Perspectiva de Lidia

La navidad llego a Hogwarts, todo el Gran Comedor estaba adornado con guirnaldas, árboles de navidad, las estatuas cantaban villancicos y todos los estudiantes estaban muy emocionados por esta gran época del año. Se hacían algunas guerras de bolas de nieve en los jardines del colegio en cualquier momento asique había que estar con ojo avizor para protegerse con algún libro.

Algunos se irán de vacaciones a sus hogares, otros se quedarán en Hogwarts pero son muy pocos estudiantes, el año pasado yo me quedé. Estaba algo desanimada porque no he recibido ninguna carta de mis padres para que regrese en navidad este año, lo cual se me hizo raro, otro año más sola. Harry se salvaba porque iría a la casa de Ron con Hermione, pero mis padres no me firmaron el permiso porque no les agrada esa amistad, asique estaré sola esta navidad.

Estábamos Ron, Hermione y yo reunidos en la sala común después de todo un día de entrenamiento en la Sala de Menesteres. De repente, Harry apareció detrás del cuadro de la Dama Gorda con un aspecto algo atontado, tenía una sonrisa extraña en su rostro. Los tres nos miramos confundidos del aspecto de Harry, se sentó a mi lado sin decir una palabra mirando directamente hacia la chimenea y suspiró. ¡Conocía esa mirada!

"¿Harry qué te pasa? Estás como… raro"- dijo Ron observándolo confundido.

"Es… bueno… yo… es decir… Cho y yo nos besamos"- balbuceo Harry sonrojado.

"¡Oh, por Merlín! ¡Harry!"- exclame sorprendida llevándome una mano a mi boca cubriéndola. ¡Al fin lo hizo!

"¿Y qué paso? ¿Qué hizo?"- pregunto Ron con curiosidad y acalorado.

"Pues, nada… vi que se puso algo triste"- respondió Harry decepcionado recordando esa escena

"Los besos de Harry la pusieron triste… ¿amigo tan mal besas?"- se burlo Ron

"¡Cállate, Ron! Ella debe estar confundida, hace apenas un año Cedric murió y de repente besa a Harry. Eso le debe doler, tu no sabes nada del amor"- le dije regañándolo.

"Es cierto, Ron. ¿Tú qué sabes del amor y la pérdida de un romance? Además, te aseguro que Harry debe besar muy bien"- respondió Hermione defendiendo a nuestro amigo.

Continuamos hablando toda la noche sobre relaciones amorosas, primeros besos, entre otras. Luego, nos fuimos a nuestros dormitorios a descansar.

Al día siguiente durante el desayuno, llego el correo para todos los estudiantes antes de partir a sus hogares. Llego hacia mi una lechuza blanca, era la de mi madre, me dio mi carta y se fue. Abrí el sobre azul marino de la carta, la saqué y la leí.

Querida Lidia,

Discúlpanos por no haberte escrito en un par de meses, hemos recibido todas tus cartas y nos complace mucho tu nueva amistad con Draco. Nos alegra escuchar a su madre emocionada por su alianza amorosa, sigue así hija que nos estas enorgulleciendo.

Nos alegra informarte que Narcissa te ha invitado a pasar la navidad con su familia, y por supuesto Draco estará allí. Nosotros no podremos asistir por algunas cositas que tenemos que arreglar. Esperemos desempeñes un excelente papel representándonos.

Con amor,

Tu madre.

Termine de leerla y la cerré. Mire a la mesa de los Slytherin y ahí estaba él, mirándome, me dedico una sonrisa seductora y me guiño un ojo, yo sólo le sonreí.

