¡Hola A todos! ... O por lo menos a todos aquellos que aún buscan fanfics de poke, que seguro ya son muy pocos. Apuesto que pensaron que habíamos muerto o algo por el estilo, pero no, sólo han pasado otras cosas de las que ya les explicaré al final del capítulo. Espero que lo disfruten y no sea del todo decepcionante tanta espera.
Capítulo XVII. Incertidumbre
Una nueva mañana había llegado a su hogar. El sol radiante la despertó por completo cuando los primeros rayos se filtraron por la ventana pegándole de lleno en el rostro. La pelirroja abrió sus grandes ojos aguamarina con cierto recelo al observar el reloj de su celular que indicaba las siete de la mañana.
Era demasiado temprano, sin embargo, sabía que ya no le sería fácil retomar el sueño, lo supo con certeza al intentar girarse y no encontrar una pose cómoda, su creciente vientre sin duda estaba haciendo la simple tarea de dormir cada vez más difícil, así que no tuvo más remedio que levantarse para comenzar con su rutina de ese día, aunque eso no impidió que lo hiciera gruñendo en el proceso.
Sentía un poco de bochorno y tal vez por eso le pareció indispensable darse un baño para iniciar ese día. Bajo el agua fresca que caía sobre ella directo de la regadera era aún más fácil notar los cambios en su cuerpo, sobre todo los que se habían suscitado de golpe en las últimas tres semanas. Había llegado ya a su quinto mes de embarazo y su vientre abultado había llegado a un punto que no podía ser ignorado. Lo observó mientras pasaba sus manos por su estomago, sintiendo la curva que poco a poco se haría más pronunciada e irremediablemente pensó como su vida había cambiado tanto en tan poco tiempo.
¿Cómo había llegado a esa situación? A veces recordarlo le parecía un extraño sueño porque apenas unos cuantos meses atrás sus mayores preocupaciones consistían en poder defender su gimnasio, conservar su prestigio e intentar llevar una relación más o menos estable, siendo esa última tarea la que no había podido concretar nunca. Ahora, estaba casada, compartía casa con su antiguo mejor amigo y estaba esperando un bebé, su bebé. Si alguien le hubiera dicho que eso iba a pasar, seguramente se acabaría riendo en su cara.
Aunque intentaba tomarlo de la mejor manera, en ese preciso instante se sentía bastante incómoda con todo sin saber la razón exacta de esa sensación. ¿Se estaba arrepintiendo de todas las decisiones que había tomado? ¿Tenía dudas si lo que estaba haciendo era lo correcto? ¿Qué cara pondrían sus hermanas si los descubrieran? ¿Qué diría Delia? Era muy difícil imaginar siquiera una de esas respuestas si en los pocos meses que llevaban en esa locura, habían logrado engañar a todos ¡y técnicamente el único que sabía la verdad era Pikachu! Contar con su aprobación era importante, pero no por eso dejaba de preocuparse por lo que podría pasar cuando se enteraran los demás. No podrían engañarlos toda la vida, ¿o sí?
Intentó controlarse y evitar que el pánico se apoderara de ella mientras terminaba su baño. Salió de la regadera, después se colocó una bata rosada y se dirigió a la habitación al fondo del pasillo, dispuesta a despertar a su esposo.
Había transcurrido casi un mes desde la plática que Ash tuvo con Anabel y desde entonces entrenaba a diario con ella.
En verdad no tenía inconveniente en que ocupara su tiempo en ello, después de todo, supo desde el día que lo conoció cual era su sueño y esa chica simplemente lo estaba ayudando a conseguirlo. Ser maestro Pokémon siempre había sido todo para él y sabía que su situación actual – tener una esposa que esperaba un bebé suyo – no lo desviaría de la meta de toda una vida que estaba a solo meses de alcanzar. Eso no era algo que le quitara el sueño, aunque algunas veces, cuando lo escuchaba llegar tarde y se dirigía directamente a la cama, no podía evitar sentir algo de tristeza.
En más de una noche se sorprendió a si misma sentirse mal porque… le gustaría ser quien lo ayudara a entrenar. Que Ash recurriera a ella y pudieran combatir como lo hacían de niños parecía como una forma agradable de pasar el tiempo, sobre todo cuando eran pocos los retadores que la buscaban así que ya no pasaba tanto tiempo en el gimnasio como solía hacerlo y a veces eso la hacía sentir un poco… inútil.
Suspiró un tanto contrariada al detenerse frente a la habitación del muchacho. No estaba segura de poder hablar con su esposo ninguna de las cosas que la agobiaban o confesarle la aburrición que actualmente abarcaba la mayor parte de su tiempo. Tocó un par de veces a la puerta, un poco más fuerte en el último golpe tratando de despertarlo, sin embargo, no recibía ninguna respuesta.
- ¡Ash! ¿Aún sigues durmiendo? ¡Ash…! Sé que aún es temprano, pero ordené el desayuno y no debe tardar en llegar. – Dijo casi a gritos sin obtener ni siquiera un gruñido por parte del muchacho – ¿Acaso no me escuchas? – Su paciencia estaba a punto de agotarse, así que no le importó irrumpir en la habitación y abrió la puerta con la intención de golpearlo si eso se requería para levantarlo. – ¡Vamos! Sé que llegaste tarde de tu entrenamiento, pero no es para tanto…
Se quedó muda cuando vio su cama completamente arreglada – muy raro para el desorganizado de Ash – y sin rastro del entrenador. Fue más extraño aún que su fiel compañero durmiera plácidamente en un pequeño sillón junto a la cama.
- Pikachu – le llamó tiernamente y el pequeño roedor se despertó confuso de que la pelirroja fuese lo primero que vio al abrir sus ojos.
- ¿Pi?
- ¿Y Ash?
- ¿Pikapi?
El roedor volteó confundido en todas direcciones y finalmente miró a la chica sin tener ninguna respuesta para ella más que encogerse de hombros. Fue así como Misty supo que ni siquiera su mejor amigo se percató de cuando su entrenador se había marchado y por lo que se podía percibir, había sido hace un largo rato. ¿O podría ser que… ni siquiera hubiese llegado a dormir la noche anterior? No, ella estaba casi segura de haber escuchado cuando llegó ya entrada la madrugada.
Probablemente se fue temprano, tanto que ni siquiera tuvo la delicadeza de avisar o mínimo dejar un recado.
No estaba muy preocupada por él, sabía perfectamente donde estaba, pero hubiera sido lindo – y educado – dejar algún tipo de mensaje a ella, su esposa. Gruñó un tanto molesta cuando escuchó el timbre de la puerta.
- Debe ser la entrega a domicilio – Refunfuñó, mientras se dirigía a atender al repartidor. Si no fuera porque debía comer bien y por dos, no hubiera siquiera pensaría en comer porque sin duda había perdido el apetito.
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Después del desayuno no había quedado otra cosa que no fuese esa… sensación de disgusto, un mal sabor de boca que no parecía desvanecerse con nada, haciendo que toda la energía que pudiera tener se agotara por completo.
