Las semanas pasaron, el estrés y la emoción por el grandioso baile se avecinaba, las chicas se reunían en grupitos para mirar a todos los chicos que pasaban a sus lados, algunos chicos tímidos intentaban hablarles pero al final solo terminaban huyendo por los nervios al rechazo, excepto los confiados y guapos chicos de Durmstrang quienes sin dudarlo dos veces se acercaban a las chicas y ellas aceptaban al instante. Lidia y Hermione no tenían ningún problema ni preocupación más que el vestido, los zapatos y el maquillaje.

Veían a sus futuras parejas en diferentes ocasiones, pero no se dedicaban más que miradas o sonrisas los unos a los otros. Hermione, como todas las noches, escapaba a la biblioteca para verse con Viktor Krum. El chico le encantaba verla estudiar, ni siquiera la molestaba a menos que ella le hablara o le preguntara algo sobre algún tema en específico y era meramente escolar. En cambio, Lidia algunas veces se veía con Draco en las tardes libres y se dirigían al lago, se sentaban a la orilla del mismo para hablar o para… otras cosas.

En otra ida a Hogsmeade, Lidia y Hermione fueron sin los chicos y se dirigieron directamente a la boutique de moda más renombrada, Tiros Largos Moda, en la cual puedes encontrar los más exclusivos diseños de todo Europa y los mejores diseñadores. Ninguna de las chicas tenían problema con pagar esos costosos vestidos, puesto que ambas familias tenían una gran fortuna. Los padres de Hermione tenían su propio consultorio de dentistas en Londres, muy frecuentado por los muggles, y los padres de Lidia por sus diferentes inversiones en negocios del mundo mágico y por ser diplomáticos.

Las chicas se probaron una infinidad de vestidos y zapatos especialmente para el gran acontecimiento. Pasaron la mayor parte de la tarde en ese lugar, ni siquiera tuvieron tiempo de ir a almorzar. Se encontraron con algunas chicas de su colegio, las cuales miraron con recelo a Hermione, les parecía extraño que la chica de cabello enmarañado comprara un vestido para el baile si no era tan interesante para tener pareja. ¿Quién sería el chico que la invitaría a ir? Seguro era uno de sus amigos para hacerle el favor.

"¿Se les perdió algo?"- les pregunto Lidia desafiante a las chicas.

Las tres chicas de Ravenclaw no les dijeron nada, solo la miraron mal y se fueron a otro rack para ver más vestidos.

Faltaban días para el baile. Los chicos se animaban a pedirles a las chicas que los acompañaran antes que las lindas se acabaran, los únicos que no tenían pareja eran Harry y Ron, el último tuvo un altercado con la hermosa Fleur y después de eso no se atrevió a pedirle a más nadie. Un día en la biblioteca, mientras terminaban sus deberes en silencio.

"¡Demonios! ¡Lo olvidaba! ¡El estúpido baile!- exclamo Ron horrorizado pegándole a la mesa- "Harry, no tengo pareja ¡Oh no! ¡Me tocara una horrible! ¿Qué haremos Harry?"

"¡Harry!"- le llamo la atención Lidia en voz baja para que nadie la escuchara- "¡Tú debiste haber invitado a alguien! Eres uno de los principales y no puedes ir con cualquiera"

"Un momento"- dijo Ron como cayendo en cuenta de algo- "Nosotros somos dos chicos y ustedes dos chicas"- volvió a decir señalando a Lidia y a Hermione, éstas lo miraron con recelo.

"Que observador Ron"- comentó sarcásticamente Hermione

"No, en serio chicas ¿Por qué no vienen con nosotros?" - sugirió Ron.

"Para tu información, Ronald Weasley, no somos plato de segunda mesa"- dijo la castaña levantándose de su silla de golpe ofendida, cerrando su libro- "Un chico me invito y dije que sí"- volvió a decir la chica caminando como rayo.

"¡Así es!"- la apoyo Lidia también levantándose de golpe y acomodando sus cosas en su bolso- "Buena suerte en tu búsqueda, Ron" - dijo Lidia a su amigo pelirrojo enojada, luego miró a Harry y le dedico una sonrisa dulce - "A ti no te deseo suerte porque cualquier chica moriría por ir contigo"

Al decir esto último, dirigió una última mirada asesina al chico pelirrojo y se fue acompañando a su amiga ofendida.

