Hola todos! Les habla Andy... un poco avergonzada porque esta actualización tardó... nueve meses (ya hubiera nacido el hijo de Misty en tiempo real n_n') Es una larga historia que Mistyket les platicará al final del capitulo, por mientras, espero que les guste esto que escribimos entre las dos, casi todo el capitulo ya lo tenía ella, yo solo lo terminé n_n Disfrutenlo y ya sé que mis promesas no significan nada, pero les aseguro que no volverá a pasar tanto sin una actualización
Capitulo XIII. Recién Casados
La noche de bodas. Un momento que por tradición se transforma en uno de los más especiales, un hito en la historia de amor de cada pareja siendo esa noche en la que se unen de una forma única y definitiva, formando memorias a partir de los roces, caricias y miradas cómplices, de eternas promesas que se formulan entre susurros... Es sin duda un recuerdo que todo recién casado conservará por toda su vida, sobre todo cuando se hacen preparativos tan exactos para la ocasión.
Era cierto que la señora Ketchum gustaba de ofrecer solo lo mejor en todas las cosas que hacía, sobre todo cuando se trataba de su hijo, pero cuando Ash inspeccionó cada detalle que su madre ordenó colocar en la suite nupcial del hotel Blue Diamond, realmente pensó que se había excedido, algo que pudo notar desde que el botones abrió de par en par las puertas de su habitación.
Sin lugar a dudas, la suite era enorme. No es que fueran ajenos a la vida lujosa, sus respectivos apartamentos tenían esos toques que les daban cierto estatus, pero lo que más llamaba su atención eran los marcados detalles en cada cosa que estaban acomodadas prolijamente para crear una atmósfera digna para un noche así de especial.
Un camino de velas iluminaba el trayecto de la puerta hasta la extensa cama, donde pétalos de distintas tonalidades de rosas formaban sus iniciales sobre las suaves sabanas blancas. Al lado de la cama había toda clase de bocadillos exóticos, una gran variedad de chocolates y una fría champagne acompañadas de delicadas copas de vidrio cortado. Todo predispuesto para una luna de miel ideal, incluso la música suave, lenta, romántica… Era justo como Misty lo había soñado alguna vez en sus tontas fantasías que volvieron a ella mientras imaginaba la forma correcta en como debiera pasar una noche como esa, muy diferente a lo que iba a ocurrir entre ella y su esposo. Cerró los ojos con fastidio, pues todo lo que soñó estaba allí, todo tan perfecto… era una lástima que iba a ser desperdiciado.
"Tal vez... Si le dijera a Ash que por tradición deberíamos... ¡Espera! ¡¿Qué demonios estoy pensando?! ¿Tener sexo con mi esposo" Tenía que admitir que aquello sonaba normal, pero en ellos jamás había encajado esa definición.
Para fortuna de la pelirroja, sus pensamientos fueron interrumpidos por el mozo que dejaba las últimas instrucciones a su marido, toda la información que el hotel ofrecía para darles el mejor servicio.
- No dude en marcar a recepción si necesita cualquier cosa.
- Muchas Gracias. – Contestó Ash mientras buscaba en su bolsillo la propina que el joven ameritaba. Sin duda fue algo bastante penoso cuando cayó en cuenta que no tenía nada de dinero. – Emmm…. Mist, ¿no tendrás algo de… tu sabes… efectivo? – La pelirroja rodó sus ojos al observar como el moreno se mostraba en verdad apenado y sin tener otra opción, se dirigió a su bolso donde estaba segura que encontraría algunos billetes.
- No hay nada más romántico que tu esposo te pida dinero en la noche de bodas.
- Perdóname Mist, pero yo no sabía que mi mamá nos iba a meter en esto.
- Bueno ¿Qué esperabas? ¿Qué después de la boda nos fuéramos a nuestras casas?
- Eeeh, de hecho sí.
- Lo bueno es que eres tu quien tiene todo planeado, ¿verdad, señor "no levantaremos sospechas"? - Espetó sarcástica al momento que le entregaba el dinero al moreno, el cual arrebató un tanto irritado.
- Pues todo esto es absurdo, yo que iba a saber que pudiéramos ser descubiertos solo porque no decidimos gastar una suma ridícula de dinero en "nuestra primera noche"
- Soy la mujer mas afortunada del mundo – Habló dramatizando en una pose soñadora - mi esposo es el hombre más romántico que existe y que decir generoso.
- ¿Me estás diciendo tacaño?
- ¡Tu sabes que si! – dio un paso para mirarlo desafiante, Ash se quedó de brazos cruzados sin miedo del posible regaño de su esposa, estaba listo para darle pelea – Es obvio que para ti todo lo referente al romance no tiene ningún sentido, pero...
- ¡Obviamente no lo tiene! Misty, ni siquiera sería la primera vez que tu y yo…
- ¡Ese no es el punto! – Puso sus manos en su cintura, tratando de disimular el calor en sus mejillas que aquel comentario provocó - Como sea la situación normal o no, tu debiste de haber pensado en este tipo de "arreglos", sino fuera porque tu madre hizo esto, te aseguro que podía haber muchas especulaciones sobre nuestra relación...
- Disculpen... - los recién casados voltearon sus miradas para encontrarse al mozo que seguía junto a ellos. Ambos pudieron notar la incomodidad de el pobre joven quien tuvo que presenciar una absurda y rara discusión por parte de la pareja de enamorados. - ¿Quieren algo de privacidad? Porque yo podría solo... – Señaló con timidez a la puerta.
