Cuando terminó la noche, Draco acompañó a Lidia hasta el cuadro de la Dama Gorda. Se detuvieron frente a ella que se encontraba roncando sonoramente pero ellos no le prestaron atención, ambos estaban empapados pero felices, Lidia ya no tenía maquillaje y el peinado había desaparecido por unos mechones mojados que caían sobre sus hombros, el cabello engominado de Draco se había transformado en un look más natural cayendo algunos mechones sobre su rostro.
"¿Pero dónde se metieron jovencitos?"- pregunto la Dama Gorda con desaprobación despertando de su largo sueño – "¿Dónde andaban tan tarde?"
"Ese no es tu problema"- le respondió Draco arrastrando las palabras- "Dáte la vuelta y danos privacidad"- le ordeno.
"¡Oye pero que genio!" - exclamo la Dama Gorda molesta dándose la vuelta.
"Espero te haya gustado"- dijo Draco dirigiéndose a Lidia mientras le acariciaba su rostro de forma dulce.
"¿Bromeas? ¡Me encanto! Quisiera que nunca acabara"- respondió Lidia de forma tímida- "Espero que no te haya molestado que no quisiera… ya sabes"
"No me molesta, amor. Me parece algo hermoso y único que ninguna chica tiene"- le dijo Draco besando el dorso de la delicada mano de su compañera- "Nunca acabará si tu me lo permites"
Draco se acercó a Lidia, se inclino debido a la escaza altura de la chica y la besó apasionadamente, ella se dejo llevar por los labios del rubio que la volvían loca. Se separaron lentamente y se miraron a los ojos.
"Que duermas bien. Yo soñare contigo y espero que lo volvamos a repetir"- le dijo guiñándole un ojo, ella soltó una risita tímida.
Luego, beso la mano de Lidia, le dio un último beso rápido en los labios y se retiró con su andar elegante colgándose su saco al hombro y volteando una vez más para ver a su acompañante que estaba aun de pie mirándolo irse, sonrió para sus adentros. Estaba orgulloso de él mismo, logró algo que jamás pensó hacer, no se dejo llevar y respeto a esa virginal e inocente chica. Definitivamente ella era algo diferente.
Lidia suspiró y se decidió entrar a la sala común, se aclaró la garganta para que la Dama Gorda la escuchara, esta se volteo y la miro enojada por el altercado con el arrogante Slytherin y porque una chica no debe estar fuera de su cama a estas horas. Ella la ignoró, le dijo la contraseña, la Dama Gorda no tuvo opción y la dejo pasar.
Ella entro a la sala común, aun soñando y recordando las caricias prohibidas que ese chico le había dado, se tumbo en el sillón y suspiró nuevamente. De repente, apareció una persona por el cuadro y ella saltó de un susto.
"¡Merlín! Me asustaste Hermione"- exclamo Lidia llevándose una mano al pecho, miro a su amiga y vio el reloj de pared- "¿Dónde andabas?" – le pregunto extrañada puesto que su amiga jamás hace esto.
Hermione abrió la boca varias veces buscando una excusa pero no la encontraba, vio que su amiga estaba empapada, no tenía ni rastro de maquillaje, sus sandalias en una mano y el peinado desaparecido.
"¿Dónde andabas tú?"- le pregunto señalándola- "¡Tu pelo! ¡Está mojado!"
"Sí, y el tuyo lleno de hojas" - respondió Lidia riendo. Su amiga no tuvo opción y sonrió escondiendo un secreto, se tumbo a su lado en el sillón y suspiró.
"Ay Lidia no sabes"- dijo Hermione soñadoramente y suspirando de la emoción- "Nos besamos toda la noche en el jardín y hablamos mucho…y… bueno… continuamos besándonos" – sonrió la castaña abrazando un cojín-"¿Y que hay de ti?"- le pregunto a Lidia con curiosidad.
"Lo mismo"- le respondió sonriendo como una tonta- "Solo que en el baño de prefectos"- dijo al fin riendo pícaramente.
"¿Qué? ¿Estás loca?"- exclamo Hermione en voz baja volviéndose a su amiga- "¡No me digas que lo hicieron!"
"Shhhhhhhh"- la calló Lidia poniendo su dedo índice sobre sus labios- "¡No! ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre?"- exclamo la chica apenada y mirando a todos lados asegurándose que nadie las escuchara- "Solo nos besamos y si nos tocamos pero nada más"
"Y yo pensé que estaba algo desatada pero tú…."- dijo Hermione sarcásticamente.
