Perspectiva de Lidia

Todos los días recibía correo pero nunca leía las cartas que me mandaban, sólo dos personas me enviaban cartas, mis padres y Draco. Las de mis padres si las leía, pero las de Draco las desechaba instantáneamente, no tenía caso leer ninguna de sus tonterías ni excusas. El libro de poemas junto con todos sus regalos los metí en lo más profundo de mi baúl, tenía planeado enterrarlos en el jardín de mi nueva casa una vez acabaran las clases. Mi anillo brillaba constantemente, lo cual era una molestia asique lo bote en el lago de Hogwarts. No salía de la Sala Común, solo para las clases pero siempre me mantenía con mis compañeros para que no se me acercara.

Los días pasaron, era San Valentín. Todos tenían una cita menos yo, hace unas semanas había terminado con Draco por mentiroso y por infiel. Casi no hablaba con nadie, mis notas comenzaron a bajar, comencé a perder peso porque no comía, deje de asistir a partidos de quidditch, simplemente me aislé en mi propio mundo. Deje de ir al Gran Comedor, pero Ron me ayudaba mucho trayéndome comida en las noches, me trataba diferente.

Harry estaba emocionado por su salida con Cho, iban a ir al Salón de Té de Madame Tutipié, ahí fue mi primera cita con Draco Malfoy, solo acordarme de eso se me llenan de lágrimas los ojos. Harry estaba muy emocionado y no era de extrañarse, era la primera cita de Harry con una chica que le gustara. Ese día decidí quedarme otro día más en la sala común de Gryffindor.

"Hola"- era Ron que se acercaba a sentarse junto a mi al verme triste

"¿No vas a una cita?"- le pregunte melancólica

"No, no tengo con quien"- me respondió triste mirando al suelo- "Hermione se iba a ver con Viktor en Hogsmeade"

"Ah, que mal"- le comente sin despegar la mirada del suelo

"¿Qué le veías a ese tonto?"- me pregunto Ron mirándome, lo mire extrañada porque nadie se había atrevido a tocar el tema hasta ahora- "Digo, si no te molesta decirme. Es sólo que te veo llorar todos los días y me preocupas. ¡Mírate! Estas hecha un fideo porque ya no comes"

"Ron, yo no quiero hablar de eso… no aún"- le respondí triste desviando la mirada

"¡No! ¡Tienes que hablarlo! ¡Si no lo hablas jamás te recuperarás!"- exclamo Ron, se levanto del sillón y se sentó en el suelo frente a mi buscando mi mirada- "Lidia, sé que no te llevas tan bien conmigo que con Harry… pero eres mi amiga y me preocupa esto. Por favor dime"

"No lo entenderías… me juzgarías si te lo digo"- le respondí

"Te prometo que no lo haré"- me dijo Ron

"Está bien, te lo diré. Yo nunca había amado a alguien y sentí que él era el indicado, que era diferente y que podía confiar en él. Le di mucho de mí, me entregue a él y es obvio que me duela así"- le respondí con lágrimas en los ojos- "Me siento tan humillada y avergonzada…fui una tonta"

"No te culpes por una estupidez que él cometió, no tienes nada que ver con lo que te hizo. Esa fue su decisión y no me asombra de alguien como el asqueroso ese pero sí me asombra que alguien tan perfecta se haya fijado en una porquería como él"- me dijo Ron mientras tomaba mis manos entre las de él y las acariciaba- "Aléjate de él y verás que encontrarás otra persona"

"Gracias, Ron"- le dije abrazándolo

"Bajemos a comer… yo invito"- dijo riendo

"No seas tonto, Ron. El Gran Comedor no cobra"- le respondí riendo

"Lo sé, por eso te invito. Además, pareces una lombriz…algo de comida para rellenar este saco de huesos"- dijo burlándose de mi.

Bajamos al comedor, no creo que Draco esté allí asique en parte accedí para acompañar a Ron. Nos sentamos y Ron tomo mi plato y me sirvió de todo lo que había en la mesa. Comenzamos a comer mientras hablábamos de cosas graciosas, reí por primera vez en semanas y se sentía bien.

