Hola a todos! Por más que intento actualizar rápido a veces no es posible, pero los fics siguen y este siempre me alegra subirlo porque es todo diversión, aunque de momento estén un poco a la expectativa de que haga Anabel, solo les puedo decir, confíen en que es comedia y humor y... bueno. lean y disfruten.
Capitulo XVI. Intuición
- Si no te molesta, quisiera hablar contigo a solas
La petición hacía eco y estragos en la mente de la pareja que la había escuchado. Era una simple petición, una bastante lógica dadas las circunstancias, pero Ash no podía dejar de pensar si era correcto pedirle privacidad con otra mujer a su esposa y Misty no estaba segura si debía exigir que no lo hiciera porque en teoría, estaba en su derecho. Si la intromisión de esa mujer afectaba su matrimonio debía evitarlo... o eso sería lo correcto en una pareja normal, pero ellos no lo eran y tal vez no debía meterse en los asuntos de su mejor amigo.
- Solo necesito unos cuantos minutos, Ash. – La intrusa' volvió a recalcar al notar como estaba siendo observada por ambos sin que ninguno le diera una respuesta. – La verdad, no creo pedirte demasiado dado que la última vez que nos vimos no fuiste capaz de explicarme... ciertas cosas.
- De acuerdo. – Finalmente Ash contestó y a su respuesta siguió un pesado suspiro. Sabía que aquella vez apenas si le dio a Anabel una mínima explicación de su repentina separación, misma que solo le consiguió un par de golpes dando así final a su breve historia. Tal vez si le debía algo más, una disculpa quizás... Con eso en mente, se giró un poco hacia Misty, tomando su mano derecha para dejar en ella las llaves de su automóvil. – ¿Puedes volver por tu cuenta a casa? Yo... Te veré más tarde.
- …Oh. – Fue lo único que pudo contestar al cabo de un rato en un notorio tono de sorpresa y de milagro no dejó caer el objeto que él le entregaba. En verdad le costaba creer que fuera desplazada de esa manera – S-si… es decir… Yo debiera... Supongo que nos vemos... A-adiós Ash.
Se sintió como una completa tonta al balbucear de esa forma y la vergüenza creció cuando trastabilló un poco mientras se alejaba rumbo a su vehículo.
¿Cómo pudo Ash pedirle que se fuera? ¿Acaso él quería estar a solas con Anabel? Dio un rápido vistazo hacia atrás y a su percepción, Ash parecía más incómodo y ansioso que alegre por el encuentro. Apresuró el paso, quería estar fuera de su campo de visión tan pronto como fuera posible.
Debía retirarse, no quería ser ni siquiera una pequeña parte de esa situación, aunque... indirectamente sabía que ya lo era, siempre lo sería por haberse convertido en "La Señora Ketchum". Y así de fácil volvió la duda de si debía saber qué ocurriría allí... Tal vez... Estar informada no era una idea tan absurda. Ese pensamiento se apoderó de sus acciones pues al llegar al estacionamiento buscó el automóvil más cercano sin importar que no fuera el suyo, le bastaba cualquiera que la cubriera para así poder observar a la pareja platicar e intentar adivinar de qué iba este repentino acercamiento.
A varios metros de distancia Ash ignoraba tener una muy atenta espectadora. En realidad no podía darse cuenta de nada que lo rodease, pues estaba más consciente de su propio nerviosismo, mismo que se expresaba en todos sus movimientos. De repente daba un paso adelante para después volver a su lugar original, cruzó los brazos y casi enseguida los extendió a sus costados; retorcía sus dedos sin encontrarles una buena posición, así que finalmente metió sus manos a los bolsillos delanteros de su pantalón.
La verdad no sabía como actuar, sobre todo porque el rostro de Anabel carecía de una expresión concreta. Su imprevista aparición no parecía ser precisamente amistosa, pero tampoco lo había golpeado como la vez pasada, así que tal vez no la invadía una rabia incontrolable como en aquel entonces.
- Así que... Anabel… ¿Vienes con frecuencia aquí? – Sonaba ridículo, pero no supo qué otra cosa preguntar, además, si algo quería saber era justo eso. – ¿Me viste al pasar o...?
- En realidad... – Hasta ese momento se desvaneció su reacia actitud y un ligero sonrojo se asomó por todo su pálido rostro. – Hace ya tiempo que tenía la intención de hablarte, por eso… fui a las oficinas de La Liga porque esperaba verte allí. Entonces Lance me dijo que no has estado tan al pendiente de tus obligaciones últimamente y que no sabía mucho de ti… Excepto por esta cita que se había registrado en tu agenda.
- Oh...
"Por eso nunca debo ser responsable." Pensó un tanto enojado pues recordaba como marcó esa fecha en todos lados, incluyendo en los registros de La Liga, pues no quería que un compromiso de último minuto pudiera interferir con sus planes.
- No te estoy acosando ni nada – Anabel se apresuró a explicar un tanto avergonzada – Solo quería aclarar algunas cosas contigo y yo pensé que si te llamaba a tu celular, tal vez tu no atenderías, por eso yo vine a...
- Está bien. Creo que tarde o temprano esto sucedería así que, es mejor si hablamos ahora.
- Yo creo lo mismo. – Que ambos quisieran hacerlo, no era motivación suficiente para que alguno se atreviera a comenzar. Hubo una larga afonía que no era interrumpida más que por algún esporádico suspiro, además de que no podían faltar las miradas tímidas por parte de ambos. La incomodidad era palpable, incluso en los infantiles movimientos de Ash, quien comenzó balancearse entre las puntas de sus pies y sus talones como un niño pequeño que llevaba demasiado tiempo aburrido.
- Entonces... tenías una cita médica importante – Fue Anabel quien rompió el silencio con ese comentario que no fue del todo entendido por el entrenador.
- ¿Ah? ¿Yo? ¿Por qué lo dices?
- Este edificio... He oído que tiene los mejores médicos de la ciudad.
- Oh, si... Si era importante, pero yo no... Bueno Misty… Ella es quien debía ver a su doctora... Pero era necesario que yo estuviera presente, porque… porque… – Resultaba difícil acomodar sus palabras en frases coherentes, sobre todo frente a ella. ¿Cómo iba a explicarle que además de dejarla por 'otra', iba a tener un hijo? Pero a diferencia de él, otros podían entender mucho sin una sola explicación y si alguien podía leer las acciones y sentimientos de otros, sin duda, esa era Anabel.
- Entonces… los rumores son ciertos.
- ¿Rumores?
- De la razón por la que el matrimonio del campeón fue tan apresurado y del porqué te concierne a ti la salud de otra persona aparte de la tuya.
- Yo... – Aún con las acertadas deducciones de la chica, Ash no se atrevía a confirmarlo, pero Anabel había ido hasta allí para despejar todas sus dudas y no iba a esperar todo el día para hacerlo
- Vas a ser padre, ¿no es así?