Llego el día tan esperado por muchos. Esa mañana, Lidia preparaba una poción desde muy temprano con Hermione para alisar el rebelde cabello de su amiga, era una formula bastante complicada y que necesitaba de mucho tiempo. Habían comprado algunos ingredientes pero otros los tomaron prestado del salón de pociones una noche a escondidas. Hermione era nueva en esto de la belleza y la moda, pero Lidia, gracias a que su madre es una vanidosa de primera, estaba bastante diestra en este tema asique su amiga confió totalmente en ella.

Se maquillaron y se peinaron lo mejor que pudieron para impresionar a sus parejas. Lidia decidió ponerle más empeño en Hermione que en ella misma, quería acabar con todas esas tontas que solo señalaban y reían al ver a Hermione, quería que todos y cada uno de los alumnos de Hogwarts mirara a su amiga diferente a partir de hoy. ¡Y vaya que lo logró!

La noche cayó y con ella vino la hora del baile. Viktor Krum esperaba a Hermione al final de la escalera que daba al Gran Comedor con su uniforme de caballería, tenía un porte increíble al verlo vestido tan elegantemente. Hermione bajo luciendo impecablemente hermosa con su nuevo vestido rosa de vuelos y un recogido con su cabello liso y algunos rizos sueltos y delicados que caían elegantemente en su rostro. Le dedicó una sonrisa a su pareja mientras que Viktor embelesado le extendía su mano

"Estas herrmosa" – le dijo en su acento búlgaro y le besó la mano, Hermione se sonrojó y soltó una leve risita.

Ambos se dirigieron al Gran Comedor, luciendo increíblemente elegantes. Viktor estaba orgulloso al ir acompañado de tan bella chica. Al entrar, todos los invitados miraron a los participantes de la copa, pero cuando vieron a Hermione Granger junto a Viktor Krum y luciendo así de hermosa, las bocas cayeron y los ojos se abrieron como platos. Escuchaban murmullos y asombros por parte de todos los alumnos. Ron miraba a ambos con celos, de brazos cruzados y ceñudo a lado de su pareja que los veía emocionada a la pareja aplaudiendo.

Mientras tanto, Lidia salía de la sala común de Griffindor nerviosa por lo que podría pasar si ella aparecía con Draco en el baile. Ella no quería perder la amistad que tenía con Harry ni con Ron, quienes son enemigos a muerte del rubio platinado que se robó su corazón. Suspiró y se decidió a salir.

Justo afuera del retrato de la Dama Gorda se encontraba Draco Malfoy, apoyado contra la pared esperando nervioso a su pareja. Levantó la vista y la vio luciendo impecable, le sonrió seductoramente y se acercó a ella de forma peligrosa, ella sentía que el aire le faltaba al ver al guapo Slytherin.

Lidia se veía radiante y hermosa. Llevaba un vestido largo verde oscuro one shoulder ceñido al cuerpo hasta las caderas, luego se extendía en capas en forma de ruchas vaporosas. Su cabello negro caía como cascada de un lado con largas ondas y sostenido por un broche de plata, su maquillaje impecable que hacía resaltar sus ojos avellana. Draco bajo la mirada hasta el cuello de la chica y sonrió al ver que ella llevaba puesto el collar que le había regalado.

"Cada día que te veo me asombro más de tu belleza"- dijo seductoramente Draco a Lidia mientras acariciaba su cuello con un dedo hasta llegar al collar. Lidia se estremeció con el contacto de su piel.

"Y tu estás guapísimo"- respondió Lidia apenada y admirando la belleza desgarradora de Draco.

El guapo Slytherin estaba vestido de tuxedo negro, camisa negra dentro del tuxedo y una corbata verde oscuro de seda brillante, su cabello peinado hacia atrás y engominado. Había algo en su arrogancia que lo hacia interesante y muy atractivo para ella. Draco le dedico su sonrisa típica de medio lado, lo que hacía que ella se sonrojara aun más.

"¿Lista?"- preguntó Draco mientras extendía su mano, su pareja la tomo y solo asintió.

