Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, pero la idea de esta historia sí.

Rated: M (MA?).

Advertencias: Lemmon, Lime, Lenguaje Obseno, Conductas inadecuadas.

Resumén: Inspirada en la canción Closer-Chainsmokers Ft. Halsey. One night stand. Después de 4 años de haber cortado y sin mediar acuerdo, Sakura Haruno se encuentra con Sasuke Uchiha, su ex-novio, en el bar de un hotel de moda en su ciudad natal. Se puede decir que una cosa llevó a la otra, y pues bueno dormir con tu ex tampoco es el fin del mundo. ¿Quien dijo que las segundas partes nunca son buenas?

NA: Finalmente he decidido darle un segundo y ultimo capítulo. Para mi es un cierre. Ahora, si te gustó está historia puedes leer Konoha's Tales.


Closer.

Spin-off.

II

Nara_Suri

Me costó por un minuto recordar en donde había pasado la noche, sin embargo, su cuerpo caliente y sus piernas enredas a las mías me trajeron de vuelta. Podía notar en su miembro tieso quemando en mi espalda, y su brazo derecho sobre mi cintura asegurándome contra su cuerpo. Los recuerdos de la noche anterior me asolaron sin piedad, y un tonto sentimiento de culpa se instaló en mi pecho. Me mordí el labio al recordar la nochecita que me había dado mi ex novio.

La luz se colaba tenue entre las cortinas, anunciando la llegada del día. Recordé su cuerpo ardiente y sudoroso embistiendo al mío, las caricias enloquecedoras y los besos de la noche anterior. Había follado con Sasuke muchas veces, había tenido otros amantes, pero claramente lo de anoche había sido una pasada. Con él nunca había limites: tierno, cariñoso, violento, rudo. Sasuke siempre me hacìa lo que le daba la gana.

—Buenos días preciosa—me dijo al oído besando detrás de mi oreja, haciéndome estremecer.

—Bueno días— contesté con la voz aun pesada, sus besos no cesaron bajando por el costado de mi cuello.

—¿Has dormido bien? —acarició mis muslos con sus yemas suavemente mientras besaba mi hombro, cerré los ojos disfrutando sus caricias.

—No creo que tan bien como tu…—Tomé su mano y la deslicé a mi pecho para que lo estrujase. Podía sentir como me ponía caliente solo con sus toques.

—Que animosa estas esta mañana— me apretó el pecho fuertemente haciéndome gemir tirando de mi pezón excitado. —Estas preciosa mi amor— descubrió nuestros cuerpos desnudos, deslizando el dorso de su mano por mis curvas. Mi respiración se aceleró.

Me dejé hacer con calma mientras sus manos se deslizaban por toda mi anatomía. Podía sentir como el calor aumentaba. Su boca me torturaba susurrándome guarradas sobre lo bien que la habíamos pasado la noche anterior, lo rico que había sido volver a estar conmigo y lo mucho que me había extrañado.

—¡Sasuke! —gemí bajito. Tenía el pulso a millón y sus dedos pellizcaban mis pezones. —¡Ugh! ¡Sasuke kun! —apegó más su ingle a mi espalda, refregando su pene en el nacimiento de mi trasero. Amabas manos amasaban mis pechos excitados.

—Que morbo…—me susurró al oído, metiendo un par de dedos en mi boca. —Puedo apostar a que estas ardiendo aquí abajo— deslizó sus dedos ensalivados desde mi ombligo hasta mi sexo tocándolo brevemente.

Acto seguido, el Uchiha levantó mi pierna derecha con delicadeza, metiendo la suya entre las mías rozando mi sexo que ardía por su toque, a lo que yo me froté lentamente sobre ella, buscando aliviar el calor que manaba de mi centro. Su mano izquierda aún torturaba mis escasos pechos, y la derecha empezaba de nuevo a bajar por mi tripa para acariciar mi sexo.

—Me pones como nadie…—me giré un para besarle rodeando su pierna con las mías sin dejar de estimularme. —¿Sientes mi polla? Esta así de dura porque estas a mi lado— dos de sus dedos tocaban fuertemente mi clítoris. Abandone la culpa y me entregué nuevamente a disfrutar sus caricias.

—Tú me tienes salidísima…—me frotaba deliciosamente con su pierna, suspirando ante el toque de sus dedos en mi coño.

—Te voy a enloquecer cariño—esa amenaza me gustó. —Te voy a enloquecer de lo mucho que vas a gozar—

Su boca se enredó con mía, mientras su lengua se adentraba a surcarla. Mi mano estimuló sus testículos, sin dejar de darnos ese morreo tan intenso que nos estábamos montando. Uchiha me tenía más salida que la esquina de una mesa, sus manos amasaban mis pechos y mi cabello caía desordenado. Me subí sobre él empujándole a la cama, donde cayó de espaldas y mis piernas rodearon su pierna izquierda, estimulando con suavidad su pene completamente erecto.

