Perspectiva de Lidia
"Te extrañe"- me dijo rozando nuestros labios
"¿Por qué me haces esto? Es tan difícil decirte que no"- le respondí casi sin aliento.
"Lo sé. Soy demasiado irresistible"- me dijo al fin con una gran sonrisa, reí de su comentario tan arrogante. Sigue siendo mi Draco.
Nos soltamos con cuidado mirándonos directamente a los ojos, es casi como si nos pudiéramos comunicar solo con la mirada, como si leyera mis pensamientos con esos hermosos ojos grises que algunas veces se mostraban fríos y otras estaban llenos de pasión.
"Lo siento, Draco. Debo irme"- dije cortante desviando la mirada al piso para no seguir viendo esos ojos que me hipnotizaban.
"Lidia, necesito estar a solas contigo sin distracciones ¿puedes hacerlo?"- me pregunto buscándome la mirada- "por favor"
¿Acaba de decir por favor? Eso capto mi atención asique mire directamente a sus ojos asombrada y creo que él se dio cuenta.
"Sólo porque lo pediste y tu no pides nada, sólo ordenas o lo tomas. Cuando pueda te aviso"- dije al fin señalando a mi anillo.
Draco esbozó una gran sonrisa, su rostro cambio por completo y fue de felicidad como si estuviera esperando que yo le dijera q sí. Mire a su mano y vi que tenía un anillo en su dedo corazón, era parecido al mío pero más grueso y varonil, y la piedra era un rubí. Draco alzo su mano señalando su anillo también y sonriendo. Volvió a rodearme con sus brazos la cintura y me apego a él y me beso una vez más.
"Uno más para que me dure hasta que me avises"- dijo sonriéndome seductoramente y una vez más juntamos nuestros labios para un beso un poco más extenso pero tierno.
Escuchamos que los estudiantes comenzaron a reunirse en el jardín antes de partir a Hogmeade, asique Draco y yo nos separamos. Me fui a buscar a mi grupo y partimos a Hogsmeade.
Nos dirigimos a las Tres Escobas con la esperanza que las personas que habíamos avisado vinieran, mientras tanto Ron y yo fuimos por unas cervezas de mantequilla. Esperamos sentados y poco a poco fueron llegando estudiantes, una vez llegaron todos comenzó la reunión. La mayoría se apuntó al Ejército de Dumbledore como Harry le llamó, excepto algunos alumnos como Seamus que no creían en Harry, incluso discutieron muy feo, pero nada por el que preocuparse yo lo conocía bien y él no revelaría nada de Harry. Sólo había un pequeño detallito, no había un lugar de entrenamiento.
El lunes baje a almorzar sola, tenía bastante hambre asique me adelante a mis compañeros y decidí sentarme sola a almorzar mientras ellos llegaban. Me serví un plato de bistec de res asado con papas al horno y jugo de calabaza. Mientras comía vi que en la mesa de los Slytherins estaba Draco y me miraba fijamente, al ver que hicimos contacto visual me sonrió y alzo una ceja poniendo una cara seductora, le respondí la sonrisa pero tierna y continué almorzando.
Seguía sintiendo su mirada en mí pero me daba pena mirarlo, quería pero era muy tímida si lo hacía no podría concentrarme en comer. Decidí mirar nuevamente y ahí estaba, introduciendo un pedazo de bistec en su boca y me sonrió seductoramente, mientras masticaba me guiño un ojo y yo desvié la mirada a mi plato, volví a mirarlo y vi que estaba riendo mirando a su plato también.
"Hola"- era Harry sentándose a mi lado pero venía solo.
"Hey, pensé que no vendrías. ¿Y los demás?"- pregunte al ver que no estaban ni Ron ni Hermione
"Ah, siguen en la biblioteca"- respondió Harry sirviéndose bistec, papas asadas y puré de zanahoria.
Mientras comíamos pude ver que Harry miro hacia la mesa de Cho, la mire y ella le estaba sonriendo y él a ella, podía sentir la chispa que tenían ellos dos.
"¿Cuándo le dirás lo que sientes"- pregunte a Harry mientras tomaba un sorbo de jugo
"¿Qué?"- me pregunto Harry confundido
"¡A Cho! Ella está interesada en ti y tú en ella, no veo el problema que hables con ella sobre eso"- le respondí sonriéndole- "Harry, yo sé que es difícil pero es lo mejor, tienes que darte la oportunidad de ser feliz"
"No sé, es que es incomodo ¿sabes? Cedric acaba de morir y no sé si sea correcto que…"- dijo Harry pero lo interrumpí
"Harry, no fue culpa tuya. Cedric fue asesinado por Voldemort, ella te cree y te necesita. Quizás no estaba tan enamorada de él. Deja que te conozca y disfruta mientras puedas porque luego te podrás arrepentir"- le aconseje seriamente.