- Pues... más o menos… Si.
- ¡Vaya! Te conseguiste una esposa y un hijo en muy poco tiempo. No sabía que quisieras convertirte en todo un hombre de familia tan rápido, Ash.
- Si bueno, yo... No estaba en mis planes exactamente.
- ¿Entonces?
- Pues… solo… ocurrió.
No podía mentir y tampoco podía esconder el pesar que sentía por haber hecho algo que, fuera de contexto podía pasar por una completa canallada. No era una mala persona y no le gustaba que otros lo pudieran ver así, fue por ese motivo que en su voz se asomó la vergüenza de sus actos, pues nunca fue su intención jugar con los sentimientos de esa chica de cabellos violetas.
Lo que Ash no recordó sobre Anabel es que ella podía percibir sus sentimientos tan bien como lo hacía con cualquier pokemón y confundió ese arrepentimiento por algo completamente diferente. Para la entrenadora psíquica, aquella aflicción que percibía solo podía ser resultado de un matrimonio infeliz, uno que se había creado de la noche a la mañana, desde que esa pelirroja se presentó ante Ash para decirle 'algo'. Ahora sabía lo que ellos discutieron aquella vez y también estaba segura de saber lo que pasaba en realidad.
- Ash… ¿Acaso tu… fuiste forzado a casarte? – La pregunta le pareció extraña, pero el entrenador no demoró en contestarla.
- ¡Claro que no! ¿Qué te hace pensar esa locura?
- Vamos Ash, no puedo creer que de un día para otro desearas unir tu vida a una total desconocida y...
- La boda fue mi idea. – Dijo firmemente, sintiendo un poco de molestia por la insinuación de Anabel. A su parecer, el que estuviera molesta no le daba derecho a cuestionar sus decisiones, sobre todo cuando lo que hubo entre ellos no pasó de ser casual. – Además, Misty no es ninguna desconocida, es mi mejor amiga, de hecho ella estuvo allí al principio de mi viaje y...
- ¿Entonces estabas enamorado de ella desde antes?
Y las preguntas incomodas continuaban.
Si quería terminar esa absurda conversación solo había una salida: contestar afirmativamente y decir que amaba a Misty, que siempre había sido así desde niños y simplemente tardó en darse cuenta que no podía vivir sin ella, pero esa no era su situación por más que lo deseara y disimular lo contrario a veces se volvía difícil, sobre todo frente a alguien con quien alguna vez intentó tener una relación sentimental. ¿Estaba bien que expresara su 'amor' por Misty frente a su ex novia? Tal vez no, pero decirle la verdad tampoco era una opción. Sin duda se sentía entre la espada y la pared...
- Yo... S-su…supongo. – Contestó de nuevo tratando de sonar convincente fallando completamente. Aunque fue sutil, Anabel fue capaz de detectar la falta de convicción en lo expresado por el muchacho. Ya no podía ser engañada y entendía lo que allí pasaba. Por lo menos de la forma en que ella lo veía, Ash no quería a esa mujer, estaba atrapado en un matrimonio que no lo satisfacía y la única razón por la que se casó en primer lugar, era que lo habían amarrado con un bebé que podría ser de cualquiera, pues nadie podría asegurarle si en verdad llevaba los genes de Ash.
- Entiendo – Ella se expresó con total seriedad, pero su actitud distraída preocupó al entrenador. Fue como si sintiera de nueva cuenta el golpe que recibió en su cabeza, cuando Anabel le arrojó la pokebola de su Metagross, y guiado por el miedo de ser golpeado nuevamente, dio un par de pasos hacia adelante para estar lo suficientemente cerca de ella para colocar sus manos sobre los pequeños hombros de la chica.
Ante el contacto, ella se sobresaltó y levantó la mirada solo para ser abrumada por los intensos ojos castaños de Ash.
- Anabel, yo sé que ésta situación fue un tanto sorpresiva, incluso para mi. Tal vez… las decisiones que tomé unos meses atrás te afectaron, pero yo nunca quise herirte ni causarte problemas y mucho menos fue mi intención jugar contigo. En verdad quiero que entiendas eso.
- Lo sé Ash y te creo, así que… no hay resentimientos.
- ¿D-de verdad? – Parpadeó sorprendido al pensar que se había ganado demasiado fácil el perdón de Anabel. Quizás la chica en verdad tenía un perverso plan, quizás solo estaba esperando que bajara la guardia para darle un nuevo escarmiento, pero los segundos transcurrieron y lo único que había en ella era una tierna mirada acompañada de una genuina sonrisa.
- Lo digo en serio Ash. Creo que será más fácil entrenar juntos si dejamos todo este asunto en el pasado.
- Por mi está bien si solo lo olvida… Espera. ¿A qué te refieres con entrenar?
- Es por otra de las razones que te busqué. Se suponía que Lucy entrenaría contigo las próximas semanas, pero hace unos días Brandon me pidió que yo tomara su lugar. Al parecer el resto de los cerebros de la frontera estarán indispuestos por un tiempo y no habría quien te ayude… Excepto yo. Quise negarme, pero todos creen en ti y quieren verte como el campeón indiscutible de Kanto. – Un ligero tono rosado cubrió su rostro, pero no se preocupó mucho en que Ash pudiera darse cuenta que eso no se trataba de una enorme casualidad, sino que ella misma había provocado la situación. A veces agradecía que Ash fuera incapaz de notar las intenciones o sentimientos de otros, así que de la forma más relajada posible, continuó con su explicación. – No podía decepcionar a Brandon o a los demás que se han esforzado tanto en ayudarte por más de un año a lograr tu meta.
- Entiendo… – Para Ash aquel repentino cambio de planes no tenía nada de extraño o sospechoso. Al contrario, lo único que podía sentir al respecto era un profundo agradecimiento con todo el Frente de Batalla que se ofreció a ayudarlo desde su nombramiento como Campeón de Kanto y posible prospecto a ser el remplazo de Lance. Sin duda ansiaba su entrenamiento con Brandon, pero debía estar en forma para ese momento. En las últimas semanas no se había molestado en prepararse y tal vez era momento de retomar el camino a cumplir su más grande sueño. – Creo que no me vendría mal practicar algunas tácticas con alguien tan fuerte como tu, pero… ¿En verdad quisieras ayudarme?
- Por supuesto. Yo también creo en ti. Lo sabes, ¿cierto? – Anabel se expresó con total convicción y Ash solo pudo sonreír. Siempre contaba con la ayuda de gente amable, como ella. – Ash… siento mucho que las cosas resultaran de esta manera pero me gustaría que pudiéramos ser amigos, porque pasar tiempo contigo… bueno creo que nos divertíamos demasiado cuando éramos más jóvenes, ¿lo recuerdas? Me gustaría que volviéramos a ser así.
