Perspectiva de Lidia
Las fiestas decembrinas pasaron volando y con esto vino el regreso a la realidad, a Hogwarts y a todas las responsabilidades una vez más. Había tenido una Navidad maravillosa a lado de mi novio oficial, Draco Malfoy, y el Año Nuevo ni se diga. No quería que acabara nunca pero desafortunadamente no todo en la vida es diversión.
Harry insistía en que Lucius Malfoy era un mortífago, podría ser que tuviera la razón ya que lo fue hace muchos años atrás pero eso no significa que Draco tenga algo que ver con Voldemort ni el pasado de su padre. Ron y yo peleábamos muchísimo por este tema tan delicado pero me rehúso rotundamente a averiguar algo sobre este tema preguntándole a Draco, nosotros tenemos un acuerdo en donde ninguno revela secretos de sus amigos y Draco los ha respetado hasta el momento. Mis amigos deberían respetar a Draco y mi relación con él.
Constantemente Harry sufría de visiones en sus sueños, gracias a eso salvaron la vida del Sr. Weasley pero hubo una en la que aparecía el padre de Draco hablando sobre una profecía, eso nos tenía intrigados. Todo empeoro con la clase de la profesora Trelawney , era la peor clase del mundo, la mayoría del tiempo me dormía con sus inciensos aromáticos y el calor que hacía allí. Como Draco y yo éramos pareja, nos sentábamos juntos, claro que las miradas matadoras de mis amigos y los de él, especialmente la cara de pug esa de Pansy, eran inevitables.
Mientras estaba en mi hora de dormir, o sea Adivinación, Draco sacó un pergamino el cual lo hizo bola con sus manos y cuando las abrió había una rosa de papel en ellas. Lo mire sorprendida, este chico era excelente con la magia sin pronunciación de palabras. Tome la flor de sus manos y lo mire a los ojos, me dedico una sonrisa seductora y yo le sonreí de vuelta. Pude sentir como mis mejillas se sonrojaban como dos tomates y él soltó una risita. Justo detrás de él estaba Pansy sentada con Daphne observándonos muy enojada.
"¡Suficiente!"- exclamo Pansy a Daphne en voz baja- "Me las va a pagar y yo sé exactamente cómo"
"¿Le vas a decir? Pansy, puedes quedar como una facilona"-le aconsejo en voz baja Daphne
"Él y yo éramos oficiales frente a todos y me parece que todos saben de lo que él es y no es capaz de hacer… confía en mi Daphne."- le respondió Pansy con una sonrisa maliciosa.
De repente la profesora Trelawney comenzó a ponerse extraña, como si algún espíritu la poseyera y puso los ojos en blanco, movía los labios intentando decir algo pero no salía más que ruidos y caminaba con dificultad. Todos los estudiantes se asustaron, algunas chicas soltamos un grito ahogado por la escena, no sabíamos qué hacer ni qué sucedía. Mire a Draco asustada y su expresión era igual a la mía.
"El único con el poder para derrotar al Señor de las Tinieblas se acerca... Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor de las Tinieblas lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida..."- balbuceo la profesora Trelawney, de repente volvió a la normalidad.
Esto no fue todo, las cosas con la Dolores Umbridge empeoraron. Ella dio un reporte al Ministro de Magia sobre la educación en Hogwarts y el ministro le asigno la tarea de investigar y observar más a fondo todas las clases que se dictan en el colegio. Midió al profesor Flitwick con una cinta métrica por ser bajo de estatura y puso nerviosa a la profesora Trelawney en una de las clases que nos dicto. Sentí lástima por la profesora, no es que ame su clase pero no se merecía ese trato, ella nunca le hizo daño a nadie.
