Capítulo 5

La Confesión

De pronto volteó a ver el reloj de mi celular y son las 10:45 de la noche. No quiero que lleguen las 23:11. Me pongo tensa y Seiya lo nota.

- ¿Qué tienes?

- No lo comprenderías.

- Ponme a prueba…

Serena sintió que se ahogaba pero al mismo tiempo se calmaba mientras Seiya la abrazaba.

- No tiembles, aquí estoy. ¡No voy a permitir que te pase nada! ¡Dímelo!

- Seiya… primero vuelve a besarme.

Seiya la besó con ternura y la obligó a sentarse en el salón VIP haciendo con una seña a los guardaespaldas que nadie podía entrar en ese momento.

- ¿Te hizo algo Diamante?

- No.

- ¿Entonces?

- Seiya… no sé si estoy viva y en el infierno o estoy muerta ya.

- ¿Qué dices? – Seiya le agarró las manos a Serena desesperado.

- Por tres días consecutivos alguien ha muerto y yo he revivido el mismo día. Este 8 de septiembre. Y todos los acontecimientos han sucedido a las 23:11.

- ¿Pero cómo? Nosotros nos daríamos cuenta… ¿Quién fue el primero?

- El primer día fatídico se desarrolló como siempre… Mina me recogió con Lita, fuimos por Rei, me regaló un condón…

- ¿Un condón?

- Se supone que iba a acostarme con Diamante… perdóname pero es una parte de la historia que no puedo omitir.

- De acuerdo, ardo en celos pero prosigue…

- Luego seguimos a casa de Amy, llegamos a clase y los vimos a ustedes en la azotea. Sabes que Mina babea por Yaten y Amy por Taiki. Pero tú eras tan callado que… bueno… el caso es que pasaron las clases, Diamante llegó con unas rosas y dijo que eran de mis rivales y lo demás lo sabes tú porque llegaste a la cafetería con las invitaciones a la mansión.

- No, no lo sé, no sé de que día me estás hablando…

- Lo siento, disculpa… El caso es que tú y tus hermanos llegaron y tú oiste que tenía rivales y te le pusiste al tú por tú con Diamante y después sólo me invitaste a mí. Diamante dijo que yo le pertenecía y tu que yo no era un premio.

- ¡Bien por mí!

- Después vinimos las cinco aquí, precisamente y cuando llegamos y nos quedamos solos… Seiya…

- ¿Qué?

- Yo ya había visto el cuarto cubierto de rosas… Me lo enseñaste el primer día.

- Por dios…

- Pero entonces Diamante irrumpió y empezaron a pelear ustedes dos. Los sacamos a la calle y empezaron a pelear.

- ¿Y quién ganó bombón?

- Nadie… un auto venía a una velocidad increíble y ustedes seguían luchando. Me interpuse y sentí como se fracturaban mis huesos. Esa noche, morí a las 23:11.

Seiya se quedó azorado y perturbado.

- ¿Te sacrificaste por nosotros?

- Ya ni siquiera sé por quién lo hice. Pero cuando abrí los ojos era otra vez el 8 de Septiembre. Estaba viva y no sé porqué.

- ¡Gracias al cielo!

- Pensé que había soñado el día anterior porque todo me provocaba un dejá vù. Todo el día fue casi igual que el anterior pero ahora decidí venir contigo directamente.

- ¿Y?

- Diamante se presentó aquí ebrio y te retó a que no me quedaría contigo. Estaba tan ebrio que se cayó sobre aquella mesa de vidrio – Serena apuntó a la mesa desde arriba y Seiya intentó imaginar la escena.

- ¿Qué sucedió después?

- Lo más horrible que he visto. Diamante se cortó la yugular con uno de los vidrios.

- ¡No! ¡No! ¡Bombón eso es atroz!

- Lo vieron todos aquí. Y al otro día desperté dándome cuenta que Diamante había cometido aquello tan horrible a las 23:11 y yo despertaba otra vez el 8 de Septiembre.

- ¿Por qué solamente tú lo revives? ¿Por qué nadie más?

- No lo sé…

- Y… ¿qué pasó la tercera noche?

- Perdóname pero esa tercera noche lo que murió fue un corazón y un deseo. Disculpame si no te lo cuento pero mi intención era buena y fue un desperdicio. Respeta mi silencio.

- De acuerdo. Supongo que… - Seiya imaginó con dolor aquello que podría haber hecho Serena y calló.

- No sirvió de nada. Aquí estoy y… ¿qué hora es?

- Las once…

- La rubia se puso histérica.

- Seiya… ¡Seiya! Algo va a pasar en exactamente once minutos y si no hago algo pronto voy a volver a despertar mañana… y yo sí lo recordaré y tu no lo recordarás…

- Te equivocas… ¡Andando!

S&S

- Taiki ¡Taiki! ¿Me escuchas? Dime por favor que tú o Yaten como broma o para usarlo después dejaron grabando audio y visión del área VIP…

- El Castaño se volvió y asintió.

- Fue Yaten. Lo quiere usar al rato con la rubia Aino.

- Tengo que consultarte algo. ¿Puede repetirse un día en una sola persona?

- Bueno… técnicamente no es posible pero si esa persona cayó por accidente en un gusano del tiempo, en teoría no podrá salir de él hasta que como se dice filosóficamente, encuentre su propia salida por sus propios medios.

- ¿Cuáles medios? – preguntó Serena sintiendo que el tiempo se le iba.

- ¿Qué has hecho mal? ¿Qué necesitas aprender? ¿A quién debes salvar? Son las típicas preguntas filosóficas que conducen a una salida.

En esas estaban cuando Mina subió rápidamente buscando a Serena.

- ¡Serena! ¡Serena!

- ¿Qué pasa!

- ¡Por favor baja! ¡A Lita se le pasaron las copas y está muy mal! ¡Rei está con ella en el baño!

Cuando oí esas palabras sentí que la sangre se me iba a los pies. Volé por las escaleras y ahí estaba Lita abrazando el inodoro y culpando a Rei.

- ¡Diamante nunca se fijará en mí! ¡Lo sé!

- ¡Ya tienes la bendición de Serena!

- ¡Y crees que ya con eso todo se resuelve!

- Lita por favor… vomita. Ingeriste mucho alcohol.

- ¡Era mi secreto! ¡Y ahora él lo sabe! ¡Me mirará con lástima y no quiero que eso pase!

Inmediatamente, le di una cachetada.

- ¡Tú vales mucho! ¡Ni siquiera le dije que eras tú! ¡Vomita!

- No tengo fuerza.

- ¡Llamen a una ambulancia, le tienen que hacer lavado de estómago!

Lita ya se estaba quedando dormida mientras Rei la mojaba.

- ¿Por qué la dejaste tomar?

- ¡Nadie la vio! Hasta ahorita la encontramos. Dice que se siente humillada en su amor propio.

- ¡Lita, no cierres los ojos! ¡Abrelos! ¿Cuánto tiempo lleva así?

- ¡No sé Serena, no sé!

La ambulancia ya estaba llegando pero de pronto Lita se desvaneció en los brazos de Serena y Rei.

- ¿Lita?

- ¡Abran paso!

Serena de pronto vio el reloj del celular. En ese momento eran las 23:11 y tocó el pulso de Lita. Había muerto de una congestión alcohólica.