Lidia pasó un verano extraño, se escribía seguido con sus amigos pero no pudo visitarlos ni reunirse con ellos personalmente debido a sus padres. Draco casi no se comunico con ella, de hecho Lidia le escribía a él pero no recibió respuesta como ella esperaba, se mostraba seco a la respuesta de cada carta y al final simplemente dejo de responder. Ella se sentía cada vez más y más sola, su relación pendía de un hilo, sus padres actuaban extraño y a sus amigos no podía ni verlos para refugiarse en ellos, aunque sobrevivió gracias a que Hermione le respondía inmediatamente cada carta que le enviaba.
Llegó el día de ir otro año más a Hogwarts, ella sentía una mezcla de emociones, se sentía contenta porque vería a sus amigos finalmente pero regresar al colegio significaba ver a Draco y después de tanto silencio por su parte no sabía si eran pareja o ya no. Fue a la estación con sus padres, se despidió de ambos y fue corriendo al expreso a buscar a sus amigos.
Ahí estaban sus tres amigos en el compartimento de siempre, hablando. Hermione la vio y le sonrió inmediatamente, luego Harry y Ron, fue como si el alma le hubiera regresado al cuerpo. Los tres se levantaron de golpe al ver a su queridísima amiga, todo un verano sin poder verse las caras.
"¡Lidia!" - exclamó Hermione levantándose de su asiento y la abrazó -"Te extrañe tanto amiga"
"Y yo a ti"- contestó Lidia muy animada.
"Hasta se me había olvidado como te veías" - dijo Ron abrazándola.
"Hola, Lidia. Te extrañamos mucho" - dijo Harry abrazándola y le dio un beso en la mejilla a Lidia.
"Todos me hicieron tanta falta... los extrañe demasiado chicos" - contesto Lidia mirándolos con un poco de tristeza pero se sentía feliz porque al fin estaban ahí para ella.
Se quedaron en su compartimento hablando sobre Harry y su juicio por haber utilizado magia frente a un muggle, Lidia intentaba prestar atención pero Draco le robaba el pensamiento. En todo el viaje regreso a Hogwarts no lo vio, pero es que ella tampoco salió de su guarida para evitar momentos incomodos entre ellos dos.
Llegaron al castillo de Hogwarts, los 4 chico se sentaron juntos a comer y Harry se sorprendió al ver que Dolores Umbridge la que estaba en su juicio y voto en su contra era la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. Sospecharon inmediatamente que algo estaba ocurriendo.
"¿Esa no es la que estaba en tu juicio?" - preguntó Lidia confundida
"Si, es esa. Ella voto en mi contra"- respondió Harry mirando friamente a la nueva profesora vestida de rosa desde la cabeza hasta los pies y con una sonrisa que daba miedo.
"Esto sólo significa una cosa... el Ministerio se está metiendo en Hogwarts" - comentó Hermione seria
¿Qué querría el Ministerio de Magia en Hogwarts? Algo malo iba a comenzar, esa señora daba la sensación que era de esas que por fuera son dulces pero por dentro son lo peor que haya podido existir. Lidia se distrajo al mirar a la mesa de Slytherin, tuvo la necesidad de mirar para buscar a Draco. Ahí estaba con la odiosa de Pansy sobre él, dándole pequeños besos en la mejilla pero Draco estaba mirando a Lidia fijamente con dolor, ella bajo la mirada no soportaba ver esa escena.
"¿Qué te ocurre?"- pregunto Harry a Lidia al ver su expresión de dolor.
"Nada... creo que mejo me voy a dormir. No me siento bien"- contestó Lidia levantándose de la mesa para retirarse.
Camino directo hacia la puerta dejando escapar una lágrima de su ojo, Draco la vio afectada y pudo ver una lágrima escaparse de sus ojos. El joven Slytherin se levanto de su silla apartando a la horrible de Pansy a un lado.
"Aaaaayyy Dracoo ¿qué te pasa?" - se quejó Pansy, pero Draco la ignoró y camino en dirección de Lidia.
Fuera del Gran Comedor estaba solo, Lidia se sentó en la escalera y se puso a llorar. ¿Cómo no le pudo escribir? ¿Ni una sola visita? Aunque sea para terminar, no se algo. Que tonta fue al dejarse engatusar por ese Malfoy.
"¿Por qué lloras?"- pregunto Draco acercándose a Lidia y luego se sentó a su lado. Ella se secó las lágrimas e intento componerse.
"¿A ti que te importa, Malfoy?"- respondió Lidia enojada.
¿Acaba ella de decirle Malfoy? ¿Lo llamó por su apellido y no por su nombre? Eso le dolió mucho a Draco, su Lidia lo llamaba como sus enemigos lo llamaban. Él sabía que había actuado mal, se lo merecía.
"Vaya... ahora soy Malfoy"- dijo Draco alzando una ceja con su voz arrogante- "Antes era tu Draco"
"Tú mismo lo has dicho... ¡ERAS! ¡TIEMPO PASADO! ¿Qué pretendías? ¿Que ibas a llegar y recibir un beso y un abrazo y quién sabe qué más por no haberme visitado como prometiste?"- exclamo Lidia furiosa- "¡Mis cartas! ¡Ni siquiera las respondías!"- gritó la chica enojada, Draco bajo la mirada-"¿Sabes qué? Sólo... lárgate Malfoy, vete con tu novia"
Lidia decepcionada, se levantó del escalón y se dispuso a subir directo a la sala común de su casa pero Draco la tomó por su brazo, tiro de ella haciendo que sus rostros quedaran a centímetros. Lidia tambaleo perdiendo el equilibrio pero los fuertes brazos del rubio la sostuvieron.
"¿Qué demon..." - la interrumpió dándole un beso
Ella intento soltarse pero no pudo, él era más fuerte que ella y la obligo a besarlo al principio pero poco a poco ella se dejó llevar con su aroma, el ritmo de besar, sus labios... como extrañaba esos labios, su aliento ¡TODO! Imposible de resistirse. Le beso con pasión por todo este tiempo en el que le falló, quería tenerla una vez más con sus besos, que ella le perdonara. Ella terminó rindiéndose ante tanto placer de tenerlo y sentir sus labios una vez más, se aferro a su cuello rodeándolo con sus brazos, acarició de su rubia cabellera y tiró un poco de ella. Eso hizo que Draco se estremeciera de placer.
"Como extrañe esto"- dijo Draco rozando los labios de su Lidia.
"Lo siento, no puedo hacer esto Malfoy" - dijo Lidia apartándose lentamente de Draco. Ella claro que quería continuar besándolo pero no podía.
"Lidia yo sé que no te visite, si te respondía era a veces pero tu no tienes idea del por qué" -dijo Draco molesto consigo mismo.
"Entonces dímelo, habla, no sé... ¡algo! pero no te quedes ahí como si nada" – le pidió Lidia exigiendo una respuesta a su falta.
"Lidia, esto es diferente. No sé como explicarlo pero algún día lo haré y espero que no me des la espalda"- dijo Draco un poco triste -"Sólo te pido que me disculpes".
"No"- respondió Lidia, los estudiantes comenzaban a salir del Gran Comedor. -"Me tengo que ir. Suerte en tus clases"
Lidia se dirigió hasta la sala común de Gryffindor y de ahí a su dormitorio, se puso su pijama, cerró las cortinas de su dosel porque no quería que Ginny o Hermione la llenaran de preguntas. No pudo dormir esa noche, miles de preguntas atacaron su mente sobre Draco y su ausencia durante todo el verano, y sobre la nueva profesora de Hogwarts.