"¿Pero cuándo?"- me pregunto buscando una respuesta en mis ojos.
"Cuando la oportunidad llegue, mientras invítala a Hogmeade o escápate a besuquearla"- dije riendo y él se unió a mis risas. Continuamos comiendo en silencio y Neville se nos unió.
"¡Chicos! Los estuve buscando por todos lados"- dijo Neville agitado, Harry y yo lo miramos- "Encontré el lugar perfecto para el Ejército de Dumbledore"
Harry y yo nos miramos y sonreímos. En la noche, Harry le pidió a Neville que lo llevara a esa habitación que había visto. Al día siguiente convocamos una reunión en esa sala que Neville le enseñó a Harry.
"Es la Sala de Menesteres"- dijo Hermione- "No aparece en el Mapa del Merodeador pero he escuchado a algunos alumnos hablar de ella pero pocos llegan a tener acceso a ella porque no la saben usar correctamente"
Teníamos que pensar en lo que realmente necesitábamos para que la Sala de Menesteres nos lo diera. Todos nos pusimos de acuerdo de pensar en un lugar equipado para una clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, la puerta se dibujo en la pared y todos entramos. Quedamos maravillados con lo que vimos al entrar, teníamos todo lo que necesitaríamos para comenzar a entrenar, era tan espaciosa para el número de personas que vendrían y tenía la temperatura correcta.
Harry se convirtió en nuestro profesor, realizamos diferentes ejercicios para defendernos de los mortífagos y de Voldemort. Pasábamos mucho tiempo allí, incluso hacíamos duelos amigables los unos con los otros. Intentábamos no descuidar nuestros deberes pero era muy difícil, además debíamos estudiar para nuestros T.I.M.O.
Decidí un día quedarme en vez de ir a Hogsmeade a estudiar para el T.I.M.O. Me senté en el lugar de siempre para no ser molestada y comencé a estudiar. La biblioteca comenzó a quedarse vacía cuando de repente vi que mi anillo comenzó a brillar con la luz azul. Cada vez brillaba con más y más fuerza hasta que dejo de hacerlo.
"Hola, hermosa"- era Draco, sentándose frente a mi- "te encontré"
"Draco, me asustaste"- dije soltando un suspiro.
"Imposible. Soy muy guapo para asustar"- dijo esbozando una sonrisa muy seductora y acomodándose en la silla.
"Gracioso, Draco. ¿Qué quieres?"- pregunte volviendo la mirada a mis libros de encantamientos.
"Raptarte"- respondió mientras colocaba su mano tapando mi libro.
"¿Raptarme? ¿A dónde?"- pregunte un poco molesta.
"Bueno, digamos que me cansé de esperar a que tú tuvieras tiempo para mí asique decidí que harás ese tiempo ya mismo"- contesto burlonamente.
"Draco, estoy estudiando y tú deberías hacer lo mismo. Puedes hacer que otros hagan tu tarea pero nadie podrá hacer el T.I.M.O. por ti"-respondí sonriéndole desafiante.
"Lo sé, y he estudiado créeme, sólo que no me mataré estudiando para un tonto examen toda mi vida. Oh vamos Lidia, hagamos algo divertido"- dijo casi suplicando.
"De acuerdo, de acuerdo"- respondí cerrando mi libro- "conozco un lugar pero es secreto, ¿Entendido?"
Draco asintió sonriéndome. Tomó mis libros y nos dirigimos al séptimo piso, intente recordar la dirección exacta de la Sala de Menesteres.
"Aquí no hay nada, Lidia"- me dijo algo incrédulo
"Que poca fe tienes"- le regañe- "Mira, tienes que pensar en algo que necesitas y ella misma te lo dará, pero tienes que pedir exactamente eso y de manera cuidadosa"- le explique.
"Listo ¿pero qué pensamos?"- pregunto
"Bueno, queremos estar solos ¿no?"- le dije sonriendo
"Si, bueno… tenemos que pensar en que necesitamos un lugar en dónde nadie nos moleste y podamos estar solamente tu y yo"- me respondió sonriendo
Ambos pensamos en eso y se dibujo una puerta en la pared, él me miro y me sonrió. Giró la perilla y nos adentramos a la Sala de Menesteres. La sala tenía una cama doble de madera negra, un colchón alto y sábanas de seda roja, un dosel con cortinas rojas, había velas que alumbraban toda la sala, una mesa con dos puestos y un aroma a vainilla.
