Lidia despertó temprano y junto con su padre, que había llegado justo a tiempo para partir, y su madre se dirigieron a la estación. No podía sacar a Draco de su mente, tenía algo a pesar de su horrible personalidad que le llamaba la atención, pero no sabía qué era. Intento ponerse lo más linda que pudo porque sabía que él lo estaría allí. Una vez llegaron a la estación, su padre se despidió de ella con un abrazo y su madre le beso en la mejilla.

"No te juntes con personas que no son de nuestra alcurnia. Nunca lo olvides"- le dijo su madre con arrogancia separándose de ella- "¡Ah! Y escríbenos todas las semanas"

Lidia no sonrió, en parte le alegraba no estar con ellos más y quizás hacer amistades diferentes o pasar tiempo con Draco.

Subió al tren y los alumnos mayores la miraban con curiosidad, ya que nunca la habían visto y no tenía aspecto de primer año. Ella bajo la mirada sintiéndose incómoda y observada, como si fuera un bicho raro. Despistada en sus pensamientos y con su mirada hacia el suelo, se encontró con Draco Malfoy apoyado en la pared del tren con sus manos dentro de sus bolsillos. Él le sonrió tan sensualmente como lo solía hacer y ella se sonrojo inmediatamente.

"Te estaba esperando. Pensé que nunca llegarías" le dijo Draco mirándola con deseo y parándose frente a ella.

"Hola ¿puedo acompañarte?"- pregunto Lidia algo apenada pero con la enorme esperanza que el respondiera que sí.

"Claro, ven tengo un compartimento privado para mí aunque siempre viajo con mi grupo de amistades". – le respondió con su sonrisa de medio lado.

Lidia lo siguió caminando junto a él. Draco la miraba por el rabillo del ojo, examinaba su rostro delicado y sus mejillas sonrojadas. Lidia sintió que Draco la miraba, eso hizo que se sintiera incómoda y nerviosa, mientras caminaba junto a él, jugaba con sus manos.

Llegaron al compartimento, se sentaron uno frente al otro, hablaban amenamente sobre lo que más les gustaba hacer. Reían mucho y concordaban en casi todo excepto en la aversión de Draco contra los elfos y muggles pero casi no tocaron ese tema porque Draco sabía que ella no era ese tipo de persona. Él solo quería impresionarla lo más que pudiera.

"¡Draco, mi amor!" - interrumpió la horrible y desesperante Pansy Parkinson mientras se abalanzaba a Draco y miro con desprecio a Lidia- "¿y tú eres…?"

"Ella es Lidia, es nueva y va a cuarto. Su padre es embajador de España para el Ministerio Mágico"- explico Draco sin quitarle la mirada a Lidia. Lidia le sonrió pero Pansy la miro feo y se dirigió a Draco

"Mi amor, te estaba esperando. ¡Te extrañe tanto! ¡No podía dejar de pensar en ti! ¿Por qué no me escribiste durante el verano? Yo quería ir a visitarte pero no sabía si era buena idea…"- dijo Pansy abalanzándose hacia Draco, apretándolo contra su cuerpo.

"Pansy, por favor"- dijo retirando a la odiosa de Pansy a un lado- "¿podrías dejarnos solos? Estamos hablando y nos interrumpiste".

"No, no te preocupes Draco. Yo entiendo totalmente, ella es tu novia y merecen tiempo juntos especialmente si no se han visto todo el verano. Voy a caminar un poco por el tren y ver si encuentro a la señora que vende dulces"- respondió inmediatamente Lidia algo desilusionada e incómoda porque no contaba con que él tuviera novia, especialmente si hizo el comentario sarcástico de sus madres planeando la boda.

Draco intento detenerla pero Pansy lo detuvo besándolo en los labios apasionadamente y Lidia salió apresuradamente.

Estaba bastante molesta con lo que sucedió con Draco y Pansy pero quiso distraerse un poco, quizás conocer gente menos molesta y hacer una buena amistad asique decidió colarse en otro compartimento. Vio uno donde estaban 3 jóvenes magos, una chica y dos chicos. La chica de cabello alborotado la miro y le sonrió amablemente, mientras que los chicos hablaban sobre el mundial de Quidditch.

