Disclaimer: Éste Fanfic está basado en los personajes de Free! Iwatobi Swim Club y Free!
Dichos personajes no son de mi autoría, pertenecen a KyotoAnime, Ooji Kouji, etc.
Disclaimer 2: Esta serie de drabbles participa en el reto del Foro Anteiku: Long fic 2016: Tu OTP.
Autor: MikaShier (Disponible en Wattpad, Fanfiction y AmorYaoi)
Título de la historia: Setenta razones porqué.
Pareja: Haruka Nanase y Rin Matsuoka.
El actual drabble contiene 800 palabras exactas sin contar los disclaimers ni los títulos.
¿Qué tal si cierras la boca?
Sonrojándose
Haru sonrió discretamente, recargado sobre la pared fuera de la cocina. Se le comenzaba a hacer costumbre escuchar a hurtadillas, pero en esa ocasión no podía simplemente evitarlo. Minutos atrás, le había dicho a Rin, quien se encontraba en su casa de visita -como siempre-, que iría a la tienda del centro a comprar algunas cosas para esa noche mientras el pelirrojo preparaba la comida. Naturalmente, el chico de afilada dentadura no se quejó, aceptando de inmediato.
Sin embargo, a Haru se le había olvidado su ID para usar el tren, así que había regresado, con la intención de no gastar de más y aprovechando que aún había estado cerca de su hogar. En cuanto entró, en silencio, decidió no avisar que había regresado. Rin cantaba a todo pulmón desde la cocina, moviéndose de allí a allá mientras meneaba un cucharón en el aire.
Personalmente, Haru jamás pensó que Rin fuese a hacer ese tipo de cosas mientras cocinaba, era meramente encantador. Bastante tierno para alguien tan "rudo" como el pelirrojo. El menor no cantaba mal, aunque si desentonaba algunas notas. Haru identificó la canción como la favorita de Rin, también se dio cuenta de que la misma estaba sonando desde la bocinita del celular del chico.
En determinado momento, Rin dejó de cantar para limitarse a tararear, Haru aprovechó el bajón para irrumpir en la cocina.
─ ¿Quieres que te lleve a un karaoke? ─cuestionó, asustando a Rin, quien dejó caer la bolsa de vegetales que sostenía gracias al susto. Volteó brevemente para después agacharse y recoger el alimento.
─Dijiste que irías al mercado ─murmuró. El pelinegro observó las orejas del menor, estaban rojas, casi del mismo tono que su cabello. Rin paró la música y comenzó a cortar los vegetales.
─ ¿Por qué no sigues cantando? ─propuso con cierto tono de diversión en su voz. El pelirrojo chistó.
─ ¿Por qué no te callas y vas por lo que dijiste que irías? ─Haru se acercó a su pareja y le abrazó la cintura, recargando la barbilla sobre su hombro. Amaba el tono de piel que tenía Rin, porque acentuaba sus sonrojos y él consideraba que era muy tierno hacerlo sonrojar. Una vista que valía la pena.
─Si lo pensamos bien, no necesitas el disco de tu banda favorita para esta noche… Yo no necesito el ahumador para carne hoy, podemos cocinar en la parrilla.
─Tú fuiste quien propuso ir mientras yo hacía la comida ─se quejó, ignorando la cercanía, Haru no dijo nada, pero le besó el cuello─. Ya está, ¿no? Déjame cocinar. Me prometiste un disco, ve a por él.
─ ¿Qué tal si mejor sigues cantando? ─el sonrojo volvió al rostro de Rin, quien mantenía un semblante de irritación.
─ ¿Quieres problemas? ─preguntó con brusquedad. Haru sonrió levemente y tomó la mano del contrario, en la que sostenía el cuchillo, y le ayudó a cortar los vegetales con más rapidez.
─ ¿Ves? Se hace así. De esta manera, lo harás más rápido ─Rin apretó los labios mientras Haru le hacía cortar los vegetales de una forma más fina.
─ ¿Qué tal si lo haces tú, entonces? ─Sintió a Haru negar.
─ ¿Te molesta estar así?
─Es incómodo, idiota ─Haru asintió suavemente, haciendo que Rin soltará el cuchillo y un suspiro resignado.
─Date la vuelta ─Rin obedeció, aunque lentamente. El pelinegro no dudó en posar suavemente los labios sobre los contrarios, moviéndolos con lentitud y siendo correspondido al instante mientras le apresaba rodeando su cintura con los brazos. Acarició la boca del menor con cariño, saboreando el sabor dulzón que éste, a pesar de no haber consumido dulce alguno, tenía.
─ ¡Haru-chan! ¡Rin-chan! ─El pelirrojo se separó de inmediato, sonrojándose notablemente, al escuchar la voz de Nagisa.
─Rin-san, Haruka-senpai ─saludó Rei con un leve sonrojo en las mejillas, codeó suavemente a Nagisa y gritó en un susurro─ ¡Te dije que había que tocar!
─ ¿Pueden esperar un momento en el pasillo? Aún no terminamos aquí ─Los colores incrementaron en el rostro de Rin mientras Nagisa se llevaba la mano a la frente y hacía una seña de acato.
─ ¡Sí, Haru-chan! Vamos, Rei-chan ─empujó al peliazul fuera de la cocina, con una sonrisita traviesa en los labios.
─ ¿Qué tal si seguimos? ─propuso Haru. Rin frunció el ceño, contrariado, mientras le empujaba.
─ ¿Qué tal si cierras la boca? Maldita sea, Nanase ─con el ceño aún en un semblante irritado y un notable sonrojo en las mejillas, Rin salió de la cocina y fue a saludar a sus amigos –disculpándose-. Haru elevó las comisuras de sus labios imperceptiblemente, escuchando a Nagisa mofarse de bochorno de Rin.
Si Rin no fuera tan tímido para ciertas cosas, definitivamente la relación hubiese tomado un rumbo diferente al que ahora llevaban. Amaba por completo a ese estúpido, adorable y provocativo pelirrojo.