"¡Wow, es hermosa!"- exclame mientras caminaba en la habitación mirándola.
"Falta algo"- dijo Draco- "¡Kreacher!"- exclamó
"¿Qué es Kreacher?"- le pregunte y de repente ¡PLAC! Apareció un elfo doméstico a un lado.
"Diga, señorito Malfoy"- dijo el elfo haciendo una reverencia.
"Necesito que me traigas comida para ella y para mí"- ordeno Draco
"En seguida, señorito Malfoy"- respondió el elfo y ¡PLAC! Desapareció.
"No tengo hambre"- le dije intentando sonar convincente.
"Sí tienes. Vamos, Lidia, esto es romántico"- dijo Draco acercándose a mi cuando de repente ¡PLAC!
Otra vez el elfo doméstico que traía muchas bandejas de comida.
"¿Algo más, señorito Malfoy?"- preguntó Kreacher dando una reverencia
"No, es todo. Ahora no vuelvas hasta que yo te llame"- le ordeno Draco. Kreacher desapareció.
Draco se acercó a la mesa y sacó una silla para mí, me acerque para sentarme y él me acomodo la silla como todo un caballero, luego él se sentó delante de mí. Destapo las 4 bandejas de comida, en una bandeja había pechuga de pollo asada, en otra había una pasta Alfredo, en la tercera bandeja unos vegetales salteados y en la última habían dos tartaletas de frutos del bosque. Abrió una botella de whiskey de fuego.
"¡Eso es licor!"- le dije alarmada a Draco al ver la botella
"Sí, pero la situación lo amerita. Además, tu y yo no somos personas que beben de más"- dijo Draco sonriéndome destapando la botella y sirviéndome un poco- "Brindemos por nosotros, porque nuestro amor dure toda la eternidad".
Alzamos nuestras copas y bebimos un sorbo y nos dispusimos a comer. Intente comer lo más refinado que mi madre me enseño, estaba con Draco Malfoy y no quería que tuviera ninguna mala impresión mía.
"Gracias por esto"- le dije
"¿Por qué? Lidia, te mereces esto y mucho más. Te amo y hare cualquier cosa por ti siempre"- dijo sonriéndome mientras se llevaba un pedazo de pechuga a la boca.
"¿Por qué no me escribiste?"- le pregunte un poco triste al recordarlo, él dejo sus cubiertos a un lado y me miró con culpa en sus ojos.
"Lidia, lo siento estoy muy arrepentido por no haberlo hecho pero sólo intentaba protegerte"- me respondió algo preocupado.
"¿Protegerme? ¿De qué?"- pregunte con curiosidad, no lo entendía.
"Lidia, sólo puedo decirte que era para eso no puedo darte más información. Tus padres te explicarán cuando sea necesario pero yo no soy el adecuado… al menos no ahora"- respondió, había algo en él que me decía que no era bueno. Luego recordé a mis padres durante el verano y lo extraño que era su comportamiento.
"Draco, para mi la sinceridad es muy importante y siento que tienes muchos misterios que no me dejan confiar en ti"- le reclame algo molesta.
"Amor, yo te prometo que seré sincero contigo siempre… pero siempre y cuando sea seguro para ti ¿entendido?"- me dijo sonriendo seductoramente, yo solo asentí.
Durante la cena hablamos de todo, de nuestros padres y lo insoportables que estuvieron durante todo el verano, nuestros amigos, cosas graciosas que nos pasaron. Me conto historias de cuando era niño y su amiga imaginaria que tenía por la falta de personas de su edad, esto me pareció tierno d él porque nunca pensé que sería tan bueno e inocente. Reímos toda la cena mientras hablábamos, era como una cita.
"Estoy lleno"- dijo Draco dándole un sorbo a su copa de whiskey de fuego.
"Yo igual. Tengo mucho sueño"- le respondí
Draco se levanto de la silla y tomo su copa, se acercó a mi seductoramente y tomo de mi mano, me guio hasta la elegante cama, puso su copa en la mesita que estaba a un lado y se sentó al borde de la cama.
"Ven, duerme conmigo"- me dijo rogándome y mirándome tiernamente.