"Ay, no molestes"- se quejo Lidia- "Ven, vayamos a dormir antes que nos pillen, a mi toda mojada y a ti toda revolcada"
Las chicas se levantaron y regresaron a sus dormitorios, intentaron hacer el menor ruido posible para no despertar a sus compañeras pero notaron que faltaban dos. Se pusieron el pijama y se acostaron a dormir como dos angelitos en sus respectivas camas.
Pasó el tiempo y con esto la prueba de buscar su tesoro más preciado. Los cuatro tenían que buscar la manera para que Harry pasara una hora bajo el agua sin morir ahogado, era una misión casi imposible. Indagaron en diferentes libros pero no encontraban nada. Tras eso, se llevaron a Ron y Hermione, asique solo eran Harry y Lidia encerrados en la biblioteca buscando información.
"Me rindo... no encuentro nada"- dijo Harry exhausto cerrando uno de los tantos libros que tenia con él.
"Oh, vamos Harry... no seas tan pesimista. Quizás si pensamos bien en dónde no hemos buscado a lo mejor encontramos algo"- dijo Lidia animando a Harry.
"Hola, chicos. Escuche que necesitan ayuda"- era Neville Longbottom detrás de ellos, los dos giraron sus cuerpos y lo vieron ahí de pie con un libro en su mano- "Moody me dio un libro de herbología y creo que encontré la solución"
Harry y Lidia sonrieron alegrándose de haber conseguido lo que necesitaban, Neville habían llegado justo a tiempo para la prueba.
Era el momento de la competencia, había apuestas lideradas por los tremendos y locos gemelos Weasley, chicos con sus rostros pintados con los colores de sus casas y de sus escuelas, otros llevaban banderines o pancartas y algunas cornetas. Los tres chicos se subieron a la plataforma, junto con los demás participantes y acompañantes.
"Ten, Harry" - dijo Lidia sacando de su bolso las branquialgas y dándoselas a su nervioso amigo.
"Recuerda, Harry, tienes sólo una hora... ni un minuto más ni un minuto menos"- dijo Neville. Harry asintió.
"Suerte, Harry"- dijo Lidia abrazando a Harry y le dio un beso en la mejilla.
Harry le sonrió, se fue con los demás participantes y se formó con ellos listo pero dudoso para saltar cuando dieran la señal. Sonó la corneta, eso significaba una sola cosa, la competencia había empezado. Harry comió sus asquerosas banquialgas, las mastico con dificultad mientras que los demás ya estaban en lo profundo del lago. De repente, Harry calló al agua como agonizando, no podía respirar.
"¡Oh no! ¿Dónde está Harry? ¿lo ves?"- pregunto Lidia asustada observando desde un palco.
"¡Merlín! ¡Mate a Harry Potter!" - exclamo Neville preocupado.
De repente salto Harry del agua dando piruetas como si fuera un delfín o un tritón. Los alumnos de Gryffindor rompieron en aplausos y vítores, apoyando a su gran compañero que se las había ingeniado para salir adelante.
"¡No, no lo hiciste! ¡Mira!"- Exclamó Lidia señalando a Harry, Neville volteo y lo vio-"¡VAMOS HARRY! WOOO" – vitoreaba Lidia aplaudiendo.
La prueba terminó. Harry y Ron subieron a la plataforma donde fueron recibidos por Lidia y Hermione, lo cual aún se encontraba con una toalla. Ambos chicos estaban temblando del frío tan insoportable que hacía.
"¡Creí que habías muerto!"- exclamo Lidia mientras abrazaba a Harry con una manta.
"¡Eres un tonto, Harry! ¡Me mataste del susto cuando no subías!"- le regañó Hermione pero se le abalanzó a Harry abrazándolo también.
"¿Y yo qué?"- se quejó Ron.
Hermione lo abrazo por consuelo, también para aprovechar y abrazar al chico de sus sueños, él sonrió tontamente y hundió su rostro en el hombro de Hermione, se sentía bien abrazarla. Pero Hermione bufaba de celos al ver que Fleur le beso la mejilla a Ron en agradecimiento de su hermana, el pelirrojo se torno más rojo de lo usual al recibir el beso.