- Oh si, disculpa, nosotros solo estábamos... Ya sabes, el matrimonio… ¡Siempre arruina la magia! – Ash bromeó dándole los billetes, mientras sutilmente empujaba al joven que estaba igual de deseoso que ellos por abandonar el recinto, no sin antes regalarles una ultima cordialidad.
- Espero que tenga una placentera noche. Felicidades señor y señora Ketchum.
No importaba que se hubieran casado dos veces, aquello seguía sonando extraño, totalmente surrealista, como si en algún momento fueran a despertar los dos en su respectiva habitación, sin que nada hubiera pasado.
Haciendo un lado esa extraña sensación y estando al fin solos, Misty se quitó sus zapatos. Sin duda después de tan ajetreada noche los tacones la estaban matando; mientras Ash, se limitó a deshacerse del formal saco para estar un poco más cómodo. Se sentó a una orilla de la cama mirando con gran deseo... Al plato repleto de chocolates. Estaba bastante tentado a degustar uno de esos bocadillos, era consciente de que no cumplirían con su función afrodisíaca, pero eso no significaba que debían ser desperdiciados ¿O sí?
- ¿Qué no ya comiste suficiente en la boda?
- ¿Uh? Pero yo no iba a…
- Claro que te los ibas a comer, así que quítate esas ideas de una vez. Mañana temprano los repartiremos equitativamente
- Pero yo quería ahorita – Reprochó con actitud infantil mientras se cruzaba de brazos, sin duda aguantándose el hambre que había ocasionado el solo mirar los chocolates.
- Ya deja de babear sobre los aperitivos y has algo útil, como ayudarme a quitarme el vestido
- ¡¿QUEEEE?! - Retrocedió unos pasos cuando la chica le mostró su espalda acomodando sus cabellos a un lado para que no estorbaran en el camino - Pe... Pero pensé que nosotros no…
- ¡No me refiero a eso idiota! - Gritó sin voltear a verlo - No puedo quitármelo sola, hay broches en mi espalda que no puedo alcanzar y en realidad necesito ponerme más cómoda, por esto mismo no quería este vestido.
- Además de que es rosa
- ¡Deja el color en paz! ¿Me vas a ayudar o no?
- Bueno… yo…ehh... querría… ¡Digo podría! Claro que puedo... es decir... supongo – Balbuceó nervioso intentando acercar su mano temblorosa hacia ella. No sabía que le ocurría, era una tarea sencilla tan solo desabrochar y listo, pero por alguna razón que no alcanzaba a definir, sentía miedo de hacerlo, incluso un poco de calor invadía sus mejillas.
- ¡Vamos Ash, apúrate! Este vestido es una verdadera molestia.
No teniendo otra opción, Ash trato de concentrarse en el trabajo impuesto por la pelirroja. Quitaba cada uno de los broches con agónica lentitud. Sin realmente razonar un porqué, se iba grabando segundo a segundo el trayecto de sus dedos, lo que veía y hasta el aroma que se desprendía de la piel desnuda de Misty... Aunque en verdad intentaba no tocar más allá del vestido. Una gota de sudor recorría su frente... ¿Qué no habían apagado ya esa música romántica? Solo faltaban dos broches más cuando ya era visible una gran porción de la espalda descubierta, tragó un poco de saliva antes de continuar, tratando de ignorar cada agradable sensación que se desencadenaba del movimiento de sus manos… solo uno más y se vería librado de esa tortura, porque no había otra forma de describirlo, pero justo antes de terminar se detuvo. Un impulso gritaba por salir, por ser realizado, deseaba haber bebido más para tener a quien culpar si decidía hacerle caso a su instinto y acariciarle su nívea piel, aunque fuera un solo roce... El sudor se hizo mas profuso cuando seguía debatiéndose que hacer, enfrentándose de lleno con el ultimo broche que estaba demasiado abajo, tanto que podía ver el encaje de la única prenda que había debajo del fino vestido, era…
- ¡Listo! – Con brusquedad, jaló del ganchillo para terminar con su tarea antes que decidiera cometer otra locura, una parecida a la que había hecho en el Viridian Palace meses atrás.
- Gracias Ash. – Sin tener idea de todas las sensaciones que había provocado en él, se alejó hacia el baño para cambiarse con total tranquilidad.
El entrenador trataba de calmar sus alterados nervios y decidió sentarse al borde de la cama esperando que la extraña sensación que lo invadió desapareciera. ¿Qué demonios le pasaba? Ya había estado en situaciones similares que además si llegaban a un desenlace más placentero y nunca se sintió así. ¿Por qué Misty lo perturbaba con tanta facilidad? Pero no podía tener ese tipo de intención… era Misty, su mejor amiga, la futura madre de su bebé, la persona que había decido proteger, su nueva familia…Decidió olvidar todo el asunto, era mejor si apagaba esa música y de paso todas la velas antes de que por su torpeza iniciara un incendio.
Justo cuando apagó todo, matando por completo ese ambiente romántico, Misty salió del baño, su cabello suelto, su rostro libre de maquillaje y sin duda su pijama resultaba mucho más comoda que el elegante vestido que portó en la ceremonia de bodas. Ash no pudo evitar sonreir al ver el gran staryu estampado en la camiseta azul cielo.