Había planeado un día muy productivo: llenaría todos esos formatos pendientes para la liga e incluso había pensado en comenzar con la decoración del cuarto del bebé, pero todo eso se había convertido en sólo planes olvidados, lo único que tenía en mente era sin duda volver a la cama y ver Netflix junto con Pikachu todo el día, así que preparó un tazón grande de palomitas, pero cuando aún se encontraba en la cocina, el llamado a la puerta la desvió de su "ocupado" itinerario.
- ¡Misty! – La coordinadora se abalanzó hacia la pelirroja sin darle tiempo a esquivar el asfixiante abrazo que le dio.
- ¡May! ¿Qué haces aquí? – Sin duda había pasado bastante tiempo desde la última vez que la vio, quizás desde la boda y tal vez por eso sentía un poco de curiosidad por saber el motivo de su visita.
- Estaba en la ciudad y simplemente quise saber cómo está la pequeña May – Frotó el pequeño bulto que se notaba debajo de la camisa holgada de Misty, aunque la futura madre rápidamente se deshizo del contacto con un manotazo.
- ¡¿La pequeña May?! ¡Mi bebé no se va a llamar así!
- ¡Ey! ¡Es un gran nombre, además ¡le quedará perfecto cuando decida convertirse en coordinadora!
- ¡¿Coordinadora?! – La pelirroja soltó una gran carcajada, pues estaba segura que eso era algo que jamás ocurriría. – Deja de ponerle nombre y profesión a mi bebé. Además, ni siquiera sé si va a ser una niña.
- Bueno, yo sólo decía… – Hizo un puchero que desató aún más la carcajada de Misty y al poco rato, ambas estaban riendo. Tal vez de inicio May podría ser un tanto empalagosa, pero sin duda su buen humor y carácter ligero eran altamente contagiosos. Que la coordinadora hubiese llegado a su casa fue una excelente forma de mejorar su día. – Bueno, eso no importa ahora, ¡debes platicarme todo lo que ha pasado contigo! ¿Cómo te trata la vida de casada? ¿Qué te ha dicho el doctor sobre el futuro bebé Ketchum?
- Bueno, no creas que son tan emocionantes esos historias como te los imaginas, pero si quieres pasar, podemos hablar en…
- ¡Acaso estás loca! ¡Es un día hermoso! Mejor salgamos, seguro allá afuera encontraremos algo delicioso para comer mientras me cuentas todos los detalles.
- ¿En verdad es necesario salir? Hace mucho calor, además no estoy tan presentable que digamos…
- ¡Vamos Misty! No inventes pretextos. Tomar aire fresco y caminar un poco es bueno para el bebé.
- D-e acuerdo…
No estaba muy convencida de hacerlo, pero sería muy difícil – sin mencionar desgastante e infructuoso – hacer que May desistiera de su idea de sacarla de la casa.
Decidieron ir a una plaza cercana, no es que pudiera ir muy lejos en su condición actual, se cansaba rápido, sentía demasiado calor y todo parecía incomodarla, incluso el rose de su camiseta o sus jeans a pesar de que ambas prendas eran un poco holgadas.
Aunque quisiera negarlo lo que notó en la mañana era evidente. Su embarazo ya estaba en una etapa un tanto… obvia y no sólo para ella. Eso lo supo al percatarse de varias miradas que iban en su dirección o más exactamente, hacia su vientre.
Nunca se consideró en extremo vanidosa, pero en los últimos años si había cambiado mucho en consideración a como fue en su niñez y sin duda ser delgada era algo que siempre la había caracterizado, además que podía decir le agradaba ser así. Ahora… bueno, seguro no tendría esa figura esbelta en un largo periodo de tiempo y le costaba mucho acostumbrarse a verse y sentirse diferente.
- Y a todo esto, ¿dónde está Ash? – A pesar de parecer despistada, en realidad May era bastante observadora, así que notó casi enseguida la distracción de Misty, concluyendo que debía tratarse de algo relacionado con su esposo. Le llamó especial atención que en su casa estuviera Pikachu solo, cuando sabía que Ash normalmente no dejaba nunca a su pequeño amigo, así que dedujo que tal vez… algo había ocurrido. – Le he llamado al celular y a la oficina sin que me conteste en ninguno de los dos números. Esperaba verlo en su casa. ¿Le pasó algo malo? ¿Por qué Pikachu no está con él?
"Genial, lo que me faltaba, May preguntando por ese… tarado. ¿Cómo pretende que conteste? Ni siquiera sé mucho de él si sólo lo he visto unos minutos en casi dos semanas."
- Ha estado entrenando – Fue lo único que atinó a contestar, fijando la mirada en el aparador más cercano, tratando de parecer tranquila, pero no fue capaz de engañar a May.
- ¿Ah sí? ¿Con quién?
- Eeeeh… pues, Brandon le pidió a todos los cerebros de la Frontera que lo ayudaran y…
- ¿En serio? ¡Debe ser fantástico para Ash! Todos son en extremo poderosos. ¿Y quien le está ayudando ahora?
- Pues… es una chica…
- ¿Lucy?
"Cierto…"
Misty recordó que la castaña había viajado junto a Ash cuando luchó contra el Frente de Batalla y tal vez fue por eso que se puso un poco más nerviosa, porque según lo que sabía, él y la entrenadora psíquica tenían cierto… pasado. Si May lo recordaba también, iba a ser difícil que dejara pasar ese detalle.
- No, no es Lucy, es…. Anabel.
- Ah ya veo… Oh. – May sin duda lo recordó. Aquellos viajes cuando Ash retó a los cerebros de la Frontera… lo especial que había sido el entrenador para Anabel. Fue muchos años atrás y meramente platónico, pero aún así podría ser eso lo que tenía a Misty tan inquieta.
- Y… ¿estás bien con eso?
- Claro, ¿Por qué no habría de estarlo?
- Bueno, se que esos entrenamientos son por sesiones largas de trabajo y que Ash esté… tanto tiempo… bueno con una mujer… bueno con Anabel en específico… - Sus comentarios sin duda atrajeron la atención de la pelirroja que la observó fijo, incluso May podría jurar que pudo ver algo de temor en esos ojos verdeazulados. Sinceramente, no quería intrigarla, así que sacudió su cabeza para después ofrecerle una ligera sonrisa. – ¿Sabes qué? Olvida que lo mencioné.
El tema pudo terminar allí, pero Misty no podría alejar esas ideas de su cabeza tan fácilmente. ¿Acaso sería que Ash podría haberse reconciliado con Anabel? Quizás… así era, quizás le había contado que su matrimonio no era real y que no había ningún impedimento para que ellos pudieran retomar lo suyo. Después de todo, era lo que él deseaba antes de que le soltara la noticia de su futuro hijo…
Negó con la cabeza. No podía ser que eso estuviera ocurriendo, simplemente no podía pasar.
