ADVERTENCIA: Mención de Todoroki youtuber.


[...]

El rostro de ambos chicos estaba rojo; ambos se sentían bastante avergonzados, pero, por algún motivo, no podían detenerse.

—Kirishima… —murmuró el rubio entre jadeos—. Y-Ya… voy…

La mirada que le dirigió el pelirrojo fue suficiente para hacerle saber que podía hacerlo; que podía venirse en la boca de su amigo.

[...]

Unos pocos segundos más fueron suficientes para que Denki no pudiera evitar venirse, dejando salir todo aquel espeso y blanquecino líquido dentro de la boca de Eijirou, el cual cerró los ojos al sentir el sabor no tan agradable del semen de su amigo, pero que, aún así, tragó.

Porque no era varonil escupirlo.

Además, el pelirrojo sintió una leve descarga eléctrica recorrer toda su lengua.

Después de aquello, los dos jóvenes se quedaron en silencio. Ninguno sabía cómo reaccionar o qué decir.

¿Acaso debían de actuar con normalidad después de que uno se la hubiera chupado al otro? ¿Acaso eso era normal entre amigos?

Kirishima, demasiado avergonzado, se levantó y se sentó al lado de Kaminari, el cual no tenía ni la menor idea de qué tema de conversación sacar.

"Gracias por chupármela, Kirishima."

Definitivamente, no podía decir algo así.

—No era necesario que te lo tragaras… —decidió iniciar Denki bastante nervioso y sonrojado mientras miraba hacia otro lado.

—Bueno… tampoco era necesario que electrocutaras mi lengua —respondió Eijirou rascándose una mejilla algo intranquilo y sonriendo con nerviosismo.

—Perdón —dijo el rubio más avergonzado aún y ocultando su rostro.

Nuevamente, ambos se quedaron en silencio durante unos segundos más, hasta que Kirishima no pudo aguantarlo más.

—¡Ah, maldición! —exclamó apretando un puño y cerrando los ojos, para luego abrirlos y mirar fijamente a Denki mientras apoyaba sus manos en los hombros del rubio—. ¡Me gustas mucho, Kaminari! —confesó con decisión y un leve rubor en sus mejillas—. Demasiado… —finalizó bajando su tono y algo cabizbajo, con temor a saber la respuesta del contrario.

Pero lo que Kirishima no esperaba recibir por respuesta, sucedió; Kaminari no pudo evitar reírse de toda la situación.

Las alegres carcajadas del rubio y su rostro levemente sonrojado, confundieron aún más al pelirrojo.

—Eh… —murmuró Eijirou con una sonrisa nerviosa—. ¿Dije algo que…?

—No, no… tranquilo —respondió Kaminari tranquilizándose—. Es que, bueno… Primero te corriste dentro de mí, luego me hiciste un oral y ahora te confiesas. ¿No has alterado el orden de las cosas? —terminó con una alegre sonrisa.

—¿Eso… es un no? —dudó el pelirrojo cada vez más nervioso y mirando hacia otro lado.

Kaminari volvió a sonreír para luego subirse por completo a la cama y cubrirse con las sábanas.

—¿No vamos a limpiar todo esto y… ponernos algo? —inquirió el pelirrojo cada vez más confuso mientras buscaba dónde había dejado la parte inferior de su pijama—. Y esta es la habitación de Todoroki...

—Qué pereza. Tengo sueño, Kirishima —se limitó el rubio a responder después de hacerle espacio en la cama.

El pelirrojo tragó saliva y aceptó aquello. Se acercó y se tapó también con las sábanas de la cama, las cuales Denki luego alzó para cubrirles por completo.

—Y… sobre lo de antes… —comenzó Kaminari ahora que estaban ambos mirándose a los ojos y sin nada que pudiera interrumpir—. Supongo que también me gustas —finalizó cerrando los ojos y algo pensativo, para luego volver a mirar al pelirrojo y sonreír.

Ante aquella respuesta, los ojos de Eijirou se abrieron de felicidad y sonrió mostrando sus puntiagudos dientes. Luego, se acercó aún más al rubio y lo atrajo hacia sí en un cálido abrazo.

—¡Me haré responsable! —exclamó Kirishima decidido.

—Eh… sí —dudó Kaminari ante la extraña afirmación, correspondiendo aquel preciado abrazo.

[...]

Por otro lado, cierto joven amargado recién había llegado al baño de hombres, en el que un tal Todoroki le estaba esperando.

—Has tardado —comentó Shouto con tranquilidad mientras se lavaba las manos.

