Hola gentecilla los saluda Andy! Pues se supone que esto iba a estar el día de mi cumple también, pero, se me complicó mucho la escritora las últimas dos semanas pero ya aquí está la continuación de esta historia, que espero no hayan olvidado (por lo menos esta vez no tardé más de un año, ya es ganancia jaja) pero en fin, no les cuento más mis tristes historias, mejor sigamos con esta que espero les alegre un poco su día, porque los dramas de otros fics brillan por su ausencia aquí ;) Disfruten!
Capitulo XV. Segundo Asalto
"Esa mujer está loca"
Se había repetido eso muchas veces junto con toda una lista de las cualidades violentas que tenía Misty, todos excelentes argumentos para mantenerse alejado de ella por las próximas veinticuatro horas o de ser posible más... Y aún así continuaba frente a la puerta, queriendo abrir la perilla para después salir en busca de la bestia salvaje que tenía por esposa.
" ¿Y qué le vas a decir? ¿Piensas pedirle perdón?"
Se preguntaba una y otra vez si en verdad le debía una disculpa, pues 'técnicamente' no había hecho nada malo, pero en el fondo de su interior había una pequeña punzada, una molestia que le indicaba lo contrario.
Por eso estaba así, frente a la puerta, inmóvil, sin poderse decidir que hacer o así fue hasta que un ligero ruido en la ventana llamó su atención. Apenas reconoció a su pokemón, Ash puso sus manos frente a él y se pegó del todo a la puerta mostrando un poco de miedo.
- No necesito otro ataque, amigo – Dijo sin bajar la guardia provocando molestia en Pikachu quien frunció el ceño ante tan exagerada reacción de su entrenador, pero decidió ignorar sus infantiles acciones. En ese momento solo le importaba dar inicio al plan que había elaborado para unir definitivamente a ese par de tontos y no pensaba perder ni un segundo más. Saltó hacia la cama, se paró en sus patas posteriores, inhaló profundamente... Y habló, rápido, molesto, sin darle tregua al confundido entrenador que de cierta forma sintió alivio al no recibir más agresiones físicas, sin embargo a medida que continuaba la letanía de Pikachu, comenzó a molestarse.
- ¿No estás enojado porque te oculté la verdad sino por lo ocurrido allá abajo? Si yo no… ¡Eso no es verdad! ¡Yo no hice nada malo!
- ¡Pi pika! – El pokemón levantó la voz dejando muy en claro que Ash no tenía permiso de interrumpirlo durante todo su regaño y continuó reprendiéndolo por largos minutos en los que la atención de Ash se centraba en él hasta que ya no fue capaz de seguir soportando más ofensas.
- ¡¿Mal esposo dices?!... ¡Claro que me he interesado por otros aspectos de su embarazo! – Intentó defenderse a medida que entendía las acusaciones y recibía solo malas palabras o gestos molestos de su pokemón.
- ¡Pi pikachu!
- ¡No soy ningún mentiroso…! ¡¿Y por qué estoy escuchando sermones de ti?! – Exasperado, se cruzó de brazos al sentirse un poco tonto por recibir consejos de paternidad de un pokemón. Era el tipo de cosas que solo le podían pasar a él. – Al contrario de tu opinión, ¡yo seré un buen padre! Además, ¿por qué debo preocuparme por eso justo ahora? Faltan meses para que el bebé… – No pudo seguir defendiéndose al faltarle el aire cuando Pikachu lo tacleó con tal fuerza que con el golpe fue capaz de abrir la puerta de la habitación y terminó tendido sobre el pasillo.
Tardó un segundo o dos para poder enfocar con claridad a Pikachu que estaba parado frente a él, hablando de nuevo un montón de disparates sin importarle que la frente de su entrenador tuviera un marcado color rojo, recuerdo del encuentro entre su cara y el suelo. – ¡¿Estás demente?! – Sus palabras estaban a la par de los gritos en 'idioma pikachu' convirtiendo aquella interacción entre pokemón y entrenador en un completo escándalo en el que ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder hasta que Pikachu usó sus habilidades una vez más lanzando rayo tras rayo para obligar a Ash a retroceder paso a paso, haciéndolo bajar por las escaleras.
- ¡Pi Pika pika chu!
- ¡¿En serio me estás corriendo de mi propia casa?! ¡Pero si yo no...! – Pikachu volvió a generar energía concentrada en sus mejillas que claramente representaba una mayor amenaza a los ataques que soltó con anterioridad. El temor a morir el primer día en su casa orilló al entrenador a ceder. – ¡Está bien, está bien! Me iré, ¡pero yo no tengo que 'buscar' nada para solucionar esto, así que no cuentes con ello! – Fue lo último que dijo antes de darse la vuelta para salir por la puerta principal. Si en su trabajo se enteraran que había terminado por recibir órdenes de su pokemón y que éste lo había echado de su casa, seguro sería el hazmerreír de toda la liga. - ¿Qué se ha creído? – Suspiró una vez que estuvo afuera sin saber qué hacer, porque no entendía los motivos de su pokemón para tomar partido en ese asunto, sobre todo favoreciendo a Misty. ¿Por qué la prefería? ¿Por qué siempre le daba la razón? Seguro lo sobornaba con kétchup y no lo sabía porque era ridícula la cantidad de veces que lo desobedecía o atacaba con tal de protegerla a ella.
Pateó una pequeña piedra y metió sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón a falta de algo mejor por hacer. La verdad no sabía como remediar una falta que no creía haber cometido, por lo menos no al grado señalado por su loco pokemón.
¿Cómo lo acusaba de no estar atento a su bebé? Había cambiado muchos aspectos de su vida y arriesgó todo con tal de estar cerca de su hijo desde el momento en que éste llegara al mundo. Y la acusación de no interesarse en el bienestar de Misty era todavía más absurda, pues había asistido a la primera consulta médica con ella, además de preguntarle por varios días sobre su bienestar… pero, haciendo un poco de memoria, de eso ya habían pasado varias semanas. Todo se volvió un caos desde la planeación exprésde la boda, donde estuvo días sin hablar con su entonces prometida. Luego, cuando él se ocupó en las tareas de instalación y mudanza volvieron a alejarse un poco.