- Vamos May, estamos hablando de Ash… él solo piensa en pokémon, ya lo conoces. – Fue lo que se le ocurrió decir con una sonrisa, aunque en el fondo sentía un poco de tristeza. Quería creer que Ash antepondría a su familia, ya había demostrado que realmente se preocupaba por ella y por su futuro hijo, pero su alargada ausencia debido a… Anabel, estaba poniendo desbalanceando todo.
- ¿Seguro que no te afecta? – Preguntó May con un poco de cautela, después de todo, amaba a sus amigos y quería verlos bien, sabía que no debía entrometerse, pero aún así, quería asegurarse de que no tuvieran problemas.
- Pues…
- ¡HERMANITA! – un trío de voces muy coordinado, interrumpió la respuesta de la pelirroja. Ambas chicas voltearon para saber de donde provenían los agudos gritos y enseguida distinguieron a las fabulosas Hermanas Sensacionalesacercándose a ellas. Cada una cargaba con varias bolsas en sus manos, haciendo evidente en qué habían gastado su tiempo – y su dinero –.
- Daisy, Violet, Lily. ¿Qué hacen aquí?
- ¡No es obvio! estamos aprovechando las ofertas. ¡Hay tantas cosas para comprar! – Comentó Daisy, alzando sus bolsas bastante feliz por todo lo que había adquirido.
- ¡Si! ¡Compramos tanta ropa bonita! Pensábamos invitarte… pero bueno, sería difícil encontrarte algo que te quedara lindo en tu condición…
- ¡¿QUÉ?! – Misty alzó la voz, sintiéndose completamente ofendida por lo que su querida hermana Violet insinuó. – ¿Acaso no creen que en toda esta plaza haya algo que me pueda quedar bien?
- Claro que si, Sis. Podemos ir después a la tienda de tallas extras si quieres, pero bueno, nosotras simplemente nos aburriríamos.
- ¡Violet!
- Es que mira, feíta, – Lily intercedió a favor de su hermana de cabellos azules y sacó de su bolsa una diminuta blusa que extendió en frente de Misty. – No hay forma que algo como esto te pueda quedar ahora, estás un poco… bueno un poco gordita.
- ¡¿GORDITA?! – Antes de que pudiera saltar encima de su hermana, May la sujetó por los hombros evitando que le arrancara la cabeza a la imprudente chica con sus propias manos.
- ¡Misty, espera! ¡No la mates! – May hacía su mejor esfuerzo para sujetarla. No quería ser la cómplice en un triple asesinato, pero las hermanas no estaban facilitándole el trabajo, al contrario, encendían más a la entrenadora con sus hirientes comentarios.
- O sea, hermanita, sabemos que son cambios que se iban a dar con la llegada de nuestro sobrino, ¡pero nunca pensamos que te iban a afectar más de la cuenta!
- ¡Violet! Te lo suplico, por favor ya no digas nada… – May intentaba contener a su amiga, pero iba a ser en verdad difícil, porque a ese punto parecía más un Gyarados salvaje que una mujer embarazada.
- Sólo estamos bromeando, ¿verdad chicas? – Daisy también intentó calmar a su hermana menor, poniéndose como barrera entre ella y las otras dos impertinentes mujeres. Colocó sus manos sobre el vientre de su hermana, haciendo una ligera caricia al mismo – Es lógico que ya se muestre un poco más este pequeño, además te ves linda, hermanita. – Eso logró tranquilizarla por un momento, haciendo que Misty dejara de forcejear con May y bajara los brazos un poco más relajada.
- ¿De verdad lo crees, Dais?
- Seguro… bueno… ese atuendo no es muy lindo que digamos y… no debieras salir sin maquillaje, te ves un poco demacrada…
- ¡No ayudas Daisy! – Gritó May alcanzando a sujetar el cuello de la camiseta que portaba Misty y rápidamente la arrastró lejos de sus hermanas antes de que ocurriera un "accidente" con las famosas hermanas de Celeste. Sabía que el trío de chicas no eran exactamente malas personas, pero a veces su vanidad las hacía difíciles de tratar, sobre todo para Misty que parecía no tener el mejor de los días. – No las escuches, te ves estupenda y… y… ¡ya sé! Mejor vayamos a la zona sur de la ciudad. En la mañana recibí un mensaje de Brock. Al parecer él también iba a estar en Celeste hoy y es la persona más indicada para recomendar un buen restaurante. Podemos juntarnos y los tres podemos pasar un rato agradable. ¿No lo crees?
Misty aún observaba a sus hermanas cuando escuchó a May, considerando la oferta que ella le ofrecía. Sin duda Brock era confiable, amistoso y muy agradable desde que no babeaba por cualquier chica que le pasara frente a los ojos. Además, la adoraba, desde siempre la trató como a otra más de sus hermanas y seguramente él sabría levantarle el animo.
Misty siguió mirando con rabia a sus hermanas que no parecían en nada afectadas con que ella se apartara de su lado, al contrario, ya comenzaban a alejarse en busca de más ofertas, como si nunca se hubieran encontrado.
Si, siempre existió un lazo más fuerte entre las tres y desde que podía recordar, ella quedaba fuera de sus juegos, de sus buenos momentos, de su convivencia. Ella era una extraña a todo lo que compartían, eso lo entendió desde hace mucho tiempo atrás sin que le afectara, pero en ese momento lo sintió un poco… cruel. Un nuevo miembro de su familia ya existía en su vientre y a ellas parecía no interesarles.
¿Por qué de pronto tenía ganas de llorar? Se sintió un poco tonta, estaba segura que esos pensamientos eran exagerados y no debía de tomarse la típica vanidad de sus hermanas tan a pecho. Lo mejor era despejarse, algo que de seguro conseguiría conviviendo con sus amigos.
- Me parece una buena idea. – Finalmente se dirigió hacia May, intentando calmarse y alejar todas esas locas sensaciones de sí misma, aunque no estaba segura de conseguirlo. La coordinadora sonrió, animándose enseguida mientras contactaba al chico que siempre había sido una figura fraternal para todos los que viajaron a su lado.
- ¡Genial! Seguro él también se alegrará de verte ¡Vamos a divertirnos tanto!
- Si, bueno… Por lo menos Brock no puede ser peor que mis hermanas.
Misty recordó perfectamente esas palabras cuando estuvo frente a su amigo… con ganas de querer asesinarlo.
- ¡Por Arceus Misty! ¡Qué grande te has puesto! ¿No crees que es mucho para haber cumplido apenas los cinco meses? Oh bueno, tal vez estar así de llenita sea un signo de que el bebé está saludable, ¿no lo crees? – El criador simplemente reía ante sus propios "comentarios graciosos" sin percatarse de la creciente ira en su amiga pelirroja y que estaba a punto de ser liberada… justo sobre él.
- ¡YA ME CANSÉ DE ESTO! – Gritó antes de impactar su puño derecho sobre la cabeza de Brock quien seguía "admirando" su vientre, aún momentos antes de ser salvajemente agredido.
