La puerta se abrió y era una joven sirvienta de unos 23 años, delgada, alta, tez blanca, pecas en las mejillas y en la nariz, su cabello rojo como fuego, tenía un ojo azul y el otro verde, nariz larga y delgada. La joven vestía un típico uniforme negro con mandil blanco y gorro a juego. Les hizo una reverencia a Lidia y a su madre.

"Buenas tardes, señora Barcasnegras"- dijo mientras hacia la reverencia y luego las miro a los ojos- "la señora las espera"- volvió a decir haciéndose a un lado para que pasaran.

Lidia y su madre entraron a la ostentosa mansión Malfoy. Siguieron a la sirvienta hasta llegar al final de la mansión. La joven abrió unas puertas de vidrio y les permitió el paso a Lidia y su madre, estaban en el jardín. Era amplio y lleno de verdor, había arbustos con flores, árboles frutales y florales, exóticas flores y un pequeño juego de sillas de hierro al final.

Las esperaba la famosa señora Malfoy, sentada en una banca, de hierro negra con detalles en espirales que terminaban en cabezas de serpiente, mientras bebía su té de limón y canela. Lidia tuvo la sensación que no debía estar ahí, sabía que sería examinada de pies a cabeza por aquella elegante señora y le dio la impresión que la señora Malfoy tenía la misma personalidad que su madre.

"Señora, llegaron las invitadas"- anuncio la joven

"Gracias, Savannah"- dijo la señora Malfoy con superioridad.- "Querida Emmanuelle ¿cómo has estado? ¿Es tu hija?"

"Narcisa, querida. Sí, ella es mi Lidia, mi hermosa Lidia"- respondió la madre de Lidia.

"Buenos días, señora" - dijo Lidia con un poco de timidez y vergüenza ante la elegante señora que la examinaba con la mirada pero con aprobación al ver su aspecto.

"Ay tan hermosa querida Emmanuelle, hiciste un excelente trabajo con ella. Tienes que ver a mi Draco"

"Oh, cierto tu tienes un hijo. No lo recordaba" dijo Emmanuelle mirando a su hija para que no comentara nada de lo que tenía planeado. "Supongo que tu hijo debe ser extremadamente guapísimo, con tus genes y los de su padre"

"Lidia te encantara mi hijo. Va a Hogwarts también, aunque debo confesar que su padre quería enviarlo a Durmstang pero tomamos una decisión de último momento y bueno quedo en Hogwarts al fin y al cabo. Igual que todos los Malfoy"- dijo Narcissa orgullosa de su hijo- "Es nuestro orgullo. Estoy segura que serás la envidia de todo Hogwarts, especialmente si mi hijo se fija en ti cosa que no lo dudo".

Lidia solo sonrió y miro al suelo. Pensaba en lo terrible que sería ese chico Malfloy, si tenía la personalidad de todas las personas que la rodeaban. Ella solo pensaba en que fuera lunes para ir a Hogwarts y esperaba encontrar gente más de su estilo.

"Buenos días"- interrumpió una voz masculina que se oyó al fondo casi arrastrando las palabras.

Era el famoso hijo de los Malfoy. Tan guapo como su padre, cosa que a Lidia no le molesto para nada cuando lo miro pero decidió no examinarlo tanto para que el chico no se diera cuenta de su insistencia. El joven Malfoy miro a Lidia y por primera vez en sus 14 años sintió un leve hormigueo en el estómago, su corazón comenzó a latir rápidamente y con fuerza, era algo que nunca le había pasado.

"Hablando del rey de Roma. Este es mi querido hijo Draco" - señalo la señora Malfoy- "Querido, ellas son Emmanuelle Barcasnegras y su hija, Lidia. Ella también va para cuarto".

"Encantado señora Barcasnegeras" - respondió Draco mientras besaba la elegante mano adornada con un anillo de oro blanco y un enorme diamante de la señora Emmanuelle- "Mucho gusto Lidia"- se dirigido a Lidia la cual solo sonrió tímidamente.

"Draco, ¿por qué no le enseñas la casa a Lidia?"- Insinuó la señora Malfoy.

"Con gusto"- respondió Draco mientras extendió su mano a Lidia y ella la tomo.

Sentía el nerviosismo más grande del mundo cuando toco su mano. Era tan guapo. Mientras caminaban hacia el extenso jardín directo al invernadero, Lidia no quería que ese momento acabase pero se sentía algo incomoda ya que no hablaron toda la distancia. Solo se hacían compañía sin hablar hasta que Draco se dirigió a Lidia

"Nuestras madres ya deben de estar hablando sobre el banquete que darán cuando nos casemos"- dijo sarcásticamente soltando una leve risa.

"¿Cuándo nos casemos? Muy gracioso. Pienso que eso de los matrimonios arreglados ya está como fuera de moda" - comento Lidia con su delgada y melodiosa voz.