- Eso sería excelente. – Ash contestó sonriendo y fue toda la afirmación que la chica necesitó para sentir que ganarse de nueva cuenta su afecto iba a ser bastante sencillo. Sin realmente analizarlo se lanzó hacia él, poniéndose de puntitas para alcanzar su cuello y así rodearlo con sus delicados brazos. Por su parte, Ash no entendió a qué se debía ese gesto, pero realmente no tenía mucha opción más que aceptarlo y a su vez, sujetar a la chica por la cintura con una sola mano, esto solo con el objetivo de evitar que los dos perdieran el equilibrio.
- Seguro tendremos oportunidad de pasar buenos momentos. Brandon dijo que está entusiasmado con entrenar contigo, pero aún tardará un par de meses antes de que vuelva de su última expedición. Así que, hasta entonces… estás atrapado conmigo.
- No suena tan mal. – Su voz era de un grave agradable y sonaba más encantador de lo que él mismo imaginaba, haciendo que en Anabel solo se reafirmara el objetivo de conquistarlo, pensando que él en verdad aún la quería y de ser así no dejaría que una insignificancia como esa esposa suya los separa. Lo mejor de todo, con el pretexto de ayudarlo tendría todo su tiempo y su atención. Sonrió para sí antes de separarse de Ash aun mostrando el alegre gesto.
- Bueno Ash, tengo que irme, pero supongo que nos veremos pronto.
- Puedes apostarlo.
Fueron las últimas palabras que le dedicara a la entrenadora psíquica antes de que ésta comenzara a alejarse, aún despidiéndose con la mano, mientras él suspiró aliviado y la observó hasta perderla de vista.
Se alegró al no tener más conflictos con ella y que todo se hubiera resuelto sin que hubiera repercusiones que alteraran sus actuales planes. A veces simplemente no podía creer que tuviera tan buena suerte en todo.
oOoOoOoOoOo
Vivir con Ash le estaba afectando o eso comenzaba a creer, porque podía asegurar que en el pasado jamás hubiera actuado tan impulsivamente como lo hizo al esconderse detrás de un automóvil compacto para espiarlo. Y se estaba volviendo lenta también, pues le tomó bastante tiempo darse cuenta de que aquello era un error. Tal vez la primera pista de su mala decisión fue el dolor que comenzaba a escalar en sus piernas al estar en cuclillas, tratando de mantener todo el equilibrio sobre un respetable tacón de seis centímetros y sin duda pudo constatar que era una completa locura cuando fue señalada por un niño y su madre inmediatamente lo alejó de "la chica rara del estacionamiento" como la había llamado el pequeño.
Y esa ni siquiera era la peor parte. Sus tobillos adoloridos y la humillación pública eran cosas con las que podía lidiar, pero la incertidumbre de no saber qué rayos ocurría entre Ash y esa chica le parecía insoportable sin poder hacer mucho al respecto, porque, no importaba cuanto se esforzara, no escuchaba nada. Tampoco podía deducir mucho de su lenguaje corporal porque Ash estaba nervioso, eso era claro. ¿Pero qué significaba? ¿Acaso podía ser que aún le gustara esa entrenadora? ¿O podría tratarse de algo más profundo que simple atracción?
Suspiró en frustración. Si no podía deducir los sentimientos de Ash a quien conocía perfectamente, menos podría adivinar las intenciones de Anabel de quien no sabía nada.
Los cerebros de la frontera eran un grupo poco conocido, así que la información sobre ella resultaba limitada. Además, Ash apenas si la mencionó en el Viridian Palace antes del cambio radical que dieron sus vidas aquella noche. Sin duda, esa chica resultaba todo un misterio y tal vez por eso toda su atención se volcó en Anabel, analizándola tanto como le fue posible en ese momento.
Parecía… bastante atractiva, no lo pudo negar. Su cabello era demasiado corto, pero de un estilo bastante moderno que armonizaba perfectamente con su atuendo: una falda de lápiz negra que llegaba hasta la mitad de sus muslos y que iba perfecto con los stilettos azul marino, enfatizando así lo largo de sus torneadas piernas.
"Atrevida"
Pensó brevemente antes de reconocer que a pesar de lo revelador de su falda, no se veía vulgar, pues su maquillaje era ligero, además que su blusa de cuello redondo y manga hasta los codos le daba un toque más sofisticado a su atuendo.
Bueno, sabía vestir y era linda. Ese fue todo lo que pudo deducir en ese momento y solo daba lugar a más dudas. Se preguntaba si eso había sido notado por Ash o si había cualidades más importantes que le atrajeron, pero sobre todo, se preguntó si eso despertaba su interés justo en ese momento o solo la veía como a cualquier otra chica.
"Por supuesto que no le es indiferente, Misty. Si lo fuera, no llevaría tanto tiempo hablando con ella"
Gruñó ante su propio regaño, sabiendo que estaba totalmente en lo cierto. Esa chica no era solo una vieja amiga o compañera de viaje que se topara con ellos sin querer. Anabel era importante, significaba algo y tal vez, tenía en sus manos la capacidad de modificar sus planes. Solo quedaba la duda de cuanto podía cambiar el rumbo de sus vidas…
¡RING! ¡RING!
El estruendoso tono del celular no fue lo único que la exaltó al punto de dar un pequeño brinco y perder el equilibrio por completo, el susto también provino de imaginar que con el escándalo la "parejita" pudiera descubrirla.
Torpemente, sacó el celular del bolsillo de su chaqueta y contestó tan rápido como le fue posible mientras intentaba ocultarse de nueva cuenta detrás de los neumáticos. De reojo observó – con gran alivio – que ni Ash ni Anabel se habían percatado de su presencia y continuaban con su conversación.
- Duplica, ¿qué pasa? – Contestó en voz baja, volviendo la mirada una vez más hacia Ash, para después esconderse del todo.
- ¿Tu me dices a mi 'qué pasa'? ¡Yo soy quien debería preguntarte eso! ¿Por qué no estás en el centro comercial como acordamos?
- Duplica yo…
- ¡No! No quiero excusas. Tu fuiste quien insistió en ir de compras y yo, como la buena amiga que soy, cancelé todas mis actividades de la mañana para acompañarte ¿Y ahora me dejas plantada? Pues no, pequeña Misty, no lo acepto, así que más te vale mover tu trasero hasta acá ¡ahora mismo!
- ¿No podrías esperar un poco? Estoy... en el medio de algo y…
- ¿Aún estás ocupada? ¿No se suponía que tu cita con Karen era más temprano? Debió terminar hace un rato.
- Si, así fue, pero yo... Lo qué pasa es...
- No me digas ¿Son malas noticias? ¿Cómo estás? ¿Cómo está Ash? ¿Necesitas que vaya para allá?