- Misty yo solo decía que tu embarazo te hace ver… ¡Ah! ¡Mi ojo!
- ¡Espera Misty! ¡No lo golpees tanto! Oh por Arceus… – May no pudo hacer nada más que ser testigo de la brutal golpiza que la chica le propinó a su amigo, pues estaba segura de que si intervenía ella también recibiría un poco de la furia de la chica.
Al cabo de unos minutos sin que el escarmiento terminara, simplemente se cruzó de brazos, un tanto preocupada.
- Misty… no creo que eso sea bueno para el bebé.
- No te preocupes, no le pasará nada – Contestó la pelirroja, dando un golpe final en la mejilla derecha de Brock. El muchacho cayó como tronco sobre el asfalto de la transitada calle. – Además, ya terminé.
- Está bien… Tengo que admitir que eso fue… bastante entretenido, pero mejor entremos al restaurante… o busquemos un doctor porque sin duda Brock necesita atención inmediata. ¿Deberíamos preocuparnos que su nariz sangre tanto?
- Olvídalo May, ya no quiero ir a ningún lado que no sea mi casa.
- No seas exagerada, aún podemos comer… si es que logramos que Brock se levante algún día.
- ¡Jenny! ¡Joy! Me encantaría salir con ustedes, pero ya soy un chico comprometido. – Balbuceaba mientras mantenía una sonrisa boba en su rostro. Era lógico que los golpes habían nublado la mente del criador. Además, intentó ponerse de pie un par de veces, cayendo de nuevo casi de inmediato.
- O tal vez no podamos hacer absolutamente nada. – La coordinadora corrió a auxiliar a un muy confundido Brock, quien seguía sonriendo como bobo, ignorando por completo su mal estado físico. May estaba bastante impresionada de la fuerza que su amiga podía tener, aún estando embarazada. De pronto sintió pena por Ash y lo que le esperaba por los siguientes meses si sus cambios de humor continuaban así… o empeoraban. – ¡Cielos Misty! En verdad debieras tomar las cosas con más calma, podría ser malo que en tu estado realices… actividades como esta.
- ¿Podrías no mencionar mi embarazo? Sinceramente ya me harté de eso. – Por un momento la coordinadora sintió un poco de pánico. Temió que ella terminara hecha un guiñapo como lo estaba Brock. Así que accedió a las peticiones de la pelirroja tan rápido como pudo.
- Lo que tu pidas dalo por hecho, solo… ¡no me mates por favor, soy muy joven aún! – Misty suspiró, ni ella misma sabía de donde le había salido tanto enojo y tanta… fuerza en contra del pobre Brock.
- Mejor saldremos otro día. De todas formas hoy no estaba con ganas de ver a nadie.
- Si ya me di cuenta… En fin, déjame acompañarte hasta…
- No te preocupes, puedo tomar un taxi y regresar sola. Además, Brock necesita más tu ayuda que yo.
- Yo también creo que Broky necesita ayuda… - El mismo criador se expresó con un poco más de coherencia, aunque todavía hablaba y caminaba como si hubiese pasado toda la noche bebiendo.
- De acuerdo, Brocky. Vamos. – May intentaba dar pasos con el ebrio Brock. Sin duda debía llevarlo con el doctor más cercano. – ¿Nos hablamos luego Misty?
- Si como quieras. – Contestó un tanto desganada sin molestarse en despedirse adecuadamente y simplemente se alejó.
Debía regresar pronto a su cama, de donde seguramente no debió haber salido en todo el día.
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Una hora después del intento de convivencia con sus amigos, ya estaba de vuelta en su casa, aunque eso no la hacía sentir mejor, al contrario, abrir la puerta y darse cuenta que la otra persona que se suponía vivía allí, no había puesto ni un pie en la casa en todo el día, le provocó una gran tristeza.
Las luces apagadas, la cocina limpia, todo perfectamente acomodado en su sitio… era demasiado obvio que Ash aún no regresaba de su entrenamiento y lo más probable era que no llegara hasta la madrugada, directo a su cuarto, sin siquiera molestarse en hablar con ella, igual que todos los días.
Aquella rutina comenzaba a hacerse bastante pesada y cada vez era más difícil considerarse una mujer casada si parecía que vivía completamente sola en una inmensa casa vacía.
Debía dejar de pensar tonterías, estaba cansada, fastidiada… eso era todo. Debía dormir y quizás la mañana siguiente sería mejor. O al menos quería creerlo. De repente no tuvo fuerzas para continuar diciéndose que todo estaría bien, ¡diablos! De pronto no tenía ni las ganas de subir las escaleras para llegar a su habitación, así que sólo se tiró sobre un pequeño sillón en la sala principal y observó un interesante punto imaginario en el techo.
- ¿Pi? – El característico sonido del roedor amarillo fue lo que finalmente la distrajo de tan entretenida actividad. Su amigo pokémon se encontraba sentado en la mesita frente a ella, con su cabeza ligeramente ladeada, mirándola con curiosidad.
- Ey Pikachu. – Intentó sonreírle al pokémon sin realmente conseguirlo. – ¿Cómo estuvo tu día? Mejor que el mío, eso es seguro. – Lo que quiso pasar por una broma, sonaba más a un lastimero comentario de lo que realmente le ocurría y Pikachu lo notó de inmediato, así que saltó hacia sus piernas, siendo bastante cuidadoso de no caer encima de su futuro hermanito, luego, la observó un largo rato, esperando a que Misty dejara de fingir. Sabía que sólo debía ser paciente, porque ella terminaría por mostrarle sus verdaderos sentimientos.
Siempre había sido de esa forma. Desde que ella era una niña, una muy terca que muchas veces se negaba a ser vulnerable frente a los demás y hacía creer a todos que estaba bien todo el tiempo... Pero cuando no era así, pasaba las noches en vela, mirando las estrellas desde su bolsa de dormir, pensando en todo aquello que la agobiaba, sin que nadie la perturbara, eso era claro, hasta que Pikachu se apartaba de su entrenador y se acercaba a ella con la única intención de hacerle compañía sin decir nada, hasta que simplemente comenzaba a hablar, logrando así desahogarse por completo…
Pues eso haría de nuevo, sería su confidente y guardaría todos su secretos. Para lograrlo únicamente debía quedarse allí, sentado en sus piernas, observándola hasta que Misty decidiera sincerarse.
- ¿Qué pasa Pikachu?
- ¿Pi?
- ¿Cómo de que hablo? Sabes perfectamente que algo tramas, a mi no me engañas.
- ¿Pika?
- "Nada" Pfff claro. Si fuera nada, no me mirarías así. – Hizo un ligero puchero, se sintió un poco tonta por estar discutiendo con Pikachu que sólo movía su cabeza de un lado hacia otro, viéndose… adorable. – No te hagas el tonto, estás comportándote así porque crees que algo me pasa, pero no es así, yo estoy bien. Perfectamente bien.
- ¿Pika? – El pokemon volvió a expresarse completamente dudoso a las afirmaciones de la chica, algo que sin duda la sorprendió.