Mientras caminaban juntos tomados de las manos directo hacia el Gran Comedor, Lidia se ponía cada vez más y más nerviosa, sentía que su corazón iba a salir de su pecho. Sabía lo que podría pasar si sus nuevos amigos la veían con su pareja de baile, incluso estaba en peligro de que todo Gryffindor le quitara el habla porque son enemigos principales de Slytherin. Llegaron a la escalera que daba al Gran Comedor, Lidia trago saliva.

"Espera" – exclamo la chica deteniéndose antes de bajar las escaleras

"¿Qué pasa? ¿Estás bien?"- peguntó Draco preocupado.

"Sí, es sólo que... estoy nerviosa... los Gryffindor y los Slytherin no se llevan y sería una gran conmoción si llegamos juntos" - contestó agitada Lidia

"Créeme que lo sé pero nuestras familias se llevan bien y mis padres no tienen ninguna objeción con nuestra relación especial"- le respondió el chico con su sonrisa de medio lado acariciando el delicado rostro de Lidia para confortarla- "De hecho, preguntan por ti todo el tiempo y que debo cuidar de ti. Vamos, que no te detenga una vieja rivalidad"- volvió a decir guiñándole un ojo.

"Al menos esperemos que acabe la ceremonia de los magos participantes del torneo y entramos ¿si?" – le pidió dudosa la pelinegra.

"Bueno, está bien pero quiero bailar contigo toda la noche" - accedió Draco y le dio un beso en la mano.

Los magos participantes bailaban primero, luego empezaron a unírseles parejas de profesores y estudiantes a medida que la canción avanzaba. Draco tomó de la mano a Lidia y atravesaron el salón juntos sin mirar a nadie, él por su arrogancia y ella por el temor de ver alguna mirada asesina por parte de sus compañeros y no compañeros.

"¿Qué demonios?"- exclamo Daphne Greengrass una estudiante de Slytherin a un costado del salón-"Tengo que encontrar a Pansy... PANSYYYYYYY"- llamo como loca mientras atravesaba el salón buscando a su amiga.

Todos los presentes miraron a Draco y Lidia, murmuraban entre ellos y muchos de sus compañeros de casa los miraban con desaprobación. Ron quien estaba con una de las gemelas Patil miraron a la pareja boquiabiertos, nadie en el salón podía creer el espectáculo. Eso hizo que la sangre de Ron hirviera más. No solo la chica de sus sueños desde que la vio estaba con otro chico…sino que ahora resulta que su amiga estaba con su peor enemigo.

"Primero Hermione y ahora... ¿Lidia y el asqueroso de Malfoy? son unas traidoras" -exclamo Ron muy molesto.

Draco y Lidia se acercaron a las parejas danzantes que aún no los notaban. El chico la tomó de la cintura, luego su mano, le sonrió y le guiño el ojo, ella le respondió la sonrisa y comenzaron a deslizarse elegantemente por toda la pista sin importarles los cuchicheos que se formaban entre los estudiantes de todo Hogwarts. Daphne Greengrass encontró a Pansy Parkinson con un chico de Durmstang bebiendo ponche, ella se le acercó acalorada y le contó la gran conmoción al oido. Pansy tiró el vaso con rabia y decidida, se acercó al círculo que rodeaba a las parejas que bailaban el vals y miraba furiosa a su ex novio y su nueva enemiga.

Al casi terminar la noche del baile, algunas parejas decidieron buscar lugares más apartados para intimidar un poco aprovechando que los profesores estaban distraídos en la pista de baile. Draco vio una gran oportunidad en esto y decidió llevarse a Lidia.

"Ven, sígueme"- le propuso a Lidia arrastrándola de la mano.

"¿A dónde vamos?"- le pregunto confundida pero siguiéndolo.

"Ya verás"- le dijo el chico.

Corrieron por todo el colegio tomados de las manos, los tacones de la chica sonaban como eco, ellos se detuvieron de golpe, ella se los saco y Draco sostenía las sandalias plateadas de tiras delgadas de Lidia en su mano libre para evitar sonidos que atrajeran a Filch o su gata o a cualquier intruso indeseable. Se detuvieron de golpe frente al baño de prefectos, Draco dijo la clave secreta y tiro de su compañera que le miraba confundida.

"¿Qué hacemos aquí?" - pregunto Lidia nerviosa y reconociendo el baño en donde no debían estar- "-No pensarás que tu y yo..."