—Móntame— metió su mano en mi cabello y tiró suavemente de él. De rodillas yo seguí estimulándome contra su pierna.

—¿Eso quieres? — suspiré entre besos, mientras me daba un gustito tremendo frotarme con su pierna, simulando los movimientos como si penetrase. —¿Quieres que te joda así como te gusta amorcito?—mordí una de sus tetillas suavemente.

—Sí, quiero que me folles princesa—tiró de mi pelo, poniéndome cachondisima. —Quiero que me tragues entero— sus dedos separaron los labios de mi sexo que se frotaban contra su pierna.

—Mmm…—suspiré cuando entre sus dedos y el movimiento me tocaba mi inflamado clítoris. —A mí me apetece que me comas tu a mi—mordí su labio inferior tentándolo.

—¿Quieres que coja yo? —

—No—

—Entonces…—

—Quiero que lo lamas hasta que me corra, que me comas el coño enterito y rico como solo tu sabes—no me reconocía, realmente estaba caliente.

—Eso sonó cachondisimo...—

Tomó mis piernas y en un movimiento rápido me dejó debajo de su cuerpo, apoyada en la cama comiéndome la boca a besos. Sus dedos seguían jugando entre mi botoncillo del placer. Empecé a intentar sentarme, para buscar más fricción.

—Abre las piernas, exhíbelo para mí— se quitó de encima y me acarició introduciendo sus dedos en mi húmedo canal.

—Déjate de cháchara y a lo tuyo…—le jalé el cabello.

—Ándale chiquita—me estaba haciendo unos dedos deliciosos. —Preséntame ese plato tan exquisito—

—Mmmm…Aquí lo tienes—me ayudé con mis manos y extendí mis piernas en el aire.

Sasuke me hizo caso saboreando mi sexo caliente, ese mismo que le había recibido la noche anterior y donde se había corrido a sus anchas. Su lengua paseaba a lo largo ya lo ancho, haciendo figuritas, succionando y dándome leves mordisquitos de cuando en cuando. Saberle lamer sus fluidos y los míos me estaba poniendo como un horno. Me estaba matando del gusto haciéndome gemir presa de un placer delicioso, ayudado por sus dedos que bombeaban rítmicamente. Gemí desbocada mientras me dejaba hacer.

—¡No pares! —le pedí. Lo sentía demasiado cerca. —¡Uhm Sasuke kun!— un orgasmo intenso me atravesó. Mientras gemía su nombre.

—Podría desayunar así diario—bromeó. Sus dedos seguían e mi interior sintiendo aun las contracciones en mi vagina.

—Podría despertar así a diario—mis dedos de los pies se habían dormido, como cada que tenía un buen orgasmo. Él se llevó sus dedos a la boca.

Sasuke volvió a besarme sin darme tregua. Era una lucha ardiente de enredar nuestras lenguas, a la par que nuestras manos acariciaban todo a su paso. Me arrodillé entre sus piernas aun dejando que su boca se perdiese en mis pechos, que el moreno mamaba como un niño pequeñito.

—Follame— volvió a pedir.

—Quieres eso ¿verdad? —me sonreí frotando la cabeza de su miembro entre mis pliegues.

—Sí—dijo con firmeza.

—¿Y te apetece que te monte suavecito o que te cabalgue con ganas? —fui introduciendo su pene tieso en mi canal. —Me calienta tanto tu rabo—le susurré al oído. Sabía que le volvía loco cada que le decía chanchadas.

—Quiero que te lo cojas con ganas—buscó mi boca, terminándome de empalar. —Que rico como me aprietas— contraje los músculos de mi vagina adrede.

—¿Y si me vengo? —me lo follé suavecito mientras nos decíamos guarradas.

—Estaría de puta madre— me dio una nalgada sonora que me puso a cien. —Porque cuando te estés corriendo como una cerda, te voy a follar yo y no seré suave—empujó sus caderas para aumentar el ritmo.

Utilicé sus hombros para impulsarme y a ayudar a mis rodillas a subir y bajar sobre el miembro caliente del Uchiha. El gusto era un vicio, Sasuke siempre había estado bien dotado encajando perfectamente con mi estrechez natural. Su boca mamaba mi cuello, pechos, mandándome un cachete al trasero cada que se me ocurría bajar el ritmo.

—Me encantas…me tienes como un caballo—susurró a mi oído. —Que polvo que tienes—

—¡Uhmmm! ¡Sasuke! — gemí. Moví mis caderas en círculos buscando más fricción.

—Me estas apretando tan rico…—comentó. —¿Te estas por correr? Me estas exprimiendo la polla.—

—¡Sí! —Chillé. —Uhm….tócame aquí—pedí llevando una de sus manos a mi clítoris.

—Estas hermosa—me miró a los ojos. —Déjame ayudarte a correr—estaba por acabar.

Sasuke salió de mi interior frustrando mi tan anhelado orgasmo. Mirándome a los ojos con una sonrisita arrogante.