¿Quien lo creería? de todas las personas que vio ese día, quienes la conocían de años y ninguno de ellos parecía entenderla realmente, pero a Pikachu… a él le bastó con observarla un par de minutos para casi adivinarle el pensamiento. Si era así, no tenía caso seguir fingiendo.
- ¡Bien! - Refunfuñó como niña pequeña, cruzándose de brazos - ¿En verdad quieres saberlo?
- ¡Pikachu! - Asintió alegre.
- De acuerdo. Te diré que pasa…
- Pika… – El roedor se acercó más a ella, permitiéndole acomodar su mano entre su orejas y cerró los ojos. Misty intentaba reunir el valor suficiente para sincerarse con el pokémon... y con ella misma.
- La mayor parte de mi vida me las he arreglado yo sola, ¿sabes? Mis hermanas no estaban para mi cuando era niña y luego, cuando me obligaron a hacerme cargo del gimnasio tuve que aprender muchas cosas por mi cuenta porque ellas no se molestaron en explicarme nada. ¡Ni siquiera sabía dónde conseguir las medallas que se suponía yo debía dar! Pero siempre lo he resuelto y creo que es agradable pensar que soy una mujer independiente. Es bueno no necesitar de nadie porque cuando esperas mucho de la gente… bueno, te pueden decepcionar. Incluso cuando supe que estaba embarazada y no sabía si contaría con el apoyo de Ash, me imaginaba que sería otra de las cosas que solucionaría por mi cuenta… – Hizo una pausa, reuniendo una gran cantidad de aire en sus pulmones que dejó escapar en forma de un largo suspiro antes de continuar – Pero ya conoces al loco de tu entrenador. Él también quiso ser parte de esto, tanto, que insistió en casarnos y vivir juntos y entonces… Fue agradable saber que por una vez en la vida tenía el apoyo de alguien, sobre todo cuando proviene de Ash. Tu sabes como es: un amigo incondicional, nada lo detendrá para ayudar a quienes significan algo para él… Pero todo ha cambiado en las últimas semanas. Casi no está y hay tantas cosas que a veces me sacan de quicio y quisiera poder hablar con él, pero ni siquiera hemos cruzado palabra en días y comienzo a sentirme sola de nuevo. Es bastante difícil ya que me había acostumbrado a no estarlo.
- Pika… – El pokemon sintió bastante tristeza de saber que Misty tuviera esa carga emocional tan grande y peor aún, que Ash fuese en parte responsable de ello, pero su exasperación llegó a un nivel extremo, notó que la chica se tensaba más, temerosa de lo que le iba a preguntar.
- Pikachu, acaso crees que… ¿Él se esté arrepintiendo de todo esto y quiera la vida que tenía antes? ¿Crees que todo el tiempo que ha pasado entrenando con Anabel sea porque esté pensando en volver con ella?
¡Ah Anabel! ¡Eso era lo que estaba mal! ¿Acaso todo ese día estuvo con esa mujer? Y no lo había llevado ¡A él! Su mejor Pokémon y amigo al entrenamiento, que pensándolo con detenimiento, resultaba bastante sospechoso. ¿Qué rayos estaba tramando Ash? ¿Qué demonios estaba haciendo a esas horas de la noche fuera de su hogar?
¡No, no podía ser! No era posible que alguien se estuviera interponiendo entre ellos ¡De nuevo! ¡De donde salían tantas mujeres interesadas por el bobo de su entrenador! El pobre pokémon estaba siendo consumido por su propia desesperación y sin realmente darse cuenta, comenzó a darse palmadas en la frente una y otra vez. ¿Es que sus amigos no se iban a dar cuenta que eran perfectos el uno para el otro? ¿Acaso tendría que golpearlos hasta que se les quitara lo tonto?
O tal vez si sólo electrocutaba a Anabel… ¡No! Eso no arreglaría nada… ¿O si?
- Ehhhh ¿Pikachu? ¿Te pasa algo malo? – Misty, quien seguía presenciando su extraño comportamiento lo regresó a la realidad, aunque no se notaba más tranquilo. Al contrario, comenzó a hablar de forma acelerada, completamente exaltado, haciendo un montón de ademanes e imitaciones de caras que sólo la confundían más. - ¡Espera Pikachu! ¡No entiendo nada cuando hablas así de rápido!
Ni él mismo estaba seguro que intentaba decirle en esos momentos, así que solo saltó a su hombro, frotando sus rojizas mejillas contra las de ella. Quería darle a entender que nada de eso pasaría, que no permitiría la separación de su familia y que bajo ninguna circunstancia debía considerar que estaba sola, porque él estaría para ayudarla desde ese momento y para siempre. Misty no entendió todo eso, pero al menos sintió el cariño del roedor y eso la hizo sentir mejor.
- Yo también te quiero. – Dijo un poco más tranquila. Tal vez no tenía las respuestas que necesitaba, pero al menos fue capaz de expresar sus emociones y eso simplemente ya era de gran ayuda.
Tomó al pokemón y lo colocó frente a ella para regalarle una sincera sonrisa. De verdad se sentía mucho mejor con esa plática, así que decidió ya no lamentarse más.
- ¿Qué te parece si tu y yo vemos unas películas? De todas formas ese era el plan que tenía desde la mañana y sin duda me hará sentir mejor.
- ¡Pika! – El pokémon accedió al pedido de la chica y levantó su pata izquierda como signo de aprobación, haciendo que Misty sonriera aún más.
- ¡Bien! – Intentó levantarse para encender el televisor, quizás conseguir un bote de helado de la nevera, pero Pikachu rápidamente saltó hasta alcanzar el control remoto que estaba en otro de los sillones y de inmediato lo llevó hasta ella. Después, corrió hacia la cocina, seguramente adivinando sus deseos de conseguir algo dulce para comer.
- Gracias Pikachu, - dijo más para si pues el mencionado estaba aún lejos como para escucharla. Tocó su vientre y ya no encontró molesto que estuviera cada día mas abultado, al contrario, le dio una inmensa alegría saber que su bebé crecía día con día. – Gracias por estar con nosotros.
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Conducía lento por las vacías avenidas de ciudad Celeste que a tempranas horas parecía como si estuviera deshabitada. Dio un largo bostezo y después miró la hora marcada en el estéreo de su coche. Faltaban unos minutos para las siete de la mañana. Vaya que su ausencia se había prolongado más de lo que tenía planeado, pero por más que intentó, simplemente no pudo llegar a casa antes, ni siquiera a la ciudad en la cual ahora vivía.
Tal vez por eso sentía cierta ansiedad, deseando que por arte de magia el camino se acortara y por fin pudiera poner un pie en su hogar… Que extraña sensación era esa, llamar hogar a otro sitio que no fuera la casa en la que creció en pueblo Paleta o al departamento en el que vivió solo por tantos años, pero realmente así lo sentía. Ahora, su casa junto a Misty era el lugar donde pertenecía y en un par de minutos por fin estaría allí… o eso pensó hasta dar vuelta en la última calle que lo conduciría hasta su destino.
