ADVERTENCIA: Masturbación.


—¿Un juego? —inquirió Eijirou arqueando una ceja más que otra en señal de duda.

—Sí —finalizó Denki con alegría, girándose y mostrándoles un paquete de galletas.

Definitivamente, valdría la pena.

[...]

Todoroki abrió los ojos con cierta sorpresa al ver las galletas.

Kirishima, por el contrario, no entendía absolutamente nada.

—¿Un juego con eso? —inquirió el pelirrojo aún sin comprenderlo y cada vez más confuso.

—¡Juguemos a la galleta mojada! —respondió el rubio con una sonrisa traviesa.

Aquello solo desconcertó más a Eijirou.

—De acuerdo —sentenció Shouto sin pensárselo dos veces y con cierta ilusión en sus ojos—. Pero déjame traer a alguien más —finalizó dispuesto a regresar a los dormitorios.

—Oh, claro —respondió el causante de todo mientras que, tranquilamente, iba abriendo el paquete.

Kirishima solo observaba cómo su gran amigo desbordaba alegría y seguía rompiendo la envoltura para sacar una galleta normal y corriente.

—Pero… ¿cómo se juega? —el pelirrojo decidió inquirir con una leve sonrisa y algo nervioso.

Aquella pregunta tomó por sorpresa a Kaminari, haciendo que se detuviera en seguida y alzase su rostro para mirar a Eijirou a los ojos.

—Eh… ¿no lo has visto en internet…? —preguntó comenzando a sentirse algo más nervioso.

Aquello no estaba en los planes de Denki.

Se suponía que todos los hombres adolescentes de su edad sabían cómo se jugaba o, al menos, eso era lo que pensaba.

—La verdad es que no —comentó el pelirrojo pasando una mano por su nuca con cierto nerviosismo y evadiendo la mirada del contrario—. ¿Debería? —siguió con una sonrisa y haciendo contacto visual con Kaminari.

—Bueno… —murmuró sin saber exactamente cómo empezar y tratando de organizar sus ideas—. Consiste en que, entre amigos, cada uno se hace una paja y…

La reacción de Kirishima hizo que Denki se detuviera; todo estaba resultando bastante incómodo de tratar ya que estaban ellos dos solos… y a saber por qué.

—¡Ah, ya veo…! —decidió exclamar Eijirou para evitar el silencio que se había formado.

"Si es entre hombres, es varonil. ¿Verdad?" Pensaba el pelirrojo tratando de ocultar su nerviosismo con una sonrisa.

—Entonces, ¿te apuntas? —inquirió evadiendo la mirada de su amigo rocoso.

—¡Claro! —respondió Kirishima apretando un puño.

—Ya estamos —la voz de Todoroki llamó la atención de ambos jóvenes, los cuales se giraron en esa dirección para ver a quién había traído.

—Hagamos esta mierda rápido.

—¡¿Bakugou?! —Kaminari retrocedió por instinto con una leve sonrisa bastante nerviosa.

Le costaba creer que aquel tipo explosivo se iba a unir a la diversión.

¿Qué había hecho Shouto para convencerle?

—Entonces… ¿será entre los cuatro? —inquirió Eijirou; lo único que sabía era lo de la paja, pero todo lo demás le era desconocido.

—Supongo —respondió Denki con la bendita galleta en mano—. ¿En cuál habitación lo haremos?

—En la mía —confirmó Todoroki con tranquilidad—. También me gustaría sugerir una cosa —agregó mientras se disponía a dirigirse ya hacia su cuarto.

Bakugou le siguió con las manos en los bolsillos como si todo le diera igual… o como si supiera exactamente qué era lo que el de cabello bicolor iba a proponer.

Kaminari y Kirishima intercambiaron miradas con ciertas dudas y optaron por seguirles.

—Cerrad la puerta —mandó Shouto una vez dentro de su habitación y dirigiéndose a por cierta caja que tenía escondida debajo de su cama.

Una vez con ella en mano, se quedó observando el contenido de esta durante unos segundos para luego colocarla en la esquina de su cama.

—¿Qué era lo que tenías pensado? —inquirió Kaminari.