La pelirroja se acercó a la cama, obsevando al chico que se deshacía de su corbata, después, se desabotonaba la camisa frente a ella sin ningún pudor. Es cierto que tenía muy buen fisico y si era honesta no le molestaba para nada ver esos pectorales bien esculpidos… ¿Qué demonios pensaba? Era mejor descansar antes que siguiera desvariando. Estaba a punto de acomodarse en la cama cuando se dio cuenta que había un problema más.
- Supongo que dormirás en el suelo ¿no es así?
- No empieces, la cama es bastante amplia, podemos dormir los dos en ella y ni siquiera te vas a dar cuenta que estoy yo allí. – hizo un gesto molesto tomando unas cosas de su maleta, alejándose con ellas al baño. Misty se relajó un poco, por lo menos ya no lo tendría como distracción, quitándose la ropa, viéndose así de bien… ¡Lo estaba haciendo de nuevo!
- ¡Está bien! – Gritó más para ella, intentando quitar de su mente todas esas imágenes del entrenador a medio desvestir.
Era mejor dormir aunque había un montón de obstáculos que lo impedían, todos eran rosados y estaban sobre su cama. Misty movía los pétalos con cierto recelo, realmente no quería deshacer su perfecto orden, era lo único que quedaba del mágico ambiente que había cuando llegaron.
- Si quieres puedes dejarlo.
- ¿Uh? – Volteó apenada al escuchar la voz de Ash que se encontraba apoyado en el tocador mirándola con cierta diversión
- No los quites, de todas formas nunca he dormido entre rosas. Dudo que sea dañino.
Misty se sintió todavía más apenada, ya no se preocupó por los pétalos o por ninguna otra cosa, solo se metió debajo de las cobijas con rapidez. Ash no hizo más comentarios, apagó la luz acomodándose del lado opuesto de la cama, en verdad estaba cansado y no tardó en quedarse profundamente dormido, algo que no pasó desapercibido por Misty, lo observó en la obscuridad y sonrió al darse cuenta que en verdad se había perdido entre sueños en cuestión de segundos, ella estaba a punto de hacer lo mismo no sin antes susurrar con cierta diversión.
- Buenas noches… esposo.
Fueron las palabras que pusieron fin a ese día.
oOoOoOoOoOo
La mañana llegó con rapidez, Misty fue la primera en recibir los rayos de sol, despabilándose enseguida y comenzando con los preparativos para el viaje que estaban por realizar. Tenía que darse prisa, ya que en tan solo unas horas salía su vuelo, algo que pudo haberle causado verdadero pánico sino fuera porque su suegra había arreglado hasta el detalle de su equipaje, todo estaba acomodado para su partida, así que decidió dejar dormir un poco más a Ash en lo que ella tomaba un baño y se alistaba lo más rápido que podía.
Tardó solo unos cuantos minutos en su rutina de aseo, escogió un vestido ligero de tonos verdes acorde al lugar tropical al que se dirigían y dejó su cabello suelto. Contenta de cómo quedaba su apariencia, estaba dispuesta a regresar a la habitación muy segura que aún debía despertar a Ash, pero se llevó una verdadera sorpresa al encontrarlo totalmente despierto, comiendo todo los bocadillos.
- ¡Ash! ¡Deberías estar cambiándote, no atragantándote con chocolates!
- Pero Mist, no podía desperdiciar esto, sería un sacrilegio.
- Deja eso y vete a bañar, ¡Ahora!- No quería ser golpeado tan temprano. Derrotado se dirigió casi arrastrando los pies hacia el baño, eso fue hasta que escuchó un gruñido proveniente de su esposa indicándole que más le valía correr.
- ¡Ash! ¡Habíamos quedado en dividirlos! ¡No me dejaste ni uno!
Cerró la puerta a tiempo antes de recibir un golpe en la cabeza con la caja ya vacía.
Unas cuantas horas después, ambos se encontraban instalados dentro del avión a donde los llevaría a su destino en asientos de primera clase.
- Vamos Mist, - trataba de que su esposa le hablara - No puedes seguir molesta por lo de los chocolates.
- Claro, como no fui yo quien se los comió.
- Éstas exagerando, cuando lleguemos compramos todos los dulces que quieras
- No.
- Vamos Mist...
- No quiero saber que será cuando tenga algún antojo, seguro tu te comerás todo.
- Tal vez a mi me esté afectando el embarazo, ¿no has pensado en eso?
- ¡No porque tu no estás embarazado! Solo eres un glotón sin remedio.
- Y mi amada esposa debería de entender eso y apoyarme ¿no lo crees?
- Eres un tarado.
La discusión continuó durante todo el vuelo, para diversión de los jóvenes, exasperando al resto de los pasajeros que los escuchaban, pero a ellos pareció no importarles.
oOoOoOoOoOo
Ambrette no era el destino más popular en Kalos, pero sin duda tenía una variedad de paisajes paradisiacos algo que podían disfrutar todavía más desde el hotel a la orilla del mar. Sin duda serían unos días de merecidas vacaciones, lejos de todo el estrés que les provocaban las sospechas de sus amigos. No tendrían que fingir más muestras forzosas de cariño ni ridículos sobrenombres, al fin podían ser solo ellos, compartiendo risas y diversión algo que realmente necesitaban, por fin no habría problemas.
- ¡No, no puede ser!
El grito de Misty lo asustó demasiado, sacándolo por completo de sus pensamientos. Corrió hacia la habitación donde estaba su esposa para averiguar que ocurría.
- Mist, ¿Estas bien? Voy a pasar.
- No, ¡ni te atrevas Ketchum!