—Túmbate— me exigió.

Le hice caso de mala gana, gateando hasta las almohadas cabreada por haberme frustrada la corrida.

—Sin groserías— me mandó un cachete. —Quédate así—separó un poco mis piernas dejándolas a cuatro patas.

—Me dejaste a medias— reclamé. Su pulgar se introdujo en mi vagina mientras su lengua atendía mi ano.

—Lo compensaré— su dedo salió de mi interior.

Su miembro entró suavecito en principio, pero apenas estuvo dentro el ritmo de la penetración se tornó fuerte. Tiró de mi pelo sin salir de mi interior y me plantó un beso exquisito.

—Follame— pidió nuevamente.

Le hice caso excitada. Marcando el ritmo con mis caderas mientras el arrodillado en la cama, me dejaba moverme a mi anchas, interviniendo solo para juguetear con mi ano, mandarme una nalgada o introducir nuevamente su miembro cuando se salía por la velocidad. Yo por mi parte gemía como poseída.

—¡Me corro! — alcance a decir antes que el orgasmo me golpeara.

—Como me aprietas amorcito— empujó sus caderas mientras yo me corría. —Yo también estoy casi también—sus manos apresaron mis caderas, cuando aún recuperaba el aliento.

—¡Sasuke! —grité. Me agarré de su cuello quedándome de espaldas a él. —Tócame—

De rodillas en la cama, él moreno me embestía rítmicamente. Su mano derecha aseguraba mis caderas y marcaba el ritmo, mientras su izquierda iba a por mi pecho, que acariciaba sin tregua alguna. Mi mano izquierda, agarraba su trasero para mi seguridad, y la derecha tocaba mi clítoris haciéndome gemir.

—Joder…eres un vicio— buscó mi boca.

—Vicio el que me estás dando—ahogué un gemido en su boca.

—Eres una jodida droga—el ritmo se hizo más fuerte. —Eres mi puta heroína. Córrete conmigo— pidió.

—Estoy a punto— confesé. —¡Oh Sasuke! — grité convulsionando ante mi orgasmo.

—¡Sakura! —

Su simiente me bañó nuevamente las entrañas. Era caliente y espesa. Con su miembro aun dentro, le comí la boca y sus dos manos acariciaron mis doloridos pechos aun excitados. Poco a poco sacó su miembro dejando que su lefa se regase ente mis piernas.

—Eres un guarrito—quité sus manos de mis pechos y me tumbé en la cama.

—No puedo decir nada diferente de ti— se acomodó sobre mí. —¿Te gustó? —

—Por supuesto— puse mi dedo sobre su nariz. —Me has follado muy rico— le robé un besito pequeño.

—Yo también le pasé muy bien— frotó su nariz contra la mía, como cuando éramos novios. —¿Desayunamos juntos? Me ha entrado hambre—

—No sé…— comenté. —¿Qué hora es? —él alargó el brazo buscando su móvil en la mesa de noche.

—8: 08 am—

—Creo que podría quedarme un rato más— él me beso cortamente.

—Yo…debo tomar mi vuelo en la tarde—vaciló un poco para decirlo. —He quedado para el almuerzo—

—Tranqui querido que no hay rollo— le di un beso en la frente. —Yo también tengo cosas que hacer—me puse en pie a por mi bolsa de viaje donde había metido mi móvil.

—Joder nena que estas hecha un bombón— me miró acostado con la polla medio flácida. —Puedo pedir el desayuno y…podemos seguir la faena—

—¿Es que tu solo piensas en coger? — le bromeé volviendo a la cama chequeando mi teléfono.

La mayoría eran notificaciones de Instagram, a propósito de la foto que había subido la noche anterior en el compromiso de Amy. La gran mayoría likes y uno que otro comentario de amigos o ex compañeros de clase. Tenía un par de directos sobre las historias. Me senté en el borde de la cama poniéndome a revisar.

Guapa—era un directo de Kou, que me sacó una sonrisa.

—¿Quién te ha escrito? No veía esa sonrisa desde que iba en el instituto— Sasuke besó mi espalda.

—Alguien— aclaré.

Gracias— texteé de vuelta con un emoji de beso.

¿Ya has despertado, bonita? — Estaba en línea. — Me estoy muriendo de las ganas de verte. No he dormido nada, estoy contando las horas— podía oír a Sasuke hablando por el teléfono al otro lado de la cama.

Sí, ya nos veremos en la tarde—escribí.

Ponte muy guapa. Ja jajá —bromeó.

Haré lo que pueda. Ja jajá —bromee de vuelta.

