Draco tomó de la mano a Lidia y se fueron corriendo hacia la sala común de Slytherin soltando una que otra risita, algún beso robado y quizás una caricia inapropiada por aquí y por allá. ¡Vaya que estaban desatadas esas hormonas! Bajaron hasta lo más profundo del prestigioso colegio y se adentraron hacia la sala, Draco la detuvo con el brazo para asegurarse que no había moros en la costa, miro a su cómplice y le hizo un ademán para que lo siguiera. Lidia lo siguió y fueron directamente al dormitorio de Draco.
El chico rubio abrió la puerta entrando de golpe con la pelinegra en sus brazos besándole el cuello, pero no se dieron cuenta que su recamara no estaba vacía, estaban Crabbe y Goyle engullendo unas magdalenas. Los dos gordos chicos miraron confundido a su mejor amigo y líder del grupo, Draco no supo qué decir. Lidia se escondió detrás de Draco totalmente apenada por la situación.
"¿Qué demonios hace ella aquí?"- pregunto Crabbe confundido
"¡Lárguense! ¡Los dos!" - ordenó Draco con mirada amenazadora -"¡Y ni una palabra a nadie!"
Ambos de sus secuaces asintieron y se fueron confundidos dejándolos solos. Draco miro a Lidia quién se encontraba muy nerviosa por estar ahí, donde no pertenecía. Sabía que en cualquier momento podrían descubrirlos y algo peor podría pasar. Ella no quería que la expulsaran del colegio por una travesura de adolescentes.
"Entonces... ¿en dónde me quede?"- le preguntó Draco seductoramente y enarcó una de sus cejas, Lidia le esbozo una sonrisa tímida.
Draco se acercó despacio hacia Lidia, la tomó por sus caderas y la aferro a su cuerpo sintiendo su respiración agitada, él amaba esa respiración de ella, lo hacía sentir poderoso y deseado. Comenzaron a besarse despacio, solo con los labios acariciándose y jugando en el más exquisito de los juegos, él podía saborear ese delicioso sabor a fresa que ella tenía en sus labios, ella podía sentir la suavidad y carnosidad de los labios de Draco. El beso se fue tornando más y más apasionado hasta que sus lenguas se unieron, él se abrió paso en la boca delicada de Lidia con su lengua y la acaricio delicadamente, ella se dejo llevar por el deseo. Lentamente, Draco, fue avanzando con sus labios besándola hasta llegar al cuello donde aún descansaba el collar que le había regalado, Draco sonrió al verlo.
"Pensé que te lo habías quitado"- dijo Draco riendo seductoramente
"Me gusta tener un pedacito de ti conmigo siempre"- respondió Lidia con la voz ronca recibiendo besos de su amado rubio y estremeciéndose de placer.
La mano del Slytherin comenzó a desabotonar la camisa del uniforme de Lidia poco a poco, cuando la camisa se abrió él acarició con su dedo toda la abertura hasta quitársela y luego le bajo la falda. Draco comenzó a desnudarse poco hasta quedar en ropa interior, mientras Lidia besaba su perfecto pecho hasta llegar a su ombligo. Ambos se sentían extasiados y llenos de placer, ella se sentía lista para lo que tuviera que venir… o al menos eso pensaba.
Se tumbaron en la cama. Él cayó sobre ella pero sostenía su cuerpo con sus brazos para no aplastarla ni lastimarla con su peso, ella era una chica muy delicada. Draco acaricio la espalda casi desnuda de Lidia con besos y ella gemía de satisfacción. Comenzaron a besarse con mucha pasión y a acariciarse delicadamente el uno al otro, jugando con sus lenguas y explorando cada centímetro de su piel.
Draco quería hacerlo, sentía ese hormigueo entre sus piernas tan peculiar que le advertía cuando tenía ganas de hacer aquellito. Estaba listo y la pasión era incontrolable pero no quería hacerle daño y para él era muy importante respetarla. Pero es que esto era una pelea entre el deseo y el amor dentro de su mente. La tenía ahí, en su cama respondiéndole todas las caricias y besos que él le daba, dándole todas las señales que muchas chicas le dieron a él cuando estaban listas para cerrar el trato. La quería hacer suya pero tenía miedo, había algo en él que lo detenía.
"Hazme el amor"- le susurró al oído Lidia con la voz ronca y después le beso la oreja. Era tan difícil resistir tanto deseo, resistirse a esa petición- "Por favor, Draco... hazme tuya".