No sabía si era el cansancio provocado por el exceso de entrenamiento o lo mal que había dormido la noche anterior, porque estaba seguro de estar imaginando cosas al ver de reojo una silueta que le resultaba bastante familiar y como no serlo, si se trataba de su esposa caminando por la solitaria avenida. Con su mano derecha se talló los ojos, luego, disminuyó la velocidad al pasar cerca de la persona que estaba confundiendo con su amiga, porque solo eso podía ser: una confusión... Se sorprendió aún más al confirmar que en verdad se trataba de ella.
¿Acaso se había vuelto loca? Si el amanecer apenas había sido unos minutos atrás y la luz del nuevo día era aún demasiado tenue. ¿Cómo se le ocurría andar sola en la calle que estaba casi a obscuras? Se estacionó apenas metros delante de donde la había visto sin molestarse en saber si era permitido dejar su carro allí o no; sólo quería alcanzarla y averiguar si todo estaba bien… aumentó el paso cuando un pensamiento genuinamente atemorizante lo sacudió. ¿Algo malo había ocurrido para que decidiera salir tan temprano de su casa?
- ¡Misty! ¡Ey Mist! – Comenzó a gritarle apenas empezó a andar por la misma acera que ella, pero parecía no notarlo o tal vez pretendía no hacerlo, incluso echó a andar más rápido al escuchar la voz del muchacho, quien no tuvo más remedio que correr hasta darle alcance. – ¡Misty espera! – Estaba si acaso a un metro de distancia al gritarle esa última indicación que finalmente la hizo detenerse y girarse hacia él un tanto despacio. Ash pareció no darle importancia a nada de eso, ni a la mirada enfadada que le dedicó una vez que estuvieron frente a frente. Lo único que necesitaba era saber la razón de su caminata solitaria a esas horas. – ¿Ey Mist, qué rayos ocurre? ¿por qué no estás en la casa ahora? – Para Misty, aquella pregunta era en verdad absurda y no pudo evitar que una risa sarcástica escapara de sus labios. Una vez que terminara de verle la gracia a la pregunta de su esposo, se cruzó de brazos. Su mirada enfadada se había convertido en una de verdadero enojo.
- ¿Acaso te importa?
- ¡Pues si!
- ¡Que curioso! Yo podría hacerte exactamente la misma pregunta. ¿Dónde has estado Ash? Y no hablo nada más de esta noche, sino los últimos ¿qué? ¿Tres días en los que no te has dignado a poner un solo pie en la casa? – Ash no esperaba esa clase de ataque y tal vez fue por ese motivo que se atragantó con sus propias palabras, mismas que nunca llegaron a ser una respuesta para su esposa, quién solo se ocupó de seguir hablando. – Si tu no estás dispuesto a darme una explicación sobre eso, entonces no te atrevas a cuestionarme. – dicho eso, volvió a girarse para continuar con su camino a… solamente ella sabía hacia donde se dirigía y no pensaba hacérselo saber al entrenador. Ash simplemente se quedó allí, observando cómo se alejaba.
De verdad entendía el motivo de su enojo, por días no se apareció en su casa, ¡pero no había hecho nada malo como ella suponía! Convencerla de eso iba a ser difícil y tal vez ese pensamiento fue lo que lo detuvo de salir tras ella al instante; se tomó un par de segundos, aspiró profundo para tomar valor y afrontar cualquier mala palabra – o mirada – que ella podría tener por estar a la defensiva y finalmente corrió para darle alcance una vez más.
- ¡Misty! – Ésta vez, Ash se plantó frente a ella bloqueándole el paso, esperando que eso fuera suficiente para detenerla, algo que la pelirroja hizo no de muy buena gana – ¡Escucha! Tienes razón, debí avisarte que no iría por un tiempo, pero fue porque no era algo que tenía planeado hacer. Después de mi entrenamiento con Anabel, yo…
- ¡¿Tu qué?! ¿Te sentiste cariñoso y decidiste pasar un fin de semana romántico con ella?
- ¡NO! ¡Por supuesto que no! ¡Eso no fue como pasó!
- Si, claro… Ash, yo no te estoy pidiendo explicaciones de lo que hagas con tu tiempo…
- ¡Pero intento explicarte que…!
- Y no me importa tu vida amorosa,
- ¡¿Cuál vida amorosa?!
- ¡Lo único que pido es que no me trates como a una tonta a quien puedas mentirle en la cara!
- ¡Por favor escúchame! – Vaya que Misty terminaba con toda su paciencia. Siempre lo hacía, lo enloquecía al punto de perder los estribos, tal vez fue por eso que sintió perdida aquella batalla y usó un último recurso: tomó sus manos, entrelazando sus dedos con los de ella. El repentino contacto entre ambos fue suficiente para detener la tormenta de palabras con las que Misty intentaba azorarlo y se mantuvo quieta observándolo, esperando. Una vez que tuvo la atención de la chica, no iba a desperdiciar esa única oportunidad para hacerle saber la verdad. – Mi entrenamiento con Anabel… terminó exactamente hace tres días. Fue de gran ayuda, pero no había mucho más que yo pudiera aprender de ella. Le agradecí por todo y no la he visto desde entonces. – Sin duda, la explicación había resultado más tranquilizante de lo que la pelirroja había anticipado. Todo su cuerpo se relajó al escuchar a su esposo, quien pudo sentir como la resistencia que ella ponía se iba mitigando, aunque al mismo tiempo, sus ojos adquirían cierta curiosidad.
- Entonces… ¿dónde has estado?
Él se echó para atrás, desordenando sus cabellos con su mano derecha. Hasta entonces se dio cuenta que, si bien, no había hecho nada malo, si cometió un error al haber actuado impulsivamente.
- Bueno como te dije, terminé mi entrenamiento y fui a casa. Tú ya estabas dormida, así que decidí no molestarte. Al día siguiente, me levanté muy temprano porque quería ir en persona a recoger algunos de mis Pokémon con el profesor Oak y aprovechar para pedirle consejos. Ya sabes que quedan unos cuantos meses para que me enfrente a la Elite y eso me está poniendo demasiado nervioso, a veces pienso que no lo lograré. De todas formas debo intentarlo, debo poner mi mayor esfuerzo.
- ¿Eso cómo se relaciona con que te desaparecieras por tres días?
- Bueno, al salir del laboratorio decidí ir al bosque Verde, para entrenar un poco por mi cuenta. Créeme, no fue planeado, de haberlo hecho, hubiera llevado un cambio de ropa, desodorante… o comida.
- ¿O a Pikachu? – La mención de su Pokémon lo puso más nervioso. Se suponía que pasaría un par de horas en pueblo Paleta, no unos cuantos días lejos de la civilización y por eso ni se molestó en llevar consigo a su fiel compañero, sin duda no debía estar muy contento por haber sido abandonado de esa manera.
