Ese día Draco estaba tan enojado que no podía concentrarse en nada. Su peor miedo (además de Voldemort) era que Potter o Weasley se robaran a la primera chica que finalmente le interesaba. Draco era famoso por las chicas de Slytherin, incluso entre las de algunas casas que habían tenido algún romance corto con él. No había chica que no se resistiera a estar con él aunque sea solo por una noche, excepto las de Gryffindor.

Draco regresó a su sala común en lo más profundo del castillo, se tumbo en el elegante sillón de cuero negro a pensar un poco sobre cómo podría hacer para que Lidia lo perdonara. Sabía que había metido la pata hasta el fondo, había hecho algo imperdonable, la había asustado mucho por cómo había reaccionado y lo peor fue que sus tontos amigos se entrometieron haciendo la cosa aun peor.

"Asique... ¿te mando al demonio?"- dijo Pansy Parkinson sarcásticamente y sentándose a un lado de Draco - "Sabía que esto pasaría"

"Pansy... vete" - dijo Draco desanimado.

"No, Draco, esta vez no. Ella no está bien y lo sabes, ella es el enemigo ¡Es Gryffindor y es amiga del Potter ese! ¿No te das cuenta? ¡No está en nuestra naturaleza!"- insistió Pansy.

"Mira, eso es mi problema. Yo sé lo que hago" - respondió Draco enojado fulminándola con la mirada.

"Ella podrá ser de una familia respetada, podrá tener mucho dinero y sus padres puede que apoyen a los tuyos en cuanto a tu-sabes-quién... pero ella no es como nosotros"- dijo Pansy.

La chica de pelo corto se le acercó a Draco por un costado y le comenzó a acariciar su platinada cabellera de forma imprudente.

"Draco, tu necesitas a alguien diferente, alguien que entienda tu misión en esta escuela y tenga las mismas creencias que nosotros. Alguien que te satisfaga en todos los sentidos de la palabra"- dijo Pansy seductoramente. Draco la miró a los ojos examinándola.-"Sabes que yo te convengo... sólo piénsalo, Draco"- terminó de decir la chica dándole un beso en la mejilla y se retiró.

¡Ah! ¡Como odia a la Pansy! Simplemente ni él podía soportarla. ¿Cómo pudo estar con ella? … ¿O quizás ella tenía razón? Lidia no es como él y nunca podría entender su ambiente porque ella no está de acuerdo con eso. Él la ama y sabe que ella no debería estar con él, necesita protegerla y no quiere que ella tenga nada que ver con su peor miedo... Voldemort.

Lidia es amiga del tonto de Potter y ella jamás defraudaría al imbécil ese... así son los tontos Gryffindor. Draco no quiere separarse de ella pero con lo que paso hoy y lo que ha pasado cada vez que están juntos, algo pasa y todo se va por un tubo, como si el destino le dijera ella no es para ti. Pero ¿qué debo hacer? Se preguntaba. ¿La protejo y termino con esto o sigo con ella y le demuestro que soy diferente a lo que ella cree que soy?

Cada vez que él tenía algún problema sabía a quién acudir. La única persona que lo amaba incondicionalmente. Su madre. Draco escribió a su madre contando todo lo que había sucedido y esperó la respuesta. Una noche mientras cumplía con sus deberes, la respuesta llegó.

Draco,

Me alegra mucho que me escribieras pero me sorprende que me escribas por problemas de chicas. Siempre pensé que tenías todo resuelto en ese dilemita.

Hay veces que el destino nos tiene preparado cosas diferentes para nosotros y no debemos forzarlo pero no debemos rendirnos. Sabes que adoro a Lidia, es perfecta para ti y estoy segura que tu padre la aceptaría sin pensarlo dos veces.

Yo quiero lo mejor para ti pero ambos sabemos lo que podría ocurrir en unos años. Tenemos que prepararnos para lo peor.

Busca en tú corazón la respuesta. Te amo.

N.M.

No fue de mucha ayuda pensó para sí mismo, arrugo el papel con rabia y le prendio fuego con su varita, se acostó en su cama con los brazos detrás de la nuca mirando al techo para tranquilizarse un poco.