"¿Que tú y yo qué?´" - preguntó Draco riendo y burlándose de Lidia

"Sabes de lo que hablo... no planeo tener mi primera vez contigo, es más con nadie aún y menos aquí y ahora"- respondió Lidia ofendida cruzándose de brazos. Esa inocencia que tanto le gustaba al rubio le hizo reir.

"No seas tan tonta Lidia... claro que no estaba pensando en eso... aún" - contestó Draco con un tono burlón.

La tomo de ambas manos y la guio hasta la enorme tina que más bien era del tamaño de una piscina. Abrió todos los grifos con espumas y olores exquisitos que al instante se hicieron notar.

"Supuse que estarías algo cansada asique podríamos nadar un poco pero sin presiones"- dijo el chico nuevamente, pero Lidia lo miró con recelo.

Draco le sonrió de medio lado, comenzó a desvestirse poco a poco, hasta quedar en su ropa interior y se sumergió al agua. Ella no podía creer lo que veía, ese Adonis quedo solamente en sus calzoncillos ceñidos dejando al descubierto su cuerpo atlético. Ella trago saliva porque nunca en su vida había visto a un chico sin ropa. La tímida chica tenía vergüenza quitarse su vestido y que Draco la viera o que algo más ocurriese, simplemente no estaba lista pero las hormonas llaman.

"Ven acompáñame"- le pidió el rubio Adonis en el agua- "No vamos a hacer nada que no sea hablar" - dijo Draco seductoramente.

"¿Sólo hablar?"- preguntó Lidia de forma temerosa, sentía que el cuerpo le temblaba y no quería que Draco lo notase.

"La verdad no, no soy tan bueno así"- confeso Draco divertido, ella se puso más nerviosa- "Quizás te robe un beso o dos.. o más"

Lidia solto una leve risita, suspiro y se decidió a desvertirse pero también quedo en un lindo corpiño y unas pantaletas de encaje color piel. El chico intento no ser tan obvio al ver el delgado y virgen cuerpo de su compañera, pero era casi imposible disimular lo mucho que le gustaba lo que veía. Lidia se sumergió al agua con Draco y se sentó a su lado disfrutando del agua y la compañía. Ella no lo podía ver a los ojos, era mucha la vergüenza y el deseo que sentía pero quería comérselo entero. Draco se le acerco de frente y de forma peligrosa, la respiración de la pelinegra comenzó a agitarse pero no podía resistirse a los encantadores ojos grises del Slytherin.

"Eres hermosa"- le dijo Draco con la voz ronca acercando su rostro al de Lidia, podía sentir el delicioso aroma que la chica desprendía- "Te amo"

Al decir esto, juntaron sus labios en un apasionado beso, sus labios jugaban entre ellos en una dulce y excitante danza, el chico aprisiono el cuerpo de Lidia contra la tina de baño, ella podía sentir el torso desnudo del chico junto a su pecho cubierto por un corpiño. La curiosa mano de la chica acaricio su pecho con sus delgados dedos mientras se besaban, esos traviesos y curiosos fueron recorriendo cada centímetro del pecho de Draco, sintiendo y conociendo cada parte de él.

Luego, Draco acarició la espalda de la fina chica lentamente, sus labios se abrieron camino hacia su cuello y sus finos hombros depositando húmedos y sensuales besos que hacían a la chica gemir de la satisfacción. Ella decidió jugar y experimentar un poco, besando el lóbulo de la oreja del chico, lo que hizo que él se estremeciera. ¡Esta chica lo estaba matando! Decidió irse nuevamente a los labios de Lidia para no terminar haciendo algo que la chica no quería.

De repente, Lidia se separó de él de golpe, ella no podía más, la tentación era demasiada y sentía que no podía contenerse. Ambos chicos, excitados, tomaron aire, juntaros sus frentes descansando y sintiendo la respiración el uno del otro, rozando sus labios y aspirando sus alientos. Ella alzo la vista penetrando en la mirada gris de su Adonis, él sentía como si ella pudiera ver a través de él, como si ella supiera todos sus secretos y lo aceptaba así.

"Creo que debemos volver porque no creo que pueda contenerme"- le dijo Draco con la voz ronca.

"Tienes razón"- le respondió la chica con la voz temblorosa.