Hasta entonces cayó en la cuenta de que no sabía mucho del estado físico de su esposa de los últimos dos meses, si acaso sabía que Misty se sentía un tanto fatigada porque ella lo mencionaba todo el tiempo, quejas que dejaba un poco de lado sin darles la importancia debida.
"Pero el cambio en su anatomía si lo notaste de inmediato, ¿verdad?"
Ese pensamiento le dolió más que la bofetada de Misty o los múltiples ataques de Pikachu, porque viéndolo de esa manera, si estaba siendo desconsiderado y hasta insensible. Pero, ¿cómo podría saber que cambios eran importantes? No es que ya tuviera muchos hijos, ni siquiera un hermano con el que hubiera podido aprender ese tipo de cosas y que en ese momento eran indispensables saber.
No importaba como, pero debía aprenderlas en ese preciso momento. El único problema era ¿En dónde?
Siempre podía contar con su madre, excepto que la sola idea de presenciar el llanto exagerado de su progenitora diciendo frases como "Mi Ashy ya es todo un hombre", hizo que descartara esa posibilidad casi al instante.
Sus amigos tampoco eran una fuente de sabiduría, sabían tanto de bebés como de física nuclear y las últimas veces que intentó platicar con Brock lanzaba esos cuestionamientos bochornosos acerca de su nueva 'vida marital' que no podía contestar, así que de momento no contaba mucho con los consejos del criador.
Tamborileó sus dedos sobre su barbilla un buen rato pensando en una posible solución, una rápida porque, hubiese cometido un error o no, ahora entendía que debía estar más atento e involucrado en todo el proceso del embarazo y no solo concentrarse en que conocería a su bebé en cinco meses más, pues ya existía, su hijo ya estaba allí, demandando su atención.
De pronto tuvo una idea. Encontró una posible solución, una a la que había recurrido pocas veces en toda su vida y que en ese momento le pareció la única forma de aprender todo lo que necesitaba saber sobre bebés. Entonces corrió hasta su automóvil estacionado frente a la residencia, sintiéndose un tanto emocionado por lo que estaba a punto de hacer, porque, a como él lo veía estaba ante un nuevo reto.
Si ya se había convertido en el mejor entrenador de todo Kanto, ser el mejor padre debía ser igual de interesante… y más gratificante.
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La furia, la vergüenza y muchos otros sentimientos negativos seguían dominando sus acciones, haciendo toda clase de disparates, desde proporcionarle una sonora bofetada a su marido, encerrarse en su habitación e incluso el continuar frente a la puerta, oscilando entre salir a buscarlo o no verlo nunca, nunca más. Porque, ¿cómo podrían verse a la cara después de lo ocurrido?
"Claramente no te estaba viendo al rostro hace un rato." Le dijo su propia mente y sus mejillas enrojecieron.
Nunca se hubiera imaginado que Ash fuera tan indiscreto y tan... pervertido. ¿Por qué andaba fijándose en ese tipo de cosas? Caminó disgustada hasta quedar frente al espejo de cuerpo completo que estaba en una de las puertas corredizas del clóset. Si ya tenía sonrojadas las mejillas, al ver su reflejo todo su rostro fue invadido por un intenso tono escarlata, pues con un solo vistazo pudo darse cuenta de los nuevos atributos que poseía y eso que estaba completamente erguida, no quería ni pensar la cantidad de escote que mostró al entrenador durante sus tontas jugarretas en el comedor.
- ¡Por Arceus! – Exclamó al correr la puerta buscando con cierto frenesí una mejor opción para su atuendo. No podía andar por el mundo mostrándose de esa manera, pero cada una de sus blusas y camisetas le parecían demasiado chicas. Claro, ella siempre fue de una complexión más bien delgada, así que no tenía nada previsto para cubrir… algo así.
Gruñó en verdad molesta al mirar al otro lado del guardarropa, donde se encontraban las prendas de Ash. Tomó una playera azul marino que estaba hasta arriba de una pila de ropa perfectamente planchada y se la puso. Parecía que eso era lo único capaz de esconder sus nuevas curvas.
- ¿Por qué tiene que pasar esto... tan pronto? – Se dijo en un suspiro al saber que era una situación inevitable. Su cuerpo estaba cambiando y era un hecho que su bebé se manifestaría al mundo. Tendría que comprar ropa adecuada para ella, para ellos mejor dicho. De pronto, al sentir un poco apretado su short, la palabra 'spandex' le vino a la mente.
- Creo que llamaré a Duplica para ir al centro comercial... – Se dijo a si misma sabiendo que para ello debía salir de esa habitación. Encarar a Ash sobre todo ahora que sabía exactamente que tanto le veía, iba a ser difícil, primero por la vergüenza y en segundo, porque no podía culparlo por el simple hecho de tener ojos y solo notar lo obvio. Quisiera o no, tarde o temprano debería pedirle disculpas por haberlo abofeteado.
¡¿Estás demente?!
Escuchó la voz de Ash junto a un montón de otros ruidos que la sacaron de sus pensamientos y se mantuvo alerta, así pudo alcanzar a escuchar las exclamaciones enfurecidas de Pikachu. Parecía que otra discusión se llevaba a cabo en esa casa.
- …Me iré, ¡pero yo no tengo que buscar nada para solucionar esto, así que no cuentes con ello!
Se escuchó un portazo y después el silencio volvió a predominar en la casa, pero era claro que había un desacuerdo entre el entrenador y su pokemón. ¿Sería que Ash por fin le había contado la verdad? De ser así podía ser que Pikachu también estuviera enfadado con ella, algo que debía remediar cuanto antes. Sabiendo que el entrenador ya no estaba, Misty se dirigió hasta la puerta, dispuesta a salir en busca del pokemón. No importaba que ya estuviera enterado de la verdadera situación, ella debía confrontarlo también, pues los unía una amistad que se vería afectada si decidía ignorarlo. Tomó fuerzas inhalando profundamente antes de girar la perilla, saliendo con pasos decididos hacia el pasillo.