Era la hora de la cena esa noche, Draco bajo solo esperanzado que nadie lo molestara. Se sentó solo y se sirvió pero no tenía hambre. En ese momento vio a Lida con sus 3 amigos, hablando y riendo como si nada pasara. La sangre sucia parecía discutir con el pobretón de Weasley sobre algún tema, mientras que el imbécil de Potter sonreía a Lidia por lo gracioso que se veían esos dos tontos. Como sentía celos del imbécil de Potter, siempre llamando la atención, siempre se salía con la suya y siempre se hacía el sufrido. De repente el imbécil de Potter miró en otra dirección y su rostro entristeció, pero Lidia lo notó y llamó la atención de Potter acariciando su brazo gentilmente como si estuviera consolándolo.

Draco golpeo la mesa. ¡Fue suficiente! pensó para sí mismo. La había perdido... una razón más para odiar al Potter ese. Esto era guerra.

Draco se levantó de su mesa repentinamente y pudo notar que Lidia lo miró irse pero Potter llamó su atención y se distrajo. Bajó a su sala común y se tiro en el sillón a descansar un rato. No podía dejar de pensar en ella, la amaba tanto y tenía celos de esos dos tontos quienes ella decían "amigos".

Esa noche al finalizar la cena, Lidia había visto como Draco se había levantado de su lugar, ella sabía que no podía significar algo bueno. Por el momento su preocupación era su gran amigo Harry y la última de las pruebas, le preocupaba al igual que Hermione el bien de su gran amigo porque ella en su adentro sentía que algo no iba bien, tenía un mal presentimiento sobre las pruebas y especialmente por el misterio del nombre de Harry en el cáliz del fuego. Era obvio que alguien tramaba algo.

Lidia terminó de cenar tranquila. Hermione fue directo a la biblioteca, Ron a no hacer nada y Harry acompañar a Ron en su no hacer nada. Lidia decidió pasear un rato por Hogwarts, fue a la torre de las lechuzas a pensar y distraer su mente. Su querido amigo Harry le había recomendado ir a ese lugar, ya que a él le servía cuando necesitaba estar solo. Además, aprovechó para escribir a sus padres para que supieran que ella estaba bien.

Buscó la lechuza blanca de Harry, la llamó haciendo un ademán con la mano y Hedwig se posó a un lado de Lidia, ella ató la carta a la pata de Hedwig y le dio un trozo de carne que sobró de su cena. Hedwig comió su recompensa y partió.

"Hola, pensé que no había nadie"- era el GUAPÍSIMO, misterioso y desgarrador de Cedric Diggory.

"Ah, hola"- le saludo Lidia intentando no mostrarse nerviosa- "Necesitaba enviar una carta a mis padres"

"Yo también le envié una a mi padre para que sepa que estoy bien y no se preocupe por mi... ya sabes mañana es el gran día"- dijo Cedric riendo con su arrebatadora sonrisa- "Por cierto soy Cedric... Cedric Diggory"- el joven le extendió la mano a la chica.

"Yo, Lidia Barcasnegras... mucho gusto"- contestó Lidia estrechando la mano de Cedric con timidez- "¿Nervioso por mañana?"

"Sí, algo. Beno no debería hablar con el enemigo al respecto"- dijo burlándose, ella rió.

"Oh cierto... Técnicamente no soy el enemigo, pero quizás sea la espía de Harry Potter"- dijo Lidia divertida.

"Sí, la espía"- le respondió el chico sonriendo- "Por cierto, he visto que sales con el chico Malfoy... ¿Encantador, no?"- dijo sarcásticamente Cedric, ella soltó una risa sonora. Al parecer sus amigos no eran los únicos que opinaban eso de él

"Demasiado, no te imaginas. Creo que eso acabó. Digamos que su encanto salió a relucir últimamente asique creo que ya no nos veremos más "- le respondió la chica con la voz un tanto apagada al final.

"Bueno, no sé mucho sobre él la verdad. Sólo lo mismo que todos saben y te digo algo... las relaciones amorosas entre casas diferentes son difíciles, especialmente con un Slytherin y más si la persona es Draco Malfoy" - contestó Cedric -"Su familia no tiene buena reputación y a veces siento que él será parte de algo malo... no sé es sólo un presentimiento".