- Oh no… espero que no me vaya a matar por eso.
- Lo dudo, ha estado comiendo y durmiendo demasiado, así que no creo que sea tu Pokémon más letal por el momento. – La explicación de Misty lo aterró. ¿Cómo iba a ganarle a la liga si la pieza más importante para lograrlo se había vuelto un flojo glotón? – Si… tal vez quieras hacer un entrenamiento exhaustivo con él, la vida en los suburbios le está afectando un poco. – Ella contestó con un poco más de tranquilidad, aunque siguió observándolo con cierto recelo. – Aún no entiendo porqué no pudiste llamar para explicarme justo eso.
- Ya te dije, fue algo que decidí en el momento, tengo mi celular conmigo, pero en el bosque no hay muchas formas de recargar un teléfono. Además, se suponía que llegaría a Celeste ayer por la tarde, pero estaba más cerca de pueblo Paleta y se me hizo buena idea pasar a mi departamento para cambiarme de ropa. El problema fue que estaba más cansado de lo que imaginaba. Apenas me senté en el sofá, me dormí casi al instante sin siquiera planearlo. Desperté hace unas horas y en cuanto lo hice, decidí venir hasta acá, porque lo creas o no, estoy consiente de que me ausenté más de lo necesario.
- ¿En serio? – Su voz derrochaba sarcasmo al mismo tiempo que se cruzaba de brazos – incluso pensé que usarías la excusa de "fui por cigarrillos a la tienda" y ya no volverías. – Se rió un poco ante su propio comentario, al contrario de Ash, quien pareció no hacerle nada de gracia.
- Nunca haría tal cosa. – Afirmó con seriedad.
- Es bueno saberlo y si piensas ausentarte por muchos días de nuevo, no te mataría avisarme. ¿De acuerdo?
- Lo sé, lo siento, fue tonto de mi parte.
- Como todo lo que haces. En realidad, ya debería estar acostumbrada a eso. – Apenas pronunció esas palabras, Misty dio un largo suspiro, sintiendo como si con esa simple acción desaparecieran todos los malos pensamientos que había tenido por días y tal como sentía la calidez del sol sobre su rostro, así lo sintió en su interior. Al fin, todo estaba en orden en el mundo y en su interior, todo estaba en paz… por lo menos lo estuvo por unos segundos.
- Y ya que resolví todas tus dudas, ¿crees que ahora podrías resolver alguna de las mías?
"Oh, no."
Esa simple pregunta disparó en ella una oleada de ansiedad. Por su mente pasaron toda clase de disparates que Ash desearía saber: algo sobre su exagerada reacción ante la idea de saberlo junto a Anabel o la forma en como lo acusó de haber pasado un fin de semana romántico con dicha chica. Sintió como se le subían los colores al rostro al darse cuenta de que, sin duda alguna había actuado como una esposa celosa e insegura.
"¡Por Arceus!"
Su mente estaba envuelta en pánico total, mientras Ash la seguía viendo fijamente, antes de lanzar la temida pregunta.
- ¿Qué haces tan temprano fuera de casa? – Sintió alivio de que Ash no reparara en su extraño actuar y solo se enfocara en ese insignificante detalle – ¡Y además sola! Por lo que dices, Pikachu es ahora solo una dormilona bola de pelos ¡pero estoy seguro que no dudaría en defenderte si algo llegara a presentarse! ¡Además…!
- No lo quise despertar sólo porque yo no sea capaz de dormir mucho últimamente.
- ¿Ah? ¿Por qué? ¿Acaso te sientes mal? – cuestionó un tanto preocupado.
- No, sólo un poco incómoda, porque bueno… por obvias razones. – Señaló su vientre y fue hasta ese momento que Ash realmente reparó en la apariencia de la chica. Llevaba un holgado suéter de rayas que disimulaban un poco su actual estado, pero de todas formas se notaba una pronunciada curva de su vientre. ¿Cómo podía haber pasado por alto que Misty lucía… bueno, como una mujer embarazada?
- ¡Wow! ¡Has crecido demasiado! – Expresó con completa sorpresa y casi al instante se arrepintió de haber dicho eso, pues notó como ese comentario molestó a su esposa que sin duda lo atacaría en cualquier momento y queriendo evitar eso, levantó sus manos a forma de defensa – ¡Quiero decir el bebé! ¡El bebé ha crecido mucho!
- No tienes porqué intentar componerlo, soy un globo terráqueo, lo sé y es difícil dormir cómoda, por eso decidí mejor levantarme y desayunar, pero no estaba de humor para preparar nada, así que me dirigía a la cafetería a dos calles de aquí. Es el único lugar que está abierto tan temprano.
- Oh, – replicó aliviado de que se tratara simplemente de eso. – Bueno, si aún quieres ir, yo puedo llevarte. El auto está…
- Si no te importa, preferiría caminar.
- De acuerdo, supongo que no hay daño en eso. Entonces, te veré en... – habló pensando que lo estaba echando, hasta que la chica agregó.
- Pero si quieres venir, yo no me opondría.
- ¡Perfecto! – No se había dado cuenta que aún la tenía sujetada de la mano, pero no dudó en afianzar ese agarre y de esa forma comenzaron a caminar. A Misty pareció no molestarle eso. – Me alegra que me dejes acompañarte, así tendré la oportunidad de saber otro par de cosas que me tienen intrigado, como ¿por qué creías que había estado todo este tiempo con Anabel? – Sus palabras hicieron que la chica trastabillara y seguro hubiese caído de no ser que alcanzó a sujetarse del brazo de su esposo. Ash solo sonrió al darse cuenta de ello.
- Bueno es que yo… creí que si habías pasado tanto tiempo con ella, lo más lógico sería que…
- ¿Y si así hubiera pasado, por qué tendría que molestarte tanto?
- ¡Ya te dije que tu vida amorosa me da igual!
- Claramente – Misty no se atrevía a mirarlo a la cara, pero estaba segura de que aquello lo había dicho con una enorme sonrisa. Era un completo odioso y no pudo evitar jalar su brazo para deshacer el contacto entre ambos y así emplear esa misma mano para golpearle el hombro.
- ¡Que no me importa! Solo me molesta porque habíamos quedado en ser honestos el uno con el otro y que tu pasaras todo un fin de semana con otra chica, estaría incumpliendo esa promesa.
- No soy deshonesto ¡y ya te dije que no estuve con nadie! Mucho menos con Anabel.
- Eso es bastante creíble, sobre todo porque no hace mucho ella era tu novia.
- Para que lo sepas, nunca lo fue oficialmente y no estoy interesado en hacer algo como eso con ella ahora ¡porque ya ni siquiera me gusta! – Misty se sorprendió por lo que el chico acababa de gritar, pero sin duda el más sorprendido era Ash. No sabía en qué momento, aquella chica que tanto interés despertó en él alguna vez, de pronto se había vuelto una amiga más, una colega entrenadora y no un posible prospecto sentimental.
