguro hubiera golpeado a muerte con la almohada al pobre muchacho, pero ahora no podía. Principalmente porque no podría asesinar al hijo de Delia en su casa y segundo hubo un momento en que le gustó verlo así, recordando viajes donde algunas noches observaba al más pequeño Ash, al niño, en su saco de dormir, cuando era él quien dormía con la boca abierta como lo hacía ahora… Cuando era lo más importante de su vida.
- ¿En qué diablos estoy pensando? – sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos extraños, empezó a separarse lentamente de Ash tratando de no despertarlo, ya que quería evitar otro momento incomodo entre los dos. Prefería pasar por ahora solamente ella esa bochornosa situación.
- Pikachu, impactrueno ahora
Tuvo que poner sus manos en su boca para ahogar la risa, realmente era tierno que en muchos lapsos siguiera siendo el mismo Ash que conocía que hasta en sus sueños los pokémon estaban en su mente, por mucho tiempo extrañó a este niño.
- ¿Otra vez? Creo que necesito un baño – pensó mientras se dirigía a darse un regaderazo que despejara su mente. Realmente como amaba el agua, sentir como se escurría a través de su cuerpo y como limpiaba no tan solo eso sino sus pensamientos. No existía nada más relajante que un buen baño por la mañana, era la mejor forma de empezar el día y esperar que de nuevo le traería.
- Creo que después de todo, no fue mala idea venir – comentó en voz baja para si misma mientras seguía disfrutando de su baño. – Por lo menos está lejos de esos molestos reporteros
- ¡Chicos, el desayuno ya casi está listo para que bajen! – escuchó la voz de la mamá de Ash desde abajo y no pudo evitar sonreir la verdad como quería a esa señora y era lindo sentir el cariño de cerca de alguien como ella.
- Supongo que debo apurarme – pensó mientras tomaba la toalla para enrredar su cabello en ella, se sentía mucho mejor después del baño estuvo a punto de tomar la segunda toalla cuando escucho la puerta abrirse.
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- ¡Qué bien dormí! – exclamó Ash y abrió la puerta para darse un baño antes de bajar a desayunar con su madre y Misty, cuando no la vio en la cama sabiendo que era una persona madrugadora pensó que ya estaba abajo, se llevó una gran sorpresa encontrar ahí enfrente de él con su brazo estirado hacia la toalla y su cara sorprendida en la acción.
Ella se quedó inmóvil, al verlo tan solo en bóxers con su cabello más desordenado de lo normal pero que se veía tremendamente atractivo tanto o más como aquella noche después de todo el alcohol que tomaron, tanto que quedó con la mirada fija, hasta que notó los ojos castaños abiertos en asombro, fue cuando advirtió que solo había utilizado una toalla y solo para agarrarse el cabello.
- ¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH! – gritó con todas sus fuerzas mientras tomaba rápidamente la toalla para cubrirse.
- ¡Idiota! ¡¿No te enseñaron a tocar?! –
- ¡¿A ti no te enseñaron a poner seguro a las puertas?!
- ¿Quisieras dejar de verme así? - Señaló avergonzada
- ¡Pues podría decir lo mismo de ti!
Después de haber cubierto su cuerpo con la toalla, dirigió su mirada asesina a Ash que tan solo tragó aire al ver como se acercaba peligrosamente a él. Estaba muerto.
- ¡Chicos! ¿Qué pasó? Escuché a Misty gritar – dijo Delia al entrar para encontrar a Misty y Ash en una posición comprometedora.
- ¡Nada! Lo que pasa fue…. Fue…– trató de articular alguna palabra, pero la cercanía de Misty y la mirada de su madre hicieron imposible seguir.
- Fue que vi un insecto en el baño y yo los odio – exclamó Misty y se lanzó a los brazos de su prometido con cara de angustia. Ash solo se sorprendió más al sentir los brazos de Misty rodearlo por la cintura, su mejillas estaban a punto de explotar más al ver el rostro tan sonriente de su madre. – Ash vino a ahuyentarlo, ¿verdad… gordito?
"¿Gordito? ¡Se está vengando!"
De pronto sintió un pequeño pellizco que hizo que regresara a la realidad para seguirle el juego a Misty
- Si eso… y yo vine a asustarlo – dijo no muy convencido y un poco molesto por el apodo que había decidido usar y sobre todo enfrente de su madre que parecía fascinada.
- ¡Menos mal! ¡Son tan lindos! Qué bueno que todo está bien, en diez minutos estará el desayuno listo ¿De acuerdo? – dijo la señora Ketchum mientras se marchaba contenta a preparar el resto del desayuno. Tan solo vio que era seguro, Ash soltó a Misty.
- ¿Qué demonios fue eso? – exclamó molesto mientras buscaba un pantalón que ponerse, el baño sería para más tarde.