- Pikachu. – Lo llamó en cuanto lo vio junto a la puerta de la habitación contigua a la suya y él volteó al escucharla. Casi al instante, su gesto molesto cambió por un alegre saludo que sin duda puso una ligera sonrisa en el rostro de la pelirroja – Supongo que… ¿escuchaste nuestra pelea de la mañana? – El pokemón afirmó con un ligero movimiento de cabeza pero sin perder su sonrisa lo que Misty encontró de por más extraño – ¿Y Ash al fin te explicó… nuestra situación? – Otra vez, solo recibió un 'Pika' como afirmación y nada más, poniéndola aún más ansiosa. – ¿Estás molesto porque te ocultamos la verdad todo este tiempo? Porque yo entendería perfectamente si te sintieras engañado o traicionado, ¡pero nosotros solo intentábamos…! – Sus palabras se cortaron cuando Pikachu decidió saltar del suelo directamente a sus brazos, mismos que ella extendió sin dudarlo para recibirlo.
Al sentir aquel peludo abrazo, dejó atrás cualquier preocupación, pues se daba cuenta que no existía fricción entre ellos, su amistad continuaba igual, algo que sin duda apreciaba. Lo único que le faltaba saber era la razón que tenía Pikachu para desterrar de esa forma tan abrupta a su entrenador.
- Me alegra saber que no estás molesto... conmigo, aunque si lo estás con Ash. Sé que no suele guardarte secretos, pero fuiste un poco duro con él, ¿no crees? - El pokemón sintió una ligera emoción al darse cuenta que no estaba muy equivocado en sus suposiciones con respecto a los sentimientos de sus atolondrados amigos, ya que era obvio que Misty se preocupaba por Ash más de lo que ella se daba cuenta, pues aún cuando estaba molesta con él, seguía al pendiente de todos los aspectos de su bienestar.
Contuvo la alegría de esa epifaní y conservó su rostro serio para comenzar a explicarle sus razones a la chica, ésta vez de forma más pausada, pues estaba consciente de que Misty no tenía la misma capacidad de Ash para entenderlo. Al cabo de un rato y de muchas palabras en su idioma que reforzaba con pequeños ademanes, terminó por cruzarse de brazos, creando un poco de confusión en la chica pelirroja que no tardó en mostrar desconcierto en una graciosa mueca.
- Estás molesto con él... ¿Porque es desconsiderado conmigo? – Preguntó sin estar segura de haber entendido correctamente a Pikachu, quien contestó con un movimiento afirmativo de su pequeña cabeza. Misty no tardó en soltar una ligera risa ante las ocurrencias de su peludo amigo – Tu conoces a Ash mejor que nadie, sabes que es torpe y a veces un poco tonto, pero nunca hace nada con mala intención. – Volvió a sonreír al momento de pasar cariñosamente su mano sobre las mejillas del pokemón – Puede que Ash provoque uno que otro enojo con sus tonterías, pero no me hace sufrir, puedes estar seguro de ello.
La explicación ofrecida por Misty solo reforzaba todas sus teorías, así que no dudó en hacer otra importante y desconcertante pregunta, una tan inesperada que al entenderla, la pelirroja se quedó estática al punto de no poder retener más al ratón entre sus brazos y este cayera al suelo mientras ella se repetía el cuestionamiento sin estar segura de poder contestarlo.
"Entonces... ¿Haberte casado con Ash te hace feliz?"
Cada palabra resultaba tan impactante como una descarga eléctrica de Pikachu simplemente porque nunca había pensado en lo que esa boda y ese matrimonio significaba para ella, todas sus decisiones las justificó con base en lo que era mejor para 'su bebé' para 'la familia' que formarían los tres juntos, ¿pero ella? ¿Dónde quedaba su vida, sus anhelos... su felicidad? Entonces no le quedó de otra que analizarlo en ese preciso momento.
Sabía que toda la situación no era el escenario idílico que alguna vez fantaseó tener, pero contradictoriamente había obtenido tantas cosas que un año atrás junto a su entonces novio Gary, no podía visualizar y creía que jamás llegaría a tener: Una propuesta, dos hermosas bodas, un bebé en camino... Y sobre todo, un hombre dispuesto a respaldarla, a vivir todas esas experiencias junto a ella.
Cierto, todo el proceso había sido poco ortodoxo, pero al final de cuentas estaba bastante satisfecha con lo que tenía, incluyendo a su esposo, Ash Ketchum, su mejor amigo... No era el amor de su vida como lo fue muchos años cuando niña, pero era un excelente compañero y sabía que sería aún mejor padre.
Entonces sonrió.
- Si, soy feliz. – Fue su respuesta tímida y concisa que dejó en ella un extraño hormigueo nacido de su pecho, extendiéndose hacia sus brazos, sus piernas, sensación que confundió con nerviosismo provocado por la extraña mirada que el pokemón frente a ella le dedicaba, algo que quería terminar junto con esa incómoda conversación – Por eso no debieras preocuparte. No somos una pareja normal, pero te aseguro que todos tendremos una excelente vida aquí. Ash, tu, yo y... - Llevó su mano hasta su vientre, donde momentos atrás podía percibir ese pequeño bulto, solo que ahora no sentía molestia o incomodidad, solo mucho cariño. – Este pequeño. Claro, si eso está bien contigo y no nos delatas con los demás.
Misty hizo un pequeño gesto que Pikachu solo entendió como súplica, algo que ya esperaba. Él ya había decidido dar su consentimiento para que pudieran seguir con la 'farsa', pero solo porque era necesario mantenerlos así por un tiempo, sobre todo sabiendo lo entrometidos que eran… bueno, todos. Si quería que se enamoraran definitivamente, debía asegurarse que sus amigos se mantuvieran unidos y esa convivencia diaria, bajo el mismo techo era la solución perfecta.
Pikachu asintió mostrando una cálida sonrisa lo que tranquilizó mucho a Misty solo porque ignoraba los malvados planes detrás de tan dócil respuesta.
- Será nuestro secreto entonces. – Cerró aquel trato con un coqueto guiño.
- ¡Pika!
- Bueno... – Una vez que se aseguró de que todo estaba bien, volvió a tomar al ratón eléctrico entre sus brazos. – Con lo que ha pasado es seguro que tu entrenador no regresará en un buen rato, así que, ¿te parece si pasas la tarde conmigo viendo televisión? – No obtuvo una respuesta como tal, sino que Pikachu corrió escaleras abajo hasta la estancia para encender el televisor, Misty sonrió y lo siguió, sintiéndose extrañamente... tranquila.