- ¡No! – La negativa salió en un tono más alto de lo que se suponía podía usar, así que rápidamente se cubrió la boca con la mano. Mientras siguiera allí, corría el riesgo de ser descubierta así que lo mejor era si se retiraba. – Todo está perfecto y no necesitas venir porque ya voy para allá. Llego en cinco minutos. ¿Crees poder esperar tanto?
- Trataré.
Ignoró el tono dramático de su amiga y solo cortó la comunicación. Debía buscarla o Duplica era capaz de ir por ella aunque le hubiese indicado lo contrario, pero ¿cómo lograría llegar hasta el centro comercial si el automóvil de Ash estaba hasta el otro lado del estacionamiento? No había mucho qué hacer desde su posición. Tendría que levantarse, caminar hasta el vehículo, entrar en él y manejar como si nada hubiera pasado y si Ash se daba cuenta que estuvo allí todo el tiempo ¿qué importaba? No podría ser tan malo… Si, lo sería, eso sin mencionar de lo completamente humillada que se sentiría si él o incluso Anabel llegaran a pedirle una explicación y no tuviera otra más que la inquietud que le causaba que estuvieran platicando, sobre todo porque parecía que se acercaban un poco más con cada minuto transcurrido.
Definitivamente no podía confesar eso, pero de nueva cuenta sorteó las posibilidades que tenía para retirarse sin encontrar otra más que salir de su escondite... Excepto tal vez... Miró a su derecha al percatarse que cerca había una hilera de arbustos que servía como límite entre el estacionamiento y un pequeño parque por el cual ella podría escapar. Claro, para conseguirlo debía mantenerse agachada todo el trayecto, arrastrándose entre la vegetación por los jardines antes de poder llegar a algún camino de concreto…
Pues para ella, eso era mejor que dejarse ver por los entrenadores, así que avanzó a gatas, haciéndose paso entre los arbustos y continuó así por varios metros. Se levantó sólo hasta que sintió estar considerablemente alejada del complejo de edificios donde solo momentos atrás había recibido buenas noticias junto a su esposo. Ahora sólo lo veía como un sitio lejano y tan ajeno a ella.
Suspiró un poco mientras se sacudía la tierra que se había pegado a su pantalón, aunque no pudo evitar que un par de manchas se dibujaran en el área de sus rodillas. Trató de aparentar dignidad, algo que simplemente pensaba le había sido arrebatado en ese momento, pues se sentía como la persona más pequeña y miserable del planeta, sobre todo cuando aún a la distancia alcanzó a ver como Anabel se lanzaba a los brazos de Ash.
Eso podía ser una buena señal, podía significar que todo había terminado 'bien' entre ellos y de ser así no tenía nada de que preocuparse ¿cierto? Pues parecía sentir todo lo contrario. Ese abrazo solo creaba más angustia de la que sintió en un principio y esa horrible sensación solo crecía a cada paso dado hacia el centro comercial.
¡Qué pasaba con ella! No debía actuar así. Nunca había espiado a alguien y estaba segura que escabullirse de esa forma tampoco había estado bien. ¡Por amor a Arceus! Era una mujer adulta a punto de ser madre. Ese simple hecho debiera obligarla a actuar con cierta madurez, pero se estaba comportando como una completa chiquilla. Lo peor de todo era que no entendía porqué estaba tan... descontrolada. ¿Por qué le preocupaba tanto lo que ellos dos pudieran hablar? Seguro, Anabel pudo ser alguien importante en la vida de Ash, incluso seguirían juntos justo ahora si no existiera el pequeño ser que llevaba en su vientre. La verdad, a veces no podía evitar preguntarse qué sería de su vida si 'esa noche' hubiese sido diferente y no hubiera dado como resultado un bebé.
¿Qué estaría haciendo justo ahora? ¿Qué hubiera pasado con Ash?
Seguramente ella seguiría con el mismo rumbo que tenía desde antes: dedicándose a su carrera, trabajando todo el tiempo en el gimnasio, yendo de mala relación en mala relación, mientras Ash... Probablemente él se hubiera convertido en el novio de esa chica, haciendo planes a futuro con ella, disfrutando juntos el inicio de su relación.
Sintió un escalofrío al pensar en esa realidad alterna y sin estar segura del porqué, repudiaba por completo esa probabilidad.
- ¡Allí estás! – El grito de Duplica logró regresarla a su realidad. Sin siquiera fijarse en su rumbo ya estaba frente al centro comercial, donde su amiga aguardaba por ella, mostrando un gesto que denotaba molestia, pero también preocupación. – No es bueno hacer esperar a tu mejor amiga, ¡sobre todo cuando sé que acabas de tener una cita con tu doctor! Por tu culpa he imaginando todas clase de escenarios trágicos que pudieron ocurrirte, ¿lo sabías?
- Lo siento, no he querido angustiarte es solo que yo...
- ¿Te pasó una manada de Tauros encima?
- ¿Ah? ¿Por qué piensas eso?
- Tu camiseta tiene... aceite de auto. ¿Y qué es eso en tu cabello? – La pelirroja llevó su mano hasta la parte superior de su cabeza para quitar un par de hojas secas que seguro se enredaron entre sus cabellos mientras se escabullía entre los arbustos. Al instante, un ligero tono rojizo coloreó sus mejillas, sintiéndose completamente ridícula por lo que acababa de hacer.
- Se-seguramente cayeron de los árboles del parque cuando pasé por allí ¿sabes? Y la ropa blanca se mancha de la nada, siempre es así. – Se excusó torpemente mientras hizo su mejor esfuerzo para desaparecer la mancha de su ropa. Si Duplica continuaba interrogándola se podría meter en un problema, en primera porque había muchas cosas que no le podía contar a su amiga, además no estaba muy orgullosa por el numerito de esposa celosa que acababa de montar al espiar a Ash. Para su suerte, Duplica pareció restarle importancia a todo el asunto.
- De todas formas, ese no es un atuendo adecuado para una líder tan reconocida como tú ¿De dónde sacaste esa camiseta tan simple? ¿De la ropa de Ash?
- Pues... Si. La verdad es que ya no tenía nada con lo que me sintiera cómoda, por eso…
- Tu esposito te prestó algo de la suya. Awww, ¡ustedes son la pareja más tierna que conozco! – La alegre actriz se acercó hasta ella dando pequeños saltos para pellizcar sus mejillas, acciones que en otro momento pudieron molestar a la temperamental pelirroja pero entonces... Solo provocó que esa mala sensación al ver juntos a Ash y Anabel volviera a invadirla.
- Si, claro... Pareja...
- Pero ahora no es momento de pensar en tu amado esposo, no estás con él sino conmigo y con buena razón. Necesitas todo un guardarropa nuevo. Debemos apresurarnos si quieres conseguirlo todo hoy mismo.
- Escucha, ahora no tengo ganas de… ¡Espera no vayas tan rápido!
- ¡Pierdes el tiempo quejándote! Mejor camina, Misty.