Shouto agarró un pequeño bote que tenía en su mesita y sacó un cuaderno cualquiera para arrancar unas cuantas páginas.

—Agreguemos más castigos al perdedor —comentó ofreciéndoles un lápiz a cada uno—. Escribamos uno cada uno. Cualquier reto es válido.

—¡Suena bien! —exclamó Denki con una sonrisa traviesa.

Kirishima seguía sin saber qué escribir exactamente. No se le ocurría ningún castigo y, como ni siquiera sabía quién sería el perdedor, le costaba decidir.

¿Y si resultaba ser él el que perdiera? Quizás lo mejor era poner algo que no le perjudicase demasiado.

Miró de reojo a Kaminari, el cual seguía escribiendo felizmente en su papel, y, por unos segundos, se planteó el hecho de que Denki perdiera.

Negó con la cabeza y, decidido, escribió algo de lo que nunca se arrepentiría.

—¿Están todas? —preguntó Todoroki después de recolectar las hojas dobladas en aquel bote.

—¡Sí, comencemos! —exclamó Kaminari realmente feliz.

Porque el rubio aún no se había planteado el peor de los casos.

—Rápido, que quiero dormir, mierda —espetó Katsuki con el ceño fruncido.

Lo siguiente que se pudo ver en la habitación de Todoroki fue cómo cuatro chicos se bajaban el pantalón del pijama hasta las rodillas y rodeaban a la pequeña galleta que estaba en el suelo.

—¿Y cómo se decide al perdedor? —inquirió Kirishima todavía sin entender para qué era la galleta.

—El último que se corra en la galleta, pierde —respondió Shouto inexpresivamente.

—¿Y luego se tira? —siguió el pelirrojo arqueando una ceja más que la otra.

—No —informó ya preparado—. Luego se la come.

Eijirou se quedó de piedra al escuchar aquello.

¿Se suponía que el perdedor debía comerse la galleta llena de lefa para luego tener que cumplir cuatro castigos más?

—¡No me habías explicado eso! —reclamó cada vez más nervioso mirando al rubio eléctrico que estaba a su lado.

—¡Tranquilo! —respondió Denki con una sonrisa y restando importancia—. ¡Seguro que pierde Bakugou! —finalizó recibiendo una mirada asesina a los pocos segundos.

—Es tarde para retractarse —sentenció Todoroki—. Comenzamos —dio la señal y, tomando la delantera, comenzó a masajear su propio miembro con gran maestría y velocidad.

Kirishima, sin querer quedarse atrás, hizo lo mismo. Lo sostuvo con la mano derecha para comenzar a subir y bajar repetidamente, cerrando los ojos y tratando de concentrarse todo lo posible para no perder.

Como no estaba preparado, le estaba costando bastante pensar en algo para excitarse. Abrió los ojos y miró a su alrededor.

Bakugou se mantenía con el ceño fruncido, los ojos cerrados y una mano en su miembro mientras intercalaba hábiles movimientos; Todoroki seguía haciéndose una paja con maestría y estilo.

Por otro lado, decidió mirar a su eléctrico amigo que había comenzado a soltar pequeñas chispas en su propio pene y mantenía los ojos cerrados y una leve sonrisa de satisfacción; aquella imagen fue suficiente para despertar por completo al amiguito rocoso de Kirishima.

[...]

Kaminari aseguraba que, en cualquier momento, se iba a correr.

Cada vez estaba más cerca, así que optó por mantenerse con los ojos cerrados y permanecer dándose el doble de placer con sus pequeñas chispas eléctricas.

"Esto está ganado…"

—Kaminari —pudo escuchar la serena voz de Todoroki.

"Ya falta poco…" Seguía pensando mientras continuaba masajeando su miembro.

—Eh, Kaminari… —esta vez fue la voz de Kirishima.

"Ya casi…"

—¡QUE YA HAS PERDIDO, BASTARDO! —un grito de Bakugou fue suficiente para hacer que Denki se detuviera, sin poder venirse, y abriese los ojos.

—¿Eh? —inquirió con una sonrisa nerviosa al ver la galleta que estaba en el suelo.

La galleta llena de semen que estaba esperando para ser comida.

Kirishima, Bakugou y Todoroki ya se habían corrido.

[...]