Morning.
Morning
Extra.
—Esto es un terrible contratiempo en mi plan… Y aburrido en verdad. —Jim maldecía en voz baja, escondido junto a Sebastian fuera de la enfermería.
—Jim, ni siquiera sé en qué consistía tu plan… no entiendo nada.
—Ellos debían ir a otro lado, desde aquí no puedo ver nada. Además, no escucho nada.
—¿Quieres ver al Sanador y a Holmes teniendo relaciones? ¿Ese era tu plan?… Por Merlín, Jim. —Moran suspiro, dejando caer su frente contra una de los hombros de Moriarty. —¿Qué se supone que ganas tu con eso?
—¿Por qué le cuesta tanto a tu cabecita darse cuenta que de algo tan simple y tan grande como este plan maestro, significa todo para mí?
Sebastian lo observo con la misma interrogación con que lo había hecho cuando ambos dejaron su habitación para ver el 'desenlace' de su plan.
—¿Por que soy 'estúpido'?
—Seb, mi Seb querido… Puedes llegar a ser muchas cosas en esta vida, pero no un estúpido. —Jim negó divertido, sin despegar la vista de las cortinas cerradas, como si con solo verlas pudiera saber lo que pasaba del otro lado. Algo no muy difícil, sabiendo lo que él sabía.
—Aun sigo sin entender, James.
—Claro, y no lo harás hasta que lo explique, ¿verdad? Oh-… ¿Cómo es que los muggles?
—¿'Oh, Dios'?
—Sí, eso… como sea. No creas que estoy pensando, que con lo que hice se acaba el problema, no… solo estoy retrasado la aparición triunfal de Holmes por un tiempo. Tiempo que podríamos aprovechar muy bien…
—¿Por eso saboteaste la poción de Holmes? ¿Para que tenga sexo con el Sanador y no pueda caminar por días?
Jim tuvo que cubrir su boca con una de sus manos para que su carcajada no se oyera en todo el pasillo.
—¿Crees que Watson sea así de fogoso? No me parece, por cierto. —Sebastian se encogió de hombros. ¿Y el cómo iba a saber semejante cosa? Los hombres no le gustaban, a excepción de Jim. —Pero no es eso, me basta con que decida quedarse en Hogwarts por al menos unos años. Hasta que mi red este establecida… no queremos a un muy brillante y joven detective metiéndose donde no lo llaman, ¿no es verdad?
—Y en verdad tú crees que Watson… ¿Lo convencerá de quedarse?
—Por cómo se mueven esas cortinas, Sebby… Creo que nuestro pequeño Holmes, no querrá separarse más de su Sanador.
Jim rio, a pesar de que siguiera pensando que sería más divertido si hubiera podido ver algo. Tiro a Sebastian de nuevo hacia los pasillos, esta vez hacia su propia habitación, sin escalas. Habían tenido mucha acción esperando ese momento culmine en su plan, así que de seguro ambos querrían dormir.
—JIm, tengo hambre…
—Tengo chocolate en mi baúl, Seb…
—Algo más… ¿Sustancioso?
—Yo, pero dudo que seas caníbal.
Moran sonrió, antes de bufar, por suerte había estado a no comer mucho antes de conocer a Moriarty. Pero el chocolate le tendría que bastar por esos momentos.
Fin.
Notas Finales: Espero que se me perdone por incluir este pequeño extra, pero lo necesitaba para darle fin a la historia.