Era bastante curioso como estaba transcurriendo ese día, pero sin duda se sentía… bien, como si estuviera en el lugar exacto donde debiera estar: Su hogar.
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Había sido una tarde bastante fructífera o al menos eso pensaba Ash al conducir de vuelta a su casa, porque no sólo consiguió todo el 'material' que necesitaba para ser un buen padre, sino que también encontró una excelente repostería donde compró varios pastelillos que sin duda lo ayudarían a tranquilizar a su esposa.
Pisó el acelerador porque si bien había sido un día productivo, el tiempo se le había ido de las manos y los tonos naranjas que teñían el cielo anunciaban la pronta llegada de la noche. No estaba seguro el estado de animo de Misty en esos momentos, pero no podía ser bueno el ausentarse por tantas horas sin siquiera dar aviso de su paradero. Para cuando detuvo el automóvil frente a su casa, la obscuridad de la calle hacía más evidente la tranquilidad del interior, donde se percibía una sola luz que provenía de la estancia principal.
"Por lo menos ya sé donde puedo encontrarla." Pensó el joven y bajó del coche llevando consigo las bolsas con todas las compras que realizó, después, tomó una bocanada de aire para darse valor y finalmente abrió la puerta de entrada.
Caminaba con cautela. Quería hacer las paces, pero era consiente que Misty aún podría estar enojada y vaya que sabía lo peligrosa que podía ser. Se tranquilizó un poco al verla en el gran sofá; su vista totalmente puesta en el programa de televisión con un enorme tazón de palomitas sobre su regazo y Pikachu a su lado. Ambos parecían absortos en lo que veían y no repararon en su presencia o por lo menos fingían demasiado bien no advertirlo. Hizo el menor ruido posible para acercarse hasta sentarse en el pequeño sillón paralelo a donde estaba ellos; dejó una bolsa – la más pesada – junto al asiento y colocó el otro pequeño paquete que llevaba sobre la mesita de cristal que se situaba entre ellos.
- Te… traje esto. – Era obvia la incertidumbre que sentía con respecto a la siguiente reacción de la pelirroja. Misty solo dejó de lado el tazón y se inclinó para inspeccionar el recipiente plástico que Ash había dejado frente a ella.
- ¿Qué es? – Intentó sonar desinteresada, pero resultaba obvia la curiosidad que sentía. Ash solo sonrió, sabiendo que de momento estaba seguro, incluso Pikachu saltó hacia la mesita, seguramente atraído por el aroma que se desprendía de su 'ofrenda de paz'.
- Solo unos cuantos pastelillos, que me encontré en el camino. – Misty dirigió la mirada hacia él, aún queriendo mostrarse amenazante, pero su rostro se había iluminado desde que escuchara la palabra 'pastelillos.' – Pensé que si los traía, tendría más probabilidades de poder quedarme en la casa y no tener que dormir en la calle. – Sus palabras fueron acompañadas de una tonta sonrisa.
- Eso depende… – Misty tomó el recipiente acercándolo a ella sin abrirlo aún. – ¿Hay alguno de chocolate?
- Tres, de hecho. Uno tiene cuatro tipos diferentes.
- Entonces no veo razones para echarte – dijo sonriendo mientras Pikachu le daba la razón cruzándose de brazos y afirmando solemnemente.
Un ligero suspiro escapó de los labios del chico al momento que recargaba su espalada en la comodidad del asiento. Se sintió relajado cuando sus dos agresores parecían estar más concentrados en terminar con los postres y ya no parecían interesados en, bueno… infringirle dolor. Sin duda estaba un paso más cerca de obtener su perdón, eso claro cuando se atreviera a realmente disculparse, solo que le estaba resultando más difícil de lo que anticipó. Tuvieron que transcurrir varios minutos de un rotundo silencio antes que se decidiera a hablar.
- Misty… – Llamó a la chica que no despegó su vista de sus dulces y solo emitió un pequeño ruido a manera de confirmación de estarlo escuchando. Ash tuvo que tomar aire, antes de empezar con la conversación. – Yo… quería decirte… sobre lo que ocurrió en la mañana, bueno… ¡Estoy muy apenado por eso y lo siento mucho! – Ante la abrupta disculpa, la pelirroja dejó de lado todo objeto enfocando su total atención en Ash. Pudo notar enseguida el nerviosismo que este expedía, pero sobre todo la sinceridad de sus palabras. Se veía verdaderamente apenado. – Yo solo quiero que todo vuelva a la normalidad si tu…
- Yo también lo deseo. – Dijo con timidez provocando la sorpresa en el moreno, quien dejó de rascarse la nuca y la miró atento. – Así que podemos olvidar todo este asunto, si tu… me perdonas a mi también.
- ¿Ah? – Podía esperar cualquier otra respuesta por parte de la pelirroja, pero no una disculpa. Parpadeó un par de veces para asegurarse que en verdad estaba hablando con Misty. Sin duda era ella y parecía igual de apenada que él.
- Es muy probable que… no debí haberte golpeado, sobre todo porque después me miré en un espejo y pude darme cuenta de que mi ropa si estaba revelando… cosas de más. – Las mejillas se le encendieron y hasta ese momento Ash se dio cuenta que Misty había alterado un poco su atuendo. Lo que había visto con anterioridad ahora estaba cubierto detrás de una de sus propias camisetas, situación que le dio un poco de alivio. Por lo menos ahora sabía que no era del todo un pervertido. – Lo mejor es que dejemos este asunto atrás, todo está bien entre nosotros.
- Pero es que no está bien y tampoco quiero olvidarlo.
- ¡¿ Exactamente de qué estás hablando Ash Ketchum?! – Gritó molesta poniéndose de pie en el acto cuando pensó que el joven aún tenía presente el recuerdo de lo que vio en la mañana, algo que no apreciaba. Aún siendo un poco denso, Ash se dio cuenta de su error enseguida.
- ¿EEEEHHH? ¡NO! Yo no estoy hablando de tus… – Una mirada de advertencia fue todo lo que necesitó para saber que debía hablar concisamente si no quería ser agredido de nuevo, por eso apresuró sus palabras. – Lo que intento decir es que no quiero ignorar nada de lo que tenga que ver con tu embarazo ¡es todo! – Misty se contuvo de golpearlo lo suficiente para entender los verdaderos motivos de su esposo, por eso se tranquilizó y volvió a sentarse, esperando que Ash continuara hablando. – Me di cuenta que realmente fue insensible por notar solo… eso, – Enrojeció provocando la misma reacción en Misty. – cuando he ignorado muchas otras cosas que seguro te han pasado en estos cuatro meses y por eso… quiero saberlo todo.
