Me quedé allí mirándola mientras se iba, con los ojos inundados en lágrimas... cierto, un Malfoy no llora y menos por una chica, me dije a mi mismo. Me seque los ojos pero recordé que ella no es cualquier chica, es mi chica. Le hice daño, la ignoré y no me comporte como le prometí que lo haría.

Me dispuse a caminar hacia mi sala común, entre y me senté junto a la chimenea a pensar sobre ella. Lidia me había dicho que no, por primera vez me había rechazado alguien. Pude sentir como mi corazón se partía pero yo tenía mi intención para esto y es protegerla lo más que pueda. ¿Esto significa que se acabó todo lo que tuvimos? ¿Todas las caricias? ¿Sus labios tan suaves? Extrañare tanto eso, fue duro estar un verano sin ella, no puedo aguantar un año entero viéndola seguir con su vida, con la posibilidad de que el imbécil de Potter o cualquier otro este con ella y disfrute todo lo que una vez yo disfruté de ella.

"TONTO"- grite dándole un golpe sordo al sillón de cuero negro.

Mire sobre mis hombros asegurándome que nadie me había visto y para mi suerte me encontraba solo.

Me acosté un rato en el sillón para descansar un poco y poner en orden mis pensamientos. Cerré mis ojos un rato y comenzaron a pasar hermosos recuerdos de Lidia, mi favorito es el de mi dormitorio. ¿Por qué fui tan tonto? Debí haberlo hecho cuando tuve la oportunidad, quizás ella se hubiera sentido más dependiente de mí por haberla hecho mía y esto no hubiera pasado. Pero salió lo caballero que hay en mí y aquí estoy, acostado en un sillón de cuero negro solo cuando ahorita mismo pude estar con ella quizás en el pasto de los jardines de Hogwarts, le hubiera robado un muy buen par de besos y este año... si... este año ella hubiera sido mía.

De repente alguien me beso, abrí los ojos como platos y me incorporé en el sillón de golpe.

"Hola mi amor" - era la imbécil de Pansy Parkinson- "¿jugamos un ratito en tu cuarto?"- dijo acariciando mi rostro.

"¿Qué coño quieres?"- le pregunte alarmado y muy molesto, retirando su mano de mi rostro- "¡Por supuesto que no!"

"Ay ,pero ese humor está como de perros ¿Qué sucedió? ¿Se te olvido nuestro encontroncito en el verano? Porque yo no he olvidado las noches tan ricas que pasamos" - dijo Pansy coqueteándome.

"La verdad no fue nada inolvidable, de hecho no recuerdo nada porque no estuviste bien en la cama asique lárgate y practica porque te hace mucha falta"- dije enojado, es que no la soporto.

"¿Qué mierda? ¡Eso no lo dijiste durante todo el verano, Draquito!"- dijo sarcásticamente Pansy- "Ah, ya veo. Ya sé por qué estas así. La traidora de Lidia te mando al demonio"- volvió a decir Pansy

"Eso no te interesa Parkinson. ¡Ahora lárgate!" - le grite enojado y ella se fue saltando burlándose de mi. Pero esto no me iba a afectar, ella no es tema... mi tema es Lidia y cómo hacer para que regrese a mi. Ah, ya sé... por algo soy un Malfoy, la volveré a conquistar.

Al día siguiente le di a Blaise un cofrecito pequeño con una tarjeta y le di instrucciones que se lo llevara a Lidia durante el almuerzo. Esa tarde me senté mirando en dirección a la mesa de Gryffindor y ahí estaba con sus patéticos amigos pero ella se veía hermosa, especialmente cuando ríe porque el imbécil de Weasley discutía con la sangre sucia sobre algo que al tonto de Potter y mi amada Lidia les causaba gracia. Me encantaba ver como se le formaban esos hoyuelos en sus mejillas y como arrugaba un poco su nariz.

"Es hora, ve y dile que se lo manda un amigo"- le dije a Blaise señalando a Lidia, él asintió de forma obediente.

Blaise se levanto de su silla y comenzó a caminar en dirección a la mesa de Gryffindor, cuando se acercó a los patéticos y a Lidia, ellos lo miraron mal, especialmente el tonto de Potter, yo pensaba que le gustaba la novia del Diggory, bueno ex porque se murió bueno eso. Cuando Blaise le dijo a Lidia del cofre, él miro hacia mí y ella siguió su mirada y me miró, le guiñe un ojo coqueteándole y le sonreí lo mejor que pude. Sé que eso la mata... pero ella desvió su mirada y dejo mi regalo a un lado. Blaise ya estaba de regreso.

"¿Qué te dijo?"- le pregunte a Blaise

"La verdad solo pregunto por quién lo enviaba pero no dijo nada. El que sí comento fue Potter"- respondió Blaise mientras se sentaba a mi lado.

"¿Potter? ¿Qué dijo el tonto ese?"- pregunte enojado. A ese estúpido qué le importa.