"Todos dicen eso pero quería darle su oportunidad de ya sabes... demostrar que no es así. Pero bueno"- respondio la chica pelinegra, su expresión cambio y decidió cambiar de tema- "Tú estas con Cho. Es buena chica, la conozco pero muy poco"

"Cho es excelente. No tengo queja de ella aunque la noto algo distraída algunas veces. Sé que es algo amiga de Harry pero tiene que apoyarme a mi. Digo soy su novio y como que se ve a veces en el medio de eso" – le confesó el chico

"No tienes por qué preocuparte. Se nota que te ama y la amistad de ella con Harry no hay que preocuparse... ella tiene ojos para ti solamente" - dijo Lidia casi consolando a Cedric al ver duda en su mirada por más que ella quisiera ver a Harry con Cho, no podía ocultar la realidad. Cho ama a Cedric, y Cedric ama a Cho.

"Gracias, lo necesitaba un poco... creo que el Malfoy también tiene interés en ti pero ten cuidado"- le advirtió el guapo joven-."Bueno creo que me iré. Tengo que intentar dormir para despertar temprano mañana"

"Ah yo también. Tengo que pasar cierta información a Harry sobre el enemigo"- contestó Lidia burlándose y le guiño el ojo a Cedric.

"¡Seguro, espía! ¿Te acompaño?"- preguntó Cedric amablemente

"Sí, gracias"- le respondió la chica.

Lidia y Cedric partieron a las instalaciones de Hogwarts. Hablaron un poco sobre temas sin importancia hasta que se detuvieron para ir a sus salas comunes.

"Bueno nos separamos aquí. Suerte mañana" - dijo Lidia abrazando a Cedric y este le respondió el abrazo.

"Gracias. Fue un placer" - contestó Cedric riendo.

Lidia sintió algo extraño cuado vio a Cedric partir, sentía como si su imagen se desvaneciera poco. Ella simplemente tuvo un mal presentimiento cuando el chico dijo las últimas palabras. Mientras tenía su mente vagando sobre el terrible presentimiento Draco la esperaba a un costado.

"Hola"- saludó Draco con la voz ronca.

"Hola"- respondió Lidia pero decidió continuar caminando para demostrarle a Draco que ella no era alguien que se toma a la ligera.

Draco la tomó por el brazo y sin más ni más la arrastró a su cuerpo, rozó sus labios y la besó apasionadamente, la chica se dejo llevar por el sabor de los labios de ese rubio que le quitaba el aliento con cada beso que le daba. Ella sentía que le iba a dar un infarto de tantas emociones que sentía cuando lo sentía.

"Discúlpame, soy un idiota" - dijo Draco separándose del beso pero rozando sus labios con los de Lidia.

"Si sigues besando así te disculpo todo"- contesto Lidia agitada.

Draco sonrió sensualmente y la miro con deseo, esos ojos chocolate oscuro en forma de almendra lo derretían. La volvió a besar pero esta vez sus lenguas se juntaron en el mejor de los besos que alguien pueda recibir, él la acariciaba con cuidado con su lengua y ella se dejaba hacer todo lo que él hacía. Draco se sentía excitado pero tenía que respetarla, sintió un leve cosquilleo en sus partes íntimas pero no quería apresurar las cosas con Lidia para que viera que era un buen chico.

Se volvieron a separar para agarrar un poco de aliento, cuando lo hicieron, Draco volvió a tomarla de su cintura para besarla una vez más. Ella lo tomó por el cuello para que su beso fuera mucho más intenso, era simplemente un delicioso frenesí. La piel de la chica se erizaba, se sentía excitada pero debía parar. Se separo de él, juntando sus frentes con los ojos cerrados, rozando sus labios.

"Ojalá pudiéramos ir a un lugar más privado"- dijo Lidia sin respiración. Draco se sorprendió de lo que ella acababa de decir.

"¿Segura?"- dijo Draco extrañado y casi sin voz

"Completamente"- contestó Lidia dándole un beso en el cuello a Draco. Él se estremeció.

"Podemos ir a mi dormitorio" - sugirió Draco

"Cierto, chicos no pueden entrar a los dormitorios de chicas... pero las chicas sí al de los chicos"- dijo Lidia riendo.

"Vamos"- dijo Draco sonriéndole seductoramente y guiñándole un ojo, ella le respondió la sonrisa.

Ambos se tomaron de la mano y partieron a la Sala Común de Slytherin riendo y corriendo.