- ¿Ah? ¿A qué te refieres con todo? - Estaba un poco sorprendida por la petición de su amigo que además había cambiado de actitud. Ya no parecía avergonzado, había algo en él más parecido a la determinación que mostraba en cada uno de sus duelos.
- Si, quiero saber como te has sentido, si hay algo que te molesta o algo que necesites o… – Misty no pudo contener una ligera risa que escapó de sus bellos labios, interrumpiendo así al muchacho.
- Eso no es necesario, Ash.
- Si, lo es. Dije que quería ser parte de todo el proceso, que no te dejaría sola así que… quiero hacer justo eso. – Las palabras del muchacho sin duda crearon tanto alegría como bochorno en Misty, sobre todo cuando sus ojos castaños se negaban a dejar de mirarla. Resultaba obvio que no iba a ceder y no la dejaría en paz hasta que le dijera por lo menos algo de lo que tanto deseaba escuchar, solo que no tenía idea por donde empezar.
- Bueno… ¿exactamente que quieres saber? – Preguntó aún nerviosa, pero Ash parecía en verdad emocionado.
- Pues, ¿qué otras cosas te han pasado? Sé que siempre mencionas el cansancio, pero es demasiado o te sientes como si estuvieras enferma? – Ash preguntó un poco preocupado pero la pronta sonrisa de la chica lo tranquilizó casi de inmediato.
- No, no es nada malo en realidad. Solo a veces es como… si tuviera mucho sueño, pero nada que unas horas extras en la cama no arreglen. Claro, cuando puedo hacerlo.
- ¿Y que me dices de otros síntomas? Como… antojos extraños, por ejemplo. – Vaya que Misty recordaba aquel 'síntoma' y al hacerlo se puso un poco nerviosa.
- S-si tuve… algunos. – Contestó vagamente, esperaba no ahondar en el tema, pero la curiosidad de Ash no parecía apaciguarse con esa simple respuesta.
- ¿En serio? ¿Y si eran raros?
- No lo creerías.
- ¿Cómo qué? – Sus ojos curiosos no se apartaban de Misty, sobre todo cuando ella comenzó a mover su dedo índice en círculos sobre la superficie de vidrio de la mesita.
- Pues… comí algo así como… pimientos y un pastel de zanahorias. – movía con mayor rapidez su dedo sin atreverse a mirar directamente a Ash sobre todo cuando escuchó su grave risa llenar toda la sala.
- ¿Es en serio? Bueno eso si suena bastante raro, ¿no te pareció así?
- Claro, tanto que por eso sospeché que estaba embarazada. – Dijo con sus mejillas sumamente rojas por recordar las burlas de Daisy, los absurdos comentarios de Duplica y por supuesto, la sorpresa que ella misma se llevó al realizarse la prueba.
- Oh. – No supo que más decir. Era extraño enterarse de esos detalles que transcurrieron cuando él ignoraba por completo lo que estaba ocurriendo con su amiga y con la vida que ambos habían engendrado sin querer. Misty pareció incomodarse también, así que decidió cambiar el tema.
- ¿Alguna otra pregunta?
- Eeeee… ¡si! ¿Tuviste mareos o sentías náuseas en los primeros meses?
- No mucho, no al principio por lo menos, creo que fue después de hacerme la prueba que comencé a sentir un poco de náuseas, pero creo que era más por el nerviosismo de la situación, es decir tu no sabías nada y yo no tenía ni idea de qué iba a hacer. – Responder aquellas simples preguntas estaba resultando más complicado de lo que creyó, por eso tuvo que hacer una pausa antes de poder finalizar con su relato, mientras Ash solo aguardaba atento a que lo hiciera. – Supongo que me tenía un poco nerviosa la incertidumbre ¿sabes? Me preocupaba que no quisieras formar parte de la vida de nuestro hijo, sobre todo después de que te pusiera al tanto de la situación cuando fui a buscarte a tu departamento en Paleta. – Al escucharla, Ash volvió a tensarse. Nunca se detuvo a pensar en esas cosas, nunca imaginó que mientras su cabeza estaba llena de miles de dudas, Misty seguro se sentía igual o peor, sobre todo con lo patán que debió haber parecido ser aquel día.
- Y yo no ayudé mucho a que te tranquilizaras, ¿verdad?
- Pero lo haces ahora. – Sonrió ligeramente logrando regresar la tranquilidad al moreno con tan solo ese pequeño gesto – La verdad es que todo ese tipo de malestares desaparecieron casi por completo desde que decidimos hacer todo esto juntos. Ahora no estoy nerviosa porque sé que no estoy sola.
- Tienes razón no lo estás y te prometo que de ahora en adelante estaré más preparado, por lo menos ya sé lo básico de los primeros meses, pero me falta mucho por leer así que…
- ¿Leer? – Aquel verbo nunca era pronunciado por Ash, nunca jamás. Por eso Misty se aseguró de que sus oídos funcionaran correctamente e hizo un gesto exagerado, como si los despejara de cualquier invisible obstáculo – Creo que no escuché bien o estoy alucinando porque al gran Ash Ketchum nunca se le ha visto con un libro. – Su pequeña broma sin duda logró que el joven maestro hiciera una mueca de enfadado
- Pues lo verás mucho de ahora en adelante, porque hay tantas cosas que debemos prever, así que compré… – Se giró un poco hacia su costado izquierdo para poder alcanzar la bolsa de plástico que había dejado allí al entrar y de ella sacó más de diez libros con portadas coloridas. Los puso todos sobre la mes ante una sorprendida Misty – Todos estos. Ya terminé los primeros dos, así que ahora…
- ¡Leíste dos libros… ¡¿Hoy?! Es… ¿estás bien? ¿no te dolió la cabeza? – Rodeó la mesita para colocarse junto al entrenador y sin dudarlo puso su palma sobre la frente de Ash.