Tu siempre estas hermosa—escribió. —Estoy llegando a Tokio a las 4 pm, creo que a eso de casi 5 pm termine el papeleo en migración

Vale, te recojo en el aeropuerto a esa hora

—Así que Kou Tanaka—sentí los labios de Sasuke detrás de mi oreja. —Vaya, vaya—

—Creo que no te he dado permiso de husmear en mis conversaciones— él tomó mi Iphone y lo quitó de mis manos. — ¡Sasuke! ¿Qué vas a hacer? Devuélvemelo—

—Shhhh…—Me calló, girándose con mi teléfono al otro lado de la cama. —Kou Tanaka…Pensé que no tenías nada serio con nadie, y que trabajabas un montón. —intenté quitarle el teléfono, pero Sasuke siempre había sido más alto que yo.

—No tengo nada serio con nadie. Lo mío con Kou es… ¡Agh! ¡Dame mi teléfono! —

—Solo si me das un beso—bromeó.

—¡Dámelo! — le exigí dándole el beso de mala gana.

—Ahí no…— siguió burlándose de mí. —Aquí—puso mi mano en la cabeza de su pene listo para la acción.

—Pesado— besé la cabeza de su polla.

—Buena chica—me entregó el teléfono. —Aunque estoy un poco celoso de ese tal Kou—metió uno de sus dedos en mi boca. —¿Le has dicho que te quedaste a dormir conmigo después que te follara a mis anchas? —acarició mis pechos.

—No— aclaré. —No tengo porque darle explicaciones, mucho menos hablarle de mis hábitos sexuales— Se sentó a mi lado.

— Pero he visto que viene hoy, por Tokio. ¿Salís hace mucho? — besó mi cuello.

— No salimos. Somos…algo así como amigos— intentaba resistirme.

— ¿No salís pero el viene a Tokio a verte un sábado en la tarde de fuera? Te tengo noticias, tu amigo te quiere coger— comprobé que no hubiera enviado alguna tontería.

— Sasuke, que no soy tonta. Eso lo sé— me quitó el teléfono nuevamente, y lo puso en la mesa de noche.

— ¿Y te gusta, que no? — me tumbo bajo su cuerpo, inmovilizando mis manos.

— ¿Quién? ¿Kou? Sí…no es muy guapo, pero…— me interrumpió.

—Igual te lo follas ¿No? — lamió el nacimiento de mis pechos.

— No exactamente—nos estábamos dando un buen morreo.

—¿Ah no? —

—No— aclaré con su boca en mis pechos. —Kou vive en Hong-Kong—

— Amorcito, pero ya lo tuyo es una fijación. — me dio un mordisquito. — Otro chico de China en tu vida—

— Que gracioso…— dije con ironía.

— ¿Ya le has ido a visitar a China? — preguntó.

— He estado en China varias veces— reconocí. —Estuve hace casi un mes—

—De haberlo sabido…— el mismo se cortó.

— ¿Qué has pedido de desayunar? — cambié el tema.

— Huevos, fruta, pan tostado y café— su boca estaba detrás de mis orejas. —Y a ti, para el postre— dejó mis manos libres y aproveche para acariciar su espalda.—¿Y el tal Kou y tu…?—

—No Sasuke, no—le aclaré hastiada. —No me he acostado con Kou, aun…—

—Mmm….—le agarré el trasero. —¿Y eso por qué? Si se puede saber claro…—me dio un besito suave.

—No es esa clase de tío—intenté explicarle. —Kou es diferente…no va a por…—

—Todos vamos a por eso preciosa, no te engañes— me dijo arrogante. —Realmente creo que deberías plantearte un dilema sobre su sexualidad, porque no creo que nadie en su sano juicio le pondría pegas a meterse en tus bragas—volvió a mi oído. —Yo por ejemplo, tengo unas ganas brutales que me des una mamada con esa boquita—eso me volvió a poner en calor.

—Que me quiere follar esta más que claro….Es solo que….—

—¿Es solo que, que? — preguntó. —No seas mala linda…—me dijo de nuevo al oído.

—No se ha dado la ocasión—volvió a besarme demandantemente.

—Estoy bastante celoso— volvió a decirme. —Vas a acabar enamorada del tal Kou— se acostó en mis pechos. —Quien quizás no te va a follar tan bien como yo, así como tampoco llegará a amarte como yo, pero quien seguramente será alguien más adecuado para ti—acaricié su pelo como un niño.

—Sasuke, lo nuestro se acabo hace años. Tu mismo así los decidiste—

—Ya lo sé. — besó la depresión de mis senos. — Yo renuncié a ti, y eso es una decisión terrible con la que viviré el resto de mi vida. — estaba bastante sentimental. — Te dejé, te abandoné y nunca te di una explicación. —

— Sasuke…— le interrumpí. — No quiero que hablamos de esto. De verdad— su oído estaba pegado a mi corazón. — Durante muchos años…durante muchos años me pregunté tus razones y repasé una y otra vez nuestra última conversación. Si te soy sincera aun no lo entiendo. No entiendo ni siquiera como demonios estoy aquí contigo, después de cuatro años en la habitación de un hotel, desnudos después de haber hecho el amor toda la noche. Lo que me hiciste me dolió. Me dolió mucho, pero me han pasado cosas peores. No eres un único hombre que me ha roto el corazón, aunque más allá de eso me dolió perder nuestra complicidad como amantes y como amigos.—

— Siento haberte roto el corazón— me dijo sinceramente. — Más bien siento habérnoslo roto a ambos. Porque mi corazón también se rompió el día que tomé esa decisión. — seguí acariciando su pelo.