Al día siguiente, Lidia caminaba sola por el pasillo sola preguntándose en dónde se habría metido Draco. No lo había visto desde la prueba en el lago, como si se lo hubiera tragado la tierra, no había rastro de él.
"¿Besuqueando a Potter?"- reclamó una voz sensual y molesta que arrastraba las palabras detrás de ella.
Lidia giró sobre sus talones sorprendida, se encontró con esos ojos grises y fríos que la miraban de forma desafiante, y al parecer muy molesto.
"¡Merlín! Me asustaste Draco" - exclamó Lidia
"¿Por qué demonios besaste al imbécil de Potter?"- le reclamo Draco acercándose a ella de forma peligrosa, ella comenzó a caminar hacia atrás- "¿Ahora son novios o qué?"- le volvió a decir acorralándola contra la pared.
"¿De qué hablas?"- pregunto Lidia confundida. ¿Pero de qué demonios hablaba este chico? ¿Besar a Harry? ¿Ella?
"¡Te vi! ¡Besaste al estúpido de Potter ayer! ¡Andan juntos!"- exclamo el chico alzando la voz- "Ibamos a ir juntos a la prueba para ver al tonto de Potter perder y tú preferiste quedarte a besuquearlo"
"¡No! Yo estaba en la biblioteca con él y Neville buscando una respuesta para la prueba. ¿Qué te ocurre?"- chilló Lidia enojada.
"Yo no puse en riesgo mi reputación por gusto. Que sea la última vez que haces ese espectáculo que no sea conmigo a menos que quieras que haga lo mismo"- amenazó Draco golpeando la pared, ella cerro los ojos como reflejo y lo miro asustada como un venado expuesto ante luces.
"¿Pero qué es lo que te sucede? ¡Aquí la única que ha demostrado sinceridad desde el primer día que nos conocimos fui yo! ¡Tú no!"- respondió Lidia desafiante, ella no se iba a dejar de nadie- "¡Tú estabas con Pansy y nunca lo mencionaste! ¡Te besuqueaste con ella frente a mi!"
"Lo de Pansy y yo quedó en el pasado... pero tú y Potter..."- dijo Draco haciendo una pausa cerró los ojos con rabia y suspiró- "¡Simplemente nadie toca lo que es mío!"
"¡Yo no soy tuya! ¡No tenemos relación ni compromiso!"- respondio la chica alzando la voz, estaba temblando de la rabia- "Tenía razón Hermione... soy tu nuevo juguete. Nunca debí confiar en ti"- una lágrima rodó por su mejilla.
"¡ALEJATE DE ELLA!" - era Ron gritándole a Draco y empujándolo.
Draco sacó su varita pero salió volando por los aires.
"Expelliarmus"- gritó Hermione, haciendo que la varita de Draco saliera volando- "¡No te atrevas a atacarlo!"- amenazó la castaña.
Draco la fulminó con la mirada. Harry tomó a Lidia de la mano y la alejo de Draco, esto le molesto aún más, era obvio que algo había entre esos dos, no lo dudó ni un solo segundo al ver que San Potter salía al rescate.
"¿Se puede saber qué está ocurriendo aqui?"- chilló Mconaghall
"Nada profesora... no es nada"- contestó Harry con la voz ronca.
"¿Malfoy?" - preguntó la profesora decidida a saber la verdad. El chico fulmino al grupo y miro a su profesora.
"Sólo un malentendido, nada más" - contestó Draco con rabia.
El rubio se retiró y se detuvo justo a un lado de Harry y le susurró al oído. "Me las pagarás" y siguió su camino. La profesora se retiró un poco después al ver que todo se había arreglado un poco.
"¿Estás bien?"- pregunto Harry preocupado a Lidia
"Si, chicos no era nada en serio" – les respondio algo agitada.
"¿Ese asqueroso cara pálida no te hizo nada?" - pregunto Ron molesto de solo pensar en Draco acorralando a una chica.
"No, chicos. Él no me toco, no hizo nada" - dijo Lidia intentando arreglar las cosas y calmando a sus amigos.
"Lidia, yo te lo dije... Malfoy no es de fiar. Nunca sabes con qué te puede venir" - dijo Hermione preocupada por lo que había pasado.
"No, fue sólo una pelea tonta chicos no se preocupen. Ahora hay que preocuparse por la última prueba"- dijo Lidia intentando olvidar lo acontecido.