- Hablo en serio Mist, quiero estar preparado, quiero ser un verdadero apoyo para ti – Guardaba total compostura y lo siguió haciendo al quitar la palma que la chica mantenía sobre su frente para resguardarla entre las suyas. La sonrisa burlona de Misty también desapareció cuando pudo sentir el ligero apretón que Ash ejerció sobre su mano. – Quiero estar seguro que nuestro bebé esté bien… que tú lo estés.
- Ash… – No supo qué más decir, pues al escucharlo había quedado una extraña sensación de ella y ésta creció cuando enfocó sus ojos color agua sobre los castaños de él. Parecía observarla con tanta vehemencia y entrega…. Eso fue hasta que la soltó de repente para tomar el libro de hasta arriba de la pila, lo ojeó un poco hasta encontrar la página que buscaba, concentrándose en su lectura por unos segundos antes de volverse a ella con una sonrisa.
- Si no me equivoco, estás en la quinceava semana. Se supone que las citas con el médico son cada mes, así que debemos ir la próxima semana, ¿no es así? – decir que estaba impresionada no abarcaba todo lo que sentía Misty en ese momento, pero igual contestó a la pregunta.
- S-si. Ya tengo la cita con Karen para el lunes en la mañana, pensaba ir sola, pero si tu quieres acompañarme…
- ¡Claro que lo haré! – Contestó enérgico, poniendo su puño en alto, sobresaltando un poco a la pelirroja con su actuar. – ¡Justo ahora lo pondré en mi agenda! – Se puso de pie y tomó la pila de libros que al llevarla en brazos tenía su misma altura, dispuesto a irse con ellos hasta su habitación para continuar con su estudio.
- No sabía que tenías una agenda, señor importante.
- Tu esposo es un Maestro Pokemón reconocido mundialmente, por supuesto que tengo una.
- Está bien marca la fecha, no se vaya a confundir con tus muchos compromisos, pero eso ¿pudiera esperar?
- ¿Ah? ¿Por qué?
- No te gustaría hacernos compañía? Pikachu y yo estamos en un importante maratón de… ¿eh? ¿Pikachu? – Lo buscó por todos lados, pero no había rastros del pokemón. Se cruzó de brazos un tanto molesta. – Creo que ya se cansó de estar conmigo.
- No te preocupes, yo tomo su lugar – Contestó Ash sonriendo – solo dejo esto en mi habitación y vuelvo, ¿de acuerdo?
- Está bien.
- También puedo ordenar pizza, porque si solo has comido palomitas no creo que sea bueno para ti.
- Pero la pizza si es un alimento muy saludable, ¿no Ash? – dijo un tanto divertida al notar el desconcierto en el rostro de su amigo, quien pareció meditar sus opciones para la cena por un momento.
- Es cierto, tal vez deba ordenar una ensalada también, porque en los libros dice que la alimentación es una parte importante en todo el proceso. Es más, mañana debemos comprar vitaminas…. ¡Oh no! Esperaremos a las indicaciones de Karen, después…
Era obvio que ya no estaba hablando con Misty y ella dejó de escucharlo en cuanto dejó de hablar de pizza y empezó a hablar de vegetales. Cuando la voz del joven fue sólo un susurro que se perdía hacia las escaleras, volvió a tomar su asiento en el cómodo sillón, pasando suavemente su mano sobre su vientre.
- Quien lo diría, tendrás un padre obsesivo – Dijo casi como si fuera un secreto entre ella y su bebé – Pero creo que lo vas a querer mucho. – Sentenció al fin, dando gracias a Arceus que nadie estuviera cerca para escuchar las cursilerías que decía con respecto a Ash. Finalmente sonrió antes de continuar comiendo palomitas, esperando que su esposo regresara a hacerle compañía.
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- ¡Misty! ¡Date prisa, se hace tarde!
- Claro que no se hace tarde y ¡deja de apresurarme! – Gritó un tanto enfadada hacia la puerta cerrada de su habitación mientras daba los toques finales a su arreglo personal de esa mañana, intentaba mantenerse tranquila, pero Ash parecía estar empeñado en sacarla de quicio.
- Es que debemos salir ahora o vamos a llegar tarde a la cita.
- ¿Quieres tranquilizarte? Nada va a pasar por llegar un par de minutos después, además… – Abrió la puerta de su cuarto para encontrarse con el joven Maestro plantado frente a ella. – Ya estoy lista, así que podemos irnos, señor desesperado.
- Perfecto, porque si no salíamos justo ahora seguro llegamos tarde y la verdad… - De nuevo bajó las escaleras balbuceando un montón de cosas que Misty prefería ignorar.
Nunca imaginó que Ash actuara tan… responsable y aunque al principio le pareció hasta lindo, la verdad era que comenzaba a exasperarla, pero no dijo nada, solo caminó detrás de él, mientras se ponía el ligero blazer gris para estilizar más su figura ya que llevaba una de las camisas blancas de Ash. Seguía negada a usar su ropa diminuta y mientras no tuviera tiempo para salir de compras no le quedaba de otra que asaltar la parte del guardarropa de su marido, pero no por eso se veía menos femenina ya que sus estilizadas piernas eran resaltadas por unos jeans azul marino y tacones color rojo.
Pensaba que se veía bastante bien aunque no tuvo tiempo de afinar del todo los detalles de su apariencia dado que su querido esposo no había hecho más que apresurarla desde que se despertara y lo seguía haciendo en ese momento al estar fuera de su casa, cuando la tomó de la mano para que caminara más rápido hacia el automóvil.
- ¡Ya Ash! – Reclamó moviendo la mano para zafarse de su agarre – ¿Puedes calmarte? Vamos a tiempo, además es solo una revisión de rutina, no tienes porqué estar tan nervioso.
- Lo siento Mist. – Dijo un poco apenado, rodeando el coche para ocupar el asiento del conductor. – Es solo que yo no estuve en las pasadas consultas y quiero asegurarme de que todo esté bien, además tengo tantas preguntas acerca de…
- Ash, juro por Arceus que si no te calmas, ¡no llegarás vivo a ningún lado!
- Está bien, ya no diré nada más.
