WITH ANIMALS EARS/ OREJAS

(The Looney Tunes Show)

Miro hacia él, se había quedado dormido en su sofá mientras veía una película. Era extraño que el conejo hiciera algo como eso, por lo general era Daffy quien se disponía a tomar siestas durante la tarde y a veces llegaba a dormir por más de un día.

Pero esta vez era Bugs, quien se encontraba acostado ahí.

Observo al conejo por un minuto, parecía tan tranquilo con sus manos en su nuca y su cabeza recargada en el descansabrazos del sofá. Esa era una extraña oportunidad de observar al conejo dormir de manera tan agradable.

Daffy recorrió el cuerpo del conejo, desde aquellas patas hasta esas largas orejas, dejando que sus ojos pasaran por esa esbelta figura, poniendo atención en donde su pelaje llega a cambiar su tono gris claro por uno blanco. Vio esos dientes que predominaban, su pequeña nariz rosa claro, sus bigotes y sus parpados.

Su estómago comenzaba a gruñir con fuerza, era hora de la cena y el pato había bajado ansioso por encontrarse con la cena que el conejo había preparado, pero solo se encontró con una cocina vacía y el conejo dormido en la sala de estar.

Había pensado en despertarle para que le preparara algo de cenar, pero al verlo dormir así no pudo hacer más que detenerse a observarle.

Soltó un quejido llevándose ambas manos al estómago, sus tripas comenzaban a consumirse mutuamente y entonces noto como las orejas del conejo hicieron un pequeño movimiento.

El pato volvió a solar un pequeño quejido y las orejas hicieron el mismo movimiento una vez más. A pesar de estar dormido era como si las orejas del conejo notaran cada sonido que hacía.

Bugs…- murmuro y las orejas se movieron, mas sin embargo el conejo continuo dormido.

Un golpe de curiosidad llego a él ¿Qué pasaría si tocara aquellas largas y aparentemente suaves orejas? No es como si no lo hubiera hecho antes, después de todo era lo primero que estaba a la mano cuando se peleaba con el conejo, el jalar esas largas orejas era suficiente para tumbarlo y por sus expresiones que hacia cuando las jalaba, era notable que le causaba cierto dolor. Pero esta curiosidad era distinta…

Se acercó al conejo poniéndose detrás del descansa brazos del sofá, quedando frente a las orejas.

Las miro por un segundo, eran bastante largas y se erguían de forma suave, inclinadas un poco hacia adelante debido a la posición en la que se encontraba recargada la cabeza del conejo.

Conejo?- murmuro Daffy notando la reacción de las orejas y confirmando que Bugs siguiera durmiendo.

Tomo aire y reteniendo su aliento, acerco una de sus manos hacia su oreja derecha. Cerro sus ojos con fuerza mientras la acercaba lentamente y apenas tomo esta, se apartó de inmediato, como si hubiera tocado fierro caliente.

Yikes!- dijo en voz baja.

Respiro hondo abriendo sus ojos y corrió a ver si había logrado despertar al conejo, pero este seguía tan dormido como antes.

Soltó un suspiro de alivio y volvió a su antigua posición frente a las orejas del conejo, para repetir la misma operación, pero esta vez mantuvo sus ojos abiertos.

Su mano llego hasta la oreja del conejo, esta era suave… nunca antes se había tomado el tiempo de notarlo, pero sí lo era, incluso más de lo que se hubiera imaginado.

Con el mismo temor de antes dejo que su otra mano tomara la segunda oreja con delicadeza y espero unos segundos sin moverse, esperando que el conejo se despertara en cualquier momento y comenzara a reclamarle, pero al no ver reacción alguna continúo.

Apretó un poco las suaves orejas y comenzó a juguetear un poco con ellas, moviéndolas hacia adelante y atrás como si se tratara de un par de palancas para controlar el caminar de algún robot. Las doblaba por unos segundos para después soltarla e intentaba no reírse tan fuerte cuando estas se levantaban automáticamente.

"Mi nombre es Bugs Bunny y tengo unas orejas enormes con forma de antenas, puedo escuchar los partidos desde aquí"- se llevó una mano hacia su pico para oprimir su risa. – "Mis orejas son tan grandes que podrían mandar mensajes a otras galaxias"-

El pato continuo riendo y jugueteando con ellas, inclusive llego a ponerle moños a cada una

"Mi nombre es Bugs Bunny y me gusta usar lindos moños rosados en mis orejas"-

Soltó un pequeña carcajada y vio al conejo moverse, parándose de reír inmediatamente, se quedó congelando sin poderse mover. Por un segundo creyó que lo había despertado, pero el conejo solo se reacomodo en el sillón, aun dormido.

Gee… eso estuvo cerca.- murmuro aliviado por escuchar la respiración calmada del conejo, que le indicaba que seguía durmiendo pacíficamente.