Lo peor fue que Umbridge saco a la profesora de Hogwarts a los jardines con todos sus baúles, la había despedido. Todos miramos asombrados el espectáculo que esta profesora espía del Ministerio estaba haciendo, se creía con el derecho de despedir a un profesor, esto era el colmo. Dumbledore salió a defender a la profesora Trelawney, quedo relevada de su cargo pero la dejo vivir en Hogwarts y Umbridge juro tomar medidas sobre el asunto.
Un viernes después de clases, Draco y yo fuimos al jardín central de Hogwarts para descansar un rato de todo lo ocurrido durante la pesada semana.
"Lidia, tengo curiosidad sobre algo que me está matando"- me dijo algo molesto.
"Claro, dime. ¿Qué sucede?"- le pregunte confundida.
"¿Dónde vas todas las noches después de clases? Es que andas como rara, sospechosa y a veces llegas agitada cuando nos vemos o muy cansada"- me reclamo mirándome con esos ojos fríos.
"No te lo puedo decir"- le respondí de seco desviando la mirada.
"¡Exijo que me lo digas! Soy tu novio y exijo que me digas dónde rayos te escondes todas las noches después de clases"- me grito
"¡Te acabo de decir que no te lo diré!"- le grite de vuelta. ¡Yo no me iba a dejar que un hombre me grite!
"Ah, ya entiendo. Es tu secretito con Potter ¿cierto?"- dijo muy enojado- "¿Estás saliendo con el imbécil de Potter? Es eso… ¿o con la estúpida comadreja?"
"¡Yo no estoy saliendo con nadie que no seas tú! ¡Yo no soy la que anda ocultando cosas extrañas que no me quieres decir pero aun así me pediste perdón!"- le reclame muy enojada levantándome de la banca de un golpe- "Si vamos a asumir cositas…yo también asumiré cositas sobre tu sospechoso verano"
Draco quedo en silencio por un minuto sin mirarme a los ojos, tenía una expresión de culpa en su rostro. Sentí una punzada en mi estómago, esto no era bueno, nada bueno.
"¿Quieres saber lo que tu querido Draco hacía en el verano?"- era la voz de Pansy por detrás de mí. Pude ver como la expresión de Draco cambio de repente a miedo.
"¡Pansy, Cállate!"- le ordeno Draco nervioso acercándose a ella y de forma demandante, pero ella no retrocedió, de hecho el rostro se le ilumino y soltó una risa tonta.
"No, cariño. Ella tiene derecho a saber."- dijo Pansy revoloteando alrededor de Draco con una sonrisa maliciosa- "¿Sabías que la base de toda relación es la sinceridad?"
"¿Qué es lo que pasa, Draco? ¿De qué está hablando?"- le pregunte nerviosa a Draco
"¡No la escuches, ella miente! ¡Siempre lo hace y lo sabes!"- me respondió nervioso, podía ver miedo en sus ojos grises.
"Te daré otra oportunidad, Draco. O lo dices tú o lo digo yo"- amenazo Pansy a Draco pero él se quedo callado y con una expresión de piedra- "¡Bien! ¡Lo diré yo! ¿Sabes por qué Draco no te escribió en todo el verano?"- me pregunto Pansy de manera maliciosa.
Mire a Draco pero él no me miraba, tenía la mirada pérdida en el suelo. Volví a mirar a Pansy y ella sonrió.
"Draco no te escribió porque estaba muy ocupado conmigo en la cama"- respondió Pansy con una sonrisa malévola en su rostro.
Sentí que mi corazón se cayó hasta mi estómago. Estas palabras fueron como si me hubieran hecho la maldición Crucciatus, sentí como el mundo se venía encima, como si miles de agujas pincharan mi cuerpo al mismo tiempo. Tragué saliva con dificultad, pensaba en esas palabras una y otra vez pero mi cuerpo no lo asimilaba, como que no quería creerlo pero al ver la expresión de Draco, todo fue claro.