"Dijo que no lo debería aceptar, que por qué mejor no te lo regresaba que todo lo obtienes fácil y no te has esforzado. Luego, la Granger dijo que Potter tenía razón"- contestó Blaise

¡Ese imbécil! ¿Qué rayos le importa si yo hago qué con ella? ¿Acaso yo me he metido con su Cho Chang? Algo se trae ese Potter, no me da buena espina. Luego, pude ver que los 4 se pararon de la mesa y vi que Lidia tomo el paquete entre sus brazos, me dirigió una leve mirada, le sonreí pero bajo la mirada sin más ni más. Espero abra el paquete, ninguna chica resistiría un regalo como ese.

Teníamos clase de pociones, esto significa que la veré. Estaba reunido con Crabbe y Goyle esperando que la clase comenzara y la vi sola, sin sus patéticos amigos con ella, pero la vi triste.

"Chicos, ahora vuelvo"- les dije a Crabbe y Goyle.

Me fui acercando a Lidia poco a poco pero ella aún seguía mirando al suelo, como perdida en sus pensamientos.

"Hola, preciosa"- la salude como antes lo hacía para hacerla sonrojar.

"Hola"- me respondió con la voz apagada sin despegar la mirada del suelo.

"¿Te pasa algo? Te noto triste" - le pregunte pero ella no respondió, tome de su barbilla para que me mirara y lo hizo-"Lidia, por favor dime"

"No, no me pasa nada…" - respondió triste mirándome pero luego su expresión cambio a una muy enojada, me miro con rabia-"¿Sabes qué? Sí me pasa… me pasa que tú eres tan…"

"¿Guapo?" - dije sonriéndole seductoramente y ella puso esa hermosa mirada cuando entre cierra los ojos como aniquilándome con la mirada pero sé que por dentro le gusta mi humor. - "¿Encantador?" - le volví a decir sólo para que me volviera a mirar así.

"¡Confuso! Me confundes, no entiendo nada Malfoy… no tengo ninguna sola respuesta de ti en todo el verano cuando lo prometiste, y de verás que tienes descaro para venir a que yo te reciba con los brazos abiertos como si nada sucediera y me besas. ¿Qué te has creído?" -comenzó a reclamarme muy molesta- "Y para colmo de los colmos, me envías con uno de tus sirvientes y fieles admiradores una carta y una cajita con algo dentro que me rehúso a abrir"

"Pero si te molesto tanto ¿Por qué no me lo devolviste?" - Pregunté burlonamente- "digo… si tanto te disgusta y te indigna lo regresas ¿no?"

Ella me miro muy molesta y soltó un bufido de indignación.

"Vamos, Lidia. Tú corazón aún no me olvida. Sabes que quieres estar conmigo por eso aún conservas lo que te di"- le dije mientras le acariciaba el cabello pero ella ladeo su cabeza para que dejara de tocarla- "Ábrelo, sé que te gustará"

Lidia desabotonó dos de sus botones del uniforme y me mostro su cuello, pude ver que en ese hermoso cuello que tanto bese hace un año le hacía falta algo.

"¿Dónde está el corazón flotante?"- le pregunte con tristeza al ver que no estaba en su lugar ¿Lo habrá botado?

"No vi motivos para seguir usándolo"- me contestó fríamente

"¿Lo botaste?"- volví a preguntar ofendido.

"Sí"- me respondió.

"Mientes. Aún lo conservas."- Le desafié, conozco su mirada cuando miente- "Eres demasiado buena para botar un regalo que alguien te da, especialmente si amas a esa persona"

"Lidia" - era el tonto de Weasley- "¿Entramos?" - dijo acercándose con sus otros tontos amigos, el Potter y la sangre sucia.

"¿No te enseño tu madre educación, Weasley? ¿Sabes que es de pésima educación interrumpir a las personas cuando hablan?" - le dije al tonto ese muy enojado fulminándolo con la mirada.

"Cállate, Malfoy"- me dijo la sangre sucia

"Mira, mira… tiene que venir la novia de Weasley a defenderlo. ¡Qué patético!" - me burle de esos dos tontos.

"Chicos, ya. Por favor"- dijo Lidia intentando calmar la cosa al ver que el Weasley y yo nos acercamos desafiantes el uno al otro- "Entro en un momento" - dijo dirigiéndose a sus patéticos amigos- "En serio, Draco comienza a respetar y dame motivos para usarlo"- se dirigió a mi y me dio la mirada más tierna que ella me haya podido dar. Le daré los motivos que sean necesarios.

El pasillo quedo sólo y me acerque a ella pegándola a la pared dejando unos pocos centímetros entre nuestros rostros. Pude sentir su respiración agitada, vi sus mejillas ruborizarse inmediatamente y cómo comenzó a morderse el labio inferior, sonreí al ver esto de satisfacción.

"Déjame compensarte por lo sucedido"- dije mientras rozaba mis labios con los de ella, y Lidia cerró los ojos de satisfacción.

Me aleje de ella y tomé de su mano, le di un beso, le guiñé un ojo y le sonreí como a ella le gustaba y me adentré al salón.