— Sabes, creo que haberlo hecho fue lo mejor— reconocí. — Vamos, era una locura. Yo estaba en plena pasantía en Europa, tenía 21 años, y el corazón roto por otro tío. Y de repente tu y yo íbamos a volver, y planeábamos en escapada juntos a China. Había que ser realistas lo nuestro nunca tuvo mucho futuro, y en aquella época menos. —

— Reconozco que me acojone. No era más que un crío de 21 años, que ni siquiera había terminado la universidad. Tu para entonces ya te habías recibido de abogada, estabas trabajando en un organismo internacional y yo no era más que un pobre fracasado. No tenía ni con que pagar el alquiler, mucho menos una escapada romántica…— el sonido de la puerta nos sacó de nuestra conversación.

— A de ser el desayuno…—

Sasuke se puso en píe rápidamente, pillando su albornoz en el suelo para ponérsele y salir a recibir nuestra comida. Aun pensando en sus palabras, yo busqué mi albornoz también cubriendo mi desnudes. Una sensación terrible me embargo.

— Estas tan bonita…— puse la bandeja en la cama y me dio un beso cortito.

— Cuéntame algo de tu vida ahora— pedí mientras comíamos sentados en la cama frente con frente.

— No hay mucho que contar. Logré terminar ciencias computacionales en China, hace un par de años y estoy terminado un posgrado en seguridad informática. Trabajo para un banco en la parte de seguridad. Estoy en Konoha por una capacitación y apoyando al equipo de la sucursal Japón, ya sabéis como puedo hablar japonés fluido. — picotee mi comida sin mucho interés.

—Me alegra mucho que hayas podido sacar tu carrera Sasuke—dije con sinceridad. — ¿Cómo siguió tu madre de su enfermedad? —

—Bien, no ha tenido recaídas. No la veo mucho, desde que me independice de ellos, me he alejado bastante por mi salud mental. Ya sabes cómo son mis padres, al final Fugaku la ha convencido y han quedado juntos de nuevo. — él miró mi plato con interés. —¿Aun no comes fruta? —

—No me gustan—

—Hay bonita, si nunca les han probado. — me riñó. —¿Qué hay de ti, corazón? ¿Cómo te han tratado estos cuatro años? Además de ponerte como un tren—

—Después Europa, pues volví a Japón. Estudié un posgrado en derecho administrativo y actualmente estudio una maestría. Trabajo como asesora de la prefectura de Osaka en temas de gestión territorial y doy clases aquí en Konoha una vez a la semana. Vivo entre Osaka-Tokio-Konoha. —

—¿Y…como conociste al tal Kou? —

—Es una larga historia. Un poco extraña…a decir verdad— me sonrojé. —He viajado e Tailandia el año pasado a la boda de una amiga, y su cuñada trabaja con una ONG temas de infancia. Me pidió que le recomendase un consultor y bueno Suigitsu ¿Te acuerdas de él? —Sasuke asintió. —Sui, trabaja ese tema y desde entonces le va muy bien con los gringos. Sin embargo, le han pedido hacer un informe sobre niños migrantes en China y ha necesitado que le ayude con algunos contactos que he hecho en mis viajes. Una amiga de la pasantía en Europa me ha recomendado a Kou, a quien ya yo había conocido en un viaje a China que hice el año pasado. Cuando le escribí a pedirle la entrevista para Sui hemos quedado hablando y bueno, yo tuve que ir a China hace un mes y nos hemos visto. — Sasuke me miraba con atención.

—Trabaja con niños entonces—

—Trabaja con niños en la Unicef, es consultor—

—Es un buen partido entonces, será mayor ¿Qué no? —

—¿Kou? No. Parece un señor, pero solo tiene 28 años. Es muy inteligente tiene dos maestrías y es consultor independiente. —

—¿Sabes? —Uchiha me interrumpió mientras le daba un sorbo a mi café. —Cuando te escucho hablar así de ese chico, de cómo le admiras y sus cualidades, me recuerda a cuando yo alguna vez fui ese chico para ti—

—Tu elegiste no serlo—destilé la bilis que llevaba dentro.

—Cuando desaparecí hacía ya tiempo que no lo era. Tu misma lo dijiste alguien más te había roto el corazón—limpió las comisuras de mi boca con la servilleta. —Eso solo le da más sentido a todo. Lo sentí en tus correos, en nuestras conversaciones, hasta en la regularidad con que se nos iba la olla y teníamos sexo por Skype. Sabía que había alguien, pero yo te había pedido que lo dejásemos así que no podía reclamarte nada—

—Fue una historia dura—confesé.

