Perspectiva de Lidia
Luego de ese encuentro con Draco, sentí que casi me desmayo, la respiración me faltaba y mi corazón latía a mil, podía sentir como mis mejillas se tintaban de rojo. Me tiene loca con sus besos, simplemente me hipnotiza con sus ojos grises y con su aroma.
Entre a la clase de pociones después que Draco entró, no mire a nadie más que a Hermione quien me esperaba sentada con una expresión de total preocupación.
"Vaya, vaya, pero si son el señorito Malfoy y la señorita Barcasnegras. Me alegra mucho que nos hagan el honor de acompañarlos."- dijo burlonamente el profesor Snape, di un salto de la sorpresa- "¡5 PUNTOS MENOS PARA SLYTHERIN! ¡Y 10 PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR!"
Abrí los ojos como platos, sentí la mirada asesina de todos mis compañeros de casa. Apresuré el paso para sentarme junto a Hermione, quien me negó con la cabeza en forma de desaprobación.
"¡Eso no es justo! ¿por qué a ellos menos?" - se quejó Ron
"Ah, si. Disculpe por la injusticia señor Weasley… ¡ OTROS 5 PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR!"- grito nuevamente el odioso viejo ese.
Todos los Gryffindor fulminaron a Ron con la mirada y Harry le dio un codazo a Ron. Draco estaba justo detrás de mí en medio de Pansy y Blaise pero podía sentir su mirada clavada a mi cuello, no quise mirar, sería demasiado obvio y no me quiero arriesgar a otros puntos menos.
Luego, tuvimos clase por primera vez con la Dolores Umbridge, ella me causaba algo de miedo porque a pesar de hablar y vestirse como una persona dulce había algo en ella que no me dio buena espina desde el inicio. Era increíble que esa señora por llamarle así, haya decidido alterar las enseñanzas de Hogwarts ¿Cómo pretende que aprendamos a defendernos de Voldemort con libros? Como dijo Harry, ¿Se supone que le aventaremos los libros? El pobre ahora debe ir al despacho de ella.
Esa tarde, regrese al dormitorio como de costumbre a descansar un rato antes de hacer las tareas con Hermione. Saque de mi baúl la carta que Draco me había escrito y el cofrecito que me mando, lo agite un poco y al parecer debe ser una joya, típico de un Malfoy. Abrí la carta primero y decía:
Lidia,
Hoy quiero escribirte de un futuro, de un destino, de una certeza, de un amor grande, contarte cosas menos nostálgicas, pensar que hay un tiempo para nosotros que ya hay un espacio para amarnos y olvidar tanto tiempo separados. Hay un lugar que nos espera, donde no se extingue la noche sin nuestro beso mutuo, beso correspondido, donde no hay inviernos contra ti, ni contra mí, sólo el calor de un amor que creció en las astillas de la distancia y floreció entre madrugadas nuevas.
A ese lugar llevaremos todas las cartas que hablan de nosotros, todos nuestros recuerdos, todas esas noches que nos soñamos para no extrañarnos. Al abrir el cofre encontrarás un anillo el cuál responderá a una contraseña que yo también tengo uno, se llama el anillo de los amantes. Todas las noches que necesites de alguien dirás la contraseña al anillo y te comunicara conmigo siempre sin importar nada y finalizarás cada comunicación con un "adiós".
Te amo,
Draco Malfoy
¿Cómo resistir esto? ¿Por qué es tan hermoso? Sé que no es un chico bueno ni amable, sino engreído, ególatra, presumido, egoísta, etc. Pero conmigo es tan diferente. Cada vez que comete alguna trastada, viene y me tiene en sus brazos con alguna galantería. Simplemente no puedo enojarme con este chico por más cosas que me haga.
Tome el cofrecito y lo abrí, ahí estaba el anillo de los amantes, mis padres tienen uno muy costoso y este por su aspecto no era la excepción. Era de oro blanco, tenía un zafiro azul en forma de corazón. Dentro del cofrecito había un pequeño papel que Draco me había escrito.
La contraseña es obvia, amor. Piensa en el chico más guapo de todo Hogwarts.