- Lo dices en serio. – Misty no estaba preguntando, sino afirmándolo. Conocía a Ash lo suficiente como para darse cuenta de que sus palabras eran sinceras.
- Por supuesto, no tendría porqué mentir al respecto. Así que, puedes dejar de sentir celos de ella, pues ya no me interesa de esa forma.
- ¡Eres bastante egocéntrico! A mi no me podría importar en lo más mínimo si decides tener a una amante a escondidas.
- Y luego yo soy el mentiroso.
- ¡Yo no miento!
- Sigue creyendo eso, Pinocho, aunque lo niegues, ¡sé que me has extrañado todo este tiempo! – "yo si lo he hecho", pensó sin atreverse a expresarlo en voz alta, mientras seguía molestándola. Sin duda estaba a nada de estallar o eso creyó hasta notar la completa quietud en la chica, pero no parecía enojada sino sorprendida y eso lo angustió – ¿Misty? ¿Estás bien? – La pelirroja no contestó nada, parecía incapaz de hablar o de moverse, eso fue hasta que dio un pequeño brinco, como si hubiese tenido algo como un ligero hipo y luego, con desesperación tomó la mano del chico y la colocó sobre su vientre. – ¿Misty que…? ¡O por Arceus! – gritó al sentir un movimiento que provenía del interior de Misty y rozaba con las manos de ambos. Él también se sorprendió al darse cuenta que no era para nada sutil, era fuerte y ese mismo movimiento se repitió un par de veces más.
- Es… es la primera vez que lo siento moverse. – Dijo Misty muy alegre, una vez que se detuvo.
- ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Es… ¡es increíble! – Gritó en verdad emocionado, mientras Misty reía, su rostro irradiaba la alegría que sentía. Su bebé se hacía cada día más presente y sobre todo, ahora se daba cuenta de que estaba sano.– Sin duda será enérgico igual que yo! – Ambos rieron ante ese comentario.
- Espero que no sea exactamente igual que tu o entre los dos acabarán con toda mi paciencia. – La mano de Ash se mantuvo sobre el vientre de su esposa aun cuando su bebé ya estaba quieto y se atrevió a hacerle una pequeña caricia con su dedo pulgar. Sin duda, lo que acababa de experimentar no se parecía a nada de lo que hubiera vivido antes.
- No puedo creer que pude estar para este momento. Es tan… pareciera que…
- Que nuestro bebé te hubiera extrañado los últimos días y ahora que estás aquí… se siente feliz de saber que estás cerca.
- Me alegra que seas así, porque yo también lo estoy. – Ash sonrió sin darse cuenta realmente de todo lo que se acababan de decir uno al otro, seguía embriagado con el saber a su bebé allí, tan cerca de él. Se mantuvieron así, por un rato más hasta que Misty tomó su mano para así retomar su camino hacia la cafetería sin decir una sola palabra, pero en su mente Ash había llegado a una resolución derivada de lo ocurrido en esos últimos días: sin importar cuanto deseara convertirse en el Maestro indiscutible de todo Kanto, no habría entrenamiento que lo volviera alejarlo de su casa.
A partir de ese momento, estaría cada día a lado de su bebé… y de Misty.
Andy: Bueno, creo que dije que ya no iba a tardar y cada vez estoy peor. Para los que me conocen, saben que he pasado por un momento muy difícil en mi vida y la verdad es que no me estaba sintiendo con mucho animo de escribir, de hecho llegué a pensar que no lo volvería a hacer nunca, pero aquí estamos, tratando de hacerlo porque creo que es parte del mismo proceso de superar esta mala racha (en verdad espero que me ayude) Y bueno, ya no les quiero prometer que no me voy a tardar, porque bueno... shit happens, pero pensando en que la pobre Misty lleva como cinco años embarazada, creo que es justo meterle un poco de velocidad a esto. En fin, en verdad espero leernos pronto n.n
MistyKet: Si, lo sé. Pero siempre les hemos dicho que este fic tendrá un final por mucho que nos tardemos. Espero que les guste mucho, creo que Andy lo hizo genial y que hayan disfrutado tanto como yo, sobre todo la parte de Pikachu que se me hizo muy tierna. Nos leemos en el próximo capítulo.
Respondiendo Reviews:
Guest: Nosotras creemos que ambos sufrirán un poco con las cosas del otro xD.
SpiritualBlondie: Pues aquí está la continuación, sabemos que nos tardamos pero seguimos aquí.
Yosogo: Muchísimas gracias por tu review y es un honor que hayas creado esta cuanta solo para dejarnos uno. Disculpa la tardanza pero espero que no te haya decepcionado, trataremos de no tardar de nueva cuenta tanto en una actualización. Créanos cuando les decimos que tenemos planeado toda esta historia. Y si… Pokeshipping 4ever :)
Rosa y negro: Aquí está la continuación, cuéntanos si fue lo que esperaste :)
DjPuma13g: Ojala sigamos teniendo tu hermoso review, eres de nuestras más fieles lectoras. Ash no gano la liga, así que cumplimos en tiempo jajajaja. Sabemos que nos hemos tardado, pero esta historia tiene un significado especial y estoy segura que tendrá un final y ojala llegues con nosotras a él.
Netokastillo: Aún queda muuuucha cuerda, así que espero tengas paciencia :)
Grace-ayo: Esta historia tendrá algunos giros, así que Pikachu seguirá con su plan ;) Ojala nos puedas decir qué opinas de este capítulo.
Tibetana: Las hormonas de Misty será todo un reto para Ash, inclusive más que ganar la liga en el anime jajaja porque no sabemos si algún día lo hará. Espero que no dudes más, Ash será lento pero si quiere ser la mejor versión para su familia :)
Sakura-Ofiuco: A todooos nos desespera lo tarado que es Ash xD pero no lo podíamos hacer de otra manera. Hubo más aparición de Pikachu este capítulo así que espero que lo hayas disfrutado, porque nosotras adoramos la relación entre pikachu y Misty, ya que es innegable existe (Hasta la última aparición de Misty en el anime se mostró) Ojala nos hagas llegar tus opiniones acerca de este capítulo.
AngelLarc: Pronto? Tan pronto como aparezcas de nuevo… ya que nos tienes muy abandonadas… sí, es reclamo. En fin, espero que te guste nuestro capitulo y te hayas divertido con las apariciones de los demás, Ash seguirá siendo bobo pero tiene buenas intenciones te lo aseguro.
ElphabaLii: Espero que este capítulo te haya gustado :) y nos digas que piensas.
Laguna Sue: Ups… creo que si sufriste un poco por la espera, espero que al menos haya valido la pena. Y las hormonas de Misty, apenas comienzan… xD
Darkdan-sama: Es posible que Pikachu lo vuelva a lastimar… al final a nosotras nos gusta hacerle daño xDDD Espero que nos dejes tu opinión en un review de este capítulo.
Pokeshipping Fun2018: Muchas gracias, ojala nos puedas dar tu opinión y prometo que me pasare por tus fics :)