Draco se apartó un poco para verla a los ojos, era dulce. ¿Cómo podía resistirse? Era tan difícil. La miro confundido, como si hubiera una batalla en su interior sobre qué estaba bien y mal. ¿Será la inocencia que emana esta chica?
"¿Estás segura?"- pregunto Draco excitado
"Por favor"- rogó Lidia
"Yo..." - intento decir Draco pero no podía decir palabra alguna porque Lidia lo besaba y él estaba demasiado excitado.
"Lidia... creo que... debemos esperar" - finalmente dijo Draco.
Lidia al escuchar eso se apartó de los perfectos brazos de Draco repentinamente, como si él le hubiera ofendido y sí lo había hecho. ¿Por qué la rechazaba? Pensó la chica. Ella se sintió avergonzada, casi humillada porque se había casi desnudado, se expuso ante él para que la rechazara.
"¿Me estás rechazando?"- pregunto Lidia ofendida y con lágrimas en los ojos cubriendo su pecho con una almohada sin mirar a Draco a los ojos- "¿No te gusto?"
"Lidia, amor, para nada"- dijo Draco tomando el rostro de su amada entre sus manos -"Eres hermosa como nadie, tienes mi corazón y me haces sentir cosas que nadie me había hecho sentir. Pero tienes que entender que no está bien, al menos no aún. Te deseo pero tenemos 14 años apenas y quiero que estés,,, bueno, que ambos estemos más adultos para este momento. Quiero que estés segura que yo soy el indicado, que me conozcas bien"
Lidia bajo la mirada triste, ella quería que sucediera, estaba ahí en la cama de un chico semi desnuda y le pidió hacer "eso" y él la había rechazado, ero era un golpe bajo para cualquiera. Pero al escuchar la razón que tenía Draco, ella se dio cuenta que era cierto, estaba apurando las cosas, son muy jóvenes para tan siquiera pensar en eso.
"Lidia, te amo" - dijo Draco al fin plantándole un tierno beso en los labios- "Tengo una idea, hoy la torre de astronomía está libre y los prefectos que hacen la ronda son de Slytherin. ¿Te parece mejor ir a ver las estrellas conmigo?"
"Está bien"- accedió con un tono algo triste.
"Lidia, te amo... mírame"- tomo el rostro de Lidia para que ella lo mirara- "Soy sincero cuando digo te amo y también lo soy al decirte te deseo. Sólo quiero hacerlo bien" - le guiño un ojo.
"Supongo que tienes razón" - dijo Lidia sonriéndole a Draco -"Pero... sólo esta vez."
"Vamos entonces" - respondió Draco sonriendo ampliamente.
Ambos se pusieron sus uniformes, se tomaron de las manos y salieron del dormitorio de Draco pero esta vez no se fijaron si había moros en la costa. Justo cuando iban caminando por el pasillo que dividía los dormitorios de chicas y chicos se encontraron con alguien indeseable, ambos saltaron de la impresión.
"¡Draco! ¿Qué rayos significa esto?"- gritó Pansy al verlos a ambos tomados de la mano y una Gryffindor saliendo del dormitorio de un Slytherin.
"¿Qué quieres? ¡No es tu problema Parkinson! ¡Regresa a tu maldita cama y olvida que ella está aquí!" - amenazó Draco a Pansy perforando su ojos con una mirada fría.
"¡No! ¡Es que esto no es posible! ¡Ella no debería estas aquí! ¡Y mucho menos en tu cuarto!" - chillo Pansy.
"Mira, ella es mi novia y puede ir a dónde ella quiera conmigo" - contestó Draco enojado. Lidia pensó ¿su novia? ¿La llamo su novia?
Draco soltó la mano de Lidia un momento y se le acercó a Pansy de forma intimidante, la chica dio unos pasos hacia atrás de forma temerosa.
"Si dices algo o vuelves a molestar... considérate muerta Parkinson"- amenazó Draco. Pansy abrió los ojos como platos y sólo se echó a un lado para dejar a la pareja pasar.
Draco tomo nuevamente la mano de Lidia y salieron de allí. Se dirigieron a la torre de astronomía, ese día no estaba ocupada asique se quedaron charlando un rato. Se besaron otro rato más pero tiernamente. Ambos estaban felices, era el romance más tierno que habían podido tener, era la noche más fantástica que pudieron tener. A las 12:00 am decidieron bajar a retirarse a la sala de cada quien, Draco la acompaño hasta el retrato de la Dama Gorda, la beso una vez más y se retiraron.