"¿Qué sucede?"- me pregunto Harry con curiosidad

"Ah, no es nada. Es solo que ya tendré donde pasar Navidad este año"- le respondí sonriendo

"¿Tus padres te quieren de vuelta?"- me pregunto nuevamente

"Sí, ellos me escribieron para decirme que este año debo ir a casa"- le mentí

"¡Qué bueno Lidia! Al menos estarás con ellos y no sola en Hogwarts"- exclamo Hermione

"Sí, espero que sea bueno aunque hubiera sido lindo ir con ustedes"- dije con un poco de tristeza

"Oh, vamos. Lidia, igual te mandare tu regalo y créeme que mi madre ya lo hizo"- respondió Ron riendo

"Sí, tu madre es muy buena. Aún conservo los guantes que me hizo el año pasado"- conteste esbozando una gran sonrisa. No he conocido a la señora Weasley pero me envió unos guantes color rosa con mis iniciales y un poco de pastel de frutas el año pasado. Supongo que Ron le conto que no tenía con quién pasar Navidad.

"Depende de su humor"- dijo Ron burlándose de su madre

"Lo que pasa es que tú eres de lo peor, Ronald. Por eso tu madre se enoja contigo muchísimo y le doy toda la razón"- respondió Hermione defendiendo a la mama de Ron. Él sólo rodo sus ojos.

Llego el día que debíamos partir. Nos dirigimos al Expreso de Hogwarts para ir nuevamente a King's Cross. Al llegar a la estación me despedí de mis amigos con un gran abrazo y nos separamos. Esperaba encontrar a mi familia pero no los veía, de repente unas manos cubrieron mis ojos.

"¿Me extrañaste, preciosa?"- era la voz de Draco, me voltee para mirarlo y retiro sus manos de mis ojos. Le esbocé una sonrisa.

"Hola"- le salude

"¿Lista para la mejor Navidad del mundo?"- me pregunto seductoramente

"Sí, claro"- le dije esbozando una gran sonrisa- " ¿dónde están tus padres?"- le pregunte buscando con la mirada a los Malfoy entre la multitud.

"Oh, eso es parte de la sorpresa. Mis padres no estarán allí"- me respondió alzando una ceja y sonriéndome seductoramente

"¿Tus padres no estarán en la gran Mansión Malfoy?"- le pregunte

"Hermosa, ellos estarán en la Mansión Malfoy, pero no en la mansión que tienen en Irlanda"- me respondido- "Sólo estaremos tu y yo"

El y yo solos en Navidad, sin padres, ni profesores, ni ningún tipo de peligros que puedan interrumpir cualquier acto que podamos hacer. Me puse nerviosa de sólo imaginar lo que podría pasar, qué no hicimos en la Sala de Menesteres que no podríamos hacer en una casa de campo solos por completo. Tome a Draco de la mano y nos dirigimos fuera de la estación de trenes rumbo a la Mansión de Campo de los Malfoy en Irlanda.

Al llegar a la enorme mansión quedé estupefacta, era totalmente diferente a la Mansión Malfoy, no era ni oscura ni tenebrosa. Era de dos pisos, enormes praderas cubiertas de nieve alrededor, la enorme mansión era de piedra blanca grandes ventanales azules con enredaderas marchitas cubiertas por la nieve. Nos adentramos a la enorme mansión y por dentro era tan iluminada como por fuera, la luz del sol entraba por los enormes ventanales, habían pocos cuadros pero de ningún Malfoy, sólo paisajes de bellos y exóticos lugares.

"¿Quieres ver nuestra habitación?"- me pregunto Draco tomando de mi mano

"Sí"- le respondí emocionada.

¿Nuestra habitación? Sonaba a pareja casada, pero no éramos más que una pareja de niños tontos jugando a ser adultos. Tenía razón Hermione, estoy jugando con fuego pero no tengo miedo a quemarme.

Subimos las escaleras hacia la parte de arriba, había 3 amplias habitaciones con puertas de madera blanca. Draco me llevo hacía la habitación más grande, estaba decorada estilo francés con mucho celeste, una enorme cama de sábanas blancas y un dosel de tul azul claro con diamantes incrustados, tenía una chimenea con detalles de hierro blanco.