- Está bien… ¿Solo puedes decirme qué pasa?
- Es terrible, es demasiado...
Nada de lo que decía la pelirroja tenía ningún sentido, así que decidió desobedecerla y abrió la puerta estando consciente de que probablemente lo mataría, pero tenía que verificar que estuviera bien.
Lo que encontró detrás de la puerta fue un cuadro poco inusual para él, tal vez hace años resultaba más normal verla en ese tipo de atuendos, pero después de tanto tiempo separados y en el que habían crecido mucho, verla así resultaba en verdad... fascinante.
Ella en un muy bonito bikini amarillo, donde su silueta era difícil de no admirar. La miro desde la punta de los pies pasando por sus largas y delicadas piernas, su abdomen, su cabellera suelta ella sin duda era... linda.
- ¡Te dije que no entraras! ¿Ahora entiendes el horror?
- ¿Ah? No la verdad, no lo veo por ningún lado... – Aprovechó el momento para volver a repasar con la mirada su anatomía, siendo interrumpido cuando ella señaló horrorizada al área que le causaba conflicto.
- ¡Mi vientre! Se supone que aún no se debería ver así, esto es un desastre no puedo salir en público con esto y solo tengo bikinis similares a este.
- Qué bien…
- ¡¿Que dices?!
- Ehhh que... Te ves bien, Mist, no se nota nada lo juro.
- Tu porque nunca notas nada, pero los demás lo harán y yo... No, no...
- Vamos Mist, estás imaginando cosas. Perdemos el tiempo aquí cuando debiéramos estar en la playa.
- No, tengo que encontrar algo para que no se note tanto. Si quieres adelántate
- ¿Segura?
- Si, si, yo te alcanzo después.
- Ok, nos vemos al rato - fue lo último que dijo grabándose por un momento la imagen de la pelirroja que no dejaba de verse en el espejo buscando algo que realmente nadie notaria. Suspiró, esto era tan solo el principio de lo que le esperaba en los arranques de "embarazada" que dicen tienen las mujeres, sabía que en Misty sería aún peor.
oOoOoOoOoOo
Mientras recorría la playa, podía sentir como todos los recuerdos resurgían en su mente cuando hace unos años atrás viajó por la región entera, sin duda los hermosos paisajes seguían igual a cuando buscaba alcanzar el sueño que ya había realizado. Nunca imaginó que regresaría para disfrutar de esa playa siendo un hombre casado.
El clima estaba en una temperatura realmente agradable y no iba a desaprovecharlo. Buscó dos asientos que tuvieran excelente vista al mar, después, pidió unas bebidas para tener todo listo para cuando Misty llegara. A los pocos minutos comenzó a resentir el calor y la idea de refrescarse en el océano se hacía cada vez más atractiva, pero resistió ese deseo. Por algo que no entendía, no se sentiría cómodo disfrutarlo sin Misty haciéndole compañía, quería que se divirtieran juntos.
- Ojalá no tarde tanto - Dio un trago a su bebida y se colocó los lentes obscuros. Mientras esperaba, lo mejor era acostarse a tomar el sol.
Con los sonidos propios de una playa como el vaivén de las olas, los wingull volando en el despejado cielo veraniego, las risas de niños divirtiéndose en la arena… Todo en conjunto le causaban un total sosiego, no le importaría tomar una siesta prolongando así su momentáneo estado de paz...
- ¿Te molesta si te hago compañía?
Estaba seguro que aquella no era la voz de Misty. Bajó los lentes de sol tratando de reconocer a quien le hacía esa simple petición. Una chica totalmente desconocida estaba parada junto a él, sonriéndole con obvia coquetería.
- Eeehhhh... Bueno yo, la verdad es que estaba... - No sabía como desairarla sin sonar grosero y ni siquiera sabía como rechazar a una bella mujer, no es que antes tuviera el deseo de hacerlo.
- Te vimos un poco solo y un chico tan atractivo como tu, no tendría porque estarlo.
- ¿Vimos? - Antes que pudiera pedir una explicación otro par de mujeres se acercaron, una de ellas incluso se sentó a lado de él en el lugar que estaba guardando para Misty. - Pues... Son muy amables, pero estoy esperando a alguien, no tienen porque...
- Oh, ¿es algún amigo tuyo? Podemos esperarlo contigo, así la diversión será aún mejor - contestó la primer mujer que se había acercado, sus ojos violetas bien puestos en Ash mientras arrebataba de éste la bebida tropical para tomarla sin mesura - ¡nos divertiremos todos juntos! – Rió con descaro.
- No creo - Contestó un tanto nervioso – porque verán, quien espero no es un amigo, es alguien así como mi...
- Esposa.
La palabra resonó tan imponente con tintes de furia bien plasmados que no tuvieron más remedio que voltear. Las tres chicas miraron con cierto desagrado a una chica pelirroja, sin duda hermosa y de figura perfecta que aún era perceptible a pesar de traer una blusa larga de material transparente y un bikini verde azulado debajo de ésta. Por su parte Ash solo tragó saliva, conocía esa pose de batalla, sabía que Misty no había llegado en actitud amistosa, sobre todo cuando una de sus acompañantes decidió soltar una carcajada antes de avanzar algunos pasos hacia ella.