Al leer esto solté una leve risita, me imagine por un momento a Draco diciéndome esto con su voz de presumido, sonriéndome seductoramente y alzando una ceja. Sí, así es Draco Malfoy, el chico que me enamore desde la primera vez que le vi por más que yo no soporte a este tipo de personas, ya que estoy rodeada de ellos.
Me coloque el anillo en mi dedo y pude ver lo hermoso que se veía, este chico tiene los mejores gustos, luego recordé el collar que Draco me había regalado hace un año, lo lleve por si acaso al colegio pero aún no quería usarlo. Acerque el anillo a los labios dispuesta a decir la contraseña para ver si esta cosa realmente funcionaba.
"Draco" - dije en voz baja al anillo y soltó una luz azul brillante.
"Hola, hermosa. Veo que abriste mi regalo ¿no se supone no lo harías?"- era la voz seductora de Draco.
"Hola, bueno leí tu carta y decidí ver qué era"- le respondí lo más natural que pude- "Se siente como tonto hablarle a un anillo"
"Sí, sería mejor vernos cara a cara ¿no crees?"- preguntó Draco
"Hay que ganárselo. Bueno, te dejo porque alguien va a entrar. Adiós."- dije al escuchar que alguien entraba y era Hermione muy alterada.
"Lidia, te estuve buscando. Harry necesita convocar una reunión con nosotros"- dijo Hermione sin aire.
"¿De qué?" – pregunte con curiosidad al ver la expresión de Hermione.
"Es sobre Umbridge. Como verás esto de su técnica nueva de sólo teoría es algo anticuado y muy peligroso, con el regreso de tu-sabes-quién nos pone en peligro a todos asique él quiere enseñar a defendernos nosotros mismos"- respondió Hermione acalorada.
"Ah, sí. Cuenten conmigo, si quieres yo esparzo la voz entre los de Gryffindor para reunirnos ¿en las Tres Escobas?" – le propuse.
"Perfecto. Hablaré con Harry ahora. ¡Ah! Se me olvidaba, que igual lo veremos en la biblioteca ya mismo"- dijo Hermione
"Cierto, lo olvide. Bueno vamos"- tomé mis libros y seguí a Hermione a la biblioteca.
Hermione y yo nos dirigimos a la biblioteca apresuradamente, esquivando a muchos alumnos que se encontraban regresando a sus salas comunes por las escaleras. Al llegar a la biblioteca saludamos a la Sra. Prince y nos dirigimos al fondo donde siempre nos sentábamos a estudiar sin ser molestadas, ahí se encontraban nuestros dos amigos.
"Hola, chicos"- saludo Hermione esbozando una gran sonrisa al verlos.
"¡Harry!" - exclamé al ver su mano, la tome mirando una horrible cicatriz en ella- "¿pero qué es esto?"
"Fue Umbridge, una estúpida técnica de castigo"- me respondió Harry molesto
"Harry tienes que reportarla con Dumbledore"- le dije muy preocupada. Pobre Harry, la cicatriz aún tenía sangre y estaba abierta.
"¡Esto es una crueldad!" - exclamo Hermione- "¡Tienes que reportarla, Harry!"
"Dumbledore me está evitando. Dudo que necesite de mis quejas tontas"- respondió Harry molesto.
"Cuéntales del plan"- dijo Ron animándolo.
"Ah si. Chicas necesito de su gran apoyo. Necesito que reunamos a muchos estudiantes amigos, muy allegados a hablarles sobre esta situación y Voldemort. No podemos ser tratados de esta manera y tener una profesora con el pensamiento de la era arcaica." - dijo Harry seriamente
"Con el regreso de Voldemort, no podemos seguir con una profesora tan inepta en el tema y que castigue de esta manera a sus estudiantes. Necesitamos entrenarnos bien para tiempos venideros"- dijo Ron
"¡Wow, Ron! ¡Que inteligente sonaste!"- comento Hermione burlándose de Ron. Harry y yo soltamos una leve risita.
"Entonces, ¿nos reunimos en las Tres Escobas?"- pregunte a los chicos y todos asintieron.
Toda la semana nos esforzamos por atraer y reunir chicos interesados de todas las casas MENOS la de Slytherin. Nos dedicamos a buscar personas que sean cercanas, que les tengamos confianza y conozcamos bien. Personas capaces de mantener un secreto.