"Hola, debes ser nueva. Yo soy Hermione Granger y estoy en cuarto" dijo la chica del cabello alborotado muy dulce "ellos son Harry Potter y Ron Weasley".

"Hola chicos, soy Lidia Barcasnegras también voy para cuarto y vengo de España…"

"¡Oh si! Barcasnegras! Sé quién eres. Eres la hija del nuevo embajador. Mi padre no ha parado de hablar de eso todo el verano pero no sabíamos que tenía una hija" interrumpió Ron a la chica.

"¡Ay si! Esto estaba en El Profeta"- respondió Hermione- "nunca había entrado alguien de un año tan avanzado a Hogwarts. De hecho no sé qué harán en esta situación, he leído todos los libros que hablan de Hogwarts y nunca había pasado esto, pero supongo que te harán la ceremonia igual. Ojala quedes en Griffindor"

"Bueno no conozco a mucha gente y la verdad no sé mucho de Hogwarts más que lo básico. No fui a ninguna escuela, de hecho mi madre me tenía una institutriz que se graduó de Hogwarts y no me conto mucho del colegio más que algunas aventuras que vivió y sobre algunos profesores que le hicieron pasar un mal rato"

"Encontraras uno que te hará pasar más que un mal rato" bromeo Harry "especialmente si eres de Griffindor y te apellidas Potter".

"Dijiste que no conoces a mucha gente, eso significa que conoces a alguna persona ¿a quién?" pregunto Hermione con curiosidad.

"El también está en cuarto, se llama Draco Malfloy. Su madre y la mía son grandes amigas desde jóvenes. De hecho los visitamos ayer antes de partir para Hogwarts para hacer amistad con él" respondió Lidia

"Ese asqueroso de Malfloy. Nos hace la vida de cuadritos! No tienes idea, siempre busca como ponernos en evidencia, arruinar nuestra vida es como su misión en esta vida" dijo apresuradamente Ron "incluso llama a Hermione sangre su… bueno esa palabra"

"Si ya lo conocí y también uso esa palabra pero quizás es por su familia. Digo si es como la mía pues algo se le habrá pegado" agrego Lidia intentando defender lo indefendible. Los chicos continuaron hablando amenamente durante todo el trayecto a Hogwarts. Se pusieron sus capas y bajaron del tren.

Al salir del tren se encontraron con el enorme de Hagrid, Lidia nunca había visto alguien así de grande incluso pensó que era un gigante pero Harry le explico que era mitad gigante y mitad mago. Ella quedo fascinada con la historia de Hagrid. Se despidió de los chicos que iban en carretas y ella fue con los de primero a pesar que no estaba en esa edad, se sintió algo avergonzada pero no dejo que eso le afectara.

Cuando llego al castillo quedo asombrada de lo fantástico que era, una edificación tan grande y fabulosa. Entro al comedor y ella encabezaba la fila de los alumnos que pasarían a la ceremonia del Sombrero Seleccionador. Mcgonaghall la hizo pasar de primera y explicaron que ella debía estar en cuarto pero debía seguir el ritual del sombrero para asignarle su casa. Miro al extremo del comedor y vio una cara familiar, era Draco sentado junto a Pansy que no paraba de acariciar su cabellera rubio platinado. Él la miraba fijamente deseando que ella fuera la que estaba a lado de él y no la odiosa de Pansy.

Se sentó en el pequeño banco y le colocaron el sombrero en su cabellera lisa y negra reluciente. No paraba de mirar a Draco y él a ella, pero no estaba prestando atención a la casa a la que quería ser seleccionada. Solo tenía algo en mente. Draco. "GRIFFINDOR" grito el Sombrero Seleccionador. Toda la mesa de Griffindor rompió en aplausos, sus 3rnnuevos amigos también. Se emociono al ver la actitud y la bienvenida de las personas pero miro a Draco y vio decepción en su rostro. Draco no la miro en toda la noche.

Dumbledore anuncio que tendrían una actividad llamada el Torneo de los Tres Magos y la llegada de nuevos visitantes. Todas las chicas del colegio se emocionaron de tan solo pensar en los guapos chicos de Durmstang. Ron no paraba de decir que el Victor Krum asistía a ese colegio y en lo mucho que él quería un autógrafo de él.