Decidí hacerle caso, me saque los zapatos y me uní a él en la cama, recosté mi cabeza en su pecho y acaricie los botones de su camisa. Draco comenzó a jugar con mi pelo y me dio un beso en mi cabeza, levante la vista para verlo y me acerque a su rostro, con su mano tomo el mio y nos fundimos en un beso lleno de ternura en donde nuestros labios jugaban entre ellos. Me aleje un poco para mirar a sus ojos y ahí estaban, mirándome directamente a los míos como comunicándose entre ellos era la sensación mas maravillosa del mundo.
"Como quisiera que estos momentos que tengo contigo nunca acabaran, pero una vez salimos de aquí volvemos a nuestras vidas. Me siento tan vacío sin ti"- me dijo mientras miraba mis ojos con ternura.
"Te amo, Draco como a nadie y como nunca. Gracias por existir"- le dije y volvimos a besarnos.
"¿Te gustaría estudiar mañana para el T.I.M.O conmigo aquí?"-me pregunto rozando nuestros labios.
"Por supuesto"- le respondí sonriéndole.
Draco volvió a besarme una vez más pero esta vez él se subió sobre mi y continuo besándome muy apasionadamente, su lengua masajeaba la mía, nuestros labios jugaban entre ellos, mis manos jalaban un poco su cabello rubio platinado y él sonreía cada vez que lo hacía. Me daba leves mordiscos en mis labios y yo en los suyos, mis labios se dirigieron a la oreja de Draco le di besos y leves mordiscos en su lóbulo y el gemía de satisfacción.
"Lidia…si… si tu sigues…haciéndome esto…"- decía con la respiración cortante rozando nuestros labios
"¿Si?"- le pregunte casi sin respirar
"Yo no podre… controlarme"- me respondió con la voz ronca.
"Entonces no lo hagas"- le conteste volviéndolo a besar.
Sus manos recorrieron mi cuello, luego mis pechos y los apretó un poco haciéndome soltar un leve gemido, luego sus manos pasaron a mi abdomen sacándome un poco la camisa y metiendo su mano en ella para acariciarme por debajo. Su mano viajo a mi pierna haciendo que la subiera un poco y lo rodeara con ella en su cadera.
Draco y yo continuamos pero sentí algo extraño, yo estaba excitada y él estaba dispuesto a todo conmigo pero, de repente, tuve un leve presentimiento que esto no estaba bien. Draco esconde algo y yo lo podía sentir.
"Draco, creo que mejor detenemos esto aquí"- le dije mientras lo alejaba con una mano.
Él me miro con sus ojos muy confundido, pensé que se enojaría pero me sonrió y me dio un beso en la frente y se acostó a mi lado.
"Vamos a dormir mejor"- me dijo sonriendo y recobrando el aire.
"Está bien"- le respondí con una sonrisa, él y yo nos quitamos el uniforme y decidimos dormir en ropa interior.
Fue la primera noche que no dormí en mi habitación, probablemente Hermione debería estar desesperada. Me quede pensando toda la noche en Draco. ¿Qué será lo que esconde? Había algo en sus ojos, un arrepentimiento extraño en ellos que me daba desconfianza, pero qué será.
Al día siguiente desperté con un beso de Draco en mis labios, abrí mis ojos y ahí estaba él sonriéndome esperando que despertara. Llamo a Kreacher una vez más ordenándole que trajera ropa de ambos cómoda y demás cosas de aseo personal, también le pidió que nos trajera el desayuno. Ese día desayunamos pancakes de arándano y jugo de naranja, estaban deliciosos y la compañía de él era lo que más me gustaba.
"Me gustaría amanecer así todos los días de mi vida, desayunar contigo y despertar siempre así… viéndote a mi lado"- me dijo Draco bebiendo su jugo.
"A mi me encantaría, pero no quiero elfos domésticos que nos traigan el desayuno"- le respondí llevándome un bocado de pancake.
"No me digas que esa san… Granger te pego lo del P.E.D.D.O."-dijo Draco riendo
"No, es solo que no me gusta eso. Me gustaría cocinar contigo en una casa que sea nuestra"- le respondí soñadora.
"Me agrada eso. Una casa grande pero no como la de mis padres, es muy tétrica… quiero una con mucha luz y un jardín amplio"- me respondió Draco esbozando una gran sonrisa
"Sí, eso suena bien. Quizás un estudio para ti y un cuarto para mí en el cual yo pueda leer y beber té y que el jardín sea amplio… siempre me gustaron los perros ¿y a ti?"- dije soñadoramente, casi podía imaginar todas esas cosas en mi cabeza, un hermoso futuro con él.
"Sí, sería bueno un perro fiel que cuide de ti mientras no estoy"- me respondió guiñándome un ojo, yo me ruborice.
Kreacher llego con nuestras ropas y se fue.