—Estaba grabando a los dos subnormales —respondió después de chasquear la lengua—. Aquí está —terminó entregándole la pequeña cámara que contenía ciertas grabaciones.

—Gracias, Bakugou —dijo el de cabello bicolor con cierta felicidad en sus ojos—. Había prometido subir vídeo esta semana.

—¿Empezamos ya o me largo de una puta vez? —interrumpió Katsuki asegurándose de echar seguro a la puerta y quitándose la parte de arriba del pijama.

No hizo falta respuesta por parte de Todoroki ya que no dudó en acercarse rápidamente hacia Bakugou y empujarle contra la pared más cercana del baño. A continuación, comenzó a rodear a Katsuki por la cintura, para luego ir subiendo lentamente las manos hacia sus marcados pectorales.

Se quedó unos segundos contemplando aquellos fornidos pechos hasta que Bakugou perdió la paciencia.

—¡¿QUÉ TANTO MIRAS, BASTARDO?! —gritó cada vez más impaciente por hacerlo de una vez.

—Perdón —comentó Shouto con serenidad—. Es que son bastante grandes.

Después de unos segundos más, terminaron por deshacerse de la ropa restante. Todoroki tomó la iniciativa de besar a Katsuki, pero conforme pasaba el tiempo, Bakugou demostraba su agresividad en aquel contacto.

Pero no por mucho tiempo.

Shouto decidió comenzar pasando su mano izquierda por el miembro del rubio y empezó a masajearlo suavemente, consiguiendo que Katsuki suspirase con rabia y frunciera el ceño ante aquel leve placer que fue poco a poco aumentando.

Todoroki, al ver la expresión de Bakugou, no necesitó más que eso para sentirse cada vez más caliente; y ni siquiera tuvo que utilizar su lado izquierdo.

—¿Puedo… meterlo ya? —inquirió Shouto con serenidad al oído de Katsuki.

—¿Quieres… morir? —amenazó el rubio explosivo entre leves jadeos.

Todoroki tomó eso como un sí y soltó el pene de Bakugou para poder darle la vuelta, mirando hacia la pared.

En otros pocos segundos más, el chico de cabello bicolor comenzó a introducir lentamente todo su grueso miembro dentro de la cavidad anal de Katsuki, haciéndole soltar unos cuantos suspiros al sentir cómo estaba entrando cada vez más profundo y, además, torturándole por la lentitud de aquello.

—Mierda… —suspiró Bakugou con el ceño fruncido y apoyando las manos en la pared—. Sé más rápido, bastardo —ordenó con rabia.

Porque Katsuki sabía perfectamente que a Todoroki le gustaba torturarle lentamente solo para conseguir que le pidiera que fuera más rápido.

Pero ambos ya estaban acostumbrados y esa sería solamente una noche más en la que disfrutaban de la compañía del contrario. Después de todo, siempre lo hacían y todavía nadie se había conseguido enterar de su relación.

[...]

Había amanecido y Todoroki y Bakugou estaban teniendo un pequeño problema; se habían quedado dormidos.

Después de follar, Shouto se había sentado en el suelo junto a Katsuki, al cual rodeó por detrás con sus brazos, y, por el cansancio, ambos se habían dormido.

El sonido de la puerta del baño al intentar ser abierta, despertó a ambos chicos.

Habían olvidado por completo que convivían con el resto de engendros de clase y que, probablemente, alguien más querría usar el baño.

—¡¿Por qué está cerrada?! —un grito que parecía proceder de Mineta sobresaltó aún más a ambos jóvenes—. ¡¿Hay alguien ahí?! —siguió mientras permanecía golpeando repetidamente la puerta.

Bakugou y Todoroki se miraron durante unos segundos para luego, rápidamente, ponerse todo el pijama por completo y pensar en algo.

—Tengo una idea —murmuró Shouto.

Una vez planeado, Bakugou se dispuso a abrir la puerta del baño y dejar entrar a Mineta. Después de hacerlo, Todoroki rápidamente congeló a Minoru sin dejarle ver lo suficiente.

Al final, cogieron a Mineta y lo metieron en un lavabo para luego cerrar la puerta del baño y huir hacia la habitación de Katsuki.

Pero, otra vez, para su desgracia, por el camino se encontraron a un par de chicas que no dudaron en hacerles preguntas al verles en pijama en el ascensor.

Lo positivo era que cualquier excusa sería válida.

—Bakugou me estaba ayudando a grabar un vídeo —explicó Shouto con serenidad.

—¿En… pijama? —inquirió Ochako no muy convencida.

—¡Cierto, Todoroki tiene un canal de YouTube! —exclamó Ashido con una sonrisa.