La enérgica chica no le dio oportunidad a oponerse y enseguida la arrastró hasta la entrada, guiándola de tienda a tienda, escogiendo atuendos que le quedaran perfectos.
El entusiasmo de Duplica era desmesurado, tanto que no se percató de la actitud distraída de su amiga pelirroja quien simplemente no podía dejar de pensar en lo que debía estar ocurriendo en esos momentos, sobre todo por lo último que alcanzó a ver. ¿Podría ser que Anabel fuera así de efusiva por algo que le dijo Ash? Cabía la posibilidad de que él hubiese decidido decirle la verdad sobre su matrimonio y la farsa que montaron juntos, pudo contarle que a pesar de esperar un hijo, en realidad era un hombre libre porque no amaba a quien hacía llamar su esposa...
- ¿Estás indecisa sobre ese vestido?
- ¿Ah?
- Lo has observado por diez minutos. Sin duda alguna te quedará perfecto, pero deberías probártelo, así podrás verlo por ti misma. – Duplica sonrió de verdad satisfecha con su sugerencia y empujó a Misty hacia los vestidores para que pudiera probarse la prenda que fortuitamente tenía entre las manos mientras su mente se llenaba con locas suposiciones.
La verdad ya no se sentía con muchos ánimos de comprar ropa, así que sólo observó el gran espejo por largo rato sin realmente ver su propia imagen reflejada en él, su mente continuaba llenándose de preguntas que no hacían más que atormentarla. Si Ash decidía retomar su relación con Anabel, ¿entonces deberían divorciarse? No, él no hubiera insistido tanto con todo el asunto del matrimonio ni hubiera comprado una casa para los tres si pensara en abandonar todo por cualquier tipa, pero a veces era tan impulsivo que podría echar todo por la borda sin meditarlo mucho…
- ¡Misty! ¡Sal de allí para poder verte!
- ¡Ya voy!
Sin duda era difícil pensar en esas cosas teniendo a Duplica cerca, sobre todo porqué no podía compartir sus dudas con ella y tal vez eso hacía más pesada toda la situación. No tenía más opción que aparentar que todo estaba bien, por eso se cambió de ropa para que su amiga le diera su opinión sobre su apariencia, aunque en realidad le daba igual si se veía bien o no.
- Listo. – Misty se expresó sin mucha emoción al salir del pequeño cubículo, llevando puesto ese simple vestido de un tono verde agua, un poco ajustado en los hombros y el pecho para después quedar totalmente suelto hasta llegar un poco arriba de la rodilla. – La verdad no es espectacular ni nada.
- ¿Pero que dices? ¡Te queda increíble! Sin duda alguna eres una futura madre muy bonita. – Lo dijo sumamente emocionada al colocar a la líder frente a otro gran espejo para que ella misma diera fe de sus palabras. Misty sonrió un poco, reconociendo que el vestido en realidad era lindo y ella sin duda se veía bien en él, sobre todo con su cabello suelto, pues las largas hebras del intenso naranja sin duda contrastaban con la suavidad del tono de la prenda. – Es lo bueno de que sea verano, podrás usar todo tipo de vestidos y estar cómoda cuando el pequeño Ketchum crezca más, pero aún así verte hermosa. Ash no podrá quitarte la vista de encima. Lo traerás más loco de lo que ya está por ti.
El comentario de Duplica descolocó por completo a la pelirroja. ¿Podría ser que ese tiempo juntos Ash se hubiese enamorado de ella y no se diera cuenta?
- ¿L-lo está? – Preguntó un tanto nerviosa.
- Por supuesto. Se portó tan bien en la boda aguantando todo lo que hicieron tus hermanas y Brock me contó el empeño que puso en arreglar la casa para que te mudaras con él lo más pronto posible. Sin duda está muy enamorado de ti
- Sin duda...
Al escuchar los argumentos de Duplica dejó un aura de decepción en Misty porque sabía perfectamente que aquellos no eran signos de amor o devoción, sino de la ilusión que Ash sentía por convertirse en padre y ella... ella era solo un medio para que eso sucediera y nada más.
"No es verdad"
Casi al instante se replicó a sí misma, porque si bien Ash no la amaba de esa forma, Seguía siendo su mejor amigo, eso quedó claro en Ambrette. Lo habían pasado tan bien juntos, sobre todo después de que él le prometiera ser siempre sincero con ella. Si Ash cumplía su promesa, entonces le diría si algo pasó esa mañana y si él aún sintiera deseos de estar con Anabel, simplemente lo diría.
No era un pensamiento muy optimista, pero de alguna forma logró darle un poco de paz porque no conseguía nada con alterarse por algo que aún no ocurría y debía esperar a hablar con Ash antes de hacerse a la idea de ser madre soltera.
"Creo que hay algunas cosas que han cambiado desde entonces y ahora una promesa contigo, tiene más peso"
Dio un par de vueltas a su anillo de bodas, recordando las palabras pronunciadas por Ash esa misma mañana, esperando que se tratara de una buena señal y no de una simple casualidad.
- ¡Ey Misty! Encontré más cosas que seguro se verán increíbles. También debieras ver como te quedan para escoger las mejores. ¿Quieres?
- Si… yo… - Se giró para recibir de su amiga las mencionadas prendas, pero nunca esperó que arrojara sobre ella todo un cerro de ropa que la cubrió casi por completo. – ¡¿En serio quieres que me pruebe todo eso?!
- Por supuesto. ¡Y apresúrate porque aún quedan más tiendas por visitar!
- De acuerdo.
Sabía que Duplica a veces podía ser una completa maniática de las compras, así que debía enfocarse en la tarea que tenía en ese momento o no saldrían nunca de allí y en cuanto a Ash… él le contaría todo lo ocurrido en cuanto llegara a casa.
Solo debía esperar.
oOoOoOoOoOo
Fue un largo día, no había duda de ello. Después de casi cinco horas arrasando con todo en las tiendas más reconocidas de la ciudad, Duplica insistió en que se pusieran al día mientras tomaban un café, aunque en su caso era más bien un té y mucho pastel. No podía negar que platicar con su amiga resultaba en verdad agradable, pero eso no hacía que Misty dejara de pensar… en su cama, porque incluso la inquietud que experimentó previamente quedó en segundo plano.
Estaba demasiado fatigada como para volver a pensar en ello y lo único que en verdad quería en ese instante era tirarse sobre el montón de almohadones de su lecho y dormir durante horas.
Cuando finalmente pudo convencer a Duplica de que estar embarazada no era ningún impedimento para que pudiera manejar sola, se dirigió hasta su hogar y una vez que estuvo allí no le importó soltar la docena de bolsas justo en la entrada, dejando también allí el par de zapatos altos que sin duda se arrepintió de usar en un día tan agitado.
- Arceus, ¡estoy exhausta! – Casi gritó antes de caminar de mala gana los pocos metros que la separaban del sillón y se dejó caer sobre éste.
