Al día siguiente, Lidia dormía tranquila en su cama con el dosel cerrado para no ser molestada, la noche anterior llego muy tarde… o debería decir ¿muy temprano? Casi no había descansado de sólo pensar en las caricias prohibidas y los besos que ese guapísimo Slytherin le había dado. Pero el sueño le duró poco, ella despertó de golpe asustada y desorientada puesto que alguien se había tirado en su cama.

"¡Lidia Barcasnegras!"- exclamó Hermione cruzándose de brazos y muy molesta- "¿Se puede saber en dónde estabas ayer?"

"¡Merlín! Hermione me asustaste" - dijo Lidia agitada y llevándose una mano al pecho, miro feo a su amiga pero no tuvo más opción que decirle la verdad- "Me vi con Draco, es todo"

"¡¿Hasta las 12 am?"- le reclamo su amiga enojada, Lidia la miró sorprendida. ¿Cómo lo sabía?- "¡Oh, sí! ¡Oí cuando llegaste! ¡Harry y Ron no dejaban de preguntar por ti y yo no sabía nada! Además, sabes que está prohibido estar fuera de la cama a esa hora"

"Discúlpame, Hermione, en serio es sólo que...me deje llevar"- se disculpo apenada imaginándose a ese par de entrometidos cuestionando a Hermione.

"¡¿Te dejaste llevas? ¡¿A qué te refieres con dejarte llevar?"- exclamo Hermione alarmada- "Oh, Lidia dime que no hiciste..."

"¡Merlín, no!"- respondió Lidia ofendida- "¡Claro que no! Yo quería pero…"

"¿Querías? ¡Lidia estás jugando con fuego!"- le advirtió Hermione acalorada. Respiro varias veces y se tranquilizo- "Mejor... bajemos a desayunar. Harry está nervioso y tras eso nos hiciste pasar un susto, pero no sé por qué sospechaba que estabas con el presumido ese"

"Ay, Hermione, no es para tanto. Es obvio que iba a estar con él"- le respondió Lidia saliendo de la cama.

Lidia se ducho, se puso su ropa particular porque ese día lo tenían libre para que todos fueran testigos del gran torneo y de un gran tragedia que nadie esperaba hasta el momento, aunque Lidia había tenido un presentimiento de algo malo, ella estaba preocupada por su amigo Harry porque sabe que muchos magos murieron en el pasado. Las dos Gryffindor se dirigieron juntas al Gran Comedor y se encontraron con Harry y Ron. Harry no tocaba su desayuno de lo nervioso que estaba pero Ron comía como si nunca hubiera probado bocado en su vida. Hermione lo miraba con desaprobación.

"¿Qué?"- preguntó Ron con la boca llena de comida al ver a Hermione que lo miraba con asco.

"¿Cómo puedes comer en tiempos como éste? Harry está a punto de ir a la prueba final y más peligrosa y tu... tú comes como cerdo" - dijo Hermione asqueada. Lidia y Harry rieron.

"Es que me da hambre, cuando estoy nervioso me da hambre"- se excusó Ron mirando a sus amigos

"Raro en ti"- comentó Lidia divertida.

Lidia desvió su mirada porque una cabeza rubia platinada llamó su atención en el Gran Comedor, era su Draco. No pudo evitar suspirar al verlo y sentir sus mejillas tintarse en rojo, sus miradas se cruzaron al instante como dos imanes. Pasó la mejor noche ayer aunque estuvo el detallito de Pansy y su ataque de celos pero nada podría dañar una noche tan memorable y especial como esa.

Draco la continuó mirándola, se sentó a desayunar y le dedico una sonrisa seductora, ella bajo la mirada al instante pero la alzo de nuevo para encontrarse con ese par de ojos fríos y grises. Él no había dejado de pensar en la noche que pasó con su chica, su Lidia. Imposible estar lejos de la persona que amas, simplemente no podía.

Esa noche Lidia, Ron y Hermione acompañaron a Harry hasta el campo de Quidditch que habían acondicionado para la última prueba decisiva, se podía sentir la tensión entre los participantes. Cho estaba con Cedric, le dio un beso en los labios y se abrazaron.

"Suerte" - dijo Cho a Cedric abrazándolo preocupada

"Contigo a mi lado no la necesito"- contestó Cedric dedicándole una sexy sonrisa a su novia y dándole un beso apasionado en los labios, la chica se lo respondió pero su labio inferior le temblaba.

"Ten cuidado"- le dijo Cho aun nerviosa sobre la prueba.

"Siempre, no te preocupes... vamos cambia esa cara y dame otro"- respondió Cedric animándola y le dio un último beso.