"¡Incendio!"- exclamo Draco apuntando con su varita hacia la chimenea- "Así estaremos mucho mejor"- me dijo, se comenzó a acercar lentamente hacia mi muy peligrosamente con su mirada seductora. Me tomo por la cintura y con sus manos atrajo mi rostro al suyo, esbozo otra sonrisa y me beso con pasión, su beso era diferente, me besaba con mucho frenesí y caí en él, me sentía atrapada en ese beso, no podía ni respirar de la excitación.

"¡Espera!"- exclame alejándome de él de un golpe. Draco me miro extrañado por mi reacción, no entendía por qué me puse así.

"¿Estás bien? ¿Por qué te pusiste así?"- me pregunto confundido

"Es solo que… esto es nuevo para mí… vamos muy rápido"- le conteste mirando al piso.

"Tengo una idea"- dijo en un tono de voz pacifico- "Dormirás aquí y yo en otra de las habitaciones para que estés más cómoda"

"Draco… yo.."- le intente detener, no quería que se sintiera mal.

"Lidia, no quiero incomodarte…esa no es mi intención. Quiero que pasemos la mejor Navidad que alguno de los dos haya tenido y no quiero que te sientas rara ni nada"- dijo colocando su dedo índice en mis labios- "Te amo. A las 8:00 P.M. bajas al comedor, te tengo una sorpresa"- me dio un beso en la frente, me esbozó una sonrisa dulce y se fue.

Me quede sentada al borde de la cama pensando en la locura que ambos estábamos haciendo, somos muy jóvenes para esto. Decidí tomar una siesta breve antes de bajar al comedor pero iba a despertar como dos horas antes para verme lo mejor posible e imposible.

Al despertar tome una ducha caliente, me puse mi bata de seda negra y me senté frente a la cómoda para maquillarme. Use algo de delineador negro para resaltar mis ojos, mucho rimmel, rubor rosa pálido y listo. Abrí mi baúl y saque mi vestido nuevo que planeaba usar si la ocasión lo ameritaba. El vestido era de seda azul oscuro ceñido hasta mi abdomen y luego se abría en una delicada y amplia falda corte A, tiras delgadas y de escote pronunciado en forma de V, me puse zapatos peep toe de plataforma con escarcha dorada. Mi cabello caía delicadamente sobre mis hombros con hondas suaves y naturales que logre hacerme.

Salí de la habitación y me dirigí hacia las escaleras, vi que estaban adornadas con guirnaldas verdes, adornos dorados y rojos, y luces alrededor. Baje las escaleras y me dirigí hacia el comedor, ahí estaba mi Draco vestido como siempre de negro de pie a cabeza, muy sensual, sonriéndome en la puerta del comedor con una flor de Navidad en sus manos esperándome.

"Señorita, la estaba esperando"- dijo dándome la flor

"Señor Malfoy, muy amable"- le dije burlándome un poco, tome su brazo y entramos al comedor.

Quede sorprendida con la decoración que él había hecho, estaba espléndido. Habían velas flotantes por todo el techo del comedor, la mesa estaba hermosa decorada con muchos adornos navideños y mucha comida deliciosa, y el típico pavo navideño en el medio. Draco se acercó a una silla y la saco para mí, me senté y me la acomodó. ¡Que caballeroso!. Luego él se sentó a mi lado en la silla principal.

"Gracias"- me dijo tiernamente mientras cortaba un pedazo de pavo de su plato.

"¿Por qué?"- le pregunte riendo

"Por estar conmigo, por no juzgarme y por amarme"- me respondió mirándome a los ojos

"Draco, te amo por cómo me tratas, me enamore de ti desde el primer momento que te vi y no pienso juzgarte porque sé quien eres. No eres una mala persona, sólo eres arrogante y presumido"- le respondí burlándome y él se rio a carcajadas.

