Perspectiva de Lidia
Kreacher llego con nuestras ropas y se fue. Draco pensó en una tina de baño y apareció de la nada un cuarto muy amplio extra con un retrete de mármol y una bañera amplia.
Draco me miro muy pícaro, alzo una ceja y esbozo su sonrisa seductora de siempre, de que algo tiene planeado y que pondrá a prueba mi fuerza de voluntad de abstenerme a no prácticamente violarlo ahí mismo. Será demasiado difícil esto.
"¿Nos bañamos?"- me pregunto mirándome directamente a los ojos y con su sonrisa seductora.
"Sí, claro. ¿Quieres ir tu primero?"- le pregunte haciéndome la inocentona para ver su respuesta, no quería tomar yo la iniciativa.
"No, no me refiero a eso"- me dijo mientras se acercaba lentamente a mi y me abrazo con la cintura inclinándose hasta mi rostro- "Tu y yo, juntos"- dijo al fin besándome tiernamente.
Tomo de mi mano dirigiéndome hasta la nueva habitación que había aparecido, sonriéndome seductoramente y yo lo seguí hasta ella. Él se inclino a abrir la llave de la tina y vertió jabón de una botellita rosada adornada con corazones alrededor de ella. Se levanto y me miro una vez más, comenzó a quitarse su camisa sin quitarme la mirada y yo sentía que debía desviarla pero era imposible, tenía un cuerpo atlético perfecto imposible no mirar asique desvié mi mirada a su cuerpo para verlo una vez más y se comenzó a reír.
"Ahora es tu turno, quítate tu pijama"- me ordeno sonriéndome.
Nerviosamente comencé a quitarme el pequeño vestido de seda, no era la primera vez que él me vería en mi ropa interior pero esto ya era diferente, era bañarse con Draco Malfoy asique la ropa interior también debía ir fuera pero aún decidí no quitarme el sostén. Lo mire y vi que me miraba con detenimiento mi cuerpo, no era atlética ni tenía el abdomen musculoso pero era muy delgada asique no me preocupaba mucho. Luego, Draco comenzó a quitarse su pantalón que usaba de pijama y se inclinó para sacárselo de los pies, se incorporo y vi sus piernas torneadas como de jugador de futbol, vi que aún no se quitaba el calzoncillo, sabía que eso vendría luego de que yo lo hiciera.
Cuando fue mi turno de quitarme el sostén, sentí que quería que algo nos interrumpiera porque yo simplemente no podría, era demasiado para mi. Respire hondo y él soltó una leve risita al verme tan nerviosa. Desabroche mi sostén y dude un poco en quitármelo pero lo hice, desvié mi mirada por un instante pero luego lo volví a mirar.
"Eres perfecta"- dijo Draco en un tono algo nervioso y mirando directamente a mis pechos, yo solo le sonreí.
Ahora, era el turno de Draco de quitarse el calzón, me quería dar algo ahí mismo, nunca había visto "eso" a nadie ni siquiera pensaba en "eso" que tienen los hombres, su simple nombre me cuesta pronunciarlo. Draco colocó sus manos en el calzoncillo y se inclino para quitárselo, volvió a incorporarse y lo ví, me ruboricé inmediatamente, yo nunca había visto eso. Es simplemente indescriptible.
"Eres… perfecto"- le dije agitada
"Tu turno"- me dijo sonriéndome alzando una ceja.
Al principio dude y lo mire algo asustada pero al verlo a los ojos me sentí cómoda y simplemente pensé "simplemente hazlo y termina con esto". Respire hondo y me quite mis bragas, quede expuesta ante él pero esta vez no lo mire por vergüenza. Vi que comenzó a acercarse hacia mí lentamente hasta que lo tuve muy cerca a mi cuerpo desnudo.
"Amor"- me dijo tomando mi barbilla para verlo a los ojos, me dio un beso en la frente- " Es hora"
Le sonreí como respuesta, esa duda que tenía de él simplemente se fue y lo seguí hasta la enorme tina de baño que era muy parecida a la del baño de los prefectos. Nos metimos al agua lentamente, la espuma cubría mi cuerpo asique mis nervios se calmaron un poco, pero Draco se acercó a mi y me beso.
