Catorceava razón


Amar sin límites.

Besándose


Sakura apretó los labios con fuerza, sus manos convertidas en pequeños puños tensos alrededor de las correas de su mochila. Escuchaba las risas a su alrededor y podía jurar que había quien incluso se atrevía a señalarlo. Sus mejillas estaban completamente teñidas de rojo y sentía el típico escozor en los ojos, producto de un llanto inminente.

No les iba a dar el gusto.

Ignorando por completo a su mejor amiga Yui, echó a correr. Su casa no estaba muy lejos de la escuela secundaria y él era bastante ágil a la hora de escapar. No se detuvo hasta que llegó al jardín de su casa, donde se inclinó, apoyándose en las rodillas, para jadear en un intento de recuperar el aliento. El llanto se le había pasado, dando lugar a un profundo enojo que no sabía hacia quién iba dirigido.

Entro al lugar en cuanto se calmó, dejando su mochila a un lado de la mesita del recibidor y quitándose los zapatos para acomodarlos en su lugar. Se talló los ojos con algo de pereza antes de irse a la sala. Entonces, sintió su enojo burbujeándole por el cuerpo entero.

Sus padres estaban besándose.

Haruka tenía los brazos alrededor de los hombros de Rin, quien le acariciaba distraídamente la cintura. Era un beso tierno y sin intenciones de llegar a más. Sakura sentía que simplemente estaban demostrándose su afecto, pero eso no evitó que se pusiera completamente rojo.

— ¡¿Qué hacen?! —gritó. Rin dio un respingo antes de mirar a su hijo con extrañeza. Haru, en cambio, se separó del pelirrojo con el ceño ligeramente fruncido.

—Es horario de clases, Sakura. ¿Qué haces tú? —el niño lo ignoró y arremetió de lleno contra Rin, quien se tambaleó con sorpresa mientras lo detenía por los hombros.

— ¡¿Qué mie-…?!

— ¡Rin, no digas groserías! —interrumpió el azabache. Sakura continuó intentando llegar al pelirrojo, con las lágrimas acumuladas.

— ¡Pero está intentando pegarme, Haru! ¡Sakura, detente ahora mismo! —El aludido lo ignoró y soltó un sollozo. Rin apretó los labios y lo soltó, cargándolo inmediatamente para ir y dejarlo en el sofá— ¡¿Puedes decirme qué te pasa?!

—Primero, ¿por qué te has marchado de la escuela? ¡Te hemos dicho muchas veces que eso no se hace! ¿Qué vamos a hacer si algo te sucede? ¿Cómo nos vamos a dar cuenta si tú andas por ahí solo? Porque te recuerdo que tampoco tienes permitido regresar a casa solo.

— ¡Es culpa de ustedes! —lloró Sakura, quitándose las lágrimas con fuerza— ¡Son raros!

— ¿Por cuidarte? Sakura, esa no es una excusa para… —Sakura calló a Rin, sollozando más fuerte.

— ¡Todos siempre están diciendo que ustedes son raros! ¡Y que nosotros no somos una familia! Siempre dicen que soy hijo de un par de enfermos y que… yo… que yo soy igual de raro que ustedes… —los hipos comenzaron, impidiendo que las frases del niño fuesen comprensibles. Pero ambos padres habían comprendido a la perfección.

Rin acarició la mejilla del niño con ternura, intentando secar sus lágrimas. Sakura comenzó a calmarse ante la caricia, también al saberse el foco de atención de sus dos padres. Haru le apretó la rodilla con suavidad y le regaló una sonrisa reconfortante. O que al menos intentaba serlo.

— ¿Preferirías estar en otra familia, Sakura? —cuestionó el pelirrojo en tono suave. El niño abrió los ojos, mirando a su padre con tristeza— ¿No te sientes cómodo aquí?

—N-no… M-me gusta a-aquí… P-pero… ¡Ellos siempre están diciendo eso y yo no sé qué hacer! Y-yo quiero una mamá también, yo quiero ser normal.

—Eres normal —intervino Haru—. Y nosotros también somos normales.

—Siempre están besándose. Los hombres no hacen eso con otros hombres —Sakura volvió a llorar—. Yo los quiero mucho, pero es que…

— ¿Te molesta que yo ame a Haruka porque es un hombre? ¿O que Haruka me ame a mí? ¿Preferirías que estuviéramos separados y con una linda esposa cada uno? —Sakura asintió varias veces, Haru suspiró antes de que Rin continuara— Entonces lamento mucho decepcionarte, cariño. Yo no veo nada de malo en amar a Haruka, realmente no importa si es un hombre o no. El amor es amor, creí que sabías que es una fuerza que sobrepasa los géneros.

—Escucha, Sakura. Sabemos que no todos lo entienden, ¿bien? Esto de amar sin límites continúa siendo tabú en muchas partes, en muchas familias. Y nosotros comprendemos que esto no concuerda con lo tradicional, pero eso no nos hace raro.

—Creo que, aunque no todos lo acepten, basta con que nos aceptemos a nosotros mismos. Somos una familia, le guste a quien le guste. Que no seamos como "establecen" nuestros antepasados, no nos hace menos familia, ¿sabes?

—Pero… Ellos dicen…

—Sakura, las personas no siempre van a decir cosas que nos agraden. No por ello digo que esté bien que ellos estén tratándote de esa manera, pero debemos entender que, repito, no todos pensamos igual. Sin embargo, si tú de verdad preferirías tener una mamá y un papá en lugar de dos papás… Pues…

—Rin…

—Haru —cortó el pelirrojo antes de volver a mirar a su hijo—. Cuando te vimos por primera vez eras tan pequeñito —tomó ambas mejillas del niño, quien había parado los sollozos para mirar a su padre con expectación—, tan inocente… No parabas de llorar y de verdad no te detuviste hasta que nos dejaron cargarte. Te sentías como una cosita muy frágil y nos sonreías con esa boquita tan pequeña y risueña que de inmediato nos dimos cuenta de que te queríamos en nuestra familia.