"Hola"- nos saludo Seamus Finnigan uniéndose a nosotros en el comedor- "¿están en una cita?"- nos pregunto al vernos juntos

"¡No!"- contestamos al unísono

"Ah, que bueno."- dijo Seamus aliviado-"Oye, Lidia"- me dijo dudoso.

"¿Dime?"- le pregunte con curiosidad.

"Bueno, tenía tiempo que no te veía y pues… quería saber si tenías cita de San Valentín"- dijo Seamus apenado

"No, no tengo cita. ¿Por qué?"- le pregunte extrañada

"Oh, bueno… es que quería pues… pedirte que fueras mi cita"-me dijo al fin mirándome a los ojos sonriendo con esperanza. Mire a Ron y el hizo una mueca de que aceptara.

"Sí, claro"- le respondí a Seamus esbozando una sonrisa.

Me levante de la silla con Ron y Seamus, nos dirigimos a la Sala Común y después me fui a mi dormitorio para ponerme algo para la cita. ¿Yo y Seamus Finnigan? Que cosa tan loca. Bueno, la verdad nunca lo había visto de esa manera pero él es bastante decente físicamente, tiene buen cuerpo y me gusta su sonrisa. Me puse unos skinny jeans oscuros, pumps rosado chicle y un top de tiritas ligero ceñido al cuerpo negro.

Baje a la sala y ahí estaba Seamus esperándome con unos vaqueros, zapatos negros cuadrados de vestir y una camisa negra con rayitas muy delgaditas moradas que casi no se ven y tenía las mangas arremangadas enseñando su torneado antebrazo y 2 botones de su camisa sueltos haciéndolo ver muy moderno.

Bajamos las escaleras para ir a la planta baja del colegio y nos topamos con Draco, él me miro sorprendido y esbozo una sonrisa pero desvié la mirada y tome la mano de Seamus inmediatamente. Mire de reojo a Draco y pude ver cómo su expresión cambio a una de rabia y dolor, se lo merecía…eso y más.

Llegamos al pueblito de Hogsmeade y esta vez Seamus me tomó de la mano a mí, me sentía diferente, no había esa conexión que tuve una vez con Draco pero me sentía tranquila. Pasamos frente al Salón de Té de Madame Tutipié.

"¿Entramos?"- me pregunto Seamus sonriéndome. Me quede parada frente a la puerta del salón, había algo en mí que me impedía entrar pero tenía que hacerlo- "Vamos, Lidia"- me insistió Seamus.

"Sí, está bien"- dije lo más normal que pude.

Entramos
al salón muy bien decorado con muchos corazones, cupidos volando sobre los comensales, había muchas caras conocidas de Hogwarts besándose y otros platicando muy románticamente. Nos sentamos en una de las mesitas vacías, o mejor dicho una de las pocas que había.

"Tenía un año queriendo hablarte"- me dijo al fin Seamus algo nervioso rompiendo el silencio incómodo.

"¿Un año?"- le pregunte sorprendida y él asintió- "¿Por qué nunca me hablaste?"

"Bueno, me parece que Malfoy dejo claro que eras de su propiedad desde el inicio y no quise meterme en problemas con él"- me respondió Seamus, hice una mueca de dolor al escuchar su apellido-"Oh, lo siento…no debí"- se disculpo inmediatamente.

"No, está bien… estoy bien. Eso ya pasó"- le dije interrumpiéndolo intentando quitar mi dolor de la cara aunque era inevitable.

"La cosa es que llevo un año queriendo invitarte a salir o hablarte y conocerte pero no he podido hasta ahora. Te buscaba por todos lados pero nunca estabas sola o simplemente no estabas y cuando te vi con Ron pensé que ustedes estaban en medio de algo"- dijo Seamus mientras bebía un sorbo de cerveza de mantequilla.