—¿Sigues viendo a esa persona? —preguntó.

—No, tengo casi dos años que no le veo— la cara de Saito Kinomoto apareció en mi mente. —Por mi bien espero que siga siendo así—

—Vaya…yo que pensé que yo era el amor de tu vida—empezó a comerse la fruta de mi plato.

—Yo creo aun que lo eres, pero la otra historia fue fuerte. —

—Yo solo te he querido a ti—se encogió de hombros.

—Aun así me abandonaste…—susurré.

—Tarde o temprano, lo habrías hecho tu conmigo. — comentó.

—Creo que voy a ducharme—puse mi plato junto al suyo en la bandeja de la cama. Acto seguido tomé la bandeja y la puse en tocador.

Cuando me disponía a ir al baño, las manos grandes de Sasuke se posaron en mi cadera, estrujándola con morbo. Su boca buscó mi cuello, y yo cerré los ojos dejándome hacer por el moreno, quien concienzudamente colaba las manos entre mi bata buscando mis pechos y mi centro mientras me daba un morreo de miedo frente al espejo del tocador. Mi respiración se agitó cuando sus dedos consentían mi sexo aun lleno de su corrida y la mía, a lo que yo lo torturaba frotándome contra su cadera.

Su albornoz y el mío cayeron en el piso entre el morreo bestial que nos estábamos dando, aun de pie. El Uchiha tomó mis muslos y me cargó excitándome aún más, mientras su boca bajaba por mi cuello, pechos y clavícula.

—Sasuke…—le llamé. —Sasuke…—no reconocía ni mi propia voz. —Sasuke…—me sentó sobre el tocador.

—Me pones como una puta moto—me dio una nalgada que me hizo chillar de excitación.

—Sasuke…—jalé su cabello mientras me mordía el cuello.

—Shhh…—buscó mi boca.

—Creo….creo que tienes razón—susurré dejándome llevar un poco. —Probablemente yo también te habría abandonado— Estaba desnuda con mis piernas enredas en sus caderas desnudas.

Me dedicó una sonrisa torcida, que me encogió el corazón como una niña. Dejó de acariciarme y caminó lentamente hacía la cama donde se dejó caer de espaldas. Su polla aun tiesa se erguía mientras él se llevaba las manos a la cara.

—Siempre fuiste más fuerte que yo—cerré las piernas aun sentado sobre el tocador. —Por eso supe que yo debía irme primero, ese es el precio de ser quien más quería al otro de los dos—

—Yo…aun te quiero— bajé del mueble y me acerqué a la cama.

—Pero no me amas….—me miró con tanta ternura que me arrugó el corazón. —Yo en cambio, no he dejado de amarte nunca. —

—Tu estas enamorado de tu Sakura tu novia del instituto y del recuerdo de nosotros. — me senté a su lado —A decir verdad, yo aun sigo enamorada de Sasuke mi novio del instituto, pero soy conciente que ese ya no eres tu—

—¿Ah no? —deslicé mi mano por su miembro aun erecto.

—No…Sasuke mi novio del instituto no eres tu—lo acaricié con suavidad .

—¿Entonces quien soy, Sakura? —preguntó. —¿Quién soy yo sino tu amor adolescente? —

—Eres un cabrón que me calienta demasiado— empecé a mamársela sin miramientos.

—Se me pone como una piedra cuando hablas sucio—me lo metí hasta la garganta como a él le gustaba.

—Un cabrón al que le quiero comer la polla—la saqué de mi boca. —Uno que quiero que me folle la boca…—

—¡Joder nena! ¿Eso quieres? —preguntó con entusiasmo.

—Sí….— se puso de pie frente a mi. —Mi amor adolescente…no me ponía tanto— bromeé.

Me arrodille para besarle el pecho, mientras él pasaba su manos grandes por mi espalda llegando a mi trasero. La luz empezaba a colarse fuerte por las rendijas de las ventanas de la habitación y contrastaba con la palidez de nuestros cuerpos. Bajé por su ombligo a la mío, llegando hasta la cabeza de su pene con la punta de mi lengua. Me senté sobre la cama y la miré eróticamente ante de introducirlo en mi boca.

—Me encanta cuando deslizas esa boquita tuya cuando me lo mamas— el comentario fue excitante. —Eres una demente…—masculló mientras yo jugaba a bajar su polla hasta el fondo de mi garganta agarrada de su traserito de muerte.

—¿Eso crees? —la saqué de mi boca para darle besos a lo largo del tronco.

Estaba gorda como me encantaba, con la cabeza brillante y esponjosa. Dejé caer mi saliva sobre su tronco y succioné la cabeza. Sobando su longitud con mis manos. El sonido de mi boca succionando su miembro me tenía ardiendo.