Ash puso en marcha el automóvil y Misty finalmente pudo disfrutar del tranquilo paisaje del camino desde su casa hasta la carretera principal de Celeste. Por fin podía relajarse un poco sin tantas palabras o las constantes atenciones del chico aturdiéndola. En días pasados no había hecho otra cosa que acosarla o así lo sentía ella, pues no dejaba de preguntar cómo se sentía, si tenía hambre, si tenía sueño y al principio había sido bastante agradable tener a alguien que se preocupara tanto por ella, pero con el transcurso de los días comenzaba a hacerse pesado. Lo miró de reojo preguntándose que había sido del despreocupado Ash y como en su lugar había terminado con un esposo tan empalagoso.
- Ey Mist, – Hasta allí había llegado su paz, pues seguro esas dos palabras serían el preámbulo a miles de nuevos cuestionamientos.
- ¿Qué sucede? – Preguntó más por cortesía que por genuino interés. La verdad es que no quería conversar mucho y esperaba que la consulta médica a la que se dirigían tranquilizara del todo a su amigo, porque no sabía cuanto tiempo más lo podría aguantar, pero Ash no hizo miles de preguntas como otras veces. En esta ocasión parecía más bien… indeciso.
- Estuve leyendo sobre lo que podría decirnos Karen y… creo que hoy podríamos saber si el bebé es niño o niña.
- Oh. – Misty se expresó un tanto sorprendida. La verdad no se había puesto a pensar mucho en eso. Era la primera vez que la duda sobre el sexo de su bebé se instalaba en su mente.
- Entonces, me preguntaba… si tu quisieras saberlo.
- Pues, claro… supongo. ¿Por qué? ¿Acaso tu no?
- Si sería lindo, – Su expresión fue de alegría pura a pesar de no ser demasiado efusivo ya que permanecía atento al camino. – Aunque la verdad es que siempre he sabido que vamos a tener un niño, así que no me sorprenderé mucho cuando nos lo confirmen.
- ¿Ah si? – Misty dijo entre sorprendida y divertida ante la ocurrencia de Ash – ¿Y cómo podrías saber algo como eso?
- Pues es solo lógico que un campeón como yo tenga un varón, ¿no lo crees? – Misty rodó los ojos por tan absurdo comentario, aguantándose las ganas de golpearlo solo porque iba conduciendo.
- Ash… eso es literalmente lo más tonto que pudiste haber dicho en la vida
- No es tonto, ya te lo dije, es lógica. Un hombre como yo merece que su primogénito sea niño, uno que llevará un nombre digno de un Ketchum.
- ¿Y qué nombre sería ese?
- No lo sé algo que sea fuerte e impactante como… Racer o Titán.
- ¡¿Estás loco?! Yo no dejaría que nombraras a mi hijo como si fuera un… ¡superhéroe! Además también puede ser niña… Es más, creo que es una bebé.
- ¿Por qué lo crees?
- Porque si
- ¿Entonces solo lo dices por llevarme la contraria?
- No. – Su negación era poco convincente, pues lo había dicho de la forma en como un infante contesta cuando ha sido atrapado en una de sus tantas travesuras, pero igual pudo inventar un argumento adecuado para respaldar su afirmación – porque en mi familia predominan las mujeres. Así que será niña, una digna Waterflower.
- Claro, lo sería… excepto que tendrá mi apellido ¿o acaso lo olvidas?
- Bueno, igual será una niña. Una muy linda y tendría un nombre igual de hermoso.
- ¿Ah si? Solo por curiosidad, quiero saber que es un buen nombre según tu.
- No lo he pensado.
- Vamos, inténtalo.
- Podría ser algo muy femenino como Adelaide o algo impactante como Luna, Reign o ¡ya sé! Blue Ivy.
- Y dices que los nombres que yo dije eran horribles, esos son cursis y ridículos.
- Pues los tuyos no se quedan atrás así que no pienso dejar que tu escojas el nombre de nuestra futura hija.
- Pues no tendrás que preocuparte por eso ¡porque será niño! – Misty estaba a punto de contradecirlo una vez más si no fuese porque se dio cuenta que era una discusión absurda, una que se resolvería en unos minutos más en cuanto le hicieran su ultrasonido… claro, así sería si ellos fueran una pareja normal y cero competitiva. De pronto, tuvo una idea que sin duda la hizo sonreír maliciosamente, porque nada le causaba más placer que demostrarle a Ash cuan equivocado estaba y era todavía mejor cuando podía restregárselo en su cara.
- ¿Estás tan seguro? ¿Tanto como para hacer una… pequeña apuesta? – Si su marido fuera una persona sensata o madura, le hubiera dicho que aquello era una ridiculez… pero se había casado con Ash Ketchum, quien enseguida pareció interesado en la propuesta que Misty estaba por hacerle.
- Te escucho.
- Es fácil, si es niño tu ganas si es niña yo gano.
- ¿Y cuál sería el premio exactamente?
- Pues quien gane podrá escoger el nombre sin que el otro pueda protestar.
- ¿Estás diciendo que si es niño yo podré escoger el nombre que quiera y si es niña tu lo harás?
- Así es y para hacerlo más interesante, no nos enteraremos ni hoy ni en ninguna otra consulta. Lo sabremos en el momento en el que nazca. Así será el mismo bebé quien nos indique quien ganó ¿Qué dices? – La pelirroja mostró su dedo meñique, esperando que Ash se decidiera, algo que no tardó en hacer. Despegó su mano derecha del volante, para entrelazar su dedo más pequeño con el de la chica, sellando de esa forma un tanto infantil la apuesta que acababan de hacer.
- Tienes un trato Mist.
- ¡Y nada de hacer trampas! No puedes preguntar por el sexo del bebé o pierdes automáticamente. – Agregó risueña, mientras Ash solo asentía para concentrar su atención en conducir.
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El ambiente en los suburbios podía ser bastante quieto y callado, sobre todo un lunes a las once de la mañana, cualidades que se vieron pronto corrompidas con las escandalosas risas de dos jóvenes que salían del gran complejo de oficinas y consultorios en el centro de ciudad Celeste.
- Aun no puedo creer que en verdad le hayas contado a Karen la razón por la que preferimos no saber el sexo del bebé – Misty comentó entre risas mientras apresuraba el paso lejos del edificio, ya que unas cuantas personas la observaban reprobando su actitud tan alegre en un lugar que a veces exigía seriedad.