Terminaron de cenar y se dirigió con su grupo hacia la sala común de Griffindor. Hermione y ella compartían cuarto.

"¿Qué tiene Malfloy contigo?" pregunto Hermione mientras se ponía su pijama morada.

"Nada ¿por qué?"- respondió Lidia. ¿Era obvio que a ella le gustaba?

"Bueno… no te quitaba la mirada de encima y creo que no le gusto que quedarás con nosotros. Es más ni le prestaba atención a la imbécil y descerebrada de Pansy" -respondió Hermione burlándose de Pansy

"No nada. Bueno la verdad no se, es algo complicado… bueno apenas lo conocí ayer y pues al principio era encantador hasta que hizo un comentario despiadado y no le hable más pero luego me pidió disculpas…"

"¿DISCULPAS? ¿DRACO MALFLOY DISCULPARSE? ¿EN SERIO?"- grito Hermione sorprendida y luego se calló por sus otras dos compañeras que despertaron -"Disculpen chicas"- se disculpó y luego se dirigió a Lidia- "Draco Malfloy nunca se disculpa ni con su propia novia, eso simplemente nunca sucede"- volvió a decir en voz baja.

"Bueno quien sabe Hermione, a lo mejor cambio. Las personas cambian"- le respondió la chica encogiéndose de hombros.

"¡No, niña! ¡Él no, créeme que no! ¡Y menos de un verano a otro!"- alegó Hermione de forma atropellada y en voz baja, miro a todos lados para cerciorarse que sus compañeras durmieran y se acercó al rostro de Lidia- "El año pasado me llamo sangre sucia"

"¿En serio? ¿Y qué hiciste?"- exclamó Lidia sorprendida. ¿Draco era capaz de decir algo tan horrible? ¡Pero qué desagradable!

"Algo que nadie se atrevió a hacerle hasta ahora y que sé que nunca olvidara" -dijo Hermione con una leve sonrisa de satisfacción, soltó una leve risita que ahogo con su mano y abrió la boca- "Le di un puñetazo en toda su pálida cara"- Terminó de decir, Lidia rio pero ahogo la risa con ambas manos.

"¡Se lo merecía!"- exclamo Lidia calmándose de la risa- "Creo que deberíamos dormir porque mañana toda una odisea con esto de la llegada de visitantes"- bromeo Lidia mientras se acurrucaba en su cama.

"Oh si. No se por qué hacen tanto alboroto la verdad. Esta visita es para hacer lazos con estudiantes extranjeros y aprender de sus culturas" -dijo Hermione seriamente mientras se acostaba a dormir.

A la mañana siguiente Hermione y Lidia se despertaron y se prepararon para desayunar. Lidia se sorprendió al ver tanta comida en la mesa, no es porque no tuviera dinero, sino porque siempre que asistía a fiestas o reuniones de su familia nunca podía comer de todo. Esa mañana sirvieron pancakes con mantequilla y sirope, había tostadas francesas con mucha canela, cupcakes de colores, zumo de todo tipo de frutas, chorizos y salchichas de todo tipo, panes y huevo revuelto.

Hermione agarro huevos y decidió probar las salchichas que habían de cada tipo, mientras que Lidia tomo pancakes con mucha mantequilla y sirope, tostadas francesas, en fin probo de todo.

"Por todos los cielos, ¿vas a comer todo eso?"- exclamo Hermione asombrada de todo lo que había en el plato de Lidia.

"Es que no estoy acostumbrada a hacerlo, mi madre me tiene prohibido comer esto. Sólo puedo comer avena o frutas" -respondió mientras digería el pancake. En eso se les sumaron Harry y Ron.

"¡Vaya! ¡Que apetito! Eres de las mías" exclamo Ron reído sirviéndose enormes cantidades de huevo.

En la mesa de los Slytherin estaba Draco observando casi sin tocar su desayuno. Esta vez se encontraba sólo mirando a Lidia desde lejos pensando en lo estúpido que fue al no contarle a Lidia sobre Pansy pero lo había tomado desprevenido. Draco no quería perderla, no quería que el tonto de Potter o el pobretón de Weasley se la llevara o algún tonto de Hogwarts lo hiciera. Él sabía lo que tenía que hacer, debía demostrarle a Lidia que él era diferente y que quería una oportunidad con ella.