La decisión y las ganas por hacerse con aquella caja llena de provisiones era lo único que estaba presente en cada uno de los alumnos; todos la deseaban.
Y no dudarían en hacer lo que fuese necesario por conseguirla.
[...]
—¿Qué deberíamos hacer…? —murmuró Izuku pensativo ante lo que todos acababan de escuchar.
—Iré yo —sentenció Tsuyu bastante decidida—. Ochako-chan necesita el contenido que hay en esa caja.
—¡Pero será peligroso si vas tú sola! —exclamó Uraraka.
—Lo más probable es que el resto de equipos también deseen conseguir las provisiones… —comentó Iida—. Uraraka-kun tiene razón, es demasiado arriesgado.
—Estaré bien —confirmó Asui insistiendo en ir.
—Pero… —siguió la de cabello castaño algo cabizbaja.
—Además, ya se está haciendo tarde —agregó Tsuyu—. Si vamos todos, probablemente al regresar no tendremos un sitio en el que acampar.
—Tiene razón… —respondió Midoriya—. Es conveniente que algunos se queden aquí preparando un sitio en el que poder descansar…
—¿Pero cómo sabrás por dónde regresar? ¡Además, estarás sola! ¡Seguro que los demás equipos van en grupo! —insistió Ochako con preocupación y negándose a que su amiga fuese sola.
—De acuerdo, ¡yo la acompañaré! —decidió Izuku—. Si somos dos, es menos probable que tengamos algún tipo de problema.
—Ochako-chan, no te preocupes —volvió a tratar de tranquilizar Asui—. Usaré mi cabello como guía —agregó mientras se agachaba para coger una afilada piedra—. Cortaré pedazos y los dejaremos al pie de los árboles para saber cómo regresar —finalizó apoyando su cabello en un árbol y sujetándolo con una mano mientras que con otra lo rasgaba, obteniendo así un gran mechón de cabello.
—¡Buena idea! —opinó Tenya mientras se ajustaba sus gafas—. Entonces, ¡contamos con vosotros! Nosotros mientras tanto nos encargaremos de tener todo listo para cuando anochezca.
—Tened cuidado… —agregó Ochako.
—¡Dejádnoslo a nosotros! —terminó Izuku.
[...]
—Entonces lo echamos a piedra, papel o tijeras, ¿no? —inquirió Kaminari con una sonrisa.
Después de haber escuchado que aquella caja que sería soltada en el centro de la costa, el equipo rojo decidió que lo mejor era tratar de conseguirla.
El problema era que no podían ir todos juntos; alguien tenía que quedarse a guardar la zona en la que estaban y que, además, era perfecta para acampar.
Y qué mejor manera de decidir quién iba, que echándolo a suerte jugando a piedra, papel o tijeras; dicho y hecho, así fue.
—¡Yo podría ir…! —seguía insistiendo Kirishima; sobre todo porque cierto rubio eléctrico había perdido y tenía que ir.
—¡Eres el líder! ¡Si te quitan la cinta, todo el equipo quedará eliminado! —rechazó Ashido rotundamente.
—Cierto… —suspiró el pelirrojo teniendo que aceptar aquello.
—En fin, id de una puta vez, ¿no? —sentenció Bakugou mientras miraba a los perdedores.
Kaminari y Sero no parecían muy convencidos, pero no les quedaba otra alternativa.
—Y ni se os ocurra perder —amenazó Katsuki.
—Eh, sí, claro —comentó Denki imaginando la peor de las situaciones.
Probablemente los demás equipos habían enviado a los mejores de sus grupos, así que lo más seguro era que tuvieran las de perder.
—¡Y si veis a Mineta, no dejéis que se os suba encima! —agregó Ashido.
—Sí, sí —respondió Sero.
—Kaminari —llamó Eijirou por última vez—. Ten cuidado… —agregó con una leve sonrisa.
—¡Déjamelo a mí! —respondió el rubio devolviéndole la risa y guiñándole un ojo.
Kirishima esperó a que los dos perdedores se alejasen para levantarse y mirar a Bakugou.
—¿Puedes…? Ya sabes…
—No hace falta que lo digas —respondió el amargado después de chasquear la lengua y yendo tras los chicos que iban a por la caja.
—¡Gracias, Bakugou! —exclamó el pelirrojo; el hecho de que Katsuki siguiera a Sero y Kaminari le tranquilizaba más.
—Bueno… —comenzó Ashido mientras se sentaba con tranquilidad—. Y… ¿desde cuándo te gusta Kaminari? —inquirió con una sonrisa, cuya pregunta puso demasiado nervioso a Eijirou.
—¡M-Mejor voy yo! —interrumpió rápidamente y se alejó, acercándose así hacia Bakugou para decirle que regrese con Ashido.
—¡QUIÉN TE ENTIENDE, MIERDA!
Nuevamente, Mina se quedó a solas con otro de los chicos, esta vez con Katsuki.
—Bueno… —empezó la de cabello rosa, llamando la atención del rubio—. ¿Todoroki o Midoriya? —inquirió con una sonrisa traviesa.
—¡KIRISHIMA, VOY YO TAMBIÉN, MIERDA! —gritó levantándose y dejando sola a Ashido, la cual puso un puchero al ver cómo todos evadían sus preguntas.
—¡No hay comunicación en este equipo! —se quejó Mina.
[...]
—Iida-kun, hay algo que me he estado preguntando… —comenzó Ochako—. Tú eres el líder del equipo, ¿no?
—Ah, no —respondió el de gafas mientras dejaba una gran cantidad de hojas en el suelo—. Midoriya-kun es el líder.
—Pero si Deku-kun es el líder y está yendo con Tsuyu-chan a donde se supone que los demás equipos estarán… ¿No está siendo más vulnerable? Si pierde la cinta, todo el equipo…
Iida se quedó en silencio al escuchar aquellas lógicas palabras.
[...]
—De acuerdo, confiamos en ti, Aoyama —dijo Jirou dando a entender que sería él el que iría a por la caja.
—¡Aoyama-san, todo está en tus manos! —animó Momo con una cálida sonrisa.
Kouda se limitó a asentir rápidamente dando más confianza a Yuuga, el cual, al oír tales palabras por parte de sus compañeros de equipo, aceptó sin dudarlo.
—¡Dejádmelo a mí~! —exclamó con una mano en su pecho y una sonrisa llena de brillos.
[...]
—¡¿Y por qué no vamos los cuatro juntos?! ¡Así tendremos más posibilidades y, de paso, acamparemos en la costa! —comentó Hagakure con optimismo.
—Suena bien —aceptó Ojirou.
—De acuerdo —siguió Tokoyami.
—¡Consigamos esa caja! —exclamó Satou.
[...]
—Mineta —comenzó Shouto levantándose y bastante serio.
—Todoroki —siguió Minoru haciendo lo mismo y con decisión.
—Hagámoslo —sentenciaron al mismo tiempo y dispuestos a hacerse con esa caja.
Porque el equipo azul no tenía pensado perder.
[...]