Lágrimas espesas recorrieron todo mi rostro, no podía contenerme. Abría la boca una y otra vez intentando decir algo, pero el llanto y el shock no me dejaban articular nada. ¡¿Cómo pudo hacerme esto? ¡Después de tantas promesas rotas! ¡Le entregue mi virginidad al peor chico que pude encontrarme!
"¿Es cierto eso, Draco?"- le pregunte llorando a Draco pero el no respondió, hizo una mueca de dolor- "¡Te pregunte algo! ¡¿Es cierto eso? ¡Respóndeme!"- le exigí.
Draco cerró los ojos con fuerza, al igual que su puño sin decir una palabra. Su silencio lo había aclarado todo. Era cierto. Solté un grito ahogado cubriendo mi boca con mi mano mientras mis lágrimas brotaban sin cesar, me rompió el corazón.
"Lidia…yo"- dijo Draco acercándose a mi tomando mi rostro entre sus manos con los ojos inundados en lágrimas.
"¡Cállate! ¡No me toques!"- le grite empujándolo y sollozando- "¡¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡¿Cómo?"-le volví a gritar sollozando.
"Lidia…por favor… espera"- me dijo desesperado intentando tomar de mis manos que no paraban de empujarlo para que no me tocaran- "¡Te amo! ¡Escúchame!"
"¡No!"- le grite empujándolo con todas mis fuerzas, él me miro con los ojos rojos y su expresión de desesperación- "¡Alejate de mi! ¡Maldita serpiente asquerosa! ¡Te odio!"
Draco me miro con dolor, intento acercarse una vez más desesperado, mientras que Pansy seguía mirando la horrible escena. Me tomo de ambas manos y comenzamos a forcejear, me lastimaba pero no quería que me rozara ni con un dedo.
"Lidia, por favor… yo… en serio… no sabía que…"- balbuceaba luchando con su mente.
"¡Déjala en paz, Malfoy!"- era Harry que venía corriendo con Ron detrás de él.
Draco dejo de tocarme y dio un paso atrás. Ron tomo de mi mano y me atrajo hacia él abrazándome mientras yo lloraba desconsolada, sentí otra mano y era Hermione que me miraba preocupada.
"No te metas, Potter"- dijo Draco a Harry arrastrando las palabras y con la voz ronca.
Harry se acercó amenazadoramente a Draco pero Ron lo detuvo con su brazo.
"Harry…no"- le dijo Ron a Harry, él asintió- "No vale la pena"
Se dieron vuelta pero de repente Ron se volvió hacia Draco de forma violenta y le soltó un puñetazo directo a su mandíbula rompiéndole la boca. Todos lo miramos asombrados.
"Con esto no volverás a ser infiel, maldito hurón"- dijo Ron apretando los dientes.
"¡Ron! ¡No!"- exclamo Hermione poniéndose frente a él esperando a que Draco respondiera pero no lo hizo.
Ron tomo de mi mano y me abrazo una vez más, al igual que Hermione y Harry. Ellos me llevaron a la sala común de Gryffindor. Yo no podía creer lo que Draco Malfoy había hecho conmigo ni la manera en cómo jugo conmigo. Fue humillante, me sentía sucia por dentro, me sentía violada y sin ganas de seguir adelante.
Al llegar al dormitorio, Hermione entro sola conmigo, cerró la puerta con un hechizo y me llevo hasta mi cama, me ayudo a quitarme los zapatos y me acomodo la cama. Me acosté boca abajo y comencé a llorar, moje toda la almohada pero por suerte Hermione estaba ahí.
"Déjalo salir"- dijo mi amiga acariciando mi cabello mientras se sentaba a mi lado.
No baje a cenar esa noche, no fui a la biblioteca ni hice mis deberes. Hermione me dio mi espacio pero de vez en cuando me revisaba pero me encontraba con la mirada perdida y soltaba una que otra lágrima. Cerró mi dosel para no ser cuestionada por nuestras compañeras de cuarto. El cansancio me gano y dormí profundamente esa noche.