"Si creo que sí, aunque no me quejaría tener que ver tu rostro todas las mañanas"- comento Draco pero cuando lo dijo se calló enseguida y se detuvo -"¿Hable en voz alta?"

"Sé que fue broma no te preocupes" - dijo Lidia sonrojada- "supongo que tienes muchas amistades allá. ¿La gente es amable?"

"Sí, tengo muchas amistades para ser sincero y creo que te ira muy bien allá pero espero que no te apartes de mi y hagas amiguitos por ahí" -le insinuó Draco muy sensualmente mientras caminaban por el invernadero.

"No conozco a nadie lo sabes bien. Asique créeme que no me apartaré de tu lado solo por ese pequeño detallito... nada más" - bromeo Lidia.

Draco se le acerco mucho a la cara, el corazón de Lidia bombeaba a mil, ella sentía que podría escucharlo, se moría de vergüenza si eso llegase a suceder. Draco solo le acaricio el cabello apartándolo de su sonrojado rostro mientras la admiraba pero Lidia le cambio el tema inmediatamente porque nunca había estado tan cerca de un chico antes y nunca había sentido algo así tan extraño por alguien.

"Tu madre dijo que vas a Hogwarts y nos comentó que eres el mejor de la clase"- balbuceo Lidia tímidamente.

"Ah si, estoy en Slytherin. Espero que tú estés ahí también conmigo. Pero no soy el mejor de la clase la verdad es otra persona. Una sangre sucia asquerosa"- comento Draco refiriéndose a Hermione.

"¿Sangre sucia? ¿Cómo puedes hablar así?" - dijo indignada Lidia- "Creo que mejor regreso con mi madre"

Lidia se retiró apresuradamente. Ella odiaba las personas que se expresaban de esa manera, no soportaba a su padre cuando insultaba a los elfos o muggles. Simplemente no le gustaba, a pesar que ella venia de una familia igual que la de Draco, no sentía eso por las personas no mágicas o criaturas del mundo mágico. Draco intento detenerla agarrándola del brazo

"Por favor, no... no te vayas"- suplico Draco pero Lidia retiro su mano y se fue.

Cuando llego donde su madre y la señora Malfoy simplemente se quedo sentada con ellas sin expresar nada. Draco la miraba desde lo lejos pensando en lo linda que era y en la gran oportunidad que desaprovecho.

"Draco ven a despedirte"- oyó a su madre y se dirigió donde Lidia antes que se fuera y la aparto.

"Disculpa por mi expresión, no sabia que te sintieras así. Dame otra oportunidad, ya veras que no soy tan malo así"- pidió Draco a Lidia.

"No me agrada este tipo de cosas o comentarios, mi papá los hace todo el tiempo y siempre hemos tenido problemas por eso"- respondió Lidia

"Tienes que entender que vivimos en una sociedad pero no importa las creencias que cada uno tenga. Dame una oportunidad de enseñarte quien soy en realidad... verás que soy totalmente diferente a lo que aparento ser..." - dijo Draco pero Lidia lo interrumpió dándole un beso en la mejilla

"Te veo en Hogwarts" - le sonrió y se fue con su madre.

Lidia se fue apresurada donde su madre, miro una vez más atrás y vio a Draco con una sonrisa seductora en su rostro aun tocándose la mejilla donde ella le había plantado un beso. Ella le sonrió dulcemente y se despidió a lo lejos moviendo su mana en señal de adió, Draco le respondió.

Al llegar a su nuevo hogar su madre ordeno a la nueva joven amas de llave que preparase una cena ligera para ella y su hija ya que su hija tenía que mantener su línea para el hijo de los Malfoy. Cenaron juntas y su madre no paraba de comentar sobre Draco y lo maravilloso que sería que se relacionen un poco más.

Terminaron de cenar y Lidia se dirigió directamente a su cuarto, se coloco un camisón muy delgado negro y se acostó en su enorme cama lista para dormir, cuando de repente una lechuza atravesó su ventana y se poso en el filo de su cama. Lidia se acercó a la rara y exótica lechuza negra que tenía una carta en un sobre verde y decía: "Lidia". Lidia abrió el sobre y miro la carta que había dentro y decía:

Lidia,

Fue un gran placer haberte conocido hoy en la tarde y debo confesarte que no he podido olvidar nuestra conversación que tuvimos en el invernadero de mi casa. Me hubiera gustado no haber metido la pata de esa manera y aprovechar más tiempo a tu lado para conocerte mejor y me conocieras más a mí. Debo pedirte disculpas por el comentario, es sólo que tienes que entender que venimos de mundos diferentes y de costumbres diferentes en donde nos educan de una manera diferente pero espero no haber creado una mala impresión de mí porque eso me perjudica mucho especialmente con alguien tan maravillosa como tú. No he parado de pensar en ti y no puedo esperar por verte mañana en Hogwarts, mejor dicho en el tren.

Draco Malfloy.

Lidia sonrió al terminar de leer la carta y sólo pensaba en ir a Hogwarts y ver a Draco.