Harry estaba celoso, no le gusto la escena pero no podía hacer nada. Hermione vio a Viktor, se le acercó, lo abrazo y sólo le deseo suerte, Viktor tomó la mano de Hermione y le beso el dorso, le guiñó el ojo y le sonrió, Hermione se ruborizó al instante. Fleur estaba con su hermana, dos amigas y su directora, se le notaba muy nerviosa.

"Suerte Harry"- dijo Ron y lo abrazo

"Gracias"- le respondió el pelinegro.

"Oh, Harry" - dijo Lidia abrazándolo y dándole un beso en la mejilla. - "Cuídate por favor" - ella se sentía inquieta algo no andaba bien, lo podía sentir.

"Tranquila"- dijo Harry sonriendo nervioso- "Estaré bien"

"Merlín, Harry, por favor regresa con bien y cuídate demasiado"- era Hermione abrazándolo con todas sus fuerzas a su mejor amigo.

Los chicos regresaron a las gradas, se sentaron juntos nerviosos y muy ansiosos por la última prueba. A lo lejos Lidia pudo a ver a Cho sentada con el padre de Cedric, a la hermana de Fleur con la directora y sus compañeras. Y a su lado Hermione nerviosa por su gran amigo Harry y su novio Viktor.

Todos los participantes ya estaban en el laberinto, tenían mucho tiempo de estar ahí dentro. Algo no iba bien, ya Fleur y Viktor estaban fuera pero no tenían noticias ni de Harry ni de Cedric. Dumbledore estaba dando instrucciones para que los ayudantes se adentraran en el laberinto y buscar a los chicos de Hogwarts, incluso parte del ministerio estaba ahí. Cho y el padre de Cedric se acercaron inquietos a Dumbledore para ver qué sucedía, inmediatamente Lidia supo que algo pasaba.

De repente una luz interrumpió, era como un destello en medio del estadio. Ron, Hermione y Lidia se levantaron de sus asientos al igual que todos los presentes para ver mejor qué era. Era Harry y Cedric... pero ¿qué le paso a Cedric? ¿Por qué está tumbado? La música comenzó a sonar de forma amena hasta que un grito horrorizado la interrumpió. El público comenzó a gritar de miedo, el caos comenzó a formarse en medio del estadio, las personas del ministerio y parte de los miembros de las escuelas fueron aglomerándose.

Los tres chicos se acercaron a lo que pasaba... Cedric estaba muerto y Harry estaba protegiendo el cuerpo de su contrincante sollozando. El padre de Cedric se tumbo a un lado de su hijo llorando junto a Cho. Era la escena más dolorosa que Lidia había visto, su mejor amigo desconsolado y su compañero de escuela que apenas llegó a conocer muerto, su novia desolada y su padre sollozaba. Era espantoso.

Todo Hogwarts estuvo conmocionado por la horrible tragedia que pasó hace unos días, incluso las escuelas visitantes a pesar que no era la primera vez que un estudiante moría en el Torneo de los Tres Magos. La muerte de un estudiante tan brillante, guapo y con un futuro prometedor es aún más devastador para cualquiera, especialmente para sus padres. Estudiantes lloraban en los pasillos, se consolaban unos a otros, otros solo chismorreaban sobre la tragedia, la tristeza invadía a Hogwarts.

Se realizó una ceremonia muy triste en honor a Cedric Diggory, sus familiares y todo Hogwarts asistió, también los estudiantes de las escuelas de Beauxbaton y Durmstang. Era como si Cedric Diggory hubiera tocado la vida de todas las personas ahí presentes. Lidia sólo lo conoció por 10 minutos y sintió que lo conocía de toda la vida, era simplemente un chico maravilloso, aun así ella sentía una inmensa tristeza no sólo por eso sino también al ver a los padres y a Cho sufrir por la persona que más amaban. La manera en cómo el padre de Cedric se expresaba de él, ella quería algo así, al igual que Harry que no tuvo la oportunidad de un padre como ese.

Lidia se secó sus lágrimas con sus manos pero una mano le pasó un pañuelo, era Harry que le sonrió con sus ojos vidriosos llenos de lágrimas. Draco la miraba 3 filas más atrás, por alguna razón sentía algo de lástima por los padres de Cedric y por Cho porque si él estuviera en el lugar de Cho, no sabría como manejarlo, simplemente no le gustaría continuar con su vida. Escuchó rumores de que Potter, como siempre metido en todo, menciono que el Señor Oscuro había regresado y puede que esta vez no mentía. Draco sabía lo que estaba por venir y si Lidia continuaba cerca de ese tonto, ella corría peligro, él no quería correrse ese riesgo de perderla.

Al finalizar la ceremonia, los 4 Gryffindors se dirigieron a su sala común para despedirse y hablar un poco.

"¿Estás seguro que era tu-sabes-quién?"- pregunto Lidia acariciando la espalda de Harry sentada a un lado de él del sillón para confortarlo.