—Trágatela toda princesita— relajé la garganta y bajé más sobre su extensión. —Eso es…—

me animó. —Como lo mamas de rico…—sus dedos se enredaban en mi cabello. —Mójamela bien…¿Estas caliente preciosa? ¿Quieres que te de guerra? —empujaba su cadera hacía mi boca. —Eres una pervertida de cuidado—besé sus testículos mientras jugueteaba con su miembro con mi mano.

—Tu eres un cabrón que quiero que me joda como me gusta— solté. —La quiero aquí—me acosté sobre mi espalda y extendí las piernas en el aire exhibiendo mi sexo. —¿Vas follarme como una cerda? Eso me encanta—me toqué para él que se relamía los labios.

—Sí—no dejé de estimularme con mi mano ni un segundo.

—Voy a cogerme tu culo—me mandó la mano a uno de mis cachetes. —Pero antes voy a jugar con el…—separó ambos cachetes de glúteos. —Gírate—me pidió.

Me di la vuelta gateando un poco, empinando al culo para dejarle a su disposición.

—Te lo voy a follar—cerré los ojos sintiendo su lengua entre mis nalgas.

—Mmmm…..—suspiré.

—Te voy a recordar viejos tiempos, cuando hacíamos guarradas en mi casa—acercó su polla a mi sexo sin penetrarme, frotándose con él.

—Estas tan duro…—suspiré. —Dame polla, no me tientes— le pedí intentando penetrarme.

—No, dije que te iba a recordar viejos tiempos—la cabeza de su polla consentía mi clítoris. —Como cuando no estabas segura de acostarte conmigo, y solo me dejabas hacértelo así. —de solo recordarlo me excite más. —Solo me dejabas que jugáramos así, y yo con ganas de hundir la polla hasta el fondo—

—¿Y porque no recuerdas cuando me la hundías después? —le besé. Me daba golpecitos con la cabeza.

—Porque lo que me apetece es romperte el culo—la faceta violenta de Sasuke en encantaba, me ponía como una moto.

—¿Sí? —Use mis dedos y guíe su pene hacía mi interior. —Porque no me das gustito por aquí primero…—

—¿Quieres que cambie de idea y te de guerra por aquí? —se quedó quieto en mi interior besando mi nuca.

—Quiero que me rompas el culo y el coño—

—En ese caso…—Salió de mi interior.

Se sentó sobre la cama y se sobó la polla indicándome con los ojos lo que quería hiciera. Mi ex novio, siempre había sido un amante de tener a su chica encima. Me paré sobre el colchón, y rodeé sus caderas con mis piernas. Arrodillándome poco a poco, a lo que fue ubicándose en mi entrada.

—Sin miedo preciosa…—bromeó mientras bajaba sobre su rabo. —Bien sabes que te cabe y muy bien—separó mis labios con sus dedos. —Mírate, mira esa carita de gozo que estas poniendo. — me la hundí hasta la base, apoyada sobre mis piernas cayendo sobre su pene.

—Siempre me dejas llena—sabía que esas cosas lo ponían malo. —Pero quiero que me folles duro—ladee una sonrisita picara. Él atrapó mi clítoris entre sus dedos, masajeándomelo a sus anchas.

—Te mereces que te folle duro. — arqueé la espalda y empecé a moverme sobre su miembro. —Que te llene por dentro, para que te acuerdes de mi todo el camino y cuando ese juguete llamado Kou te vaya a coger en la noche, te acuerdes de lo rico que yo te cogí ahora en la mañana—estaba al bordo de la corrida, subiendo y bajando sobre su polla mientras él me masturbaba.

—¡Sasuke! —Gemí. —Más duro cabrón, dame más…—

—Te vas a enterar—

Usó su mano sobre mi abdomen para pegarme más a su pecho y al mismo tiempo echar mi cuerpo hacía adelante. Me agarré del borde de la cama para no caerme mientras el moreno, empujaba su polla haciéndome gritar de placer. Mis tetas botaban por lo impactos y los alaridos de placer salían de mi boca. Mojó su pulgar y lo introdujo en mi ano sin dejar de joderme el coño.

—Tu putito no te lo va a hacer así de rico— su voz era ruda. —Ni te va a hacer todas estas guarradas que te encantan pequeña salidita—

—¡No aguanto Sasuke! — Grité. —¡Me vengo! — advertí.

—Córrete…—Me ordenó apretando mi clítoris empujándome la polla hasta el fondo.

Cuando recobré la conciencia seguía con polla clavada en mi interior, tiesa y caliente, y como mis fluidos bajaban tras venirme sobre esta. Sasuke me daba besito en la nuca, y tocaba mis pechos con fuerza.

—Eres un cabrón…—me mordí los labios.

—Lo dice la guarrita que se le está escurriendo una corrida de campeonato—

—No— lo saque de mi interior. —Te lo dice la guarrita que le apetece que ahora te le folles el culo—

Me tumbé en la cama con mis manos detrás de la cabeza, irguiendo mis pechos a lo que él se giró relamiéndose los labios. Me besó, aproveche para acariciar su espalda y su culo. Le di una nalgada indicándole que me apetecía más que un morreo cariñoso.