"Ron es un buen amigo y me mostro mucho apoyo desde lo que pasó pero él está interesado en alguien más asique no tenemos nada que ver"- le respondí esbozando una sonrisa

"Sí, por suerte"-dijo Seamus aliviado- "Espero que a Harry no le moleste que nos veamos después de la pequeña discusión que tuvimos"

"No para nada. No creo que se enoje, eres un Gryffindor"-dije bromeando- "Además, cada quien tiene derecho a tener sus propias opiniones y yo la respeto"

"Quiero conocerte y que me conozcas"- me dijo entusiasmado

"Está bien, perfecto. Empieza tú"- le dije sonriéndole

"Soy de Irlanda, mi madre es bruja y mi padre es muggle. De hecho mi padre no sabía que mi madre es bruja, se entero cuando entre a Hogwarts y se desmayo de la impresión"- dijo Seamus riendo yo reí con él- "Mi comida favorita es el pavo y las patatas al horno con ajo"

"¿Bromeas? ¡Yo amo el pavo y patatas al horno con ajo!"- le dije emocionada- "Mi color favorito es el azul marino"

"¡El mío también! Amo el quidditch"- me dijo emocionado

"Y supongo que tu equipo favorito es el Equipo Nacional Irlandés ¿cierto?"- le pregunte enarcando una ceja

"¡Claro!"- exclamo como si fuera algo obvio, nos reimos- "Ahora tú, cuéntame de tu vida"

"Soy de España, pero siempre tuve una gran fascinación por Irlanda y sus leyendas, especialmente el quidditch y son el mejor equipo que haya y pueda haber existido jamás"- le respondí

Continuamos hablando amenamente sobre quidditch y el mundial, le dije que no pude ir pero que hubiera comido moco de trol con tal de ir. Por primera vez en semanas reía sin parar de todas las historias que me contaba de su familia, especialmente de sus padres. Al terminar la velada nos tomamos de la mano y salimos a Hogwarts.

Al llegar al colegio nos encaminamos a nuestra sala común y nos sentamos juntos en un sillón.

"La pase increíble"- le dije esbozando una sonrisa mirándolo a los ojos.

"Yo también, como nunca"- me respondió jugando con mi mano- "¿te puedo confesar algo y no piensas que soy un raro?"

"Demasiado tarde…ya pienso que lo eres"- le respondí burlándome

"¡Lidia!"- me reclamo riendo a carcajadas- "Hablo en serio… promételo"

"Esta bien, está bien… lo prometo. Dime"- le dije en tono burlón rodando los ojos y volviendo a mirarlo sonriéndole.

"Tengo todo un año siguiéndote a la biblioteca para poder verte… incluso te miraba durante clases y me desconcentraba mucho"- me dijo apenado desviando la mirada a mi mano mientras jugaba con ella nervioso.

"¡Seamus! No pienso que eso sea raro… eso es lindo"- le respondí sonriéndole tiernamente- "los chicos ya no hacen eso"

"Quiero seguir saliendo contigo"- me pidió mirándome directamente a los ojos

"Y yo contigo, me gusto mucho este día"- le dije contenta

"Tenía tiempo que no veía tu rostro tan feliz"- dijo sosteniendo mi rostro con una mano de él- "Me gustan tus hoyuelos cuando sonríes…deberías hacerlo más seguido"

"Gracias"- dije nerviosa y podía sentir como mis mejillas se sonrojaban- "A mi también me gusta tu sonrisa… es como de un niño travieso"

Seamus acerco su rostro lentamente al mío, cerré los ojos a punto de responderle el beso.

"Oh"- dijo Hermione apenada, nos alejamos y la miramos apenados- "Lamento interrumpirlos"- se volvió al dormitorio corriendo.

Nos volvimos a ver directamente a los ojos, yo estaba muy apenada.

"Lo siento, es muy pronto"- le dije a Seamus levantándome del sillón y yendo a mi dormitorio.

"Lidia, espera"- dijo Seamus, me volví hacia él- "Quiero seguir viéndote"

"Yo también a ti."- le respondí esbozando una gran sonrisa

"¡Mañana aquí a las 9:00 A.M.!"- exclamo sonriéndome ampliamente

"Sí, gracias por este día"- le dije, lo abrace y le di un beso en la mejilla y subí al dormitorio apresurada. Tenía tanto que contarle a Hermione.