Ese fin de semana me arregle para ir a Hogsmeade con los chicos, simplemente alise mi cabello como todos los días. Baje a desayunar con los chicos y ahí estaba en su mesa mirándome con sus ojos grises seductores. Desvié mi mirada a mi plato de avena con canela y miel porque me pone nerviosa, este chico no deja de mirarme. Seguía mirándome con deseo desde la otra mesa e incluso me guiño un ojo, no pude seguir ahí asique decidí pararme y esperar a los chicos en el jardín de Hogwarts.
"Hola, preciosa"- escuche una voz detrás de mi. Mire y era Draco.
"Hola"- salude indiferente. No quiero que piense que todo será tan fácil esta vez.
"¿Vamos a Hogsmeade juntos?" - me pregunto seductoramente sonriendo
"Yo, voy a Hogsmeade con personas que no me ignoran y me quieren por un momento y luego me olvidan. ¿Por qué mejor no vas con Pansy?" -le dije muy molesta
"¿Celosa?" - me pregunto burlonamente esbozando una sonrisa tan sexy y alzando una ceja
"Ni un poco. Ya no despiertas ese tipo de sentimientos en mi, Draco." - le respondí enojada
"¿Ya no? Entonces explícame algo"- dijo mientras se acercaba a mi rostro- "¿Por qué sigues usando el anillo de los amantes?"
Mire a mi mano y ahí estaba. ¡Rayos! Olvidé quitármelo antes que él lo viera, pero es que tengo la necesidad de estar comunicada con él y tener un pedacito de él. Pude sentir que mi rostro tenía como calor, eso significa que me estoy ruborizando.
"Porque es lindo. Además, si me disculpas tengo una cita con…con… Harry"- tuve que mentirle para que me dejara en paz. Pude ver que su rostro cambio.
"¿Con el cara rajada?"- pregunto enojado, su mirada cambio a una fría y llena de ira
"Sí, y no le llames así"- le dije molesta.
Draco se acercó cuidadosamente a mi cuerpo, me tomó una mano y con la otra agarró mi rostro. Se acercó a olerme el cuello y me susurro al oído.
"Mientes. El sale con Cho, sigues disponible y dudo que alguien se atreva a poner sus ojos en ti porque nadie, absolutamente nadie se atrevería a desafiarme. Nunca lo olvides"- dijo en un tono amenazador, se retiro un poco y me sonrió seductoramente.
"No soy un juguete, Malfoy"- le reclame muy enojada empujándolo
"Lidia, yo no he dicho que lo seas. Tienes que entender que no planeo compartirte con nadie, eres mi Lidia y de nadie más. No quiero que otro estúpido venga y te toque, bese lo que hice mio con mis besos, recorra con sus asquerosas manos lo que yo recorrí, cada centímetro de tu piel grita mi nombre"- dijo Draco tan seductoramente que me estremecí de solo recordar esos días en que teníamos nuestras sesiones de besos.
"Me tengo que ir. Adiós"- dije al fin y me retiré a buscar a mi amigos al Gran Comedor, pero él me detuvo.
Me agarro del brazo y me pego a su cuerpo con mucha fuerza, casi me caigo pero él lo impidió. Me tomo de la cintura con una mano y con la otra aferro mi rostro y me besó. Este beso sentí que me quemaba por dentro, era lleno de pasión, su lengua invadió mi boca y acaricio la mía, me dio leves mordiscos a mis labios, jugo con su lengua y mis labios. Sentía su respiración aumentar, su aroma era exquisito, creí que me desmayaría, simplemente me quito el aliento y me deje llevar por sus besos.
Hale un poco su cabello con mis dedos, eso hizo que el aumentara el ritmo en el beso. Nos separamos para coger un poco de aire.
"Te extrañe"- me dijo rozando nuestros labios
"¿Por qué me haces esto? Es tan difícil decirte que no"- le respondí casi sin aliento.
"Lo sé. Soy demasiado irresistible"- me dijo al fin con una gran sonrisa, reí de su comentario tan arrogante. Sigue siendo mi Draco.