Decidiendo que había sido suficiente de juegos, acerco un poco sus manos hacia las orejas del conejo y dejo que sus dedos acariciaran lentamente estas, creando lo que eran pequeños roces que hacía con suma delicadeza.

Aventurándose un poco más volvió a tomarlas sosteniéndolas en sus manos de forma suave y comenzó a trazar pequeños círculos con sus pulgares creando un pequeño masaje. Dejo que sus dedos las acariciaran desde su punta hacia abajo. Eran tan suaves y parecían ser tan delicadas, que ahora se preguntaba cómo no las había dañado antes al jalarlas.

Un sonrojo se posó en sus mejillas cuando de forma inconsciente llevo la punta de su pico hacia una de ellas, sintiendo el suave pelaje causar un cosquilleo sobre su pico.

Bugs abrió sus ojos de golpe sintiendo un calor inusual sobre sus orejas y estuvo a punto de moverse, cuando sintió un aire cálido golpear contra estas de forma suave, acompañado de un suave masaje que hizo que su cuerpo se tensara. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo?

Quería volverse, quería darse la vuelta para encarar a quien sea que estuviera haciendo aquello, pero… se estaba comenzando a sentir tan bien, extraño pero bien.

"Soy Bugs Bunny y tengo unas estúpidas orejas suaves y… tontas y… suaves..."-

Escucho al pato murmurar, dejando que su aliento aumentara el calor de sus orejas.

¿Qué se suponía que estaba haciendo ese pato tonto ahora? ¿Quién le había dado el permiso de tocar sus orejas de esa forma?

Y hubiera abierto su boca para reclamar y entonces ver esa expresión de sorpresa y escucharlo inventar alguna excusa tonta, pero fue incapaz de decir palabra alguna al sentir lo que era… ¿un beso? Aquello había sido ¿un beso? Colocado de forma suave sobre cada una de sus orejas, como si el pato tuviera miedo de romperlas.

El conejo cerro sus ojos con fuerza al sentir un beso más en cada una de ellas y el calor de sus orejas se esparció por todo su cuerpo acumulándose principalmente en sus mejillas.

Y podia sentir su corazón palpitar con rapidez mientras las manos de Daffy paseaban por sus orejas, creando suaves masajes que comenzaba a lanzar descargas eléctricas por su cuerpo, pero conforme esas caricias fueron avanzando su cuerpo comenzó a sentirse más relajado.

Bugs acabo por cerrar sus ojos, entregándose por completo en la extrañamente agradable y relajante sensación. Pero apenas y los cerro, las manos del pato se apartaron de sus orejas y ahora pudo sentir esas manos colocarse sobre el descansabrazos.

Daffy se puso de pie e inclinándose un poco hacia el conejo se puso de puntillas para poder confirmar que Bugs siguiera dormido. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo con él? ¿Por qué de repente ver al conejo de esa manera lo hacía sentir tan extraño?

Miro hacia esos grandes dientes de conejo y se sonrojo con mayor intensidad al ver esos labios.

Bugs sabía que no iba a aguantar más tiempo fingiendo estar dormido, pero estaba consciente de la presencia del pato cerca de él y esperaba que el calor que sentía en sus mejillas no se hiciera evidente.

Y fue entonces cuando lo sintió… ese suave pico besar su labio superior y nariz, de forma tan rápida que ni siquiera le había dado tiempo de reaccionar y cuando abrió sus ojos el pato se había desvanecido.

Daffy respiro alterado encerrándose en su cuarto ¿había despertado al conejo? ¿Se habrá dado cuenta de lo que había hecho? No quería que Bugs pensara que lo había estado acosando mientras dormía, aunque tal vez era precisamente lo que había hecho.

Su cuerpo dio un salto y un grito salió de su pico al escuchar al conejo llamar a su puerta.

¡Daffy! Es hora de la cena!- Lo escucho gritar.

Ya… ya… ya salgo!- respondió sintiendo su corazón casi salirse de su pecho.

Espero unos minutos antes de salir de su cuarto. Tenía que actuar de forma normal, si el conejo llegaba a reclamarle algo iba a negarlo todo.

Hasta que bajas, Doc-

Vio al conejo frente a la puerta con las llaves de su carro en mano.

¿Vamos a salir a cenar?- logro preguntar fingiendo estar malhumorado.

Así es, Doc- respondió de forma tranquila, abriendo la puerta para dejar pasar al pato.

Durante la cena el Conejo paso continuamente sus manos por sus orejas. Aquellas caricias habían dejado un cosquilleo y un calor sobre sus orejas.

Bugs sonrió ligeramente al ver los ojos de Daffy seguir los movimientos de su mano cuando pasaba esta por sus orejas.