- ¿Bromeas verdad? No podría él estar casado contigo - La señaló despectivamente, algo que crispó la paciencia de Misty aun más - Es decir no lo tomes a mal cariño, eres linda y todo, pero no tienes la mejor actitud y en cambio él… - Volteó a verlo guiñándole un ojo al desconcertado chico para después volver su vista arrogante hacia Misty - Parece ser del tipo que le gusta divertirse.
- No debieras fiarte de las apariencias, porque tu pareces ser el tipo de chica que se enreda con cualquiera... Bueno, podría apostar que eso es totalmente acertado.
- ¿Oye, estás insultándome?
- No, solo digo lo que resulta obvio, si vas con tus... amigas buscando hombres arrastrándose por ellos, entonces es obvio que clase de persona eres.
- ¡No te voy a permitir...!
- Ya te dije que ese de allí es mi esposo, así porque no mejor llevan sus horrendos cuerpos mal bronceados ¡a exhibir a otro lado!
- ¡Crees que vamos a permitir que nos hables así! - Otra de las mujeres que aún estaba sentada cerca de Ash, se levantó amenazante hasta Misty, ella no retrocedió. Podía darles un escarmiento a las tres juntas sin problemas, pero solo estaba lista para pelear porque había olvidado algo que claramente Ash recordaba.
- ¡No, no, no, no! - Se precipitó frente a la pelirroja aferrándose a ella en un abrazo para sorpresa de la pelirroja y el enfado de la coqueta extraña - No dejaré que le hagan daño ¡No lo permitiría! - Gritó sin separarse del cuerpo de la chica, así que no pudo notar el sonrojo que abarcaba toda su cara que desapareció cuando le dio un ligero empujón para encararla. Las acciones de Ash aunque aniñadas y arrebatadas, también podían causarle cierto temor, pues la miraba con tanta vehemencia - ¿Y tu qué no piensas? No puedo creer que quieras pelear ahora que estás...
- ¿Estar? ¡Oh!… No... No había pensado en eso... – declaró algo avergonzada, su enojo y porqué no decirlo, sus celos la habían obligado a actuar descuidadamente.
- Vaya, si es lindo que la quieras proteger ¿ah? – gritó irónica la chica de los ojos violeta, ya ni siquiera se trataba del muchacho que la había rechazado, sino de esa pelirroja tan atrevida como para insultarla, sin duda quería darle un escarmiento, pero el moreno se interponía en su camino y no parecía querer moverse.
- Tengo que... Está embarazada.
- Entonces… ¿en verdad es tu esposa y ella está…?
- Si, es mi esposa embarazada. – Apenas terminó de pronunciar esas palabras, perdió toda la visión, solo distinguiendo centellas y estrellas, todo provocado por un buen golpe de una de las sombrillas en la playa. Tardó unos segundos para darse cuenta que estaba tirado en el piso, su amiga mirándolo con furia. - ¿Qué demonios? ¡¿Por qué me golpeas?!
- ¡Por hacerme lucir gorda y fea!
- ¿Como hice eso? ¿Diciendo que eres mi esposa embarazada?
- ¡Eres un insensible! – Aun sosteniendo la sombrilla, le proporcionó un segundo golpe que terminó por noquearlo, después arrojó el instrumento de tortura lejos. – ¡Y si prefieres pasar tu tiempo con ellas que con tu esposa, no me importa!
- Pero si yo quería pasar tiempo contigo… - Murmuró aun tumbado sobre la arena y así se mantuvo un rato más. Cuando por fin pudo levantarse ya no encontró a Misty por ningún lado, a diferencia de las tres extrañas que seguían allí, riendo por toda la divertida escena que habían presenciado.
- Bueno, creo que si tienes mucho con que lidiar, pero si de todas formas puedes escaparte, no dudes en buscarnos. – Las tres se alejaron aún riendo, mientras que él solo intentaba no estar tan mareado, maldiciendo a su mala suerte. ¿Por qué ese tipo de mujeres no lo buscaban cuando estaba soltero?
oOoOoOoOoOo
Había pasado todo el día tratando de encontrar a su esposa sin éxito. Pensó que después del fiasco en la playa, regresaría a su habitación, no esperaba que lo recibiera con los brazos abiertos, pero tampoco imaginó no encontrarla en absoluto. Anduvo por toda la costa, preguntó a cada uno de los empleados del hotel y no tenía ni una pista de donde podía encontrarse. Derrotado, volvió a la suite para tomar un baño, el día en verdad era caluroso, el sudor provocado por la larga caminata comenzaba a hacerse molesto pegándose a todo su cuerpo.
La tarde ya estaba muy avanzada cuando salió de la regadera sin que eso significara que Misty hubiese regresado, comenzaba a preocuparse. Hizo un rápido cambió de vestuario, una camisa blanca y un pantalón de mezclilla serían suficientes para salir en busca de la esquiva pelirroja… aunque, su estomago reclamaba por algo de comida. Le pareció extraño que no se hubiera acordado de algo tan importante como comer… vaya que Misty lo perturbaba en más de una forma. Se colocó los zapatos deportivos y corrió hasta el muelle, donde diversos restaurantes ofrecían platillos exquisitos acompañados de una excelente vista al mar. Solo compraría algo que calamara su hambre, tenía que seguir caminando en busca de…
Sonrió cuando se dio cuenta que no era el único hambriento. En una de las tantas mesas al aire libre, estaba Misty.
En su mesa tenía todo tipo de comida y en proporciones desmesuradas: pasta, ensalada, pastel de chocolate, además de una enorme copa de helado, que era lo que más estaba comiendo alternadamente con los otros platillos, algo que le pareció un poco raro, ni él que era un barril sin fondo podía imaginar como podría saber bien una cucharada de mantecado con filete mignon.