Apenas se hubo acomodado, Pikachu y Marril se acercaron hasta ella, ambos mostrando un gesto preocupado al creer que algo malo podría pasarle, pues su fatiga era bastante evidente. Bostezaba cada treinta segundos, además que se comenzaban a notar las ojeras debajo de sus bellos ojos. La pelirroja les sonrío acariciado las orejas de Pikachu y acomodando a su pokemón acuático entre sus brazos.
- No se preocupen por mí, estoy bien… ambos lo estamos. – Dijo en un tono alegre acariciando un poco su vientre. Con ese simple acto logró tranquilizarlos. – Sólo me siento bastante cansada y… – Detuvo sus palabras al darse cuenta quien la había recibido. No es que se quejara de su actual compañía, realmente disfrutaba el tiempo junto a sus pokemón, pero ¿por qué no estaba Ash allí también? ¿Acaso no había llegado a casa aún? No era posible que después de tantas horas estuviera con… Ella ¿O si?
Ante ese pensamiento no pudo evitar mordisquear la uña de su pulgar derecho.
Tal vez, debía llamarlo para preguntarle donde se encontraba, pero si lo hacía era porque necesitaba saber si debía ordenar la cena sólo para ella o esperarlo para incluirlo también. Si, únicamente por eso quería hablar con Ash, poco le importaba qué hiciera o con quién estuviera. Eso no era de su interés…
Para nada.
Ni un poco.
En lo absoluto.
Esas y muchas frases más se repitió mientras estiraba su brazo derecho para alcanzar el teléfono sin atreverse a marcar ningún número, solo lo observó por un largo rato, aún debatiéndose entre llamar o solamente ignorar el hecho de que Ash no estaba en casa.
- ¡Hola chicos! ¡Hola Misty!
El repentino saludo que se escuchó desde la entrada la sobresaltó tanto que su reacción inmediata fue arrojar el teléfono hasta el otro lado de la sala y enrojeció furiosamente al pensar que Ash pudo haber visto la forma extraña en la que se deshizo del aparato, pero él únicamente sonrió y dio media vuelta dirigiéndose a la cocina.
Sólo lo vio por unos cuantos segundos, pero Misty lo había notado. Ash se veía tan tranquilo y… feliz. No sabía que Anabel tuviera un efecto tan positivo en él y a la vez tan destructivo en ella, porque solo bastaba pensar en la integrante del Frente de Batalla para que volviera esa mala sensación de la tarde, ese pinchazo en su pecho que no la dejaba respirar.
Ash regresó de la cocina y se acercó hasta ella, ofreciéndole un vaso con agua que tomó más por inercia ya que su mente seguía en la chica de cabellos purpura, sobre todo porque Ash no parecía dispuesto a contarle nada de lo que hubo hablado con ella y sólo se sentó en otro de los sillones, tomando el control remoto para encender el televisor.
- Veo que sobregiraste por lo menos una de tus tarjetas de crédito, ¿No, Mist? – Comentó de forma casual y eso sin duda desconcertó a la muchacha, haciendo que su respuesta saliera torpemente.
- ¡S-si! Ya sabes como es Duplica. Cuando se trata de compras en verdad se compromete. – Rió nerviosa sin que Ash notara la incomodidad detrás del agudo sonido y seguía actuando como si ese día hubiera transcurrido con normalidad.
- Bueno, por lo menos te divertiste. – Fue su comentario final dicho con cierto desinterés antes de enfocarse por completo en el televisor. Eso sin duda logró molestarla. Tal vez Ash estaba tranquilo, pero ella no y no pensaba sofocarse con sus dudas toda la vida. ¡Suficiente había tenido con cargar esa angustia todo el día! Simplemente necesitaba saber que ocurrió, así que se inclinó para dejar sobre la mesita el vaso que Ash le había dado y carraspeó para atraer su atención. Él apenas si giró un poco los ojos en al escuchar el peculiar sonido.
- Y… ¿qué tal tu? – Misty preguntó sin mucha convicción, sobre todo porque Ash seguía cambiando los canales sin prestarle mucha atención a nada de lo que transmitían, pero tampoco parecía querer hacerle mucho caso a ella.
- ¿Yo? Yo no compré nada. – Misty se golpeó la frente mentalmente. ¿Ash no era capaz de entender una indirecta por lo menos una vez en su vida?
- ¡No quise decir eso! Me refiero a que… si… tu… ¿te divertiste hoy?
- Oh, - La expresión del joven fue vaga, parecía no entender del todo la pregunta… hasta que simplemente lo hizo, aunque eso no precisamente era una buena señal, ya que sus labios se curvearon en una sagaz sonrisa y sus ojos brillaron con algo de malicia. – pues… no fue un día particularmente entretenido.
- ¿A-ah no? – Misty se desconcertó sin recibir nada más que un gesto de pereza por parte de Ash que se encogió de hombros al momento de girarse para quedar de frente a ella.
- Supongo que tuvo sus momentos. – Sus palabras eran expresadas con total tranquilidad sin dejar de sonreír ni un instante, mientras que Misty estaba a punto de explotar. Podía jurar que estaba provocándola y lo peor de todo era que estaba cayendo en su juego.
- ¿Cómo cuales?
- Mmm… – Ash colocó su dedo sobre sus labios mientras se concentraba en 'recordar' qué ocurrió ese día. Definitivamente quería hacerla rabiar ¿o en verdad era así de tonto para olvidar todo en tan pocas horas? Con Ash, cualquiera de las dos cosas eran posibles, así que no le quedaba más que esperar por su respuesta. – Pues… - La pelirroja se inclinó un poco más hacia él, interesada en lo que Ash pudiera contestar – No, no recuerdo nada. – Soltó con simpleza haciendo que la ligera molestia que sintió Misty en un principio se convirtiera en una ira incontrolable.
- ¡SUFICIENTE! – Gritó poniéndose de pie en un brinco observando intensamente a Ash sin que eso lo intimidara ni un poco, si acaso, su sonrisa se ensanchó aún más – Si no quieres contarme que pasó con Anabel, bien, no lo hagas, ¡pero deja de actuar como un tarado cuando perfectamente sabes de lo que intento hablar! – Estaba bastante irritada y ese sentimiento se desbordó por completo cuando Ash se puso de pie luciendo tan orgulloso con ese gesto triunfante que siempre hacía cuando ganaba una de sus tontas discusiones.
No pudo resistir la burla ni un segundo más, estiró su brazo para que su puño impactara sobre el hombro del entrenador con toda la fuerza que poseía.
- Idiota.
- ¡Auch! – Ciertamente aquel golpe le había dolido, pero eso no desvaneció su buen humor y volvió a expresarse con el mismo tono alegre de antes – Pensé que la maternidad te haría más dulce o tierna, pero si acaso te puso más violenta. – Esperó otro golpe por parte de su esposa sin que éste llegara nunca, sólo le dedicó una mirada amenazante.