- Es que no dejaba de insistir en decírnoslo. – Contestó el chico a su lado, siguiéndole el paso – Pensaba que nos arrepentiríamos en cualquier momento y yo solo quise asegurarle de que no sería así. No habrá nada que me haga preguntar sobre eso de nuevo.
- Porque una apuesta es así de importante ¿no Ash?
- Ey lo juramos – Tomó la mano izquierda de la chica y enlazó su meñique con el de ella nuevamente. – Este tipo de juramentos no se deben tomar a la ligera.
- Claro, como cuando hicimos un pacto similar cuando éramos niños. Aseguraste que no te comerías mi postre aquella vez en Jotho, ¿recuerdas? Y apenas me distraje dejaste limpio mi plato. – Le dedicó una mirada de reproche para después halar de su mano con la intención de zafarse del infantil enlace, pero Ash apretó más su dedo contra el de ella. Ante la acción, Misty dejó de reír y observó al chico quien no tenía la vista puesta en su rostro sino que seguía atenta a sus manos, en donde no solo estaba presente ese 'juramento' con sus meñiques. En ambos dedos anulares estaban presentes los anillos de oro resplandeciendo ante los ligeros rayos del sol que se reflejaban en las alianzas.
- Bueno, creo que hay algunas cosas que han cambiado desde entonces y ahora una promesa contigo, tiene más peso. – Hasta entonces, Ash levantó la vista dedicándole una tierna sonrisa que ella no tardó en igualar.
- Pues más vale que recuerdes eso cuando nazca nuestra hija y yo pueda llamarla como yo quiera.
- Eso no va a pa... – Parecía que su absurda pelea iba a continuar, pero Ash calló de pronto, pareciendo inusualmente pálido y se podría decir que hasta... atemorizado.
- ¿Ash? – Misty lo llamó sin obtener respuesta, él solo estaba concentrado en mirar sobre su cabeza. Era claro que algo había detrás de ella, así que no tuvo otra opción más que voltear. Al hacerlo se tensó tanto o más a como lo hiciera el moreno.
- Hola Ash. - Habló la chica que los observaba con cierto recelo sin dejar de notar la forma en como sus manos estaban entrelazadas. Misty percibió ese pequeño detalle y en un sobresalto, deshizo la unión con su marido que seguía totalmente helado ante la presencia de aquella chica, esa que bien podría ser su actual novia.
- A-Anabel... – Fue lo único que Ash se atrevió a decir más para si, como si quisiera asegurarse que era ella. La chica de cabello violeta solo sonrió y la inquietud de Ash se acrecentó – Que... ¿Qué haces aquí, Anabel? – Preguntó pausadamente al no poder salir del todo de su estupor.
- Quisiera hablar contigo por un momento – Contestó sin realmente hablarle directamente al joven, parecía más bien atenta a la presencia de Misty, quien a su vez mantenía sus ojos verdeazulados sobre ella. Sin duda la veía como una amenaza y probablemente lo era porque a pesar de la tardanza de su respuesta, Ash le concedió una oportunidad de charlar.
- S-si, seguro. Podemos...
- Si no te molesta, quisiera hablar contigo a solas.
La petición fue tajante sin que lograra una pronta reacción en Ash o en su esposa, pues ninguno de los dos podía anticipar lo que ese encuentro podría desencadenar…
Andy. Bueno, como dije, no hay drama... casi O_O jajaja solo me gusta hacerla de emoción un poquito, pero como dije, actualizaré tan rápido como me sea posible para que sepan que más pasa entre estos dos atolondrados, que van a medio proceso de conocer a su bebé, que ahora más que nunca es una incógnita si es niño o niña ;) sin más que decir, me despido por ahora.
Mistyket: Yeiii, por fin aquí está la entrega de un nuevo cap, el cual tiene crédito absoluto Andy xD yo ahora sí como espectador jajaja leyendo y leyendo las ideas. Me gustó bastante el capítulo, mi parte favorita sin duda la de pikachu se me hizo taan genial. En fin, espero les guste mucho y nos puedan decir lo que opinan al respecto. ¿Que pasará con Anabel? :) ya lo veremos
Respondiendo reviews:
Darkdan-sama. Si, después de tantos fics donde Misty huye con el bebé y etc, quisimos hacer algo un poco más divertido a pesar de que sea una pareja que tenga a su hijo "sin amarse" espero que lo estemos haciendo bien n_n
Fersita. Pikachu tarde o temprano se iba a dar cuenta y como podrás ver fue para bien, seguro el ayudará a que nadie más se entere y los dejen en paz.
Sakura Ofiuco. Si, nada más me emocionaste como novia de rancho, esperaba un review de tres cuartillas en cada cap T_T jajaja no te creas, lo importante es que te gusta la historia y la sigues leyendo y pues es un embrollo en el que están metidos porque creo que los pobres ni enterados que se aman y por eso están como están, pero, eso es lo gracioso de esta historia jajaja y pues si, están solitos, pero en cuartos separados, así que todavía se pueden resistir más :P ya sabes que yo escribo solo cosas puras, santas e inocentes :P jajaja gracias mi querida Sakura, espero sigas leyendo.
Joselito. Ese pikachu es un loquillo ;)
Suki90. Si, creo que hay gente que no madura mucho aunque tengan hijos y que bueno XD porque es lo divertido de esta historia, que embarazados y todo, sigan con sus tonterías de siempre y si Ash, a pesar de ser picarón, será más tierno que un oso de peluche sumergido en miel :P Gracias por todos tus comentarios mi Su, que esporádicos y todo, los aprecio mucho.
finix93. Jajaj gracias por leer hasta aquí y si, ni como defenderse pobre Ash, lo que dijera lo iba a tomar a mal su esposa
neto. Pues su plan era bastante simple, mantenerlos juntos muajajaja O_O simple, pero no por eso deja de ser malvado
DjPuma. Hola! no importa que tardes en dejar reviews siempre y cuando sigas acordándote de nosotras :) en serio desde mis inicios que tengo uno que otro review tuyo y eso me hace feliz n_n en fin si! Misty pinta a que se va a poner loquita conforme pasen mas los meses y tenga todo lleno de hormonas, tu espera y verás
starlite. Si! El capitulo de su boda fue re lindo y si, un día de estos Ash no correrá con tanta buena suerte y acabará con los dos ojos morados XD gracias por los reviews!