La pelirroja ya no tenía puesto su traje de baño, una blusa floreada sin mangas cubría todo su cuerpo, la tele rebasando incluso el largo del short que apenas se asomaba por su muslo. ¿En qué momento se había cambiado? Tal vez cuando él la estuvo buscando en aquella larga caminata.
Siendo que ella estaba allí, junto a tanta comida solo le indicaba que era momento de arreglar todo, incluyendo su hambre. Se acercó con cautela hasta su mesa, Misty pareció no percatarse de su presencia, solo seguía comiendo, no siendo sino hasta que pasó casi un minuto en que el chico no se movía, pensó que debía tratarse de otra persona y no del mesero con el resto de su orden. No esperaba encontrarse con Ash, mucho menos que luciera tan entretenido. ¿Por qué? ¿Por las cantidades monstruosas que ingería? ¿Por su rostro totalmente molesto? No lo podía adivinar.
- Te estuve buscando en todos lados, en verdad nunca imaginé que aquí es donde te encontraría.
- Casi acabo de llegar - Respondió sin mirarlo mucho - Estuve en el centro comercial.
- ¿Ah si? Yo no veo tus compras.
- No me gustó nada, ¿Algún problema? - Ash sonrió, la actitud de Misty lejos de parecerle amenazante la encontraba divertida, aunque era prudente mantener su distancia, seguía de pie a un metro de distancia. - ¿Y tu que haces aquí? ¿No te gustó la compañía de tus amiguitas?
- ¿Sigues con eso? Yo no busqué estar con ellas, ¿Sabes?
- Si... Porque las chicas ofrecidas caen del cielo así nada más.
- Aparentemente - "En serio, ¿dónde estaban cuando era soltero?" Volvió a pensar molesto por aquella jugarreta del destino; sacudió la cabeza y se sentó en la silla frente a Misty quien no parecía muy feliz de que lo hiciera, eso quedaba claro en la mirada asesina que le dedicó, pero no lo empujó fuera del muelle. Ash lo tomó como una buena señal - El punto es que no están ¿Podemos olvidar ese asunto?
- Como quieras. – Contestó enfadada, estaba más concentrada en acabar con todo sobre la mesa. En verdad era un comportamiento raro en ella. Ash solo la observaba sin saber como hacer que volviera a la normalidad.
- Así que... ¿Todo está bien? – Preguntó sin tener un mejor plan, solo consiguiendo que se detuviera en devorar los platillos, pero sabía que algo aún andaba mal, eso quedó claro cuando Misty suspiró.
- Eso quisiera. – Empuñaba los cubiertos con fuerza, en verdad lo pensamientos que había tenido toda la tarde la estaban hostigando y sabía que había una sola forma de deshacerse de ellos, era mejor si solo le decía a Ash como se sentía, aunque no fuera a resultar fácil hacerlo - ¿Sabes? – Comenzó a hablar capturando la atención del joven enseguida, lo que aumentó su ansiedad – En verdad pensé que con el matrimonio se arreglarían todos nuestros problemas, podríamos criar a nuestro bebé, los dos juntos sin que nadie se metiera con el asunto de lo que eso conllevaría a nuestras vidas amorosas. Como ya sabrás, la mía era un desastre y es algo que ni siquiera me interesa tener de nuevo, pero... nunca pensé en ti... Tú podrías encontrar a otra persona con quien de verdad quisieras estar… Es decir, ¡¿Qué tal si alguna de esas chicas de la playa era tu alma gemela o algo así?! – Su tono había subido de nivel conforme se había desahogado haciendo su última declaración casi un grito histérico, que fue contestado con una carcajada igual de sonora por parte de Ash.
- ¿Estás bromeando? Sabes perfectamente lo que esas chicas buscaban de mí, ¿No puedes estar pensando en que podía encontrar a mi alma gemela allí...? - Dejó de reír por un momento viendo como el comentario no le había causado ninguna gracia a la chica. Se aclaró la garganta tratando de no parecer tan alegre ante la idea de ser deseado por aquellas desconocidas.
- Bueno, igual sería algo que pudieras hacer, no es que tengas un compromiso, no realmente ¡Y no quiero ser la causa de que tu no puedas divertirte o encuentres el amor verdadero o...!
- ¡Misty! – El entrenador ya no estaba tan entretenido por las divagaciones de su amiga, parecía que esas locas ideas en verdad la estaban agobiando, no se detuvo a pensar mucho en el porqué, solo quería hacerle ver que se equivocaba. - Estás exagerando las cosas. Tu misma lo dijiste, nuestras vidas amorosas eran un desastre, lo creas o no... Con las chicas que salí, nunca hubo algo verdadero ¿sabes? Seguro, algo similar a lo ocurrido en la playa me llegó a pasar y claro que aproveché la oportunidad, ¡Pero las cosas son muy diferentes ahora! Por supuesto que tengo un compromiso, uno que hice contigo para cuidar juntos de nuestro hijo, créeme que no voy a botar eso a la basura por una aventura de una noche.
- Si, claro... – Contestó irónica. Podía decirle lo que fuera sin que realmente significara que fuese sincero. Ash notó la desconfianza de Misty y no dudó en soltar de forma molesta una única verdad.