- ¿Te crees muy gracioso? –Siseó antes de alejarse furiosa hasta la cocina. – ¡Pues no lo eres! – Su voz era una mezcla de completa rabia con un gracioso tono muy agudo y femenino que era casi imposible no mofarse de él, así que Ash rió abiertamente mientras seguía el mismo camino que la pelirroja.
- Solo a veces. – Agregó con arrogancia.
- Nunca lo eres ¡y no hay ninguna justificación para que juegues conmigo de esa manera!
- Si la hay. Estabas actuando extraño, Mist. Además no sé porqué tu…
- ¡Está bien! ¡Ya entendí el mensaje! No tienes la obligación de contarme todo lo que te ocurre y probablemente no es mi asunto, ¡pero vivimos juntos! Tenemos planes que nos conciernen a los dos y si algo va a cambiarlos ¡creo que tengo el derecho de saberlo! A veces puedes ser un completo insensible con estas cosas, ni hablar de que tengas la madurez suficiente para…
La conocía perfectamente y sabía que Misty podía seguir gritándole por horas a menos que distrajera su enojo y lo convirtiera en algo diferente… como sorpresa o incluso timidez, por eso se acercó hasta ella sin hacer el menor ruido, omitiendo todas las veces que la pelirroja usaba la palabra "idiota" o "cretino" para referirse a él y esperó. Cuando ella se giró dispuesta a seguir con su regaño no se imaginó encontrarse tan cerca con el pecho de Ash, ni tampoco que éste la envolviera entre sus brazos sujetándola con firmeza, aunque también con cierto cuidado de no ser muy brusco con ella. Ciertamente Misty no había buscado esa posición, pero tampoco puso resistencia y se quedó allí, pegada al cuerpo del chico y eso sin duda logró acallarla por completo.
Cuando pasaron varios segundos sin que la chica dijera nada o hiciera el intento de zafarse de su agarre, Ash sabía que su truco había funcionado y le sonrió. Había llegado su turno de hablar.
- Quiero decir que no entiendo porqué no me preguntaste directamente. Yo te contaría cualquier cosa solo porque lo pidieras. – Dijo con total seriedad consiguiendo que Misty se sorprendiera todavía más.
- E-en… ¿en serio? ¿Estás dispuesto a contarme cualquier cosa?
- Por supuesto. He escuchado que no es bueno guardarle secretos a las esposas. – Su pequeña broma surtió efecto, pues Misty sonrió contagiándolo a él también. Hasta ese instante le pareció seguro dejarla ir sin que eso representara una amenaza para él y poco a poco soltó sus brazos hasta dejarla libre.
- ¿Entonces?
- ¿Qué?
- Anabel. ¿Ella y tu…? – A la mención de la chica ambos enrojecieron, quizás Misty un poco más y quiso evitar que Ash lo notara, por eso se dirigió hacia la alacena. Realmente no tenía nada que tomar de allí, pero no se podía quedar parada como tonta, así que sacó un frasco de mermelada y un paquete de pan tostado, para ocuparse de algo mientras continuaba hablando. – Ahora no tienes una marca de pokebola en la frente como la última vez que hablaron, así que imagino todo salió bien entre ustedes ¿o no?
- Más o menos. – Contestó vagamente y al parecer sintió la misma necesidad que su amiga de ocupar sus manos en lugar de estar allí en medio de la cocina, así que sacó un plato de una de las gavetas y se lo entregó a Misty. Sin duda sentirse útil aminoraba su incomodidad – Ella… me preguntó sobre los rumores que están circulando en algunas partes sobre… bueno… lo que dicen en las revistas… - Misty recordó algo que ya había leído en la prensa rosa y se aventuró a adivinar.
- ¿Qué vamos a ser padres? – Dijo con un poco de vergüenza y Ash asintió afirmativamente.
- ¿Y cómo lo tomó?
- Pues… Bien. Dijo que no quería guardarme ningún rencor y que prefería ser mi amiga.
- Oh. Eso está bien… – "Supongo". Agregó mentalmente sin atreverse a expresarlo en voz alta, porque ella no estaba convencida de que Ash fuese amigo de su ex, pero él no parecía encontrarle ningún problema, así que le pareció mejor no alterarlo. – Es mejor tener amigos que enemigos.
- ¿Verdad? Yo también lo creo. No me gustaba sentir que le hice daño a alguien, además, si Anabel y yo quedáramos en malos términos haría muy difícil el entrenamiento.
- Si, eso… espera. ¿Entrenamiento? ¿E-ella y tu…? ¿Acaso piensas entrenar con ella de nuevo?
- No es que lo haya planeado así. Se suponía que Lucy me ayudaría con eso un tiempo antes del regreso de Brandon, pero estará indispuesta así que…
- ¿Anabel se ofreció a tomar su lugar?
- No. Brandon le pidió que me ayudara.
- Ya veo. – Bien, eso si le parecía extraño y sin duda se quedó meditándolo mientras untaba mermelada en el pan por tercera vez. Algo le decía que aquello podía ser peligroso, pero de nuevo, Ash parecía no darle importancia. De todas formas, era mejor asegurarse que todo estuviera bajo control.
- Y… ¿tu estás de acuerdo con eso?
- Al principio no mucho.
- ¿De verdad?
- Si… pensaba que… Entrenar con el Milotic de Lucy sería más beneficioso para mi, pero creo que puedo sacar provecho de pelear con pokemón psíquicos también y…
- ¡No es eso a lo que me refería! – Gritó molesta soltando el pequeño cuchillo – Arceus, ¡¿en serio solo piensas en pokemón?! – Ash hizo un puchero por el repentino regaño de la chica.
- No siempre, pero en este caso si. Creo que no he estado muy atento a ellos últimamente y mi enfrentamiento con la Elite está cada vez más cerca. Solo quedan algunos meses y debo afinar mis habilidades si es que quiero tener una oportunidad de ganarle a Lance.
- Oh. Creo que yo tampoco me había dado cuenta de eso.
- Bueno es normal, hemos tenido otras cosas más importantes de que ocuparnos. – El chico le sonrió mientras se recargaba sobre el mostrador, logrando que Misty se relajara por completo. Tal vez si se estaba preocupando por nada, porque Ash en ningún momento mencionó sentir algo por Anabel. Además era cierto que necesitaba prepararse para su gran batalla. Si mal no recordaba debía enfrentarlos antes que el año terminara e incluso era antes de que naciera su bebé, así que eso le daba muy poco tiempo para…
- ¡Ey! – Refunfuñó al notar como su pan había desaparecido del plato y ahora estaba a punto de desaparecer por completo en la boca de Ash – ¡Estaba preparando eso para mi!
- Lo siento, no he comido todo el día.
- ¿Y ese es mi problema?
- No, pero debieras ser una esposa comprensiva.