—Nos reímos mucho cuando comenzó a salirte pelusita roja en la cabeza —sonrió Haru—. Y después, tus ojos se volvieron tan azules como los míos. Había tenido un bonito color gris azuloso, pero no, se borró todo gris. Fue una coincidencia que te parecieras a ambos, nuestros amigos no pararon de mencionarlo por mucho tiempo.

—Y entonces comenzaste a tener ese gusto por la caballa, de verdad fue una tortura, Haru te daba pedacitos pequeñitos. Y fue asqueroso cuando Haru decidió que, si había papilla de filete y verduras, también podía haber de caballa asada. Entonces comenzó a experimentar y experimentar hasta que por fin te pudo dar una papilla de caballa asada decente. La casa nunca había olido tanto a pescado como entonces.

—El jardín de niños y la primaria fueron de verdad muy emocionantes —comentó el azabache. Sakura lo miró y sonrió levemente—. Siempre estabas corriendo por todas partes y nos llevabas de un lado a otro, en el jardín. Luego en la primaria querías inscribirte al club de natación e hiciste un gran berrinche cuando te dijeron que tenías que tener once años como mínimo para entrar. Y cuando al fin lograste entrar, nada los detuvo a ti ni a Rin para competir en verano. Lloraste mucho cuando él te dejó ganar.

—Es que… —el niño se talló la nariz con el puño— Son nadadores profesionales… Papi no podía perder contra mí… No me gustó que me dejara ganar…

—A Rin tampoco lo gustó. Él iba con todo para derrotarte hasta que le dije que considerara que eres solamente un niño… En fin, ahora estás en la secundaria y entiendes muchísimas más cosas que cuando estabas en la primaria o en el jardín.

—Nosotros queremos entender qué es lo que pasa en tu cabeza, Sakura. Si tú no quieres estar aquí, si sientes que de una u otra forma estamos estancándote o lo que sea, si tú de verdad crees que somos personas enfermas por amarnos, tienes que decírnoslo. Porque no podemos obligarte a vivir en esa condición —los ojos del niño se llenaron de lágrimas nuevamente.

— ¿Van a buscarme otra familia?

—No podemos obligarte a ser parte de esta familia cuando tú pudiste haber estado en otra. En una normal. Con un papá y una mamá que se aman.

—Yo… Papá… —Sakura miró a Haru con urgencia, quien se encogió de hombros y soltó el aire.

—Nosotros siempre vamos a amarte, Sakura. Esperamos que sepas eso. Decidas lo que decidas, siempre vas a estar en nuestro corazón. No queremos hacerte daño ni hacerte sentir mal. Queremos que tú lo tengas todo y que ames a tus papás tanto como ellos te aman a ti.

— ¡Pero yo si los amo! Yo… No creo que estén enfermos, a mí me gusta que se quieran y me gusta estar con ustedes. Me gusta mi cuarto, mi casa, las escaleras, la cocina, la caballa, la bañera, el recibidor, el patio, el árbol de enfrente, su cuarto —continuó enunciando cada parte de la casa entre sollozos, cubriéndose la cara con ambas manos—. ¡Yo quiero estar aquí!

— Entonces, ¿podrías soportar no tener una mami? —cuestionó Haru, sentándose junto al niño que de inmediato se acurrucó contra él. Rin sonrió levemente y se sentó al otro lado de Sakura. Haru los abrazó a ambos.

— ¡Yo si tengo una mami! —La mano de Sakura se aferró al suéter de Rin, quien abrió los ojos ampliamente— ¡Rin es mi mami!

— ¡¿Eh?! ¡No soy una mamá! ¡Yo…! —Haru le pellizcó un costado y Rin gruñó— Bueno, pero no me digas mamá en público, es vergonzoso, ya sabes. Soy un hombre y todo eso.

Sakura soltó una risita que terminó convirtiéndose en un sollozo. Tenía ya catorce años y estaba llorando como un niñito de siete. Pero es que de verdad… Dolía mucho. Y entonces entendió por qué estaba tan enojado. Él debió haber defendido a sus padres. Él debió hacer caso a la mirada enojada de Yui y hacer algo al respecto.

Al día siguiente, en la secundaria, Sakura enfrentó a esos que habían estado molestándole –aunque Rin había insistido en hablar con la directora y Haru había insinuado hablar directamente con los padres-. No supo si fueron sus palabras o su semblante rojo de ira o la amenaza de que Yui les saltaría encima, pero dejaron de molestar y pronto dejaron de reírse y burlarse cada vez que Haru y Rin –quienes iban a recoger a Sakura a la salida- se daban un piquito de cuando en cuando.

Sakura entendió que una familia es aquella que se ama como no ama a nadie más, sin importar cómo esté conformada.


N/A: Se supone que son drabbles pero me emocioné y me salió un shot o como se llame. En fin, ¡cuánto tiempo! Espero estar actualizando más seguido. Los comentarios son bienvenidos y, por favor, no se enojen. :v Y sí, este escrito está un poco salido del tema principal, pero la "razón porqué" está implícita.

Ninguno de los comentarios en el capítulo anterior pretende herir u ofender a alguien. Debo aclarar que Rin no cree vergonzoso el ser una mujer o una mamá. A Rin le da vergüenza incluso ser llamado "papi" por motivos que quizá explique en uno de los siguientes drabbles. ¡Saludos!