—¿Quieres que busqué el aceite? —preguntó lubricando mi entrada con la humedad de mi sexo.

—¿Crees que es necesario? —le dije con picante e ironía.

—Pues estas chorreando como una pluma—arqueó mi pierna izquierda.

Un gemidito de gozo se escapó de mi boca cuando su polla entró en mi puerta trasera abriéndome cada que se adentraba, dándome un escozor morboso y poniendo a palpitar mi centro. Fue metiéndola poco a poco para no dañarme, y mis entrañas los acogían apretándose contra su longitud. Sabiéndose totalmente dentro soltó un suspiro de gozo y yo lo miré excitada, empezando a tocarme viéndole embestir mi culo.

—Eres una guarra—a Sasuke le encantaba decirme así cuando cogíamos. —¿Quién te ha dado permiso para tocarte? —

—Nadie…—aseveré. —Solo que me tiene mala, verte follarme así—hacía círculos con la palma de mi mano sobre mi clítoris.

—Entonces lo que necesitas es más polla—tomó mis pies y los puso en el aire dándole más profundidad a la penetración, haciéndome gozar como nunca.

El olor a sexo era palpable en la habitación, hacía calor y nuestros cuerpos que se daban gusto sudaban ante la excitación. Él sostenía el peso de mis piernas mientras me embestía deliciosamente. Tomé su pene de la base y lo saqué de mi interior ladeando una sonrisita picara. Sasuke soltó mis piernas y yo me giré sobre mi costado.

—Quiero que me toques—giré mi cabeza y le mandé un beso muy mojado. —Lléname por ambos lados—eso lo ponía como una moto.

—Tus deseos son ordenes mi amor—llevó su mano a mi coño, penetrándolo con un par de dedos. —Estas hirviendo aquí—restregó su mano en la humedad de mi sexo.

—¡Sasuke kun! —dije excitada, toqueteándome mis pechos.

—Tranquila mi amor…ya voy a darte lo que te gusta—se mojó la polla con mis fluidos ayudado de su mano.

Sentí nuevamente la intromisión de su miembro mientras nos besamos nuevamente, y sus dedos juguetearon dentro mío. Aprovechó su mano libre para juguetear con mi clítoris, dejándome marcar el ritmo de la penetración.

—¡Si! ¡Joder no vayas a parar! — Le supliqué presa de un placer indescriptible. —¡Sa…Sasuke! —grité cuando el orgasmo mi atacó.

—Córrete para mí, mi amor. —me susurraba al oído.

Se quedó quieto dejándome sentir mi orgasmo en toda su extensión. Mis pechos rebotaban agitados cuando pude recuperar el aliento. Sentía la saliva en mi boca pesada y una corriente recorriéndome todo el cuerpo. Él me deba besitos detrás de la nuca.

—¿Aun sintiéndolo amorcito? —preguntó.

—Sí…—ronroneé. Sus dedos salieron de mi vagina.

—Te corriste delicioso—mordió ligeramente mi oreja. —Me encanta como me aprietas—

—Sí, muy rico—confesé.

Me penetró suavemente mientras me daba besos suaves pero demandantes en los labios. Sentía como su lengua y la mía se enredaban, a la par que sus dedos jugaban con mis pezones. Dio un pequeño gruñido antes de vaciarse en mi interior.

—Te amo—susurró con la voz cansada. —Nunca lo olvides— suplicó.

—Te amo—me giré quedaron frente a frente. —Tampoco lo olvides nunca—

Sasuke tenía los ojos cerrados y yo le robé un beso. No era como los anteriores, no tenía tanta pasión y erotismo. Era simplemente un beso lleno de todas las contrariedades que pasaba por mi mente y corazón. De esos que cierran ciclos. Aquellos que reparan corazones rotos pero sin ninguna esperanza.

—No voy a volver a verte verdad—apartó un mechón de mi cabello.

—Creo que lo mejor para ambos es que no—

—Lo entiendo— su mano se pasó por mi mejilla. —Gracias…por estas horas—

—Nada que agradecer, gracias a ti— me dio un beso suave. Todo había terminado.

Ese mañana quedó guardada en lo más profundo de mi conciencia. Instalada en una delgada línea entre la culpa y el goce. No había sido algo casual, era sin duda alguna distinto. Sasuke fue mi primer amante y mi primer amor. El único hombre a quien me entregaba sin tanto miramiento. Pero era también el sueño que nunca fue. La historia que ya no tenia sentido alguno. Sasuke siempre decía que el primero en irse era quien amaba más de los dos, pero esa mañana la primera que abandonó ese hotel fui yo. Entonces lo supe, quien más amaba de los dos siempre había sido yo.

Adiós para siempre Lonely boy.

(…)

FIN


¿Reviews?