- ¡Y tu debieras ser un esposo y padre considerado! ¿No ves que nosotros tenemos hambre también?
- Ya, ya Mist. Podemos pedir lo que quieras de ese lugar de ensaladas.
- ¡Puaj! vegetales. Yo quería algo dulce.
- No te comportes como una niña, debes comer saludable por nuestro bebé. – Le dijo terminando con el pan mostrando una sonrisa, con las mejillas llenas de migas haciendo que ella se cruzara de brazos en señal de molestia.
- ¿Y qué hay de ti?
- Yo puedo comer lo que quiera.
- ¡Eso no es justo!
Cuando Ash estalló en carcajadas supo que seguramente estaba haciendo el mismo gesto que Jigglypuff hacía cuando se molestaba. Ash siempre se reía cuando ella – sin querer – imitaba al pokemón rosa y no pudo evitar sonreír también. Sin duda todo parecía igual entre ellos.
Justo como lo había pensado en la tarde, su amistad era fuerte e inalterable así que todo iba a estar bien.
- Pues podrías comer lo mismo que yo.
- ¿Por qué querría hacer esa locura?
- Se llama solidaridad, además… - Ash detuvo las palabras de Misty con un pequeño gesto. Al parecer su teléfono móvil estaba vibrando y necesitaba contestar.
- ¿Diga? – La voz de Ash era de total duda, tal vez no reconocía el número de quien le llamaba, pero su expresión cambió radicalmente en cuestión de segundos. De pronto sonrió e incluso se sonrojó un poco – Oh, ¡Hola Anabel…! No, no tenía tu número, pero no importa… no te preocupes… claro que no me molesta tu llamada, sólo ¿podrías esperar un momento? De acuerdo. – Ash cubrió el teléfono un poco para dirigirse hacia Misty quien estaba sorprendida con la forma tan nerviosa en la que el entrenador hablaba con su ex y sin duda se inquietó todavía más con lo que le dijo a continuación. – Voy arriba. Anabel quiere que planeemos el entrenamiento de las próximas dos semanas, así que seguiré hablando con ella por un rato. ¿Podrías pedir la cena en mi lugar?
- Oh… si claro, no te preocupes, yo me encargo de eso.
- Perfecto.
- Entonces… ¿cenamos en media hora?
- Si, está bien o empieza sin mi, no se cuanto me vaya a tardar.
- De acuerdo.
Fue lo único que alcanzó a decir, aunque Ash ya no la escuchó, estaba bastante ocupado en correr escaleras arriba, hablando a medias con la chica al otro lado de la línea que en más de una ocasión lo hizo reír y luego… ya no supo que podía estar pasando, pues Ash se había encerrado en su habitación dejando a Misty allí, completamente petrificada, envuelta en esa horrible sensación que en la tarde le parecía tan desconocida, pero ahora creía poder distinguir de que se trataba.
Era incertidumbre.
Andy. Ya les dije que es comedia? Pero que son las historias sin un poco de intriga ;) Así que Anabel estará haciendo de las suyas un rato, pero ya saben que soy pokeshippera forever n.n En fin, saben que todos sus comentarios y sugerencias son más que bienvenidas y nos ayudan a seguir con este fic. Esperen actualización pronto, prometo intentar actualizarlo pronto.
Mistyket: ¿Bueno que les puedo decir? No pierdan la esperanza de este fic, será actualizado si o si a pesar de mi jajajaja. Les aseguro que tendrá final antes de que Ash gane una liga jajajaja! Andy hizo un excelente trabajo, me gustó mucho. ¿Por qué cortarlo ahí? Bueno esperen al otro cap para que vean lo que tenemos preparado, estoy segura que les gustará tanto como este. ¡Nos vemos en el otro cap!
Respondiendo Reviews
grace-ayo: Gracias por tu review! Esperamos que te haya divertido igual, y si Ash es un bobo pero tiene buenas intenciones y quiere hacer bien las cosas. Bueno y Anabel, la seguirán viendo en el próximo capítulo ;)
Laguna Sue: ¡Ya no somos tan crueles! Aquí la actualización, esperamos que te guste!
Xtrated: Esperamos que te siga gustando! Todo mundo amo a pikachu y como no?! #TodosSomosPikachu. ¿Misty controlando sus hormonas? Eso va a ser muuuuy difícil, pero de que tendrá que bajarle si será necesario o sino el bebé se quedará sin papá. Aquí pusimos un poco de las intenciones de Anabel, ya veremos en los siguientes caps como se desenvuelve esto. Todavia falta para que nazca y se enamoren y todo jajajaa para eso pero ten paciencia y muchas gracias por tu review!
Cake0108: Muchas gracias por tus reviews en todos los caps, nos alegraron mucho. Espero que nos sigas leyendo
NetoKastillo. Siempre hay alguien que fastidia todo, lamentablemente.
SinNombre: Hola sin nombre... Quien serás ? Jajaja la verdad si sé y pues como dijo mi amiga co escritora #Todossomospikachu XD y yo pensaba que con tanta tecnología era raro no saber el sexo del bebé y sus reviews si que me han probado lo contrario jaja y Aaaaashhhhh claro que hubo acercamientos! (En este también un poquito) no se van a poner a querer hacerle un gemelo al hijo justo ahora así que un poco de paciencia, pero según yo, cositas pokes si ha habido desde la boda u.u pero creo que no son suficientes para ti T_T (obvio te estoy haciendo drama) gracias por seguir el fic querida sin nombre.
Sakura Ofiuco: No sé porqué pero siempre me he imaginado a un Ash como un buen padre... Tonto y todo pero creo que los adoraría completamente y yo no contaría con que Misty sea más sensata que Ash XD creo que en cierto grado ella también es medio despistada, por lo menos cuando lo concierne a él así que... Esto va pa largo y espero que no sea tan predecible lo que pasará allí con qué sale, si niño o niña así que también atenta a eso. Gracias por los comentarios mi estimada, aunque tenga amenazas también n.n'
Samurot: Me alegra que te gustara el capítulo pasado, espero este sea de tu agrado también.
Fleur Noir: Logré que sintieras compasión por Ash! Yiei n.n jajaja y pes en verdad no sabía que tata gente se quedara con la duda del sexo de su bebé, yo querría saber en ese instante jajaja.
Elphie: Chistoso que tu también apostaras lo mismo y pues me gusta el nombre de Jorgito, así que no fue tan malo que perdieras ?
DjPuma: jajaja ya no hagas mas sacrificios, prometo que actualizare mas seguido, o por lo menos no pasará un año sin nuevo cap. Pikachu fue súper lindo, pero es que el quiere lo mismo yo lo sé XD quiere que esos dos se junten de una buena vez! Y pues si se irán acercando pero lamento decir que no será de un día para otro, de cualquier forma espero que los pequeños momentos entre ellos sean de tu agrado n.n Gracias por el review, me encanta recibir reviews de tu parte!