"Sí, era él... regreso" - contestó Harry con la voz ronca- "Pude haberlo salvado, si no fuera porque..."- dijo desesperado bajando la cabeza.

"No, Harry, no. Tú hiciste lo imposible pero esa cosa te tomó por sorpresa"- le consoló Lidia

"Es cierto, Harry. Tú no tienes la culpa de nada. Esa cosa mata a lo que tenga frente a él y nadie puede detenerlo" - intentó apoyar Hermione a Harry.

"Si lo hay" - dijo Ron serio levantándose del sillón y mirando de forma pensativa a la chimenea- "Tú eres el único que puede detenerlo"- volvió a decir el chico pelirrojo, giro sobre sus talones y miro a su amigo- "Yo sé que sí y sé que lo harás"

"Tengo un leve presentimiento de que los próximos años serán peores y no pienso sacrificar más nada ni nadie por mí" - dijo Harry mirando fijamente a la mesa que tenía frente a él

"Nosotros somos tus amigos y no planeamos dejarte solo en esto" - contestó Ron.

Llego la hora de ir a despedirse de los visitantes, fueron al patio delantero para ver a los de Beauxbaton partir en su carro alado por caballos. Luego, fueron al lago a despedirse de los de Durmstang quienes habían venido en un barco mágico.

"¿Dónde está Hermione?"- preguntó Ron mirando entre la multitud- "Estaba justo detrás de mí"

"Bueno... digamos que esta ocupada"- respondió Lidia divertida.

Hermione se encontraba despidiéndose de Viktor antes de partir, pero Lidia no quiso dar mucha información al respecto para darle privacidad a su amiga. Harry vio a lo lejos que Draco miraba insistentemente a Lidia.

"Alguien te busca" - le susurro al oído a su amiga.

Lidia miró hacia la dirección que Harry le señaló con su dedo y vio a su chico, su Draco. Ella le sonrió a Harry en agradecimiento y se dirigió donde Draco que la esperaba de pie en medio de la aglomeración de estudiantes de Hogwarts con los brazos cruzados.

"Hola"- saludo Lidia

"Hola... ¿vamos a un lugar más privado?"- pregunto Draco seductoramente.

Comenzaron a caminar por los jardines de Hogwarts, uno a lado del otro, se sentaron en unas bancas solitarias, no había un solo estudiante cerca. Draco tomo la mano de Lidia y comenzó a jugar con sus dedos y acariciar la palma de la mano de la delicada chica.

"¿Te encuentras bien?"- pregunto Draco.

"Sí, un poco triste por Cho pero estoy bien. ¿Tú?" – le respondió la chica mirando directamente a los ojos grises del joven Slytherin.

"Bueno, debo confesar que me afecto un poco. No por el chico, sino porque me puse a pensar en cosas" - dijo Draco algo triste y pensativo.

"¿Qué cosas?"- preguntó Lidia acariciando la mano de Draco

"Es que... si Potter tiene razón y el Señor Tenebroso regresó... pues… como sabrás mi padre lo traicionó y podría que eso nos afecte. No sólo a mi familia, sino a todo aquel relacionado conmigo"- contesto Draco muy triste y Lidia pudo ver que sus ojos se aguaban.

"No veo un razón en poner en duda la palabra de Harry. Si él dice que regresó, es porque es así"- respondió Lidia tomando el rostro de su Draco para que la mirara- "Y no pienso que solamente los que lo hayan traicionado corran peligro ni los que tengan relación con lo llamados traidores. Draco, todos corremos peligro y estoy dispuesta a todo por estar contigo"

Draco sonrió débilmente. Nunca nadie había dicho tales palabras por él, se sintió amado por una chica. Todas las chicas siempre se le ofrecían pero por interés o por su aspecto físico pero nunca por amor, amor puro y real. Era tan extraño para él pero tan hermoso ver que alguien, a pesar de su reputación, le amaba de esa forma.

"Lidia, yo te amo y no quiero ni pensar... me enferma pensar que algo te pueda pasar"- dijo Draco con rabia y apretando los dientes- "Te necesito Lidia, pero no quiero ponerte en peligro"

"Draco, no me importa nada. Somos tu y yo contra el resto del mundo ¿ok?" - pregunto Lidia sonriéndole para confortarlo.

"Tu y yo contra el resto del mundo"- contesto Draco sonriendo.

La beso, pero a diferencia de los demás besos, este fue tierno, largo pero tierno y muy dulce. La chica se estremeció, sintió una ola de amor intenso en su cuerpo, como si él le transmitiera eso. Se separaron y se miraron.

"¿Nos sentamos juntos sin distracciones en el expreso?"- pregunto Lidia burlándose

"Sin distracciones"- contesto Draco sonriendo de medio lado.