- ¿Qué querías que dijera? ¿La verdad? – dijo Misty mientras entraba de nuevo a baño, esta vez cerrando con seguro para cambiarse y terminar de una vez con esta absurda situación.
- Bueno no, además ¿GORDITO? ¿No se te pudo ocurrir otra cosa más fea?
- ¡Fue lo primero que se me vino a la mente! – escuchó la voz de Misty desde el baño, él tan solo suspiró molesto buscando ahora una playera que ponerse. – ¡Pues mínimo pudo haber sido flaquito!
- Ya Ash, deja tu ego en paz… ya te dije que fue lo primero que se me ocurrió, además de que me la debías – por fin se había terminado de vestirse y salió para ver a Ash que seguía bastante molesto murmurando una y otra vez su apodo.
"Después dicen que las mujeres son las vanidosas" soltó un soplido molesta ante la actitud de Ash. Por su parte Ash seguía buscando su chamarra que estaba en algún lado, para su acción cuando sintió la mano de Misty en su hombro.
- Ya Ash, no es para tanto – y tenía razón en realidad no era para tanto pero su ego había sido lastimado, estaba a punto de decirle que era cierto cuando escucho otra vez.
- ¿Cómo quieres que te diga? ¿Ashy?
- Misty…
- ¿Bebé?
- Ya déjame…
- ¿Ratoncito? Digo suena lindo y te quedaría por pikachu.
- ¡Ya basta!
- ¿Bomboncito?
- ¡Misty! – gritó molesto, ante la actitud de la chica que no paraba de decir apodos. Estuvo a punto de detenerla, a la fuerza de ser necesario, cuando entró de nuevo su mamá. – Ya está listo el desayuno, vamos Misty.
La chica se rió de nuevo ante la frustración de Ash, siempre sería divertido vengarse, se marchó dejándolo más molesto que antes.
- ¿Qué no vienes, bomboncito?
- ¡Mamá! – se escucharon las risas de las dos mujeres bajando la escaleras, él no pudo hacer nada más que mecerse los cabellos de la desesperación.
Era definitivo. Tenían que comprar una casa, lo más pronto posible, donde pudieran estar los dos y no tener que estar pasando por esas absurdas situaciones. Por lo pronto había muchas cosas que planear, en la mente de ambos jóvenes no imaginaba que apenas esto era el comienzo para la famosa pareja.
MistyKet. ¿Qué tal? Fueron… horas intensas el día de ayer enfrente de la computadora… si lo sé tuve más de un mes y lo acabe haciendo TODO un día antes… jaja soy un caso perdido, en fin, tan solo me resta decir que gracias por todos sus comentarios, los apreciamos mucho. Y claro ¡Feliz cumpleaños Andy! Y ¡Feliz cumpleaños MayHimemiya! Espero que lo hayan disfrutado, no sé como haya quedado, pero les aseguro que fue con mucho cariño para ambas :).
Andy. EEEEEEEEeeeee! Yo feliz con un regalo más n_n y me siento muy muy feliz por todas estas antelaciones en FF n_n y el poke! Quien se puede quejar cuando hay tanto poke por leer n_n Mil Gracias Mistyket y a todos y no sé que más decir n_n
Respondiendo Reviews
Sire. No es taaaan como villano... solo es muy muy engreído :P y me encanta así debo decirlo
Escorpión. No sabía que era de tus favoritas, espero que te agrade este cap tanto como a mi n_n
ElphabaLii. Bueeeno jaja tanto tiempo que ha sido su compañero de aventuras que es seguro le pedirá explicaciones de todo lo que haga y claro que Mistyket cumplió su palabra n_n
netokastillo. Algún día se completará este fic... no sé cuando pero lo hará te lo aseguro
Red20. No creo que Misty esté interesada en Gary, tal vez solo no supo como actuar y lo bueno es que Ash intervino! y las intenciones de Gary... todavía están por verse ;)
Whitemiko. Las cosas apenas van comenzando ;)
Merylune. Gordito le quedó bien ¿No crees?
MayHimemiya. Los apodos de Ash... si que resultaron graciosos pero Misty obtuvo su venganza ;) Feliz cumpleeee de nuevo :)
Hayley. Creo que las hice reír un poco jaja que genial ;)
Snow225. Jaja creo que pikachu electrocutador gusta bastante :P
DjPuma. Mmmm todavía no hubo besos, pero tuvieron sus momentos y poco a poco habrá mas y mas momentos poke, lo prometemos :)
Dru. ¿Enamorada tu de Ash? jaja y le dirías así XD que genial... mmm la historia tal vez de inicio suene predecible, pero esparamos sorprenderlos conforme avanza, gracias por tu review n_n
CamySky. Gracias por unirte a la lectura de este fic, esperamos que este capitulo te haya agradado