- Parece que olvidas que dejé a Anabel por ti. – Era completamente cierto, pero eso no evitó que ambos se sonrojaran – Eeeeh… es decir, por ustedes, en verdad quiero ser un padre de tiempo completo y ésta es la forma que considero en que podré lograrlo, Verlo todos los días, enseñarle… lo poco que se de la vida. Es exactamente lo que quiero. – Al terminar de dar su explicación arrebató la cuchara de manos de Misty para probar un poco del gran helado que ya comenzaba a derretirse algo que sin duda podría enfurecerla, pero no hizo nada, seguía mirándolo, demasiado atenta a la gran sonrisa que demostraba él. Podía mentirle en cualquier otra cosa, excepto en eso, el cariño que sentía por su futuro bebe, era genuino. - Así que no tendrás más remedio que aguantarme, porque yo no pienso irme a ninguna parte.
Siguió dando cucharadas al sundae de chocolate, hasta que Misty tomó de vuelta el utensilio, para ser ella quien terminara con el postre. Ya no sentía esa agitación que nubló su razón toda la tarde, por lo menos sabía que Ash no abandonaría a su bebé, nunca, pero a ella… Era una historia diferente, después de todo lo había dejado claro después de la alocada noche que pasaron juntos: no la amaba. Tal vez, algún día podía llegar a sentir eso por alguien más.
- Igual pienso que debiéramos hacer algún reglamento o algo, por si tu quieres salir con alguna chica, creo que tienes el derecho de...
- ¡No quiero salir con nadie!
- Pero que tal si...
- ¿Te parece si hacemos un trato? – La volvió a interrumpir, hablando totalmente serio - Que tal si solo somos honestos el uno con el otro. Somos amigos ¿no? – Misty asintió - Entonces solo tenemos que decirnos siempre la verdad, si tu te interesaras por alguien me lo dices y ya. Podrías salir con quien quieras y decirle que nuestro matrimonio es arreglado. Yo no tendría problemas con eso.
- Eso suena bien, aunque no resuelve nada ¿Y si te enamoras de alguien con quien genuinamente quieras vivir por el resto de tu vida?
- Pues... Si tu... o yo - Rodó los ojos, en verdad no pensaba que esa posibilidad se le fuera a presentar nunca - Se enamora de otra persona... Te pediré el divorcio. – El simple pensamiento que algo así pudiera ocurrir, creaba cierto pánico en él, viendo la reacción en Misty podía pensar que sentía lo mismo. - Algo que no debieras esperar que pase en realidad, porque yo no pienso hacer tal cosa nunca. Así que dime... ¿Te parece un buen trato?
- Me parece una buena idea… quiero decir, la de ser honestos.
- Bien, entonces dejémoslo en eso, aunque si alguien llegara a interesarte de verdad... No me interpondré en tu felicidad.
- Si claro... No fue a mi quien buscaron un montón de hombres en tan solo unos minutos en la playa.
- Que puedo decir, – Se recargó en su asiento, estirando sus brazos. Una sonrisa engreída enseguida se dibujo en sus labios - soy irresistible. – No hubo nada mejor que pudiera decir el entrenador para hacerla reír tanto. Vaya que a veces podía ser arrogante.
- Solo porque ellas estaban enfocadas en lo atractivo que te veías en traje de baño, si supieran de tu tonta personalidad seguro ni se te acercaban... – Con esas palabras se ganó una mirada de Ash llena de picardía y satisfacción. - ¿Qué?
- ¿Crees que soy atractivo? – Entonces se había dado cuenta de sus palabras. Misty seguía boquiabierta tratando de encontrar una forma de contraatacar, sin encontrar nada. Solo seguía allí, sonrojada, para total diversión del entrenador.
- Yo no... Lo que quise decir fue...
- No mientas, en verdad crees que soy atractivo.
- Pffffff. Por favor. – Dio un trago a su bebida, sus ojos fijos en la pajilla que terminaba en sus labios. Era obvio su deseo de evitar el contacto visual con Ash.
- Y... Estabas celosa. – Remarcó éste, acercándose al centro de la mesa, intentando capturar la mirada de Misty. Ella se limitó a seguir bebiendo, manteniendo una perfecta postura, como si todo aquello no la incomodara.
- ¿Celosa? ¿Yo? ¿De esas bobas? Claro que no.
- Admítelo, crees que tu esposo es genial. – Si que la hizo perder la compostura con sus tontas declaraciones, ni que decir por la pose engreída que Ash hizo por un momento.
- Si pues, - No podía dejar que la irritara de esa manera sin hacer nada al respecto, ambos podían jugar. - ¡yo no te defendí como tu a mi! "no dejaré que le hagan daño" fueron esas tus palabras, ¿no es cierto? – Su plan había funcionado, porque no era la única que hablaba sin pensar, Ash tampoco había medido la magnitud de sus palabras y en ese momento al darse cuenta, enrojeció por completo, aunque no había forma de retractarse, solo había dicho la verdad.
- Yo… lo dije en serio, por supuesto que siempre me aseguraré que estés bien.
- Mientras esté embarazada, es obvio.
- Dije siempre. – Le sonrió. A veces Misty resultaba ser una persona difícil de llevar, pero en verdad estaba a dispuesto a defenderla y cuidarla por el resto de su vida.
Parecía que por fin la discusión había terminado y todo volvía a estar bien entre ellos, así que Ash volteó su vista al mar, sin darse cuenta de lo que acababa de prometer ni como su sincera sonrisa al decirlo había alterado el pulso de Misty. El sol terminaba por ocultarse, como si fuera devorado por el océano. Dejó escapar un suspiro mezcla del cansancio y la irritación que sintió al darse cuenta de algo.