"Pero me amas ¿cierto?"- me pregunto examinando mi rostro

"Claro que te amo, por Dios Draco ¿que pregunta es esa?"- le reclame extrañada

"Si paso algo y te enojas conmigo ¿aún me amarías?"- me pregunto

"Cuando uno ama, simplemente ama sin importar nada. Mi amor por ti es incondicional, sé que has cometido errores con mis amigos pero entiendo de dónde vienes porque vengo del mismo ambiente que tú. Se espera mucho de ambos y es normal que seas así, es raro ser como yo"- le respondí

"Sí, no se cómo haces ni como soportas todo esto. Te admiro"- me dijo bajando su mirada al plato.

"Gracias por hacer esto"- le dije señalando todo lo que hizo porque pasáramos estas fiestas juntos y por toda la decoración que hizo para mí.

"Lidia, fue un favor que le pedí a mi madre. Lo único que quería para Navidad es a ti. Ese fue su regalo"- me respondió esbozando su sonrisa seductora de siempre.

Terminamos de cenar y nos levantamos de la mesa tomados de la mano, subimos la escalera hacia nuestras habitaciones. Me acompaño hasta la puerta de la mía.

"Gracias por tu compañía"- me dijo sonriéndome

"Gracias por la cena"- le respondí

"Bueno, debo ir a mi habitación. Que duermas bien Lidia. Feliz Navidad"- dijo y me beso tiernamente en mis labios. Se separo de mí y se dirigió a su cuarto pero lo detuve tomándolo del brazo. Se volteo para mirarme extrañado pero lo tire con toda mi fuerza hasta pegarlo a mi rostro y lo bese.

Sí, esta vez fui yo la que incito la cosa. Lo bese con todas mis fuerzas, con pasión, como si esto fuera a acabar pero no quería que pasara. Me rodeo con sus brazos la cintura y yo a él su cuello mientras nos besábamos, me cargo hasta la cama de mi habitación. Nos tiramos encima de la cama sin parar de besarnos, él se encontraba sobre mí besándome el cuello, retiro una de las tiritas del vestido de mi hombro y lo beso, yo gemía de satisfacción. Le quite su saco negro y luego su camisa, le bese su pecho y el me beso los labios nuevamente.

Metió sus manos dentro de mi vestido y me saco las bragas, me quite el vestido y me admiro una vez más mi cuerpo, tenía la misma mirada que esa noche en la Sala de Menesteres. Me volvió a besar apasionadamente acariciando mi lengua con la suya, me retire para besarle el oído cuando lo sentí dentro de mí, solté un leve gemido en su oreja y continuamos así toda la noche.

Cuando terminamos, nos acostamos en la cama, abrazados y agitados luego de lo que acababa de suceder. Sé que me prometí no hacerlo pero es que él es irresistible, es imposible no volver a caer en las redes de Draco Malfoy especialmente si estás tan enamorada de él como yo.

"Cierto, lo olvidaba"- me dijo incorporándose de la cama. Caminó desnudo saliendo del cuarto, me incorpore sentándome en la cama cubriéndome con la sabana el pecho. Al rato regreso con una bolsa de regalo rosada y papel celofán brillante.- "Feliz Navidad"- me dijo dándome un beso en los labios.

Tomé la bolsa y la abrí, saque el contenido y era un hermoso libro con portada de cuero verde pero sin título. Abrí el pequeño libro y la primera hoja decía:

Para mi Lidia,

Gracias por inspirarme tanto. Tu y yo por siempre.

Te amo.

Continué leyendo las otras páginas y eran poemas.

"¿Tú los hiciste?"- le pregunte asombrada con lágrimas en mis ojos.

"Sí, los hice desde el primer día que te conocí"- me respondió algo apenado.

"Oh, Draco"- exclame y lo abrace con lágrimas en los ojos que salían sin parar.

"Amor, no llores"- dijo Draco riendo secando mis lágrimas, beso mis ojos y luego mis labios- "Anda, lee uno"

Abrí el libro y leí el primer poema. Decía así:

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

Lo volví a mirar, las lágrimas caían con más rapidez de mi rostro hasta mi cuello y él sonreía. Mi Draco no solamente era guapo e inteligente, era talentoso.