Disclaimer: El fic actual participa en el concurso del forum Anteiku"70 días con tu OTP".
Frase: "Se separaron; l fue por el camino de la derecha, ella tomo el camino de la izquierda, pero olvidaron algo muy importante... El mundo es redondo. "
Por más que el mundo gire
Frases
"Por los errores que cometimos y volveremos a cometer".
— ¿Sabes qué? ¡Estoy harto! ¡Harto de ti y tus interminables horas de estudio! ¡Harto de que siempre estés jodiendo con tus estúpidas competencias! ¿Por qué no entiendes que no todo es competir, Rin?
— ¡Quizá a ti te guste hacer el idiota pero a mí no! ¡Estudio y gano lo que merezco, no como tú, imbécil! ¡No tienes ni la más mínima idea de lo que yo siento! ¡No entiendes mis motivos ni mis razones, Nanase! ¡Estoy harto de eso! —pasó una mano por su cabello y golpeó la pared fuertemente con el puño— ¡Y no me grites, joder!
— ¡Me largo! -Rin apretó los labios y empujó a Haru, quien se dirigía a la entrada, hacia atrás.
— ¡Es tu casa, imbécil! ¡Me largo yo!
Haru sintió un vacío en cuanto el sonido de la puerta al ser azotada resonó por toda la estancia. Su respiración se volvió irregular y sus piernas cedieron ante su peso. Se tomó por el cabello y gritó, intentando desahogar toda su frustración. Y es que, de nuevo, Rin se tragaba el tiempo entre estudios y prácticas, dejando fuera a Haru, quien ya no aguantaba más. Había estallado y no estaba exactamente arrepentido.
—Imbécil —sollozó mientras juntaba su frente contra el suelo.
Pero, a pesar de todo, Haru le amaba como a nadie más.
—Haru... Sé que no quieres hablar de ello, pero... Llevas un mes entero así. Si tanto te duele, sólo... Sólo llámalo —Makoto desvió la mirada ante la ferocidad en los ojos azules que de pronto se habían clavado en los propios.
—Él puede llamarme también. Y si no lo hace, entonces en verdad no vale la pena —Makoto apretó los labios y se dejó caer contra el respaldo de la silla, tallándose el rostro con las manos.
— ¿No crees que él puede estar pensando exactamente lo mismo? —Haru lo sopesó por un momento, pero negó casi de inmediato.
—Rin es impulsivo. De haber querido, ya hubiera llamado. A él no le importa lo que yo pueda pensar, mientras que esté bien consigo mismo.
Clavó la vista en el ventanal de la cafetería en que se encontraban, observando los autos pasar tranquilamente. Mientras tomaba su té helado, escuchó un suspiro salir de la boca de su mejor amigo. Lo miró de reojo, dándose cuenta de que éste parecía molesto. Y Makoto no era de molestarse.
—Es cierto que Rin siempre impone sus sentimientos, pero desde que comenzaron a salir, las cosas han cambiado. Se preocupa más por ti que por él mismo, Haru, ¿por qué no lo entiendes? —El aludido hizo una mueca de fastidio, irritando más al castaño, quien golpeó la mesa suavemente con su puño— Rin es terco, pero tú lo eres más. Conociéndolo, debe estar llorando en este momento mientras tú proteges tu orgullo.
— ¿Por qué estás defendiéndolo?
—Yo no... No estoy defendiéndolo. Solo intento decir que hagas algo por ti mismo. Si en verdad lo amas, toma el jodido teléfono y llámalo.
—Él podría...
— ¿Y qué tal si no? ¿Qué tal si, por una u otra razón, él es incapaz de llamarte? ¿Qué te dice que él no piensa que todo lo que dijiste es real? Sabes lo importante que las competencias son para Rin y sabes lo mucho que se ha esforzado para estar en donde está y aún así tú vas y le dices que odias eso de él.
—No es como si eso fuese lo único que Rin tiene —masculló el pelinegro, meneando el líquido de su vaso con la pajilla.
—Pero es lo que ha hecho toda su vida y tú no puedes quitárselo.
El azabache lo observó por algunos segundos. Tenía razón. Rin solo quería salir adelante, pero Haru solo quería tiempo a solas. Eran muy diferentes. El pelirrojo era un cerebrito mientras que al pelinegro le importaba poco el estudio. Rin siempre estaba apuntando hacia arriba, y Haru no podía cambiarlo solo porque él quisiese.
Sacó el celular y buscó el contacto de Rin en su agenda. Respiró profundamente, acariciando con la yema del pulgar el botón verde. Makoto sonrió levemente levantándose con la excusa de querer otro café. Entonces presionó el botón.
"Número inexistente"
—No puede ser...
Volvió a presionar el botón verde, pero, por más que intentaba, el número seguía sin conectarse. Estampó el aparato contra la superficie de la mesa y respiró hondo, intentando calmarse, pero... ¿Cómo mierda se calmaría si Rin lo bloqueó? ¡Mierda y más mierda!
Una hora después, Haru se rindió y se marchó, furioso, a su hogar. No iba a rogarle a Rin, mucho menos cuando el idiota había cambiado su número sin decirle. O lo había bloqueado. Haru estaba fuera de sí, en verdad.
Quería superar las cosas ya y seguir con su vida. Nadando como antes, cuando todo era calma y nadie le recibía en casa o le sorprendía con una cena repentina. Cuando nadie le decía que dejara de preparar caballa, cuando nadie le daba cariño… ni besos de buenos días… ni visitas sorpresas… ni le robaba besos… ni le hacía sentir amado.
Pronto, la ira fue sustituida con arrepentimiento. No debió haber gritado aquellas cosas a su pareja. No había sido la solución. Y también se arrepentía de no haberse arrepentido antes. Suspiró pesadamente y siguió caminando por las calles del centro. Compraría algunas cosas para su hogar, quizá así se despejaría.
— ¿Haru? —Vaya. Extrañarle estaba haciéndole alucinar. Suspiró y alzó la mirada para sorprenderse. No había sido una ilusión… Eso era mejor.
—Rin… Intenté llamarte, pero…
—Mi celular se cayó a la piscina en Samezuka… Tuve que comprar otro ayer…
—Sí…
—Eh… Puedo… podemos… Hay un restaurant a unas calles… Venden un miso de caballa bastante bueno… —Haru sonrió suavemente y asintió, desviando la mirada.
—Me gusta la caballa —Rin sonrió de lado y asintió, comenzando a caminar.
—Lo sé.
"No importa cuánto nos separemos. El mundo es redondo y volveremos a encontrarnos".
Un final algo esperado:'v Pero vale, que acá son puros clichés. ¡Gracias por la espera! Ahora sí, intentaré actualizar este Fic todos los días, que solo me queda un mes para terminar.