- Bueno este día si que se fue rápido sin que pudiéramos aprovecharlo. Suerte que nos quedan seis más para divertirnos ¿No crees Misty?
- Dudo que eso sea posible.
- ¿Por qué?
- Porque – miraba apenada el cielo apenas obscurecido con el inicio de la noche, después dirigí un gesto despreocupado hacia Ash, como queriendo quitarle importancia a sus palabras – Pasé todo el día buscando un traje de baño más adecuado para mi y no encontré nada.
- Usa los que tienes, yo no me quejo – "Nadie lo haría" Pensó al evocar la imagen que tenía de Misty probándose esos atuendos en la mañana.
- Yo si lo hago, no me siento cómoda y pienso que solo me voltearían a ver – Confesó avergonzada.
- Bueno… hay un motón de cosas que podemos hacer de todas maneras, hay museos y el más grande acuario en toda la región, además…
- ¿Acuario? – Gritó genuinamente emocionada – ¡Por qué no lo mencionaste antes! ¿Crees que podremos ir mañana? – No hubo algo que pudiera hacer más feliz a Ash que verla sonreír y contestó de la misma manera: Alegre, como no lo había estado desde sus viajes de la infancia.
- Por supuesto, solo si prometes que iremos a la playa después.
- No Ash, ya te dije que yo…
- Anda Misty, será divertido lo prometo, hasta podríamos buscar un pokemón de agua para ti, no tienes ninguno de esta región ¿verdad?
- Esa… tampoco es mala idea. ¡Entonces tenemos tantas cosas por hacer! Pero primero el acuario, ¡luego…!
Cuando se dieron cuenta, la semana había llegado a su fin. Mientras acomodaba las mejores fotografías de todos los momentos vividos a lo largo de esos días, Misty no pudo evitar sonreír. Quién diría que una luna de miel entre amigos sería tan entretenida.
Mistyket: Eeeeh… Ok, llevo pensando varios días que poner aquí y creo que solo dejaré a mis dedos teclear a ver que sale. La mayoría de este capítulo fue hecho prácticamente un mes después de la última actualización… y después ni siquiera yo sé que paso. Se fue quedando, pensaba en él y simplemente ya no seguía, pasaron meses y Andy no me reclamo nunca (aunque si me amenazo). Este fic es especial para mí porque lo escribo con ella, así que Andy me ofreció una alternativa y la tome. Me corrió del fic, jaja. Así que si, ella termino este capítulo y toma el control del fic pero yo no me desligo totalmente.
Cuando llegamos a este acuerdo yo en verdad pensaba que ya no iba a escribir nada… ya nada me salía, ya no tenía ideas… un fracaso total y bueeeeno algo paso en Diciembre – que aún no supero – que me hizo escribir de nuevo. Publique un par de one-shots en otro fandom y tengo a la mitad de desarrollo otro fic de ahí, más nuevas ideas de pokémon. Entonces… ¡Estoy tomando ritmo otra vez! Siento genial volver a tener esas ideas porque en verdad pensaba que ya no podía escribir nada. Así que voy de regreso, pero esté fic ya se ha retrasado suficiente; realmente quiero esta historia y es especial y no quiero verla incompleta. Hay que dejar las cosas fluir, Let it go diría Elsa jaja. No me voy, seguiré aquí aportando ideas, ayudando a Andy en lo que necesite y si Arceus quiere jaja escribiré de nuevo en este fic. Así que no me maten, y ojala sigan esta historia porque en verdad faltan muchas cosas, que serán divertidas, les va a gustar de eso si no tengo duda. Ojala nos escriban comentarios de lo que les pareció el capítulo que a mí en lo particular, ame como lo acabo Andy. ¡Nos leemos en el otro cap!
Andy. Bueno, allí tienen la explicación, de mi parte solo puedo decir que... tengo muchos fics en proceso y quiero terminarlos todos, así que no desesperen si pasan tiempo y no ven actualización de este fic, les aseguro que gran parte ya está planeado y de poco a poco lo iré actualizando. Gracias a todos los que aún siguen y gustan de ésta historia.
Respondiendo Reviews.
Netokastillo. Tardo muuuuuucho pero si, aun hay mas fic, vamos como por la mitad y Definitovamente Kenny y Dawn lo disfrutaron mas :p
Anngel. n_n
Hikariii. Ojalá tu fanatismo pokemon continúe, que si que hacen falta los fanáticos por aquí y si tengo una debilidad por hacer un Ash que derrite de lo tierno que es XD
Alan. jaja estoy guardando los golpes para asuntos más importantes ;)
Tibetana. Hay tanto que te gusto de la boda, así que creo que quedó bien el cap n_n y algunas de tus suposiciones sobre la luna de miel si pasaron ;) Misty es una chica celosa sin duda.
DjPuma. Como te extraño! Tus reviews siempre me alegraban :D
May Himemiya. También extraño tus reviews! No te desaparezcas :(
Joselito. Gracias :)
Amy Fun. Lo siento y mas porque esta actualización tardo muuuuucho te aseguro que tendrá final y que actualizare mas seguido, espero que disfrutes de esta historia que de poco a poco llegará a su fin
Fersita. Perdón por tardar tanto, ojalá lo sigas leyendo.
Verenilla. Siiii yo también soy una fan de las bodas. casi no se nota?