Las manos de Draco sostenían el borde de la tina, me tenía atrapada entre su cuerpo y la tina. Él me sonreía seductoramente y me beso con mucha fuerza, nuestra respiración comenzó a agitarse, nuestros labios se descontrolaron, mis brazos rodearon la cadera de Draco y el continuaba besándome.
Sentía que me iba a desmayar pero yo continué con el juego. Draco agarro mi pierna lentamente y me la subió a su cadera, me miro seriamente pero con nervios.
"¿Estás lista?"- me pregunto preocupado, yo solo asentí muy nerviosa, me han dicho que duele y yo no soy buena con el dolor, una simple cortada siento que me apuñalan.
Draco con mucho cuidado se unió a mi, solté un leve gemido de dolor y satisfacción y él también lo hizo, él se estremeció, me beso tiernamente los labios y se comenzó a mover dentro de mi. Sentía una ola de dolor por unos momentos, pero todo cambio y comencé a sentir una satisfacción increíble, me aferre a su cuello mientras seguíamos uniéndonos en nuestro momento de amor. Fue maravilloso, perfecto, la sensación de amor más grande que pude tener.
Ambos gemíamos y nos mirábamos directo a los ojos sin dejar de moverse dentro de mi, sentía una electricidad recorriendo todo mi cuerpo, el me besaba el cuello tiernamente y luego yo a él. Beso todo mi cuerpo con sus labios, su lengua y sus labios jugaron con mi cuerpo tiernamente y yo sólo gemía. Luego, fue mi turno, recorrí con mis labios todo su cuerpo lentamente y a veces usaba mi lengua, cuando llegué a su lóbulo de la oreja lo bese apasionadamente y él se estremeció, comenzó a subir el ritmo y ambos gemíamos de satisfacción.
Mi cuerpo quería explotar como una bomba de tiempo dentro de mí, sentí un enorme cosquilleo que se apoderaba de mí, no dejaba de gemir. Cerraba y abría los ojos, dejándome llevar por ese calor que sentía dentro, por sentir a Draco haciéndose uno conmigo. De repente, Draco soltó un gruñido sonoro, le clave las uñas en su espalda y sentí como derramaba esa exquisita miel dentro de mí.
Cuando terminamos de hacer el amor, salimos de la tina de baño y ahí estaban nuestras batas. Él me colocó la mía con ternura, acomodo mi cabello de un lado descubriendo mi cuello y lo besó tiernamente. Luego, él se colocó su bata sólo y me miró feliz, sonriéndome como nunca lo había visto y yo me sentía en el cielo, como si pudiera flotar en el aire. Todo era perfecto.
Nos acostamos en la cama con nuestras batas y él me miraba con ternura.
"¿Estas bien?"- me pregunto sonriéndome y mirándome.
"Perfectamente bien"- le respondí esbozando una gran sonrisa. Sentía un poco de dolor en mis partes íntimas pero no era algo grave.
"Tienes que saber algo, tengo que confesártelo"- me dijo mirándome fijamente a los ojos, su expresión se endureció.
"Sí, dime… lo que sea"- le dije algo preocupada ¿Qué me dirá?"
"Bueno… tienes que saber… aunque suene algo tonto y cursi…pues, que hoy ha sido el día más maravilloso de mi vida"- me dijo sonriéndome tiernamente y acariciando mi rostro- "Desde el año pasado soñaba con hacerte mía"
¡Que alivio! Pensé que me diría algo peor.
"Hoy lo hiciste, soy totalmente tuya"- le respondí sonriéndole divertida.
"¿Por siempre?"- me pregunto
"Por siempre y para siempre" - le respondí tomando su mano y jugando con ella
"¿Pase lo que pase?"- me pregunto nervioso.
Me incorpore en la cama y me puse frente a él mirándolo seriamente.
"Pase lo que pase"- le respondí al fin esbozando una gran sonrisa.
"Bueno,"- dijo serio - "entonces si así lo dices…"- su mirada cambio y se volvió traviesa, se abalanzo contra mí haciendo que me cayera a la cama y comenzó a hacerme cosquillas, eso hizo que mi bata se abriera y el siguió haciéndome cosquillas.
Ese día fue perfecto