Esta vez, se habían librado.

[...]

—¡Todoroki! —cierta voz sumada a varios golpes en la puerta, despertó a Kirishima.

Eijirou se levantó rápidamente al escuchar lo que parecía la voz de Sero. Tenía la memoria un poco confusa, pero recordó todo perfectamente al mirar a su alrededor y ver que Kaminari estaba durmiendo a su lado mientras babeaba.

Sé gentil… Kirishima —murmuraba Denki entre sueños con una leve sonrisa.

—¡Oye, Todoroki! —nuevamente repetidos golpes en la puerta sobresaltaron aún más a Eijirou.

El pelirrojo se había quedado dormido con el rubio eléctrico en la habitación de Shouto y, además, ambos seguían aún desnudos. Cabe decir que incluso todo estaba manchado y hecho un desastre por lo de anoche.

Maldición… —murmuró Kirishima cada vez más nervioso—. Oye, Kaminari… —llamó en voz baja mientras zarandeaba suavemente a Denki.

Buenos días… —murmuró el rubio eléctrico abriendo lentamente los ojos—, Kirishima.

—Nos hemos quedado dormidos —informó Eijirou con una sonrisa nerviosa.

Kaminari tardó unos segundos en procesar la información hasta que abrió los ojos y se incorporó velozmente.

—¡Voy a entrar…! —seguía diciendo Sero a pocos segundos de abrir la puerta.

—¡Espera, espera! —gritó el rubio eléctrico y rápidamente se levantó para echar el pestillo a dicha puerta.

"¿Esa no era la voz de Kaminari…?" Pensaba Sero cada vez más extrañado.

—¡Rápido, Kirishima! —dijo Denki en voz baja recogiendo los pijamas que estaban por el suelo y pasándole uno cualquiera para que se pusiera al igual que él.

Ambos, cada vez más nerviosos, se pusieron los pijamas velozmente y se acercaron a la puerta dispuestos a salir y tratar de inventar alguna excusa. O, quizás, lo mejor era solamente huir rápido.

—¡Ah, por fin, Todoroki! —dijo Sero suspirando al ver cómo la puerta se abría.

Pero, para su sorpresa, no era Shouto.

Kirishima y Kaminari habían salido rápidamente de ahí y en pijama.

—¡Buenos días! —saludó Eijirou y se alejó velozmente sin mirar atrás.

—¡Hey, Sero! —siguió Denki igual y siguiendo los veloces pasos de pelirrojo.

El chico de las cintas no comprendía nada, hasta que, por curiosidad, abrió por completo la puerta y vio el gran desastre y las manchas de semen que había por el suelo; Todoroki ni siquiera estaba ahí.

Luego, se giró hacia la dirección en la que Eijirou y Denki huían, y pudo ver que ambos tenían el pijama mezclado. La parte de arriba de Kirishima era roja y la de abajo amarilla, en cambio, la camisa de Kaminari era amarilla y sus pantalones eran rojos.

—Uh… —murmuró Sero al comprender absolutamente todo.

[...]

Por el camino y hasta poder llegar al menos a la habitación de alguno de ellos, se encontraron en el ascensor con un par de chicas.

—¿Qué hacéis en esta planta? —inquirió Yaoyorozu con cierta curiosidad.

—¡E-Estábamos haciéndole una visita a Todoroki! —se excusó Kaminari con una sonrisa nerviosa.

—Oh… ¿y por eso también estáis en pijama y, además, los tenéis mezclados? —comentó Jirou señalando lo evidente.

Eijirou y Denki se sorprendieron al escuchar aquello y se miraron para comprobarlo. Luego, no pudieron evitar avergonzarse ante ello y quedarse en silencio.

—Sea lo que sea, no lleguéis tarde a clase —comentó Momo con amabilidad para luego alejarse junto a Kyouka, la cual había estado tratando de retener la risa.

Ah… —suspiraron ambos chicos.

Tratar de evadir a más de quince alumnos obviamente era imposible, pero, aún así, y a pesar de lo vergonzoso que había sido, ambos estaban felices.

—¿Por qué te ríes? —inquirió el pelirrojo al ver cómo Denki no pudo evitar soltar unas carcajadas y sonreír.

—Bueno… creo que, al final, todo esto… —comenzó mirando al pelirrojo a los ojos—. Sí que ha valido la pena —finalizó con una sonrisa, la que también consiguió contagiar a Kirishima.

Ambos se rieron de todo aquello mientras seguían caminando por los pasillos y, algunos compañeros de clase, les miraban raro.

Porque, definitivamente, valió la pena.

[...]